DESARROLLO

Replanteando el desarrollo

Compartí esta noticia !

Por Gordon Hanson, Dani Rodrik y Rohan Sandhu / F&D FMI – El futuro del desarrollo económico será muy diferente al de su pasado

La economía mundial está entrando en una nueva etapa en la que la seguridad nacional y los objetivos geopolíticos ocupan un papel mucho más importante en las agendas políticas gubernamentales. Incluso dejando de lado el declive del multilateralismo y el aumento de la protección comercial en las economías avanzadas, la industrialización orientada a la exportación ha perdido su brillo como vehículo de confianza para el crecimiento económico y la creación de empleo. El cambio climático sigue siendo una amenaza constante, mientras que la revolución de las energías renovables ofrece tanto esperanza como nuevas posibilidades de cambio estructural.

Adaptarse a estas disrupciones requiere una reconsideración sustancial de las estrategias de crecimiento tanto en países de ingresos bajos como medios. El enfoque debe cambiar de las industrias orientadas a la exportación hacia la gran mayoría de las personas en países de ingresos bajos y medios que trabajan en sectores de servicios tradicionales no comercializados. Mejorar la situación de los vendedores ambulantes, trabajadores de la industria colaborativa, microemprendedores y otros que no han sido tocados por los mercados globales hará más por las economías nacionales en desarrollo que, por ejemplo, montar smartphones. Los responsables políticos harían bien en adaptarse cuanto antes.

El objetivo del desarrollo económico no ha cambiado: una mayor productividad laboral y la oportunidad de obtener un ingreso digno. En el pasado, las estrategias de crecimiento exitosas enfatizaban capacidades fundamentales junto con el cambio estructural (Rodrik 2014). Los fundamentos se centraban en la gobernanza, las instituciones, los mercados integrados y el capital humano. El cambio estructural se logró mediante la industrialización: convertir a los agricultores rurales de subsistencia en obreros urbanos de fábricas. Cuanto más rápida es la industrialización, más rápido será el crecimiento económico resultante. Y cuanto mayor sea la inversión en fundamentos, mayor será la probabilidad de un crecimiento sostenible.

Patrones de empleo

Ese modelo solo ha llegado hasta cierto punto y puede que se desarrolle esencialmente para muchas economías en desarrollo. Consideremos los futuros patrones de empleo en el mundo en desarrollo. Basándonos en la demografía actual, la educación, el comercio y las tendencias de industrialización, podemos hacer algunas proyecciones aproximadas de la composición ocupacional. La Tabla 1 clasifica las ocupaciones en función de los requisitos educativos (colegio/no colegio) y la exposición al comercio internacional (expuesto/protegido) una década después para todas las economías en desarrollo, excluyendo China (que requiere un tratamiento separado dado su avance inicial en la manufactura). Listamos ejemplos de trabajos en cada celda.

Las cifras tienen implicaciones sorprendentes. Primero ten en cuenta que la mayoría de los trabajadores no tendrán estudios universitarios. En segundo lugar, más de tres cuartas partes estarán en ocupaciones que no están directamente expuestas a la economía internacional, ya sea a través del comercio o de la “deshorcabilidad”. Lo más importante es que aproximadamente dos tercios de la fuerza laboral del mundo en desarrollo estará en ocupaciones que no requieren educación universitaria y que no son negociables. Actualmente, estos son trabajos de muy baja productividad, predominantemente informales como la venta ambulante, el trabajo doméstico y de restauración, y la agricultura de subsistencia.

La conclusión ineludible es que los modos estándar de transformación productiva —es decir, la inversión en educación convencional y la industrialización orientada a la exportación— ya no pueden generar grandes cantidades de buenos empleos. Por tanto, estas estrategias no contribuirán mucho a las oportunidades de ingresos para la mayoría de los trabajadores en economías en desarrollo. En cambio, el desafío central del desarrollo económico actual es cómo aumentar la productividad en los empleos no comercializados, principalmente en servicios, que no requieren una educación universitaria estándar. Esa pregunta debería enmarcar todas las discusiones sobre el futuro de la estrategia de desarrollo.

Servicios no comerciales

A principios de este año, lanzamos la Iniciativa de Transformación Económica Global de la Escuela Kennedy de Harvard para ayudar a los responsables políticos a encontrar respuestas a este desafío del desarrollo económico. Nuestra conferencia inicial destacó nuevas investigaciones sobre la importancia de los servicios para el crecimiento económico y, especialmente, evidencias recientes de los académicos Tianyu Fan, Michael Peters, Youdan Zhang y Fabrizio Zilibotti que sugieren que existe un crecimiento significativo de la productividad en muchos servicios no comerciales tradicionalmente considerados estancados. Al mismo tiempo, nuestras discusiones revelaron que muchos líderes de economías en desarrollo siguen firmes en la importancia de la industrialización como vehículo para la diversificación económica, la transición verde, las exportaciones y el crecimiento. Al fin y al cabo, los servicios denotan en gran medida actividades de baja cualificación, baja productividad y supervivencialistas en la mayoría de los países.

