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El Mercosur avanza en un contexto internacional desafiante

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El Mercado Común del Sur (Mercosur) cerró 2025 con un crecimiento de cinco por ciento en sus exportaciones de bienes y servicios, a pesar de un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, señaló este jueves 4 un nuevo informe de la Cepal.

El avance, según la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), estuvo impulsado por una buena cosecha agrícola, el dinamismo del sector energético, el aumento de la demanda externa y el fortalecimiento del comercio automotor dentro del bloque.

Integran el Mercosur lo socios fundadores en 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más Bolivia en proceso de incorporación definitiva plena, y Venezuela, suspendida indefinidamente del bloque desde 2016 por incumplimiento de compromisos democráticos y comerciales.

Como Estados asociados, que participan en zonas de libre comercio y tratados comerciales complementarios, tiene a los restantes países sudamericanos: Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Suriname.

En su informe “El acuerdo con la Unión Europea: una oportunidad de crecimiento, desarrollo productivo y consolidación institucional para el Mercosur”, la Cepal destaca, desde esta capital chilena, las oportunidades que genera el acuerdo comercial con el bloque europeo, en vigor desde mayo de este año.

La alianza abre las puertas a un mercado que representa una cuarta parte de la economía mundial y se espera que impulse las exportaciones agropecuarias, energéticas e industriales de la región.

De cara a 2026, la Cepal advierte sobre un escenario internacional más complejo: los aranceles promedio que enfrentan las exportaciones del Mercosur hacia Estados Unidos pasaron de 2,1 % al 12,8 % en poco más de un año, afectando especialmente a sectores como la industria automotriz, el acero y el aluminio.

A eso se suma la incertidumbre generada por los conflictos en Oriente Medio, que han elevado la volatilidad de los precios del petróleo.

Esa situación podría beneficiar a Argentina y Brasil, como exportadores netos de combustibles, mientras que los demás países del bloque podrían verse perjudicados por su dependencia de las importaciones energéticas.

El análisis de la Cepal destaca que las exportaciones de bienes en 2025 aumentasen 4,5 % y las de servicios 7,5 % en el conjunto del bloque, aunque el valor de las importaciones del bloque creció 8,5 % (9,6 % en bienes y 5,7 % en servicios), y superó ampliamente el ritmo de expansión de las exportaciones.

Ese dinamismo fue impulsado por la apreciación de las monedas de los países miembros, en un marco de sobreoferta global de manufacturas. Como resultado, hubo un deterioro del saldo comercial del bloque, que pasó de 1,1 % del producto interno bruto (PIB) en 2024 a 0,6 % en 2025.

Este desempeño se explica por la reducción del superávit comercial de bienes (de 3,2% del PIB a 2,7%) y un déficit estructural en la cuenta de servicios, que ascendió a 2,1% del PIB en el último año.

Para el corto plazo, el año 2026, la Cepal anticipa un contexto geopolítico desafiante. Los aranceles adicionales establecidos por Estados Unidos continuarán impactando sobre el Mercosur, con efectos heterogéneos entre sectores.

Algunos han quedado exceptuados, como los hidrocarburos y ciertos minerales estratégicos, otros afrontan el arancel general de 10 %, y un tercer grupo, que incluye a la siderurgia y la metalmecánica, el equipamiento eléctrico, el aluminio, el azúcar y la industria automotriz, debe enfrentar aranceles que llegan hasta 50 %.

La Cepal anticipa también réplicas del conflicto bélico en Oriente Medio, que ya han provocado un marcado incremento y una mayor volatilidad en los precios del petróleo y sus derivados.

Esto, en términos de comercio exterior, podría beneficiar a Brasil y Argentina en su carácter de exportadores netos de combustibles, y perjudicar a los demás países del bloque en su condición de importadores netos.

Más allá de ese efecto, una desaceleración generalizada del comercio mundial podría afectar las exportaciones de una serie de materias primas relevantes para el conjunto de países del bloque.

El estudio repasa las oportunidades y desafíos que plantea para el Mercosur la asociación comercial con la Unión Europea, representando la suma de sus economías 25 % del PIB mundial.

Entre las oportunidades se destaca el margen para expandir las exportaciones agropecuarias, energéticas, de minerales críticos y de insumos industriales.

Se advierte, no obstante, la persistencia de restricciones de acceso al mercado europeo bajo la forma de contingentes arancelarios y, eventualmente, la aplicación de salvaguardias que podrían restringir los beneficios potenciales.

También se advierte que el acuerdo plantea riesgos y retos para el Mercosur, especialmente en algunos rubros manufactureros que podrían verse desplazados por una competencia europea más eficiente.

En algunos sectores, como el automotor, se prevén plazos de desgravación más extensos para facilitar la adaptación. Otros retos se relacionan con segmentos del sector de alimentos y bebidas, como el lácteo y el vitivinícola, en los que la Unión Europea presenta importantes ventajas competitivas.

La Cepal alienta a los países del Mercosur a trabajar con urgencia para aprovechar plenamente los beneficios del acuerdo, con estrategias de desarrollo productivo orientadas a dotar al bloque de una mayor competitividad, así como de mayores capacidades institucionales.

