Cristina

Lula 2.0

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Luiz Inácio Lula da Silva es una de esas figuras imprescindibles para cualquier persona que busque comprender el presente, la actualidad y la vorágine de la política latinoamericana en el siglo XXI. Su figura, envuelta en un sinfín de contradicciones, marca la agenda (a grandes rasgos) de la polarización en Brasil y en la región en general, pasando por un proceso de transformaciones socioeconómicas y culturales bastante similares.

El regreso de Lula da Silva a la política brasileña es una de las tantas señales del hartazgo político latinoamericano. Lógicamente que él es un líder carismático y con muchos seguidores, pero su figura abrumadoramente positiva en la opinión pública simboliza en gran parte ese rechazo a la fatídica gestión de Jair Bolsonaro al mando de Brasil con una gran cantidad de debilidades: pandemia, corrupción, discriminación de toda índole y proliferación de discursos de odio. Lula vuelve, recargado, pero con un mundo completamente distinto.

Hagamos un poco de historia

Lula da Silva fue presidente de la República Federativa de Brasil entre 2003 y 2010. Una persona que, a diferencia de las renombradas figuras de máximos mandatarios estatales, no nació de una formación intelectual, sino desde el ámbito obrero. Lula fue obrero metalúrgico y sindicalista. Su condición de un funcionario nacido desde el seno de los trabajadores fue uno de los puntos que lo llevó a ser quién es y una de las razones por la cual vuelve a ser una válvula de escape para una sociedad brasileña confundida.

El gobierno de Lula estuvo signado internamente por un fuerte robustecimiento del sistema productivo y una reactivación de la pujante economía verdeamarela. De hecho, los programas Bolsa de Familia y Hambre Cero fueron grandes responsables del repunte de los sectores más golpeados históricamente en Brasil, logrando un gran avance en materia de movilidad social ascendente. A nivel económico, fue tan importante la contribución de Lula da Silva, que Brasil tuvo la oportunidad de organizar y ser anfitrión de una Copa Mundial de Fútbol en 2014 y de que Río de Janeiro sea sede de los Juegos Olímpicos en 2016.

Paralelamente a la cuestión interna en Brasil, la región tuvo un importante protagonismo durante los años de Lula. En consonancia a las fronteras interiores, Brasil mantuvo lazos cercanos a la Argentina de Kirchner-Fernández, Venezuela de Hugo Chávez, Cuba de Castro, Bolivia de Evo Morales, Uruguay de “Pepe” Mujica y Paraguay de Fernando Lugo. Este grupo de países sudamericanos embanderados en conceptos como el antiimperialismo y el socialismo del siglo XXI, marcaron un tiempo de recuperación económica y superación del monetarismo estatal o neoliberalismo, simbolizando estabilidad, gobernabilidad y autonomía. 

Ahora bien, fuera del continente, Lula da Silva tuvo un protagonismo en el programa nuclear de Irán y la polémica desatada a nivel de seguridad internacional, como así también poner sobre la mesa el debate del que tanto se habla ahora: el cambio climático. 

Finalmente, Lula fue involucrado en casos de corrupción que sacudieron sus cimientos. El lawfare regional se inició con Petrobras. En 2017 fue condenado. En 2018 se entregó y no pudo participar de las elecciones presidenciales. En 2019 se ordenó su liberación y en 2021 se anularon todas las sentencias contra él. Lula vuelve, recargado. 

Lula, modelo 2022

La primera incógnita que suscita el retorno del líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, es, lógicamente, cuál será su perspectiva para ejercer el poder en Brasil. 

Principalmente uno puede ver que Lula, desde el punto de vista de su discurso y construcción del relato político, apela al retorno de políticas sociales y económicas destinadas a los sectores más afectados durante la gestión bolsonarista. Esto hace pensar en el retorno de políticas similares a las que aplicó previamente, aunque no todo es tan fácil como parece. El contexto entre 2003 y 2022 es absolutamente yuxtapuesto. 

El mundo, en principio, está padeciendo las consecuencias económicas de la pandemia del SARS – COV- 2. Ante esto, Brasil no es ajeno y está sufriendo un proceso inflacionario de los más grandes en décadas. Esto, por un lado, posiciona como necesidad primera el hecho de cuidar a los sectores más vulnerables, aunque por otra parte es menester pensar en que el Banco Central de Brasil no cuenta con las divisas y los fondos como para poder solventar semejante inyección monetaria. La impresión de billetes sería una oportunidad, aunque parte de la sociedad no ve como un gran plan esa salida. Programas de políticas socio-económicas, el primer rompecabezas de Lula. 

Ahora bien… Judicialmente, ¿qué sucederá? Uno piensa que el revanchismo político y mediático de Lula podría ser un efecto inmediato. En este punto, la decisión que tome es fundamental para comprender su forma de comunicar la política hacia sus opositores. Si el ex presidente decide perseguir a quienes lo persiguieron, podría verse envuelto en un sistema de operación mediática por los medios de comunicación hegemónicos de la derecha brasileña. Por otra parte, si decide no hacer nada al respecto, la figura de sus opositores, y sobre todo la de Jair Bolsonaro, podría gozar de aceptación pública ascendente, y volver a posicionarlo como una opción para gobernar al país más grande de América del Sur. 

Sur: ¿La moneda de la Patria Grande?

Entre las promesas preelectorales de Lula Da Silva, quién será candidato a la presidencia de Brasil en las próximas elecciones del 2 de octubre, se encontró una polémica monetaria que causa asombro a algunos y estupor a otros. 

Sur es su nombre, y según el expresidente brasileño, sería la materialización de la unificación de una moneda común en toda América Latina. Su formato sería digital

Más allá de lo que signifique la declaración de Lula da Silva, su poder discursivo puso sobre la mesa una serie de cuestiones. En principio, se retoma la idea de la unificación monetaria de Latinoamérica, como un bloque político-económico-territorial (la Patria Grande hecha moneda). Rápidamente uno puede pensar en la inevitable comparación con la importancia del Euro en la Unión Europea, aunque con innumerables diferencias. 

