COVID-19

Pandemia, cuarentena y recesión: su impacto en Misiones

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Semana a semana surgen nuevos datos que grafican de manera cruda la crisis económica en todo el país, y de la que prácticamente ningún sector ha podido escapar.

El argumento de que se trata de la cuarenta y/o de la pandemia es válido, pero es parcial: el verdadero problema es la recesión económica, que fue sin dudas fue agravada notablemente por el coronavirus y llevó a que ciertas variables toquen pisos nunca antes visto, 2001-2002 inclusive.

La recuperación económica de la Argentina no se arregla con el fin de la cuarentena y con el levantamiento de las restricciones: impulsará la actividad, sin dudas. Intentará compensar pérdidas. Es el paso necesario, pero harán falta medidas de fondo, profundas y contundentes para poder hablar de recuperación económica, que no es lo mismo que reactivación.

Para graficar esta situación, únicamente en la provincia de Misiones, tomamos seis indicadores que simbolizan la situación, en relación por un lado a las cuentas públicas, por otro al consumo y por otro, al empleo. En todos los casos tomaremos como punto de inicio a enero 2019 para ver la evolución de los últimos 15 o 17 meses de acuerdo a la variable en cuestión.

1- La recaudación pierde con la inflación desde hace más de un año y medio. Consecuencia: pérdida de coparticipación.

Mucho se habló del drástico derrumbe de la coparticipación en los últimos meses (sobre todo mayo), provocando un fuerte stress en las finanzas provinciales. Pero lo cierto es que las caídas reales existen desde enero 2019 (si no antes). Misiones, desde esa fecha a mayo 2020 (17 meses consecutivos) ve caer los recursos que reciben de coparticipación, leyes especiales y compensación de consenso fiscal.

Cierto es que las caídas de abril y mayo 2020 son las mayores de toda la serie, pero en marzo 2019, junio 2019, octubre 2019, enero 2020 y marzo 2020 las mismas estuvieron por encima de los diez puntos. Ejemplo claro de la recesión económica que tiró hacia abajo la recaudación y ello impactó de lleno las finanzas de la provincia.

2 – Ventas de supermercados: en solo cuatro meses sobre 16 hubo crecimiento

La venta de supermercados en Misiones, en los últimos 16 meses, tuvo apenas 4 con crecimientos reales: tres consecutivos entre septiembre y noviembre 2019, y en febrero 2020. La caída de abril (último dato oficial) fue la más fuerte de la serie (efecto coronavirus), pero ya en febrero, marzo, junio y julio de 2019 tuvo caídas de doble dígito. Entre diciembre y febrero se observó una tendencia al alza, pero fue noqueada en marzo.

3 – Los combustibles querían crecer, pero se chocaron con la cuarentena

Este es un caso donde la recesión impactó fuertemente en el consumo durante los primeros meses de 2019 pero comenzó a recuperarse, hasta que llegó el coronavirus.

En todo el 2019, las ventas de combustibles cayeron en los primeros ocho meses, recuperándose en los siguientes seis, hasta que en marzo y abril tuvo las mayores caídas. Si bien aún no están disponibles los datos oficiales de mayo, el resultado será similar a abril, teniendo nuevamente una fuerte caída.

4 – Patentamientos: no se conocen datos positivos desde hace 17 meses

El caso de los patentamientos de automóviles es otro ejemplo donde hablar de recuperación es cada vez más difícil: desde enero 2019 a mayo 2020 no ha visto crecimiento alguno. El piso lo tocó en abril 2020 con una caída del 85%, que se explica, básicamente, porque la cuarentena hizo que no haya comercialización. En mayo la caída se desaceleró notablemente, pero sigue siendo alta. En toda la serie, las caídas son mayores a los 10 puntos. En 7 de estos 17 meses, las caídas son mayores a los ¡50 puntos!

