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Créditos hipotecarios: quiénes podrán acceder y cuánto deberán ganar

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El diseño elegido busca separar el fondeo del riesgo crediticio. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad no otorgará directamente los préstamos hipotecarios ni asumirá el riesgo de los tomadores.

Los recursos serán canalizados a través de licitaciones de depósitos a plazo fijo ajustables por UVA, con vencimientos de entre uno y cinco años. Los bancos que accedan a esos fondos serán los encargados de transformarlos en créditos hipotecarios destinados exclusivamente a la adquisición, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.

La lógica económica detrás del mecanismo apunta a uno de los principales obstáculos para el desarrollo del mercado hipotecario argentino: la escasez de fondeo de largo plazo. Al ofrecer recursos UVA con vencimientos más extensos, el Gobierno pretende mejorar la capacidad de los bancos para prestar a 15, 20 o 25 años.

El programa contará con un cupo total de $2 billones, que será colocado progresivamente mediante licitaciones de $200.000 millones. La primera convocatoria está prevista para la próxima semana y funcionará también como una primera prueba del interés de las entidades financieras.

Cada banco podrá captar hasta el 20% del monto ofrecido en cada licitación y dispondrá de 90 días para aplicar los recursos a nuevos préstamos hipotecarios.

Créditos de hasta 150.000 UVA y tasa máxima de UVA + 7,5%

Las condiciones anunciadas establecen que los préstamos deberán tener un plazo mínimo de 15 años, mientras que el monto máximo será de 150.000 UVA por crédito.

La tasa tendrá un techo de UVA más 7,5% anual, una condición relevante porque determinará, junto con el valor de la propiedad, el porcentaje financiado y los ingresos del grupo familiar, el nivel de la cuota inicial.

El objetivo oficial es que los $2 billones permitan financiar operaciones para entre 17.000 y 18.000 familias.

Caputo presentó un ejemplo para dimensionar el nivel de ingresos requerido. Para adquirir una propiedad valuada en US$106.667, una familia debería acreditar ingresos mensuales por aproximadamente $3.460.391 y afrontar una cuota inicial de $865.089.

En el ejercicio presentado por Economía, el préstamo tendría un plazo de 25 años y una tasa de UVA más 7%.

El ejemplo también expone uno de los límites del regreso del crédito hipotecario: aun con mayor disponibilidad de fondos, la relación entre salarios, valor de las propiedades y cuota continúa siendo determinante para definir qué hogares pueden efectivamente acceder al financiamiento.

Caputo puso el anuncio en perspectiva internacional y señaló que el crédito hipotecario argentino mantiene una profundidad muy inferior a la observada en otros países.

“El stock de créditos hipotecarios en Argentina apenas representa dos puntos de producto. Para darles una idea, en Chile representa aproximadamente el 27%. En países más desarrollados como Estados Unidos, llegó a representar el 75%. Entonces, hay un margen de crecimiento realmente muy, muy grande”, sostuvo.

La comparación refleja uno de los problemas estructurales de la economía argentina: la dificultad para construir un mercado financiero capaz de canalizar ahorro hacia préstamos de muy largo plazo.

Décadas de inflación elevada, crisis bancarias, defaults, pesificaciones y cambios en las reglas de juego redujeron la disponibilidad de depósitos y activos financieros con horizontes compatibles con créditos hipotecarios de 20 o 30 años.

Precisamente allí aparece el FGS como proveedor de liquidez de mayor plazo.

El ministro buscó despejar uno de los interrogantes centrales del anuncio: qué riesgo asumen los recursos previsionales administrados por el FGS.

Según explicó, el Fondo no financiará directamente a los compradores ni evaluará su capacidad de pago. Esa responsabilidad continuará exclusivamente en manos de las entidades financieras.

“La función del FGS no es correr ningún riesgo crediticio de personas humanas, es el trabajo de los bancos. El FGS simplemente provee de liquidez a los bancos y son los bancos encargados de dar el crédito, evaluar ese crédito y correr las consecuencias naturales de ese negocio”, afirmó Caputo.

El mecanismo consiste, entonces, en extender el horizonte de las colocaciones que realiza el Fondo.

“Lo que se va a estar haciendo es extender el plazo de estos plazos fijos, hacer licitaciones transparentes con los bancos para extender los plazos de estos plazos fijos entre un año y cinco años. Y esto le va a permitir a los bancos poder acelerar mucho más fuertemente el nivel de créditos hipotecarios”, explicó.

Para el Gobierno, el problema de fondo excede al mercado inmobiliario y está relacionado con la histórica ausencia de ahorro doméstico de largo plazo.