La manufactura es importante por varias razones (recaídas de productividad y aprendizaje, atracción de inversión, seguridad nacional), pero ya no es la generadora de empleo que fue antes. Se ha vuelto considerablemente más intensivo en capital en la mayoría de los países y sectores. El crecimiento de la productividad en los enclaves industriales no es significativo para el desarrollo económico si no crea también empleos para el resto de la población. Y centrarse en sectores como los semiconductores, el montaje de smartphones o vehículos eléctricos no impulsará por sí solo mucho crecimiento. El enfoque debe estar en generar crecimiento de la productividad en actividades donde la mayoría de los empleos están y permanecerán. Necesitamos una versión actualizada de las políticas industriales que funcionaron bien para fomentar la industrialización, pero esta vez principalmente para los servicios no comercializados.

Esa estrategia tiene dos patas. Uno se centra en el lado de la oferta laboral, en la formación profesional y el desarrollo de la fuerza laboral. La otra se centra en la demanda de mano de obra, en mejorar la productividad de las empresas locales. Estas dos caras deben coordinarse para lograr el máximo impacto en el empleo productivo.

Nuestras proyecciones indican que para la mayoría de los trabajadores en economías en desarrollo, y en el futuro previsible, la transición al mercado laboral será un paso directo de la educación secundaria al mundo laboral. Una transición exitosa implica replantear nuestro enfoque en el desarrollo de la fuerza laboral. La educación secundaria en muchos países hoy en día hace poco para aumentar el poder de ingresos individual. Las clases no están orientadas a las habilidades ocupacionales que buscan los empleadores ni enseñan a la gente las habilidades blandas necesarias para encontrar buenos empleos y avanzar profesionalmente.

Oportunidades de cambio

Sin embargo, abundan las oportunidades de cambio. Muchas economías en desarrollo han hecho recientemente o están considerando hacer obligatoria la educación secundaria superior (para edades de 15 a 18 años). Esto abre una ventana para que la formación profesional y técnica en sistemas educativos reemplace los modelos fallidos del pasado. Existe evidencia creíble de que este tipo de formación puede ser eficaz en una amplia variedad de entornos. La digitalización continua de los datos de educación y empleo, incluso en países de bajos ingresos, permite diseñar, probar e implementar programas que respondan a necesidades específicas del mercado laboral regional de una manera que antes era inimaginable. En países de ingresos altos y algunos de ingresos medios, los programas profesionales y técnicos sub-bachillerato forman a trabajadores para buenos empleos en sanidad, construcción, servicios personales y soporte e infraestructura informática. Si se modifican adecuadamente, estos enfoques son fácilmente aplicables en todo el mundo en desarrollo (Hanson 2026).

En cuanto a la demanda, necesitamos políticas industriales más adecuadas para las empresas más pequeñas que dominan los servicios. Una estrategia busca animar a las grandes empresas a invertir en las capacidades de sus proveedores u otras pequeñas empresas. Por ejemplo, las empresas de plataformas pueden ayudar a empresas minoristas y de servicios de restauración, así como a trabajadores de plataformas que usan sus sistemas con asistencia técnica y de marketing. El gobierno puede impulsar a estas empresas a hacer aún más y puede trabajar con exportadores consolidados, operadores mineros y grandes minoristas para expandir y mejorar productivamente su red de proveedores locales. Muchos grandes empleadores cuentan con programas de formación exclusivos que pueden adaptarse para servir a una gama más amplia de empresas.

Otra estrategia proporcionaría a las micro y pequeñas empresas recursos públicos directos que aumenten la productividad. Muchos gobiernos ya ofrecen estos servicios, que van desde préstamos hasta formación en gestión. Pero estos programas normalmente no están orientados a la productividad y rara vez tienen en cuenta las limitaciones a las que se enfrentan las pequeñas empresas. La evidencia de intervenciones en economías en desarrollo sugiere que una formación gerencial cuidadosamente dirigida, la asistencia en marketing y la provisión de tecnología pueden aumentar la productividad y el empleo en empresas informales más pequeñas (Rodrik y Sandhu 2025).

