Cristina

En el centro de la escena

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La foto que ilustra esta columna, tomada por Franco Fafasuli, es sumamente descriptiva del estado de situación. Alberto Fernández sale del centro de la escena. Sergio Massa la ocupa, con ancha sonrisa. Toda la atención está puesta en el flamante ministro de Economía, cuyas promesas a priori, lograron algo que el Gobierno necesitaba con desesperación: un poco de calma.

El plan presentado por el nuevo superministro no se diferencia demasiado de lo que había esbozado Silvina Batakis, pero Massa cuenta con mayor peso específico para poder ponerlo en marcha. Gastar menos, mejorar ingresos, combatir la suba de precios y revisar planes sociales, son los ejes del paquete anunciado. Ninguna idea revolucionaria. Una dosis de sensatez necesaria, incluso hacia dentro del propio Gobierno. 

Pero aunque él mismo haya insistido en que no es un salvador ni un “superministro”, encarna la última oportunidad del Gobierno para encauzar la crisis. En definitiva, se ofrece como tributo para calmar a las fieras. Si tiene éxito, su carrera seguirá en ascenso. Sino, la crisis será aún mayor. 

Los pilares del plan Massa son tan sencillos como indiscutibles: orden fiscal, superávit comercial, fortalecer las reservas y generar desarrollo con inclusión social. 

Massa marcó territorio al anunciar que buscará cumplir con la meta del 2,5% del déficit primario y sorprendió al anunciar la decisión de no utilizar el saldo de adelantos del Tesoro para lo que resta del año. Este lunes se dará un hecho inédito en el contexto: habrá un reintegro por 10.000 millones de pesos al Banco Central.

Las palabras del titular de la cartera económica intentaron conformar a todo el espectro. Rigor fiscal, impulso a las exportaciones, control de los planes sociales. Poco para discutir. Se metió en terreno espinoso cuando anunció medidas para controlar abusos en las importaciones. 

Reveló que se detectaron “mecanismos de triangulación con subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones”, y anunció: “Vamos a abrir un registro por 60 días para que rectifiquen su posición frente a la Aduana”. 

Se trata de 13 mil operaciones de 722 empresas, muchas con menos de un año de antigüedad, con millonarios movimientos que serán denunciados ante la Justicia y eventualmente en Estados Unidos por lavado de dinero. ¿Será esa una explicación al enojo de Cristina Fernández con la pasividad de la AFIP? Mercedes Marcó del Pont fue eyectada de ese sillón para ocupar la silla de Gustavo Béliz en la inexpresiva secretaría de Asuntos Estratégicos.

En cuanto a los ingresos, dos medidas centrales. El nuevo índice de movilidad jubilatoria, con un refuerzo y una mesa de trabajo con empresarios y trabajadores para “asegurar un mecanismo que permita la recuperación de ingresos de los trabajadores del sector privado” que “ganen entre 50.000 y 150.000 pesos”. 

Por otro lado, Massa anunció “una política de reordenamiento de los programas sociales” que pondrá el foco en “la vuelta al mercado de trabajo, el fortalecimiento del trabajo asociativo y cooperativo y la protección de aquellas situaciones de grupos de vulnerabilidad”. 

Este sábado anunció que convocó para el martes a todos los ministros para “que conozcan las prioridades de inversión y los techos de gasto” y ratificó que no habrá más emisión hasta fin de año. 

También detalló que a la segmentación tarifaria se agregan topes de consumo para promover ahorro de recursos y un sistema más progresivo de subsidios.

Quien menos consume o menos ingresos tiene menos paga, quien más consume o más ingresos tiene, más paga. La segmentación y el tope de subsidio “tendrá un criterio federal con comprensión climática”. La entrada en vigencia será por sector y zona, y será informada el jueves por la secretaría de Energía. Con estas medidas, Massa espera ahorrar 500 mil millones.  

La hoja de ruta cayó bien. Hoy mide mucho mejor que la valoración positiva que tiene el Gobierno. Obviamente, habrá que ponerla en práctica. 

La auditoría de los planes sociales y el bono para los jubilados aparecen como las medidas mejor valoradas de los anuncios económicos. Ambas con más del 70% de aceptación, señala un estudio de Zuban&Córdoba.

La mayor parte de la opinión pública cree que Massa tiene el apoyo tanto de Alberto Fernández como de Cristina Fernández de Kirchner. Es probablemente el dato más crucial para la proyección política del nuevo ministro. Hay otro, del mismo estudio, que descoloca a la oposición: un 70% cree que debería negociar y consensuar las principales medidas del gobierno. Hasta ahora no parece haber un atisbo de racionalidad en las principales figuras de la alianza Cambiemos. La apuesta es “cuanto peor, mejor”, aunque en ello se vaya el destino de la Argentina. Lo mismo sucede en Misiones, donde la oposición repite los esquemas que bajan de Buenos Aires. 

Pasada la euforia de las primeras horas, más allá de la expectativa positiva, las primeras voces de advertencia llegaron de parte de los gobernadores. La mayoría de las provincias está en una situación mucho más cómoda que el conjunto de la Nación y los gobernadores no están dispuestos a ser nuevamente quienes paguen el costo del ajuste. En esa línea, rápidamente activaron la ratificación del último Pacto Fiscal, para no perder maniobrabilidad fiscal. 

El gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, fue uno de los que advirtió que el peso de los recortes no debe caer sobre las provincias y también trazó una hoja de ruta para las negociaciones con el nuevo ministro. La relación es fluida con Misiones, ya que Massa fue uno de los que respaldó el principal pedido de Misiones: la creación de la Zona Aduanera Especial, sobre la que se insistirá ahora en el Presupuesto y se espera una posición más favorable que la que tuvo en su momento Martín Guzmán. 

“En el tratamiento del presupuesto 2021 y 2022 siempre hemos tenido respuesta de la Cámara de Diputados de la Nación. Esas medidas que pedía Misiones, muchas no salieron porque desde el ministerio de Economía no generaban los recursos”, recordó el mandatario.

“Después de haber apoyado el presupuesto, aunque finalmente no se aprobó, estas cuestiones de ajuste que no estaban previstas en el área presupuestaria, deberían ser muy contempladas y consensuadas y coordinadas con los gobernadores. En el caso nuestro, expectativas de que sea para bien”, definió Herrera Ahuad. 

No es el único pedido. Revisar la coparticipación y tarifas eléctricas diferenciales -para las industrias y el consumo- son otros pedidos de Misiones, además de la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes. 

Herrera Ahuad marcó diferencias con la situación nacional. “En Misiones la conducción política es muy clara, con objetivos claros y una agenda de trabajo institucional que allana el camino para la construcción hacia delante. Hay una sana convivencia entre los diferentes espacios políticos. En el caso mío, mi trabajo es gobernar, no estar en la discusión de las cuestiones de la política. Cuando hay conducción, hay certezas y la población sabe que hay mayor estabilidad y posibilidades de construcción a futuro”, sentenció. 

La posición expuesta por Herrera Ahuad es coincidente con la de la Confederación Económica de Misiones, que el viernes envió una carta a Massa con un decálogo exclusivo para la tierra colorada. La entidad que preside Alejandro Haene hizo notar que “en las pautas que  dispuso para frenar la crisis que aqueja al país, no expuso aspectos específicos para las  pequeñas y medianas empresas (pymes)”.

Ante esta situación, la entidad empresaria pide que se incorporen al nuevo paquete medidas urgentes que propicien las herramientas  necesarias para que las pymes misioneras sean competitivas y puedan atenuar las desventajas  con las que conviven debido a las consecuencias relacionadas entre otras, con la distancia con  los grandes centros de producción y de consumo del país, los altos costos de logística y de la  energía para producir y a la incidencia de las asimetrías con los países limítrofes. 

