Según pasan los años

La política tiene sentido si es transformadora. Si tiene memoria activa. En 2001 y 2002 una de las banderas que enarbolaban los productores yerbateros que protagonizaron los tractorazos era la asistencia a la salud de la que carecían y que muchos no podían pagar con la miseria que cobraban por la materia prima.

De esos tractorazos nació el Instituto Nacional de la Yerba Mate con la premisa de recomponer el precio, que recién hoy está en niveles saludables. Pasaron más de 20 años. Pero faltaban algunas reivindicaciones que se concretaron esta semana.

El Gobierno de Misiones, como hace dos décadas, se plantó del lado del productor para poner en marcha una asistencia sanitaria directa, diseñada en principio para los más pequeños, de hasta cinco hectáreas o 25 toneladas anuales de yerba mate, pero que progresivamente puede ir ampliándose a una mayor productividad. Inicialmente es un universo de más de cuatro mil productores y sus familias, el que accederá a atención en los hospitales, sanatorios y clínicas privadas que mantienen convenio con el Instituto de Previsión Social, financiada por la Provincia y el INYM, cuyo presidente, Juan José Szychowski, era uno de los promotores. 

El acuerdo sanitario contempla desde la promoción de la salud y la prevención de enfermedades hasta el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos: atención de médicos de cabecera, atención básica y estudios de rutina en laboratorio; además de ecografías, radiografías y prestaciones similares. También prevé atención de alta complejidad que será prestada por los hospitales públicos de autogestión, y que comprende cirugías en general, tomografías computadas y derivaciones; entre otros.

“Se trata de un viejo anhelo de los productores yerbateros, una necesidad de una parte que genera dividendos para la provincia, un sector que deja una rentabilidad importante tanto en la matriz de exportación como en el mercado interno”, destacó el gobernador Oscar Herrera Ahuad.

El dato saliente es que incluso los productores de Corrientes podrán utilizar la obra social, que será cofinanciada por el INYM, pese a que el gobierno de Corrientes votó en contra, lo mismo que las industrias correntina y misionera. 

Después de dos décadas, la política cumplió. Se puso al día con los protagonistas de la producción emblema de Misiones, cuyos rostros muchas veces están postergados. Es el “campo” sin marketing. Es la política lejos de la grieta.

Nuevamente el Gobierno de Misiones marca políticas en defensa del pequeño productor, mientras que el gobernador correntino, Gustavo Valdés, se posiciona del lado de la gran industria. No es casual que haya cuestionado la resolución 170 que busca equilibrar la balanza productiva y limita las futuras plantaciones y que fue llevada a la Justicia por Las Marías y otras yerbateras correntinas. Esa resolución, defendida por Misiones, pretende evitar una sobreproducción que tire abajo los precios, como ocurrió en 2001. 

El 1 de marzo de 2006, en la apertura de las sesiones del Congreso, el entonces presidente Néstor Kirchner puso en su discurso una mención al  Gasoducto Noreste Argentino, [por entonces] “una iniciativa bilateral entre los gobiernos de Argentina y de Bolivia, que tiene la capacidad de complementar razonablemente el abastecimiento a nuestro país, al permitirnos garantizar que las provincias de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones se incorporen de una vez por todas al uso de gas natural en sus jurisdicciones, con la mejora de calidad de vida que ello implica”. 

Dos años después, el 24 de abril de 2008, Cristina Fernández, su sucesora, en un acto en Posadas prometía: «Vamos a traer el gas a todo el nordeste argentino de donde sea, aunque a algunos les parezca una obra muy costosa el gasoducto que estamos construyendo”.  “Todos los argentinos, pero fundamentalmente las provincias más ricas del país, tienen una deuda histórica con la región”, reconocía la ex presidenta.

Tres años después, en 2011, Energía Argentina S.A. (ENARSA) llamó a licitación pública nacional para el desarrollo de la ingeniería y construcción de una parte del ramal troncal del gasoducto del NEA. Tras innumerables idas y vueltas entre el Estado y las empresas, la obra quedó inconclusa. 