Aprendizaje y experimentación

De estas nuevas políticas surgen varios mensajes clave, ya sea centrados en trabajadores o empresas. Primero, los empleos productivos son la clave para el desarrollo económico, y cuantos más haya, mejor. La tecnología, la innovación, las exportaciones e incluso el propio crecimiento son insuficientes si benefician solo a un segmento reducido de la fuerza laboral. En segundo lugar, el éxito en el ámbito del desarrollo dependerá en gran medida del destino de los servicios no comercializados. Estas actividades están dominadas por empresas más pequeñas, pero generan la mayor parte del empleo. Sin un aumento sustancial en su productividad, el desarrollo se estancará.

El éxito depende de una cultura de aprendizaje y experimentación. Los gobiernos no pueden elegir ganadores; No saben de antemano qué funcionará. Esta incertidumbre debe tenerse en cuenta en los programas gubernamentales. Los enfoques colaborativos e iterativos, abiertos a revisión y centrados en eliminar restricciones mediante el apoyo público, deben sustituir los programas de arriba abajo por subvenciones fiscales y parámetros fijos del programa.

Se dice que los generales siempre se preparan para luchar en la última guerra. Los profesionales del desarrollo deben evitar ese error y aceptar los nuevos enfoques que requieren las circunstancias cambiadas.

GORDON HANSON es el profesor Peter Wertheim de Política Urbana en la Universidad de Harvard y asociado de investigación en la Oficina Nacional de Investigación Económica.

DANI RODRIK es la Profesora Ford Foundation de Economía Política Internacional en la Harvard Kennedy School.

ROHAN SANDHU es el director fundador de la iniciativa Reimagining the Economy en la Harvard Kennedy School.

Compartí esta noticia !

Malignos períodos M de nuestra historia reciente: tercera parte

Compartí esta noticia !

Luego asumiría Menem (el segundo periodo M de la serie), consumando una mega traición a la Patria y al peronismo, pues hizo lo contrario a lo prometido en campaña, exacerbando políticas neoliberales, destructivas, privatistas del patrimonio estatal y fuertemente endeudadoras; además de involucrarnos en una guerra en la que nada teníamos que ver, subordinado a los mandatos de EEUU y sus aliados.

A ese nada inocente desguace nacional cabe agregar las acciones claramente antinacionales de varios otros tecnócratas, en particular Domingo Cavallo, impulsando privatizaciones a precios viles y/o perniciosas a los intereses nacionales, en particular de empresas y entes de altos valores estratégicos, como YPF, Aerolíneas Argentinas, SOMISA (gran siderúrgica), entre otros; y el cierre de entes con la pérdida de muy valiosos datos técnicos irrecuperables, como Agua y Energía Eléctrica (esto perpetrado por “Marijú” Alsogaray, del riñón apátrida oligárquico).

Es de recordar que bajo la propiedad de privados extranjeros, Aerolíneas vendió toda su buena flota (para “hacer caja”), reemplazándola por aviones usados, a los que además se dio pobre mantenimiento, provocando un luctuoso accidente. Cubrir la demanda interna nunca les importó a los privados, al disminuir drásticamente las frecuencias, anular rutas y bajar la calidad de los servicios.

Repsol, al tomar el control de YPF, se dedicó a “ordeñar” nuestros yacimientos, en particular los de gas, exportando a países limítrofes, cuyos pagos nunca ni siquiera ingresaron a Argentina. ¡Nos quedamos sin las reservas de gas y petróleo y sin las divisas de sus espurias ventas! Así vaciaron el gran yacimiento gasífero de Loma de la Lata, que era el más importante.

El cerebro de los aspectos legales de las privatizaciones, fue el abogado Roberto Dromi; y todo ese aquelarre antinacional contó con el fogoneo de comunicadores totalmente identificado con los intereses neoliberales, entre los que se destacó la dupla Grondona – Neustadt.

En su gestión durante el infame “proceso”, Cavallo impulsó la transferencia de las deudas externas de las grandes empresas privadas, las cuales sin compensación ni justificativo alguno, fueron asumidas por el Estado Nacional, engrosando la ya por entonces impagable deuda externa del Estado Argentino.

Ese habría sido el comienzo de grupo de mega empresarios, hoy conocido como “el círculo rojo”, que sirve de apoyatura privada a las políticas neoliberales.

Después de los diez años del menemato, el radical De La Rúa asumió la presidencia en 1999, durando solo dos años en el mandato, en el cual, con una pobre gestión, acentuó el marco de profunda crisis al persistir en medidas neoliberales, lo cual llevó al país a la crisis terminal de 2001/2002.

Las señaladas son otras gestiones, que se agregaron a las negatividades de los indicados como “períodos M” de la economía neoliberal de Argentina.

 Sigue…

Compartí esta noticia !

Puede China compartir su experiencia sostenible con el Sur Global

Compartí esta noticia !

