desregulación

El bucle del mate

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Por primera vez desde la desregulación impuesta por el DNU 70/23 del presidente Javier Milei, productores e industriales se sentaron a una misma mesa para intentar encontrar una salida a la nueva, pero no desconocida, crisis yerbatera. Un primer encuentro que no disimuló la tensión, pero que sirvió para allanar un necesario camino de encuentro. No será sencillo, los intereses son cruzados y cada sector tiene una cuota de razón en una crisis desatada por una injerencia externa a la Provincia, donde se viven las consecuencias sociales y el impacto económico del plan motosierra.

La intransigencia de algunos sectores también conspira contra una solución sustentable. Hay productores que comienzan a pedir desesperadamente poder cosechar, porque necesitan el dinero, mientras que otros bloquean el paso de camiones. El foco de conflicto está en Concepción de la Sierra, casualmente gobernado por Hugo Humeniuk, alineado al puertismo, que, paradójicamente, está encolumnado en las fuerzas del cielo. Los radicales financian la protesta, pero no aparecen por los piquetes. Mientras el conflicto crece en Misiones, el converso Martín Arjol, el primero en pegar el salto a la LLA, fue a conocer Vaca Muerta. Prioridades. Ricardo Barrios Arrechea les insiste a los productores que cosechen “por goteo” para “desabastecer” a la industria. El radicalismo, vale recordar, había sido protagonista en la sanción de la ley del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

Es como un cuarto intermedio de las reuniones que teníamos a fines de los 90”, retrató el veterano Hugo Sand al término del encuentro en el ministerio del Agro, que contó con representación de todos los eslabones, pero la ausencia de los principales jugadores de la molinería y, dato clave, de Corrientes. Ese eslabón es central en la discusión, ya que allí se concentra buena parte de la industrialización, aunque el 85 por ciento de la producción está en Misiones. Para colmo, la guerra comercial entre Las Marías y Playadito por el primer y segundo lugar en las góndolas, se juega con ofertas y precios bajísimos, que conspiran contra la competencia de este lado del Chimiray. 

No será sencillo acercar posiciones. Fueron decenas las reuniones que terminaron pariendo el Instituto Nacional de la Yerba Mate en 2002, desguazado ahora por efecto del DNU de Milei. Como era de esperar, no hubo una definición acerca del precio, pero sí un reconocimiento explícito de que la situación requiere para resolverse, decisiones nacionales, que están lejos de conseguirse. 

De hecho, el Gobierno de Milei descarta devolverle facultades al INYM, no está dispuesto a designar presidente y ratificó que el precio debe ser determinado por el libre mercado, como dejó claro el jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Lejos de contemplar los reclamos, en la última reunión con directores del INYM, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, exigió eliminar las últimas tres facultades regulatorias que le quedaban: suprimir definitivamente la 170, que le puso cupo a las plantaciones, la 185, que regulaba los controles de calidad; y la 11/17, de controles de los procesos productivos en secaderos y depósitos. Esta última resolución, también incluía controles sobre la yerba importada, algo que el Gobierno nacional decidió eliminar. 

Con ese panorama en mano, la cumbre del jueves en el octavo piso del ministerio del Agro, decidió pedir a Nación dos alternativas de “menor injerencia” en el mercado: disminuir el porcentaje de palo del 35 al 25 por ciento y que el porcentaje de hierbas en la yerba compuesta se reduzca del 40 al 10 por ciento. Estas modificaciones en el Código Alimentario elevarían la demanda de hojas y mejorarían la calidad del producto final que se comercializa en el mercado interno y de exportación. Esa petición fue apoyada por todos los sectores. 

El “cuarto intermedio” al que aludió Sand es una referencia obvia. La desregulación provocó un derrumbe del sector productivo en los 90 y durante una década, una enorme transferencia de recursos hacia el sector industrial, estimada en mil millones de dólares. Ahora el proceso es idéntico, aunque mucho más acelerado. El propio Sand calculó en 200 mil millones de pesos la pérdida para los productores en el primer año del plan motosierra. 

