Los precios de alimentos y bebidas registraron un aumento del 0,8% durante la segunda semana de enero en el Gran Buenos Aires, según el relevamiento semanal de la consultora Analytica. Con este dato, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,6%, un nivel que consolida la proyección de una suba mensual del 2,5% para el nivel general de precios durante enero.
El comportamiento del rubro alimentos, uno de los de mayor incidencia en la inflación y en el poder adquisitivo de los hogares, vuelve a mostrar una dinámica heterogénea entre categorías, con fuertes incrementos en productos frescos y variaciones más moderadas en otros segmentos.
Verduras, frutas y carnes lideran los aumentos
De acuerdo con el informe de Analytica, el mayor aumento promedio de las últimas cuatro semanas se concentró en verduras, con una suba del 7,5%, seguidas por frutas, que registraron un incremento del 4,8%, y por carnes y derivados, con un avance del 2,9%.
Estos rubros, caracterizados por una alta volatilidad y fuerte impacto estacional, explican una parte significativa de la aceleración de los precios de alimentos en el inicio del año. Su incidencia resulta especialmente relevante en la medición de la inflación, dado su peso en la canasta básica y en el consumo cotidiano de los hogares.
El comportamiento de estos precios refuerza la presión inflacionaria en el corto plazo y condiciona la evolución del índice general, en un contexto en el que los alimentos continúan siendo uno de los principales factores de arrastre.
Menores aumentos en lácteos y otros alimentos
En contraste, el relevamiento semanal mostró incrementos más moderados en otras categorías. Los lácteos registraron una suba del 1,1% en el promedio de las últimas cuatro semanas, mientras que el rubro otros alimentos, que incluye snacks, salsas y condimentos, avanzó 0,9%.
Estas variaciones más acotadas contribuyen a amortiguar parcialmente el impacto de los aumentos en productos frescos, aunque no logran revertir la tendencia general al alza en el rubro alimentos y bebidas.
La dispersión de precios entre categorías refleja un escenario inflacionario aún activo, con comportamientos diferenciados según el tipo de producto y su estructura de costos.
Proyección inflacionaria para enero y señales del mercado
En este contexto, Analytica proyecta que el nivel general de precios registrará una suba mensual del 2,5% durante enero, en línea con la evolución observada en alimentos y bebidas. Este dato resulta clave para anticipar la dinámica inflacionaria del primer mes del año y su impacto sobre salarios, consumo y expectativas económicas.
El desempeño de los precios en alimentos, por su peso específico en el índice y su sensibilidad social, seguirá siendo un indicador central para evaluar la trayectoria de la inflación en el corto plazo y las reacciones de los distintos sectores económicos ante la evolución del costo de vida.
El consumo acumuló un crecimiento del 10,3% a lo largo de 2025, impulsado por la expansión del crédito y la compra de bienes durables, aunque cerró el año con una señal de alerta: en diciembre registró su primera caída interanual en 15 meses. El retroceso fue del 2,5% frente a diciembre de 2024 y se dio en un contexto de estancamiento que, según la serie desestacionalizada, se prolonga desde agosto. El dato introduce dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación del consumo en el inicio de 2026.
La información surge de un índice elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), construido a partir del procesamiento econométrico de una amplia batería de indicadores vinculados al gasto de los hogares. El informe muestra que, pese al fuerte crecimiento anual, el impulso perdió tracción en la segunda mitad del año.
Un año de rebote explicado por la baja base de comparación
El crecimiento del consumo en 2025 respondió, en gran medida, a la baja base de comparación de los primeros meses de 2024, período que estuvo marcado por la brusca devaluación convalidada por el Gobierno de Javier Milei a pocos días de asumir, un shock que impactó con fuerza en los salarios reales y en el poder adquisitivo.
Desde ese piso, la mayor estabilidad de la inflación y la reactivación del crédito, especialmente hasta comienzos de 2025, favorecieron una recomposición del consumo, aunque de manera desigual entre distintos rubros. La UP advierte que el rebote fue más intenso en segmentos asociados a financiamiento y bienes durables, mientras que otros sectores ligados al consumo cotidiano y a los servicios mostraron desempeños más débiles.