5 – Empleo: mucho para preocuparse, nada para celebrar

El caso del empleo es quizás el dato más duro que podemos mostrar a la fecha. Si tomamos en primer lugar los puestos de trabajo registrados en el sector privado, vemos como en Misiones han caído sistemáticamente en los últimos 15 meses que tenemos registro (de enero 2019 a marzo 2020). La caída de marzo 2020 fue la más fuerte, y sin la mayor fuerza de la cuarentena aún vigente. Pero en toda la seria hubo caídas superior al 1%, y en la mayoría fue por encima de los 2 puntos. La destrucción del empleo privado se explica no solamente por despidos, sino también por la falta de vacantes, ya que las empresas no quieren sumar más personal. En una economía de norma funcionamiento, una vacante liberada (generada por jubilación, retiro o renuncia, por ejemplo) se cubre con un nuevo trabajador, manteniendo dinámica la entrada / salida laboral. Pero eso no está ocurriendo en Misiones (ni en el país).

Un ejemplo aún más claro de esto tiene que ver con los puestos de trabajo registrados específicamente en el sector de la construcción. En los últimos 15 meses, en solo 1 (marzo 2019) se vio un incremento. En el resto, caídas. Desde diciembre 2019 a marzo 2020 la caída se viene acelerando, algo que se reafirmará con los datos de abril.

“Una economía que se cae, se puede levantar” repite el presidente Fernández. Por supuesto, siempre se puede levantar. Pero las provincias argentinas tienen poco margen para que eso ocurre sin dejar serias consecuencias en el camino. Inyectar recursos, solamente, no alcanza. Un plan económico integral, federal y, sobre todo, real, es necesario para dar primero certidumbre y después, unir voluntades. El país está muy golpeado para para seguir poniendo la mejilla. Es hora de empezar a avanzar. Que sea lento, pero que sea seguro.

Por ALEJANDRO PEGORARO, Director de Consultora Politikon Chaco.

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Efecto cuarentena: el 70% de las empresarias le restó horas a sus negocios por las tareas domésticas

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El sector de Mujeres de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, relevó el impacto que las medidas derivadas del Covid-19 tuvieron en las comerciantes y empresarias de la Argentina. Los resultados fueron contundentes, el 81% de las mujeres vio afectada su rutina por el cuidado de la casa y de los niños.

El contexto de encierro por pandemia modificó rutinas y prioridades dentro de los hogares y en el caso de las mujeres, con las tareas domésticas, el cuidado y la educación a distancia de los niños, más las horas que se deben cumplir en el trabajo y la propia empresa, el margen para potenciar la productividad de las profesionales se vio reducido.

Este viernes se llevó a cabo el plenario federal de las Mujeres de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa. Un encuentro virtual que congregó a más de 170 empresarias de todo el país.

Participaron autoridades de la organización Came, Mercedes D´Al essandro, directora Nacional de Economía, Género y Diversidad del Ministerio de Economía de la Nación, y legisladoras.

Allí se presentó una encuesta realizada el 29 de mayo dirigida a empresarias pymes dedicadas al comercio, el servicio y la industria.

La intención, de acuerdo a lo que se informó, fue evidenciar el impacto que las medidas del aislamiento social impusieron a la rutina y tareas asumidas por las mujeres, sobre todo, el trabajo doméstico y el de cuidado de niños y ancianos.

En cuanto a los quehaceres domésticos, la muestra expone que más de la mitad de las empresarias le dedica entre 3 y 4 horas del día, esto supone un 31% más de 5 horas diarias que antes. En cuanto a las tareas de cuidado de niños y/o ancianos, el 45% les dedica entre 3 y 4 horas y un 29% más de 5 horas.

Estos resultados tienen como correlato que el 54% de las mujeres se sientan sobrecargadas y preocupadas, aunque emocionalmente indican estar fuertes, estables y productivas, pues solo el 1% contestó sentirse deprimida.

Asimismo el 38% asegura haber incorporado nuevas tecnologías a sus negocios, 29% cambió sus horarios de atención al público y hasta un 4% de las empresarias cambiaron de rubro.

Al respecto, Beatriz Tourn, presidenta de MECAME, destacó “la fortaleza de las mujeres, quienes asumen el desafío, atienden sus empresas y a sus familias, aunque reconocen sentir el impacto de forma diferente por los embates del Covid-19. Estamos esperanzadas y confiamos en que lleguen las herramientas públicas que consideren sus necesidades”.

La composición etaria de la muestra contempla el 31% de empresarias de entre 40 y 50 años, 27% de entre 50 y 60 años, 20 % entre 30 y 40 años, el 17% más de 60 años y el 5% restante menores de 30 años. También se dividieron por actividad (sector Industria 8%, comercio 40% y servicios 52%) y por región.