Eso implica identificar aquellos nichos en los que sea posible fomentar el agregado de valor, aprovechando sectores con ventajas preexistentes, y además cerrar brechas regulatorias y consolidar la coordinación institucional del bloque.

Con información de IPS Noticias

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Menos alumnos, más decisiones

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Por Ivana Templado / FIEL – Los datos del censo 2022 confirmaron un fenómeno que había sido malinterpretado tras la irrupción de la pandemia en 2020: la marcada caída de la natalidad de todo el país. Durante un tiempo se pensó que los niños más pequeños no “volvían” al jardín una vez regularizadas las clases presenciales. Pero no era que no volvían, sino que había (y hay) menos niños para ingresar al jardín. Y este hecho, como ya han advertido varios especialistas, tendrá consecuencias en muchos aspectos sociales y económicos. El que más nos interesa aquí, es el que tendrá en el sistema educativo.

La Dirección Nacional de Población (2025) publicó un informe donde proyectaba y analizaba la caída sostenida de la matrícula en el nivel primario. Luego, un informe de Argentinos por la Educación (2026) ahondó en las implicancias que esta caída de la matrícula en primaria tendría sobre la cantidad de secciones, cargos docentes y recursos. En esta nota amplío la mirada tratando de analizar varias dimensiones que creo también importantes; por un lado miro el sistema educativo obligatorio en su conjunto, que es el que tienen bajo su responsabilidad las jurisdicciones, por otro lado, focalizo en el sector de gestión estatal, porque es donde los datos de costos educativos están más completos y finalmente contrasto también con los niveles de aprendizajes para valorar las posibles ventanas de oportunidad.

El punto de partida es el Gráfico 1, que muestra la evolución de la matrícula estatal proyectada a 2040 para el total del país, separada en dos bloques: inicial más primaria por un lado, y secundaria por el otro (ver nota metodológica al final). La diferencia temporal es esperable en términos demográficos pero observar la claridad de la secuencia no deja de ser interesante. El bloque inicial + primaria[1] viene contrayéndose desde la década pasada, y entre 2024 y 2030 perderá en torno al 26% de su matrícula estatal. La secundaria, en cambio, todavía crece levemente hasta 2027-2028 y recién a partir de ahí inicia su caída, que se acelera notoriamente en la segunda mitad de la próxima década. Dos curvas que cuentan la misma historia pero con una diferencia de casi diez años.

Gráfico 1Matrícula estatal proyectada a 2040

Fuente: elaboración propia con base en datos de la Dirección Nacional de Población (proyecciones poblacionales 2022-2040).

Esta diferencia temporal es el puntapié a todo lo que sigue, porque define dos ventanas de oportunidad distintas. Bajo el supuesto de mantener (en términos reales) el gasto educativo realizado por cada provincia en 2024 sin cambios hasta 2030, la caída de matrícula (barras verdes) implica automáticamente un aumento del gasto por alumno estatal (GAE, barras naranjas): los mismos recursos repartidos entre menos estudiantes. Las diferencias entre provincias vienen tanto por lo que cada una asigna al nivel como por su patrón demográfico. En el bloque inicial + primaria, ese aumento proyectado del GAE entre 2024 y 2030 oscila entre el 22% en Misiones y Chaco, y el 59% en Tierra del Fuego, con la mayor parte de las provincias ubicadas entre el 28% y el 46% (Gráfico 2). No es un incremento trivial. La pregunta es si las potenciales mayores ventajas pertenecen a aquellas provincias donde más falta hace.

Gráfico 2: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.

Gráfico 3: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula vs. aprendizajes.

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2023

El Gráfico 3 cruza ese margen proyectado en el GAE de inicial + primaria con los aprendizajes de matemática en 6° grado según el operativo Aprender 2023. Dado el cambio demográfico, uno desearía que las provincias con peores aprendizajes fueran también las que más recursos por alumno van a tener disponibles para reasignar. No es lo que se observa. Un número muy importante de provincias se ubica en el cuadrante inferior izquierdo, que son las que tienen el menor margen en inicial + primaria y los resultados educativos más bajos del país. Allí se observa a varias de las provincias del NEA: Misiones, Chaco, Corrientes y algunas del NOA o Cuyo como Salta,  La Rioja o San Juan. El cuadrante donde deberían concentrarse las miradas —margen alto y aprendizajes bajos— está relativamente vacío, pero esas provincias (Santa Cruz, Catamarca, Tucumán, Entre Ríos, San Luis), no deberían dejar pasar la oportunidad.

Vale enfatizar también que con niveles de logro por debajo del 60% en matemática, la mayoría de las jurisdicciones — incluso las del cuadrante con mejores aprendizajes relativos — tiene motivos, y ahora la oportunidad, para revisar qué intervenciones pueden mejorar los resultados, en línea con la evidencia internacional sobre programas efectivos.