“Todos los que somos un poco más grandes hemos visto desde un plan Bonex hasta corralito, hasta expropiaciones, defaults y todo. Todo eso siempre generó, gatilló una crisis en el corto plazo, pero además generó un efecto muy negativo en el mediano y largo plazo, que es que la gente desconfíe de nuestras instituciones, desconfíe de nuestra moneda, desconfíe de nuestros políticos”, sostuvo.

Y agregó que, como consecuencia, “nunca se llegó a generar en Argentina un desarrollo de ahorro de largo plazo ni de mercado de capitales”.

El programa intenta avanzar sobre esa restricción sin recrear un sistema de préstamos hipotecarios otorgados directamente por el Estado. El FGS aportará fondeo; los bancos prestarán, seleccionarán a los clientes y asumirán el riesgo crediticio.

El éxito del esquema dependerá, sin embargo, de varias variables simultáneas: la demanda de los bancos en las licitaciones, el costo financiero final, la evolución de la UVA, los salarios, el precio de las propiedades y, fundamentalmente, la continuidad de un escenario macroeconómico que permita sostener contratos de largo plazo.

Los $2 billones representan una inyección relevante para un mercado hipotecario todavía pequeño, aunque el objetivo de alcanzar hasta 18.000 hogares muestra también la dimensión del desafío habitacional y financiero.

La primera licitación por $200.000 millones será, en ese sentido, el primer termómetro concreto para medir cuánto apetito existe entre los bancos por captar fondeo UVA de largo plazo y convertirlo en nuevas hipotecas.

Durante la presentación, el ministro también aprovechó para defender la marcha del programa económico y cuestionar el diagnóstico de la oposición.

“La Argentina viene creciendo por encima de los niveles de la OCDE, el producto en niveles récord, el consumo en niveles récord, exportaciones también en niveles récord y no solo del agro y minería sino también de pymes. El escenario que se trata de vender desde la oposición es lo opuesto al que está ocurriendo”, afirmó.

Caputo sostuvo además que, en sus conversaciones con empresarios, el principal interrogante pasó de las variables económicas al escenario electoral de 2027.

“Hoy el riesgo que plantea la mayoría de las industrias es el electoral. Me junto todo el tiempo con las diferentes industrias. Cuando se les pregunta su mayor preocupación, su única preocupación es la reelección”, señaló.

Finalmente, vinculó esa incertidumbre con la posibilidad de un regreso del kirchnerismo al poder, escenario que descartó: “Es natural porque del otro lado hay evidencia empírica que sería volver al infierno y entiendo la preocupación. Más allá de que para mí hay 0% de probabilidad de que vuelva el kirchnerismo”.

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¿Conviene usar el aguinaldo para adelantar cuotas del crédito hipotecario UVA?

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Con la llegada del aguinaldo, muchas familias que están pagando un crédito hipotecario UVA se preguntan si conviene utilizar ese ingreso extraordinario para adelantar cuotas o si resulta más conveniente ahorrar ese dinero para cancelar una mayor porción del préstamo más adelante.

“Antes de tomar una decisión sobre cancelar cuotas, conviene responderse algunas preguntas: ¿el banco permite hacer precancelaciones en esta etapa del crédito?, ¿precancelar tiene costo?, ¿en qué etapa del crédito se encuentra el préstamo?, ¿existen inversiones que rindan más que la tasa del crédito?, ¿es un buen momento para vender dólares y cancelar cuotas?”, plantea Federico De Cristo, profesor de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.

El especialista señala que existen familias que prefieren vivir sin deudas y aprovechar cualquier oportunidad para cancelarlas, mientras que otras optan por evaluar la conveniencia financiera antes de adelantar pagos.

Antes de avanzar en el análisis para facilitar una toma de decisiones, De Cristo realiza una aclaración importante: “Cuando se adelantan pagos de cuotas futuras no se paga la cuota futura entera, sino solamente la porción de capital que se cancela en esa cuota. Por ejemplo, si una cuota de $100 está compuesta por $60 de intereses y $40 de capital, quien decide adelantar esa cuota solo deberá pagar los $40 correspondientes al capital.”

Lo primero: revisar el contrato

El primer aspecto a analizar, sostiene el especialista, es el propio contrato del crédito. “El contrato determina las condiciones para la precancelación total o parcial del capital adeudado. No todos los préstamos permiten la precancelación anticipada o establecen un período mínimo antes de poder realizarla. Además, conviene verificar si existen costos o multas”, explica.

Por eso, concluye que el primer paso siempre debería ser verificar si es posible precancelar sin penalidades. En caso contrario, puede resultar más conveniente ahorrar esos fondos y esperar el momento en que la operación pueda realizarse sin costos adicionales.