Salvando las distancias y las discusiones de los detractores y los defensores de Sur, hay una idea entre líneas que hay que saber leer: la moneda no es la noción, sino la unidad latina. Una moneda en común traerá grandes beneficios a la región, eso es indudable. Ahora bien, la idea va mucho más allá y devela el concepto de la política para Lula da Silva. La unificación no busca ser meramente monetaria, sino una adhesión política regional emergente que pueda soportar los embates de un mundo en guerra (Rusia-Ucrania-Occidente), una guerra comercial (China-Estados Unidos), una comunidad debilitada (Unión Europea) y economías en constante crecimiento (India). La idea detrás de Sur, es, además, marcar el camino rupturista con el dólar estadounidense. Latinoamérica es dólar  dependiente por excelencia, como gran parte de los países del mundo, aunque Lula da Silva aún tiene la constante idea de la soberanía económica, financiera y monetaria. 

La primera inquietud sería el proceso de aplicación de la unificación monetaria. Hay sobrados ejemplos en la historia que demuestran que estos son los procesos a mediano-largo plazo que tienen avances y retrocesos y donde hay países (en este caso) más beneficiados que otros. La consecuencia de esta moneda digital que pueda ser usada por empresarios o Estados podría generar alguna inestabilidad a las monedas reales, o inclusive a la competencia con otras monedas digitales. Tan solo vale pensar en la equiparación de las distintas monedas nacionales con el dólar para entender el abismo que hay entre los miembros del sur de América. Sin ir más lejos, Brasil y Argentina son países vecinos, aunque con diferencias siderales si de finanzas y moneda hablamos. 

Ante este panorama, Sur pareciera ser más una utopía que una realidad. Sin embargo, Lula no está cantando envido con 33 en mano. Es decir, la noción de la unificación de la moneda es simplemente la punta del iceberg de la verdadera unificación de un bloque regional competente, el cual Brasil se posicionaría como el eminente líder. 

¿A qué se enfrenta Lula?

Lula da Silva retorna en la época del apogeo de las redes sociales, algo que modificó estructuralmente el eje de las comunicaciones. En este sentido, el expresidente se enfrenta a un batallón anónimo al cual no había enfrentado antes y donde Jair Bolsonaro se supo mover muy bien. Bajo esta premisa, las plataformas de comunicación virtual son ejes de vital importancia para la construcción de relatos. Bolsonaro y su séquito de seguidores lo comprendieron a la perfección y prácticamente se adueñaron de la comunicación política brasileña en Twitter y Facebook. Lula deberá enfrentarse a trolls y fake news, algo nuevo para él, pero viejo para el concepto del poder político (en Argentina hay experiencia de sobra en los últimos años).

Más allá del fenómeno de redes sociales, hay un componente opositor abrumadoramente fuerte, simbólico, real y efectivo que pulula entre los brasileños, y que además tienen a Bolsonaro como aliado: el evangelismo político

Esto se entiende por la constante, paulatina y expansiva presencia de las Iglesias Evangélicas en Brasil. A priori, no significan nada más que una religión que predica para sus fieles, y en el marco de la libertad de culto es algo que siempre es bien recibido. Sin embargo, hubo una transformación hace al menos dos décadas que se potenció al cuadrado durante la gestión de Bolsonaro, e inclusive durante su campaña rumbo a la presidencia 2018. Hablamos del evangelismo en la política, de la utilización de las iglesias, cultos y retiros espirituales como centros de operación política que rozan la extrema derecha. Los sectores más vulnerables son aquellos quienes acuden allí, y que en lugar de conseguir la satisfacción espiritual que buscan, terminan bajo el manto de una editorial política que tiene valores extremadamente contrarios a los del Partido de los Trabajadores de Brasil. 

El evangelismo político será un obstáculo enorme para Lula da Silva. Se han multiplicado por todo Brasil y cuentan con un financiamiento dadivoso. Además de ello, son cercanos a Bolsonaro, a tal punto que varios de sus funcionarios provienen de este sector de la política. Que no se mal entienda, ni Dios ni la fe son un problema, sino la manipulación de ellos con intereses políticos.

En síntesis con ambos sectores o situaciones expuestas (redes sociales y evangelismo político) hay un factor de vital importancia que Lula deberá afrontar: los discursos de odio.

Durante la gestión bolsonarista existió desde el poder político, estatal y mediático el discurso racista, xenofóbico, clasista, sexista, machista, anti-científico y negacionista. Esta realidad de Brasil se sintetiza en la tríada bolsonarismo – evangelismo político – redes sociales.

Ante ello, la figura de Lula aparece como un protector de los derechos de todos aquellos que se han visto golpeados por el bolsonarismo. Desde ex presos políticos por la dictadura del 64’ en Brasil, hasta mujeres que fueron insultadas públicamente por el establishment del odio brasileño.

Los amigos de Lula 

Previamente hablamos de la región, de la importancia de la adhesión política, económica y social en América Latina, y también de cómo Luiz Inácio Lula Da Silva supo conformar el bloque de la Patria Grande… pero, ¿qué pasa en 2022?

Latinoamérica está pasando por un momento de fragmentación equilibrada de las fuerzas políticas e ideológicas de toda índole. Desde progresismos de centro izquierda o socialdemocracias como la de Alberto Fernández y Gabriel Boric; gobiernos de tendencia neoliberal como Lacalle Pou en Uruguay; modelos políticos heredados de la Guerra Fría como Cuba, Nicaragua y Venezuela; hasta personajes “disruptivos” u “outsiders” como Nayib Bukele en El Salvador. 

