DESREGULACION

Maximiliano Haene: “La desregulación del sector no traería beneficios concretos”

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El sector inmobiliario se encuentra a la espera de definiciones sobre qué aspectos podrían ser desregulados y cómo quedará estructurado el mercado tras la iniciativa del gobierno nacional de la mano de Federico Sturzenegger. Hasta la publicación del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), no habrá certezas absolutas. Sin embargo, trascendidos y posturas tomadas por el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Misiones y la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA) indican que el corretaje inmobiliario debe mantenerse profesionalizado y regulado dentro de una colegiatura.

Maximiliano Haene, de Haene Castuariense Inmobiliaria, expresó en una entrevista con Open1017 que la existencia de un colegio profesional es fundamental para brindar certeza a quienes buscan comprar, vender o alquilar una propiedad. “Un profesional matriculado ha recibido formación específica y cuenta con el respaldo de un colegio que lo regula, garantizando que los clientes puedan acudir a una entidad en caso de inconvenientes”, afirmó. Además, explicó que si un corredor inmobiliario actúa de manera irregular, el damnificado puede presentar una denuncia ante el tribunal de ética del colegio, que tiene la potestad de sancionar e incluso inhabilitar al profesional. “Esto ocurre en todas las profesiones colegiadas”, remarcó.

En Misiones, el Colegio de Corredores Inmobiliarios fue creado en 2010 tras un arduo trabajo del sector. Su existencia permite que tanto los profesionales como los clientes tengan un marco regulatorio claro y una instancia de reclamo. “Sin esta estructura, los afectados por prácticas irregulares tendrían que recurrir a la justicia ordinaria, lo que implica procesos largos e inciertos”, sostuvo Haene.

Sobre la situación en Buenos Aires, Haene señaló que algunos sectores han presionado para desprofesionalizar el corretaje inmobiliario. “Más allá de los intereses específicos en juego, lo importante es garantizar que quienes recurren a un profesional del rubro inmobiliario tengan acceso a un servicio regulado y avalado”, indicó. Además, destacó que Argentina se distingue en América Latina por la profesionalización del sector, lo que aporta seguridad jurídica y ética.

Según Haene, los colegios inmobiliarios están al servicio de la comunidad y no representan una carga para el Estado. “La posible desregulación no parece ofrecer beneficios concretos, aunque su impacto dependerá del contenido final del DNU”, expresó. No obstante, enfatizó que cualquier profesión necesita una entidad que la regule y la encuadre dentro de un sistema que garantice estándares de calidad y seguridad para los consumidores.

El impacto de la eliminación de organismos reguladores ya se observa en varios sectores, generando incertidumbre sobre dónde acudir ante fraudes o estafas. “En el ámbito inmobiliario, sin regulación, la única alternativa para los damnificados sería acudir a la justicia ordinaria, lo que implicaría tiempos prolongados y un desenlace incierto”, explicó Haene. En Misiones, la formación continua y la matriculación han sido claves para la profesionalización del sector. “No tendría sentido desmantelar un sistema que ha demostrado ser beneficioso tanto para los corredores como para los clientes”, advirtió.

Por otro lado, Haene valoró algunas medidas tomadas por el gobierno, como la reactivación de créditos hipotecarios y la reforma de la Ley de Alquileres, cuya versión anterior había sido perjudicial. “También se empieza a notar cierta estabilidad económica, clave para el acceso al crédito”, señaló. Sin embargo, manifestó que una posible desregulación del corretaje inmobiliario podría generar inseguridad y desprotección tanto para los profesionales como para los clientes, en contradicción con otras acciones gubernamentales que buscan reactivar el sector.

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El año de la desregulación yerbatera: producción en crisis y la industria en jaque por bajas ventas

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“Hoy es un día histórico para nuestro país. Después de décadas de fracasos, empobrecimiento, decadencia y anomia, hoy comenzamos formalmente el camino de la reconstrucción”. Con esas palabras comenzaba el discurso del presidente Javier Milei, quien hace un año anunciaba el Decreto de Necesidad y Urgencia con el que se inició un proceso de desregulación de la economía. El texto del DNU incluyó al Instituto Nacional de la Yerba Mate, que después de 20 años perdió la potestad de fijar precios y regular el mercado. Un año después, se pueden apreciar las consecuencias. No fueron las esperadas, ni siquiera para el sector industrial. 