La etapa del crédito cambia completamente la conveniencia

El segundo factor tiene que ver con el momento en que se encuentra el préstamo. Los créditos hipotecarios UVA, al igual que la mayoría de los créditos bancarios, se otorgan bajo el sistema francés. Esto significa que todas las cuotas son iguales (medidas en UVA), aunque su composición cambia con el paso del tiempo: durante los primeros años se pagan principalmente intereses y muy poco capital; hacia el final ocurre exactamente lo contrario.

“Como el interés siempre se calcula sobre el saldo adeudado, a medida que se cancela capital disminuye la proporción de intereses dentro de cada cuota y aumenta la parte destinada a amortizar el préstamo”, explica De Cristo.

La consecuencia práctica es muy importante. “En préstamos recién contraídos se pueden adelantar muchas cuotas con poco dinero, mientras que en préstamos próximos al vencimiento se necesita mucho dinero para adelantar muy pocas cuotas”, sostiene.

Como ejemplo, menciona que en un préstamo a 30 años con una tasa nominal anual del 6%, la primera cuota destina aproximadamente el 83% al pago de intereses y solo el 17% a cancelar capital. En la última cuota sucede exactamente lo contrario: prácticamente todo el importe corresponde a capital.

Si la tasa asciende al 10% anual, la diferencia es todavía más marcada: apenas el 5% de la primera cuota cancela capital.

“Para quienes pueden adelantar cuotas sin costos adicionales y están al comienzo de un préstamo con tasas elevadas, el pago de capital de las primeras cuotas es muy bajo. Con el importe equivalente a una cuota podrían adelantarse entre tres y diez cuotas futuras, dependiendo del plazo, la tasa y el tiempo transcurrido desde el otorgamiento del crédito”, resume.

¿Invertir o cancelar deuda?

El tercer elemento del análisis consiste en comparar el costo del préstamo con las alternativas de inversión disponibles. “Como norma, si una inversión rinde más que la tasa del crédito, puede ser conveniente invertir primero y cancelar deuda más adelante. Pero siempre hay que tener en cuenta la situación de cada uno y cuán cómodo se siente con inversiones cuyo valor puede fluctuar. La mejor decisión es la que a uno lo deja dormir tranquilo”, afirma.

Según el profesor de la Universidad Austral, actualmente los plazos fijos UVA ofrecen rendimientos inferiores al 1% anual, claramente por debajo de las tasas que pagan las hipotecas, por lo que no resultan una alternativa atractiva.

Tampoco considera conveniente el plazo fijo tradicional, ya que no logra preservar el poder adquisitivo frente a la inflación.

Respecto de los bonos ajustados por CER o en pesos, señala que los rendimientos interesantes aparecen principalmente en los títulos de mayor duración, aunque eso implica asumir un riesgo de variaciones de precio que no todos los inversores están dispuestos a aceptar.

También menciona la posibilidad de invertir en bonos o depósitos en dólares, aunque recuerda que estos instrumentos enfrentan riesgos propios y dependen de la evolución del tipo de cambio.

“Para familias que tienen hipotecas con tasas elevadas, puede ser poco atractivo considerar estas opciones de inversión y quizás prefieran precancelar, ya que el interés que se ahorran al adelantar cuotas es mayor al que podrían obtener mediante una inversión relativamente segura”, concluye.

¿Conviene vender dólares para cancelar el crédito?

Por último, De Cristo analiza una consulta frecuente entre quienes mantienen sus ahorros dolarizados. El economista propone observar cuántos UVA pueden comprarse con cada dólar ahorrado. Según explica, utilizando datos del BCRA y del mercado bursátil desde la creación de la UVA en marzo de 2016 hasta julio de 2026, actualmente esa relación se encuentra en el nivel más bajo de toda la serie.

“Al 10 de junio y julio de 2026 solo se obtienen 0,72 UVA por cada dólar, el valor más bajo registrado. Eso indica que no sería un buen momento para utilizar ahorros en dólares para cancelar deuda en UVA”, afirma.

En cambio, recuerda que hubo momentos en los que la relación superó las 2,7 UVA por dólar, como ocurrió en noviembre de 2020 y octubre de 2023. En esas circunstancias sí resultaba conveniente vender dólares para cancelar una mayor proporción de la deuda hipotecaria.

Sin embargo, el especialista agrega un matiz importante: “La relación entre el dólar y la UVA puede mejorar después de una suba del tipo de cambio. Existe una demora entre el aumento del dólar y la actualización del valor de la UVA, lo que abre una ventana de tiempo que el deudor hipotecario puede aprovechar para cancelar una mayor cantidad de UVA con los mismos dólares ahorrados”, explica.