Por Patrick Moore / Dialogue Earth – Las exportaciones de tecnología limpia han convertido a China en un socio clave para la descarbonización de otros países, pero la transferencia de conocimientos es un reto

En la última década, China ha batido récords de tecnología limpia en su territorio. Al mismo tiempo, se ha convertido en un socio importante para los países del Sur Global que buscan impulsar la capacidad de energía renovable y alcanzar un desarrollo con bajas emisiones de carbono.

Los fabricantes chinos de tecnologías limpias han sustentado la enorme expansión del país en materia de energía solar y eólica, baterías y vehículos eléctricos, y ahora buscan y encuentran cada vez más nuevos mercados en el extranjero. En 2024, las exportaciones de estas cuatro tecnologías desde China a las regiones del Sur Global ascendieron a más de 72.000 millones de dólares, lo que representa casi la mitad de todas las exportaciones de energía eólica, solar y vehículos eléctricos.

Para muchos países, estas importaciones han supuesto un impulso muy necesario para sus esfuerzos en materia de sostenibilidad, al ampliar el acceso a la electricidad e impulsar el auge de la capacidad renovable. Sin embargo, los países del Sur Global expresan regularmente su ambición de ir más allá de una relación meramente comercial en lo que respecta a estos productos, tanto en reuniones bilaterales con sus homólogos chinos como en cumbres internacionales.

La esperanza es que China no sea solo una fuente de importaciones de tecnología verde, infraestructura y servicios, sino también un proveedor de la tecnología y los conocimientos que permitan aumentar la fabricación y la innovación dentro de las propias fronteras de los países.

A nivel diplomático, China ha sido durante mucho tiempo sensible a estas peticiones, promoviendo becas para estudiar en China, plataformas de cooperación técnica y talleres para la formación profesional en los países socios. Se prometió a las naciones la ampliación de todas estas iniciativas cuando China fue la sede de la reciente reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái Plus en Tianjin, por ejemplo. Pero puede que estas promesas no sean suficientes, ya que transferencia de tecnología y conocimientos es un tema complejo y, a veces, polémico.

Durante la rápida industrialización de China desde que comenzó la Reforma y Apertura en 1978, las propias empresas chinas se beneficiaron de los intercambios con socios europeos y estadounidenses, así como del desarrollo más reciente de sus sectores de energía solar, eólica y vehículos eléctricos, líderes en el mundo. Sin embargo, los analistas han expresado a Dialogue Earth sus dudas sobre los incentivos y la capacidad de los gigantes tecnológicos chinos para compartir su experiencia en el ámbito de la energía limpia. En cuanto al Sur Global, por su parte, han destacado iniciativas relevantes que demuestran el potencial de tales transferencias, pero también han planteado preguntas sobre la capacidad y la influencia de los países para ampliar este compromiso.

¿Qué es la transferencia tecnológica?

La transferencia de tecnología y conocimientos ha sido durante mucho tiempo un objetivo de los países del Sur Global, pero ha cobrado nueva relevancia con el auge de los esfuerzos mundiales por desarrollar la capacidad de energía limpia. Estos deseos se están uniendo a los llamamientos de los países en desarrollo al Norte Global, así como a los socios e inversores chinos, a menudo compradores de sus materias primas, para que apoyen su industrialización y su avance en las cadenas de valor.

Las cuestiones relacionadas con estas transferencias desde China han sido un tema clave de debate en las recientes reuniones coorganizadas por Dialogue Earth. Entre ellas se incluyen una mesa redonda celebrada en Berlín, Alemania, junto con la Fundación Heinrich Böll, y una conferencia internacional de investigadores, analistas y figuras de la sociedad civil chinas, organizada por el proyecto SGAIN en la Universidad de Bath, en Inglaterra.

“No hay duda de que la transición hacia la sostenibilidad de los países del Sur Global necesitará el apoyo de China, tanto en términos de financiación como de cooperación tecnológica”, declaró a Dialogue Earth Yixian Sun, investigador principal del proyecto SGAIN y organizador principal de la conferencia de Bath. “Por lo tanto, compartir, pero sobre todo desarrollar conjuntamente, conocimientos y tecnologías entre China y sus socios del Sur es un paso necesario en la transición global hacia la sostenibilidad”.

Varios asistentes a la conferencia destacaron la propia experiencia de China, que se ha beneficiado de este tipo de asociaciones, y uno de los ponentes citó como ejemplo destacado la cooperación de BMW con CATL a principios de la década de 2010. CATL es actualmente el mayor fabricante de baterías del mundo.

Anders Hove, investigador sobre China en el Instituto de Estudios Energéticos de Oxford, describió a Dialogue Earth cómo las asociaciones con fabricantes occidentales en la industria automovilística china “evolucionaron desde los simples requisitos de las empresas conjuntas en la década de los noventa hasta políticas más sofisticadas que obligaban a los fabricantes de automóviles extranjeros a garantizar la localización de tecnologías básicas como baterías, motores eléctricos y sistemas de control”.

