deuda

El gobierno reacciona mal y tarde a la irregularidad

Compartí esta noticia !

Luego de dar una señal de techo a las tasas y de una política monetaria menos restrictiva sobre el final de febrero, el gobierno continuó comprando reservas, aunque intervino en el mercado secundario de títulos indexados al dólar, mantuvo las tasas de cortísimo plazo en alrededor del 20,0% y obtuvo un rollover del 108,1% en la última licitación.

En cuanto a la acumulación de reservas, recordemos que el 23 de febrero se tomaron una serie de medidas que señalizaron un techo a las tasas de interés en pesos y buscaron desacelerar parcialmente el carry. Esto provocó una subida del tipo de cambio que se estabilizó en la zona de $1.400/$1.420. Dado que la oferta de divisas asociada al carry se reduciría, una hipótesis, convalidada hoy, es que a partir de este cambio el BCRA desaceleraría su compra de divisas para no ponerle presión al precio del dólar. Desde el 23 de febrero hasta la fecha, el promedio de compra del BCRA al Sector Privado fue de USD 60 millones diarios, mientras que el promedio del año hasta ese cambio de dinámica que señalamos había sido de USD 73 millones. En principio uno podría pensar que el gobierno eligió una configuración en la cual las tasas de interés comiencen a ser más bajas y menos volátiles, a cambio de aflojar marginalmente el ritmo de compras que sostuvo durante los primeros dos meses del año, siempre que el efecto sobre el tipo de cambio no sea significativo. Aun así, todavía es pronto para sacar conclusiones y un factor que debe ponderarse en el análisis es el contexto internacional que entró en turbulencia, con presiones devaluatorias sobre países emergentes y la incertidumbre generada por la guerra en medio oriente.

En cuanto a las condiciones de política monetaria, el BCRA admitió, en el último informe monetario mensual, que las compras de reservas no tuvieron como contraparte un aumento en la demanda de dinero, algo que habíamos adelantado en el newsletter de CEPA. La mención resulta peculiar dado que contradice el discurso de más de un funcionario de la autoridad monetaria. Por ejemplo, Federico Furiase (hoy Secretario de Finanzas) publicó a principios de febrero que “El Tesoro absorbe pesos que vienen del desarme de repo pasivo del BCRA”, es decir, que la compra dólares sí respondió a un aumento en la demanda de dinero, cuyo incremento se reflejó en una caída del stock de pesos que “sobran” en el sistema financiero (repo pasivo del BCRA) durante el mes de diciembre. Este argumento omite aspectos que expusimos en nuestra 1era edición de febrero. El textual del informe del BCRA es: “En línea con el comportamiento de la demanda de dinero, la Base Monetaria se contrajo 0,8% en términos reales y ajustada por estacionalidad. Comparando el saldo a fin de febrero con el del cierre del primer mes del año registró una disminución de $1,8 billones. Si bien la compra de divisas de la autoridad monetaria fue un factor de creación primaria de dinero (en febrero adquirió USD 1.557 millones, acumulando un total de USD 2.715 millones en el primer bimestre del año), su efecto resultó más que compensado por la contracción asociada a las operaciones del fisco y a las operaciones del BCRA en el mercado secundario”.

La confesión del BCRA en su informe monetario se vio reflejada también en el resultado de la licitación del jueves 12, donde Finanzas obtuvo un rollover del 108,1% y retiró de circulación $0,9 billones. Justamente el monto esterilizado es similar a la emisión por compras de divisas realizadas por el Banco Central desde la última licitación ($0,8B), demostrando una continuidad en la dinámica del BCRA emitiendo y el Tesoro esterilizando. La última colocación también nos dejó algunos detalles clave: aun luego del mal dato de IPC (2,9% general y 3,1% la núcleo para febrero) se convalidaron tasas del 2,6% Efectiva Mensual para mayo de 2026, quedando en terreno negativo; por otro lado, el bonar AO27 en dólares salió al 5,6% TIR y si bien el rendimiento disminuyó respecto a la anterior colocación, también lo hicieron las ofertas rechazadas (USD 286 millones vs. USD 718 millones). Creemos que esto responde a una disminución de los dólares ociosos en el sistema, por lo que a medida que éstos se vayan agotando, es probable que estas tasas no se mantengan en el mediano plazo.    

Según publicaron medios nacionales y replicaron agencias de Wall Street, la renuncia del Secretario de Finanzas Alejandro Lew estuvo relacionada con una frustrada colocación significativa de títulos en dólares para obtener el rollover de los próximos vencimientos, que finalmente se dio bajo la modalidad del AO27, en menor cuantía. La propuesta del ahora exsecretario hubiese sido una emisión bajo ley extranjera acompañado de un canje de títulos y habría conseguido acordar con los principales fondos colocar alrededor de USD 9.500 millones a una tasa del 9,75%. La idea era que el despeje temprano de los vencimientos de julio de 2026 y enero de 2027 acelere la caída del Riesgo País y permita al equipo económico un mayor margen de maniobra. La operación se canceló por orden de Milei.