Pero a diferencia de la última década del siglo pasado, la desregulación actual llegó en medio de un proceso inflacionario que agravó las consecuencias y afectó a toda la cadena. La inflación acumulada desde diciembre de 2023 fue de 122,5 por ciento, con algunos costos que incluso estuvieron por encima, como la energía eléctrica o el combustible, que aumentó 153 por ciento -un tanque de 80 litros de Infinia Diesel en una Toyota Hilux, que en diciembre de 2023 costaba $49.520, hoy requiere $125.280-. 

En contraste, la hoja verde, cuando asumió Milei se pagaba 370 pesos y llegó a 390 en marzo del año pasado. Hoy se paga 260 pesos, diez pesos menos que lo que se terminó pagando en diciembre del año pasado. Una pérdida de valor del 33,33 por ciento, contra una inflación del 122,5 por ciento. 

La industria expone sus razones, aunque reconoce que el precio es bajo. Los principales representantes aseguran que además de la inflación tienen que asumir mayores costos de energía y combustibles, una caída de la demanda interna que fue de casi el 10 por ciento y la competencia provocada por la apertura de importaciones -que amenaza con convertirse en un nuevo problema serio en las próximas semanas, con una oferta de Paraguay a un precio similar al local-. 

En ese escenario, señalan los molineros, se mantuvo (y se creó) empleo, que contiene a cerca de 20 mil misioneros. Reconocen que el precio actual es bajo, pero advierten que, por costos, el precio debería ser menor a los 200 pesos. 

El sector también marca que la caída de precios no depende únicamente de la regulación, sino de un exceso de oferta. El año pasado se cosecharon casi mil millones de kilos y todavía hay plantaciones que no entraron en producción plena, contra 860 millones de kilos de 2023. Redondeando, 140 millones más, que representan casi 50 millones de kilos de canchada, lo que hace que hoy haya stock para “pasar la tormenta”. En la misma industria admiten como necesaria la regulación de oferta -hasta tanto no aumente la demanda-. 

Hay que agregar aquí, como paréntesis, que esos 50 millones de kilos que hoy son un colchón de canchada, se compraron en el último año a un promedio de 300 pesos. Los exportadores liquidarán sus ventas con un dólar arriba de mil pesos. 

Uno de los cuestionamientos que hacen al INYM -y a las políticas oficiales- es pensar la economía yerbatera en base a los rindes del siglo pasado: 4.700 kilos por hectárea, cuando hoy se logran producciones por encima de los diez mil kilos por hectárea e incluso bastante más en algunas chacras modelo. Esa diferencia, obviamente, influye en el cálculo de los costos. 

El cóctel, como se aprecia, es mucho más complejo que definir un precio, objetivo que no se alcanzará en la reunión prevista para este lunes, a la que convocaron al presidente de la Cámara de Molineros, Víctor Saguier. “Sin Corrientes, no se puede definir nada”, adelantó un molinero. 

Queda claro que habrá que usar una paciencia quirúrgica para corregir los desbalances. Todo lo contrario a la motosierra. 

Será una tarea titánica, que preocupa especialmente a la Provincia. 

El gobernador Hugo Passalacqua expresó su desacuerdo con la visión de la Nación que pretende que los productores yerbateros “se dediquen a otra cosa”. “Eso me produce un profundo dolor”, afirmó el mandatario.

“Si hay una cosa que nos duele a los misioneros es que el pequeño productor hoy no tenga su herramienta, que es el INYM. Tampoco la Nación va a firmar la designación del presidente del INYM”, lamentó.

“Nosotros tenemos fuertes aspiraciones de exportar la yerba mate al mundo. Así es la situación del mercado que estamos viviendo hoy. Pero la salida es por afuera. Hay otros mercados como el indio o el europeo”, precisó Passalacqua, acompañado por Ignacio Lamothe, presidente del Consejo Federal de Inversiones, que ayudará a financiar misiones comerciales y una plataforma de exportación para abrir nuevos mercados. 