Un camión grande pintado de azul y rojo junto a un buque de carga azul en un puerto

Estos intercambios han sido un punto delicado en las relaciones comerciales de China con Estados Unidos y la Unión Europea, con acusaciones de que se ha exigido a los inversores asiáticos una “transferencia forzosa de tecnología”, algo que la Ley de Inversión Extranjera de China de 2019 trató de prohibir explícitamente.

En lugar de un simple movimiento “unidireccional”, Hove hizo hincapié en que estas relaciones deben considerarse como una “coevolución” entre socios. Puso como ejemplo el desarrollo de la industria solar china gracias a la colaboración con socios occidentales, que ahora representa más del 80% de la producción mundial: “[Esto] demostró cómo los técnicos alemanes y estadounidenses trabajaron con los fabricantes locales, creando un proceso de coevolución bidireccional en lugar de una transferencia unidireccional”.

Esperanzas y dudas en el Sudeste Asiático

La industria solar china se ha situado a la vanguardia de la expansión internacional de los fabricantes de tecnología limpia, con un crecimiento significativo de las exportaciones mundiales de paneles y otros componentes durante la última década. En los últimos años, los fabricantes solares chinos también han trasladado parte de su producción, sobre todo al Sudeste Asiático, lo que ha contribuido a que Vietnam, Tailandia, Malasia e Indonesia estén entre los principales productores y exportadores fuera de China. Estos traslados se han interpretado ampliamente como un medio para que los fabricantes eviten los aranceles estadounidenses sobre los equipos solares fabricados en China, un comercio que ahora se ve gravemente amenazado por la administración Trump.

Sin embargo, dado que las instalaciones del sudeste asiático se centran principalmente en el montaje final, los expertos consultados por Dialogue Earth cuestionaron el alcance de la transferencia de conocimientos y tecnología que se ha producido en estas inversiones.

Según Hove, “todos los conocimientos técnicos permanecen en China, todas las piezas proceden de China y toda la cadena de suministro sigue estando allí. Básicamente, no se está produciendo ninguna difusión de conocimientos, a pesar de que existe la fabricación de energía solar”.

Jessica Liao, profesora asociada de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, cuya investigación se centra en la política exterior china y el Sudeste Asiático, se hizo eco de estas declaraciones. Describió el desarrollo de capacidades locales a través de inversiones como “limitado”. Sin embargo, también afirmó que las peticiones de este tipo de apoyo han sido una “prioridad creciente” entre los países del Sudeste Asiático.

Liao señaló las inversiones chinas en la fabricación de vehículos eléctricos en Tailandia y en la industria del níquel en Indonesia como áreas en las que los países del Sudeste Asiático esperan recibir apoyo para ascender en las cadenas de valor. El níquel es un componente crucial en las baterías de los vehículos eléctricos e Indonesia ya representa casi la mitad de su producción mundial, pero el país también espera consolidarse entre los principales productores de baterías del mundo. CATL ha iniciado recientemente la construcción de una planta con una inversión de 6.000 millones de dólares en Java Occidental.

Sin embargo, Liao cuestionó el potencial de que se produzcan transferencias en estos sectores: “La fabricación no es realmente la parte intensiva en conocimientos o tecnología de la construcción de vehículos eléctricos. Por lo tanto, no hemos visto ningún caso claro en el que los países anfitriones se beneficien de los conocimientos más avanzados, de los conocimientos clave de cualquiera de esas industrias de tecnología limpia”.

Como mayor mercado y economía de la región, Indonesia puede estar en mejor posición que sus vecinos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para beneficiarse de estos procesos, ya que, en palabras de Liao, tiene “más poder de negociación”. Afirmó que Malasia también puede tener algunas ventajas debido a su capacidad de fabricación, su mano de obra calificada y su gran población de la diáspora china con un historial de negocios con China. Sin embargo, añadió: “La mayoría de los países de la ASEAN tienen un mercado de tamaño modesto y muchas barreras normativas e institucionales, por lo que es difícil para un inversor chino saber hasta qué punto puede haber transferencia de conocimientos”.

Lecciones desde Brasil

Como principal centro industrial de Sudamérica y sede de un mercado de energía limpia bien establecido, Brasil ha sido uno de los principales destinos para la expansión internacional de los fabricantes chinos de tecnología verde, y podría decirse que es uno de los pioneros en las asociaciones de transferencia de conocimientos y tecnología.

El gigante automovilístico chino BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo, anunció recientemente que sus primeros vehículos fabricados en Brasil habían salido de su línea de producción en el estado de Bahía. Otro fabricante, Great Wall Motors, inauguró en agosto una fábrica de vehículos eléctricos en São Paulo. Goldwind, uno de los mayores fabricantes de turbinas eólicas de China, también ha puesto en marcha una base en Bahía para montar en Brasil, que es el quinto mercado eólico más grande del mundo.

João Cumarúespecialista en Brasil y China y asesor internacional del Consorcio Nordeste, un organismo de desarrollo de la región noreste de Brasil, declaró a Dialogue Earth que la transferencia de conocimientos y tecnología se ha convertido en “uno de los pilares centrales de la agenda bilateral”.

“Durante su última visita a China, el presidente Lula señaló que las inversiones no deben centrarse únicamente en las infraestructuras, sino que también deben incluir la educación, la tecnología y la formación de las personas, para que Brasil pueda fortalecer sus propias cadenas de valor”, añadió Cumarú.

Además de las inversiones existentes en la fabricación de vehículos eléctricos y turbinas eólicas, Cumarú afirmó que existe “un gran interés en la experiencia china con minerales críticos, especialmente en el refinado y el procesamiento”, lo que podría ayudar a Brasil a aprovechar sus propias reservas.

Ya se han establecido varias iniciativas entre ambos países para fomentar directamente la transferencia de conocimientos y tecnología en los sectores ecológicos. Tanto Cumarú como Sun destacaron como ejemplo el Centro China-Brasil para el Cambio Climático y la Tecnología Energética Innovadora (CCB). Creado en 2009 gracias a una colaboración entre la Universidad Federal de Río de Janeiro y la Universidad Tsinghua de Beijing, el centro promueve los intercambios académicos y el desarrollo conjunto en materia de bioenergía, energía solar y eólica, y transmisión de electricidad. Cumarú también habló de proyectos de cooperación en el sector agrícola y de combustibles sostenibles para la aviación, así como del CBERS, el programa satelital chino-brasileño que lleva décadas en funcionamiento.

En opinión de Cumarú, los intercambios efectivos en estas áreas dependen de un fuerte apoyo gubernamental: “Se necesitan políticas estables, normas claras sobre propiedad intelectual e incentivos para las empresas conjuntas. Mecanismos como el Comité de Coordinación de Alto Nivel China-Brasil pueden ayudar a establecer la agenda y garantizar que las cosas realmente avancen”. Las finanzas también “son otra pieza del rompecabezas”, y es necesario el apoyo a estos programas por parte de agencias e instituciones federales, como el banco de desarrollo brasileño BNDES. “Sin recursos, la cooperación corre el riesgo de quedarse solo en el papel”, dijo el especialista.

Señales políticas

En cuanto a las perspectivas de transferencia de conocimientos y tecnología entre China y los países del Sur Global, los expertos comentaron a Dialogue Earth las barreras que existen en los países receptores, pero también los incentivos para que las empresas y las autoridades chinas se comprometan.

Anders Hove habló de “señales preocupantes” en los controles de exportación de China que pueden limitar el potencial de intercambios en torno a tecnologías como las baterías, que, según él, han sido designadas como “tecnología sensible”. En definitiva, dijo, “más de la mitad depende de que los países del Sur Global desarrollen su propia capacidad de absorción, pero las políticas del gobierno chino sobre los controles de exportación de tecnología son igualmente cruciales”.

Jessica Liao, por su parte, destacó las motivaciones de las empresas chinas: “Su incentivo no es realmente ayudar a la economía local o a los industriales locales a tener la capacidad independiente para hacerlo… Su principal preocupación es ayudar a resolver su problema de exceso de capacidad interna. ¿Por qué tendrían incentivos para reproducir todo eso como excedente en el Sudeste Asiático otra vez?”.

Medidas como los controles de exportación indican a las empresas de tecnología limpia que su tecnología básica debe “quedarse en casa”, añadió Liao. Estas empresas “caminan por la cuerda floja” para equilibrar el apoyo del gobierno mientras persiguen su expansión en el extranjero, dijo, “conscientes de que esta expansión debería limitarse realmente a la última parte de la producción”.

Yixian Sun destacó una perspectiva diferente: “No creo que los actores chinos no estén dispuestos a transferir o compartir sus tecnologías con sus socios del Sur Global. En muchos casos, no lo han hecho porque no existen mecanismos viables para ello, ya que la transferencia no solo es demasiado costosa en el mercado actual, sino que también resulta difícil debido a las diferencias culturales”.

Sun, al igual que todos los entrevistados, habló de las limitaciones de capacidad y la falta de estrategias coherentes en los países socios: “Los retos en muchos países anfitriones residen, en realidad, en la falta de políticas bien diseñadas para promover esto, así como en la falta de recursos humanos para absorber los conocimientos tecnológicos pertinentes”.

Hove describió de manera similar los recursos humanos como un factor importante en la transferencia de tecnología y conocimientos: “No se pueden meter las habilidades y los conocimientos en un container. Incluso si existiera algún libro de texto o archivo de Wikipedia que se pudiera transferir, eso no resolvería el desafío fundamental de recursos humanos al que se enfrentan los países en desarrollo”.

El potencial de superar estas limitaciones y crear el entorno adecuado para estos intercambios puede reflejarse en las experiencias de Brasil, aunque tanto Sun como Cumarú afirmaron que no es fácil hacer un seguimiento de las iniciativas concretas de transferencia de conocimientos y tecnología, ni medir su impacto, que suele producirse a largo plazo.

Haciéndose eco del concepto de “coevolución” de Hove, Sun afirmó que “no debería ser un proceso unidireccional en el que las empresas chinas transfieran sus conocimientos técnicos a sus socios del Sur Global. En cambio, debería ser un proceso de aprendizaje mutuo, en el que los actores chinos colaboren con sus socios del Sur para desarrollar o mejorar tecnologías limpias”.

Compartí esta noticia !

A una década de París, se impulsa una nueva acción climática 

Compartí esta noticia !

A una década de París, se impulsa una nueva acción climática El Acuerdo de París marcó una nueva era en la respuesta colectiva de los gobiernos al cambio climático concertada para involucrar a los sectores de la economía, la sociedad y todos los niveles de gobierno en la consecución de objetivos climáticos multilaterales.

En unos meses se cumplirán diez años del tratado internacional denominado “Acuerdo de París” (adoptado por 196 Partes en la COP21 en París, el 12 de diciembre de 2015 que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016) jurídicamente vinculante. El Acuerdo transformó la política del cambio climático alejando un sistema de objetivos de arriba hacia abajo e introduciendo un marco más flexible basado en planes nacionales, compromisos voluntarios y objetivos compartidos.

Este enfoque abrió un espacio para que ciudades, regiones, empresas, inversores y la sociedad civil contribuyeran de forma más directa. También revitalizó la cooperación internacional, contribuyó a ampliar la base de la acción climática global y limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius.

Desde entonces, la acción climática se ha expandido drásticamente. Las empresas han establecido objetivos de cero emisiones netas y las ciudades han puesto en marcha programas locales de adaptación y resiliencia. Las comunidades indígenas han restaurado ecosistemas dañados y las instituciones financieras han comenzado a transferir capital. En todos los sectores y regiones, el número de iniciativas ha aumentado para apoyar la formulación de políticas nacionales.

Sin embargo, la experiencia de la última década ha demostrado que, si bien el marco ha ampliado la participación y ha generado avances significativos, no ha resuelto la necesidad de una mayor coordinación, una ejecución más clara y un apoyo más consistente para impulsar aún más la acción en todo el mundo. Muchas iniciativas siguen operando de forma aislada, con mecanismos limitados para comprender el progreso colectivo o conectar esfuerzos entre sectores.

Para abordar este problema, los Campeones de Alto Nivel sobre el Clima y la Asociación de Marrakech han lanzado un programa de trabajo que se centra en alinear la acción climática ya en marcha en todos los sistemas de los que todos dependemos.

Este programa constituye la columna vertebral operativa del recién lanzado… “Agenda de acción brasileña de la COP30”, que pone los esfuerzos existentes en un foco más nítido en torno a 30 objetivos compartidos alineados con el inventario Mundial.

Los objetivos de la Agenda de Acción de la COP30 se agrupan en seis ejes principales:
-transición energética, industrial y de transporte;
-gestión de bosques, océanos y biodiversidad;
-transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios;
-desarrollo de la resiliencia de las ciudades, la infraestructura y el agua;
-fomento del desarrollo humano y social; y
-un enfoque transversal en facilitadores como las finanzas, la tecnología y el desarrollo de capacidades.

Los objetivos abarcan desde triplicar la capacidad de energía renovable y detener la deforestación hasta lograr el acceso universal a una cocina limpia y garantizar sistemas de agua seguros, sostenibles y equitativos.

El esfuerzo está estrechamente vinculado a los procesos de planificación nacional en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París. Al alinear las iniciativas voluntarias con las Nationally Determined Contributions (NDCs) – Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) y los National Adaptation Plans NAPs – Planes Nacionales de Adaptación (PNA), el programa de trabajo busca conectar la ambición global con la implementación local, garantizando que la acción climática no solo sea más audaz, sino también mejor coordinada entre los niveles de gobierno y sectores de la sociedad.

El programa de trabajo está diseñado, además, para apoyar la implementación donde más importa, amplificando enfoques efectivos y ayudando a los actores del ecosistema climático a comprender cómo su trabajo se conecta con los sistemas que impulsan la vida cotidiana. Cada objetivo cuenta con el apoyo de Grupos de Activación, conformados por iniciativas que ya trabajan en ese espacio. Estos grupos son responsables de identificar barreras, coordinar esfuerzos de implementación, compartir soluciones prácticas e informar sobre los avances.

Los avances se vienen compartiendo a lo largo del año y se revisarán en noviembre 2025 durante la COP30 que se realizará en la ciudad de Belém, Brasil como parte de un esfuerzo más amplio para definir un enfoque más coherente, responsable y duradero para la acción climática.

Conclusión

Combatir el hambre y promover la seguridad alimentaria, por ejemplo, es un factor clave de resiliencia y un objetivo a largo plazo según al Artículo 2.1 (b) del Acuerdo de París.

La naturaleza multifacética del desafío climático exige soluciones innovadoras que se adapten a las circunstancias regionales, nacionales y locales para beneficiar a más comunidades y países.

Se debe impulsar la acción climática global mediante la coordinación de los esfuerzos de las empresas, la sociedad civil y todos los niveles de gobierno.

Debemos todos, gobiernos, empresas, inversores, ONGs, académicos y ciudadanos intensificar nuestra respuesta global al cambio climático.

Fuente: ONU/CMNUCC/AAPN

Compartí esta noticia !

Energía solar en Misiones: iSolar impulsa soluciones para hogares, industrias y el agro

Compartí esta noticia !

En el marco de la Expo Rural, Federico Reynero, representante de la empresa iSolar, presentó un abanico de soluciones energéticas basadas en tecnología solar para uso domiciliario, industrial, comercial y agropecuario. La propuesta busca no solo reducir costos y mejorar la calidad del suministro eléctrico, sino también aportar a la disminución de la huella de carbono en la provincia.

iSolar ofrece dos ejes principales de productos: energía solar térmica, que utiliza el sol para calentar agua —tanto para uso doméstico como para procesos industriales—, y energía solar fotovoltaica, que convierte la radiación solar en electricidad para alimentar motores, bombas de agua, sistemas de iluminación y equipamiento productivo.

Según Reynero, la empresa trabaja con soluciones adaptadas a distintos contextos: “Podemos suplir fallas de tensión en zonas con red eléctrica o llegar con sistemas completos —paneles, inversores y baterías— a lugares donde la extensión de la red sería muy costosa”.

Alianza público-privada y mayor conciencia social

El empresario destacó el impacto de la política energética provincial, que incorporó parques solares a la matriz eléctrica de Misiones.

“El impulso del Estado pone el tema de las renovables en la mesa de discusión familiar. Esto beneficia a todos, porque deja de ser un concepto lejano y se convierte en una opción concreta”, explicó.

Este impulso se ve reforzado por una tendencia creciente: empresas que no solo buscan ahorro energético, sino también mejorar su perfil ambiental reduciendo su huella de carbono.

Respuesta a las limitaciones de la red eléctrica

Misiones, con un alto porcentaje de ruralidad, enfrenta el desafío de llevar energía eléctrica estable a zonas alejadas. Aunque la red de distribución creció en los últimos años, persisten problemas de baja tensión y calidad de suministro.

“Llegan 160 voltios y se quema un motor. Con nuestros sistemas solares podemos garantizar los 230 voltios estables que necesita el productor”, detalló Reynero.

En lugares donde la extensión de la red es inviable económicamente, la propuesta de iSolar consiste en sistemas autónomos que permiten desde iluminación básica hasta el funcionamiento de equipos productivos.

El precio de una solución básica para una vivienda rural —con heladera, luces y una bomba de agua de uso limitado— parte de $3 a $4 millones con batería incluida. Si bien la inversión inicial es alta, Reyner subraya que la comparación con un grupo electrógeno a combustión muestra una ventaja económica y operativa.

Los paneles solares tienen 25 años de vida útil garantizada, mientras que las nuevas baterías de litio ofrecen hasta 10 años de servicio con garantía de 5 años, superando ampliamente a las antiguas baterías de plomo-ácido.

En proyectos más grandes, como sistemas de 10 kVA para unidades productivas, el retorno de inversión con baterías se ubica en torno a 8 años, considerando el ahorro total en consumo de red.

Sustentabilidad y proyección de crecimiento

El desarrollo de energías renovables en Misiones no solo apunta al ahorro y la independencia energética, sino también a la reducción de emisiones contaminantes. El avance tecnológico en baterías y la creciente demanda permiten proyectar una expansión sostenida del sector.

“El sueño es que cada punto de Misiones, por más alejado que esté, pueda acceder a energía limpia y confiable”, concluyó Reynero.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin