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Ipsos revela el perfil del consumidor latinoamericano: entre las presiones cotidianas y la resiliencia

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 En América Latina el nuevo año que comienza sigue presentando un escenario marcado por la incertidumbre económica, la fragmentación social y un ritmo acelerado de cambio.  Comprender al consumidor en la región, exige una mirada que vaya más allá de las variables tradicionales. Un reciente informe de Ipsos, líder mundial en investigación de mercado, analiza el contexto en el que viven hoy las personas en Latam e identifica diez insights clave que ayudan a anticipar comportamientos, expectativas y decisiones de consumo de cara a 2026.

“A partir de este informe, en Ipsos identificamos diez insights clave que describen el mundo en el que vive hoy el consumidor latinoamericano y permiten entender cómo ese contexto impacta directamente en sus decisiones de consumo. El objetivo es brindar a las marcas un marco de lectura más profundo —social, emocional y cultural— que las ayude a construir propuestas relevantes, empáticas y consistentes en el largo plazo”, señala Martín Tanzariello, Gerente de Marketing y Comunicación en Ipsos Argentina.

El análisis se basa en datos de estudios como Ipsos Global Advisor, Ipsos Global Trends e Ipsos Predictions, que relevan de manera continua la opinión de miles de consumidores en América Latina y a nivel global.

1.Un mundo cada vez más caro
La presión económica es el punto de partida del escenario de consumo. El 43% de los latinoamericanos declara tener dificultades para llegar a fin de mes y casi el 90% considera que ahorrar dinero es clave en contextos de incertidumbre. Con un poder adquisitivo aún por debajo de los niveles pre pandemia y un crecimiento económico moderado, el consumidor se vuelve altamente sensible al precio y espera que las marcas actúen como verdaderas aliadas del bolsillo.

2.Un mundo desigual
Aunque América Latina registra avances históricos en la reducción de la pobreza, sigue siendo percibida como la región más desigual del mundo. Más del 75% de los consumidores considera que las grandes diferencias de ingresos y riqueza son perjudiciales para la sociedad. En este contexto, el propósito social deja de ser accesorio: más de 8 de cada 10 personas creen que una marca puede apoyar una buena causa y ser rentable al mismo tiempo.

3.Un mundo dividido
La polarización atraviesa a las sociedades latinoamericanas y se expresa tanto en lo político como en lo cultural y generacional. El 70% de los consumidores percibe una fuerte división entre la ciudadanía y las élites, con brechas visibles incluso entre géneros y generaciones. Frente a este escenario, Ipsos identifica una oportunidad para las marcas que logren trascender la polarización y conectar desde valores universales como la solidaridad, la familia o la amistad.

4.Un mundo más peligroso
La preocupación por el crimen y la violencia sigue en aumento en una región que concentra una proporción significativa de los homicidios a nivel global. Esta percepción redefine hábitos y acelera fenómenos como el crecimiento del e-commerce y el delivery, al tiempo que refuerza el rol del hogar como espacio de refugio. Las marcas enfrentan aquí la oportunidad de ofrecer soluciones que prioricen seguridad, conveniencia y tranquilidad.

5.Un sistema roto
La desconfianza institucional es profunda y persistente. Seis de cada diez latinoamericanos sienten que su sociedad “está rota” y más del 70% declara no confiar en instituciones clave como la policía o el sistema judicial. En este contexto, el 64% afirma preferir marcas que reflejen sus valores personales, lo que posiciona a la transparencia, la coherencia y la responsabilidad como atributos centrales de construcción de confianza.

6.Un nuevo orden mundial
Latinoamérica se muestra mayoritariamente abierta a la globalización, tanto a nivel país como personal. Sin embargo, crece la preferencia por productos y marcas locales, y disminuye la intención de compra cuando una marca es percibida como excesivamente extranjera. Las marcas enfrentan así el desafío de funcionar como un puente confiable entre lo global y lo local, manteniendo cercanía cultural e identidad.

7.Un mundo que se mueve demasiado rápido
La aceleración tecnológica y la sobreabundancia de opciones generan cansancio y sensación de saturación. Una amplia mayoría de los latinoamericanos siente que el mundo cambia demasiado rápido y expresa el deseo de bajar el ritmo de vida. En este contexto, la nostalgia emerge como un recurso emocional potente, capaz de generar conexión a través de recuerdos y experiencias positivas del pasado.