Habilitación del Área aduanera Especial que fuera vetada por el presidente de la Nación Alberto  Fernández, cuya frustrada implementación Usted se comprometió públicamente a acompañar.  

Reglamentación del artículo 10 de la Ley Pyme

Incorporación al esquema “dólar soja” de las empresas misioneras que exportan como es el  caso de los sectores maderero, tealero, tabacalero, yerbatero, citrícola, entre otros, tal como se les ofreció a los productores de granos.  

-Encontrar alternativas para resolver el problema de la energía, considerando que producir en  Misiones es mucho más caro por carecer de gas natural. 

Modificar la ley de cabotaje para poder operar con barcazas y containers extranjeros en el puerto de Posadas es la última exigencia. 

Las advertencias tienen un sentido común: terminar con el esquema centralista que domina la Argentina desde tiempos inmemoriales. La economía misionera, pese a todo, atraviesa hoy uno de los mejores momentos, con un intenso movimiento turístico que cerró julio con números mejores a los de 2019 y comercial, una industria en alza y la agricultura con buenos precios. Un esquema más federal pondría a la provincia en otro escenario. 

Misiones cerró una temporada récord con la particularidad de que todavía no llegó el turismo extra Mercosur. Los visitantes se sorprenden con una provincia que supo combinar la selva, el monte y los saltos de agua con “experiencias”, gastronomía y hotelería de primer nivel que ya no está concentrada en un único atractivo. 

Hay que aprovechar la coyuntura cambiaria para consolidar el destino con visitantes de Brasil y Paraguay, para un turismo de compras que puede ser muy positivo. Hoy son miles los compradores de países vecinos que vienen a dejar su dinero en la provincia y eso produce un efecto cadena que estimula la inversión y el consumo. 

Misiones hoy está entre las diez provincias mayor alza en el empleo privado, con un crecimiento interanual del 1,2 por ciento. Tiene 102,1 mil empleos en el sector privado formal y sumó 683 nuevos empleos entre mayo y junio.  Además conserva en el NEA su posición como la  provincia con el mercado laboral formal privado más grande de la región (concentra el  36% del total regional) siendo además la única provincia en tener más de 100 mil  personas bajo esta condición (Chaco registra 76,6 mil; Corrientes 77,5 mil; y Formosa,  26,3 mil). 

Al analizar el desempeño de este indicador, en relación con el mes previo al inicio de la  pandemia (febrero 2020), se observa que el empleo formal privado misionero crece 4,7%, creando 4.536 puestos de trabajo y explicando casi el 33%  del total de los nuevos empleos creados en el NEA durante este período.

La paradoja de la economía argentina es tal que no puede celebrar la creación de empleo:  hoy hay 12.657.000 trabajadores, 544.000 más que en diciembre de 2019. El desquicio de la inflación hace que no alcance. 

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The economy, stupid

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La unción de Sergio Massa como superministro de Economía es la bala de plata de un Gobierno paralizado, con casi nula reacción ante una crisis que, por la inacción, se fue agrandando. Massa concentrará casi todo el poder en el Gobierno para intentar domar la situación con una herramienta distinta a la de sus dos predecesores: la política. Por primera vez las tres cabezas del Frente de Todos están al frente del timón en la tormenta, aún con sus evidentes diferencias. La otra opción es el abismo. El ostracismo de la derrota.

Massa no se siente -no lo es- un salvador. Pero tiene un bagaje del que careció Martín Guzmán, el elegido de Alberto Fernández. Lleno de pergaminos académicos, el delfín de Joseph Stiglitz tenía nula presencia en la política, no conocía a los actores ni tejió relaciones directas con los gobernadores. Silvina Batakis tenía más aceitadas esas relaciones, pero la urgencia de la crisis demandaba más. La corrida cambiaria, pero sobre todo la escalada de precios, no admiten más dilaciones.

La parsimonia que caracterizó al Gobierno en la toma de decisiones se tornaba insoportable. La designación de Massa se había barajado tras la salida de Guzmán. El tigrense pedía la unificación de las áreas sensibles bajo su control. No hubo acuerdo y asomó Batakis después de varios nombres. Duró apenas 24 días en el cargo. En el medio hubo una fenomenal corrida cambiaria y casi ninguna medida dura contra la suba de precios. Su salida es una muestra no sólo del tiempo perdido, sino de la desprolijidad en el manejo de la gestión. Se enteró en el vuelo de vuelta de Washington, donde fue a negociar condiciones con Kristalina Georgieva, que ya no sería ministra. ¿Cómo decirle a la buena de Kristalina que la ministra con la que tejió buenas migas fue degradada a presidente del Banco Nación? Por cierto ¿alguien sabía quién estaba al frente de ese banco? Otra señal de la escasa movilidad del elefante. 

Lo mismo sucedió con Daniel Scioli, llamado de urgencia a reemplazar a Matías Kulfas, que será recordado más por sus filtraciones off que por los resultados obtenidos. Apenas 45 días después de su desembarco, el ex motonauta fue devuelto como embajador en Brasil. Difícil de explicar en las tierras de Jair Bolsonaro, donde todos lo despidieron como si fuera el próximo candidato a presidente en Argentina. 

El superministerio es una oportunidad para poner a andar al Gobierno. Para Massa es una oportunidad de oro. Si le va bien, no tendrá rivales en 2023. Si le va mal, nada habrá cambiado demasiado. 

De ahora en más, Massa será la figura central del Gobierno y casi su única oportunidad de supervivencia política. El Presidente entregó el bastón de mando. Cristina Fernández quedó en un segundo plano y también depende de la suerte de Massa. El kirchnerismo duro deberá entender que no se puede ser al mismo tiempo Gobierno, para cobrar regalías, y oposición, para marcar la cancha con exigencias. Este nuevo escenario desconcierta a la oposición que, irresponsable, apostó al derrumbe para un regreso inmediato.   

Aunque las primeras medidas de Massa se conocerán el miércoles, las primeras señales fueron tranquilizadoras. El dólar bajó la fiebre. Se espera que ahora entren divisas con el nuevo dólar soja, una alternativa coyuntural, que, sin embargo, genera una enorme asimetría interna, que enfurece a los exportadores misioneros -y de otras economías regionales- que deben seguir liquidando al dólar oficial, cuando sus costos operativos en los últimos días se dispararon al ritmo del blue. Una muestra de lo difícil que es encontrar un equilibrio que incluya a todos. El superministro deberá trabajar en eso. 

Massa tendrá superpoderes, como Domingo Cavallo en los 90 o como Roberto Lavagna entre 2002 y 2005. La acumulación de funciones no es nueva. Es ordenar todo bajo un mismo timón. Sumar ministros no es sinónimo de una gestión ágil, sino, en este caso, todo lo contrario. Las internas cruzadas entorpecen la gestión y generan una enorme acumulación de gasto improductivo. 

La concentración de poder de Massa en este contexto es positiva: una anécdota vale para graficar la inacción del gabinete ampliado de Fernández. Durante meses Misiones negoció con Kulfas el Ahora Canasta, como una forma de compensación ante la caída del Presupuesto nacional, rechazado por los diputados de la alianza Cambiemos, incluidos los misioneros. 