Mercedes D´Alessandro, en su presentación, afirmó: “desde que empezó esta pandemia, sabíamos que iba a golpear en la economía, por eso se impulsaron decisiones y ayudas a las Pymes. Pero no queremos que las brechas de género queden en segundo plano, porque sabemos que las mujeres están en condiciones de mayor vulnerabilidad. Tienen más dificultades para hacerse el tiempo y conciliar entre el trabajo en la casa y el trabajo en la oficina. Estas cuestiones de tener que compartir la computadora con los hijos, cuestiones que son muy simpáticas pero que afectan a la productividad, la posibilidad de muchas mujeres de sostener esa actividad porque no todas tenemos la misma casa, la misma infraestructura y la misma cantidad de habitantes”.

Precisó que cuando comenzaron a entregar las ayudas enmarcadas en los ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción que paga el 50 por ciento del salario de las Pymes que lo solicitan hasta completar el monto de un salario mínimo vital y móvil) se notó la brecha salarial entre hombres y mujeres. “Nos dimos cuenta de que se pagaba más a mujeres que a varones. Esto tiene que ver con que el salario de las mujeres es más bajo”.

Las brechas de género están muy presentes en la estructura laboral de la Argentina, y ahí debe estar concentrado el trabajo, para cerrar esas brechas de ingreso y de acceso a las posiciones de liderazgo.

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Garantizar servicios esenciales y políticas para impulsar el crecimiento a largo plazo, la respuesta al Covid-19 del Banco Mundial

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Para el Banco Mundial, los países pueden tomar medidas ahora para reconstruirse a partir de COVID-19. Asegurar los servicios públicos básicos, que las personas preserven el acceso a dinero y mantener el sector privado limitará el daño y ayudará a prepararse para la recuperación

La pandemia de coronavirus (COVID-19) y los cierres económicos están generando un golpe severo a la economía global y especialmente a los países más pobres. Países en desarrollo y la comunidad internacional pueden tomar medidas ahora para acelerar la recuperación después de que lo peor de la crisis de salud haya pasado y no queden efectos adversos a largo plazo, según los capítulos analíticos publicados hoy en el informe “perspectivas globales de la economía” del Banco Mundial.

Las medidas de respuesta a corto plazo para abordar la emergencia de salud y asegurar los servicios públicos esenciales deberán ir acompañadas de políticas integrales para impulsar el crecimiento a largo plazo, incluso mejorando la gobernanza y los entornos empresariales. Así como también expandiendo y mejorando los resultados de la inversión en educación y salud pública.

Para hacer que las economías futuras sean más resistentes, muchos países necesitarán sistemas que puedan construir y retener más capital humano y físico durante la recuperación, utilizando políticas que reflejen y fomenten la necesidad post pandemia de nuevos tipos de empleos, empresas y sistemas de gobierno.

En el anticipo del informe “Global Economic Prospects” que será publicado el 8 de junio, el Presidente del Banco Mundial, David Malpass,reconoce que “el alcance y la velocidad con que la pandemia de COVID-19 y los cierres económicos han devastado a los pobres en todo el mundo, no tienen precedentes en los tiempos modernos. Las estimaciones actuales muestran que 60 millones de personas podrían verse empujadas a la pobreza extrema en 2020. Es probable que estas estimaciones aumenten aún más, con la reapertura de las economías avanzadas como determinante principal”.

“Las elecciones de políticas realizadas hoy, incluida una mayor transparencia de la deuda para invitar a nuevas inversiones, avances más rápidos en la conectividad digital y una gran expansión de las redes de seguridad de efectivo para los pobres, ayudarán a limitar el daño y construir una recuperación más fuerte. El financiamiento y la construcción de infraestructura productiva se encuentran entre los desafíos de desarrollo más difíciles de resolver en la recuperación pospandémica. Necesitamos ver medidas para acelerar los litigios y la resolución de quiebras y reformar los costosos subsidios, monopolios y empresas estatales protegidas que han frenado el desarrollo”, plantea Malpass.

Las profundas recesiones asociadas con la pandemia probablemente exacerbarán la desaceleración del crecimiento económico y la productividad, los principales impulsores de niveles de vida más altos y la reducción de la pobreza. Además agravará el problema de la desigualdad debido al lento crecimiento; los pobres y vulnerables se encuentran entre los más afectados por el cierre económico y pandémico, incluso a través del contagio de la enfermedad, cierre de escuelas y menores flujos de remesas.

Las medidas necesarias para proteger la salud pública han debilitado una economía global ya frágil, causando profundas recesiones en economías avanzadas; mercados emergentes y Economías en Desarrollo (EMDE) por igual. Las regiones que dependan en gran medida del comercio mundial, el turismo o las remesas del exterior; y esas que dependen de las exportaciones de productos básicos serán particularmente afectados, señala el análisis.

Es probable que las profundas recesiones actualmente en curso dejen cicatrices duraderas a través de múltiples canales, incluyendo menor inversión e innovación, erosión del capital humano y retirada de las cadenas mundiales de comercio y suministro. Estos efectos pueden reducir el crecimiento potencial y la productividad laboral a largo plazo. Vulnerabilidades preexistentes, desvanecimiento los dividendos demográficos y los cuellos de botella estructurales amplificarán el daño a largo plazo de las recesiones profundas asociadas con la pandemia.

El daño a largo plazo será particularmente grave en las economías que sufren crisis financieras y, en los exportadores de energía, debido a la caída de los precios del petróleo. Por ejemplo, en el EMDE promedio, en un horizonte de cinco años, una recesión combinada con una crisis financiera podría reducir la producción potencial en casi un 8 por ciento.

“Cuando se produjo la pandemia, muchas economías emergentes y en desarrollo ya eran vulnerables debido a niveles de deuda récord y un crecimiento mucho más débil. Combinado con cuellos de botella estructurales, esto amplificará el daño a largo plazo de recesiones profundas asociadas con la pandemia”, dijo Ceyla Pazarbasioglu, Vicepresidente de Grupo Banco Mundial para Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones. Quien asegura que “se necesitan medidas urgentes para limitar el daño, reconstruir la economía y hacer que el crecimiento sea más robusto, resistente y sostenible”.

Las políticas para reconstruir tanto a corto como a largo plazo implican fortalecer los servicios de salud y poner en práctica medidas de estímulo dirigidas para ayudar a reactivar el crecimiento. Durante el período de mitigación, los países deberían centrarse en mantener la actividad económica con objetivos apoyo para proporcionar liquidez a hogares, empresas y servicios esenciales del gobierno.

Las restricciones a la movilidad y la recesión mundial han resultado en la caída más pronunciada de un mes en los precios del petróleo en récord, en marzo. La caída predominantemente impulsada por la demanda en los precios del petróleo, que vino después de los desacuerdos entre los productores de petróleo sobre los objetivos de producción, ha sido acompañado por un fuerte aumento en los inventarios mundiales de petróleo. El análisis también detalla las implicaciones de la caída del precio del petróleo para la economía global y, en particular, para los EMDE que exportan energía.

A corto plazo, si bien las restricciones en el transporte y los viajes siguen vigentes, es poco probable que los bajos precios del petróleo proporcionen mucho apoyo para el crecimiento y, en cambio, puede agravar aún más el daño causado por la pandemia debilitando las finanzas de los productores. Es probable que los bajos precios del petróleo proporcionen, en el mejor de los casos, un apoyo marginal a la economía mundial durante el proceso de recuperación.

“Los países exportadores de petróleo entraron en la crisis actual con posiciones fiscales erosionadas después de recurrir a ellas para capear la caída del precio del petróleo 2014-16. Además de la crisis de salud pública sin precedentes, estas economías ahora están experimentando fuertes recesiones económicas a medida que sus ingresos por exportaciones cayeron en picada”, dijo Ayhan Kose, Director del World Bank Group’s Prospects Group. Quien remarca que “incluso si los precios del petróleo aumentan a medida que se recupera la demanda mundial de petróleo, la reciente caída de los precios es otro recordatorio para los países exportadores de petróleo de la urgencia de continuar con las reformas para diversificar sus economías”.

Los bajos precios actuales del petróleo también presentan una oportunidad para revisar las políticas de fijación de precios de la energía, ya que los EMDE importadores de energía deben alejarse de los costosos esquemas de subsidios y asignar sus recursos fiscales limitados para gastos de mayor prioridad que implican mejoras en los programas de salud pública y educación.

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La mitad de los países miembros del FMI piden ayuda de emergencia

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La mitad de los países miembros del Fondo Monetario Internacional ya han pedido ayuda debido a la pandemia de covid-19.

Ya son más de 90 países los que acudieron al Fondo Monetario Internacional en búsqueda de ayuda en medio de la crisis generada por la pandemia del coronavirus. Entre ellos, muchos países de la región para cuyos gobiernos el organismo ha llegado a ser considerado como el diablo mismo.

Así y todo, ya ha aprobado fondos para 11 países de Latinoamérica, y su directora Kristalina Georgieva adelantó que recomendará la aprobación de la solicitud que hizo Chile y que anunció ayer Sebastián Piñera. Se trata de una línea de crédito flexible por 23.800 millones de dólares, innovadora, sin condiciones ex post, muy rápida y mucho más flexible que la que supo tomar la Argentina.

“El problema es gigante, tenemos que movernos con rapidez. Es una emergencia como ninguna otra”, dijo Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una rueda de prensa al término de la reunión de mediados de abril pasado del Comité Financiero y Monetario del Fondo, que se celebró de manera virtual por la pandemia.

A la fecha casi un centenar de países han acudido a la mencionada institución financiera. “Son tiempos excepcionales, y requieren soluciones excepcionales”, apuntó Georgieva, quien con apenas seis meses al frente del organismo encara la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de 1930, según ella misma calificó.

De esta manera, la institución conocida por sus llamados a la austeridad se salió del libreto al instar a las autoridades a contener la crisis con ambiciosos programas de estímulos fiscales para proteger a los trabajadores y empresas.

“Gasten lo que sea necesario, pero guarden las facturas”, advirtió Vítor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales de la institución.

En sus más de 75 años de historia, el FMI no había lanzado unas proyecciones como las presentadas entonces. Pero pese a que el golpe es generalizado, Georgieva ya advirtió que los países en desarrollo lo recibirán con mayor dureza.

Por eso, una de las medidas concretas y más contundentes adoptadas en el marco de la reunión es el respaldo del G20 a la suspensión temporal de los servicios de pago de deuda de los países pobres.

En las últimas horas se conoció que 11 países de América Latina y el Caribe, un tercio del total, han solicitado y recibido asistencia financiera por parte del FMI para hacer frente a la crisis provocada por la pandemia, según los últimos datos de la institución.

Y la cifra podría crecer en los próximos días, ya que la institución dirigida por Georgieva solo hace públicas las solicitudes aprobadas oficialmente.

Estos países han recurrido a 2 instrumentos diseñados para situaciones de emergencia, la Herramienta de Crédito Rápido (RCF, en inglés) y el Instrumento de Financiación Rápido (RFI, en inglés), ambos no exigen ir acompañados de un programa de supervisión económica y están destinados a compensar una “urgente necesidad en la balanza de pagos”.

Por ahora, han recibido la luz verde por parte del organismo: Bolivia (RFI), con 327 millones de dólares; Costa Rica (RFI), 508 millones de dólares, Dominica (RCF), 14 millones; República Dominicana (RFI), 650 millones; Ecuador (RFI), 643 millones de dólares; El Salvador (RFI); 389 millones; Granada (RCF), 22 millones de dólares.

Asimismo, Haití (RCF), 112 millones de dólares; Panamá (RFI), 515 millones; Paraguay (RFI), 274 millones de dólares, y Santa Lucía (RCF), 29 millones de dólares.

El RCF cuenta con un periodo de gracia de 5 años y medio y un plazo de amortización de 10 años, sin intereses; mientras que el RFI tiene que ser pagado en un periodo de entre tres y cinco años, a un tipo de interés bajo.

En total, los desembolsos aprobados en la región ascienden a 3.483 millones de dólares.

En paralelo, Honduras, que ya contaba con un programa en marcha con el Fondo, pidió reforzar el apoyo ante los problemas derivados por el COVID-19 con 200 millones de dólares adicionales.

Por otro, lado Colombia solicitó recientemente una ampliación de su línea de crédito flexible hasta los 10.800 millones de dólares.

México, la segunda economía regional, cuenta con otra línea de crédito similar, por valor de 61.000 millones de dólares.

Ambos países pueden recurrir a estos fondos, que en principio son de carácter precautorio, para hacer frente a las tensiones financieras derivadas de la pandemia.

“Mientras la pandemia continúa propagándose por la región, los países enfrentan la peor recesión económica desde que se comenzaron a producir estadísticas de cuentas nacionales en los años cincuenta”, explicó recientemente Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del Fondo en un blog.

Werner apuntó que “el complejo entorno externo, al que se suman las muy necesarias medidas de contención de la pandemia, ha provocado un desplome de la actividad económica en toda América Latina, cuyo crecimiento se enfila hacia una contracción de 5,2 por ciento en 2020”.

El Fondo, a nivel global, ha aprobado hasta hoy más de 17.600 millones de dólares a más de medio centenar de países de todo el mundo para aliviar la carga económica de la pandemia.

Y en esa misma dirección se dirige Chile, cuyo presidente Sebastián Piñera manifestó ayer que dado que el país se acerca a “la etapa más dificíl” de la pandemia por un sistema de salud que está “extraordinariamente demandado”, acudió al FMI para solicitar una línea de crédito flexible por 23.800 millones de dólares durante 2 años.

En tanto, según medios chilenos, Georgieva adelantó que recomendará la aprobación de la solicitud, que según las autoridades chilenas será tratada como financiamiento precautorio, cuando el directorio se reúna para tratar el tema en las próximas semanas, señaló el Fondo en un comunicado.

De acuerdo con medios locales, ese tipo de líneas de crédito solo está disponible para países con muy sólidos fundamentos macroeconómicos. La mencionada herramienta no conlleva condiciones ex post.

De acuerdo al comunicado del organismo internacional de crédito, “tiene por objetivo ayudar a alcanzar los objetivos del Banco Central ante eventuales situaciones de shocks externos severos, como los que podrían acompañar a un agravamiento significativo de los efectos globales de la crisis originada por el covid-19”. Y añade que “la facilidad no está destinada a financiar gasto público”.

En tanto, un comunicado emitido casi a la par por el Banco Central de Chile, se afirma que “es una facilidad de carácter precautorio, complementaria a las fuentes propias de liquidez externa provenientes por ejemplo de las reservas internacionales”.

Por otra parte, el central precisa que esta herramienta, “no está sujeta a la condicionalidad de los tradicionales programas de ajuste del FMI para países que enfrentan una crisis de balanza de pagos”.

La economía chilena se contrajo 3,5% en marzo en comparación al mismo mes del año pasado, coincidiendo con el primer caso de COVID-19, que provocó una fuerte caída de los servicios y el comercio.

Pero las restricciones para evitar la propagación del virus no hicieron sino agravar una situación económica ya complicada en el país andino.

Las masivas manifestaciones sociales contra el gobierno de derecha de Sebastián Piñera, que se iniciaron el 18 de octubre pasado, impactaron en el Producto Interior Bruto (PIB) chileno, que cerró 2019 con una expansión de 1,1%, la menor en una década.

Para 2020, las autoridades chilenas estimaron una contracción de hasta 2,5% del PIB anual producto del coronavirus, pero el propio FMI estimó que la caída llegaría al 4,5%.

El Fondo ha advertido que la recesión económica debido a la pandemia podría golpear a países como Chile con “nuevas protestas, particularmente si las acciones políticas para mitigar la crisis COVID-19 se perciben como insuficientes o favorecen injustamente a las grandes corporaciones en lugar de a las personas”.

La respuesta del FMI a la crisis por la pandemia

El FMI creó en abril un nuevo servicio financiero, la Línea de Liquidez a Corto Plazo (LLCP), el primer nuevo instrumento de financiamiento del FMI que se crea en casi diez años. 

Según se escribió en su blog, “como parte de su estrategia más amplia para responder a la crisis, este nuevo servicio financiero proporciona una línea de crédito fiable y renovable, sin condicionalidad ex post, a países miembros con fundamentos y marcos de política económica muy sólidos, es decir, los mismos criterios de habilitación que otro servicio del FMI, la llamada Línea de Crédito Flexible (LCF)“.
 
La LLCP se ha concebido para hacer frente a una necesidad de balanza de pagos especial—potencial, moderada y de corto plazo—que se refleja en presiones sobre la cuenta de capital a raíz de shocks externos.

Cuando un país firma una LLCP estará transmitiendo a los mercados una señal de que el FMI avala la gran solidez de su marco de política económica y sus instituciones. Esto, a su vez, puede reducir los costos de financiamiento para el país, y proporcionar un valioso respaldo en épocas de volatilidad. 

La LLCP también puede ayudar a reducir las necesidades de financiamiento futuras al contribuir a que los países contengan un problema de liquidez de alcance moderado antes de que se transforme en un problema mayor. 

Se estimó entonces, que “la demanda total de recursos de la LLCP por parte de varios países podría ascender a USD 50.000 millones, una proporción mucho más modesta del total de USD 1 billón de recursos del FMI que la que se requeriría si, en su lugar, el mismo grupo de países solicitara programas respaldados por la institución”.

Cuando muchos países se enfrentan a fuertes necesidades de financiamiento, abordar el problema cuanto antes puede limitar las necesidades futuras y las repercusiones adversas en otros países.

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Alberto Fernández anunció que la cuarentena sigue hasta el 24 de mayo con algunas aperturas

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El presidente Alberto Fernández anunció esta noche en la Residencia de Olivos la extensión del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus hasta el 24 de mayo, con apertura para algunas actividades en distintas zonas del país.

El jefe de Estado hizo el anuncio junto al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Además del anuncio de la continuidad del aislamiento, Fernández anticipó una serie de excepciones en las provincias. Están estará determinadas por los Gobernadores e Intendentes, quienes deben controlar la aplicación de los protocolos de seguridad.

Para fundamentar su presentación el Presidente usó una serie de filminas. Alberto Fernández reafirmó que la región del AMBA continuará con la cuarentena obligatoria tal cual como se realizó hasta ahora, a diferencia del resto del país, donde se habilitan ciertas flexibilizaciones.

Alberto Fernández anunció c… by CristianMilciades on Scribd

El presidente Alberto Fernández aseguró hoy que en el área AMBA las condiciones del aislamiento social, preventivo y obligatorio “siguen igual” que hasta el momento y agregó que la habilitación de comercios e industrias, tanto en la Ciudad como en la provincia de Buenos Aires, deberá contar contar con la autorización del gobierno nacional.

Al referirse a la situación económica, el presidente Alberto Fernández resaltó hoy que 3,5 millones de personas ya cobraron el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), otras 33.000 ya tienen acreditados en sus tarjetas préstamos solicitados a tasa cero, y 2,1 millones de trabajadores cobraron un salario complementario con asistencia del Estado.

Así lo reseñó ésta noche el presidente al encabezar una conferencia de prensa en la que anunció que la Argentina, salvo el Área Metropolitana de Buenos Aires pasa a fase 4 de la cuarentena.

“Sabemos el padecimiento de quienes tienen sus negocios cerrados, que no pueden trabajar” afirmó el presidente al asegurar que “el Gobierno nacional le presta mucha atención a la economía” y los efectos que derivan de la pandemia.

Ene se sentido, afirmó que por tener conocimiento del efecto económico que se está registrando se adoptaron desde el Gobierno nacional “medidas para llegar a los sectores que más lo necesitan”.

En ese sentido, precisó que “el Ingreso Familiar de Emergencia que llega a 8 millones de personas, ya hay 3,5 millones que lo cobraron” a través de la Anses,

También mencionó que “los créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos llegan a 282.000 personas que tienen el ok de la AFIP, y ya hay 33.000 personas que vieron acreditar los montos en sus tarjetas”.

“El plan de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) que favorece a 225.000 empresas ya cuentan con 2.1 millones de trabajadores que cobraron el salario complementario”, correspondiente al 50% de sus haberes, amplió el presidente.

En este sentido, Fernández aseguró: “Todo esto lo estamos haciendo porque conocemos el problema que la economía atraviesa frente al efecto de la cuarentena, no dejamos de prestarle atención pero reafirmamos que lo que más nos preocupa es cuidar la saluda de la gente y preservar la vida”.

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