En términos interanuales, el índice de la universidad muestra que diciembre de 2025 cayó 2,5% respecto del mismo mes de 2024, marcando la primera variación negativa desde septiembre de 2024. Además, en la comparación mensual, se registró la tercera baja consecutiva, con un retroceso del 1%. “Si se deja de lado la recuperación de septiembre, desde agosto que el indicador no muestra señales de crecimiento”, detalló la entidad académica.
Crédito y bienes durables, los principales motores del consumo
El informe de la UP identifica al crédito como el principal canal de expansión del consumo durante 2025. Entre los indicadores relevados, los mayores incrementos acumulados del año se observaron en:
Préstamos hipotecarios: +232%
Préstamos personales: +137,9%
Compra de autos: +56,8%
Compras con tarjeta: +51,6%
Adelantos en cuentas corrientes: +47,2%
El patentamiento de autos se destacó como uno de los indicadores más dinámicos del año, reflejando tanto la recuperación del crédito como la demanda de bienes durables como resguardo de valor en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica.
En contraste, varios rubros vinculados al consumo masivo y a los servicios cerraron el año con caídas acumuladas, lo que evidencia una recuperación incompleta y segmentada. Entre los descensos más relevantes se encuentran:
Ventas de autoservicios mayoristas: -7,6%
Espectáculos y juegos infantiles: -6,8%
Perfumería y farmacia: -6,2%
Ropa y accesorios deportivos: -2,1%
Restaurantes tradicionales: -1,3%
Señales de estancamiento y desafíos hacia adelante
La combinación de una caída interanual en diciembre y cinco meses consecutivos de estancamiento en la serie desestacionalizada plantea interrogantes sobre la evolución del consumo en los próximos meses. Si bien el crecimiento anual fue significativo, el informe sugiere que el impulso asociado a la recuperación del crédito comenzó a agotarse hacia la segunda mitad del año.
El desempeño dispar entre bienes durables y consumo cotidiano refleja un escenario en el que la mejora no se tradujo de manera homogénea en todos los sectores, con impactos diferenciados sobre la actividad comercial y de servicios. En este marco, la evolución del crédito, los salarios reales y la estabilidad macroeconómica aparecen como variables clave para determinar si el consumo logra retomar una senda de crecimiento sostenido o si consolida una fase de desaceleración en el arranque de 2026.
La actividad hotelera y gastronómica de Posadas atraviesa un escenario de alta fragilidad, marcado por la baja en la ocupación y la retracción del consumo, una dinámica que ya comienza a impactar de manera directa en el empleo. Frente a este contexto, algunos establecimientos recurrieron a reducciones horarias y acuerdos internos para evitar despidos, mientras el gremio UTHGRA Misiones advierte sobre posibles procedimientos preventivos de crisis en hoteles de gran tamaño.
La situación refleja un deterioro progresivo del sector turístico urbano en la capital misionera, que hasta ahora había logrado amortiguar la crisis con estrategias defensivas, pero que enfrenta un panorama cada vez más ajustado.
Alerta en hoteles grandes y señales de crisis laboral
El secretario general de UTHGRA Misiones, Antonio “Yiyo” Acosta, confirmó que el gremio ya detecta situaciones de alerta en establecimientos de gran porte, donde podrían avanzar procedimientos preventivos de crisis, aunque aclaró que por el momento no se presentaron formalmente.
“Ya tenemos algunas situaciones que podrían derivar en procedimientos preventivos de crisis, sobre todo en hoteles grandes. Todavía no se presentaron formalmente, pero el escenario es delicado”, afirmó Acosta en declaraciones a FM Santa María de las Misiones.
Ante la caída de la actividad, algunos hoteles comenzaron a implementar recortes horarios como herramienta para sostener las fuentes laborales. Según explicó el dirigente, se trata de acuerdos transitorios que buscan ganar tiempo frente a un contexto de ingresos insuficientes. “No es la situación ideal, pero permitió evitar despidos masivos”, señaló.