Esta especulación no suena descabellada si tenemos en cuenta el discurso que adoptó el gobierno a partir del fracaso en la colocación de deuda de diciembre de 2025, donde luego de buscar USD 1.000 millones a menos del 9,0% TNA, obtuvieron USD 910 millones al 9,3% TNA y la postura pasó a ser “eliminar la dependencia de Wall Street”. Este episodio, en conjunto con la reticencia de los fondos extranjeros a los activos argentinos y la búsqueda de imposición de condiciones (recordemos que luego de las elecciones destacaron las declaraciones del director de mercados emergentes del fondo PIMCO, quien pidió “encarecidamente que dejen flotar su moneda” y agregó “los inversores extranjeros como nosotros no invertiremos en activos locales a estos niveles de la moneda. Punto. Punto final.”) contribuyeron a lo que vemos como un deterioro en la relación del gobierno con estos actores y a una puja de poder de negociación en la cual Milei busca demostrar que no los necesita y que prefiere/puede recurrir a mecanismos como el REPO, privatizaciones y concesiones de empresas o colocaciones locales para evitarlos. Estas alternativas no son para nada sostenibles para el refinanciamiento de la carga de vencimientos en moneda extranjera (USD 34.568 millones durante 2026 y 2027 incluyendo Bonares, Globales y Organismos Internacionales) y creemos que más temprano que tarde tendrá que dar el brazo a torcer, a menos que proceda en la descapitalización del Banco Central.

Los balances bancarios continúan dando mal y el gobierno anuncia medidas

La última semana salieron las presentaciones trimestrales de los balances de los bancos y los resultados van en línea con lo que venimos desarrollando desde hace varias ediciones, la morosidad muestra aumentos en el cuarto trimestre para todos los bancos (aunque en niveles muy distintos). El Grupo Financiero Galicia muestra la morosidad más elevada, en 8,2%, mientras que el Banco Macro registra 3,9%. Para las cuatro principales entidades que reportan en bolsa (Galicia, Francés, Macro y Supervielle), a pesar de la diferencia en las cantidades, la dinámica es la misma: fuertes subas en la morosidad del segmento minorista, de entre 0,9 p.p. y 1,4 p.p. de aumento trimestral y en el rango de 4.0 a 5.3 p.p. en términos interanuales. Como consecuencia, las previsiones -los recursos que los bancos reservan para afrontar futuras pérdidas por intereses incobrables- mostraron significativos aumentos en términos reales durante el último trimestre: +408% para el Supervielle (lo que representa 35% de los ingresos trimestrales de la entidad), +243% en el caso del Banco Macro (16,5% de los ingresos), +233% Grupo Financiero Galicia (41% de los ingresos) y +181% en el Banco Francés (25% de los ingresos).

También es relevante marcar la caída de la participación de los bancos privados en el segmento de crédito hipotecario, que tuvo como consecuencia que el Banco Nación se convierta en casi único prestamista. A comienzos de 2025 el BNA otorgaba alrededor del 20% de esta línea y el Galicia lideraba con 32%, mientras que a enero de 2026 el Banco Nación representó el 97% de las hipotecas entregadas. Esto encuentra un correlato en la evolución de las tasas de interés ofrecidas, que en sus mínimos de oct-24 promediaban 5,4% TNA (con acreditación de sueldo) y en feb-26 promediaron 11,4% TNA, un incremento de 6 puntos porcentuales impulsado por la política del Tesoro de ofrecer tasas reales altas en sus títulos. Como reacción a la insostenibilidad del otorgamiento de estas líneas, los bancos habrían pedido al equipo económico medidas relacionadas a la securitización de estos créditos, es decir, el agrupamiento o empaquetamiento de múltiples hipotecas para convertirlas en activos financieros negociables en el mercado secundario de títulos. En este sentido, es posible que el gobierno esté pensando en utilizar los recursos del FAL como garantía de fondeo a mediano/largo plazo para la securitización de los créditos hipotecarios.