El Presupuesto contenía la creación de la Zona Aduanera Especial que pedía Misiones para hacer frente a las asimetrías fronterizas. Después de pulir todos los detalles y con los equipos técnicos de acuerdo, Kulfas, ante la sorpresa del Gobierno misionero, dijo que todo debía ser revisado nuevamente por Guzmán -por la cuestión de los recursos- y finalmente por el Presidente -que ya había vetado la zona aduanera especial en 2021-. Apenas llegó Scioli, en un par de encuentros se interiorizó de la propuesta misionera, dio su visto bueno y garantizó el financiamiento para el programa que comenzará a funcionar en la segunda quincena de agosto. 

Massa, como presidente de la Cámara de Diputados, había sido clave en las negociaciones por la creación de la Zona Aduanera Especial para Misiones. Incluso sugirió cambios en el texto para que pase el filtro de las demás provincias. Conoce en detalle los argumentos misioneros para obtener el reconocimiento. Por eso “se renuevan las expectativas”, como dijo el gobernador Oscar Herrera Ahuad el viernes, al analizar la llegada del tigrense. El mandatario ratificó que Misiones insistirá con la creación de la Zona Aduanera. “Hoy tenemos la posibilidad de decir que el ministro de Economía conoce perfectamente esta cuestión, muy justa para el pueblo misionero, por eso mucho más vamos a insistir”, remarcó el mandatario que durante la última semana mantuvo una silenciosa distancia de las turbulencias en Capital Federal. 

El flamante ministro de Economía tiene buena sintonía con Misiones. La última vez que vino fue en plena pandemia, en octubre de 2020. Mantuvo una reunión con el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, en la que analizaron el escenario político: dejó el compromiso del desarrollo de un mecanismo de compensación económica por los enormes servicios ambientales que la selva misionera presta a un mundo cada vez más contaminado. 

El diálogo es permanente. Ambos fundaron espacios políticos bautizados de forma idéntica. El Frente Renovador misionero fue el pionero, con un concepto que después retomó Massa con eso de la “ancha avenida del medio”, que en Misiones puede leerse como la conjunción de peronistas, radicales e independientes, en un concepto superador de las antinomias de la política, ahora conocidas como “la grieta”. 

Esa grieta agiganta las diferencias en lugar de buscar las soluciones. Basta repasar las actitudes de los referentes de la oposición ante los tropiezos del Gobierno y la virulencia con la que cuestionaron la llegada de Massa. El regocijo ante los problemas, como si no fueran parte esencial de su génesis y como si las consecuencias no las pagara el país que dicen querer gobernar. Mauricio Macri ya anunció que su intención es “retomar el rumbo iniciado en la década de los ’90”, durante el menemismo, y “después en 2015”, durante su administración. El saldo de ambas gestiones fue endeudamiento récord, pobreza y desempleo. Inflación por las nubes hay que agregarle a la suya propia. 

Lilita Carrió dejó una muestra clara del accionar de la oposición: “Hagan patria, guarden su dinero”, les dijo a los sojeros que se niegan a liquidar a la espera de una devaluación. En 2018, cuando la alianza Cambiemos estaba en el Gobierno decía exactamente lo contrario después de haberlos acompañado a los piquetes en las rutas: “Hagan patria, liquiden la soja”. 

Con el Frente Renovador, Misiones se alejó de esa grieta a tiempo. La autonomía conquistada permite mostrar hoy una provincia con la economía en marcha e indicadores inéditos de crecimiento a pesar de la crisis nacional. Es una de las pocas provincias desendeudadas y que no cayó en la tentación del dólar fácil ofrecido durante Cambiemos. Eso permite contar con respaldo para inyectar recursos en la economía cuando se necesitan incentivos. Los pequeños productores yerbateros recibieron ahora 160 mil plantines y kits de fertilizantes orgánicos para reponer las dañadas durante la sequía. Gratis. Eso es presencia del Estado. Los Ahora, por ejemplo, sostuvieron el consumo cuando en todo el país había retrocesos. El Ahora Canasta, con el aporte de comercios, bancos y Nación, significará un reintegro del IVA en los productos de la canasta básica, lo que redundará en un ahorro relevante en el bolsillo de las familias misioneras. 

La planificación es una de las características centrales del Gobierno. Durante los últimos años el eje de la distribución de los recursos se mantuvo inmutable y concentrado en las áreas sociales. Educación, Salud, Desarrollo Social son las áreas centrales: en el Presupuesto 2023 se visualiza el mismo escenario. Herrera Ahuad giró a la Cámara de Diputados la proyección asciende a $468,3 mil millones (468.388.418.000 pesos) lo que representa un aumento del 53% respecto del presupuesto de este año, que es de 226.696 millones.

La inversión social representará el 67% del presupuesto, con Educación a la cabeza con el 25 por ciento de los recursos, seguida por la inversión social con el 22 y Salud, con el 20. Para el desarrollo de la economía se estima destinar $50,5 mil millones y en obras y trabajos públicos el 15% del presupuesto, estimado en unos 68,7 mil millones.

Herrera Ahuad señala que se buscará consolidar el perfil netamente productivo de Misiones aprovechando la ventaja del tipo de cambio que genera un flujo de países vecinos y alejado de los vaivenes de la economía nacional.

“Los datos económicos del último año marcan un crecimiento explosivo con indicadores que muestran a Misiones como líder en despachos de cemento, ventas en supermercados, patentamiento de motocicletas y automóviles, además de la creación de puestos de trabajo en el sector privado formal”, detalla el Gobernador.

Y marca diferencias con la situación nacional: “El equilibrio fiscal de las finanzas públicas misioneras y la robustez de su economía ponen a prueba la inconsistencia de aquellos planteos demagógicos tanto de la derecha como de la izquierda, donde algunos dejan al país sin Presupuesto Nacional y otros pretenden dejar a la Provincia sin recursos bajando los impuestos que financian a los Estados (como ocurre con otras provincias, incluso vecinas), razón por la cual carecen de las herramientas financieras genuinas para llevar a cabo las inversiones necesarias”, asegura el mandatario en obvia alusión a los representantes de la alianza Cambiemos, que no votaron el presupuesto nacional que contenía beneficios fiscales para Misiones. 

El Gobernador destacó que Misiones es la primera provincia del Nea con mayor ejecución en inversión social y en obra pública y en sexto y quinto lugar respectivamente a nivel país.

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Sutilezas que hacen la diferencia

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La renuncia de Martín Guzmán desnudó la enorme fragilidad de Alberto Fernández. El Presidente quedó entrampado entre su desdén a las recomendaciones del sostén político de la coalición y su falta de firmeza en la toma de decisiones, a esta altura un sello distintivo de su presencia en la Casa Rosada. La demora en las decisiones terminó agravando los problemas y se cobró a dos de sus principales respaldos en el círculo íntimo: primero Matías Kulfas, ahora el delfín de Joseph Stiglitz. El ministro que logró desactivar la bomba de la deuda heredada de Mauricio Macri, pasó los últimos meses esperando que algo pase, que la inflación ceda por arte de magia y que los salarios no pierdan la carrera. Pero el mundo está convulsionado. Nada se acomoda solo. La inflación se convirtió en pandemia y las crisis políticas irresolutas se devoran gabinetes.

Ese reproche lo escuchó Juan Manzur en la cumbre de gobernadores del Norte Grande, que se realizó en Formosa. Los gobernadores se plantaron en la exigencia de respuestas rápidas y promesas que se cumplan. En definitiva, pasó más de la mitad de la gestión. La parálisis de la pandemia sirvió como argumento, pero ya cedió protagonismo -. Y las respuestas no aparecen. Ese reclamo de los gobernadores confluye en un punto con los de la vicepresidenta Cristina Fernández, quien con sus ácidas críticas mengua el poder de Alberto Fernández. Pero le está diciendo lo mismo: “Hacé algo”. 