8.Un mundo que envejece y enfrenta problemas de salud mental
América Latina será una de las regiones que envejezca más rápido en las próximas décadas. Al mismo tiempo, la salud mental se consolida como la principal preocupación sanitaria. Nueve de cada diez consumidores reconocen que deben esforzarse más por cuidar su bienestar físico y emocional, lo que abre un espacio relevante para marcas que comuniquen beneficios asociados al cuidado integral de la salud.

9.Un mundo en camino hacia un desastre medioambiental
Existe un consenso amplio en la región sobre la gravedad de la crisis ambiental: más del 80% cree que nos encaminamos hacia un desastre si no cambiamos rápidamente nuestros hábitos. Sin embargo, muchos consumidores sienten que ya hacen todo lo posible y esperan que las marcas faciliten soluciones concretas y accesibles, comunicando de manera clara su contribución al cuidado del planeta.

10.El optimismo como motor de resiliencia
A pesar de las tensiones y dificultades, el consumidor latinoamericano mantiene una mirada positiva hacia el futuro. Más de la mitad cree que 2026 será un año mejor que 2025 y muestra expectativas favorables sobre su ingreso disponible. Este optimismo, profundamente arraigado en la identidad regional, continúa siendo un impulsor clave del consumo y de la relación con las marcas.

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Patentamientos en Misiones: enero cerró con un rebote de 218%, pero una caída de 17% interanual

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El mercado automotor argentino inició 2026 con un nivel de patentamientos que, si bien mostró una leve contracción interanual, se mantuvo en registros históricamente elevados para un mes de enero. En Misiones, el comportamiento fue similar: el arranque del año reflejó un escenario de cautela, condicionado por el menor ritmo del consumo, aunque con señales claras de recuperación frente al cierre de 2025.

Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante enero se patentaron 66.080 vehículos 0 km en todo el país, lo que representó una baja interanual del 4,9% frente a las 69.520 unidades registradas en enero de 2025. Sin embargo, en la comparación mensual, el salto fue significativo: los patentamientos crecieron 174,4% respecto de diciembre, mes que suele marcar el piso anual de actividad. 

En el desagregado por provincias, Misiones registró 723 patentamientos en enero de 2026, con una participación del 1,1% del total nacional. La cifra implicó una caída interanual del 17,1%, ya que en enero de 2025 se habían patentado 872 unidades en la provincia.

No obstante, el dato más relevante para el análisis del corto plazo surge al comparar con el cierre del año pasado. En diciembre de 2025, Misiones había registrado apenas 227 patentamientos, por lo que el salto a 723 unidades en enero significó una suba mensual del 218,5%, muy por encima del promedio nacional. El fuerte rebote se explica, en parte, por la estacionalidad típica de diciembre, pero también por la reactivación de operaciones postergadas y una mayor disponibilidad de financiamiento al inicio del año.

En términos comparativos, el desempeño de Misiones también se destacó a nivel nacional. Con un crecimiento mensual del 218,5% en los patentamientos de enero frente a diciembre, la provincia se ubicó en el noveno lugar del ranking nacional de mayor rebote, posicionándose dentro del grupo de jurisdicciones con recuperación más marcada tras el piso de fin de año. El salto mensual superó al promedio nacional y dejó a Misiones por encima de provincias como Corrientes, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires, confirmando que, pese a la cautela del consumo, el mercado automotor provincial mostró una reactivación significativa al inicio de 2026.

Financiación y expectativas para el resto del año

Desde ACARA, el presidente de la entidad, Sebastián Beato, destacó que el desempeño de enero debe leerse en clave positiva. “Con un día hábil menos, el año se inicia prácticamente con el mismo nivel de actividad del año anterior, y eso es una buena noticia ya que se trata de los mejores eneros de los últimos ocho años”, señaló.

Además, proyectó que 2026 será un año de crecimiento gradual, con un cierre cercano a las 640.000 unidades patentadas, lo que implicaría un avance superior al 5%. En ese escenario, remarcó que será clave el rol de la financiación —con tasas que tienden a seguir bajando—, una economía estabilizada y la implementación de medidas fiscales que acompañen la actividad reduciendo la carga impositiva.