Entre ese mar de disparidades ideológicas, ¿dónde se ubicará Lula? La primera respuesta es la necesidad de recomponer algunos lazos simbólicos con sus vecinos más cercanos: Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Venezuela. Este pareciera ser un primer paso, aunque entre las naciones nombradas hay diferencias totales. Inclusive, cabe preguntarse en dónde se va a apoyar más Lula, ¿en la socialdemocracia argentina y chilena o en la tosca herencia chavista de Nicolás Maduro?. Aquí, Lula tendrá que mostrar sus dotes de malabarista. 

Por otra parte, ¿cómo afectaría a la política externa intercontinental de Brasil esta posición de Lula?  Recordemos que el país actualmente presidido por Jair Bolsonaro conforma un bloque de economías emergentes a nivel mundial llamado BRICS. Este se encuentra conformado por Rusia, India, China y Sudáfrica. Ante esto, si Lula rearma un grupo con “los chicos del fondo” de América, podría ser un problema para Estados Unidos en el sentido de su presencia económica y política, y por otro lado sería bien recibido por China y Rusia. 

De hecho, si seguimos ahondando en las relaciones internacionales, Rusia es un tema en cuestión. Ni el mismísimo Bolsonaro cuestionó la invasión rusa en Ucrania y Lula deslizó que Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, es igual de responsable de la guerra que Vladimir Putin. Allí confluyen Bolsonaro y Lula. La política internacional es más compleja de lo que parece. 

Asimismo, Brasil es la entrada de China a Sudamérica. Es justamente el gigante asiático, el país que más bienes, productos y servicios coloca en el mercado brasileño. Este factor es clave, ya que Lula podría reafirmar los lazos que se habían ablandado con la polémica política sanitaria y el rechazo pendulante de las vacunas chinas contra el COVID-19 por parte del gobierno bolsonarista. Además, en un contexto de guerra en donde la industria liviana y pesada de Brasil pueden resurgir en mercados europeos, es fundamental contar con el respaldo chino y, claro está, con el fondo enorme de divisas que maneja Shanghai. 

Previamente nombramos a Estados Unidos y el dolor de cabeza que podría significar la figura de Lula da Silva nuevamente al frente del gigante de Sudamérica. Esto no es solamente algo que podría afectar a Washington, sino que va mucho más allá. Podría ser, inclusive la OTAN una comunidad que ponga sus ojos sobre Brasilia. La autonomía de América Latina unida no es la misma que fragmentada. Esto puede ser un estorbo para la Organización del Tratado del Atlántico Norte si pensamos en la ocupación territorial para bases militares en Brasil y zonas aledañas, con una Sudamérica golpeada por el narcotráfico en donde la guerra llevada adelante por los big boys de la DEA, no solamente no funcionó, sino que la inundó de más violencia. El territorio es fundamental, Estados Unidos, la OTAN y Lula lo saben. 

¿A vida vai melhorar? 

Muchos brasileños se esperanzan en que los rieles de Brasil al mando del Partido de los Trabajadores puedan ser como un fragmento de “Canta canta, minha gente” de Martinho da Vila. La respuesta es incierta, aunque se pueden analizar ciertas aproximaciones entendidas en el marco del año 2022. De hecho, si hablamos de números, cabe recordar que la inflación de Brasil en marzo de este año fue la más alta en 28 años, algo inusitado para una economía creciente, aunque explicado por el contexto internacional. 

Otro dato revelador tiene que ver con la pobreza y este guarda relación que, según encuestadoras y agencias de análisis económico privadas, de los 213 millones de brasileños, 50 millones son considerados pobres y 28 millones viven en pobreza extrema o indigencia. Un panorama que dista mucho de los 28 millones de brasileños que lograron salir de la pobreza gracias a las medidas de Lula da Silva entre 2003 y 2010. 

A la inflación y la pobreza hay que agregarle el dato del empleo, un tópico tan recurrente por Lula y sus seguidores. Brasil presentó en marzo del 2022 una contracción del empleo de casi el 60%, una cifra asfixiante. En consonancia con estos números, es menester aclarar que de esos trabajadores muchos se encuentran en “negro” o en industrias severamente golpeadas por la pandemia, como por ejemplo el turismo. Este último, luego de dos años de pandemia, comienza a mostrar signos de recuperación. 

Brasil y Misiones

En cuanto a la relación de la tierra colorada con Brasil, es posible comenzar a pensar qué podría cambiar, mejorar o empeorar con la figura de Lula al frente del país vecino. En principio, la moneda es fundamental. El gigantesco abismo entre el Real y el Peso argentino trastocan y condicionan el día a día del misionero en zona fronteriza con Brasil. Nuevamente resuena la idea de una moneda digital unificada y sus consecuencias, aunque en los vínculos sociales de frontera, es menester que, si se generan mayores lazos comerciales y facilidades financieras y económicas en ambos lados, el flujo entre Misiones y Brasil puede ser más ameno. 

Otro punto es fundamental y guarda relación con la rigidez o flacidez de las fronteras (reales o imaginadas) entre Argentina y Brasil en contexto misionero. Es sabido que, durante la etapa más dura de la pandemia, el lado brasilero tuvo menor cantidad de cuidados sociales y sanitarios, lo que llevó a Misiones a doblegar los esfuerzos por evitar un contagio masivo que signifique una saturación del sistema de salud misionero, algo que finalmente se evitó. De hecho, desde el otro lado del Río Uruguay era común ver los hospitales colapsados. La presencia de Lula podría servir para unificar criterios de políticas sanitarias en la región, en donde no se dependa solamente de las decisiones de Buenos Aires y Brasilia, sino que tengan una visión transfronteriza de unificación de criterios.

Lógicamente que este panorama depende pura y exclusivamente de que Lula da Silva gane las elecciones en octubre de este año, aunque su reaparición en la escena pública de la política latinoamericana puede hacer retroceder varios casilleros a sus opositores. Por otro lado, Alberto Fernández y la comitiva presidencial nacional son los encargados de las relaciones bilaterales entre Argentina y Brasil. 