La inflación no da tregua y las principales consultoras estiman que este año no será menor al 75 por ciento. No hay salario que emparde ese espiral nocivo. El empleo se recuperó pero todavía faltan 172 mil puestos de trabajo registrado privado para alcanzar los niveles previos a la gestión Cambiemos, cita un informe del Centro de Economía Política Argentina. El 75 por ciento de las provincias ya registra más empleo privado que en febrero 2020, pero la heterogeneidad regional continúa presente, aunque no tan marcada. El NEA, con Misiones a la cabeza, y el Centro conducen la recuperación del empleo. Pero el poder adquisitivo pierde la carrera contra los precios. 

La alquimia de Guzmán no estaba siendo ni medianamente efectiva para la urgencia. La llegada de Silvina Batakis oxigena el área pero la flamante ministra no tiene demasiado tiempo para pruebas y errores. Pero gozará de un consenso interno del que Guzmán carecía. 

A su favor tiene el conocimiento pormenorizado de la economía de las provincias y un diálogo fluido con los gobernadores, un sostén político que hoy resulta imprescindible. Pero tiene el apuro de desactivar los cerrojos que dejó su antecesor para frenar la sangría de divisas. La economía necesita de normalidad. Una normalidad que sea mejor que limitar las compras de baratijas en free shops o aguarle el viaje a la clase media. Una normalidad que exige también de la oposición, sus voceros y especuladores, una responsabilidad mayor que la de militar la suba del dólar para alimentar la sensación de caos y de paso obtener pingües ganancias a merced de la pobreza del otro. En medio de la crisis política desatada por los desencuentros públicos entre Presidente y vice, el banco JP Morgan -que financia la campaña de Patricia Bullrich- alertó que en Argentina están dadas las “condiciones necesarias” para una hiperinflación. Total normalidad. 

Ahora Cambiemos milita contra las medidas tomadas para frenar la sangría de dólares, como el financiamiento en cuotas de las compras en el exterior. En el Gobierno endeudaron al país hasta el vaciamiento y uno de sus referentes, Javier González Fraga, decía con ironía que viajar no era para cualquiera. “Le hicieron creer a un empleado medio que podía comprarse celulares e irse al exterior”, fue la frase que definió al macrismo explícito. Memoria corta.

A partir de la reactivación de la Liga del Norte Grande, los gobernadores ganaron peso específico en el escenario político. Con sus bemoles, están hoy mucho mejor administradas que la Nación. El orden político es fundamental. La sintonía fina es vital para el buen funcionamiento de las instituciones. El mejor ejemplo es Misiones. La política, desde la Cámara de Diputados, acompaña y robustece las decisiones de la gestión del Ejecutivo. La sociedad recibe esa calma. 

La imagen de los gobernadores en sus provincias supera largamente las del Presidente y los cabecillas de la oposición. El gobernador misionero Oscar Herrera Ahuad es uno de los que tiene una calificación sobresaliente, lo mismo que el intendente capitalino, Leonardo Stelatto, entre los mejores de la Argentina. Los dirigentes “centrales” no gozan de esa aceptación, ni en el oficialismo ni en la oposición.

Por eso no extrañó que la declaración de Formosa cerrara con un respaldo a Batakis, pero una serie de exigencias que marcan la cancha a la nueva ministra, pero, sobre todo, al Presidente. La principal es que el gasoducto Néstor Kirchner, la principal obra pública del Gobierno, cambie su traza e incluya al norte de Corrientes y a Misiones. La obra diseñada para exportar el gas de Vaca Muerta a Brasil, dejó fuera del mapa al noreste argentino, la única región del país que carece del gas natural. A instancias de Herrera Ahuad, los gobernadores incluyeron una demanda unificada: antes de pasar la frontera, se deben atender las necesidades internas. 

No fue el único dato que marca cómo se enfrió la relación con el Presidente que llegó con la promesa de ser el más federal de los porteños. Más federalismo reclamaban los gobernadores antes de la salida de Guzmán. Durante todo el fin de semana caótico en medio de la salida del ministro de Economía, ninguno de los gobernadores fue consultado para decidir su reemplazo.

Misiones es una de las pocas provincias que no tiene pertenencia política con la Nación. La boleta corta define la relación con el Gobierno nacional, independientemente del color político, y también permite autoridad a la hora de reclamar o avanzar con las prioridades. Las oposiciones están más concentradas en el juego nacional que en lo que necesita Misiones. Cuando estaba en el Gobierno, Cambiemos hizo campaña con la promesa de la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes para aliviar las asimetrías de Misiones con Paraguay. Macri no sabía de qué se trataba. Ya en la oposición, Martín Arjol, Alfredo Schiavoni y Florencia Klipauka votaron en contra del Presupuesto que contenía la creación de la Zona Aduanera Especial. El kirchnerismo local desde que Alberto llegó a la presidencia, no impulsó ninguna ley que sea beneficiosa para Misiones. 

Una muestra de lo que fue hasta ahora la gestión nacional para con las provincias, es la llegada de Daniel Scioli al ministerio de Desarrollo Productivo. Desde que la alianza Cambiemos rechazó el presupuesto 2022, en otra muestra de irresponsabilidad después de cómo dejó al país, Misiones comenzó a negociar con Kulfas alternativas para suplir las obras perdidas -cerca de cien mil millones- y particularmente, la Zona Aduanera Especial, que estaba incluida en la letra chica del proyecto después del veto presidencial de 2021. Entre esas negociaciones estaba el Ahora Canasta, una idea tomada de los Ahora ya vigentes en la tierra colorada, para abaratar el costo de los alimentos mediante el reintegro del IVA. Con esa herramienta, se cuidaría el bolsillo de los misioneros, se ayudaría a los comercios y se evitaría la migración a las ciudades fronterizas de Paraguay o Brasil. Kulfas nunca concretó. Siempre faltaba una firma. La mirada de los equipos técnicos. El ok del Presidente. El ok de Guzmán. 

Llegó Scioli, miró los números y el cómo y se selló el acuerdo. El costo fiscal para la Nación será de unos 300 millones. Las familias misioneras, con el reintegro del IVA en alimentos y otros insumos de la canasta básica, se ahorrarán entre 700 y 800 millones al mes, dinero que seguramente volverá a la economía en otras compras. Creatividad para combatir la inflación y sostener el consumo. Misiones es hoy la provincia con mayor empleo de la región y donde más crecen los salarios en el sector privado. Las provincias vecinas, con mayor cantidad de recursos, no exhiben esos resultados. Misiones hoy tiene más empleo que Corrientes, donde Cambiemos impuso su modelo, o que Chaco, donde manda Jorge Capitanich, uno de los referentes del Frente de Todos. Misiones es la única provincia del NEA en tener más de 100 mil trabajadores privados registrados (Chaco registra  73,7 mil; Corrientes 76,4 mil; y Formosa, 25,8 mil). 

