The economy, stupid

La unción de Sergio Massa como superministro de Economía es la bala de plata de un Gobierno paralizado, con casi nula reacción ante una crisis que, por la inacción, se fue agrandando. Massa concentrará casi todo el poder en el Gobierno para intentar domar la situación con una herramienta distinta a la de sus dos predecesores: la política. Por primera vez las tres cabezas del Frente de Todos están al frente del timón en la tormenta, aún con sus evidentes diferencias. La otra opción es el abismo. El ostracismo de la derrota.

Massa no se siente -no lo es- un salvador. Pero tiene un bagaje del que careció Martín Guzmán, el elegido de Alberto Fernández. Lleno de pergaminos académicos, el delfín de Joseph Stiglitz tenía nula presencia en la política, no conocía a los actores ni tejió relaciones directas con los gobernadores. Silvina Batakis tenía más aceitadas esas relaciones, pero la urgencia de la crisis demandaba más. La corrida cambiaria, pero sobre todo la escalada de precios, no admiten más dilaciones.

La parsimonia que caracterizó al Gobierno en la toma de decisiones se tornaba insoportable. La designación de Massa se había barajado tras la salida de Guzmán. El tigrense pedía la unificación de las áreas sensibles bajo su control. No hubo acuerdo y asomó Batakis después de varios nombres. Duró apenas 24 días en el cargo. En el medio hubo una fenomenal corrida cambiaria y casi ninguna medida dura contra la suba de precios. Su salida es una muestra no sólo del tiempo perdido, sino de la desprolijidad en el manejo de la gestión. Se enteró en el vuelo de vuelta de Washington, donde fue a negociar condiciones con Kristalina Georgieva, que ya no sería ministra. ¿Cómo decirle a la buena de Kristalina que la ministra con la que tejió buenas migas fue degradada a presidente del Banco Nación? Por cierto ¿alguien sabía quién estaba al frente de ese banco? Otra señal de la escasa movilidad del elefante. 

Lo mismo sucedió con Daniel Scioli, llamado de urgencia a reemplazar a Matías Kulfas, que será recordado más por sus filtraciones off que por los resultados obtenidos. Apenas 45 días después de su desembarco, el ex motonauta fue devuelto como embajador en Brasil. Difícil de explicar en las tierras de Jair Bolsonaro, donde todos lo despidieron como si fuera el próximo candidato a presidente en Argentina. 

El superministerio es una oportunidad para poner a andar al Gobierno. Para Massa es una oportunidad de oro. Si le va bien, no tendrá rivales en 2023. Si le va mal, nada habrá cambiado demasiado. 

De ahora en más, Massa será la figura central del Gobierno y casi su única oportunidad de supervivencia política. El Presidente entregó el bastón de mando. Cristina Fernández quedó en un segundo plano y también depende de la suerte de Massa. El kirchnerismo duro deberá entender que no se puede ser al mismo tiempo Gobierno, para cobrar regalías, y oposición, para marcar la cancha con exigencias. Este nuevo escenario desconcierta a la oposición que, irresponsable, apostó al derrumbe para un regreso inmediato.   

Aunque las primeras medidas de Massa se conocerán el miércoles, las primeras señales fueron tranquilizadoras. El dólar bajó la fiebre. Se espera que ahora entren divisas con el nuevo dólar soja, una alternativa coyuntural, que, sin embargo, genera una enorme asimetría interna, que enfurece a los exportadores misioneros -y de otras economías regionales- que deben seguir liquidando al dólar oficial, cuando sus costos operativos en los últimos días se dispararon al ritmo del blue. Una muestra de lo difícil que es encontrar un equilibrio que incluya a todos. El superministro deberá trabajar en eso. 

Massa tendrá superpoderes, como Domingo Cavallo en los 90 o como Roberto Lavagna entre 2002 y 2005. La acumulación de funciones no es nueva. Es ordenar todo bajo un mismo timón. Sumar ministros no es sinónimo de una gestión ágil, sino, en este caso, todo lo contrario. Las internas cruzadas entorpecen la gestión y generan una enorme acumulación de gasto improductivo. 

La concentración de poder de Massa en este contexto es positiva: una anécdota vale para graficar la inacción del gabinete ampliado de Fernández. Durante meses Misiones negoció con Kulfas el Ahora Canasta, como una forma de compensación ante la caída del Presupuesto nacional, rechazado por los diputados de la alianza Cambiemos, incluidos los misioneros. 

El Presupuesto contenía la creación de la Zona Aduanera Especial que pedía Misiones para hacer frente a las asimetrías fronterizas. Después de pulir todos los detalles y con los equipos técnicos de acuerdo, Kulfas, ante la sorpresa del Gobierno misionero, dijo que todo debía ser revisado nuevamente por Guzmán -por la cuestión de los recursos- y finalmente por el Presidente -que ya había vetado la zona aduanera especial en 2021-. Apenas llegó Scioli, en un par de encuentros se interiorizó de la propuesta misionera, dio su visto bueno y garantizó el financiamiento para el programa que comenzará a funcionar en la segunda quincena de agosto. 

Massa, como presidente de la Cámara de Diputados, había sido clave en las negociaciones por la creación de la Zona Aduanera Especial para Misiones. Incluso sugirió cambios en el texto para que pase el filtro de las demás provincias. Conoce en detalle los argumentos misioneros para obtener el reconocimiento. Por eso “se renuevan las expectativas”, como dijo el gobernador Oscar Herrera Ahuad el viernes, al analizar la llegada del tigrense. El mandatario ratificó que Misiones insistirá con la creación de la Zona Aduanera. “Hoy tenemos la posibilidad de decir que el ministro de Economía conoce perfectamente esta cuestión, muy justa para el pueblo misionero, por eso mucho más vamos a insistir”, remarcó el mandatario que durante la última semana mantuvo una silenciosa distancia de las turbulencias en Capital Federal. 

El flamante ministro de Economía tiene buena sintonía con Misiones. La última vez que vino fue en plena pandemia, en octubre de 2020. Mantuvo una reunión con el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, en la que analizaron el escenario político: dejó el compromiso del desarrollo de un mecanismo de compensación económica por los enormes servicios ambientales que la selva misionera presta a un mundo cada vez más contaminado. 

El diálogo es permanente. Ambos fundaron espacios políticos bautizados de forma idéntica. El Frente Renovador misionero fue el pionero, con un concepto que después retomó Massa con eso de la “ancha avenida del medio”, que en Misiones puede leerse como la conjunción de peronistas, radicales e independientes, en un concepto superador de las antinomias de la política, ahora conocidas como “la grieta”. 

Esa grieta agiganta las diferencias en lugar de buscar las soluciones. Basta repasar las actitudes de los referentes de la oposición ante los tropiezos del Gobierno y la virulencia con la que cuestionaron la llegada de Massa. El regocijo ante los problemas, como si no fueran parte esencial de su génesis y como si las consecuencias no las pagara el país que dicen querer gobernar. Mauricio Macri ya anunció que su intención es “retomar el rumbo iniciado en la década de los ’90”, durante el menemismo, y “después en 2015”, durante su administración. El saldo de ambas gestiones fue endeudamiento récord, pobreza y desempleo. Inflación por las nubes hay que agregarle a la suya propia. 

Lilita Carrió dejó una muestra clara del accionar de la oposición: “Hagan patria, guarden su dinero”, les dijo a los sojeros que se niegan a liquidar a la espera de una devaluación. En 2018, cuando la alianza Cambiemos estaba en el Gobierno decía exactamente lo contrario después de haberlos acompañado a los piquetes en las rutas: “Hagan patria, liquiden la soja”. 

Con el Frente Renovador, Misiones se alejó de esa grieta a tiempo. La autonomía conquistada permite mostrar hoy una provincia con la economía en marcha e indicadores inéditos de crecimiento a pesar de la crisis nacional. Es una de las pocas provincias desendeudadas y que no cayó en la tentación del dólar fácil ofrecido durante Cambiemos. Eso permite contar con respaldo para inyectar recursos en la economía cuando se necesitan incentivos. Los pequeños productores yerbateros recibieron ahora 160 mil plantines y kits de fertilizantes orgánicos para reponer las dañadas durante la sequía. Gratis. Eso es presencia del Estado. Los Ahora, por ejemplo, sostuvieron el consumo cuando en todo el país había retrocesos. El Ahora Canasta, con el aporte de comercios, bancos y Nación, significará un reintegro del IVA en los productos de la canasta básica, lo que redundará en un ahorro relevante en el bolsillo de las familias misioneras. 

La planificación es una de las características centrales del Gobierno. Durante los últimos años el eje de la distribución de los recursos se mantuvo inmutable y concentrado en las áreas sociales. Educación, Salud, Desarrollo Social son las áreas centrales: en el Presupuesto 2023 se visualiza el mismo escenario. Herrera Ahuad giró a la Cámara de Diputados la proyección asciende a $468,3 mil millones (468.388.418.000 pesos) lo que representa un aumento del 53% respecto del presupuesto de este año, que es de 226.696 millones.

La inversión social representará el 67% del presupuesto, con Educación a la cabeza con el 25 por ciento de los recursos, seguida por la inversión social con el 22 y Salud, con el 20. Para el desarrollo de la economía se estima destinar $50,5 mil millones y en obras y trabajos públicos el 15% del presupuesto, estimado en unos 68,7 mil millones.

Herrera Ahuad señala que se buscará consolidar el perfil netamente productivo de Misiones aprovechando la ventaja del tipo de cambio que genera un flujo de países vecinos y alejado de los vaivenes de la economía nacional.

“Los datos económicos del último año marcan un crecimiento explosivo con indicadores que muestran a Misiones como líder en despachos de cemento, ventas en supermercados, patentamiento de motocicletas y automóviles, además de la creación de puestos de trabajo en el sector privado formal”, detalla el Gobernador.

Y marca diferencias con la situación nacional: “El equilibrio fiscal de las finanzas públicas misioneras y la robustez de su economía ponen a prueba la inconsistencia de aquellos planteos demagógicos tanto de la derecha como de la izquierda, donde algunos dejan al país sin Presupuesto Nacional y otros pretenden dejar a la Provincia sin recursos bajando los impuestos que financian a los Estados (como ocurre con otras provincias, incluso vecinas), razón por la cual carecen de las herramientas financieras genuinas para llevar a cabo las inversiones necesarias”, asegura el mandatario en obvia alusión a los representantes de la alianza Cambiemos, que no votaron el presupuesto nacional que contenía beneficios fiscales para Misiones. 

El Gobernador destacó que Misiones es la primera provincia del Nea con mayor ejecución en inversión social y en obra pública y en sexto y quinto lugar respectivamente a nivel país.

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