En secundaria, el panorama de corto plazo es radicalmente distinto. Hasta 2030, los cambios en la matrícula secundaria son pequeños y el signo varía según la jurisdicción: en Chaco la matrícula todavía crece un 10%, lo que reduce el GAE secundario un 9%; en Jujuy y San Luis ya cae, lo que genera un margen positivo para el GAE de 7% y 6% respectivamente; en la mayoría de las provincias el movimiento no supera el ±3% (Gráfico 4). La ola demográfica todavía no llegó a secundaria en buena parte del país, y eso configura una situación particular ya que es justamente en este nivel donde los aprendizajes son más preocupantes —apenas entre el 8% y el 35% de los estudiantes alcanza el nivel satisfactorio o avanzado en matemática según Aprender 2024— y donde, en el corto plazo, hay menos margen fiscal automático para hacer algo al respecto.

Gráfico 4: Secundaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.

Gráfico 5: Secundaria Estatal (corto plazo). Variación en el gasto proyectado por alumno vs. aprendizajes

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2024.

El Gráfico 5 muestra el cruce entre la variación proyectada del GAE secundario en el corto plazo y los aprendizajes actuales en secundaria. Las provincias con peores resultados —Chaco, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero— aparecen concentradas en el margen izquierdo del gráfico, con muy bajos niveles de aprendizaje, pero con variaciones de GAE que van en sentidos opuestos: algunas tienen un pequeño margen positivo porque su matrícula ya empieza a caer (La Rioja, Catamarca, Santiago), otras están perdiendo GAE porque su matrícula secundaria todavía crece (Chaco, Misiones). Es decir, este grupo tiene urgencias pedagógicas muy concretas en el corto plazo y no van a poder hacer uso de casi ningún margen que venga del lado demográfico.

En el mediano plazo, en cambio, entre 2030 y 2040, la matrícula secundaria cae en todas las provincias sin excepción, entre el 29% en Misiones y el 52% en Santa Cruz. El GAE secundario sube entre el 40% y el 110%. Es la misma magnitud de lo que hoy ya está pasando en inicial y primaria, pero corrida una década.

Y acá surge una tercera lectura relevante. La caída de la matrícula en inicial y primaria abre una gran oportunidad para mejorar los aprendizajes antes de que esa misma cohorte llegue a la secundaria. Si las provincias aprovechan este margen para fortalecer los resultados educativos hoy, dentro de una década podrían beneficiarse por dos vías: por un lado, recibirán en la secundaria estudiantes con una base académica más sólida; por otro, la menor presión demográfica liberará recursos que podrán destinarse a mejoras cualitativas en todos los niveles. La contracara es que, si esa ventana no se aprovecha, las provincias podrían llegar a la etapa de reducción de matrícula en secundaria con cohortes que, al igual que hoy, arrastren déficits de aprendizaje, descartando los potenciales beneficios demográficos.

Dicho esto, ¿puede el margen que se libera en un nivel usarse para reforzar el otro? El Gráfico 6 muestra esa posibilidad en el corto plazo (hasta 2030): la variación proyectada del GAE de inicial + primaria en el eje horizontal, y la del GAE secundario en el eje vertical. La mayor parte de las provincias está en posición asimétrica —el GAE de inicial + primaria sube entre el 20% y el 60%, mientras que el de secundaria se mueve apenas entre el -10% y el +7%— lo que abre un espacio concreto de reasignación entre niveles. Reasignar parte de los recursos que libera el primer tramo para reforzar el segundo, anticipando la ola que llegará después de 2030, es una estrategia posible. Las provincias en el cuadrante superior derecho —Jujuy, San Luis, La Pampa, Catamarca— tienen margen en los dos niveles a la vez, lo que amplía aún más esa posibilidad. Las del cuadrante inferior izquierdo —Chaco, Misiones—tienen menos margen en primaria y ninguno en secundaria, y son, a la vez, las de aprendizajes más bajos. En esas provincias, la reducción de la matrícula no llega a representar una ventaja que compense la necesidad pedagógica.

Gráfico 6: Relación en la variación en el gasto proyectado por alumno entre Inicial + Primaria y Secundaria Estatal. 2024-2030

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE.

A modo de cierre. Primero, el descenso demográfico existe, pero como vimos, no es un fenómeno homogéneo entre jurisdicciones y vale la pena mirarlo para todos los niveles del sistema educativo en su conjunto. Hay provincias donde la dinámica de reducción de la matrícula ofrece un margen de acción importante y temprano, en otras este margen es menor y/o llega más tarde; y en algunas, directamente no existe en el nivel que más lo necesita. Segundo: en las provincias del NEA, donde la matrícula secundaria todavía crece en el corto plazo y los aprendizajes son los más bajos del país, no hay reasignación posible entre niveles sin poner recursos adicionales o sin decidir explícitamente qué se posterga. Si esa decisión no se toma de manera deliberada, la tomará el presupuesto por defecto. Tercero: el tiempo importa. La ventana en inicial + primaria es ahora, no en 2030. Si no se la usa con intención —para mejorar aprendizajes en el primer tramo, para reforzar la transición hacia secundaria, para anticipar la segunda ola— puede diluirse en otros gastos sin dejar huella en los resultados. El cambio demográfico es una oportunidad, no un resultado.