Los hechos marcan que esa es la matriz con la que se diseñan las políticas de la Renovación y se aplican a las medidas del Gobierno. Mientras se pelea por un mejor precio para la yerba mate, se atiende la demanda de la industria con tasas subsidiadas para capital de trabajo. Esta semana se presentaron dos líneas de financiamiento para el sector yerbatero. Una de hasta 20 millones de pesos para los secaderos más chicos y otra de hasta 40 millones de pesos para los secaderos más grandes. Con una tasa de interés accesible que financian el Banco Nación y la Provincia que va a subsidiar 20 puntos de tasa anual. Hay otros más sutiles. Al mismo tiempo que se decide la prohibición del uso del glifosato en la producción, Misiones consiguió la patente de uso comercial de un biofertilizante que acelera el crecimiento de la yerba, el tabaco, el té y las huertas. Made in Misiones. Hecho en la Biofábrica, tan denostada en su génesis por la oposición que siempre tiene “otras prioridades”. Pensar a largo plazo permite hoy contar con capital humano y soberanía tecnológica para fortalecer el modelo de provincia sustentable. Esa idea va de la mano de un concepto. Un todo. Misiones es una de las primeras provincias en contar con un fuero judicial dedicado exclusivamente a atender delitos y problemáticas ambientales. Este jueves se aprobó la ley firmada por Carlos Rovira, con aportes de otros diputados.  

Misiones tiene la capacidad de realizar inversiones para custodiar sus recursos naturales y la producción. Mientras espera la culminación del primer tractor bombero -industria provincial-, el gobernador Oscar Herrera Ahuad presentó el tercer helicóptero de la Provincia. Una inversión de más de tres millones de dólares que permitirá un trabajo más intenso para combatir incendios y asistir a las fuerzas de seguridad. “Esperemos que no sea necesario, pero es mejor estar preparados”, dijo el mandatario. La memoria reciente de la temporada crítica, le da la razón. En Corrientes se quemaron casi un millón de hectáreas y la vecina provincia carece de recursos similares para hacer frente a los siniestros. 

Corregir a tiempo también permite sostener el rumbo. A los cambios en el Agro y Cambio Climático, se sumó ahora la renovación de la Junta de Clasificación del Consejo de Educación, un órgano muy cuestionado por los docentes y que demandaba una oxigenación. Lo mismo que en la empresa Aguas Misioneras, donde Jorge Galeano fue reemplazado. “En dos años y medio no vi un solo informe. Había que transparentar hacia fuera y hacia dentro”, dijo el Gobernador en una entrevista concedida a FM República. 

En esa línea se enmarca la denuncia penal contra los ex directivos de la Cooperativa Eléctrica de Oberá. Firmada por la ministra de Acción Cooperativa, Liliana Rodríguez, se busca determinar qué pasó con los fondos de la tradicional entidad de la zona centro. Acumula una deuda de más de mil millones y sólo en el primer cuatrimestre recaudó 1.200 millones, pero el dinero no está. Pedro Helge Andersson, Jorge Gabriel Duarte, ex presidente y vice de la Celo, se vieron las caras con la justicia esta semana. No se sabe en qué va a terminar el proceso. Pero sí que otros dirigentes cooperativos se pusieron a ordenar papeles. 

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Creatividad, lapiceras y renuncias

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En la primera reunión oficial con Daniel Scioli, flamante ministro de Desarrollo Productivo, el gobernador Oscar Herrera Ahuad consiguió confirmar la continuidad del Ahora Misiones+21, un programa nacido en la tierra colorada para abaratar 41 por ciento las compras de insumos clave que sufrían la competencia directa en la zona de frontera. Al mismo tiempo, el ex embajador en Brasil le dio el visto bueno a otra sugerencia misionera: el Ahora Alimentos, mediante el cuál se reintegrará el 21 por ciento del IVA en las compras de los alimentos que componen la Canasta Básica a través de tarjetas de débito, otras herramientas digitales y tarjetas sociales. Win-win. Se blanquea la economía y se alivia el bolsillo en momentos en los que la inflación es un dolor de cabeza sin antídoto. Se espera que no sea menor a 5 por ciento en junio, con un aumento interanual superior al 60 por ciento en el NEA; una de las zonas más castigadas por los precios y las propias decisiones del Gobierno nacional, como los precios más altos del país en los combustibles.

Scioli comprometió un desembolso de 3.200 millones entre la extensión del Ahora Misiones y el Ahora Alimentos. En la semana que comienza habrá nuevas reuniones entre los equipos técnicos para definir la implementación, mecanismos de reintegros y alcances. Creatividad misionera y resolución rápida de Scioli, llamado a ser el gran componedor en un Gobierno que se consume en la interna que en las últimas horas derivó en la renuncia de Martín Guzmán.

El acuerdo con Misiones permite evidenciar la lejanía entre la agenda de las provincias y el poder central y las demandas de soluciones reales en una Argentina donde cada mes es un poco más difícil que el anterior. Consecuencias que afectan a todos, malas decisiones -por decirlo con delicadeza- de unos pocos. Sobran las excusas y los argumentos, pero lo cierto es que la gestión de Alberto Fernández no logra salir de la mediocridad de las frases de manual, mientras que la oposición (responsable directa de la crisis actual) juega a ver quién se corre más a la derecha de la grieta. Ese es el escenario a poco más de un año de las presidenciales, lo que obliga a pensar la política en clave provincial, antes que en las candidaturas nacionales. 

Los halcones de la oposición discuten en televisión sobre la venta de órganos, libre uso de armas, cobrarles por la salud y la educación a los habitantes argentinos que se atrevan a ir a vivir a la Capital Federal… y otras zonceras

La batalla dialéctica en el oficialismo consume horas que deberían dedicarse a la gestión. El propio Presidente alimenta esa distracción con frases de ocasión que corren el eje de lo importante. El (no uso) de la lapicera, derivó en una nueva crisis del Gobierno con la renuncia de Martín Guzmán, en otro sábado tranquilo. 

La salida de Guzmán, inevitable, sucedió a la misma hora en la que Cristina hablaba en homenaje a Perón, con críticas veladas a la gestión de Alberto. Durmiendo con el enemigo. Ambos. La apelación permanente a la historia es una retórica vacía si no se la actualiza.

Son horas frenéticas, de reuniones en Casa Rosada. El Presidente convocó a su círculo cercano para definir al reemplazante de Guzmán. Sergio Massa fue uno de los primeros en llegar a la Casa Rosada. Al cierre de esta columna, no había novedades sobre el sucesor. 

Guzmán llegó con todos los pergaminos académicos y surfeó con éxito la crisis de la deuda heredada del macrismo. 

Durante el primer año de gestión tuvo a su cargo la reestructuración de la deuda con los bonistas privados que culminó con un canje histórico del 99,75%, y posteriormente logró una renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por US$ 44.000 millones y salvó a la Argentina de un nuevo default. Aplausos. 

Pero en la gestión del día a día, hubo escaso contacto con las provincias y con los sectores productivos. La recuperación pos pandemia nunca se terminó de sentir en el bolsillo. Hay más empleo, pero el dinero se lo come la inflación. No acertó medidas ni cuando sumó poder tras la salida de Matías Kulfas. El salario perdió valor. En la comparación interanual, los sueldos de los trabajadores privados avanzaron 57,7 % y los ingresos de los trabajadores “en negro”, el 49,4%, contra una inflación del 58%. El crecimiento económico no es suficiente si no hay distribución. Eso no se consigue con la apelación al diálogo. No hubo allí la creatividad necesaria del discípulo predilecto de Paul Krugman.

La misma falta de creatividad del Gobierno para resolver los problemas. Hace unas pocas horas, a casi un mes de una severa escasez de combustible en la Argentina, Fernández culpó a las provincias fronterizas por “dejar escapar insólitamente” el gasoil. Apuntó especialmente a Corrientes, pero la alusión obviamente alcanza a Misiones, la provincia con mayor territorio fronterizo con otros países y con la que, casi al mismo tiempo, YPF cerró un acuerdo para conseguir un millón de litros extra por mes para la zafra yerbatera, pacto que después Oscar Herrera Ahuad amplió con Shell, por otros 300 mil litros. 