En definitiva, sostiene que la decisión de utilizar el aguinaldo para adelantar cuotas no admite una respuesta única.

Dependerá de las condiciones del contrato, del momento en que se encuentre el crédito, de las oportunidades de inversión disponibles y de la relación entre el dólar y la UVA. Solo después de analizar esos cuatro factores será posible determinar cuál es la alternativa financieramente más conveniente para cada familia.

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Banco Nación busca despegarse del escándalo de los créditos VIP y defiende la transparencia de su operatoria

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En medio de la controversia por los “créditos VIP” otorgados a funcionarios vinculados al oficialismo libertario, el Banco Nación salió a fijar posición y reforzar su estrategia de defensa: la entidad asegura que su esquema de financiamiento hipotecario se rige por criterios objetivos, automatizados y sin margen para discrecionalidad política. Sin embargo, al menos nueve funcionarios y legisladores vinculados al oficialismo accedieron a créditos del Banco Nación por montos que, en conjunto, superan los $ 2.500 millones.

El eje de la respuesta institucional se centra en la línea “+Hogares con BNA”, lanzada en mayo de 2024, y su variante para el sector público. Según el banco, ambas operatorias están diseñadas bajo “reglas explícitas, criterios objetivos y procesos estandarizados”, con una lógica de acceso masivo y trazabilidad digital que “impediría cualquier tratamiento preferencial”.

La polémica se disparó tras conocerse que funcionarios nacionales y cuadros políticos cercanos al oficialismo accedieron a créditos hipotecarios de montos elevados en dólares, lo que abrió interrogantes sobre posibles privilegios dentro del sistema.

Entre los casos bajo la lupa se encuentran funcionarios de alto rango que habrían accedido a financiamientos por encima del promedio del mercado, en un contexto donde el crédito hipotecario aún es limitado para amplios sectores de la población.

Si bien el Banco Nación evita referirse a nombres propios en su defensa pública, el foco del cuestionamiento político y mediático está puesto en la posibilidad de que determinados perfiles -con ingresos altos o posiciones dentro del Estado- hayan tenido mayor facilidad para calificar en los tramos superiores de crédito.

Desde la entidad sostienen que no existe margen para decisiones arbitrarias. El proceso de aprobación, aseguran, se inicia exclusivamente a través de la web, con evaluación automática de ingresos, scoring crediticio y cumplimiento de requisitos.

“El banco no puede discriminar por cargo, jerarquía ni afiliación política”, remarcan, al tiempo que destacan que cualquier exclusión basada en esos criterios sería ilegal y violatoria de normas del sistema financiero.

Además, subrayan que la operatoria responde a obligaciones contractuales surgidas de licitaciones públicas para el pago de haberes del sector estatal. Es decir, cualquier empleado o funcionario incluido en esas nóminas tiene derecho a acceder a las líneas crediticias si cumple las condiciones técnicas.

El Nación también apela al volumen para reforzar su argumento: desde el relanzamiento del crédito hipotecario, recibió unas 246.000 solicitudes válidas y ya otorgó alrededor de 27.000 créditos, con otras 3.200 operaciones en etapa final.

En ese contexto, la entidad enfatiza que se trata de una política de alcance masivo, orientada a la clase media, y no de un esquema selectivo. Incluso señala que la participación del crédito hipotecario en su cartera creció significativamente, pasando del 5,4% del activo en 2023 a casi el 10% en 2026.

Los puntos críticos

Más allá de la defensa técnica, el debate de fondo no se agota en la legalidad del proceso, sino en su equidad efectiva.

Entre los aspectos que generan mayor ruido aparecen:

  • La eliminación temporal de topes para viviendas de mayor valor en determinados momentos de alta competencia bancaria.
  • El acceso de perfiles de ingresos altos a créditos en condiciones favorables.
  • La percepción de privilegio en un contexto de restricción general del crédito.

En ese sentido, si bien el banco insiste en que las condiciones son iguales para todos, el mercado inmobiliario y financiero introduce una variable clave: quienes tienen mayores ingresos o estabilidad laboral acceden naturalmente a montos más altos.

El Banco Nación lidera hoy el mercado hipotecario argentino, con hasta el 84% de los nuevos préstamos del sistema. Ese posicionamiento, sin embargo, lo expone a un mayor nivel de escrutinio público y político.