Notas metodológicas

Las proyecciones de matrícula estatal surgen de aplicar las tasas de cobertura por nivel y provincia del año 2024 (Relevamiento Anual, RedFIE-DIE) a las proyecciones de población en edad escolar elaboradas por la Dirección Nacional de Población para el período 2022-2040. Se adoptó la estructura académica de cada jurisdicción (6+6 o 7+5) para la asignación de edades a niveles. El gasto por alumno proyectado se calcula bajo el supuesto de gasto educativo real constante a partir del dato 2024, con base en el Cuadro de Gasto en Educación de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (CGECSE). Para el nivel inicial + primario, se trabajó con el gasto agregado de ambos niveles dado que diez jurisdicciones no reportan el desglose en la fuente. Los datos de aprendizajes corresponden al operativo Aprender 2023 (primaria, 6° grado) y Aprender 2024 (secundaria, último año), porcentaje de estudiantes con nivel satisfactorio o avanzado en matemática, sector estatal.

Fuentes: Dirección Nacional de Población (proyecciones poblacionales 2022-2040); Relevamiento Anual 2024 y 2025, RedFIE-DIE, Ministerio de Educación; CGECSE (gasto educativo); Aprender 2023 y 2024, Secretaría de Evaluación e Información Educativa.


Referencias

De Simone, M., Alzú, M.S. & Nistal, M. (2026). Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado. Argentinos por la Educación.

Dirección Nacional de Población [DNP]. (2025). Natalidad y educación en Argentina: Perspectivas a futuro. Ministerio del Interior, República Argentina. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/08/natalidad_y_educacion_en_argentina._perspecti vas_a_futuro._-_2025.pdf    

[1] Se trabaja con ambos niveles agregados porque diez jurisdicciones no reportan el desglose presupuestario entre inicial y primaria.

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El comercio externo de la Argentina sigue por buen camino en un mundo cada vez más fragmentado

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez / FIEL – El comercio y las inversiones internacionales son ejes centrales para el desarrollo de la Argentina, reconocidos como tales en el actual programa de gobierno. El objetivo de la política económica de ganar una mayor inserción internacional busca solucionar la escasez histórica de divisas para financiar el crecimiento y acelerar la modernización y el desarrollo de nuestro país.

La iniciativa local se ha dado en un momento crítico de las relaciones políticas y económicas del mundo, como ya se viene advirtiendo desde esta sección de Indicadores de Coyuntura. En lo político, las relaciones internacionales evolucionan con una marcada inestabilidad que incluye avances y retrocesos en los graves conflictos armados en curso (invasión rusa a Ucrania y guerra entre Irán y Estados Unidos/Israel), crecimiento del armamentismo, incluida la amenaza nuclear y distanciamiento entre aliados históricos (crisis de la OTAN) entre los aspectos más notables.

Los cambios son tan importantes como frecuentes y obligan a mantener el diagnóstico y las perspectivas actualizadas. En el plano económico mundial, el crecimiento volvería a disminuir en 2026 con pronósticos del 3,1% al 2,6% dependiendo de la evolución de los conflictos y la consecuente moderación de los precios internacionales de la energía. En el caso del conflicto actual en el Golfo Pérsico, los analistas internacionales ven cerca las posibilidades de un plan de paz que ayudaría a impulsar nuevamente el crecimiento mundial en 2027. También se prevé un aumento de la inflación, en especial en los Estados Unidos, y de la deuda internacional, con algún riesgo para la estabilidad financiera. En ese escenario, el comercio mundial mantiene una notable resiliencia. Luego de un importante aumento de su valor en 2025, el año 2026 muestra un primer cuatrimestre con un 7,5% de aumento en el valor del comercio de bienes y servicios, manteniendo la dinámica en bienes y con un recorte en el crecimiento de los servicios.  Parte de estos resultados se explican por el aumento de precios de los productos básicos (commodities) liderados por el petróleo y por la redistribución del comercio mundial a partir del “desacople” entre los Estados Unidos y China.

La competencia entre los Estados Unidos y China, en el marco de un intercambio comercial bilateral muy favorable al segundo país, tuvo un punto de aceleración luego de la pandemia del COVID 19. El gobierno demócrata del Presidente Biden ya había tomado medidas de protección al abastecimiento estratégico de los Estados Unidos y una política industrial de apoyo a la competitividad de las industrias locales. Desde abril de 2025, el gobierno del Presidente Trump hizo explícito el enfrentamiento económico entre los dos países por la vía de fijación de altos aranceles. Las medidas de represalia entre ambos países se matizaron con retrocesos tácticos y reuniones periódicas. Desde entonces, el comercio bilateral se redujo significativamente (ver Gráfico 1).

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos Bureau of Labor Statistics, USA.

En efecto, por detrás del escenario de fragmentación mundial creciente sigue vigente la competencia económica y también geopolítica entre las dos primeras economías globales. Las reuniones entre sus máximos líderes se caracterizan por buscar la reducción de las tensiones bilaterales sin presentar soluciones efectivas a los problemas (normalización de relaciones China-Taiwán, amenazas de limitación de exportación china de tierras raras, represalias de los Estados Unidos por falta de control en la provisión china de fentanilo, restricciones bilaterales al intercambio de nuevas tecnologías). Los presidentes Trump y Xi Jinping se reunieron 7 veces desde 2017 y en 2025-26 tuvieron dos reuniones en el marco del ya mencionado “desacople” comercial entre ambas economías.