El precio de la materia prima se desplomó. De 350, 370, hasta 400 pesos que se llegaron a pagar en los primeros meses de este año, a 180 en el último día de cosecha en octubre. Los pocos que están cosechando ahora no tienen mejores ofertas. 

Sin embargo, el año puede terminar con una cosecha récord, cercana a los mil millones de kilos, un 30 por ciento más que la zafra de 2023. Un contraste que no oculta la pérdida económica para el sector productivo y una caída brutal en el consumo interno, que será uno de los más bajos de la década, lo que también pone en tensión al sector industrial, que celebra la desregulación, pero sufre por el aumento de los costos de producción. El sector exportador, que comenzó el 2024 equilibrando la balanza, cierra el año con el acumulado más bajo de los últimos cinco años. 

Según los datos de octubre, el consumo interno de yerba mate acumulado de este año alcanzó los 215.331.111 kilos, el nivel más bajo desde 2016. Para la industria esto implicó un shock inesperado. La rentabilidad se queda en los supermercados y una o dos marcas que venden por debajo del precio de producción, hiperconcentrando las ganancias. 

En octubre, el consumo interno fue de 22.424.232 kilos, con una disminución del 5,75% respecto a septiembre y del 10,05% en comparación con octubre de 2023. A nivel anual, el acumulado de 2024 muestra una caída del 8,91% frente a igual período del año pasado.

Por otro lado, las exportaciones de yerba mate entre enero y octubre totalizaron 36.930.192 kilos, el volumen más alto registrado desde 2019, cuando en el mismo período se exportaron 39,8 millones de kilos.

El desempeño de octubre refleja una desaceleración: se exportaron 3.756.455 kilos, lo que representa una baja del 22,7% respecto a septiembre, cuando los envíos al exterior alcanzaron los 4.863.858 kilos.

Asimismo, el acumulado entre mercado interno y envíos al exterior también da un resultado negativo con 252.625.237 kilos, el resultado más bajo de los últimos cinco años.

Los números son diametralmente opuestos a cómo cerró el 2023 la yerba mate. El mercado regulado cerró el año como la única economía regional de la Argentina con luz verde en el semáforo de Coninagro. Durante 2023 las ventas de yerba mate elaborada totalizaron 325.121.576 kilos, alcanzando así un récord histórico para esta economía regional.   

A pesar de un contexto climático desfavorable que complicó la cosecha y una caída en la demanda de varios productos de la canasta familiar, la yerba mate se mantuvo firme y cerró el año pasado con una suba del 3,49 por ciento. La salida de molino hacia el mercado interno fue de 285.430.373 kilos (casi diez millones de kilos más que en 2022).

“La actividad yerbatera tenía muy buenos indicadores. Buen precio de la materia prima, de la canchada y también teníamos exportaciones altas. Lo que quiere decir que la cadena en su conjunto estaba funcionando muy bien con un producto de muy buena calidad. En este momento podemos ver que toda la cadena está resentida. La cosecha parada, los secaderos prácticamente sin trabajo, los productores al costado de la ruta reclamando por un precio justo y el sector industrial con una competencia muy grande con la apertura de importaciones y mayores costos”, analizó Juan José Szychowski, el último presidente del INYM antes de la desregulación. 

“Esto habla de cómo hay determinadas actividades como es la yerba mate, que necesitan una economía regulada. Hoy tenemos problemas en toda la cadena productiva, porque secaderos y molinos también están con problemas”, afirmó. 

Christian Klingbeil es conocido por su defensa del sector primario.  “Fue un año tremendo, con la yerba y el té, no pegamos bien. Con la desregulación empezó a desmoronarse nuestro castillo de naipes. Cada semana escuchábamos que los precios iban bajando y los plazos de pago cada vez eran más largos hasta el punto de que todavía hay gente con que no tiene nada de la yerba cosechada ni siquiera un cheque ni idea de cuánto y cuándo van a cobrar”, aseguró el joven productor.

“Lamentablemente, creo que va empeorar, porque cada vez que habla alguien del Gobierno nacional y hace referencia a la yerba, no se cansa de repetir que lograron bajar de 500 pesos a 125 pesos el precio. Hay una obsesión con que la yerba sea barata”, cuestionó. 