En este contexto de fuerte crecimiento del riesgo de crédito se conocieron dos medidas. Por un lado, el BCRA comunicó la implementación de un nuevo instrumento, el Cobro con Transferencia (CCT), que permite el cobro de cuotas de préstamos mediante transferencia inmediata hacia los acreedores (a diferencia del débito automático que puede presentar liquidaciones diferidas). Debería estar disponible para septiembre de 2026. Lo que consideramos más relevante de esta medida es el límite que impone en cuanto a la relación cuota/ingreso de 30% que, si bien era una práctica habitual para los bancos, la novedad es que incorpora a los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC). Uno de los grandes problemas de la dinámica de sobreendeudamiento de las familias derivó del no control de la relación cuota/ingreso en los PNFC (Mercado Pago, NaranjaX, etc.): aunque los bancos limitaban los nuevos préstamos al 30%, los PNFC permitían financiaciones, provocando que las cuotas (agregando deuda con ambos tipos de entidades) superen ampliamente el 30% del salario. Otros de los aspectos importantes de la nueva modalidad es la asignación de la responsabilidad de fraude al prestamista y el límite a la cantidad de intentos de cobro de las cuotas, ya que ciertas entidades otorgan préstamos a individuos con baja o nula capacidad de pago, pero apuestan a “barrer las cuentas” constantemente. Aunque el CCT contiene medidas que ayudarían a un mercado crediticio más saludable, llega muy tarde y no resuelve el problema de la irregularidad del crédito hoy, sino que suaviza las condiciones en adelante, pero tendrá, como contracara, una reducción de consumo. Como sostenemos constantemente, la morosidad es una consecuencia de un programa económico que no impone un marco de tasas de interés asequibles para las familias, al mismo tiempo que recurre a pisar los salarios como ancla inflacionaria.    

La otra medida anunciada fue el descuento en nómina, muy festejada por el ministro Sturzenegger en redes sociales. La norma, incluida en la Reforma Laboral y que modifica la Ley de Contrato de Trabajo, consiste en la habilitación a las entidades bancarias para descontar del salario las cuotas de préstamos. Aunque el gobierno la comunique como una medida de alivio a las familias, realmente atiende a las necesidades de las Entidades Financieras. En cuanto a las tasas, el razonamiento se orienta a que, si es más segura la capacidad de cobro, el costo de endeudamiento debería bajar. Además, incentiva a un menor esfuerzo de los prestamistas respecto el análisis crediticio de las familias, ya que cuentan con un seguro de descuento salarial. Por último, aunque se lo presente como una modalidad libre de riesgo, está expuesto a la pérdida del empleo, en un contexto de expectativas de caída de la actividad industrial y la desregulación generada por la reforma laboral.

Los cuatro frentes de Trump: inflación, Irán, crecimiento y elecciones

Previo a la guerra con Irán, los datos de inflación núcleo en Estados Unidos del último trimestre mostraban un valor interanual cada vez menor (2,7% en diciembre, 2,5% en enero y 2,47% en febrero), aunque con datos trimestrales más cercanos al 3% anual. La pregunta era, entonces, si se había estancado el proceso desinflacionario. Pero ahora con el impacto inflacionario evidente derivado del precio del petróleo que oscila entre subas del 28% y 65% desde el inicio del conflicto, la pregunta es otra: la suba del petróleo ¿tendrá un efecto único (one off) o habrá impactos de segunda ronda que puedan llevar a la FED a subir las tasas de interés este año? En este contexto, las probabilidades implícitas de suba de tasas en base a la FED de Atlanta pasaron de 8% previo al conflicto al 23% para fines de 2026.

Este escenario de inflación creciente se presenta en un momento de mucha debilidad del mercado laboral: en febrero se perdieron 92.000 puestos de trabajo y el desempleo subió 0,1 p.p. (a la zona de 4,4%), nivel en el cual se mantiene relativamente estable desde septiembre de 2025 (aunque es 0,6 p.p. mayor al valor de marzo 2025). La debilidad del mercado laboral se refleja en que, en promedio, la variación de empleo en los últimos seis meses fue de una retracción de mil puestos de trabajo por mes, en un país que según estimaciones de la FED y la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO por sus siglas en inglés), debe crear entre 40 mil y 80 mil puestos de trabajo mensuales para mantener estable el nivel de desempleo (debido a la incorporación de jóvenes e inmigrantes al mercado laboral).
Trump llegó al poder con la propuesta inicial del 3-3-3, que hacía referencia a aumentar en 3 millones la producción de barriles de petróleo, 3% el PBI y reducir el déficit financiero al 3%. Pero este escenario se encuentra lejos de cumplirse.

Para el objetivo de 3 millones nuevos de barriles por día el gobierno recurrió principalmente a desregulaciones del sector y quitar beneficios a las energías renovables, el resultado fue una suba de 0,7 millones desde enero a septiembre, donde la producción se estancó y las proyecciones de la EIA (Energy Information Administration) para 2026 no muestran un repunte en la producción, por lo que si se desea alcanzar el objetivo harán falta nuevas medidas o un precio mayor al promedio 2025 (USD $69 por barril).
El 3% de crecimiento del PBI por año aún no se logró: 2,2% en 2025 aunque impactado por el shutdown. Según el discurso oficial se alcanzaría por las desregulaciones y quitas de impuestos, aunque lo más probable es que el motor real para un eventual 3% de crecimiento sea la inteligencia artificial. En ese punto es relevante notar que el impacto de la política antinmigración de Trump lo alejó de la meta. Según estimaciones de la Reserva Federal de San Francisco, la inmigración neta en 2025 alcanzaría las 500.000 personas, frente a los 2,2 millones de 2024, lo que, según estimaciones de la FED de Dallas, redujo el crecimiento del PBI en 2025 entre 0,75 y 1,0 puntos porcentuales.