En ese contexto, y en ausencia de tendencias reconocibles, los analistas utilizan técnicas prospectivas de escenarios para trazar estrategias. Estas técnicas parten de reconocer la situación de las principales variables que dan forma a las relaciones políticas y económicas internacionales para, a continuación, proyectar su evolución en escenarios alternativos. Generalmente se construirïa un escenario de tendencia, uno optimista, otro pesimista y alguno con algunas modificaciones frente a la tendencia principal. La dificultad actual es que tanto la ruptura del mundo multilateral en lo económico como del mundo unipolar en lo político, complica la proyección de una tendencia dominante a la vez que los escenarios pesimistas llevarían a resultados con gravísimas consecuencias al involucrar riesgos de ataques con armamento nuclear.

Por su parte, los países en desarrollo se encuentran alejados de los conflictos, pero enfrentan sus consecuencias. Si bien el crecimiento de estos países será en promedio más alto que el de los países avanzados en 2026, su tasa es mucho menor que la registrada durante el período de la globalización. En particular, en el caso de China la tasa pronosticada es del 4%, menos de la mitad de su tasa histórica reciente. También el resto de las economías en el Este asiático, las del Sur de Asia (India es la excepción con una tasa pronosticada del 6,5%) y las de Europa del Este tendrán tasas de crecimiento menores a las del año 2025. Las economías de América Latina alcanzarían un crecimiento del 2,2% (CEPAL), destacándose la Argentina con una tasa del 3,3%, mientras que México y Brasil estarían por debajo del promedio.

En términos del comercio mundial, los actuales conflictos llevaron a una intensificación de los flujos Sur-Sur. Las proyecciones para América Latina son de un crecimiento por debajo del promedio de esos flujos, en particular para el Mercosur, que todavía mantiene un nivel bajo de inserción mundial. Por último, el crecimiento de los flujos de inversión extranjera directa se ha concentrado en los países más avanzados con mermas para los países en desarrollo. En el caso de América Latina, México y Brasil siguen concentrando el 70% del total de los flujos de ingreso de inversiones. Los inversionistas en nuestra región se concentran en sectores estratégicos de recursos naturales.

El caso de la Argentina presenta algunas particularidades positivas derivadas de su reforma económica y de un buen año en términos de clima que favoreció una cosecha récord. En el capítulo del comercio exterior, el primer cuatrimestre de 2026 mostró novedades importantes en el crecimiento y en el patrón exportador, luego de un buen 2025 con un crecimiento del 9,3%. Así, las exportaciones argentinas de bienes del primer cuatrimestre totalizaron USD 30.820 millones, equivalente a un incremento de 21,5%. Las importaciones cayeron un -6,4% en línea con el menor nivel de actividad económica y la amplia recomposición de inventarios de los dos años anteriores.

En cuanto a la composición del comercio, las exportaciones de productos primarios y de la agroindustria mantienen su importancia con un 57% del total exportado y con un crecimiento del 31% y 8,6%, respectivamente. Como tendencia importante, la balanza de combustibles muestra un crecimiento de su saldo positivo como consecuencia del aumento de la producción de petróleo. Este resultado no muestra aún el impacto pleno del potencial de los yacimientos de gas no convencional de Vaca Muerta. Se estima un saldo positivo de USD 12000 millones proveniente de este sector para 2026 como resultado del aumento del volumen exportador, pero también por el significativo aumento de los precios internacionales derivado del conflicto entre Irán y Estados Unidos/Israel. En el caso de la industria automotriz, que es la exportación manufacturera más relevante de nuestro país, aunque la balanza se mantiene negativa, el primer cuatrimestre muestra la continuidad en el aumento de las exportaciones (28,8%), con base en los vehículos para transporte de mercancías.

Como parte del objetivo de ampliación de la inserción internacional de nuestro país, la firma reciente de acuerdos comerciales con la Unión Europea y el EFTA en el marco del MERCOSUR y del acuerdo bilateral con los Estados Unidos, muestran un sendero inicial prometedor.  En el caso de la Unión Europea, Argentina fue el primer miembro de MERCOSUR en ratificar el acuerdo y ocupar los cupos de exportación de algunos productos agroindustriales (huevos, miel). En una primera etapa estas cuotas se están cubriendo por orden de llegada y está pautada una negociación entre los miembros del MERCOSUR para coordinar su reparto. Este proceso está previsto para los próximos meses y no estará exento de roces hasta alcanzar algún mecanismo de asignación. En el caso de los Estados Unidos, la ampliación del cupo de importaciones de carne vacuna permitió un importante envío en el primer cuatrimestre de este año (en torno a 20000 toneladas).