Menos turistas y ocupación mínima: el impacto en Posadas
Desde el gremio remarcan que el deterioro no es un fenómeno nuevo y que durante 2024 la crisis ya se había sentido con fuerza en el interior de Misiones. “Eso que ahora empieza a verse en Posadas, en algunos lugares del interior ya lo vivimos el año pasado”, advirtió Acosta, al enumerar localidades como Apóstoles, San Javier, San Vicente, Aristóbulo del Valle y la zona del río Uruguay.
Uno de los factores centrales de la retracción es la fuerte merma en la llegada de turistas de Paraguay y Brasil, un flujo que históricamente sostenía la actividad hotelera y gastronómica, especialmente los fines de semana y feriados. “Esa gente dejó de venir y eso se sintió rápido en los hoteles y en la gastronomía”, explicó el dirigente sindical.
La caída del movimiento se profundizó hacia fin de año. “Hubo hoteles que terminaron diciembre con apenas diez habitaciones ocupadas”, detalló Acosta, una cifra que grafica la magnitud del ajuste que enfrenta el sector y la dificultad para cubrir costos operativos básicos.
Diálogo, eventos y capacitación como estrategia de contención
Frente a este escenario, UTHGRA Misiones priorizó el diálogo directo entre trabajadores y empleadores, incluso sin intervención del Ministerio de Trabajo, para alcanzar acuerdos que permitan sostener el empleo. Según Acosta, en muchos casos se consensuaron reducciones horarias y pagos parciales, como mecanismo de contención ante la falta de actividad.
El dirigente reconoció que la realización de eventos en Posadas aportó cierto alivio al sector. “Ordenar el calendario de congresos, seminarios y eventos deportivos generó una bocanada de oxígeno”, indicó, aunque advirtió que la incertidumbre laboral sigue siendo elevada debido al contexto general de bajo consumo.
En paralelo, el gremio apuesta a la formación y capacitación como una estrategia de mediano plazo. A través de la Escuela Tierra Colorada, UTHGRA Posadas retomó cursos vinculados a hotelería y gastronomía. “Queremos que cuando llegue la reactivación no nos encuentre dormidos, sino con mano de obra calificada”, concluyó Acosta.
En diciembre, el comercio minorista pyme experimentó un retroceso del 5,2% interanual a precios constantes. En contrapartida, el número varió en la medición desestacionalizada frente a noviembre: el resultado fue de un incremento del 5,2%. Con estos valores, el índice de todo el 2025 cerró con una variación positiva acumulada del 2,5%.
El análisis sectorial confirma la tendencia recesiva reciente: seis de los siete rubros relevados finalizaron con números rojos. Las contracciones más agudas se verificaron en Bazar y decoración (-15%), Perfumería (-9,8%) y Textil e indumentaria (-8,5%). La única excepción a la regla fue el rubro Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que logró sostenerse con una leve alza del 0,8%.
En lo que respecta a la situación actual de los negocios, el 55% de los comerciantes describió un escenario de estabilidad interanual. Por otro lado, el 27,6% reportó un empeoramiento en sus condiciones, un dato que, aunque negativo, refleja una mejora relativa de casi 10 puntos porcentuales frente al 37% que manifestaba deterioro en noviembre.
Al desagregar los datos se evidenció una dinámica similar: seis de los siete rubros relevados presentaron retracciones, siendo los descensos más agudos los de Bazar y decoración (-15%) y Perfumerías (-9,8%). En contrapartida, el único sector con un crecimiento interanual fue Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con una suba del 0,8%.
En resumen, diciembre funcionó como un alivio financiero gracias a las fiestas de fin de año y al cobro de aguinaldos, pero no logró revertir la caída estructural del 5,2%. El consumo se mantuvo retraído y estrictamente racional, con familias que priorizaron ofertas y gastos esenciales ante la persistente falta de poder adquisitivo.