Vino Mauricio Macri y la obra quedó en el olvido durante sus cuatro años de mandato. 

En 2020, el presidente Alberto Fernández, desde Formosa, en una primera visita a Gildo Insfrán, prometió la finalización del gasoducto del NEA. Nunca sucedió. Desde aquel primer mensaje de Kirchner pasaron 16 años.  

Ahora los planes cambiaron nuevamente. La explotación de Vaca Muerta y el gasoducto Néstor Kirchner están diseñados para exportar gas a Brasil a través de Paso de los Libres, excluyendo nuevamente a Misiones y el norte de Corrientes.

El relanzamiento del gasoducto desde Vaca Muerta se hizo el jueves. Hacia allí fue el Gobernador, acompañado por los diputados  nacionales Diego Sartori y Carlos Fernández, a presentarle en mano al Presidente el proyecto de ley para crear un fideicomiso que financie la extensión de las redes de gas hasta Misiones y, mientras tanto, baje el precio de la garrafa que, oh casualidad, se paga aquí más caro que en otras latitudes, lo mismo que el combustible que distribuye la estatal YPF.

El proyecto, diseñado por el equipo económico con la visión del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, propone conseguir los recursos para financiar la extensión del gasoducto de la recaudación de las distribuidoras de gas en toda la Argentina. Un 6 por mil que representa la “deuda histórica” a la que hacía referencia Cristina. 

Alberto Fernández tomó el documento entregado en mano y reconoció “cuestiones pendientes” con Misiones. 

Pasan los años y la deuda pendiente no se paga. Y la deuda toma dimensión si se la analiza con otras perspectivas. 

Misiones va a pasar de la tecnología del vapor del siglo XIX a las nuevas tecnologías de energías renovables sin haber tenido acceso a las tecnologías del siglo XX, sobre todo del gas para las industrias. Hemos quedado al margen de la potencialidad de los hidrocarburos y el gas como fuente de energía, claves en el desarrollo en otras regiones. A pesar de todo eso, Misiones es la provincia con más desarrollo y más heterogéneo de la región. Eso es un aspecto para valorar a Misiones en materia productiva”, explica Martín Ibarguren, subsecretario de Planificación, Extensión y Programas de Financiamiento Rural. Su oficina, en el ministerio del Agro, se encarga del financiamiento a industrias y cooperativas. En los últimos 18 meses entregó créditos a tasa blanda por 1.293 a diversas industrias para ampliación productiva, mejorar sistemas energéticos y cuidado ambiental. La yerbatera fue la industria con más acceso, con 578 millones, seguida por la forestal, con 417 millones. Para los sectores menos formalizados, el Estado tiene otras líneas de aportes no renovables, que se vuelcan sobre todo a la zona este, la menos desarrollada de la provincia, con el objetivo de “cerrar brechas”. 

Esas brechas internas son las mismas que se buscan cerrar son fracturas expuestas en el país, entre la zona centro y el norte grande. Pero ¿qué sería de ese norte grande con el mismo acceso a infraestructura que Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe? ¿Qué sería de Misiones con acceso a gas natural? Dato que no se puede eludir a la hora de analizar el desarrollo de la Argentina y cuando se habla desde alguna pantalla y con condescendencia, de las “provincias pobres”.

A pesar de esas carencias Misiones tiene hoy una actividad económica mucho más potente que provincias vecinas y se codea con las “grandes” en algunas actividades. El empleo privado y formal más que duplica a otros distritos y la creación de puestos de trabajo, en plena pandemia, es envidiada por muchos. En Misiones a diciembre de 2021 había 237.180 asalariados formales, entre privados y públicos, con un crecimiento del 4,6% respecto a igual período de 2020 (+10.470 empleos), pero también contra los dos años previos: +4% contra 2019 (+9.222 empleos) y +5,7% vs. 2018 (+12.740 empleos).