A la vez, la política oficial se ha orientado a reducir la carga impositiva sobre los productos exportables con bajas de derechos de exportación. Como se ha repetido desde este espacio muchas veces, estos derechos se encuentran entre los instrumentos tributarios más distorsivos de la producción y las inversiones y reducen las oportunidades de crecimiento de largo plazo. Por esta razón son sólo utilizados excepcionalmente en el resto del mundo, mientras nuestro país ha abusado de su utilización a lo largo de nuestra historia. Durante el anterior gobierno (presidencia de A. Fernández) estos impuestos representaron el 8% de la recaudación total, para reducirse a un poco más del 4% en la actualidad, en el marco de un sendero descendente al que se ha comprometido el actual gobierno (Gráfico 2).

Gráfico 2

Fuente: FIEL con base en Ministerio de Economía de la Nación.

Estos aspectos describen las fortalezas que está adquiriendo nuestro país, a las que se han sumado varias iniciativas para atraer nuevas inversiones a través de regímenes especiales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones (RIMI), que serían continuados por un “Súper RIGI”. Este último se orientaría a la creación de nuevas industrias y pensado para completar las cadenas de valor a partir de la explotación de recursos naturales como el litio o los productos de la energía. En todos los casos, las normas incluyen la amortización acelerada de inversiones y la devolución anticipada de los saldos tributarios favorables (IVA) entre los principales beneficios.

En síntesis, hasta el inicio del segundo cuatrimestre de 2026, el balance de la situación comercial externa parece favorecer a la Argentina, pese a los riesgos internacionales. La continuidad de esta tendencia dependerá de seguir reconociendo y corrigiendo nuestras debilidades históricas, promoviendo la inserción internacional y la ampliación de las inversiones.

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Recorte de tasas y mora serán insuficientes

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Por Guillermo Bermúdez / FIELLa evolución de las tasas de interés en las semanas recientes ha hecho que el foco en materia financiera vuelva a ponerse en la cuestión de la recuperación del crédito y el apuntalamiento del consumo privado como motor de la mejora de la actividad y el empleo. Desde inicio de la actual gestión de gobierno, y con el retroceso de la participación del sector público en la hoja de balance del sistema financiero, la economía experimentó un ciclo de recuperación de los préstamos que no había tenido antecedentes. Este ciclo se truncó a fines de 2025 a partir del repunte de la morosidad –ya se la observaba varios meses antes-, el salto de las tasas de interés en el tercer trimestre y el deterioro de los ingresos reales de la población.

Al respecto del freno en el crecimiento del crédito, el propio Fondo Monetario Internacional en la reciente revisión del Acuerdo de Crédito Ampliado que tiene la Argentina, observó el deterioro en el segmento de préstamos al consumo a causa de la ceñida política monetaria, y advirtió sobre la necesidad de contener la volatilidad de las tasas para mejorar la transmisión de la política monetaria y el crédito. El Organismo observó que, a pesar de la baja reciente de las tasas, las condiciones crediticias siguen siendo restrictivas en el proceso de ordenamiento de las carteras de los bancos a causa del aumento de la participación de los préstamos morosos.

En efecto, en la actualidad se tienen unas tasas de interés activas para personas jurídicas que han retornado a niveles previos a las turbulencias financieras de la segunda parte del año pasado, pero ese recorte no se ha tenido en el caso de las tasas para las personas físicas, que se sostienen en elevados niveles reales.

Las tasas han transitado diferentes senderos. Asimismo, la irregularidad en los préstamos a las familias en la banca tradicional, si bien luce haber frenado su crecimiento, multiplica por cuatro el valor que se tenía a comienzos de 2025, colocándose en 11.5% del total del financiamiento. Por caso, para las líneas de crédito personales, la tasa de mora superó en marzo el 14%, y en el caso de tarjetas se acerca al 11%. En cambio, en el caso del crédito dirigido a las empresas, la irregularidad es menor –alcanza el 6% en las líneas de adelantos y al 2.9% en las de documentos-, del mismo modo que en los préstamos con garantía real –para hipotecas alcanza 1.9% y para créditos prendarios 5.3%.

Lo anterior permite inferir diferencias en la situación de entidades individuales según la especialización de sus negocios, aun cuando el conjunto posea elevados niveles de previsionamiento. La situación de irregularidad crediticia es más compleja cuando se consideran entidades no financieras –crédito extra bancario- tanto en lo referido al costo como a la tasa de mora[1].

Todo lo anterior permite anticipar que, a pesar de que el sistema financiero cuenta con una elevada capacidad prestable en pesos y dólares, resulta poco probable replicar en los próximos meses un despegue del crédito similar al observado a inicios de 2024. A partir de ello, en la presente columna se repasa la evolución reciente de las tasas activas y se revisa la evidencia relativa a una incipiente recuperación del crédito.Tras el inicio de la actual gestión económica, en los primeros meses de 2024 las tasas activas mostraron un sensible recorte desde niveles superiores al 100% nominal hasta un rango de entre el 35% al 45% para personas jurídicas –pymes y otras[2]-, mientras que en el promedio para personas físicas pasaron a moverse en un rango de entre el 70% y 80%. En los meses sucesivos y hasta mediados de 2025, las tasas se mantuvieron relativamente estables, en un contexto en el que el crédito total, en términos reales, llegó a crecer a un ritmo superior al 100% anual.