En Misiones, el comportamiento de enero confirma que el mercado automotor aún se mueve con prudencia, pero lejos de un escenario de parálisis. La caída interanual refleja un consumo más selectivo y atento al ingreso disponible, mientras que el fuerte rebote mensual muestra que el sector conserva dinamismo cuando aparecen condiciones favorables.

Con un parque automotor envejecido y una demanda sostenida de vehículos comerciales vinculados a la logística, la producción y los servicios, concesionarios y terminales observan los próximos meses con expectativa moderada: sin euforia, pero con señales de que el piso de actividad quedó atrás.

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Inflación de alimentos: los precios subieron 2,4% en enero y las verduras lideraron los aumentos

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Los precios de alimentos y bebidas registraron en enero una dinámica moderada, aunque con fuertes disparidades entre rubros. Según el relevamiento semanal de la consultora Analytica, en la cuarta semana del mes la variación fue de apenas 0,1% en el Gran Buenos Aires, pero el promedio de las últimas cuatro semanas arrojó un incremento acumulado de 2,4%. Con estos datos, la consultora proyecta que el nivel general de precios cerrará enero con una suba mensual del 2,4%, en línea con la evolución del rubro alimentos, uno de los componentes más sensibles del índice de inflación.

Alimentos y bebidas: desaceleración semanal, pero presión acumulada

El informe de Analytica correspondiente a la cuarta semana de enero muestra una marcada desaceleración en el corto plazo: los precios de alimentos y bebidas avanzaron solo 0,1% semanal. Sin embargo, la mirada mensual revela una dinámica más persistente. El promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,4%, lo que marca el ritmo inflacionario del sector durante todo el mes.

Esta evolución resulta clave para el seguimiento de la inflación general, ya que alimentos y bebidas explican una porción relevante del gasto de los hogares y suelen tener un impacto directo sobre el poder adquisitivo. En ese sentido, la consultora proyecta que el nivel general de precios también cerrará enero con una suba del 2,4%, reflejando la incidencia de este rubro en la canasta de consumo.

Verduras y azúcar, los rubros con mayores subas

El relevamiento evidencia fuertes diferencias entre categorías. El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se registró en verduras, con una suba acumulada de 10,6%, consolidándose como el principal factor de presión sobre los precios de alimentos en enero. Le siguieron azúcar, dulces, chocolates y afines, con un incremento de 2,5%.

En contraste, algunos rubros mostraron variaciones más acotadas. Dentro de las categorías con menores aumentos se ubicaron “otros alimentos”, que incluye snacks, salsas y condimentos, con una suba de 1,0%, y aguas, gaseosas y jugos, con un incremento de apenas 0,7%.

Proyección inflacionaria y señales para febrero

La combinación de una variación semanal prácticamente nula en la última medición y un acumulado mensual del 2,4% sugiere, según Analytica, una inflación de alimentos más contenida hacia el cierre de enero, aunque todavía condicionada por rubros estacionales como las verduras. Este comportamiento será determinante para evaluar si la desaceleración semanal logra consolidarse en febrero o si los aumentos acumulados continúan trasladándose al nivel general de precios.

Para los hogares, la dinámica del rubro alimentos sigue siendo central, tanto por su peso en el índice inflacionario como por su impacto inmediato sobre el consumo. Para la política económica, el dato refuerza la importancia de monitorear la evolución de los precios sensibles, especialmente aquellos con alta volatilidad, como frutas y verduras, que pueden alterar rápidamente el promedio mensual.

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Combustibles: el “reacomodamiento” de precios no se detiene en Misiones

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Con el inicio de un nuevo año, comenzaron a reflejarse los primeros movimientos en los precios de los combustibles líquidos en la provincia de Misiones. Durante el mes de enero, las estaciones de servicio de YPF en la ciudad de San Javier registraron ajustes heterogéneos según el tipo de producto, combinando aumentos moderados, estabilidad e incluso una leve corrección a la baja en uno de los combustibles de mayor consumo.

