Además de la yerba mate, el té es una de las producciones más representativas de la Provincia. A pesar del bajo consumo interno (se dice que son unos 160 gramos anuales per cápita), esta infusión es representativa de la tierra colorada, ya que significa uno de los motores económicos de la zona centro de Misiones.
Es por esto que Carolina López Forastier, una abogada que estaba al frente de la Casa de Misiones en Buenos Aires, cuando vio que a los visitantes no se les ofrecía productos típicos de la tierra colorada empezó a servirles mate cocido y té frío. Esto la inspiró, a mediados del 2.010, a llevar adelante su propio emprendimiento: Aromas de la Selva.
“Aromas de la Selva es un emprendimiento que nació con el objetivo de posicionar los productos de la naturaleza de Misiones, en especial el té, la yerba mate y las infusiones mbya guaraní, cuando en el mercado solo aparecían tés orientales y provenientes de China”, explicó a Carolina a Economis.
El amor a la tierra misionera, sus raíces y la diversidad de la misma fueron las motivaciones para comenzar con blends de té misionero orgánico, evitar conservantes y saborizantes, comprar la materia prima de pequeñas cooperativas del interior de Misiones y lograr un producto exclusivo.
Con un trabajo enfocado en la inclusión social, el cuidado al ambiente, la economía circular, el respeto a las comunidades originarias y los derechos de la infancia, Carolina empezó su propuesta trabajando con cooperativas de cartoneros y, en la actualidad, con una cooperativa de mujeres solas.
Trabajo cooperativa, no trabajo de menores, packaging reciclable o reusable y comercio justo son los pilares de una propuesta exclusiva, que trabaja a pedidos. “Por el momento estamos haciendo regalos para empresas, congresos, eventos solamente trabajando sobre pedidos de productos de la naturaleza y estamos trabajando en nuevos blends de yerba mate basado en nuestras medicina Mbya Guaraní”.
Los productos son envasados en diferentes formatos, por lo que trabajan constantemente en el mejoramiento en materia de sustentabilidad de los mismos, por lo que evalúan opciones de envases retornables de vidrio, uso de cartón reciclado, entre otros. Por otra parte, para las infusiones se proveen de una empresa de Santa Ana, que son quienes brindan los insumos para todas las infusiones guaraníes como cangorosa, uña de buey, que son para los blends de yerba mate.
Este enfoque social, llevó a que Aromas de la Selva reciba muchos reconocimientos nacionales y, gracias al crecimiento de la marca, tomarse un impass para trabajar en un relanzamiento y reposicionamiento de la empresa, ya que la demanda superó ampliamente la oferta artesanal que hacían, por lo que tuvieron que trabajar en la planificación de alianzas estratégicas con una mirada más amplia.
“Decidimos dar de baja la página web para redefinir, porque tenemos muchos pedidos y no podemos dar respuesta a tanta cantidad de pedidos”, advirtió Carolina quien explicó que, de igual manera, todavía continúan activos en sus redes sociales, al igual que en la Fundación de Artesanías Misioneras (FAM), donde cuentan con un punto de venta, como así también en su mail: aromasdelaselva@gmail.com.
“En este camino nos acompañaron cooperativas de cartoneros, de costureras y actualmente también con la ayuda de las mujeres del merendero Mujeres Valientes del Barrio A4 de Posadas. Nuestro trabajo no es industrial, por lo cual trabajamos a pedidos, regalos especiales y empresarios, ya que no contamos con la logística para el gran mercado”, finalizó.
Hace más de 40 años, en el norte de Misiones, nace lo que hoy es una de las firmas más importantes de la industria forestal provincial. Se trata de Pindo SA, un emprendimiento familiar que inició como una empresa contratista forestal, que se encargaba de la plantación para terceros, hasta que inició a producir para sí misma.
Rafael Scherer, actual presidente del directorio de la empresa y especialista en genética, conduce junto a su hermano Andrés, Pindo SA y son quienes se encargaron de posicionar a la empresa como una de las exponentes en innovación, desarrollo y agregado de valor del mercado. “Cuando entro a la empresa, esta contaba con un secadero de yerba mate, plantaciones de yerba mate y plantaciones de pino”, expresó el empresario a Economis.
Según explicó Rafael, llegaron en lo que consideran “la época de oro” de la forestación, por lo que decidieron dedicarle especial atención al ala forestal de la empresa, con la implementación de cruzamientos genéticos y reestructuración del procesamiento industrial.
“La filosofía de la empresa es generar valor agregado con los productos de la tierra, no quedarnos solamente en la producción primaria, sino ir agregándole escalones al valor de lo que se produce en la tierra, por lo que se empezó a plantar pensando en una industria”, advirtió.
El aserradero inició con un “carro”, como se lo conoce popularmente en la industria. Este carro es un sistema de corte de madera que sirve para rollos muy gruesos, pero no así para los rollos intermedios y finos, por lo que no tiene productividad.
Sin embargo, cuando empezaron a plantar más en los 90´, desde la empresa advirtieron que iban a tener mucha madera fina, en determinados momentos. Es por esto que, a mediados del 2.011 instalan una línea corte para rollos finos, traído de Finlandia. Se trató de la inversión más grande que hicieron hasta ese momento, que fue una línea de “Hew- Saw”, que corta madera fina.
En consonancia con el mejoramiento industrial, del sector forestal, para mediados del 2.015, Pindo SA se incorpora al programa Renovar 1, una propuesta que surge en el gobierno de Cristina Kirchner y se continuó durante el mandato de Macri en la presidencia, siendo una de las pocas políticas energéticas que sobrevivió a cambios de gobiernos.
La planta de energía surge ante un excedente de biomasa que se convirtió en un problema para la empresa y que decidieron convertirlo en energía para la planta. Sin embargo, la potencia generada fue tan alta (superando los 4 megavatios), que no llegaron a ocupar ni el 50% de la energía generada.
Es así que se convierten en la primera empresa del país en inscribirse al programa e inyectar la suficiente energía a la red, como para alimentar a todo el pueblo de Puerto Esperanza, que es donde reside su industria y parte de sus cultivos. “Fue una de las pocas veces que firmamos un convenio con el Estado y tenemos un contrato por 25 años, de los cuales recién pasamos por poco más de cinco, tenemos para rato”, detalló Andrés Scherer.
Luego de varios años de trabajo, en industria y forestación, con procesos que duran lustros, se les fue terminando la madera fina, los pinos continuaron creciendo y se quedaron con madera gruesa, muy gruesa y mediana, por lo que tuvieron que avanzar en la instalación de una tercera línea de aserrado.
Es así que, durante el 2.020 empezaron la adquisición de maquinaria para el nuevo sector de la planta. Para esto trabajaron con empresas brasileras que se encargaron de abastecerlos con la maquinaria necesaria, una tarea que no fue sencilla, debido al contexto epidemiológico del momento.
“Fue muy complicado, porque había que reunirse con la gente de Brasil y no podíamos cruzar, pero como teníamos que definir algunas, fuimos a Dionisio Cerqueira a hablar de lado a lado. Son increíble las cosas que hicimos para ponernos de acuerdo cómo iba a ser la línea”, recuerda Rafael.
Sin embargo, a pesar de las dificultades pudieron acceder al equipamiento que entrará en funcionamiento en los próximos meses. Se trata de una línea de aserrado con tecnología de punta, con scanners, cámaras y sensores optimizados. “Es tecnología 4.0, dentro de lo que son aserrados con cinta, a diferencia de otras industrias que trabajan con sierras circulares que, si bien le permiten tener mayor velocidad, les da menos flexibilidad”.
Hoy por hoy la empresa cuenta con casi 400 colaboradores directos y otros 250 colaboradores más de manera indirecta, siendo un total de 650 personas en total hoy dependen de la empresa.
En este momento producen entre 20 y 22 mil toneladas al mes de madera en los campos. De eso, el 80% va a la industria, el resto va para pasta celulosa. La madera va como como rollo al aserradero donde se procesa y se hacen tablas y tirantes y listones en caso que hubiera y de ahí, algunos de los productos son tablas, tirantería, machimbre, tableros, moldura pintada, entre otros usos.
Aproximadamente el 50% de lo que entra a la industria se pierde en volumen entre chip, corteza y aserrín. Del chip, el 80% aproximadamente va directamente a la celulosa y el restante se quema en la planta de energía junto con el resto.
La empresa tiene una unidad de negocio que es la administración y manejo de campos propios y de terceros. Actualmente la empresa está con prácticamente 11.000 hectáreas implantadas entre yerba y forestación, entre propios propios y de terceros y una reserva muy grande de bosque nativo, que lleva el patrimonio administrado por la empresa a unas 20.000 hectáreas.
Innovaciones genéticas
Con el objetivo de optimizar la forestación de la región, en un trabajo conjunto con el INTA, desde Pindo SA, empezaron a trabajar en la generación de lo que denominan Pino Híbrido F1. Se trata de un cruzamiento entre las especies Elliotis y la Hondurencis, dos especímenes primos pero que aportan, cada uno, material genético con características superiores y con una gran adaptabilidad al terreno misionero.
Se trata un cruzamiento que lo originaron en Australia y que, desde desde la empresa, empezaron a importar en semilla por los años 80´. Una década después, con la llega de Rafael, empezaron a trabajar en el cruzamiento desde Misiones, para evitar comprar la semilla y generar el material de manera local, siendo pioneros en la región en realizar esta práctica.
Este producto aún no tiene destino de importación, aunque países vecinos como Paraguay y Brasil, se mostraron interesados en adquirir los híbridos, siendo el país carioca el más interesado, debido a que cuenta con una industria forestal más instalada en su mercado. No obstante, las legislaciones del país le impiden importar, por el momento, este tipo de productos.
El vivero
Entre las diferentes unidades productivas, se encuentra el vivero donde inicialmente cultivaban, en su totalidad, yerba mate. Lograron tener uno de los cultivos de vivero más grandes del mundo con más de 4 millones de plantas.
Con un total de tres hectáreas y media, decidieron mermar la producción yerbatera y agregar otros productos que le sean rentables. “No lo queremos ampliar mucho, no queremos crecer mucho más y sabemos que, en este ritmo nos manejamos, preferimos hacer más calidad y menos cantidad y quedarnos ahí”, advirtió Rafael.
Es por esto que, al tener esa parte en el vivero, que ya contaba con el sistema de riego, entre otros componentes, decidieron apostar a la producción de maracuyá como alternativa de negocios.
El maracuyá tiene destino verdulerías, hotelería, consumo directo y producción de pulpas. En un trabajo conjunto, también con el INTA, lograron replicar algunas cosas de la planta modelo que que tienen en Cerro Azul, para su producción local. Hicimos un poco las cosas de la planta modelo de Cerro Azul, hicimos una plantita de pulpa acá, así que tenemos una despulpadora y una congeladora de pulpa”, señaló Rafael quien adelantó que, hoy hacen maracuyá, pero el día de mañana, pueden comprar algunas otras especies de fruta.
“Las empresas forestales tienen el mote de ser muy cerradas a la sociedad y nosotros apuntamos a, de esta manera, compartir más con la sociedad, con los colonos, a ver, a motivarlos a cultivar una hectárea de maracuyá para comprarlo y tener otra relación con el medio porque también los diversificas” reflexionó el empresario.
Según explicó, el maracuyá es un producto que no es muy riesgoso porque no es muy difícil de producir, siendo los únicos inconvenientes las heladas, los calores fuertes o algunos insectos que puedan atacar a la planta
La producción tiene un costo mínimo, siendo lo más caro las espalderas y la mano de obra para polinizar, ya que todo eso se hace a mano. Si bien hay una especie de abejorro negro, llamado mamangá que hace el trabajo de polinización de manera naturalmente en la zona, no hay suficientes, por lo que, para producir intensivamente, se debe hacer a mano.
Pero para los colonos es una buena alternativa, porque el margen bruto de una hectárea de maracuyá es alto, comparando con todos los cultivos que se realizan en la región. “Si tenés la venta de pulpa no hay tanto riesgo, porque entonces digamos el problema es que todos quieran producir maracuyá en el mismo momento y quieran que venderle todo a los hoteles a los restaurantes o mandar a Buenos Aires”.
La filosofía de Rafael Scherar, así como el de la empresa, viste, que es darle valor a todo lo que se produce, para generar productos de calidad, sin escatimar en los costos económicos. “Yo no concibo ya, prácticamente, negocios agropecuarios que no tengan la segunda etapa de la cadena, porque te morís”, finalizó.