El fin de la operatoria de las Letras Fiscales borró la tasa de referencia del sistema e introdujo una altísima volatilidad, a lo que se sumaría el impacto de cambios en la política de encajes y una extraordinaria huida del peso en un contexto de creciente incertidumbre pre electoral. En agosto de 2025, las tasas tuvieron su primer repunte, que en el caso de la pagada por pymes saltó cerca de 18% elevándose hasta 62.7% o en el de los adelantos que tuvieron un aumento desde 47.4% hasta 76.3%.En octubre, el costo del financiamiento alcanzó el nivel más alto, trepando hasta el 69.7% para las personas jurídicas, y hasta 84.5% en el de las personas físicas.

El aumento de las tasas y su volatilidad no sólo tuvieron un impacto sobre el consumo, sino que también alcanzaron el costo de financiamiento del capital de trabajo de las empresas.En la última parte de 2025 comenzó a darse un incipiente proceso de normalización, que se aceleró a partir de marzo de 2026 –cambios en la política de encajes y retorno de la operatoria de pases de por medio-. Los datos preliminares para mayo dan cuenta de unas tasas para personas jurídicas en el orden del 33%, del 74% para personas físicas, del 37% para pymes y del 25% para las líneas de adelantos.

Como se observa en el Gráfico 1, el costo del financiamiento para personas físicas no mostró el recorte que tuvieron las líneas de crédito a personas jurídicas, al tiempo que se mantiene en niveles superiores a los de comienzos de 2025. Al respecto, puede argumentarse que son los altos niveles de mora los que impiden una compresión más acelerada hacia los niveles de las tasas pasivas, de modo que a medida que las entidades avancen en la renegociación de los créditos irregulares –con alargamiento de plazos y recorte de tasas-, puede esperarse una mayor reducción. En el tránsito, la mejora del crédito será parsimoniosa, en especial en las líneas destinadas al financiamiento del consumo de las familias.

Gráfico 1

Con el sendero que han transitado en los últimos meses las tasas de interés ¿cómo ha evolucionado el crédito? Como se mencionó, desde inicio de 2024 el crédito al sector privado tuvo un crecimiento sin precedentes. En ese ciclo de recuperación tuvieron un mayor dinamismo los préstamos a las familias por sobre el dirigido a las empresas, mientras que se observó el retorno del financiamiento de largo plazo –hipotecas- y de los préstamos en dólares.   

En febrero de 2024, la relación de préstamos al sector privado a PBI era 4.9% -un mínimo histórico-, y en términos reales alcanzaba $ 52.1 billones. El ciclo de crecimiento del crédito se estiró hasta diciembre de 2025 en la medición en moneda constante cuando el stock trepó hasta $ 135.5 billones, marcando un crecimiento de 160% respecto al nivel de febrero de 2024. Al tiempo que, si se toma la relación de los préstamos con el producto bruto, el pico se tuvo en febrero de 2026, cuando la razón se colocó en 12.3%, más de 7% por encima del registró de dos años atrás.Los datos preliminares de mayo de 2026 dan cuenta que el crédito al sector privado asciende a $ 127.7 billones, correspondiendo algo más del 75% a líneas en pesos y el resto en dólares. En términos reales, el actual nivel de crédito es 5.7% inferior al registrado en diciembre pasado, al tiempo que en términos del PBI, el stock es equivalente al 11.45% del producto, también por debajo del pico de febrero pasado. El crédito en el agregado aun no muestra un repunte.

Tomando en consideración que los créditos en dólares al sector privado no han dejado de crecer en los dos últimos años, habiendo pasado de menos de USD 3.5 mil millones a fines de 2023 a USD 22.7 mil millones en la actualidad –un récord en más de dos décadas-, resulta conveniente poner el foco en la evolución reciente del crédito en pesos[3].En mayo, del total de crédito en pesos, el 51% corresponde a crédito de consumo –préstamos prendarios, personales y tarjetas-, cerca del 35% a financiamiento a las empresas mediante adelantos y la firma de documentos, y el resto a crédito hipotecario.

En términos reales y en la comparación interanual, el crédito a las empresas igualó el nivel de un año atrás, combinando un alza de adelantos con un nuevo retroceso en el financiamiento mediante documentos. Por su parte, el crédito hipotecario tuvo una mejora real del 67.5%, continuando con el recorte en el ritmo de crecimiento real anual luego de haber marcado el mayor avance (360%) en julio del año pasado.

Finalmente, el crédito al consumo tuvo en mayo un recorte real interanual del 7.2% -la primera caída anual desde agosto de 2024-, a partir de combinar ligeros retrocesos en créditos prendarios y personales con una marcada contracción en el financiamiento de tarjetas de crédito, reflejando cancelaciones. Es decir, las líneas de crédito con mayor participación en la cartera de las entidades, muestra un retroceso anual, y sólo una parte menor asociada al crédito a las empresas ha dejado de caer en la comparación anual.

Pero a los fines de evaluar el potencial inicio de un nuevo ciclo de recuperación del crédito, resulta conveniente considerar el comportamiento de los préstamos en los meses recientes, además de en términos reales, descontando factores estacionales. Como se observa en el Gráfico 3, desde julio de 2024 el crédito hipotecario había mostrado continuas mejoras mensuales hasta mayo de este año cuando ha interrumpido su crecimiento.