La Provincia sigue trabajando en un sistema de trazabilidad y otras herramientas para mejorar la transparencia y elevar el precio de la materia prima. La posición oficial se mantiene en que debe valer 50 centavos de dólar. 

El bucle temporal al que aludió Sand tiene otros paralelismos. Como en 2001, el epílogo de la crisis germinada en los 90, la situación social es acuciante y el Gobierno se empeña en sostener una política económica a como dé lugar. La represión de la manifestación de los jubilados del miércoles último, se parece mucho a otros momentos oscuros de los últimos años. El año pasado se celebró con un asado el freno a un aumento de quince mil pesos para los jubilados. Ahora se los reprime. Un círculo virtuoso. 

No es casual que algunos protagonistas se repitan cíclicamente. En 2001 el fugaz Fernando De la Rúa se aferraba a un blindaje del FMI para salvar los harapos de su Gobierno, en el que estaban “La Piba” Patricia Bullrich y un joven (y procesado) Federico Sturzenegger. Ambos nombres, junto a Luis Caputo, aparecen en el otro pedido de auxilio al FMI durante el Gobierno de Mauricio Macri, cuyas consecuencias se siguen pagando, tras el inédito préstamo de 57 mil millones, el más grande de la historia. Ahora ni siquiera se sabe de cuánto será el monto del nuevo préstamo que pidió Javier Milei, custodiado nuevamente por Bullrich y Sturzenegger, el ejecutor del plan motosierra, que en el primer año de ejecución, provocó la pérdida de diez mil empleadores y cerca de 200 mil puestos de trabajo. 

El impacto de esas políticas se siente particularmente en el terreno, lejos de los despachos porteños, donde reina la abstracción de los números que cierran. Por eso son los gobiernos locales los preocupados por resolver las crisis económicas y sociales. Misiones tiene las cuentas en órden y eso le permite enfrentar de un modo más eficaz la situación provocada. Sin embargo, hay luces amarillas. La última encuesta de la Confederación Económica de Misiones, reveló que en febrero cayeron las ventas en producción, comercio y servicios; al igual que la expectativa de que en los próximos 6 meses crezca Argentina

El Gobierno se preocupa por encontrar soluciones y apuntalar sectores económicos en problemas, con incentivos al consumo. Al mismo tiempo, la oposición azuza desde afuera, enfocada en conseguir algún miserable rédito electoral. Un lugar en alguna lista, un cargo en la Nación, por el que se disputan radicales y macristas, cada vez más lejos de un acuerdo, pero desesperados por recibir alguna atención de Milei, en un espacio libertario en el que no son bienvenidos: “Los libertarios deben de responder a sus afiliados y al sentir de los votantes de Milei para evitar que los tibios que tienen de infiltrados conviertan a LLA en un nuevo Juntos por el Cambio, bailarina de cualquier baile, y vendida al mejor postor”, reprochó el abogado Alejandro Jabornicky.

De todos modos, los que esperan un triunfo holgado de Milei no deberían pecar de exceso de confianza. Envuelto en el escándalo de la criptoestafa y el nuevo préstamo del FMI, el mandatario argentino sufrió la mayor caída en la región, perdiendo 3,2 puntos en su imagen positiva, según el último estudio de CB Consultora. Otras encuestas marcan lo mismo. 

Aún con el cronograma electoral ya definido, las oposiciones misioneras navegan en la intrascendencia, esperando que los que designe Karina Milei ordenen la tropa. El peronismo sufre por estos días una intervención decidida por Cristina Fernández, que también provoca una desorientación en la dirigencia que queda y que no quiere seguir atada a designios camporistas. Serán muchos más los que nutran las filas de la Renovación.

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Hugo Sand: “La desregulación ya provocó una transferencia de 200 mil millones de pesos”

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En medio de una de las crisis más profundas que ha golpeado a los productores yerbateros, Hugo Sand, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), analiza el impacto de la desregulación impuesta por el DNU presidencial y señala que la transferencia de recursos de los productores hacia la industria supera los 200 mil millones de pesos. Además, advierte que el conflicto es esencialmente político y denuncia la inacción de la dirigencia misionera.