Lula, el retorno de un gigante 

Finalmente, el retorno del expresidente brasilero no significa solamente un nombre en una boleta electoral, sino que abre un panorama de análisis internacional que podría cambiar 180 grados con su presencia. Eso no lo logran todos, lo logran aquellos que supieron transformar la realidad desde la práctica. Lula trae un ápice de esperanza para los sectores de centro izquierda e izquierda de Brasil, como así también para aquellos que padecieron y padecen las consecuencias de un Estado ausente de la mano de Jair Bolsonaro. 

Esta presencia es tan grande que nos llevó automáticamente a pensar en la reconfiguración social y económica de nuestras fronteras, en términos de políticas puestas a disposición de una región. De todas formas, Misiones y Brasil han tenido una historia de siglos, y la mixtura entre lo portugués y lo misionero siguen siendo identitarios, es por eso que la reaparición de Lula hace ruido: molesta, alegra, ofusca o excita. Sea cual sea la reacción, la vuelta de un líder enorme siempre es digna de un análisis internacional.

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Según pasan los años

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La política tiene sentido si es transformadora. Si tiene memoria activa. En 2001 y 2002 una de las banderas que enarbolaban los productores yerbateros que protagonizaron los tractorazos era la asistencia a la salud de la que carecían y que muchos no podían pagar con la miseria que cobraban por la materia prima.

De esos tractorazos nació el Instituto Nacional de la Yerba Mate con la premisa de recomponer el precio, que recién hoy está en niveles saludables. Pasaron más de 20 años. Pero faltaban algunas reivindicaciones que se concretaron esta semana.

El Gobierno de Misiones, como hace dos décadas, se plantó del lado del productor para poner en marcha una asistencia sanitaria directa, diseñada en principio para los más pequeños, de hasta cinco hectáreas o 25 toneladas anuales de yerba mate, pero que progresivamente puede ir ampliándose a una mayor productividad. Inicialmente es un universo de más de cuatro mil productores y sus familias, el que accederá a atención en los hospitales, sanatorios y clínicas privadas que mantienen convenio con el Instituto de Previsión Social, financiada por la Provincia y el INYM, cuyo presidente, Juan José Szychowski, era uno de los promotores. 

El acuerdo sanitario contempla desde la promoción de la salud y la prevención de enfermedades hasta el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos: atención de médicos de cabecera, atención básica y estudios de rutina en laboratorio; además de ecografías, radiografías y prestaciones similares. También prevé atención de alta complejidad que será prestada por los hospitales públicos de autogestión, y que comprende cirugías en general, tomografías computadas y derivaciones; entre otros.

“Se trata de un viejo anhelo de los productores yerbateros, una necesidad de una parte que genera dividendos para la provincia, un sector que deja una rentabilidad importante tanto en la matriz de exportación como en el mercado interno”, destacó el gobernador Oscar Herrera Ahuad.

El dato saliente es que incluso los productores de Corrientes podrán utilizar la obra social, que será cofinanciada por el INYM, pese a que el gobierno de Corrientes votó en contra, lo mismo que las industrias correntina y misionera. 

Después de dos décadas, la política cumplió. Se puso al día con los protagonistas de la producción emblema de Misiones, cuyos rostros muchas veces están postergados. Es el “campo” sin marketing. Es la política lejos de la grieta.

Nuevamente el Gobierno de Misiones marca políticas en defensa del pequeño productor, mientras que el gobernador correntino, Gustavo Valdés, se posiciona del lado de la gran industria. No es casual que haya cuestionado la resolución 170 que busca equilibrar la balanza productiva y limita las futuras plantaciones y que fue llevada a la Justicia por Las Marías y otras yerbateras correntinas. Esa resolución, defendida por Misiones, pretende evitar una sobreproducción que tire abajo los precios, como ocurrió en 2001. 

El 1 de marzo de 2006, en la apertura de las sesiones del Congreso, el entonces presidente Néstor Kirchner puso en su discurso una mención al  Gasoducto Noreste Argentino, [por entonces] “una iniciativa bilateral entre los gobiernos de Argentina y de Bolivia, que tiene la capacidad de complementar razonablemente el abastecimiento a nuestro país, al permitirnos garantizar que las provincias de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones se incorporen de una vez por todas al uso de gas natural en sus jurisdicciones, con la mejora de calidad de vida que ello implica”. 

Dos años después, el 24 de abril de 2008, Cristina Fernández, su sucesora, en un acto en Posadas prometía: «Vamos a traer el gas a todo el nordeste argentino de donde sea, aunque a algunos les parezca una obra muy costosa el gasoducto que estamos construyendo”.  “Todos los argentinos, pero fundamentalmente las provincias más ricas del país, tienen una deuda histórica con la región”, reconocía la ex presidenta.

Tres años después, en 2011, Energía Argentina S.A. (ENARSA) llamó a licitación pública nacional para el desarrollo de la ingeniería y construcción de una parte del ramal troncal del gasoducto del NEA. Tras innumerables idas y vueltas entre el Estado y las empresas, la obra quedó inconclusa. 

Vino Mauricio Macri y la obra quedó en el olvido durante sus cuatro años de mandato. 

En 2020, el presidente Alberto Fernández, desde Formosa, en una primera visita a Gildo Insfrán, prometió la finalización del gasoducto del NEA. Nunca sucedió. Desde aquel primer mensaje de Kirchner pasaron 16 años.  

Ahora los planes cambiaron nuevamente. La explotación de Vaca Muerta y el gasoducto Néstor Kirchner están diseñados para exportar gas a Brasil a través de Paso de los Libres, excluyendo nuevamente a Misiones y el norte de Corrientes.

El relanzamiento del gasoducto desde Vaca Muerta se hizo el jueves. Hacia allí fue el Gobernador, acompañado por los diputados  nacionales Diego Sartori y Carlos Fernández, a presentarle en mano al Presidente el proyecto de ley para crear un fideicomiso que financie la extensión de las redes de gas hasta Misiones y, mientras tanto, baje el precio de la garrafa que, oh casualidad, se paga aquí más caro que en otras latitudes, lo mismo que el combustible que distribuye la estatal YPF.