Para el crédito a las empresas, hacia mayo de 2026 se tiene una ligera mejora luego de un bimestre de contracción, y para el crédito a las familias se profundiza la caída observada en abril pasado. En el caso del crédito a las empresas, la mejora se sostiene en el aumento de los adelantos y en el caso de la caída del crédito al consumo, esta deriva de un deterioro del crédito prendario y un más profundo retroceso del financiamiento de tarjetas de crédito.

Es decir, el crédito a las empresas podría estar comenzando a mostrar signos de mejora a la par de la incipiente recuperación de la actividad económica –contando ventajas en términos de una mejor tasa de interés y menores niveles de irregularidad-, mientras que el crédito a las familias muestra un mayor retroceso, por las razones opuestas –costo de financiamiento que no se ha recortado lo suficiente y mayores niveles de mora-. Como se observa, el repunte del crédito a empresas resulta momentáneamente insuficiente para traccionar sobre los préstamos en el agregado.

Precisamente por lo anterior, aun cuando los bancos tengan holgura para aumentar el tamaño de su cartera de crédito, es de esperar que privilegien líneas de préstamos dirigidas a empresas, eventualmente de plazos cortos, para el financiamiento de capital de trabajo, mientras se ordena la cartera de préstamos al consumo dirigidos a familias -por caso, por medio de refinanciaciones-.

En efecto, puede anticiparse una oferta más selectiva –y una demanda más prudente de parte de las familias- y de ello, menor dinamismo del crédito en los meses por venir en comparación con el ciclo iniciado en 2024. Derivado de lo anterior, el sistema financiero podría transitar una reconfiguración de los negocios hacia un mayor financiamiento productivo, al tiempo que no deben soslayarse potenciales presiones de transformación –en términos de número y tamaño de entidades- a causa del cambio en el patrón productivo y de localización espacial de las actividades que se encuentra transitando la economía real.

En síntesis. Las tasas de interés han tenido recientemente una evolución dispar según se trate del financiamiento a empresas o familias, al tiempo que la mora ha tenido un mayor aumento en el caso del crédito al consumo. Los préstamos a las empresas comienzan a mostrar señales de incipiente recuperación, que aún no traccionan al crédito en el agregado. Con una oferta más selectiva, la baja de tasas de interés y recorte de la mora, resultarán insuficientes para replicar en los meses por venir un ciclo de recuperación del crédito como el que se tuvo a inicios de 2024, cuando el mayor dinamismo lo mostraron los préstamos a las familias por sobre el dirigido a las empresas.


[1] Por caso, entre las Fintech la mora total –considerando créditos irrecuperables- superó el 30% en febrero, mientras que la mora operativa –descontando irrecuperables- se estabilizó algo por encima del 22% en los últimos meses.

[2] Tal el caso de la tasa de interés por Adelantos en cuenta corriente en moneda nacional (con acuerdo de 1 a 7 días y de 10 millones o más) a empresas del sector privado no financiero.

[3] No debe perderse de vista que, en el caso del crédito en dólares, el marco regulatorio prohíbe el financiamiento en esa moneda a sujetos que no obtienen ingresos en divisas, al tiempo que las autoridades en reiteradas oportunidades se han mostrado renuentes a introducir modificaciones a la legislación de modo de permitir canalizar el stock récord de depósitos en dólares hacia el crédito para cualquier tipo de individuo.

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Milei y el ministro de Justicia celebraron la aprobación de los pliegos de jueces

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El presidente de la NaciónJavier Milei, celebró junto al ministro de Justicia, Juan Bautista Maiques, la aprobación de los pliegos de los jueces en el Senado y consideró que significó el “inicio de la reconstrucción de la Justicia”, pese a que se incluyó el perteneciente a María Verónica Michelli.

“EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA: en un verdadero hito se aprobaron 74 pliegos”, escribió Milei en su cuenta de X.

Por su parte, también se manifestó Mahiques, quien le agradeció a Milei “la reconstrucción” del Poder Judicial, e hizo lo propio con la Secretaria de Presidencia de la NaciónKarina Milei, “por su apoyo constante“.

El agradecimiento del magistrado se extendió también a los senadores nacionales, “en especial” a la “celeridad” de la Comisión de Acuerdos, que trabajaron “incansablemente” que esta situación se hiciera posible en el corto tiempo

“Este es un verdadero triunfo para los ciudadanos que necesitan una justicia que funcione. La aprobación de 74 pliegos, tras más de 8 años de parálisis donde los postulantes esperaban aún habiendo superado la selección, es un logro colectivo“, expresó Mahiques.

También manifestó “un reconocimiento especial” al secretario de JusticiaSantiago Viola, “por su enorme labor y compromiso” para lograr el objetivo que impulsó el oficialismo.  

Se terminaron los años en los que el Poder Judicial sufría un abandono que afectaba a todos los argentinos. Hoy se suma un nuevo capítulo a la recuperación institucional de nuestro país”, concluyó.

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