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Los bancos bajan las tasas UVA y el crédito hipotecario vuelve a generar expectativa

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Leves bajas en las tasas UVA reactivan el interés por el crédito hipotecario y anticipan señales de cambio en el mercado inmobiliario

El termómetro del crédito empieza a moverse. El reciente recorte de algunas tasas nominales anuales sugiere un cambio de ciclo en el crédito. Los referentes del sector hablan de “una señal temprana” que podría anticipar un nuevo escenario de oportunidades

Pablo Barrera, team leader y gerente comercial de Alto Grande Desarrollos y M&M Propiedadesseñaló  hoy que “las tasas están atravesando un período de marcada volatilidad”. 

“Confiamos en que, a mediano plazo, el escenario pueda estabilizarse y las tasas retomen una tendencia descendente. De ser así, el impacto en el mercado inmobiliario porteño será muy positivo. Buenos Aires mantiene un alto potencial de crecimiento y, con una economía más previsible, el valor del metro cuadrado continuará consolidando su recuperación”, añadió

Primeras señales de distensión: impacto en la demanda y en los precios

Por su parte, Mariana Stange, ingeniera Civil y corredora inmobiliaria de la firma que lleva su nombre, observó que “en estos días estamos viendo las primeras señales de distensión en las tasas de los créditos hipotecarios, especialmente en aquellos ajustados por UVA”. 

“El Banco Francés redujo su tasa nominal anual del 10,5% al 7,5%, y ese movimiento ya comienza a generar un aumento en las consultas. Podría ser un punto de inflexión. De todos modos, hay que ser prudentes pues se trata de una tendencia incipiente. Aún no puede hablarse de una baja generalizada ni sostenida, pero sí de un cambio en las expectativas. Y eso, en este contexto, es muy bien recibido por todo el mercado”, agregó la titular de Mariana Stange Real Estate. 

En tanto que Oscar Puebla, arquitecto y director de Puebla Inmobiliaria, comentó que el BBVA bajó del 10% a 7,5%: 

“Seguirán bajando y el mercado se va a disparar”, vaticinó Puebla, y destacó que “en enero del 2024 teníamos 140.000 propiedades en CABA  mientras que hoy hay 78.000”. 

“Todo indica que el crédito va a seguir moviendo el stock hacia abajo y eso repercute en la suba de precios”, completó el broker

Estabilidad macroeconómica y crédito: un binomio clave para el desarrollo

Por último, Hugo Koifman, CEO de Branson Real Estate, consideró que “lo verdaderamente importante es que empieza a haber estabilidad en el tipo de cambio, en el mercado accionario, en el mercado de bonos y en el riesgo país”. 

“Las constructoras y las empresas de la Argentina, en general, necesitan tener estabilidad para poder poner precios, vender y financiarse. Las empresas toman financiación del mercado local en pesos o dólares, o con diferentes metodologías, y las tasas a la baja hacen que sea más fácil financiarse y más económico”, concluyó Koifman.

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Justicia misionera le pone techo a las cuotas de los créditos hipotecarios UVA

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Un fallo de la jueza Carmen Elena Carbone le puso un inédito techo a las deudas de los créditos hipotecarios UVA. La magistrada consideró que los deudores de una entidad bancaria con sede en Misiones, no deben pagar más del 25 por ciento de sus ingresos por las cuotas de los créditos hipotecarios, lo que colisiona con el formato de los préstamos, atados a la inflación, que se disparó exponencialmente desde el epílogo de la gestión Cambiemos.

Carbone atendió a una medida cautelar interpuesta por seis familias endeudadas -representadas por el abogado José Bernardo Díaz- y fijó un tope de cuota del 25% de los ingresos netos -de bolsillo- de los actores hasta tanto se resuelva la demanda principal de revisión contractual.

Además dispuso como medida cautelar innovativa que las partes renegocien los términos del crédito bancario y que, mientras dure esa negociación , se mantenga el tope del 25%.

“El impacto de las variaciones de los precios, en todos los aspectos, en las economías familiares de los consumidores durante y después de la pandemia estará, sin dudas, atravesado por el sobreendeudamiento; y en este sentido las respuestas deberán construirse sobre pautas de equidad”, determinó la magistrada. 

La jueza tuvo en cuenta el desfase entre las previsiones inflacionarias proyectadas por el gobierno de Mauricio Macri al tiempo de lanzarse al mercado los créditos UVA y la evolución real que tuvieron en el país los índices de inflación. “Las deudas deben ser pagadas, más ello no puede implicar que lo sea a cualquier costo, y surge relevante el caso como el que nos ocupa, en el que el Estado promocionó la contratación de los créditos UVA, con importante propaganda de beneficios, lo que se traduce ahora en una realidad distinta y a una actualidad económica, que en forma decisiva recae en la actividad de las entidades financieras”, detalló Carbone.

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