“Me preocupa esa obsesión que tiene el Gobierno nacional y por otro lado, la contradicción. Es un Gobierno que vino a decir que nos va a sacar el Estado de encima y lo que yo veo es que nos tiró el Estado por completo encima.  Toda la cuestión de tarifas de energía, impuestos, no bajaron nada y aumentaron los costos de una manera tremenda y tirándonos al piso el valor el valor de nuestra producción. O sea, del Estado realmente nos tenemos que hacer cargo. No nos tira un centro. Espero estar totalmente equivocado, quiero equivocarme, pero la verdad es que no le veo un punto positivo al sector. Sumado a esto, todo el conflicto de Siria que paralizó importaciones. Ni siquiera del exterior nos viene alguna noticia alentadora”, remarcó. 

Ajeno a los avatares de la producción y la industria misionera, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger celebra cada vez que puede el impacto de la desregulación. La yerba mate suele ser citada como ejemplo de su visión de la economía. Hace unos días, en una entrevista con La Nación, Sturzenegger volvió a poner como ejemplo del éxito de su gestión, la quita de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate y su impacto en los precios. Además, anunció que intentará eliminar el cobro de la estampilla del INYM, lo que terminará por suprimir las herramientas para lo que fue creado. 

Sturzenegger -sin repreguntas- celebró como una una anécdota el desplome del precio de la yerba mate, nuevamente confundiendo góndola con materia prima: “En el DNU, nosotros dispusimos que el Instituto Nacional de la Yerba no iba a fijar más el precio. En estos días me llamó una persona y me dijo ‘Federico, te olvidaste de la hoja de ruta yerbatera’. ¿Qué es la hoja de ruta yerbatera? Hay una resolución de la ex-AFIP que dictamina la entrega de un [informe] cuadriplicado cada vez que se sacaba un paquete de yerba, se movía un camión, etc. Eso también lo eliminamos. Poco después, me vuelven a llamar. ‘Federico, te faltó sacar la estampilla yerbatera’. Bueno, son esas cosas a las que apuntamos sacar y así simplificar los procesos”.

“…en Argentina cuando una industria es competitiva, ¿qué hacemos? La transformamos en monopólica. Creamos un instituto para lo que era competitivo”, aseguró, sin atender que el INYM fue creado en medio de una oleada de protestas de productores que estaban en la miseria y con precios de la hoja verde en picada. En la década desregulada, entre 1991 y 2001, el kilo de yerba mate al consumidor se mantuvo entre 1992 y 2001 en los $2 pesos. En tanto el kilo de la hoja verde puesta en secadero pagado al productor pasó de $0,20 al inicio del período, a $0,06 al cabo de los diez años. Lo que implicó pasar de una participación del sector primario del 30% en el valor final (3 kilos de hoja verde para producir un kilo de producto final), a una participación del 10%. 

“Entonces, lo sacamos el Instituto (Nacional de la Yerba Mate), dejó de fijar el precio, los precios cayeron 30%”, remarcó el ministro, sin distinción entre góndola y materia prima. Pero siquiera en la góndola es acertada la expresión: el último dato de la inflación marca una suba del 0,2 por ciento en los precios de los supermercados. El precio de la hoja verde cayó no menos del 50 por ciento desde diciembre pasado. 

“…me llama uno y me dice: “No, Federico, sacaste la hoja, te olvidaste la estampilla yerbatera”. Y entonces después otro me llama: “Federico, sacaste la estampilla, no, que todavía no la sacamos porque eso necesitó el Congreso”, me dice, “te olvidaste que hay una resolución que impide sembrar yerba”. O sea, Argentina es un país donde vos querés creer, acrecentar la producción y el Estado te dice: “No lo puedes hacer”, señaló Sturzenneger sin dar a conocer el nombre de su interlocutor. En rigor, la resolución 170 que limitaba las plantaciones, nunca se puso del todo en práctica, tras el reclamo de Las Marías y La Cachuera, dos de las principales industrias de la región. Lo que buscaba esa resolución era evitar que los grandes jugadores plantaran sin límites y terminaran expulsando a los pequeños productores.

Justamente, uno de los problemas que enfrenta el sector productivo es la sobreproducción: se espera llegar a una cosecha récord de mil millones de kilos con la zafriña de diciembre. En contraste, las ventas en el mercado interno están en baja.