De acuerdo con el relevamiento elaborado por el contador público Cristian Castro, a partir de datos de YPF San Javier, el arranque de 2026 muestra un proceso de actualización gradual, sin un patrón uniforme entre naftas y gasoil.

En el caso de la nafta Infinia, el precio se mantuvo sin cambios durante todo el mes. El litro se vendió a $1.938, sin variación respecto del mes anterior ni frente al valor de referencia de enero del año base considerado, consolidándose como el combustible de mayor estabilidad en el inicio del año.

El gasoil premium (Infinia Diesel), en cambio, registró un ajuste al alza. El precio pasó de $1.949 a $1.975 por litro, lo que representa una suba mensual del 1,33%. Según la fuente consultada, se trata de una actualización moderada, alineada con el proceso de reacomodamiento de precios que se viene observando desde el cambio de esquema económico nacional.

La nafta súper mostró un comportamiento atípico dentro del contexto general. Durante enero se observó una leve corrección a la baja: el litro descendió de $1.693 a $1.692, lo que implica una variación negativa del 0,06%, prácticamente neutra dentro de la estructura de precios vigente.

Por su parte, el gasoil común presentó un incremento del 0,80% en el mes. El precio pasó de $1.749 a $1.763 por litro, con una suba menor a la del gasoil premium, pero igualmente en terreno positivo.

El impacto acumulado desde el cambio de gobierno

Más allá de las variaciones mensuales, el análisis de largo plazo permite dimensionar la magnitud del ajuste en los combustibles desde diciembre de 2023. Siempre según los datos de YPF San Javier, la nafta súper costaba $485 por litro al momento de la asunción de Javier Milei. Al 31 de enero de 2026, ese mismo combustible se vende a $1.692, lo que implica un incremento acumulado del 248,9%.

En términos concretos, llenar un tanque de 55 litros costaba en diciembre de 2023 alrededor de $26.675, mientras que hoy demanda $93.060. La diferencia es de $66.385 adicionales por cada carga completa.

Un recorrido similar se observa en el Infinia Diesel. El gasoil premium pasó de $619 por litro al inicio de la actual gestión nacional a $1.975 a fines de enero de 2026, con un aumento acumulado del 219,1%. En una camioneta con tanque de 80 litros, el costo de una carga completa subió de $49.520 a $158.000, lo que representa un incremento de $108.480 por tanque.

El comportamiento de los precios durante enero deja un escenario de señales mixtas. Mientras algunas variedades permanecieron estables o con cambios mínimos, otras registraron subas moderadas, reflejando un proceso de actualización gradual que continúa impactando en los costos de movilidad y logística en la provincia.

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El consumo cerró 2025 en alza interanual, pero terminó el año con señales de enfriamiento

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El consumo de los hogares cerró 2025 con una suba interanual del 2,5% respecto de 2024, aunque el último tramo del año mostró una desaceleración clara, con diciembre en terreno negativo. Los datos del Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) confirman una recuperación parcial tras un año previo de fuerte contracción, pero también exponen tensiones sectoriales, cambios en la composición del gasto y un escenario de mayor cautela de cara a 2026.

Un rebote anual con cierre débil y presión inflacionaria

Según el Indicador de Consumo (IC) de la CAC, el consumo de bienes y servicios de los hogares logró cerrar 2025 con una expansión del 2,5% interanual, en contraste con el desempeño negativo registrado durante 2024. Sin embargo, el último bimestre del año dejó señales de advertencia: noviembre registró una caída del 2,8% interanual y diciembre una baja del 1,4%, marcando dos meses consecutivos en rojo.

En términos mensuales, diciembre mostró un incremento del 1,2% frente a noviembre, lo que refleja cierta recomposición puntual, aunque insuficiente para revertir la contracción interanual. Desde la CAC explicaron que esta dinámica debe analizarse en función de la evolución de los precios: “Cabe enmarcar esta evolución del consumo en términos de lo que ocurrió con los precios, dado que en el segundo semestre del 2025 se registró una leve aceleración de la inflación”.

El desempeño del año dejó en evidencia una recuperación heterogénea, con sectores que lograron recomponerse y otros que volvieron a mostrar retrocesos hacia el cierre del período, en un contexto de ingresos reales aún ajustados y cambios en las decisiones de gasto de los hogares.

Desempeño sectorial dispar y cambio en la composición del consumo

La evolución del consumo durante diciembre mostró comportamientos divergentes entre los distintos rubros. El segmento de indumentaria y calzado registró un crecimiento interanual del 4,9%, lo que permitió contrapesar parcialmente la caída del índice general, con un aporte positivo de 0,4 puntos porcentuales (pp.).

En contraste, el rubro de transporte y vehículos exhibió una caída del 2,8% interanual, con una incidencia negativa de 0,3 pp. sobre el IC. Desde la CAC destacaron que, pese a un 2025 de ascenso continuo en el patentamiento de automóviles y motocicletas, el consumo asociado a estos bienes comenzó a estancarse, profundizando la caída del sector hacia fin de año.

También recreación y cultura mostró un retroceso significativo, con una baja del 4,3% interanual, que aportó 0,4 pp. negativos al índice general y cortó una racha de recuperación que se había extendido durante gran parte del segundo semestre de 2025.

En sentido contrario, el rubro de vivienda, alquileres y servicios públicos fue uno de los más dinámicos, con un crecimiento interanual del 6,8%, que explicó 1 punto porcentual del índice general. En tanto, el resto de los rubros agrupados presentó una caída interanual del 38% en diciembre, con un impacto de 2,1 pp. negativos sobre el IC.

La CAC subrayó que, en términos estructurales, los bienes durables continúan ganando participación en el consumo de los hogares, desplazando al consumo masivo, aunque de manera menos marcada que en meses anteriores.

Crédito, bienes durables y la contracara del boom importador

Otro factor clave en la dinámica del consumo fue el crédito, que mostró señales de consolidación luego de la fuerte caída registrada a comienzos de 2024. En particular, el financiamiento a hogares y familias mantuvo un incremento sostenido, aunque tras casi dos años de expansión comenzó a mostrar signos de agotamiento hacia el cierre de 2025.

A esta tendencia se sumó el patentamiento de automóviles, mientras que las escrituras de inmuebles continuaron impulsando el crédito general, con variaciones interanuales positivas, aunque de menor intensidad que las observadas a comienzos del año.

En este contexto general, el mercado de electrodomésticos se destacó como uno de los grandes ganadores de 2025. De acuerdo con un informe de NielsenIQ, el sector cerró el año con una expansión del 23% interanual en las ventas, posicionándose entre los segmentos más dinámicos de los bienes durables.

Las categorías de línea blanca y pequeños electrodomésticos lideraron el crecimiento, con una suba anual del 36%, muy por encima del promedio del sector. Este desempeño se explicó por una combinación de apertura de importaciones, mayor disponibilidad de productos y una baja sostenida de precios, favorecida por la desregulación del comercio exterior.

El impacto en precios fue significativo. Entre noviembre de 2025 y noviembre de 2024, las heladeras bajaron un 39,5% en dólares y los lavarropas un 45%. En pesos, las caídas también fueron relevantes: 10% y 18%, respectivamente, lo que implicó una deflación sectorial durante varios meses y una reducción del precio relativo frente al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Sin embargo, el boom importador tuvo una contracara en el empleo industrial. La mayor competencia externa afectó la producción local, derivando en reducciones de plantillas y de volúmenes de fabricación, como ocurrió con Whirlpool, que cerró su planta de lavarropas en Pilar.

Eduardo Echevarría, Market CS Manager de NielsenIQ, explicó que “la combinación de mayor oferta, precios más bajos en términos relativos y un sistema financiero más activo en crédito al consumo generó un escenario muy favorable para la recuperación del sector”.

Perspectivas para 2026: más estabilidad y menor cambio en la composición

De cara a 2026, desde la CAC señalaron que el año comienza con “perspectivas de mayor estabilidad relativa” en materia de consumo. Según el análisis de la entidad, la composición del gasto de los hogares tendería a dejar de modificarse, tras un período prolongado de reacomodamientos entre consumo masivo y bienes durables.

En definitiva, el consumo logró recuperarse levemente tras un 2024 de fuerte caída, pero cerró 2025 con señales mixtas: desaceleración en los últimos meses, sectores aún frágiles y un crecimiento de los bienes durables sostenido más por precios y crédito que por una mejora estructural del ingreso real.

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