¿Cómo está la situación hoy en las rutas y en las protestas de los yerbateros?

Estamos manifestándonos como lo hemos hecho siempre, aunque es algo que no nos gusta. Aquí estamos, en una carpa humilde, con colonos, con mujeres y hombres. Nos ha tocado una lluvia fuerte, pero seguimos firmes, acumulando fuerzas. En algún momento vamos a ir a Posadas, a reclamar a la Legislatura y exigirles a los diputados y senadores que actúen. Incluso hay una diputada de Buenos Aires que presentó un proyecto para revertir el DNU que desreguló el mercado, y queremos que se discuta.

 Usted mencionó una pérdida millonaria para los productores. ¿Cómo llega a esa cifra?

 No es una pérdida, es una transferencia de recursos. Con la desregulación, la industria yerbatera se quedó con 200 mil millones de pesos que le correspondían a los colonos. Y desafío a cualquier industrial o político a demostrarme que estoy equivocado.

Antes del DNU, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) había definido un precio de 505 pesos por kilo de hoja verde. Pero tras la desregulación, un grupo de productores negoció desesperadamente con los industriales y aceptaron 370 pesos. Sin embargo, al final, en el mercado real, terminamos cobrando 180 pesos por kilo.

Haciendo un cálculo simple: si la producción anual de yerba mate es de 1.000 millones de kilos, y dejamos de percibir 200 pesos por kilo, eso significa que nos quitaron 200 mil millones de pesos. Y en la próxima cosecha pasará lo mismo si no logramos frenar esto.

El cálculo es sencillo. En los 90, durante la década desregulada, el proceso fue similar, pero ahora parece ir mucho más acelerado. ¿Qué pasó en los 90, mientras duró la desregulación Menem-Cavallo? El kilo de hoja verde pasó de $0,20 (en 1991) a $0,06 (en 2001) en pesos convertibles uno a uno. Y el precio en góndola se mantuvo casi constante.

Si se multiplica 14 centavos de dólar perdidos por la producción primaria por 700 millones de kilos por 10 años, da el número de transferencia de ingresos hacia la industria, el comercio y los impuestos. 700 millones de kilos x 0,14= 98 u$s millones año. Una década, casi mil millones de dólares que dejó de recibir la producción y quedaron en manos de un puñado de industrias. 

¿Por qué dice que negociar con la industria no sirve?

 Porque es una cortina de humo. Ya lo vivimos en los años ‘90 y 2000, cuando el Gobierno provincial nos invitaba a la “mesa de concertación” en el Ministerio del Agro. Se firmaban actas, pero los industriales nunca cumplían. Por eso se creó el INYM, para que haya un marco legal y se pueda sancionar a quienes no respeten los precios.

La historia nos demuestra que los industriales se ponen de acuerdo entre ellos, no para competir y pagar mejor, sino para bajar el precio de la materia prima. Son tres grandes empresas las que manejan el 60% del mercado, y juegan con los colonos como quieren. Las Marías, Playadito y Ramón Puerta. 

Algunos sectores afirman que hay intereses políticos detrás de las protestas. ¿Es así?

Sí, claro que es un problema político, lo dije desde el principio. Esto no es solo un conflicto económico o comercial: se están peleando el poder dentro del oficialismo y la oposición mira para otro lado.

En Misiones, los yerbateros no fuimos defendidos ni por el oficialismo ni por la oposición. Todos se callaron la boca mientras nos despojaban del único instrumento que nos protegía: el INYM. ¿No es eso un problema político?

Y más allá de la coyuntura, hay algo más profundo: quieren quedarse con la tierra y el agua de los productores. Ya lo vimos en otras épocas. Destruyen el precio de la yerba para fundir a los colonos y que terminen vendiendo sus chacras por dos pesos. Es una estrategia de concentración, como se viene haciendo hace décadas.

Si alguien no me cree, que lea el Plan Misiones 2000, elaborado por el propio Estado. Ahí está escrito que la actividad agropecuaria debe ser integrada verticalmente, es decir, que la industria tenga su propia producción, su propio secadero, su propio molino y maneje el mercado sin depender de los pequeños productores.

Hoy, las grandes empresas yerbateras están avanzando en esa dirección. Dominan el mercado y ahora quieren cerrar el círculo con la importación de yerba de Brasil y Paraguay, que llega con agroquímicos prohibidos en Argentina.

Muchos piden tranquilidad en este conflicto. ¿Cuál es su mensaje para los productores?

No hay mensaje de tranquilidad, hay mensaje de alerta. A los colonos que están en sus casas escuchando, les digo: vienen por su chacra. No se queden esperando, organícense, salgan a luchar.

Y a los tareferos y trabajadores rurales, sepan que la cosechadora mecánica viene a dejarlos sin trabajo. Así como en los ‘60 el tabaco dejó sin empleo a miles de personas, la cosecha mecánica de yerba va a desplazar a 10 mil familias. ¿Dónde van a ir esas personas? A las villas miserias, a la pobreza extrema. Los políticos de Misiones deben reaccionar antes de que sea demasiado tarde. La solución es simple: revocar el DNU, restaurar el INYM y fijar precios justos. Pero para eso hace falta voluntad política.

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Importaciones: el Gobierno derogó el SEDI, el sistema que reemplazó al SIRA

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El sistema había debutado en diciembre de 2023 a días de la llegada de Milei al poder. “Cumplió con los objetivos de normalizar, transparentar, ordenar y agilizar el sistema de importaciones”, dijo Caputo.

El Gobierno derogó el Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI) a través de una resolución conjunta de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y de la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía. El Ministro de Economía, Luis Caputo había adelantado el fin del mecanismo: “Cumplió con los objetivos de normalizar, transparentar, ordenar y agilizar el sistema de importaciones”.

“El SEDI tuvo como objetivo principal obtener información anticipada sobre las operaciones de importación y contemplaba el análisis y seguimiento de datos estadísticos sobre importación de bienes. En ese sentido, se determinó que ya no resulta necesario recabar información anticipada para fines estadísticos”, publicó el ministro en su cuenta de X.

Caputo adelantó que tras esta derogación, se continuarán implementando políticas de facilitación, “con el objetivo de que los intercambios comerciales se realicen de manera sencilla, transparente, eficiente y previsible, garantizando las condiciones para su competencia”, completó y felicitó al secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne y al titular de ARCA, Juan Paso.

Esta noche, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial la Resolución 5651/2025 por la cual se avanza en la derogación del Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI), tal como adelantó Caputo.

A través de la Resolución General Conjunta N° 5.466 del 22 de diciembre de 2023 de la exAFIP y la ex Secretaría de Comercio del Ministerio de Economía se creó el “Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI)” y el “Padrón de Deuda Comercial por Importaciones con Proveedores del Exterior”, derogándose consecuentemente la Resolución General Conjunta N° 5.271/22 (ex AFIP-SC) que había impulsado al Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA).

A partir de la información recabada por el “Padrón de Deuda Comercial por Importaciones con Proveedores del Exterior”, el BCRA lanzó los “Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (BOPREAL)” para solucionar y transparentar la deuda pendientes de pago con los importadores.

En ese sentido, en la resolución se puso como argumento para derogar el SEDI que “dentro de los principios de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO (OMC) se erige como piedra basal el libre comercio y a partir de allí la competencia leal, la no discriminación, previsibilidad y promoción del desarrollo” y que “resulta necesario que las operaciones de importación se conduzcan de manera sencilla, transparente, eficiente y previsible, ajenos a toda discrecionalidad”, tal como establecen las reglas de la OMC.

Por tal motivo, al haberse tornado “innecesario” la obtención de información anticipada para fines estadísticos “deviene prioritario continuar implementando políticas de facilitación, a fin de normalizar el comercio exterior”. De esta manera, la resolución plantea la derogación del SEDI.

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“Nos destruyeron”: un productor yerbatero habló de un momento desolador por la desregulación de Milei

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Los productores yerbateros del norte de Misiones están protestando en las rutas contra los bajos precios que reciben por su hoja verde, una crisis agravada por la desregulación del sector. Hace 14 meses, el gobierno de Javier Milei le quitó las potestades al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que fijaba los precios, pero el impacto recién se sintió con la cosecha gruesa de 2024.

La superproducción récord de casi mil millones de kilos, sumada a la liberalización del mercado, permitió que la industria aprovechara la sobreoferta en perjuicio de los pequeños productores, según remarcan en el sector. Ante la creciente presión económica, las manifestaciones se intensifican con los yerbateros hoy al costado de la ruta en San Pedro y Andresito, dos de las principales zonas productoras. De la cadena yerbatera dependen unas 60 mil familias en Misiones.

Cristián Klingbeil es técnico electromecánico y hace años atrás, cuando decidió volver a trabajar en la chacra familiar, no se imaginó que se encontraría frente a este escenario complejo. “Desde abril del año pasado hasta ahora, la crisis ha empeorado de manera impresionante”, dijo en diálogo con el diario La Nación.

“Todo comenzó cuando el gobierno nacional abrió la importación de yerba y otorgó beneficios impositivos a los importadores, quitando impuestos y facilitando el acceso a dólares. Eso nos destruyó: pasamos de recibir $410 por kilo de hoja verde en algunas cooperativas, a apenas $150 o incluso menos. Algunos productores que entregaron yerba en mayo, junio o julio del año pasado todavía no han cobrado nada o lo están percibiendo en cuotas a precios irrisorios“, lamentó Klingbeil.

El problema central radica en que el precio que se paga por la yerba no cubre los costos de producción: “Hoy, entre la cosecha, el flete, el blanqueo del personal y el pago de aportes patronales, al productor no le queda nada. Ni siquiera alcanza para controlar la maleza en los yerbales”, señaló y agregó: “Si esto sigue así, muchas hectáreas de yerba quedarán totalmente abandonadas”.

La imposibilidad de comprar insumos, fertilizantes y maquinaria profundiza el deterioro del sector. A su vez, el aumento del combustible y de la mano de obra dificultan aún más la situación. Los productores denuncian que no están en contra de los aumentos salariales, pero “los costos han subido por encima de lo que reciben” por la producción.

Los más golpeados por la crisis son los pequeños productores; es decir, aquellos que tienen menos de 50 hectáreas. “Intentan sobrevivir como pueden: algunos venden té, otros pino. Incluso venden su auto y lo cambian por uno más viejo, o maquinaria para hacer frente a los costos. Se ven en venta tractores, cosechadoras de té, camiones… hacen lo que pueden para subsistir“, describió.

El INYM, que regulaba el mercado, fue desregulado por el DNU 70/2023 de Javier Milei, con lo cual perdió la potestad de fijar los precios oficiales de la materia prima: la hoja verde y la yerba canchada. Esto impactó de manera directa a los productores, que aún sufren las consecuencias: “Sin fondos, el INYM no tiene herramientas para ayudar a los pequeños productores. Aunque el Gobierno provincial ha ofrecido líneas de crédito, no han sido suficientes”, informó Klingbeil.

Algunos sectores advierten que podría haber un desabastecimiento de yerba en el mercado si la situación se prolonga. El productor de yerba mate explicó al respecto: “Hasta ahora había cierta paciencia para que la situación repunte. La exportación aumentó unos 3 o 4 millones de kilos, pero el consumo interno cayó en 30 millones. Y tuvimos un año de buenos rendimientos, aunque no de superproducción, lo que hace que hoy estemos dependiendo que se reactive el consumo”.

No descartó que, efectivamente, haya una escasez. “El productor está levantando temperatura y no se descarta una medida de fuerza donde se impida que salga yerba mate de la zona productiva. Si me preguntaban hace un mes atrás, te iba a decir que no, no había peligro de una situación así. Hoy como está la situación en Misiones puede ocurrir”.

Para Klingbeil, la solución no pasa solo por reducir impuestos. Además de un paquete de medidas, lo principal es garantizar un precio mínimo de garantía. Según informó, el INYM calculó que el costo de producción es de $359 por kilo de hoja verde. A eso, buscan sumarle un margen de rentabilidad, por lo que los productores piden entre $450 y $500 por kilo.

“No votamos a este gobierno porque estábamos bien económicamente, sino porque estábamos cansados de los problemas de las gestiones anteriores: falta de combustible, regulaciones, dificultades para conseguir insumos. Pero un año de crisis podemos aguantar, dos años ya no. Si no se toman medidas urgentes, muchas chacras serán abandonadas“, advirtió.

“Desde el gobierno provincial entendemos que no se está haciendo todo lo que se debería hacer para poder buscar una solución a esto. Hay mucho diálogo, mucha atención, nos reciben. Pero fíjate que de los siete diputados nacionales de Misiones, ninguno se hizo eco de la situación yerbatera y sí lo hizo una diputada de Buenos Aires, ya sea que estemos de acuerdo o no con su ideología particular”, continuó.

La crisis yerbatera en Misiones parece estar lejos de resolverse y la paciencia de los productores se agota. Si no se toman medidas urgentes, dijeron, el sector podría enfrentar una de sus peores crisis en décadas, con consecuencias devastadoras para la economía de la región.

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Chamula, el productor yerbatero en la reunión con Karina Milei: “Nos olvidamos de las regulaciones, claro que si”

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En el marco de la visita de Karina Milei a Misiones, Víctor Chamula, productor yerbatero de Andresito, sorprendió al defender la desregulación del mercado yerbatero, al mismo tiempo que reclamó fortalecer el sector agropecuario en Misiones. Durante su discurso en la reunión VIP con la hermana del Presidente, Chamula remarcó la necesidad de conformar equipos de trabajo comprometidos para abordar los desafíos que enfrentan los colonos de la región.

Sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Chamula expresó su respaldo a la desregulación, aunque subrayó que el trabajo en equipo será esencial para afrontar las nuevas dinámicas del mercado. “Nos olvidamos de las regulaciones, claro que sí, pero tenemos un montón de cuestiones en las cuales podemos trabajar. Hasta hoy éramos un gran equipo de gente, pero no teníamos ninguna autoridad legal. Ahora, con esta mesa, tenemos una oportunidad real de hacer cambios”, sostuvo.

Chamula expresó su entusiasmo por la formación de una “gran mesa de trabajo” integrada por referentes de toda la provincia. “Es un equipo de gente honesta, trabajadora, que realmente le pone el pecho a las balas”, afirmó. Según el productor, esta iniciativa busca defender y potenciar a Misiones, una provincia caracterizada por la distribución de pequeñas parcelas de tierra, mayormente no superiores a las 25 hectáreas, que sostienen a una gran cantidad de familias productoras.

El productor también destacó la importancia de generar condiciones para que los jóvenes puedan permanecer en el ámbito rural. “No nos gusta ver que nuestros hijos se vayan a los pueblos o a las ciudades”, aseguró, señalando que el desarrollo del sector yerbatero y agropecuario es clave para fijar a las familias en sus tierras.

Chamula concluyó su discurso con un llamado a la confianza y el compromiso. Citando al expresidente Carlos Menem, afirmó: “No les vamos a defraudar. Si alguno de nosotros falta a la verdad, sabe que tiene que asumir las consecuencias. Es hora de ser serios para cambiar esta provincia y este país”. El productor pidió a los presentes que crean en el proyecto y en el equipo de trabajo que se está consolidando.

La intervención de Chamula resonó entre los presentes, en un contexto en el que el sector yerbatero se encuentra en pleno debate sobre su futuro, con posturas encontradas respecto a la regulación del mercado y el rol del INYM en la actividad.

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