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Desregulación en el sector yerbatero: la “mesa de transacciones” como posible salida a la crisis

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El sector yerbatero está en camino a una “crisis” similar a la vivida tras la desaparición de la CRYM en los años noventa, en el auge del neoliberalismo. Ahora en un modelo Libertario “pro mercado” la desregulación del precio planteada en el DNU 70, implica que no hay ninguna referencia de precios que garantice la cobertura de costos para afrontar una nueva cosecha.

Según un estudio del Centro de Economía Política Argentina el productor sólo logra captar 5,7% del precio de venta en góndola en septiembre 2024, es decir, 1,3 puntos porcentuales menos que en septiembre 2023 y 2,4 puntos menos que el promedio 2020-2023. Es el peor momento, desde 2019 del ratio entre el precio al productor y el precio de góndola por kilo.

Es por ello que, tras varias asambleas y reuniones, los productores yerbateros organizados generaron la “Mesa asesora” desde donde plantean una “mesa de transacciones” para conseguir un precio justo por la hoja verde. Pero para ponerla en marcha necesitan el acompañamiento del Estado. Y reconociendo que el Estado nacional no les prestará atención, porque impulsan el libre mercado, apuestan a que sea el Gobierno de Misiones que les dé el aporte necesario para suplir la “desaparición” del INYM.

En el marco de una crisis profunda en el sector yerbatero, productores de Misiones viajaron a Posadas en busca de una reunión solicitada hace una semana con el Gobernador, Hugo Passalacqua. Para ellos, las reuniones con el Ministro del Agro, Facundo Sartori (el vocero natural del Gobierno para el sector productivo) no brindan una respuesta inmediata que ellos demandan, debido a la cercanía del inicio de la zafriña o cosecha de verano.

Piden respuestas claras y, sobre todo, efectivas por parte del gobierno provincial. La desregulación impulsada por la administración nacional de Javier Milei dejó al sector expuesto a una caída alarmante del precio de la hoja verde, que pasó de 390 a apenas 120 pesos por kilo. Frente a este contexto, la creación de una “mesa de transacciones” es una de las propuestas centrales que los yerbateros quieren impulsar para sostener precios justos y garantizar la estabilidad del sector productivo. Pero ahora reconocen que sin el acompañamiento del Estado nada podrán hacer en la mesa de negociación con el sector industrial.

“Queremos un precio justo para la yerba”

Sergio Delapierre, productor yerbatero y vocero de la nueva “mesa asesora”, explicó que la crisis actual en el sector yerbatero es resultado de una serie de promesas incumplidas y de la falta de un mecanismo regulador eficaz. “Hace meses que solicitamos al ministro del Agro la convocatoria de esta mesa. Queremos asesorar y trabajar junto al gobierno, pero hasta hoy no hemos tenido ninguna respuesta. Por eso vinimos a pedir directamente una audiencia con el gobernador”, señaló. Sin embargo, Delapierre subrayó que, pese a la urgencia de la situación, aún no han sido recibidos por ninguna autoridad de alto nivel.

La preocupación principal de los productores es la inminente zafriña, que iniciaría sin un precio de referencia para la hoja verde. “Estamos hablando de una situación crítica, el precio se desplomó y muchos productores están cosechando sin saber cuánto recibirán”, alertó. Para el sector, la creación de una “mesa de transacciones” significaría un cambio profundo, permitiendo que cada operación pase por una cuenta bancaria supervisada para que los precios acordados se respeten y se eliminen las especulaciones y distorsiones del mercado.

Víctor Chamula, otro de los referentes yerbateros, también expresó su decepción frente a la falta de acción estatal. Según Chamula, el petitorio de audiencia con el Gobernador fue entregado hace más de una semana luego de más de veinte reuniones con productores y asociaciones. “No queremos más reuniones sin sentido. Necesitamos soluciones claras. Nos preocupa que el gobierno no quiera o no pueda resolver los problemas agropecuarios”, señaló Chamula, quien resaltó que la situación económica de muchos productores es insostenible.