El último objetivo, de 3% de déficit financiero, depende no solo de una reducción del déficit primario mediante recaudación por aranceles y ajustes al gasto sino también una reducción en la carga de los intereses de la deuda por lo que, durante los últimos meses, se profundizaron las presiones hacia Powell para que baje las tasas. La combinación del fallo adverso de la Corte Suprema y que después de los últimos acontecimientos el mercado redujo sus expectativas de bajas de tasas, genera que se aleje aún más el objetivo.

Respecto al futuro de las tasas de interés, las especulaciones acerca de qué esperar con la asunción de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal en mayo, son enormes. Se trata de un ex gobernador de la Reserva Federal entre 2006 y 2011 que, si bien apoyó el Quantitave Easing (inyección de liquidez mediante compras de títulos públicos por parte de la FED), luego se volvió muy crítico de la liviandad con la que se lo utilizó posteriormente (actualmente nos encontramos en un ciclo de inyección de liquidez iniciado en diciembre 2025 por USD 20 mil millones mensuales). Si bien se trata de un perfil con diversas conferencias de prensa en las cuales prioriza controlar la inflación y, por lo tanto, se lo considera más propenso a un endurecimiento de la política monetaria, no es un factor a olvidar que quien propuso su candidatura es el mismo Trump. Luce difícil entender las razones por las cuales Trump hubiera elegido alguien incluso más restrictivo que Powell (a quien critica cada vez que puede por su “demora” en bajar las tasas). Es posible imaginar que, al revés de lo previsto, Kevin Warsh es elegido justamente para hacer el “trabajo sucio” (una baja de tasas más basada en motivos políticos que técnicos) por su reputación de un hombre duro contra la inflación.

Actualmente todos los medios económicos se centran en guerra en Irán. La previsión inicial de guerra corta (por los grandes costos en términos de actividad e inflación que puede generarle a Estados Unidos un conflicto extendido) parecen diluirse con el correr de los días. Se trata de una guerra con un país que parece haberse preparado para el conflicto, que cuenta con fuertes ventajas geográficas para defenderse y que apuesta a un proceso de desgaste atacando plantas desalinizadoras de agua de los países aliados de EE.UU. en la región y cerrando el estrecho de Ormuz para generar el mayor shock de oferta de la historia del petróleo (20 millones de barriles diarios o 20% del volumen global vs 5 millones o 10% del volumen global en la crisis del petróleo de 1973). En este contexto, los países miembros del G7 se comprometieron a liberar 400 millones de barriles para atender al shock (más del doble de lo que liberaron con el ataque de Rusia a Ucrania) y el Tesoro de los Estados Unidos empezó a intervenir activamente en los futuros de petróleo para intentar reducir el shock. Estas decisiones terminaron fortaleciendo la hipótesis de conflicto largo (un problema de flujo no se resuelve con stock). La extensión del conflicto impacta en dos problemas concretos. Por un lado, países como Iraq y Kuwait comunicaron que reducirán su producción ya que no cuentan con capacidad de almacenamiento suficiente para mantener el ritmo sin poder enviar barriles por el estrecho. En segundo lugar, aumenta las probabilidades de daños a capacidades instaladas difíciles de recuperar como la planta de GNL en Qatar, por lo que el mercado comienza a incorporar escenarios de estrés incluso después de una reapertura del estrecho de Ormuz.

La incertidumbre sobre la evolución de la inflación y el impacto futuro del incremento del precio del petróleo, los incumplimientos de promesas sobre PBI, déficit financiero y producción petrolera, la decisión de la Corte Suprema sobre aranceles y el escenario de posible postergación de baja de tasas, se debe analizar al calor de un hecho político trascendente: en noviembre de este año Trump enfrenta las elecciones de medio término, algo que parece condicionarlo en cada decisión.

Compartí esta noticia !

Aberrante accionar geopolítico de Libertarios y secuaces

Compartí esta noticia !

Respecto a la Política Exterior del actual gobierno de Argentina, cabe, definirla más bien como la anti geopolítica, con evidente carencia total de la más elemental dosis de patriotismo.

Subordinarse explícita y vergonzosamente a los dictados de potencias extranjeras, es carecer por completo de Política Exterior Nacional. Y eso es cipayaje explícito de la peor calaña.

En más de dos siglos de vida nacional, pese a haber soportado más de un gobierno nefasto, antinacional, cargados ellos de racismos implícitos o explícitos, destructores intencionales de la Patria, e incluso cerradamente unitarios que despreciaron la integridad territorial; el (des)gobierno libertario, excede con creces las negatividades y corruptelas de los gobiernos cipayos y antinacionales que marcaron negativamente amplios períodos de nuestra tumultuosa historia; la cual también tuvo períodos y gobiernos claramente patriotas.