Esa dinámica sería improbable sin la presencia activa del Estado apuntalando el consumo, las inversiones y achicando “brechas” en las zonas más alejadas de la energía y la infraestructura. Para eso el propio Estado debe estar sólido, desendeudado y con un norte claro, que sólo se puede marcar saliéndose de la “grieta”, ese péndulo que rige los destinos de la Argentina desde su misma génesis y que se exacerba en la era de lo efímero de la militancia digital. 

Misiones puede hoy moverse con soltura por haber tomado distancia de esos modos que se imponen en los partidos y alianzas nacionales, con sus réplicas hacia los distritos más alejados del ombligo. Esos modos no piensan a la política sino en función de lo que sucede en las 80 manzanas porteñas. En Misiones, las oposiciones hacen política referenciándose en dirigentes “nacionales” que poco y nada conocen la realidad local, pero que definen al país en función de esa grieta, cuyos extremos, ninguno, en definitiva, solucionan los problemas de la tierra colorada. 

Este domingo, por caso, habrá elecciones internas en el radicalismo, cuyos resultados se medirán más en función de 2023 y en los socios nacionales que pueden terciar en la contienda presidencial. Dos de las principales facciones tienen padrinos foráneos con ambiciones fuertes. 

Uno de los candidatos es Pablo Argañaraz, delfín del diputado nacional Martín Arjol, a su vez bendecido por el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés -el mismo que más arriba se opone a las medidas de protección de los pequeños productores misioneros y hasta del acceso a una obra social de sus propios pequeños productores-. Del otro lado está Bruno Gini, bendecido por el diputado provincial Ariel Pianesi y alfil de Martín Losteau y Horacio Rodríguez Larreta en Misiones. En las listas rivales hay temor de que Pepe pueda mover el “aparato” de Evolución para influir en las urnas locales. “Estaremos atentos a cualquier movimiento raro”, definió un concejal que jugará en contra. 

El tercero en discordia es Javier Mela, el ex diputado que apuesta a dar el golpe con la compañía de Osvaldo Navarro, uno de los ilustres de la UCR. Mela es el único que anticipa que de ganar, el partido conducido por él deberá liderar la alianza en 2023 en la pelea por la gobernación. 

No le faltan argumentos. La imagen de Cambiemos en Misiones es mala y en el propio radicalismo son muchas las voces que cuestionan el alineamiento de Arjol y Pianesi como laderos del macrismo. El macrismo tiene a Martín Goerling como eventual candidato a gobernador, mientras que los hermanos Alfredo y Humberto se disputan la candidatura a senador que se debe renovar el año que viene. Nombres sobran para las listas.

En el Frente de Todos sucede algo similar. Fragmentados en lo local, esperan definiciones de la pelea interna entre Fernández y Fernández para ver cómo encarar la contienda misionera. Lo más probable es que la alianza del kirchnerismo duro con Cacho Bárbaro tenga fecha de vencimiento. Alejado del núcleo duro, Martín Sereno también quiere retener su espacio de poder dentro. Claro que para eso, el gobierno nacional debe ser reelecto, algo que hoy no está del todo claro, pese al entusiasmo del carajo del Presidente.

Las encuestas marcan que el Frente de Todos no tiene las de ganar. “La fuerza más elegida es Juntos por el Cambio, con un 31,6% de intención de voto, seguida por el Frente de Todos, con un 24,2% y en tercer lugar para los Libertarios (sumadas las agrupaciones de Javier Milei y José Luis Espert), con un 12,5%. Si bien el Frente de Todos se presenta como la segunda fuerza de cara al 2023, visualizamos un deterioro en la intención de voto de 4%, teniendo en cuenta la medición más alta de este año, lograda en el mes de enero (28,2%)”, señaló el consultor Cristian Solmoirago. La mala noticia para Cambiemos es que Milei no detiene su crecimiento y amenaza con terciar en la pelea: tiene 48,3 de imagen positiva.

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