Un ejemplo, Corrientes, en el último mes la venta de gasoil aumentó 40 y pico por ciento ¿Cómo se explica eso? O cargan y se lo llevan. Ya lo corregimos, pero esas cosas razonablemente no deberían pasar. Eso es un estacionero que se presta a ese juego, una provincia que no mira el problema y deja que ocurra… eso también ha pasado y hay que plantearlo”, dijo el Jefe de Estado.

El Presidente parece estar mal informado, porque en las provincias de la región el consumo de combustible prácticamente no varió en los últimos cuatro meses y, particularmente en gasoil, no aumentó significativamente. 

El pico de consumo en Corrientes ocurrió en enero, cuando se vendieron 40,5 millones de litros, pero la demanda comenzó a crecer en julio del año pasado, cuando lentamente fueron dejadas de lado las restricciones impuestas por la pandemia. El “cuarenta y pico” se da únicamente en la comparación interanual -43,41 por ciento-, pero en línea con el crecimiento del consumo en el país, que llegó al 32% interanual, en coincidencia con la recuperación después de la parálisis impuesta por la pandemia.

El Presidente no nombró a Misiones, pero en la tierra colorada el comportamiento fue similar. Pico en enero con 52,2 millones de litros de combustible y de ahí a la baja, entre 45 y 47 millones de litros mensuales, con un crecimiento interanual de 33,71 por ciento. Misiones es por lejos la provincia que más demanda, pero en los últimos meses el consumo se mantuvo estable, con leves variaciones. Formosa en cambio, los últimos dos meses registró una caída en las ventas.

Pero si se analiza únicamente el consumo de gasoil, el “cuarenta y pico” no existe. En Corrientes la demanda creció 30,37 por ciento. En mayo de 2021 se vendieron 13,5 millones de litros y ahora fueron 17,6 millones, a la baja en comparación con los tres meses previos.

En Formosa, gobernada por Gildo Insfrán,  sí hubo una demanda más alta de gasoil, con 37,14 por ciento, pero el consumo es mínimo ante la magnitud del problema: 4,8 millones de litros de gasoil, contra 3,5 millones de mayo de 2021. 

Nuevamente es Misiones la que consume más gasoil en la región, pero el crecimiento de la demanda fue de 19 por ciento. En mayo pasado se vendieron 17,9 millones de litros y ahora 21,3 millones. En los últimos cuatro meses el consumo se mantuvo en 20 millones de litros promedio. Para “corregir” el problema, hoy los misioneros pagan el gasoil más caro de la Argentina, incluso, insólitamente, más que por la nafta, también la más cara del país. 

En lugar de deslindar responsabilidades, debería ocuparse de las soluciones, pero el Gobierno está enredado en una telaraña de internas de la que no parece poder escapar. Es llamativa la autodestrucción. Las discusiones más fuertes se dan hacia dentro del Gobierno -aunque con una obscena exposición pública-, más que con la oposición. 

El debate propuesto por Cristina Fernández sobre la generación de empleo de calidad, generó un nuevo cisma en el oficialismo y dejó al desnudo bajezas que siquiera muestran respeto por el que la pasa mal incluso dentro del mercado formal. “En el mejor momento del gobierno de Cristina había 6,5 millones de trabajadores registrados y 11 millones de trabajadores sin derechos. Yo no quiero ese país, ese país es una mierda. El país lindo es cuando todos los trabajadores tienen derechos”, afirmó Pérsico, de profesión piquetero, ahora secretario de Economía Social del Gobierno, pero que no tuvo problemas de congraciarse con Carolina Stanley en el momento en que hubo una explosión de planes sociales para cubrir el deterioro social durante el macrismo. 

Cristina dejó su gobierno con 253.000 planes, Macri se fue con 641.000 planes (153 por ciento más), y Alberto, con pandemia y crisis, llegó a 1,3 millones. Pérsico los administra, con un presupuesto (el año pasado) de 166.084,65 millones de pesos, el 40 por ciento todos los recursos destinados al ministerio de Desarrollo Social. 

Como ocurrió con Matías Kulfas y sus ataques de offs, los funcionarios parecen tener una autonomía para ventilar opiniones aunque éstas vayan en detrimento de la coalición que integran y que no tiene garantizada su supervivencia electoral. 

El Presidente no hace gala de autoridad, sino que apela a la “búsqueda de consensos”. En la reunión por el 48 aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón, lo recordó con una rara parábola setentista: “(…) había que terminar con las divisiones. (Perón) habló con radicales, y se abrazó con (Ricardo) Balbín. Era un mensaje claro de unidad (…) Nos dijo: `Bajen las armas’. Otra metáfora fuera de tiempo.

El poder no pasa por ver quién tiene la lapicera, el poder pasa por convencer. Perón nunca necesito una lapicera. Lo importante no eran las herramientas que se usaban, sino para qué se usaban: para preservar los derechos en la Argentina”.  

El problema es que no se usa la lapicera ni se persuade. Los precios no bajan por convencimiento. Los problemas no desaparecen por el mero diálogo. La salida de Guzmán es la evidencia de ese fiasco

De todos modos, el Gobierno tiene a su favor que la oposición tampoco parece demasiado preocupada por los problemas reales de la sociedad. Por el contrario, hay varios proyectos en línea con restringir derechos, como el del macrista marido de Pampita, quien propuso que Horacio Rodríguez Larreta comience a cobrar a los habitantes de otras provincias que se atienden en los hospitales porteños o asisten a alguna escuela de la Capital subsidiada por todos. Javier Milei promete el derecho a vender órganos y Patricia Bullrich a usar armas. 

La jefa del PRO hace gala de su fama de “mano dura” en la interna convulsionada del PRO. Ahora sugirió que Larreta no tiene el coraje necesario para ser presidente. En Misiones, donde vino a hacer campaña usó una frase que la coloca al frente del pelotón de los halcones: “Vamos a hacer todo lo que hay que hacer, porque esta vez no nos roban el Gobierno”, dijo rodeada por un puñado de dirigentes, entre los que se encontraba su candidato Martin Goerling y Horacio Loreiro, el diputado piquetero que reivindica a la dictadura militar. 

Antes de su acto de campaña frente a un reducido grupo de seguidores, Bullrich participó de un foro con empresarios de Iguazú, organizado por la financiera estadounidense JP Morgan, que alienta su candidatura. Pero no es la única aspirante bendecida y mucho menos en Misiones, donde el radicalismo quiere sacarse de encima al macrismo y exige ir a primarias. Del otro lado, los macristas misioneros no están dispuestos a seguir al radical Martín Arjol, quien impone las condiciones en la UCR. El tercer socio en discordia es Ramón Puerta, quien aparece como el armador del espacio pichettista, pata “peronista” del macrismo.

En el Congreso el macrismo hizo gala de su agenda. En la media sanción de una moratoria previsional, que beneficiará a unas 850 mil personas, 18 senadores de Cambiemos se abstuvieron y seis votaron en contra. Pero el dato más llamativo fue el del senador misionero Humberto Schiavoni: el Senado sancionó la nueva ley de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, otras infecciones de Transmisión Sexual y Tuberculosis. Fue el único que votó en contra. 

Por el contrario, la Legislatura misionera aprobó esta semana nuevas leyes vinculadas a una mejor salud de los misioneros y un mejor servicio de Justicia, con nuevos funcionarios en distintas dependencias. 

En Misiones la Legislatura marca los tiempos de la política y en muchos casos, con mucha anticipación. Ahora cobró fuerza el debate sobre el uso del glifosato en la tierra colorada después de que se emitiera un dictamen favorable al proyecto de prohibición en todo el territorio. Hubo varias voces en contra desde sectores empresarios y productivos y un llamativo reproche de Héctor “Cacho” Bárbaro, el líder del partido Agrario que ahora se opone a la prohibición. 