Cabe citar entre los peores ejemplos a Rivadavia, Urquiza, Mitre y sucesores, los de la infame década del ’30 (del siglo XX), el gorilismo militaroide patriotero de la revolución fusiladora y sus continuadores proceseros, los neoliberales noventistas (Menem – De La Rúa), y el endeudador e industricida gobierno macrista; pese a todos los inmensos daños que esa caterva de personajes nefastos cometió, el muy negativo accionar de neoliberales y libertarios (con varios perpetradores que se repiten en sucesivos gobiernos), supera ampliamente los prontuarios nefastos y antinacionales de los citados gobiernos que tantos daños nos han causado.

El accionar de vergonzosa e impresentable postura de sumisión total a los dictados del Bloque Atlantista, en particular a los objetivos de política exterior de EEUU y sus aliados directos, y dentro de ello la subordinada actitud con caracteres felpúdicos -que tan abiertamente opera el histriónico presidente de muy dudoso equilibrio mental-, respecto al agresivo y voluble accionar de Trump y el establishment de caracteres neoimperiales, es vergonzoso y ofende al Ser Nacional.

Acompañar y fogonear esas acciones de neo imperialismo por parte de nuestro gobierno nacional actual, pisotea en forma infame el accionar señero de la Política Exterior Argentina, que supimos tener.

Esa trayectoria positiva de la diplomacia nacional se caracterizó en amplios períodos de nuestra historia, por el marcado pacificismo, la neutralidad y la defensa de principios elementales de soberanía y de dignidad nacional, y el respeto al ser humano; fue una constante, solo transgredida en algunos períodos de gobiernos de acentuado perfil ultra liberal, en los que las minorías apátridas gustosamente se subordinaron a los designios de los principales poderes imperiales de turno, con el miserable “proceso” y los impresentables períodos del menemato y el delarruato, en el último medio siglo, como los recientes peores ejemplos.

Caben destacar el patriótico accionar de Julio Argentino Roca, que en su segundo período presidencial, evitó la guerra contra Chile, que hubiera dejado lamentables odios insalvables a ambos lados de la cordillera; el señero accionar del Canciller Carlos Saavedra Lamas como factor fundamental para dar fin a la absurda guerra fratricida entre Bolivia y Paraguay (Guerra Del Chaco); la neutralidad argentina en las dos Guerras Mundiales, pese a las presiones muy fuertes de los anglosajones y sus aliados, para que aportemos nuestra “debida” cuota de carne de cañón, en dos enormes conflictos de los que no éramos parte involucrada. Claro que al final de la Segunda Guerra Mundial, bajo fuertes presiones de los aliados ya a punto de ganar, Argentina como mera formalidad diplomática declaró la guerra al Eje, e incluso se llegaron a aprontar tropas (mi propio padre fue uno de los convocados, seguramente por sus conocimientos en telegrafía, y por egresar del Servicio Militar como Dragoneante).

Sucesivos conflictos desde los años ’50 (Corea, el polvorín de Medio Oriente, Vietnam, y otros) fueron períodos en los que mantuvimos la neutralidad, e incluso fuimos factores impulsores de la paz.

No fue detalle menor que, en la década peronista, como formalización doctrinal de la necesaria neutralidad, se creara e impulsara la Doctrina de la Tercera Posición, que fuera uno de los pilares del Movimiento de Países No Alineados, que fuera importante en las décadas del ’50 y ’60.

Décadas después, como uno de los fundamentos de su Cuarta Doctrina Política, Alekxandr Dugin, se basó en los valiosos antecedentes de la Tercera Posición. Y fue ese filósofo el principal intelectual cuyas elucubraciones fueron base del accionar que evitó el desguace de Rusia en la era post Unión Soviética; en un complejo proceso que, entre otros cambios profundos, pasó del anti-teísmo dogmático de la URSS, al renacer de la Iglesia Ortodoxa como uno de los pilares del nacionalismo ruso. Tuve el gusto de escuchar a Dugin, en una disertación en Buenos Aires, hace algunos años.

No son temas menores considerar que la población argentina, entre sus múltiples incorporaciones migratorias, recibió a importantes contingentes de sirios y libaneses, que ingresaron con pasaportes turcos; y también mucha población de orígenes judíos, la mayoría proveniente de naciones eslavas; todos ellos positivamente integrados al mosaico de orígenes de nuestra población.

Como dato tal vez poco conocido, al término de la Segunda Guerra Mundial, Argentina recibió fraternalmente a un barco repleto de inmigrantes de orígenes hebreos, que se integraron a nuestra población. Otros países se habrían negado a recibir a esos migrantes, posiblemente por los costos económicos que esa solidaria acción representaba.

Volviendo al eje del tema, la altiva neutralidad de Argentina fue parte del accionar pacifista mundial, para intentar la paz en el conflictivo Medio Oriente.

Pero después, el neoliberal (y por ende apátrida) menemato, pisoteando nuestra neutralidad, nos involucró absurdamente en la agresión contra Iraq, comandada por la OTAN.

Vendrían después las explosiones con dolorosos saldos de víctimas, en la embajada de Israel y en la AMIA, cuyos reales perpetradores tal vez nunca se terminen de definir con contundentes pruebas. Parecería que las “pruebas” que involucrarían a Irán en esos atentados, están “algo flojas de papeles”, y no se termina de entender que rédito real podría haber buscado la nación persa en esos hechos.

Actualmente, el accionar genuflexo del gobierno libertario hacia las potencias de la OTAN y sus aliados; con el presidente que no da muestras de mantener la necesaria mesura y equilibrio de conducta que su alta investidura debería imponer, pretende involucrarnos en la guerra en curso “in crescendo” en Medio Oriente, en la cual no tenemos nada que ver ni nada que ganar -y mucho para perder- con esa impostada agresividad, que más bien parece una actitud de desquiciados totales, de un gobierno que evidencia odio y desprecio hacia el propio pueblo; y un enfermizo accionar destructivo de nuestra patria.

El propio presidente, en una entrevista televisada, expresó con exaltada fruición, que es el topo (infiltrado), que vino a destruir al Estado Argentino. Cabe enfatizar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.

Entre tantas aberraciones que libertarios y secuaces perpetran día a día, algo tan grave como esa insólita confesión de las apátridas intenciones destructivas del Ser Nacional, pasó casi desapercibida.

Claramente, de mínima, buscan involucionarnos al perimido e inviable país – colonia, de estructura semi feudal, que éramos a fines del siglo XIX; pero de máxima, pretenden implosionarnos para hacer desaparecer a la República Argentina. 

Y repitiendo el infame accionar que se pretendió imponer en la crisis terminal de 2001-2002, el establishment antinacional evidencia buscar forzar el canje de deuda por territorio, amenazando especialmente a nuestra querida Patagonia Argentina.

¡Que Dios nos proteja y nos de fuerza y coraje para evitar tan malvados y aberrantes objetivos anti argentinos!

Compartí esta noticia !

El Gobierno colocó USD 101,2 millones del BONAR 2027 y convalidó una tasa del 5,59% en la reapertura del título

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional avanzó este viernes con una nueva colocación de deuda en dólares bajo legislación local, al adjudicar USD 101,20 millones del BONAR 2027 (AO27) en la segunda vuelta de la licitación realizada por la Secretaría de Finanzas. El proceso recibió ofertas por USD 217,82 millones, lo que derivó en un prorrateo del 46,46%, señal de que la demanda superó ampliamente el monto finalmente convalidado por el Tesoro.

La operación fijó un precio de corte de USD 1.011,98 por cada valor nominal de USD 1.000, con una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 5,59% y una tasa nominal anual (TNA) de 5,45%. El resultado consolida la reapertura del título “Bono del Tesoro Nacional en dólares estadounidenses 6% con vencimiento el 29 de octubre de 2027”, cuyo volumen total en circulación alcanza ahora USD 500 millones de valor nominal.

Más allá del monto relativamente acotado adjudicado, la licitación tiene una lectura política y financiera relevante: el Gobierno vuelve a utilizar instrumentos en moneda dura para medir el apetito del mercado por deuda argentina en un contexto donde la estabilización macroeconómica es uno de los pilares discursivos de la gestión.

La estrategia financiera: reaperturas y control del costo de financiamiento

La operación se inscribe dentro de la estrategia del Ministerio de Economía de reabrir títulos existentes para ampliar el stock en circulación sin lanzar nuevos instrumentos, un mecanismo que busca mejorar la liquidez de los bonos y facilitar su negociación en el mercado.

En este caso, el instrumento elegido fue el BONAR 2027, un bono en dólares que paga cupón del 6% anual y vence el 29 de octubre de 2027. La reapertura permitió sumar USD 100 millones de valor nominal adjudicado, equivalente a USD 101,20 millones de valor efectivo.

El dato central del proceso fue el nivel de demanda: las ofertas alcanzaron USD 217,82 millones, más del doble del monto finalmente adjudicado. La Secretaría de Finanzas decidió aceptar menos de la mitad de lo ofrecido, lo que obligó a aplicar un prorrateo cercano al 46,46%.

Esa decisión revela una lógica habitual en las licitaciones del Tesoro: administrar el volumen emitido para evitar convalidar tasas más altas o alterar la estrategia de financiamiento prevista.

El precio de corte de USD 1.011,98 por cada USD 1.000 de valor nominal indica que el bono se colocó por encima de la par, lo que se traduce en la TIREA del 5,59% que finalmente convalidó el mercado.

Qué lectura deja la licitación para el mercado

Aunque el monto adjudicado no es elevado en términos absolutos, la operación cumple varias funciones dentro del esquema financiero del Gobierno.