El Parque Industrial de Posadas fue el escenario de la presentación oficial de la megafábrica de Bioinsumos “Agro Sustentable”, que contó con la participación de las autoridades de la empresa y funcionarios provinciales y locales. La planta, que cuenta con Certificación B, tiene como objetivo generar bio insumos para que productores misioneros reduzcan el uso de agroquímicos en sus plantaciones.
El acto se llevó adelante en las últimas horas de la tarde del viernes, donde el presidente de la empresa, Joaquín Basanta explicó que se trata de un hito muy emocionante para ellos, ya que se trata del fortalecimiento de un trabajo que ya desarrollan en la Provincia hace algunos años. “Este proyecto tiene siete años y hoy verlo así es algo muy emocionante. Hicimos un trabajo muy importante en estos siete años que fue investigar y trabajar de qué manera podemos ver que la agricultura pasa a ser sustentable, que pasa a tener un triple impacto”, reiteró.
Actualmente, desde la empresa, producen cien mil litros de biopesticidas por mes, para la yerba mate, cítricos, té, tabaco, palta, maracuyá y otros frutos. El objetivo es multiplicar por dos o tres esa producción entre 2023 y 2024.
Agro Sustentable comenzó hace ocho años comercializando un fertilizante foliar orgánico hasta que se amplió la demanda de nuevos productos “para tener más herramientas y soluciones para los productores”.
“Hoy en día en esta planta, la cual es que me emociona, trabajamos y lo perfeccionamos para llegar hasta un 50 o un 60 por ciento de producción en lo que respecta a los testigos sin aplicar el GTG, sin aplicar un fertilizante que es orgánico, que no tiene ningún tipo de químico que sea nocivo ni para la salud, ni para el cultivo, ni para el sur”, continuó Basanta.
Durante su alocución, el empresario agradeció al Gobierno de Misiones que tuvo un rol fundamental en la instalación de la empresa en la Provincia, a través de las políticas impulsadas de agricultura sustentables, siendo una de las pioneras en el país en trabajar desde el sector público en el tema.
Con una fuerte inversión en laboratorio, tanques y reactores, la empresa instaló una planta modelo a nivel latinoamericano y con recurso humano local, misionero, conformado por profesionales genetistas, ingenieros en alimentos, contadores, entre otros cargos. “Los recursos en Misiones son espectaculares, gente de trabajo, gente de laburo que viene a laburar todos los días”, resaltó.
Además, Basanta informó que ya son 10.000 los productores de la tierra colorada que ya trabajan con los bioinsumos que fabrica Agro Sustentable en su planta de la ciudad de Posadas, mostrando resultados positivos para diferentes plantaciones de la tierra colorada.
Durante la presentación estuvieron presentes el gobernador de Misiones Oscar Herrera Ahuad, el presidente de la Legislatura Carlos Rovira, los diputados Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli y el intendente de Posadas Leonardo Stelatto, entre otros.
El conductor del partido Renovador, Carlos Rovira, destacó el trabajo que realiza la empresa y el compromiso por parte de los productores que se comprometen, a través de prácticas responsables a tener cultivos más sustentables. “Nuestra provincia es vanguardia en un modelo agrosustentable, es anguardia en el país. Y esto es un objetivo muy caro, requiere de años de inversión, de transferencia de conocimientos”, enfatizó.
En la misma línea aprovechó la presentación para explicar por qué hoy Misiones es atractiva para las inversiones desde las pequeñas pymes hasta un gigante como Arcor. “Acá nació una start up, que tiene destino de unicornio”, precisó en relación con Agro Sustentable.
En 2.021 Agro Sustentable se instaló en el Parque Industrial y sumó tecnología para abastecer la demanda del país, donde atienden cultivos intensivos como trigo, soja o maíz. De esta manera, Misiones se transformará de este modo en la provincia con la mayor superficie en producción orgánica, con producción sustentable.
Agro Sustentable es una empresa B con certificación de triple impacto, social, ambiental y económico social, porque los productores pueden utilizar productos de muy baja toxicidad, los alimentos no están en contacto con productos que pueden ser peligrosos y por otro lado social, porque al consumidor final llegan productos inocuos sin químicos. Además, el impacto ambiental es positivo, porque son productos amigables con el medioambiente.
A más de 10 años de la firma del convenio público- privado, INTA y PINDO S.A., continúan trabajando en forma conjunta para avanzar hacia el mejoramiento genético de las plantaciones forestales.
El Pino Híbrido F1 INTA-PINDO, se obtuvo a partir de materiales locales mejorados de Pinus elliotti var. Elliotti y Pinus caribaea var. Hondurensis. Desde el inicio de los cruzamientos en el año 2004, se han instalado y evaluado numerosos ensayos de progenie permiten identificar familias con características deseables de crecimiento, forma y adaptación a diferentes condiciones ambientales y de sitio.
Luego de tantos años, la empresa continúa con esa filosofía de constante innovación y pasión por los objetivos propuestos. Según explicaron sus directivos, esto es la motivación de quienes participan desde esta asociación público-privada a lograr un material genético propio adaptado al territorio provincial, logrando además eficiencia en el vivero, óptimos crecimientos en plantaciones forestales y tolerancia al frío.
Con la prórroga del convenio 2021-2030, el mejoramiento del material genético avanza hacia la incorporación de la calidad de la madera como carácter de selección y el desarrollo de procedimientos biotecnológicos para la propagación masiva y conservación del Pino Híbrido F1 INTA-PINDO.
Características del Pino Híbrido F1
Multipropósito: El Pino Híbrido F1 logra una alta performance en plantaciones puras, sistemas silvopastoriles y agroforestales.
Madera: Su fuste recto y cilíndrico asegura un alto rendimiento industrial.
Genética: Es la obtención de la cruza entre Pinus Elliotis var. Elliotti y Pinus caribaea var. Hondurensis, que “hereda” las mejores características de sus progenitores.
Crecimiento: Respecto al crecimiento, el mismo presenta una alta tasa, ramas finas y copas estrechas, altamente eficientes.
Tolerancia: Este ejemplar demostró una tolerancia a temperaturas de hasta -5ºC en la etapa de implantación.
Adaptación: Por último, el pino demostró una excelente adaptación a diferentes condiciones de sitio, superando al Pinus Taeda en suelos con escaso drenaje.
Mejoramiento forestal para la región
PINDÓ S. A. hoy cuenta con un huerto de más de 35.000 plantas madres, las cuales producen la mayor cantidad de estacas (brotes) posibles para su posterior comercialización y utilización. Las estacas logradas son la materia prima para la producción de plantines del Pino Híbrido F1 INTA-PINDO.
Este material se encuentra disponible para la comercialización a los viveristas y estos, a su vez, pueden ofrecer un material óptimo y eficiente para los productores forestales de la zona.
Este programa de mejoramiento, es una ratificación del funcionamiento de la alianza público-privada, la posibilidad de complementarse y compartir el compromiso de lograr mejoras para transferirlas al productor forestal de la región y así trabajar en el crecimiento del sector.
Hace no mucho más de diez años atrás, si alguien quería o necesitaba algún producto de pastelería, pocas eran las opciones en la ciudad de Posadas y, la mayoría, eran productos derivados de las panaderías. Hace menos tiempo aún, para salir a tomar un café las opciones se limitaban a históricos bares familiares o para públicos muy exclusivos, algo que al día de la fecha cambió rotundamente.
Facundo Romañuk es un joven empresario que vio estas falencias en la Capital Misionera y decidió emprender, con paciencia y atino, una propuesta que creció con los años y hoy cuenta con un nombre reconocido en la región: Genovesa.
El nombre, para muchos, les remitirá a postres, masas dulces y alfajores, pero Genovesa es mucho más que una marca de una línea de productos, es la visión de Facundo que inició con una pequeña venta de tortas, pastafrolas, con el apoyo de su madre y actual directora de cocina de la empresa, Graciela Nacimiento.
Sus orígenes se remontan al año 2.015, cuando un joven Facundo quería empezar a emprender algo propio y, como él mismo lo manifiesta, el espíritu emprendedor heredado de sus padres que siempre estuvieron relacionados con la cocina. “Empezamos con algunos productos que yo vendía en la secundaria, como pastafrolas, pero vendíamos directo a los comercios, para la reventa”, explicó a Economis.
Así, con un arranque tímido de venta de alfajores de maicena y pastafrolas, se fueron metiendo en el rubro de la pastelería, hasta que un cliente les invitó a preparar postres individuales. Fue en ese momento en el que abrieron el juego a un nuevo rubro, con cuadrados de coco, incorporaron chocolates y el nombre Genovesa empezó a tomar otro sentido en la ciudad.
Mirando en retrospectiva, Facundo entiende que eran otras épocas, donde la gente no solía salir a merendar al centro de la ciudad, no era de ir a tomarse un café, un poco por la falta de hábito y otra por las pocas propuestas disponibles.
Fue en el 2.019, cuando se asociaron con otros emprendedores que producían pastas y contaban con un local propio. Genovesa tenía la venta y ellos el punto de distribución, fue una sociedad que funcionó por casi cinco años. “En ese entonces, teníamos nuestros clientes a quienes llevábamos nuestras cosas y la página de Instagram, que funcionaba muy bien, pero necesitábamos un punto de venta para más productos”, explicó y fue cuando tuvieron su primer local por la calle Madariaga, a pocos metros de la avenida Roque Sáenz Peña.
Facundo además de emprendedor, es un analista crítico del escenario comercial, piensa y re piensa el por qué del funcionamiento de ciertos comercios y rubros, además de ser muy introspectivo respecto a las decisiones que toma para su negocio. “El proceso de la comercialización siempre fue una mezcla de deseos propios, una mezcla de deseos, una mezcla de lo que los clientes quieren, una mezcla mezcla de cómo la vemos a la ciudad, una mezcla de de tener el timing suficiente para no errarle tanto”, meditó.
Fue así que, en febrero del 2.023 se desocupó un local de importantes dimensiones frente a su punto de venta, cruzando la calle. “En el medio, se da que este local se pone en alquiler, nosotros estamos enfrente, podemos seguir en el barrio, la gente no nos tiene que ir a buscar a ningún lado y bueno nos metimos en un desafío que es otro modelo de negocio, es otra unidad de negocio, porque no es lo mismo una venta al mostrador que el servicio cafetería, son cuestiones totalmente diferentes”, explicó.
El segundo paso
La cafetería no estaba, posiblemente, en los planes iniciales de Facundo, ni de Graciela, fue una consecuencia del trabajo y del acompañamiento de sus clientes. También, como mencionara anteriormente, de tener el timming para saber en qué momento dar el siguiente paso y consideró que el momento de ampliar el servicio fue febrero del 2.023.
“El posadeño no tenía el hábito de salir a merendar, tampoco muchos lugares, porque los tradicionales tienen un estilo que no va con los gustos de la gente joven, ya sea por el cliente habitual, por la música que pasan, por muchos motivos. De pronto, luego de la pandemia y con varias franquicias como Café Martínez, Bonafide, Havanna, el público al que apuntamos que va entre los 25 a 50 años, empezó concurrir a estos lugares”, reflexionó Facundo.
Las modalidades de consumo, la importancia de poder salir a consumir, post pandemia, la resignificación del servicio de delivery fueron varios de los factores para que los hábitos de consumo en la ciudad cambiaran. El crecimiento de la ciudad, la apuesta de un Estado por desarrollar un polo gastronómico que acompañe al creciente turismo, también fueron motivo para que estos negocios que, hace poco menos de diez años no tuvieran tanto éxito, hoy funcionen con un éxito casi asegurado.
“La llegada de empresas es fundamental, franquicias que generen competencia que la gente quiera ir a esos lugares y que eso los motive a probar nuevas cosas nos ayuda a nosotros de dos maneras: trayendo más clientes y también formando recursos humanos”, señaló Facundo.
“Dentro de unos años, muchos trabajadores del rubro, ya sean baristas, meseros, cajeros, habrán pasado por varias de estas empresas, muchos seguramente habrán tenido su primer empleo ahí y se formarán con grandes marcas y profesionalizará a un sector que necesita de gente capacitada”, agregó.
Lo que se viene
En la actualidad, Genovesa se convirtió en un café con servicio de desayuno, almuerzo y merienda, con la posibilidad de extender un menú de cena en un futuro. Con un local acorde a la calidad de los productos que los acompañó desde los inicios, abrieron la jugada a nuevos objetivos a cumplir.
“Tenemos muy buenos productos propios entre los que, creo, se destacan los alfajores y espero, quien sabe, que en unos años los alfajores Genovesa le compitan de igual a igual a otras marcas como Havanna, Bonafide y lo podamos importar a todo el país”, aseveró Facundo quien no se apura en sus proyectos, pero tampoco se conforma.