Sin embargo, en 2018 el Pays respaldó un proyecto de prohibición de la inoculación y/o fumigación, mediante la utilización de aeronaves o medios análogos, de plaguicidas u otros químicos de naturaleza biocida, en todo el territorio provincial. Ese proyecto se convirtió en ley prohibiendo su uso en ámbitos urbanos. Ahora se pretende extender el veto a todo el territorio. Tampoco es un debate nuevo. Ya en 2015 el diputado Hugo Escalada propuso la prohibición del glifosato. Pasaron siete años. Las oposiciones sólo surgen a las apuradas. Así no se hace política más que de coyuntura. 

Está claro que la producción está virando hacia un modelo más sustentable y Misiones ahí debe hacer punta, como provincia que custodia la biodiversidad. Lo entiende así hasta Gustavo Grobocopatel, el zar de la soja que proyectó, nada menos que en el congreso de Maizar, “para dentro de diez años una agricultura más agroecológica” que utilizará productos biológicos para controlar malezas e insectos. Lo que impulsa Misiones ahora.

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Francisco: “Un pastor tiene que estar mezclado y participando de la vida de su pueblo”

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(Por Bernarda Llorente) Francisco sostuvo que “el pastor tiene que estar mezclado y participando de la vida de su pueblo” al referirse a la impronta que se propuso imprimir en la Iglesia Católica desde que fue ungido Pontífice, hace más de 9 años, y en ese sentido resaltó que él siempre hace “una distinción entre pastores de pueblo y clérigos de Estado”.

“A veces los curas tenemos la tentación de noviar demasiado con los poderes y ese no es el camino. El verdadero camino es el pastoreo: estar en medio de tu pueblo, delante de tu pueblo y detrás de tu pueblo”, subrayó.

Siempre fue un pastor, pero cómo transmitir esa Iglesia de pastores, esa Iglesia de la calle que le habla a los fieles. ¿Acaso hoy la fe es distinta? ¿El mundo tiene menos fe? ¿La fe se puede recuperar?

-Francisco: Me gusta hacer una distinción entre pastores de pueblo y clérigos de Estado. Clérigo de Estado es aquel de las cortes francesas, como Monsieur L’Abbé, y a veces los curas tenemos la tentación de noviar demasiado con los poderes y ese no es el camino. El verdadero camino es el pastoreo. Estar en medio de tu pueblo, delante de tu pueblo y detrás de tu pueblo. Estar en medio para olerlo bien, para conocerlo bien, porque a vos te sacaron de ahí. Estar delante de tu pueblo para a veces marcar el ritmo. Y estar detrás de tu pueblo para ayudar a los rezagados y para dejar que camine solo para ver para dónde tira, porque las ovejas a veces tienen la intuición de saber dónde está el pasto. El pastor es eso. Un pastor que esté solo delante del pueblo no va. Tiene que estar mezclado y participando de la vida de su pueblo. Si Dios te pone a pastorear es para que pastorees, no para que condenes. Dios vino acá para salvar, no para condenar. Eso lo dice San Pablo, no lo digo yo. Salvemos a la gente, no nos pongamos demasiado severos. A algunos no les va a gustar lo que voy a decir: hay un capitel de la Basilica de Vèzelay, no me acuerdo si es 900 o 1100. Vos sabés que, en aquella época medieval, la catequesis se hacía con las esculturas, con los capiteles. La gente los veía y aprendía. Y un capitel de Vèzelay que me tocó mucho es el de un Judas ahorcado, el diablo tirándolo para abajo y, del otro lado, un buen pastor que lo agarra y se lo lleva con una sonrisa irónica. Con eso le está enseñando al pueblo que Dios es más grande que tu pecado, que Dios es más grande que tu traición, que no te desesperes por las macanas que hiciste, que siempre hay alguien que te va a llevar sobre los hombros. Es la mejor catequesis sobre la persona de Dios, la misericordia de Dios. Porque la misericordia de Dios no es un regalo que te da, es él mismo. No puede ser de otra manera. Cuando presentamos a ese Dios severo, que todo es castigo, no es nuestro Dios. Nuestro Dios es el de la misericordia, de la paciencia, el Dios que no se cansa de perdonar. Ese es nuestro Dios. No el que, a veces, desfiguramos los curas.

Si la sociedad escucha a ese Dios y a ese pueblo que a veces no es escuchado, ¿considera que se podrá construir un discurso distinto, alternativo al discurso hegemónico?

-F: Sí, por supuesto. La hegemonía nunca es saludable. Quisiera hablar de algo antes de terminar: en nuestra vida litúrgica, en el Evangelio, está la huida a Egipto. Jesús tiene que escaparse, su padre y su madre, porque Herodes lo quiere matar. Los Reyes Magos y toda esa historia. Entonces está la huida a Egipto, que tantas veces la pensamos como si fueran en carroza, tranquilos en un burrito. Resulta que, hace dos años, un pintor piamontés pensó en el drama de un papá siriano escapando con su hijo y dijo: “Ese es San José con el niño”. Lo que sufre ese hombre es lo que sufrió San José en esa época. Es ese cuadro que está ahí, que me lo regaló.

El Papa Francisco advirtió que “en una guerra no se baila el minué, se mata“, denunció que detrás de los conflictos bélicos hay “toda una estructura de venta de armas que los favorecen” y planteó que para detener confrontaciones tan graves como las que vive el mundo “hace falta valentía y creatividad” de parte de las instituciones internacionales.

Tras reiterar su frase de que el planeta atraviesa una “guerra mundial en pedacitos”, el Pontífice condenó la “crueldad” y el dolor cotidiano que causa, para luego alertar que la ONU, por la forma en que está constituida, “no tiene poder para imponerse” ni para “resolver una situación de conflicto como la que estamos viviendo hoy en Europa”, en referencia a lo que sucede en Ucrania.

En otro orden, definió al “narcicismo”, el “desánimo” y el “pesimismo” como los males de la época pero convocó a usar el sentido del humor como antídoto ya que es “lo que más humaniza”, y además exhortó a no incurrir en el lamento continuo al que identificó con el apodo que recibía “una monja que vivía quejándose y a la que en el convento -recordó- llamaban ‘Sor Lamentela'”.

Francisco, usted suele describir tres males de la época: el narcisismo, el desánimo y el pesimismo. ¿Cómo se los combate?

-Esas tres cosas que nombraste -narcisismo, desánimo y pesimismo- entran en lo que se llama la psicología del espejo. Narciso, claro, miraba el espejo. Y ese mirarse no es mirar hacia adelante, sino volverse sobre sí mismo y estar continuamente lamiendo la propia llaga. Cuando, en realidad, lo que te hace crecer es la filosofía de la alteridad. Cuando no hay confrontación en la vida no se crece. Esas tres cosas que mencionaste son las del espejo: yo veo para mirarme a mí mismo y lamentarme. Recuerdo a una monja que vivía quejándose y en el convento la llamaban “Sor Lamentela”. Bueno, hay gente que se lamenta continuamente de los males de la época. Pero hay algo que ayuda mucho contra este narcisismo, desánimo y pesimismo, que es el sentido del humor. Es lo que más humaniza. Hay una oración muy linda de Santo Tomás Moro, que yo rezo todos los días desde hace más de 40 años, que empieza pidiendo “Dame, Señor, una buena digestión y también algo que digerir. Dame sentido del humor, que sepa apreciar un chiste”. El sentido del humor relativiza tanto y hace tanto bien. Eso va contra ese espíritu de pesimismo, de “lamentela”. Era Narciso, ¿no? Volver sobre el espejo. Narcisismo típico.

Hacia 2014 ya sostenía que el mundo estaba entrando en una Tercera Guerra Mundial y hoy la realidad no hace más que confirmar sus pronósticos. ¿La falta de diálogo y de escucha son un agravante en la situación actual?

-La expresión que utilicé aquella vez fue “guerra mundial a pedacitos”. Esto de Ucrania lo vivimos de cerca y por eso nos alarmamos, pero pensemos en Ruanda hace 25 años, Siria desde hace 10, Líbano con sus luchas internas o Myanmar hoy mismo. Esto que vemos está sucediendo desde hace tiempo. Una guerra, lamentablemente, es una crueldad al día. En la guerra no se baila el minué, se mata, y hay toda una estructura de venta de armas que lo favorece. Una persona que sabía de estadísticas me dijo, no me acuerdo bien los números, que, si durante un año no se fabricaran armas, no habría hambre en el mundo. Creo que llegó el momento de repensar el concepto de “guerra justa”. Puede haber una guerra justa, hay derecho a defenderse, pero como se usa hoy día ese concepto hay que repensarlo. Yo he declarado que el uso y la posesión de armas nucleares es inmoral. Resolver las cosas con una guerra es decirle no a la capacidad de diálogo, de ser constructivos, que tienen los hombres. Es muy importante esa capacidad de diálogo. Salgo de la guerra y voy al comportamiento común. Fijate cuando estás hablando con algunas personas y antes que termines, te interrumpen y te contestan. No sabemos escucharnos. No le permitimos al otro que diga lo suyo. Hay que escuchar. Escuchar lo que dice, recibir. Declaramos la guerra antes, es decir, cortamos el diálogo. Porque la guerra es esencialmente una falta de diálogo. Cuando en el 2014 fui a Redipuglia, por el centenario de la guerra de 1914, vi en el cementerio la edad de los muertos y lloré. Ese día lloré. Un 2 de noviembre, algunos años después, fui al cementerio de Anzio y cuando vi la edad de aquellos chicos muertos, también lloré. No me avergüenzo de decirlo. Qué crueldad. Y cuando se conmemoró el aniversario del desembarco en Normandía, pensaba en los 30.000 muchachos que quedaron sin vida en la playa. Abrían las barcas y “a bajar, a bajar”, les ordenaban mientras los nazis los esperaban. ¿Se justifica eso? Visitar los cementerios militares en Europa ayuda a caer en la cuenta de esto.

¿Acaso están fallando los organismos multilaterales ante estas guerras? ¿Es posible conseguir la paz a través de ellos? ¿Es factible buscar soluciones conjuntas?

-Después de la Segunda Guerra Mundial hubo mucha esperanza en las Naciones Unidas. No quiero ofender, sé que hay gente muy buena que trabaja, pero en este punto no tiene poder para imponerse. Ayuda sí para evitar guerras y pienso en Chipre, donde hay tropas argentinas. Pero para parar una guerra, para resolver una situación de conflicto como la que estamos viviendo hoy en Europa, o como las que se vivieron en otros lugares del mundo, no tiene poder. Sin ofender. Es que la constitución que tiene no le da poder.

¿Han cambiado los poderes en el mundo? ¿Se modificó el peso de algunas instituciones?

-Es una pregunta que no quiero universalizar mucho. Quiero decir así: hay instituciones beneméritas que están en crisis o, peor, que están en conflicto. Las que están en crisis me dan esperanzas de un posible progreso. Pero las que están en conflicto se involucran en resolver asuntos internos. En este momento hace falta valentía y creatividad. Sin esas dos cosas, no vamos a tener instituciones internacionales que puedan ayudarnos a superar estos conflictos tan graves, estas situaciones de muerte.

Saber esperar

Francisco recordó que en 2013 llegó al Vaticano “con una valijita, lo puesto y un poquito más”, y al describirse casi una década después, con casi diez años como Pontífice de la Iglesia Católica, dijo que la experiencia de todo este tiempo lo volvió “más misericordioso” y que además aprendió a “saber esperar siempre”, una capacidad que encontró reflejada en una canción popular napolitana.

“Me di cuenta que por ese camino no se va, que hay que saber conducir. Es esa paternidad que tiene Dios”, explicó, para luego profundizar: “La vida es muy linda con el estilo de Dios, de saber esperar siempre. Saber, pero hacerte el tonto como que no sabés y dejarlo madurar”.

Más allá del orgullo de tener un Papa argentino, siempre pienso cómo se ve usted. ¿Cómo ve el Papa a Bergoglio y cómo Bergoglio vería a Francisco?

-Francisco: Bergoglio nunca se imaginó que iba a terminar aquí. Nunca. Yo vine al Vaticano con una valijita, con lo puesto y un poquito más. Más aún: dejé preparados en Buenos Aires los sermones para el Domingo de Ramos. Pensé: ningún Papa va a asumir el Domingo de Ramos, así que yo el sábado viajo de vuelta a casa. O sea, nunca me imaginé que iba a estar acá. Y cuando veo al Bergoglio de allá y toda su historia, las fotografías hablan. Es la historia de una vida que caminó con muchos dones de Dios, muchas fallas de mi parte, muchas posturas no tan universales. Uno va aprendiendo en la vida a ser universal, a ser caritativo, a ser menos malo. Yo creo que todas las personas son buenas. O sea, veo a un hombre que caminó, que tomó una senda, con altos y bajos, y tantos amigos lo ayudaron a seguir caminando. Mi vida no la caminé nunca solo. Siempre hubo hombres y mujeres, empezando por mis padres, mis hermanos, una vive todavía, que me han acompañado. No me imagino una persona solitaria, porque no lo soy. Una persona que caminó su vida, que estudió, que trabajó, que se metió a cura, que hizo lo que pudo. No se me ocurre pensarlo de otra manera.

¿Y cómo miraría Bergoglio al Papa?

-F: No sé cómo lo miraría. Yo creo que en el fondo diría “¡Pobre tipo! ¡La que te tocó!” Pero no es tan trágico ser Papa. Uno puede ser un buen pastor.

Tal vez lo miraría como lo miramos todos: lo descubriría.

-Sí, puede ser. Pero no se me ocurrió hacerme esa pregunta, meterme allá. Lo voy a pensar.

¿Siente que cambió mucho siendo Papa?

-Algunos me dicen que afloraron cosas que estaban en germen en mi personalidad. Que me volví más misericordioso. En mi vida tuve períodos rígidos, que exigía demasiado. Después me di cuenta que por ese camino no se va, que hay que saber conducir. Es esa paternidad que tiene Dios. Hay una canción napolitana muy hermosa que describe lo que es un padre napolitano. Y dice “el padre sabe lo que te pasa a vos, pero se hace el que no sabe”. Ese saber esperar a los demás propio de un padre. Sabe lo que te está pasando, pero se las arregla para que vos solo vayas, él te está esperando como si nada sucediera. Es un poco lo que hoy criticaría de aquel Bergoglio que, en alguna etapa, no siempre, como obispo que fui un poco más benévolo. Pero en la etapa de jesuita fui muy severo. Y la vida es muy linda con el estilo de Dios, de saber esperar siempre. Saber, pero hacerte el tonto como que no sabés y dejarlo madurar. Es una de las sabidurías más lindas que nos da la vida.

Se lo ve muy bien, Francisco. ¿Tenemos Papa y Francisco para rato?

-Que lo diga el de arriba.

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