Al mismo tiempo, Chamula hizo referencia a dos proyectos que circulan en el ámbito legislativo, uno impulsado por el productor Omar Tabaczuk y otro por el diputado del PAyS, Cristian Castro. Ambos buscan asegurar un precio base para la yerba, aunque, según Chamula, el objetivo es combinar los mejores elementos de ambas propuestas para lograr una normativa que beneficie a todos. “Lo que queremos es una norma justa que proteja a los productores y evite la especulación que estamos viendo ahora”, puntualizó.

Mesa de transacciones: una alternativa a la crisis

La mesa de transacciones se posiciona como el recurso que los productores visualizan para lograr un precio justo y estable. La idea es crear una “cooperativa gigante”, inspirada en el modelo de transacción de cooperativas menores, en la cual cada operación de venta pase por un control administrativo. Esto garantizaría que el precio acordado se mantenga en toda la cadena productiva.

Para los productores de Misiones, detener la zafriña sin un precio adecuado evitaría que el mercado yerbatero se sature de oferta a bajos costos, algo que pondría en riesgo la supervivencia de muchos pequeños productores.

La cuestión del INYM

Uno de los planteos recurrentes de los productores es que sucede con el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el cual cayó en la desregulación del DNU 70 de Javier Milei y a pesar de las quejas planteadas y avaladas por el Poder Judicial, ha “desmantelado” la operatividad del Instituto, que no tiene ni siquiera garantizado el autofinanciamiento que tenía por su Ley de creación.

Sin capacidad de reacción, sin un plan para defenderse o reinventarse, con un Gobierno Nacional que no lo quiere y lo ignora, con productores que tampoco parecen interesados en sumarse al Directorio, y sin conducción, el Instituto Nacional de la Yerba Mate parece cada vez más resignado a una muerte lenta en manos de asociaciones cercanas al modelo libertario.

Pronto a cumplirse 11 meses desde que está sin Presidente, el mismo lapso que el Gobierno Nacional demora en nombrarle un titular, condenándolo a la acefalía y arranca un mes donde, como cada noviembre, es la Secretaría de Agricultura de Nación la que tiene que decidir si le aprueba o no el nuevo presupuesto, permitiéndole aumentar el precio de la estampilla.

De un lado las asociaciones de los Directores del sector productivo que están a cargo (con mandato vencido) han optado por no presentarse en la reciente convocatoria para elegir a las nuevas autoridades, porque aducen que “no les corresponde pelear por un nuevo mandato”. Sin embargo, desde otras asociaciones lo ven como un “abandono” al INYM y al sector productivo, porque “les dejan el camino libre a los que quieren la desaparición total del INYM“, dijo un reconocido dirigente agrario.

Este dirigente en una charla con Economis lamentó que esta postura haya sido tomada por los actuales directores y dijo “si no quieren presentarse a luchar, al menos se hubieran registrado para acompañar a los que si creemos necesaria la continuidad del INYM, porque si lo perdemos del todo y cae la ley de creación será muy difícil volver a lograr el consenso en el Congreso para crear un Instituto Nacional”.

En la tarde del martes (5 de noviembre) el ministro del Agro, Facundo López Sartori, se reunió vía Zoom con representantes de las asociaciones yerbateras CAYAL, APAM, AGYPSUR, ACPYN, MAM y productores de Apóstoles, para reforzar el trabajo conjunto en beneficio del sector. Con miras al inicio de la zafriña, las asociaciones plantearon la necesidad de implementar un sistema de cupificación para generar mejores condiciones en la actividad.

Los integrantes de la “Mesa asesora” hoy no lograron reunirse con el Gobernador, que viajó a Mar del Plata a acompañar a los representantes misioneros en los Juegos Evita. Tampoco lograron reunirse con el Vicegobernador. Solo fueron informados que el petitorio entregado hace una semana está siendo analizado para darles una pronta audiencia. Para algunos representantes del sector productivo esta demora es mala e incluso agitan la idea de venir a la capital misionera con un tractorazo, e instalarse en la plaza 9 de Julio o frente al INYM; otros plantean “salir a las rutas” (nacionales 12 y 14) a hacer bloqueos para ser atendidos.

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Yerba Mate: “Lamentablemente, muchos quedarán en el camino”

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La dramática crisis de precios en un producto emblema para los argentinos, la yerba mate, deja en crisis a los productores.

Pintada de rojo intenso es como quedó la yerba mate en el “semáforo” con que Coninagro mide mensualmente el comportamiento de las economías regionales. Este color indica que el sector está en crisis. La caída de los precios de la hoja verde puso a los productores en una situación crítica: muchos no logran cubrir los costos de producción, lo que los obliga a reducir su actividad, dejar de invertir y hacer esfuerzos por mantener sus plantaciones activas. Algunos, inevitablemente, quedarán en el camino. Según Coninagro, los precios de la hoja verde están casi al mismo valor que en 2023.

Así lo explicó Orlando Stvass, productor yerbatero y tesorero de Coninagro. El dirigente explicó que la situación actual es complicada debido a que la oferta de materia prima ha superado la demanda. “Estimamos que este año, aunque aún faltan los datos oficiales, la producción será un 30% mayor que el año pasado. En 2023 se produjeron 770 millones de kilos, y este año proyectamos llegar a los 1000 millones”, indicó.

Hasta marzo pasado, la producción de yerba mate se mantenía en equilibrio. Sin embargo, las condiciones climáticas cambiaron el panorama. “La producción prácticamente se duplicó debido a las lluvias y el clima favorable que tuvimos a finales de 2023 y principios de 2024, lo que provocó un aumento significativo en la oferta de materia prima”, señaló.

Este aumento en la producción trajo consigo una consecuencia directa: la caída de los precios. “Los precios de la hoja verde bajaron entre un 20% y un 40%, dependiendo de la zona y de la oferta disponible”, explicó. A principios de año, el precio de la hoja verde rondaba los $370 por kilo, pero terminó en un promedio de $300, e incluso en algunas zonas llegó a $280 o menos. “Hubo casos donde el precio cayó hasta $100 por kilo”, agregó.

La situación se complicó aún más con el incremento del ajuste salarial, que fue del 40%. “Este ajuste fue razonable, ya que los salarios venían con un desfasaje, pero impacta en los costos de la cosecha. En promedio, la mano de obra representa el 50% de los costos totales en septiembre”, explicó.

A esto se suman otros incrementos, como los insumos y el combustible. “Los fertilizantes, que se aplican en esta época del año, subieron considerablemente hasta septiembre. Aunque hubo una leve baja -cuando se redujo el Impuesto PAIS-, los precios siguen siendo altos, y muchos productores ya habían comprado insumos a precios elevados”, detalló.

La sobreoferta de yerba mate, combinada con el aumento de costos y la caída de precios, puso en una situación límite a muchos productores, especialmente a los pequeños. “El productor no aplica insumos, reduce su actividad, no invierte, trata de mantener sus plantaciones para que, cuando haya demanda, esté vigente su producción y pueda producir lo que el mercado demanda”, explicó. “Lamentablemente, muchos quedarán en el camino”, agregó.

La planta de yerba mate es un árbol perenne cuyo periodo de cosecha va de diciembre hasta septiembre del siguiente año. Dependiendo de la época, se realizan distintos tipos de corte, pero la cosecha está prohibida en octubre y noviembre, según lo establece el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), por razones ecológicas y de calidad. Es en esos meses cuando la planta atraviesa su mayor fase de rotación de hojas, y la yerba mate debe cosecharse con hojas maduras para garantizar un producto de buena calidad.

Según detalló, en Corrientes hay unos 600 productores, principalmente en la zona de suelos rojos, con unidades productivas de unas 50 hectáreas en promedio. En Misiones, el número de productores es mayor, con alrededor de 12.000, pero sus parcelas suelen ser más pequeñas, de unas 25 hectáreas.

Fuente La Nación

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Desregulación del transporte: ¿cómo impactará la nueva medida en los costos y la competencia?

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El Gobierno oficializó la desregulación del transporte de media y larga distancia de pasajeros. Elimina el carácter de servicio público al transporte de media y larga distancia

Mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, el Gobierno anunció la desregulación del transporte automotor de media y larga distancia. La medida establece la creación de un Registro Nacional de Transporte de Pasajeros, que será público, accesible en línea y gratuito, y busca fomentar la competencia en el sector.

El nuevo sistema comenzará a implementarse en un plazo de 60 días y, según las autoridades, no afectará las normas de seguridad vigentes. Este cambio implica que el transporte de pasajeros dejará de ser considerado un servicio público, lo que permitirá a las empresas mayor libertad para fijar precios, modificar o discontinuar rutas no rentables, y facilitará la entrada de nuevas compañías al mercado.