El proyecto, diseñado por el equipo económico con la visión del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, propone conseguir los recursos para financiar la extensión del gasoducto de la recaudación de las distribuidoras de gas en toda la Argentina. Un 6 por mil que representa la “deuda histórica” a la que hacía referencia Cristina. 

Alberto Fernández tomó el documento entregado en mano y reconoció “cuestiones pendientes” con Misiones. 

Pasan los años y la deuda pendiente no se paga. Y la deuda toma dimensión si se la analiza con otras perspectivas. 

Misiones va a pasar de la tecnología del vapor del siglo XIX a las nuevas tecnologías de energías renovables sin haber tenido acceso a las tecnologías del siglo XX, sobre todo del gas para las industrias. Hemos quedado al margen de la potencialidad de los hidrocarburos y el gas como fuente de energía, claves en el desarrollo en otras regiones. A pesar de todo eso, Misiones es la provincia con más desarrollo y más heterogéneo de la región. Eso es un aspecto para valorar a Misiones en materia productiva”, explica Martín Ibarguren, subsecretario de Planificación, Extensión y Programas de Financiamiento Rural. Su oficina, en el ministerio del Agro, se encarga del financiamiento a industrias y cooperativas. En los últimos 18 meses entregó créditos a tasa blanda por 1.293 a diversas industrias para ampliación productiva, mejorar sistemas energéticos y cuidado ambiental. La yerbatera fue la industria con más acceso, con 578 millones, seguida por la forestal, con 417 millones. Para los sectores menos formalizados, el Estado tiene otras líneas de aportes no renovables, que se vuelcan sobre todo a la zona este, la menos desarrollada de la provincia, con el objetivo de “cerrar brechas”. 

Esas brechas internas son las mismas que se buscan cerrar son fracturas expuestas en el país, entre la zona centro y el norte grande. Pero ¿qué sería de ese norte grande con el mismo acceso a infraestructura que Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe? ¿Qué sería de Misiones con acceso a gas natural? Dato que no se puede eludir a la hora de analizar el desarrollo de la Argentina y cuando se habla desde alguna pantalla y con condescendencia, de las “provincias pobres”.

A pesar de esas carencias Misiones tiene hoy una actividad económica mucho más potente que provincias vecinas y se codea con las “grandes” en algunas actividades. El empleo privado y formal más que duplica a otros distritos y la creación de puestos de trabajo, en plena pandemia, es envidiada por muchos. En Misiones a diciembre de 2021 había 237.180 asalariados formales, entre privados y públicos, con un crecimiento del 4,6% respecto a igual período de 2020 (+10.470 empleos), pero también contra los dos años previos: +4% contra 2019 (+9.222 empleos) y +5,7% vs. 2018 (+12.740 empleos).

Esa dinámica sería improbable sin la presencia activa del Estado apuntalando el consumo, las inversiones y achicando “brechas” en las zonas más alejadas de la energía y la infraestructura. Para eso el propio Estado debe estar sólido, desendeudado y con un norte claro, que sólo se puede marcar saliéndose de la “grieta”, ese péndulo que rige los destinos de la Argentina desde su misma génesis y que se exacerba en la era de lo efímero de la militancia digital. 

Misiones puede hoy moverse con soltura por haber tomado distancia de esos modos que se imponen en los partidos y alianzas nacionales, con sus réplicas hacia los distritos más alejados del ombligo. Esos modos no piensan a la política sino en función de lo que sucede en las 80 manzanas porteñas. En Misiones, las oposiciones hacen política referenciándose en dirigentes “nacionales” que poco y nada conocen la realidad local, pero que definen al país en función de esa grieta, cuyos extremos, ninguno, en definitiva, solucionan los problemas de la tierra colorada. 

Este domingo, por caso, habrá elecciones internas en el radicalismo, cuyos resultados se medirán más en función de 2023 y en los socios nacionales que pueden terciar en la contienda presidencial. Dos de las principales facciones tienen padrinos foráneos con ambiciones fuertes. 

Uno de los candidatos es Pablo Argañaraz, delfín del diputado nacional Martín Arjol, a su vez bendecido por el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés -el mismo que más arriba se opone a las medidas de protección de los pequeños productores misioneros y hasta del acceso a una obra social de sus propios pequeños productores-. Del otro lado está Bruno Gini, bendecido por el diputado provincial Ariel Pianesi y alfil de Martín Losteau y Horacio Rodríguez Larreta en Misiones. En las listas rivales hay temor de que Pepe pueda mover el “aparato” de Evolución para influir en las urnas locales. “Estaremos atentos a cualquier movimiento raro”, definió un concejal que jugará en contra. 

El tercero en discordia es Javier Mela, el ex diputado que apuesta a dar el golpe con la compañía de Osvaldo Navarro, uno de los ilustres de la UCR. Mela es el único que anticipa que de ganar, el partido conducido por él deberá liderar la alianza en 2023 en la pelea por la gobernación. 

No le faltan argumentos. La imagen de Cambiemos en Misiones es mala y en el propio radicalismo son muchas las voces que cuestionan el alineamiento de Arjol y Pianesi como laderos del macrismo. El macrismo tiene a Martín Goerling como eventual candidato a gobernador, mientras que los hermanos Alfredo y Humberto se disputan la candidatura a senador que se debe renovar el año que viene. Nombres sobran para las listas.

En el Frente de Todos sucede algo similar. Fragmentados en lo local, esperan definiciones de la pelea interna entre Fernández y Fernández para ver cómo encarar la contienda misionera. Lo más probable es que la alianza del kirchnerismo duro con Cacho Bárbaro tenga fecha de vencimiento. Alejado del núcleo duro, Martín Sereno también quiere retener su espacio de poder dentro. Claro que para eso, el gobierno nacional debe ser reelecto, algo que hoy no está del todo claro, pese al entusiasmo del carajo del Presidente.

Las encuestas marcan que el Frente de Todos no tiene las de ganar. “La fuerza más elegida es Juntos por el Cambio, con un 31,6% de intención de voto, seguida por el Frente de Todos, con un 24,2% y en tercer lugar para los Libertarios (sumadas las agrupaciones de Javier Milei y José Luis Espert), con un 12,5%. Si bien el Frente de Todos se presenta como la segunda fuerza de cara al 2023, visualizamos un deterioro en la intención de voto de 4%, teniendo en cuenta la medición más alta de este año, lograda en el mes de enero (28,2%)”, señaló el consultor Cristian Solmoirago. La mala noticia para Cambiemos es que Milei no detiene su crecimiento y amenaza con terciar en la pelea: tiene 48,3 de imagen positiva.

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El Frente de Todos se convertirá en un interbloque en el Senado para frenar a Cambiemos por el Consejo de la Magistratura

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La bancada de senadores nacionales del Frente de Todos se transformará en un interbloque con dos espacios, uno integrado por 21 senadores y otro con 14 miembros, de acuerdo a fuentes oficiales.

El interbloque del oficialismo continuará llamándose Frente de Todos y estará conformado por dos espacios, Frente Nacional y Popular y Unidad Ciudadana.

La decisión de conformar un interbloque similar al que constituye Juntos por el Cambio con la UCR y el PRO fue adoptada anoche en conjunto por las autoridades del FdT, el senador por Formosa José Mayans y la vicepresidenta del espacio, Anabel Fernández Sagasti. De esta manera le quitan al PRO del Senado la condición de segunda minoría dejando al cordobés Luis Juez sin la poltrona a la que aspiraba. Es posible que algo similar ocurra en Diputados.

La conformación fue comunicada a través de sendas notas enviadas a la presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner.

De acuerdo a la primera de las notas firmada por Mayans, el primer bloque con una mayoría de 21 senadores pasará a llamarse Frente Nacional y Popular y estará presidido por el propio senador formoseño.

El segundo de los bloques del oficialismo, de 14 integrantes, se denominará Unidad Ciudadana, según sostiene el texto con el anuncio firmado por la senadora por Buenos Aires Juliana Di Tulio.

El bloque de Mayans quedará compuesto por los senadores Guillermo Andrada, Daniel Bensusán, Eugenia Catalfamo, Maurice Closs, Lucía Corpacci, Carlos Espinola, María Teresa González, Ricardo Guerra, Edgardo Kueider, Claudia Ledesma, Marcelo Lewandowski, Cristina López Valverde, Sandra Mendoza, Gerardo Montenegro, José Neider, María Pilatti, Antonio Rodas, Adolfo Rodríguez Saá, José Uñac y Pablo Yedlin.

El segundo de los espacios del oficialismo será integrado por Sagasti, Di Tulio, Oscar Parrilli, Carlos Linares, Mariano Recalde, Guillermo Snopek, Silvia Sapag, Martín Doñate, Silvina García Larraburu, Nora Giménez, Ana Ianni, Matías Rodríguez, Eugenia Duré y Sergio Leavy.

Durante todo el martes los representantes de Juntos por el Cambio insistieron con la imperiosa necesidad de designar a los representantes que faltan del Congreso para el Consejo de la Magistratura, según marca la vieja constitución del organismo con 20 miembros. Los opositores llegaron a amenazar al titular de la Cámara baja, Sergio Massa, y a la presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner con denunciarlos penalmente si no nombraban a los dos representantes legislativos. Para los opositores esos deben ser Roxana Reyes de la UCR por Diputados y Luis Juez del PRO por senadores.

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Llamado de atención

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“Hay problemas de fondo que requieren buscar soluciones un poco más juntos”. La reflexión del obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, hace referencia a la situación económica y social de la Argentina en momentos en que nuevamente la inflación comienza a generar zozobra. Las palabras del obispo reflejan un poco el sentimiento de millones de argentinos que asisten atónitos a una batalla retórica entre oficialismo y oposición que aporta más confusión que soluciones.

Argentina convive desde hace demasiado tiempo con una inflación agresiva como para que alguien se haga el distraído. Cristina dejó la gestión con una inflación anual del 25 por ciento. Mauricio Macri se fue con un récord de 53,8 por ciento sin pandemia ni guerras de por medio. Alberto Fernández va camino a romper ese techo peligroso. Sin embargo, las excusas están a la orden del día. Las soluciones brillan por su ausencia. Y las necesita el país.

El trabajar un “poco más juntos”, aplica para el oficialismo y la oposición. El Gobierno de Alberto Fernández está enfrascado en una guerra fría interna que amenaza con debilitar aún más si cabe al Presidente. Las diatribas de funcionarios de segunda línea en contra de la política económica y el silencio atronador de la vicepresidenta son caldo de cultivo para las especulaciones. Y como bien dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán, esas idas y vueltas no sirven para dar confianza ni para bajar los precios.

La inflación de marzo debe ser la última voz de alarma para una economía que, si no logra controlar los precios, dilapidará todos los otros indicadores positivos. Fue de 6,7 por ciento, incluso por encima de lo que había anticipado Guzmán y la tasa más elevada en casi dos décadas, por debajo de la marca de abril de 2002, cuando fue de 10,4%.

El 6,7 por ciento es la muestra del fracaso en la contención, pero también revela la enorme distorsión que hay en los aumentos, lo que escapa incluso a la responsabilidad oficial. Especulación. Empresarios, negocios, margen de ganancia muy por encima de lo razonable.

En el caso del NEA, que tuvo una inflación de 7,2 por ciento, dos aumentos inclinaron la balanza: Educación, con subas del 25,6 por ciento mensual. Si el número abruma, peor le fue a la Patagonia en el mismo rubro: registró subas de 42,9 por ciento, lo que revela la enorme disparidad en los aumentos. En Cuyo fue “apenas” de 15,3 y en el NOA del 19. ¿Por qué las variaciones? Nadie lo explica en modo razonable. 

El segundo rubro que más aumentó en el NEA fue Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles. Aquí se nota el impacto del aumento de las naftas impuesto por YPF, que tuvo a Misiones como la provincia más castigada, con precios por encima de la Capital Federal. En la región la suba fue de 15,4 por ciento, la más alta del país, contra un promedio de 7,7 por ciento. Pero en el NOA, donde también hay naftas caras, el aumento en el mismo rubro fue del 5,6 por ciento. De nuevo, ninguna explicación que sea lógica. La paradoja es que los alimentos “solo” aumentaron 7,7 por ciento en marzo, pero acumulan subas de más del 55 por ciento en los últimos doce meses, con un dramático impacto en el bolsillo y en la línea de pobreza. Si no se resuelve eso, ningún otro acierto del plan económico tendrá el lustre que se merezca. 

Un estudio de la consultora Taquion pone el foco en la mirada de la sociedad: al preguntarle a los argentinos que es lo que más les preocupa, el acceso a las oportunidades de desarrollo es lo primero en aparecer. Sin embargo, cuando se toma en cuenta la urgencia, la alimentación pasa a un primer plano. ¿A qué se debe? La inflación viene golpeando a los argentinos mes tras mes. En paralelo, el INDEC anunció un 7,5% de inflación de la canasta alimentaria, lo que coincide con el aumento de la alimentación como principal problemática.

Pero, ¿es esta semejanza una coincidencia, o una explicación del malestar generalizado que atraviesa la mayoría de la población?

En el NEA, las prendas de vestir aumentaron 74,4 por ciento en los últimos doce meses. Los calzados, 61,1. El pan, 59,7, la leche 62,6, la carne 58,1. Con estos datos, toman dimensión los planes locales para cuidar el poder adquisitivo en Misiones: los Ahora con sus reintegros y cuotas fijas y la apuesta a agrandar la producción de la chacra sirvieron para mitigar las subas. Podría haber sido mucho peor. Pero obviamente, son herramientas que no alcanzan ante un problema que es nacional. 

De todos modos, el remedio local es mucho más efectivo en un escenario caótico. Misiones es una de las provincias que más empleo creó en los últimos meses y eso ha servido para mejorar la situación de miles de misioneros. Es, de hecho, la provincia del NEA con mayor cantidad de empleo privado y, muestra de una reactivación efectiva, en Misiones la relación empleo privado/público, es positiva. En Misiones, por cada 1 trabajador privado formal, hay 0,6 públicos provinciales, mientras que en Chaco y en Formosa, el universo de trabajadores públicos provincial es mayor: 1,1 públicos cada 1 privado en el primer caso; y 1,7 públicos cada 1 privado en el segundo. En 2021, en Misiones había 80,8 asalariados registrados en el sector privado cada 1.000 habitantes, muy por encima del 77,5 de 2020, e igualmente los niveles del 2019. 

Esas soluciones obedecen a un modo de ver la política, cuyas raíces pueden rastrearse desde hace algunos años, cuando la Renovación se desmarca del gobierno nacional. La boleta corta se impuso como herramienta para dirimir las discusiones locales sin la injerencia de los candidatos y problemas nacionales. Seguramente la misma receta sea utilizada en el escenario electoral que se abre en el horizonte cercano. Las encuestas marcan que los principales dirigentes de la Renovación sacan varios cuerpos de ventaja a los que representan uno u otro lado de la grieta nacional. El Presidente tiene mala imagen en Misiones, casi lo mismo que Mauricio Macri, el principal referente de la oposición. Como contraste, a falta de nuevas opciones, crece la imagen del outsider Javier Milei, que en Misiones tiene una aprobación que llega al 55 por ciento y una negativa de solo 20,6 por ciento. 

Llamado de atención. Milei empezó a avanzar con un armado político, y el diseño de planes de gobierno con el objetivo de sostener su proyecto electoral 2023. La intención es generar una estructura propia para también presentar candidatos en la mayor cantidad de distritos posibles y proyectar su imagen al interior del país y el conurbano bonaerense. Hace pocas horas, el mismo Milei dejó trascender que estaba dispuesto a eliminar el Ministerio de Educación: “Las escuelas dependen de las provincias, no de la Nación”, argumentó.

Sin embargo, la política de la grieta sigue ensimismada en viejas prácticas que cada vez se alejan más de la sociedad. No hay aportes ni equilibrio. Todo es desmesura. La alianza Cambiemos huele sangre y se frota las manos pensando en un 2023 que les permita un segundo tiempo. Para ello, cualquier posición es válida, siempre y cuando sea en contra de. En Buenos Aires, Cambiemos pidió que se le quite la personería gremial del sindicato de Camioneros por el bloqueo de 48 horas que padeció la localidad bonaerense de San Nicolás, gobernada por Manuel Passaglia, uno de tropa propia.

En cambio, en Misiones, los diputados de Cambiemos no sólo alentaron los piquetes de un sector del sindicalismo docente, sino que los protagonizaron. Horacio Loreiro, vicepresidente segundo de la Cámara de Representantes de Misiones y entusiasta defensor de la última dictadura militar, junto a la radical Gladys Cornelius fueron activos promotores del piquete que el jueves y viernes bloquearon los accesos a las Cataratas del Iguazú, que recién está recuperándose después de la parálisis de la pandemia. Loreiro hasta hace no mucho tiempo cuestionaba la cuarentena que “perjudicaba” al turismo. 

Muchos interrogantes se abren con la presencia de los diputados en los cortes de ruta: ¿En Misiones el bloqueo que también perjudicó a miles de personas no vale lo mismo que en Buenos Aires? ¿Cómo se apoya al turismo si al mismo tiempo se impulsa un piquete en el momento más alto de las visitas? ¿Cómo se apoya a la educación si durante su Gobierno el ajuste educativo fue feroz? 

El sindicalismo intransigente en Misiones tuvo de rehénes a miles de misioneros desde que comenzaron las clases. El modus operandi es el mismo desde hace años. No importa cuál sea el acuerdo que ofrezca el Gobierno, siempre la primera opción es el piquete, dejando a miles de chicos sin clases. Allí abreva Cambiemos y sus dirigentes se retroalimentan. 

A pesar de los piquetes, Iguazú vivió este fin de semana un boom turístico similar a la prepandemia, con varios hitos durante la larga Semana Santa. Fue un viernes récord y por primera vez se registraron más turistas del lado argentino que del lado brasileño: 11.263 contra 11.182 en la otra orilla. Iguazú arrancó la semana con capacidad plena, y ocupación hotelera del 100 por ciento, pero toda la provincia exhibió reservas superiores al 85 por ciento en promedio, con los Saltos del Moconá como nuevo eje y el crecimiento exponencial de San Ignacio, destino que ya tiene cerca de 20 hoteles y la mayoría llenos. Con más de 14 mil pasajes, la ciudad de las Cataratas fue el segundo destino más vendido por Aerolíneas Argentinas, detrás de Córdoba. 

El buen momento del turismo es reflejo de un esfuerzo titánico en sostener una actividad que la pasó mal. El Gobierno provincial puso mucho para sostener hoteles y puestos de trabajo, tanto que hoy, recuperación mediante, el sector ya tiene una enorme influencia en los puestos de trabajo creados en los últimos meses. Se abren hoteles en Posadas, Iguazú y El Soberbio y se preparan nuevas ofertas para captar públicos exigentes. 

No es un dato menor que la principal preocupación en el Gobierno sea la sostenibilidad de la energía en el mediano y largo plazo. Lejos de las urgencias de la política, la planificación impone la búsqueda de recursos para traer más obras eléctricas y recursos para la generación propia con biomasa y otras renovables. En eso estuvo el gobernador Oscar Herrera Ahuad en la cumbre del Norte Grande y después siguió el ministro de Energía, Paolo Quintana, en una reunión similar de en Catamarca

Ese es un plus que diferencia a la Renovación de los otros espacios. Está pensando más allá de las elecciones y en resolver los problemas cotidianos en lugar de ser relatores de la queja. A la sazón, ningún gobierno aporta las soluciones que demanda Misiones y eso se traduce en demandas estructurales sin resolver. Pasó con Cambiemos y pasa ahora. 

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Colectivo de intelectuales y artistas emitieron un comunicado sobre la unidad del FDT

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Un colectivo de referentes de la cultura, la política y la comunicación, entre otras actividades, ligados al kirchnerismo, emitió hoy un documento en el que destacó que “la unidad no se mantiene porque se la nombre, se mantiene si continúan activas las políticas que le dieron origen”.

Tras dar la “bienvenida” al debate, sostuvieron: “¿Queremos la unidad? Por supuesto que sí. Unidad como concepto estratégico. Para que sea posible, es necesario dotarla de sentido; dejar que aparezca lo que ha estado y sigue estando por fuera de ella: las políticas que le dieron origen; la memoria histórica que la habilita”.

“Hay unidad porque hay otra cosa que justifica que la unidad exista. Esa otra cosa son las políticas que la estructuraron”, afirma el texto que señala que “las crisis suelen resolverse con la apelación a lo obvio: la unidad política requiere de permanente debate político. Ello es lo que falta y a eso convocamos”.

También se hace referencia a que “un grupo de compañeros y compañeras proponen, en un reciente documento, una discusión en la que el gobierno del Frente de Todos parece no tener ni origen ni sujeto. Por un lado, la palabra unidad flota en un vacío autosuficiente, como si no hubiera sido consecuencia de acuerdos entre diversos sectores políticos. Por el otro, el sujeto al que debieran dirigirse las políticas públicas -la base electoral del Frente de Todos- es apenas nombrado en un par de párrafos rápidos. Ni la memoria colectiva, ni el pueblo trabajador, ni la base social del Frente de Todos son protagonistas”.

Respecto del pronunciamiento referido también advierten que aquel “grupo de compañeros y compañeras proponen ir despacio pero terminan inmóviles. Pretenden hablar suave pero se vuelven inaudibles. Todo lo que se presenta moderado termina siendo débil y sin capacidad transformadora. Es necesario recordarlo: los gobiernos no se evalúan por sus intenciones, sino por sus realizaciones”.

“El problema del documento con el cual estamos dialogando, a nuestro juicio -dice el texto conocido hoy-, es que, en sus páginas, no resulta nítido ni el origen de la unidad ni el sujeto destinatario de sus políticas. En ese sentido, la ausencia absoluta del nombre “Macri” es muy elocuente.”

Los referentes ligados al kirchnerismo subrayan entonces en un tramo de su documento que “las crisis se superan muchas veces con redundancia: las diferencias políticas se resuelven con más política. A eso convocamos a los compañeros y compañeras que, lo sabemos, están plenamente comprometidos con la ampliación de la discusión pública”.

Entre varias decenas de firmantes suscriben el documento difundido hoy Teresa Parodi, Eduardo Basualdo, Liliana Herrero, Roberto Salvarezza, Adrián Paenza, Cynthia García, Alberto Kornblihtt, Rita Cortese, Noe Jitrik, Andrea Varela, Victoria Onetto, Carlos Rozanski, Araceli Bellota, Rubén Dri, Artemio López, María Pía López, Daniel Tognetti, Roberto Caballero, Alejandro Kaufman, María Sondereguer, “Mempo” Giardinelli, Marcelo Figueras, Telma Luzzani, Andrés Asiain, Cynthia Ottaviano, Eduardo Rinesi, Jorge Elbaum y María Seoane.

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