De cara al futuro impera una cautela optimista: aunque la mayoría proyecta una mejora económica para 2026, la inversión sigue frenada por los altos costos y la baja rentabilidad actual. El desafío del sector será transformar este “respiro” estacional en una reactivación genuina y sostenida de la demanda.
Según un análisis de la consultora Ecolatina el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción.
Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.
La industria continúa en rojo
El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.
Pese al deterioro de los últimos tres meses, el promedio acumulado de 2025 aún se ubica 2,0% por encima del mismo período de 2024, un año atravesado por la recesión. Sin embargo, como señalamos en envíos previos, en el agregado se esconde una marcada heterogeneidad sectorial. El efecto silencioso de la apertura de importaciones y el enfriamiento de la demanda interna genera que algunas ramas industriales se encuentren peor que hace un año y que incluso, no hayan crecido en el acumulado. Este es el caso de las algunas industrias destinadas a consumo final e intermedio (Prendas de vestir, Neumáticos, Autopartes, Productos de metal, etc).
En particular, la industria textil continúa cayendo mes a mes: los Productos textiles retrocedieron 36,7% interanual y 6,4% en el acumulado. En la misma línea, los Productos de metal cayeron 18,6% interanual, afectados tanto por la mayor competencia externa como por la menor demanda local de insumos metálicos, utilizados principalmente en la industria automotriz y autopartista. A su vez, la industria automotriz profundizó su deterioro en noviembre, al caer 29,2% i.a. Según informó INDEC, hubo una baja en las exportaciones del 39,7% i.a., debido principalmente a la menor demanda por parte de Brasil (principal destino de exportación), donde los automóviles de origen chino tienen cada vez mayor incidencia.
En un contexto de menor demanda interna, el rubro de mayor peso en el IPI manufacturero, Alimentos y bebidas, también se vio afectado, con una caída de 7,8% i.a. Al interior, once de los trece rubros presentaron caídas. La producción de carne vacuna registró en noviembre una baja de 6,6% i.a. De acuerdo con las fuentes relevadas por INDEC, esto responde a una disminución de 6,8% en el volumen de carne bovina destinado al mercado interno, siendo el principal demandante de la producción nacional.
En contraste, se encuentran las industrias que crecen a paso firme como la Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que se posicionó como la única variación interanual positiva del índice en noviembre (+6,3%).
Dos meses de caída para la construcción
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción.
Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener los niveles tras el rebote del segundo semestre del año pasado, impulsado principalmente por el crédito y la obra privada. Sin embargo, el mal desempeño de la actividad en noviembre ubicóa la construcción casi 6% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.
En cuanto a los insumos para la construcción, diez dos de los doce insumos cayeron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia negativa vino dada por Pintura (-7,5%), seguido de Ladrillos huecos (-6,2%). En contraste, Hormigón (+4,4%) y Artículos sanitarios (+2,6%) fueron las únicas subas.
Con relación a las expectativas para los próximos meses, entrelas empresas que realizan principalmente obras privadas el 18,5% estima que disminuirá, mientras que 68,5% de prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará durante los próximos tres meses. Sobre los principales obstáculos, los encuestados respondieron la caída en la actividad económica como primer motivo (28,3%), seguido de los altos costos de la construcción (21,7%). Por su parte, a la hora de identificar las políticas que incentivarían al sector, las empresas que realizan principalmente obras privadas señalan las políticas destinadas a las cargas fiscales (27,7%) y las destinadas a la estabilidad de los precios (22,4%).
Comentarios finales
La actividad económica comenzó el año en niveles máximos, para luego entrar en una meseta hasta dar señales más negativas que positivas. En esta tónica, los indicadores adelantados para diciembre fueron mixtos, y no se observaron fuertes variaciones.
Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.
De este modo, no se augura que la industria y la construcción tengan un buen cierre de año, ni que logren rebotar como los demás sectores de la economía. En términos generales, con mayor estabilidad en las tasas de interés, el crédito podría funcionar como actor más relevante que en los meses previos. Al mismo tiempo, la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo limitada, por lo que difícilmente se consolide como un motor de crecimiento.