El decreto lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro de Economía Luis Caputo. Según el documento oficial, la medida se inscribe en un programa de transformación del sistema nacional de transporte, con el objetivo de racionalizar la oferta de servicios, expandir las inversiones y reducir los costos para mejorar la competitividad económica y la calidad de los servicios.

Entre los principales cambios, se destaca la creación del Registro Nacional de Transporte de Pasajeros, que permitirá a las empresas establecer recorridos, horarios y tarifas de manera independiente. Además, se simplificarán los trámites administrativos gracias a la implementación del “Silencio Positivo”, un mecanismo que garantiza la aprobación automática de registros si no se objeta dentro de los cinco días posteriores a la inscripción.

El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, impulsó la medida en colaboración con la Secretaría de Transporte, dirigida por Franco Mogetta. Según estas entidades, la normativa beneficiará a todos los actores del sector, aumentando la flexibilidad y facilitando el acceso al mercado.

Facilidades para el transporte a puertos y aeropuertos

De acuerdo con el decreto, se permitirá el libre ingreso de vehículos de transporte de pasajeros a puertos y aeropuertos. Esto incluye servicios de alquiler con taxímetro habilitados en cualquier jurisdicción, ya sea mediante contratación directa o a través de plataformas digitales. La Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Prefectura Naval Argentina se encargarán de garantizar la seguridad en estos puntos.

A pesar de los cambios, el Gobierno ha subrayado que las exigencias de seguridad se mantendrán sin modificaciones. Las empresas deberán cumplir con los requisitos de seguridad establecidos y podrán definir libremente los vehículos, puntos de ascenso y descenso de pasajeros, que serán autorizados por las jurisdicciones locales correspondientes.

Impacto en el mercado

Desde el Ministerio de Desregulación, señalan que la liberalización del sector incentivará la competencia y reducirá costos para los usuarios, además de agilizar la oferta de servicios. A largo plazo, se espera que la medida aumente la oferta de servicios y permita que más compañías, incluidas las de transporte interjurisdiccional, puedan operar en rutas de media y larga distancia.

Qué cambiará con la desregulación y qué piden las empresas

La desregulación del transporte generó reacciones mixtas en el sector. La Asociación Argentina de Empresas de Transporte de Pasajeros (Aaeta) valoró la flexibilización, pero advirtió sobre la necesidad de una apertura gradual para evitar saturaciones. La Aaeta también solicitó medidas complementarias, como la exención del Impuesto a los Ingresos Brutos y la actualización de normativas para garantizar un entorno favorable a los transportistas.

Podrían operar nuevas compañías con solo registrar una combi y se les permitirá ingresar a aeropuertos y a puertos para levantar pasajeros. Qué sucederá con los precios y los recorridos. Las cámaras, en alerta, piden que la apertura sea gradual y temen una eventual “saturación” del mercado.

Una cuestión sobre la que las empresas esperan mayores detalles en la reglamentación tiene que ver con el ingreso potencial de “nuevos jugadores” al mercado, con un panorama mucho más desregulado. La norma, según confirman en el Gobierno nacional, permitirá dar servicio de media y larga distancia a través de combis, además de micros, mientras cumplan con los estándares.

Una de las cámaras del sector, la Asociación Argentina de Empresas de Transporte de Pasajeros (Aaeta) publicó minutos después de que se conociera la medida un comunicado en el que planteó que “la normativa busca aumentar la flexibilidad en el acceso al mercado para los operadores y en la capacidad de ajustar la oferta de servicios”.

En ese sentido, consideraron que “Aaeta ha sostenido desde siempre que es esencial agilizar la normativa, otorgando mayor protagonismo al sector empresarial y reduciendo la burocracia que dificulta la prestación eficiente de servicios. Consideramos que cualquier apertura en el mercado debe ser gradual para evitar saturaciones que podrían poner en riesgo la viabilidad de los transportistas actuales”.

Esa cámara listó una serie de medidas que aseguraron que son centrales como la exención del Impuesto de Ingresos Brutos, la limitación de costos en terminales de ómnibus, la eliminación de lo que llamaron “burocracia excesiva”, actualización de normativas, exención de patentes para vehículos de pasajeros, eliminación de recargos en peajes y un sistema para minimizar o compensar gratuidades.

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