Primero, mantener activo el mercado de deuda en dólares bajo legislación local, un segmento que el Tesoro utiliza para captar financiamiento sin recurrir al endeudamiento externo.

Segundo, testear el nivel de demanda de los inversores por instrumentos argentinos en moneda dura. El hecho de que las ofertas hayan duplicado el monto adjudicado sugiere que existe interés por este tipo de activos, al menos en el tramo medio de la curva.

Tercero, ordenar el perfil de vencimientos del Tesoro. Al ampliar el volumen de un bono con vencimiento en 2027, el Gobierno extiende parte de sus compromisos hacia adelante sin concentrarlos en el corto plazo.

La tasa convalidada —5,59% efectiva anual— funciona además como una referencia para el costo de financiamiento en dólares dentro del mercado local.

Finanzas administra la deuda mientras busca consolidar el frente fiscal

La licitación se produce en un momento donde el Gobierno intenta sostener la consistencia fiscal y monetaria como eje de su programa económico. En ese marco, el manejo de la deuda aparece como una pieza central para evitar presiones adicionales sobre el financiamiento del Estado.

El Tesoro ha optado en varias oportunidades por limitar los montos adjudicados incluso cuando la demanda es mayor, una señal que busca transmitir disciplina en la gestión del endeudamiento.

El nuevo volumen del BONAR 2027 en circulación quedó fijado en USD 500 millones de valor nominal, tras la reapertura realizada en esta segunda vuelta.

La operación también forma parte de la dinámica habitual del calendario financiero del Gobierno, donde las licitaciones periódicas permiten refinanciar compromisos y sostener la presencia del Tesoro en el mercado de capitales.

Un indicador más dentro del tablero financiero

En el plano estrictamente financiero, la licitación ofrece una señal sobre el posicionamiento de los inversores frente a la deuda argentina en dólares. Sin embargo, su impacto no se mide solo por el monto colocado, sino por la capacidad del Gobierno para sostener acceso al mercado en condiciones relativamente estables.

La evolución de las próximas licitaciones, el comportamiento de las tasas y la profundidad de la demanda seguirán siendo variables clave para evaluar si el Tesoro logra consolidar un esquema de financiamiento previsible.

Por ahora, el resultado deja un dato concreto: hubo más demanda que oferta, pero el Gobierno optó por administrar el volumen emitido. En un mercado donde cada licitación funciona también como señal política, esa decisión forma parte de una estrategia que todavía está en desarrollo.

Compartí esta noticia !

Tiempo de reformas

Compartí esta noticia !

Por Juan Luis Bour – El empleo privado asalariado formal, es decir los puestos de trabajo asociados a actividades con mayor productividad relativa, se mantiene estancado en los últimos 24 meses, o si se prefiere en los últimos 30 meses, o en los últimos 15 años. El nivel desestacionalizado de una serie larga con base 100 a mediados de 2004 alcanzó el nivel 130 en agosto de 2010 y el último dato disponible (diciembre de 2025) vuelve a estar en 130. En el medio, pequeños movimientos para arriba y para abajo, que podrían ser signos de un gran crecimiento de tendencia de la productividad, si no fuera que las bajas y altas corresponden a ciclos cortos macroeconómicos de expansión y contracción del PBI. A mediano y largo plazo, el empleo formal privado asalariado no crece, aunque el PBI haya crecido.

El contexto macroeconómico explica en buena medida este fracaso estrepitoso del mercado laboral formal, que en estos últimos 15 años muestra estancamiento del empleo productivo y un salto de las formas no contractuales de empleo –asalariados informales, cuentapropistas formales e informales- y del empleo público. En el mejor de estos años (2017) en términos de empleo privado asalariado formal y de PBI, el empleo privado estuvo 3.7% arriba de su nivel en 2025. Las otras formas de empleo estuvieron mucho más arriba: los monotributistas (sociales y otros) crecieron 23% -a pesar de la caída de los “sociales” desde fines de 2024- y los empleados públicos son 8% más.

En los últimos dos años, sin embargo, hubo cambios relevantes en términos de un descenso del empleo público agregado –caída importante en el gobierno federal, movimientos dispares en provincias y municipios- y la baja de unos 400 mil inscriptos como monotributistas sociales desde diciembre de 2024, que redujo 3% en ese mes el total de ocupados considerados formales. Es un cambio copernicano respecto de lo ocurrido desde 2003 a 2023, pero no alcanza. El cambio en empleo público y la categoría de monotributistas sociales pone de relieve la informalización del empleo total durante las primeras dos décadas del siglo: el desempleo, en los hechos, se mantenía oculto en formas precarias de formalización y en el aumento del empleo público. Estos cambios, por lo tanto, son bienvenidos desde el punto de vista de reducir el desempleo oculto, pero no cambian la tendencia. Eventualmente, si la tasa de actividad no cae, podrían aumentar la oferta en un mercado que tiene de por sí poca demanda de trabajadores formales. Por lo tanto, hoy se necesita algo más para que el mercado laboral funcione y, de paso, para que la economía funcione.

Alguna recuperación de la demanda de empleos formales vendrá, sin duda, de la mano de una mejora de la macro: si la economía logra hilvanar varios años de crecimiento evitando caídas (desde 2008 no logramos sumar tres años seguidos de crecimiento), la diferencia será notable, pero no alcanzará para formalizar empleo. Eliminar desempleo oculto es importante, pero no es lo mismo que crear empleo de calidad. La otra condición para recuperar empleo formal es la de revisar y cambiar las normas regulatorias del mercado laboral, en línea con lo que propone la nueva ley y, en general, introducir flexibilidad normativa para adaptarse a cambios. La rigidez es un resabio medieval de mundos inmutables.

Asumido que para crear empleo de calidad se deben aplicar reformas que inciden sobre los contratos laborales que -de forma explícita o implícita- todos enfrentamos, surge inmediatamente la pregunta de cuáles son los costos que debemos asumir. Ello recuerda –para poner un ejemplo dramático- el dilema del tranvía en la filosofía y la psicología moral, recientemente reescrito en términos del automóvil autónomo (para acercarnos a la era de Elon Musk). En el dilema original, un tranvía corre fuera de control por una vía en la que más adelante hay cinco personas atadas. Es posible accionar un mecanismo que desvíe el tranvía a otra vía en la que más adelante hay (solo) una persona atada. ¿Deberíamos accionar el mecanismo o no hacer nada?

En los hechos, tras escribir las leyes laborales hace 80 años no hicimos más que observar cómo empezamos a crear grandes bolsones de informalidad, para extender esos bolsones a todo el mercado laboral –privado y público-, y con ello destruir la correspondencia entre trabajo y previsión que derivó en la crisis laboral y previsional en que estamos sumidos. El dilema del tranvía existe en la vida real y en política económica, porque no existe tal cosa como un free lunch: toda decisión entraña costos, ya sea hacer algo o no hacer nada. Si no hacemos nada, la informalidad seguirá su marcha y con ello seremos una sociedad que aumentará su carácter dual, con sectores muy pequeños de muy alta productividad capital intensivos que podrán soportar cualquier regulación laboral y emplearán muy pocos trabajadores, y un resto de la economía cada vez más grande de bajísima productividad e ingresos muy inferiores.

Si preguntamos qué hacer a los empresarios y sindicalistas que pueden soportar las cargas actuales que impone la regulación laboral, dirán que no hay que tocar nada. Y si se puede mantener la economía cerrada y la protección tanto mejor. Dirán que hay que dejar que todo siga igual, aunque aplastemos con el tranvía a los cinco que están adelante, es decir, aunque la economía siga su rumbo de informalización. La alternativa es hacer algo, sabiendo que habrá necesariamente costos para quienes hoy tienen privilegios o un mejor pasar a costa del resto. El gobierno ha logrado pasar la ley que busca cambiar de vía. Tiene sus riesgos y sus costos, pero lo relevante es: ¿Qué preferiría Usted, sabiendo que en ningún caso estará libre de culpa?

Juan Luis Bour, director de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

Compartí esta noticia !

La CGT abandona la calle y apunta a frenar la reforma laboral en la justicia

Compartí esta noticia !

La realidad que atraviesa al sindicalismo podría estar resumida muy ilustrativamente en la débil resistencia que pudo ofrecer frente al avance del ambicioso proyecto de Reforma Laboral que impulsó el oficialismo y que finalmente aprobó en el Congreso esta semana. Fue tan débil la musculatura sindical para resistir, que la CGT ni siquiera decidió intentar simbolizar con una movilización, su ánimo de resistencia al proyecto, en el tratamiento que la iniciativa tuvo en revisión en el Senado esta semana. La decisión que tomó la mesa chica de la CGT fue la de apuntalar todos los cañones a la judicialización de la Ley y para ello realizarán una movilización a la plaza de Tribunales, frente al palacio de justicia, para tratar de presionar a los jueces que deberán resolver los planteos de inconstitucionalidad que el sindicalismo intentará interponer para frenar la reforma.

Hubo mucho del contenido de la reforma que el sindicalismo resistió desde un comienzo, pero que no pudo frenar. Entre ellos, cambios en las condiciones de contratación y de la jornada laboral, cambios en las indemnizaciones por despidos, cambios en materia de convenciones colectivas de trabajo, limitaciones del derecho a huelga y en la justicia laboral. Son precisamente parte de esos contenidos que la CGT buscará frenar en la justicia.

Los aumentos salariales mensuales siguen sin impulso para vencer al IPC

La tónica que se advierte en la dinámica de aumentos mensuales previstos en los acuerdos salariales sigue siendo la misma en los últimos 6 meses: el promedio de aumentos mensuales no alcanza la velocidad de los precios. Febrero se anticipa como un nuevo mes donde el IPC supera el promedio de las cuotas mensuales.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin