devaluación

El BCRA asegura que intervendrá para que en el mercado del dólar no haya sobresaltos

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Reconocen que de continuar la tensión global entre EEUU y China será difícil estabilizar la moneda.

El plan del Banco Central para llegar a las PASO sin sobresaltos chocó con un imponderable: otro capítulo de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Las dimensiones de este enfrentamiento son desconocidas en el mercado financiero y el Gobierno.

Circularon ayer varios papers de bancos del exterior donde decían que a Donald Trump le conviene una resolución amistosa en el corto plazo para no complicar su candidatura a ser reelegido en 2020. Algo que comparte con Mauricio Macri, claro que éste último con muchas más urgencias a seis días de las primarias.

El salto del dólar en el mercado mayorista, no obstante, fue similar a lo que ocurrió en la región. O sea, viendo el vaso medio lleno, el peso se devaluó igual que el resto, sin amplificar por el “riesgo” argentino.

De hecho, el dólar subió más en Colombia (+2,10%) que en la Argentina, donde escaló 1,80%. En Brasil también se sufrió más: el real perdió más del 2% y el peso mexicano se depreció en forma similar a la moneda local.

“La verdad es que fue un día complicadísimo a nivel mundial, con la bolsa en Estados Unidos cayendo 3%, las monedas regionales cayendo entre 2% y 1,50%, y los bonos patinando mas de 70 puntos básicos. En ese contexto lo que vimos en el mercado del dólar en la Argentina es para resaltar, porque tuviste un movimiento como el de la región que generó flujos de compra y venta durante todo el día”, resaltó a iProfesional una altísima fuente del Banco Central.

“A nuestro entender esto confirma lo que decimos muchas veces: que los argentinos están muy dolarizados y que los extranjeros no están participando”, agregó.

La gran pregunta que se hacen en el mercado financiero es qué hará el Banco Central si este cimbronazo se extiende, complicando las aspiraciones de llegar con un dólar calmo a las elecciones.

En lo poco que transcurre del mes, el dólar sube 4%, o sea lo mismo que se “gana” en términos mensuales con un plazo fijo en las entidades que más pagan. ¿Qué hará el ahorrista en peso si empieza a ver que su rentabilidad en dólares se esfuma? Pregunta inquietante de cara a un largo calendario electoral.

“Para adelante, va a depender del mundo. Uno no se imagina que siga este patinaje hacia abajo todos los días. Estos últimos fueron muy excepcionales con el Fed no convenciendo y Trump y los chinos escalando el tema comercial. Si sigue, será muy difícil aislarse pero nosotros vamos a estar para asegurar que el mercado funcione sin sobresaltos”, advirtió el altísimo funcionario del Central a iProfesional.

Y dejó entrever que no se descarta nada (¿incluso salir a vender en el mercado contado?) para retomar la paz cambiaria.

“Lo más lógico sería que esto se calme y ahí nosotros debieramos andar muy bien, juzgando lo que hemos visto en estos días. De lo contrario, ya veremos, dependiendo de las circunstancias, qué más vamos a hacer”, admitió.

La expectativa, igualmente, es que la “sangre no llegue al río”. Pero nadie descarta nada. Un informe de XP Investments decía que hay utilizar un análisis de escenario binario en este caso.

“Si Estados Unidos Y China insisten en este camino de represalia incremental, la economía mundial entrará en recesión en 2020, y el SPX pondrá a prueba los mínimos de finales de 2018. También creemos que el DXY (el índice que mide el dólar estadounidense contra una canasta de monedas) se recuperará aún más si este escenario muy poco probable se materializa, con las monedas emergentes demostrando ser una de las principales víctimas de este evento de mayor volatilidad. Vemos que la Fed recortará las tasas en 125 puntos desde ahora hasta fines de 2020 si persiste este ambiente agresivo de guerra comercial”, explican.

“Si se supone que Trump no quiere ser recordado como un ‘presidente de una sola vez’, entonces este dilema debería resolverse pronto, ya que creemos firmemente que los chinos quieren un acuerdo. El verdadero problema aquí es que cada vez que este conflicto se intensifica, se vuelve aún más complicado retirarse”, señalan los estrategas de XP, dejando el desenlace abierto.

En medio de esta incertidumbre, entonces, el Central podría seguir amortiguando el mal clima con su tradicional mix de ventas en futuros y tasas de interés: el lunes, calculan en el mercado, la entidad habría vendido u$s150 millones en el Rofex. Además, convalidó una suba de tasas de las Leliq hasta 61,60%.

Pero el dólar minorista escalando más allá del precio actual -$46,68- sería un dolor de cabeza a días de las elecciones. Por eso en el mercado algunos creen que podría haber una “bajada” política al BCRA para salir a detener una mayor devaluación.

“El Central no va a querer intervenir vendiendo dólares en el mercado contado porque es un fenómeno regional. Pero quizás desde la política los manden a quemar reservas”, decían desde un fondo local.

Si bien en el Central no descartan ninguna acción para “asegurar que el mercado funcione sin sobresaltos”, sería difícil de justificar ante el Fondo Monetario esas ventas de dólares cuando es un movimiento acotado (devaluación de poco más del 1,5%) en sintonía con países similares.

Pero la paz cambiaria es la ficha que más se juega el Gobierno para llegar competitivo al 11 de agosto, con el foco en octubre y una hipotética segunda vuelta en noviembre. Asegurar que no habrá sobresaltos desmedidos en la moneda es condición necesaria para que el oficialismo se mantenga en combate.

¿Será necesario echar mano a parte de los u$s67.000 millones que hay en las reservas para estabilizar el mercado? Por ahora, pareciera que van a seguir sin tocarlos pero la dinámica irá marcando las necesidades.

Fuente iProfesional

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La moneda única no está fácil

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Durante la reciente visita de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil a nuestro país se realizó un insólito anuncio de creación de una moneda única entre los dos países. Veamos de qué se trata:

¿De dónde surge la idea y para qué?

Lo primero que tenemos que tener en claro es para qué queremos una moneda única con Brasil, porque cambiar de moneda por cambiar lo hicimos muchas veces (Peso, Peso ley, Peso argentino, Austral, otra vez Peso, etc.) La idea es que algo mejore si cambiamos el billete, entonces veamos el caso de la zona del Euro para saber cuál sería la ventaja de tener una moneda única:

Robert Mundell y sus Áreas monetarias óptimas:

Este economista, premio nobel en la materia en 1999 (pueden conocer mejor a este economista si se lo preguntan al Sr. Google), es conocido como el padre del Euro, a partir de un paper publicado en la American Economic Review en 1961.

Entre los postulados de Mundell, el principal era:

 

  • Críticas a los tipos de cambio flexibles:

 

A pesar de haber trabajado mucho tiempo con Milton Friedman (padre de la escuela monetarista e inspirador de los Chicago-boy’s, la corriente principal entre los economistas del Gobierno argentino actual) disentía con este con respecto a la utilidad de la flotación del tipo de cambio:

Consideraba que como las crisis económicas son globales, y una devaluación no salvaba a un país individualmente (devaluar para exportar más e importar menos no tenía éxito en crisis generalizadas).

Según Mundell, el efecto de una devaluación se diluía rápidamente por la inflación que generaban las expectativas atadas a la variación del tipo de cambio ej.: si el dólar sube un 20 % voy a subir mi mercadería un 20 por ciento o más, porque los costos se incrementarán en ese porcentaje o más. Demostró que  una devaluación mejora la balanza comercial pero esto se  ve neutralizado por la salida de capitales con lo cual el país no está mejor después de devaluar (cualquier parecido con la Argentina actual es mera coincidencia).

Además si lo que se desea es crear zonas de intercambio comercial más ágiles y fluidas, como es la intención de la Comunidad Económica Europea o el Mercosur, necesariamente los tipos de cambio deben ser fijos para evitar lo que hoy se conoce como “Guerra de Monedas” o inducir a devaluaciones para mejorar el saldo comercial de un país. Con lo cual sin un tipo de cambio fijo, que es conveniente que derive en moneda única para evitar tentaciones devaluacionistas, no se llega a consolidar un área de libre comercio lo suficientemente sólida y beneficiosa para todos sus integrantes.

 

  • Si existen desequilibrios dentro del área común, estos deberían corregirse ajustando salarios y castigando baja competitividad con bajos salarios, y no devaluando la moneda como subsidio al precio de las exportaciones.

 

De esta manera la competencia es genuina y tiende a mejorar la productividad de toda la zona bajo las mismas reglas. (Si quiero tener mejores salarios debo producir más y mejor bajo el mismo tipo de cambio). Esta condición se debe dar en un área con libre movilidad de factores (significa que trabajadores y capitales se desplazan libremente en busca de mejores salarios y beneficios, y esta movilidad equilibra las asimetrías entre los países de la zona.

 

Conclusión: Para que un bloque económico tenga éxito deben tener todos sus países miembros tipos de cambio fijos que tiendan hacia una moneda única, y libre movilidad de factores dentro del bloque para generar mayor competitividad. Esto llevará a que el bloque de países sea estable, sólido económicamente y beneficioso para todos sus miembros.

La aplicación de las ideas de Mundell las podemos observar con la creación de la Eurozona, veamos que tuvieron que hacer:

De acuerdo hito fundacional del Euro (el tratado de Maastricht de 1992); Si los países querían adoptar una moneda única, primero debían cumplir con ciertas condiciones de “convergencia” (léase coincidencia) macroeconómica, para que les sea posible adoptar la moneda sin mayores consecuencias para sus economías.

Las principales convergencias pasaban por :

 

  • Inflación: la tasa de inflación del país no debe ser superior en más de 1,5 % a la media de los tres estados miembros de la UE con menor inflación
  • El país debe haber mantenido un tipo de cambio estable sin haber devaluado por iniciativa propia.
  • El país no debe tener un déficit público  superior al 3% de su PBI
  • El país no debe tener una deuda pública superior al 60 % de su PBI
  • El tipo de interés nominal no puede ser superior en un 2% a  la media de los tres estados con menor inflación

 

Comencemos por casa

Para que nuestras expectativas no sean “demasiado optimistas”, y de modo de no alargar demasiado la lectura, sólo observemos cómo está Argentina frente a la primer condición.

Como primera medida deberíamos tener la misma inflación que Brasil, veamos cómo nos va:

Mientras que la inflación de Brasil fue del 64 % acumulado en los últimos 10 años, la de Argentina fue del 318%. Solamente en el 2018 hay más de 40 puntos de diferencia lo cual haría imposible tener la misma moneda.

Veamos un ejemplo sencillo

Si en enero de 2018 un kilo de yerba costaba cien pesos reales en ambos países, a fin de diciembre en Argentina hubiera costado 147,6 y en Brasil 103,75. Entonces compramos más barato en Brasil; si, perfecto. Pero para tener dinero para comprar primero hay que vender algo, y si todo se vuelve más caro en Argentina vamos a ser un país inviable.

Conclusión

Imposible…no se puede….no está fácil mismo….tener inflación es malo, pero tener inflación y no poder devaluar para recuperar la competitividad que te quita la inflación es peor todavía (y no se trata sólo de devaluación, nos quedamos sin Banco Central y sin políticas monetarias), por lo que vamos a vivir en crisis. En fin, primero resolvamos los problemas internos y después empecemos a pensar en la moneda única. No funciona al revés sino pregúntenle a los griegos.

 

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El que apuesta al dólar también pierde

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Sepan disculpar, pero vengo a derrumbar un mito que hace muchos años se sostiene en este país que es que el que compra dólares nunca pierde. Quizá éste no sea el mejor momento para decirlo, porque claramente el que estuvo dolarizado en el último año fue el que más ganó, pero no siempre es así.
Todas las inversiones financieras parten de la premisa que para ganar dinero hay que vender más caro de lo que se compró, o en el caso de los que no venden, intentar comprar barato un activo que vaya valorizándose en el tiempo para ir aumentando la capacidad de compra. La idea de todo ahorro sería poder guardar el dinero para que en un futuro pueda servir para comprar más o mejores bienes o servicios.
O sea, tengo $20.000 y en vez de comprar un lavarropas de ese valor, lo invierto para tener $25.000 y que en algún momento ese lavarropas valga $23.000. Mi ejemplo es muy lineal, pero apunto a que se entienda la idea.
En nuestro querido país se ha formado una cultura durante años de que el dólar siempre gana ya que nominalmente va aumentando su valor con respecto al peso, entonces psicológicamente todos nos sentimos protegidos ahorrando en esa moneda sin tener idea real si estamos comprando barato o caro, porque no solo tenemos que mirar el valor “nominal” del dólar sino el valor “real” de dicha moneda.
Siguiendo con nuestra cultura, si miramos un poco hacia atrás qué hicieron con nuestra moneda nacional, suena lógico que todos intentemos protegernos ahorrando en la divisa estadounidense sin darnos cuenta el daño que nos autogeneramos con semejante decisión: somos el país del mundo con más tenencia de dólares per cápita exceptuando a Estados Unidos financiando de alguna manera su déficit fiscal a costo cero.
Como ya escribí en alguna nota anterior, el nivel de irresponsabilidad fiscal con la que nos han gobernado durante años se terminó pagando muchas veces con emisión de pesos, inundando la plaza de una moneda que siempre termina careciendo de interés para la gente, por ende pierde constantemente su valor produciendo inflación y explosiones devaluatorias a cada tanto.
Ahora, existen dos maneras de hablar del tipo de cambio, uno es el nominal y otro es el real. Me dirijo al sitio Economipedia y encuentro la siguiente definición que copio y pego aquí abajo en cursiva:
El tipo de cambio real es una medida que indica el poder adquisitivo de una moneda frente a otra. Al contrario que el tipo de cambio nominal, tiene en cuenta los precios en el país al que pertenece la moneda. Para entender esto, es necesario conocer bien varios conceptos.
En los mercados financieros las monedas cotizan en forma de pares de divisas. Cuando cambiamos una moneda, la cambiamos siempre en términos de otra. Por ejemplo, tenemos euros y queremos cambiar a pesos argentinos. O, tenemos dólares americanos y queremos reales de Brasil.
La relación a la que cotiza una divisa frente a otra es lo que se conoce como tipo de cambio nominal. Siguiendo con el ejemplo anterior, el tipo de cambio nominal responde a la pregunta ¿por cada euro cuántos pesos argentinos me dan? O por cada dólar americano cuántos dólares obtendré.
Por último y antes de adentrarnos en el concepto de tipo de cambio real, debemos saber lo que significa poder adquisitivo. El poder adquisitivo nos dice algo así como la cantidad de cosas que podemos comprar con una moneda en un país u otro. Por ejemplo, 10 dólares son 10 dólares en cualquier lugar del mundo. Ahora bien, ¿se compra la misma cantidad de bienes con 10 dólares en Nueva York y con 10 dólares en Memphis? La cantidad de dinero es la misma, pero Nueva York es una ciudad muy cara y Memphis, en comparación muy barata.
 
Esta semana, un economista llamado Rodrigo Castiñeira de Econométrica (@rcas1 para quienes quieran seguirlo en Twitter) publicó un gráfico muy interesante donde calcula a “precios de hoy” cuánto valía el dólar en los últimos 20 años, gráfico que sirve para entender muy bien cuánto pagamos realmente por cada dólar que compramos y cómo aquellos que lo hicieron durante todo el período 2002-2015, más allá de haber tenido la sensación de que le ganaban al peso, nunca tuvieron mejor capacidad de compra hasta terminar en 2015 en valores muy similares al 1 a 1 que nos llevó a una terrible explosión en el 2001.

¿Qué nos muestra el gráfico? Que todos aquellos que vinieron dolarizando sus ahorros desde esta nueva etapa que vive el país post 2001 muchos tienen menos capacidad de compra que antes, pero el mayor problema es que no lo saben, simplemente comparan nominalmente cuantos pesos pagaron por cada dólar que lógicamente hoy ese valor está mucho más alto.
Muchos cuestionan mi ahorro en acciones porque no están dispuestos a soportar la volatilidad que tiene, y mucho menos que en la cuenta de bolsa figure un valor nominal menor al que pusieron. O sea, ponemos 10.000 en una acción que vale $100, por razones de mercado hoy vale $80, o sea que en la cuenta figuran $8.000 y por ende sienten que están perdiendo plata, muchos ofuscados venden esa acción y deciden no hacerlo nunca más confirmando realmente la pérdida.
Pero nadie cuestiona que si compró dólares en el 2007 a un valor de lo que serían hoy unos $65, guardaron moneda extranjera durante 12 años y todavía no pudieron recuperar esa capacidad de compra aun con la terrible devaluación por la que atravesamos el año pasado.
Dicho todo esto concluyo con algunas ideas: lo más importante de las inversiones financieras es comprar barato y vender caro. Los errores los cometemos cuando compramos caro algunas veces dominados por la euforia de ver que un precio está subiendo sin parar, y cuando vendemos barato muchas veces ofuscados y decepcionados porque el precio no para de bajar. Pero tengamos bien en cuenta que el que compra dólares intentando protegerse de los desbarajustes que enfrentamos día a día también hay veces que puede estar tomando la decisión menos acertada.
Es muy importante saber el tiempo y el para qué uno decide apartar dinero para ahorrar, un buen asesor debería saber discernir perfectamente en qué tipo de activos financieros comprar indagando al cliente para qué quiere usar dicho activo y qué nivel de volatilidad está dispuesto a soportar, y por último sepan que no mover los ahorros también es una decisión activa que tiene mucho riesgo.

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El panorama de Economía y Regiones: “El dólar volverá a saltar y la inflación se acelerará”

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“Cuando uno analiza el balance del BCRA y la calidad de su política monetaria, lo más razonable es concluir que a corto plazo la inflación mensual no puede bajar mucho y que, más adelante en el tiempo, el dólar volverá a saltar y la inflación se acelerará nuevamente en el futuro”, advierte un reciente informe de Economías & Regiones, a propósito de cierta euforia oficial por el dato de abril. Aquí, una pormenorizada explicación.
Un reciente informe de Economía & Regiones advierte que la inflación de abril difundida por el INdEC (3,4%) “no es para ponerse eufórico” y que “se acelerará nuevamente en el futuro”.
La inflación de abril fue de 3,4%, -1,3p.p. por debajo del guarismo de marzo’19 (+4,7%) y -0,4p.p. por debajo del resultado del promedio de los primeros tres meses del año. “Si bien que baje la inflación es siempre una buena noticia, el resultado de marzo’19 tampoco es para ponerse eufórico”, advierte el informe.
Y explica que, por un lado, la inflación de abril es la que algunos países de la región tienen en todo un año. Además, es la inflación que los países de la OECD tienen en dos años. Por otra parte, la inflación núcleo de abril (3,8%) es exactamente igual a la inflación núcleo promedio de los primeros tres meses de 2019. De este modo, la inflación de abril 2019 correspondiente a los precios de libre mercado es la misma que la inflación promedio registrada en los tres meses anteriores.

Inflación y traspaso a precios (E&R)

“La inflación es la pérdida sostenida y permanente del poder adquisitivo del dinero. Ergo, es un fenómeno monetario. Al ser un fenómeno’monetario, la inflación es un fenómeno macroeconómico (…) no tiene mucho sentido estudiar la ‘microeconomía” de la inflación del mes en cuestión. No tiene sentido estudiar qué capítulo sube ‘mucho’, qué capítulo aumenta ‘más o menos’; o cuál ‘poco’ en un determinado mes. En este sentido, hay que aclarar que en un proceso inflacionario no todos los precios suben con el mismo timming, la misma fuerza y ritmo”, advierte el informe. Y explica que esto implica que “probablemente los precios que hasta ahora han subido más (menos) en términos relativos, muy probablemente suban menos (más) a futuro en términos relativos”.
En este marco, el informe asegura que “el análisis de la inflación debe volcarse hacia su comportamiento a futuro”. Y se relaciona con la solidez del balance del BCRA y con la calidad de su política monetaria. “Y aquí es donde aparecen los problemas”, advierte.
“Cuando uno analiza el balance del BCRA y la calidad de su política monetaria, lo más razonable es concluir que a corto plazo la inflación mensual no puede bajar mucho y que, más adelante en el tiempo, el dólar volverá a saltar y (más tarde) la inflación se acelerará nuevamente en el futuro”, continúa el informe.
A continuación, establece que la inflación puede seguir bajando un “poco” un par de meses, pero no va a bajar “en serio”. “Es prácticamente imposible que la inflación baje a 2,5% mensual y se quede ‘ahí’ de aquí en más hasta fin de año, que es lo que se necesita para que la inflación de 2019 pueda ser más baja que la inflación 2018”.
“Por el contrario, la inflación va a ser más alta”. Según el informe, la emisión de LELIQs pone un piso muy elevado a las expectativas de emisión, devaluación e inflación, traduciéndose en otro piso muy elevado y difícil de quebrar para la inflación observada. De hecho, entre noviembre ’18 y febrero’19 hubo estabilidad del tipo de cambio y la inflación mensual promedió +3,2% con un piso de +2,6% en diciembre’18. De reproducirse un comportamiento similar de aquí a fin de año, la inflación 2019 terminará siendo más elevada que la inflación 2018. Concretamente, si la inflación mensual promediara +3 ,2% de aquí a fin de año, 2019 cerraría con una inflación de +49% (interanual) y +53% (promedio), +1p.p. y +20p.p. por encima de 2018; respectivamente.
En pocas palabras, “se necesita estabilidad cambiaria de aquí a fin de año para que la inflación 2019 sea similar a la inflación 2018 en la punta, pero +20p.p. más alta en el promedio”.
Economía & Regiones explica por qué la inflación puede acelerarse en el futuro. En este sentido, afirma que lo más probable es que el dólar vuelva a pegar uno o más saltos, y detrás de cada uno de esos saltos, la inflación vuelva a acelerarse, con lo cual la inflación 2019 terminará siendo más alta que la inflación 2018.
“En este contexto se entiende por qué el BCRA y el Gobierno apuntan todos los cañones a mantener artificialmente el dólar contenido”, explica el informe. Pero aclara que “la contención artificial del tipo de cambio es con venta de dólares. Y los dólares no son infinitos. Cuantos más dólares se pierdan para mantener más tiempo artificialmente el dólar estable, más fuerte será el salto posterior, con lo cual lo que pueda bajar la inflación en el corto plazo, quedará más que compensado con un salto mayor más adelante (primero) del dólar y (luego) de la inflación más adelante en el tiempo”.
En un marco de expectativas racionales (RATEX), las LELIQs, que no hay con qué pagarlas, son expectativas de emisión, es decir, son expectativas de devaluación e inflación, lo cual incentiva la caída de la demanda de dinero. Con el paso del tiempo y con todos los problemas ligados al BCRA, su política monetaria y al ciclo electoral, la actual caída de la demanda de dinero se profundizará.
En este contexto de caída de demanda de dinero, explica el trabajo de E&R, los agentes económicos comenzarán a pasarse a dólares, y el tipo de cambio irá más temprano que tarde a la banda cambiaria de $51,45. Con lo que la inflación volverá nuevamente a acelerarse. Pero no termina ahí: “lo más probable es que los desequilibrios monetarios y cambiarios aumenten cuando el dólar esté en la banda de $51,45 y el BCRA se encuentre vendiendo reservas. A medida que se vayan vendiendo reservas, las presiones sobre el tipo de cambio irán en aumento. Más adelante, el BCRA cederá ante las presiones cambiarias y el tipo de cambio indefectiblemente saltará a valores por encima del techo de la banda superior de $51,45 y el dólar será mucho más alto. Indefectiblemente, como consecuencia de esta nueva suba del dólar, la inflación volverá a acelerarse”.
En este marco, advierte, la inflación de 2019 será mayor que la de 2018. Y, salvo que se implementen reformas estructurales de “fondo”, se espera que la inflación 2020/2019 también sea mayor que la inflación 2019/2018.
# ¿Los problemas del BCRA y la política monetaria alimentan la inflación?
“La inflación probablemente se esté agachando para luego tomar impulso más adelante en el futuro”, asegura el informe, y dice que la mayoría de las razones detrás de este comportamiento están relacionadas al Banco Central y su política monetaria. Adicionalmente, está el problema del ciclo electoral que potenciará la caída de la demanda de dinero presionando (primero) sobre el dólar y (más tarde) sobre el nivel general de precios.
“El BCRA no tiene reputación (…) no honró ninguna de sus promesas, ni cumplió ninguno de sus objetivos. La falta de reputación hace que el BCRA no tenga credibilidad”, advierte. Pero, ademas, cuestiona que “la política del BCRA está mal diseñada, lo cual potencia su falta de credibilidad y termina volviéndola inconsistente en términos dinámicos”.
En este sentido, el informe menciona que la actual política monetaria del BCRA “no tiene en cuenta las recomendaciones de la Teoría Monetaria que permitieron extirpar la inflación en casi todos los países de mundo. De acuerdo con la teoría, una política monetaria desinflacionaria tiene chances de ser exitosa si y sólo si es conducida en base a reglas. Por el contrario, si es discrecional, lo más probable es que termine fracasando y la inflación subiendo”.
Pero, además, “se necesita que dichas reglas sean eficientes, sencillas, precisas, transparentes y robustas; todos atributos que las reglas del BCRA no tienen”.
“Las reglas de política monetaria del BCRA terminaron siendo completamente bastardeadas. Los permanentes cambios introducidos a la política monetaria, hicieron que las reglas del BCRA se conviertan en discrecionalidad. Tanto es así que, en su último cambio de reglas, el BCRA definió una zona de no intervención en la cual puede intervenir discrecionalmente vendiendo todos los dólares que quiera, sin ningún patrón, sin necesidad de dar explicaciones y sin obligación de dar detalles”.
Adicionalmente, menciona que “la política monetaria del BCRA está mal diseñada”. Promete vender más dólares y a un precio más bajo; es decir, con los nuevos cambios, las divisas rinden y duran menos ante similar corrida, lo cual incentiva la caída de la demanda de dinero y retroalimenta en forma potenciada el repudio por el peso.
Teniendo en cuenta que las reservas de libre disponibilidad ascienden a aproximadamente US$17.500 MM, “pensamos que muy difícilmente el BCRA estará dispuesto a perder más de US$10.000 MM de dólares para mantener el tipo de cambio. Ningún Banco Central se queda sin reservas”.
“En este marco, la política monetaria del BCRA y sus anuncios concernientes a su nueva regla intervención cambiaria y venta de reservas son dinámicamente inconsistentes; es decir, tarde o temprano será abandonada”, analiza.
Para finalizar, el informe concluye que “la política de ventas de reservas es muy difícil que aguante hasta las elecciones; es decir, es muy probable que tenga que ser abandonada con anterioridad a los comicios, haciendo subir (primero) al dólar y (luego) a la inflación antes de los comicios. En este escenario, se entiende que este momento y las próximas semanas pueden ser un oasis en el medio del desierto en materia cambiaria y de precios. Por el contrario, en algún momento de la segunda mitad del año comenzaremos a transitar los kilómetros de arena desértica en materia de dólar y tipo de cambio”.

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Del Premium al regular: cómo impacta la migración en las Estaciones de Servicio y en los motores de los usuarios

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De acuerdo a datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación relevados hasta marzo, el mercado de los combustibles está experimentando una caída de seis meses consecutivos, en las que se genera una fuerte migración del consumo de productos de máxima calidad a los tradicionales.
Durante el tercer mes de este año, la baja en ventas interanual fue del 3,3 por ciento y fue empujada, principalmente, por el derrumbe de la demanda de derivados Premium, que fue del 23,87 por ciento en el caso de la nafta y del 10,1 por ciento en el diésel.
Alberto Boz, presidente de la Federación Argentina de Expendedores de Nafta del Interior (FAENI), advierte a Surtidores.com.ar que “esta migración está golpeando fuerte a la economía de las expendedoras”.
El aumento del combustible en el último año prácticamente duplicó la suba de inflación y eso explica el paso de los Premium a regulares”, observa el empresario.
No obstante, expresa que la caída se está dando en el mercado de los hidrocarburos en general básicamente por la retracción de la economía que, por ejemplo, pone a circular menos camiones de carga en las rutas y menos automovilistas en búsqueda de viajes de ocio.
Respaldando los dichos de Boz, Cristian Folgar, ex Subsecretario de Combustibles de la Nación, en diálogo con este medio, agrega: “Se entiende esta migración porque hoy en general la capacidad de compra se ha reducido mucho y esto repercute fuerte en el margen de rentabilidad de las Estaciones de Servicio y con las refinerías”.
En cuanto a cómo opera esta migración en los motores de los vehículos, Surtidores.com.ar consultó a especialistas de YPF, quienes explican que “un combustible grado 3 (Premium) se diferencia de un Grado 2 (Súper), por presentar un mayor número de octano, tanto RON como MON, además de un contenido de azufre ultra bajo (<10ppm)”.
“En cuanto a la performance, un mayor nivel octánico asegura mejores prestaciones en motores de alta performance y un nivel de antidetonancia que asegura una asistencia adecuada como protección para todas las motorizaciones”, precisan.
Explican además, que en término de medio ambiente, “el menor contenido de azufre (10 ppm de azufre vs 150 ppm en la nafta grado 2), genera una evidente menor concentración de gases azufrados, haciendo más eficiente las reacciones que se producen en el catalizador y asegurando una excelente conversión hacia los compuestos de menor impacto ambiental”.
A esto, en el caso de Infinia, hay que contemplar la performance de limpieza del sistema de inyección, manteniendo inyectores y válvulas con el mismo estado que un vehículo cero kilómetro”, completan.
Al respecto, Folgar opina que vale diferenciar a los consumidores de naftas de aquellos que necesitan gasoil para sus coches. Explica que “no hay mucho problema de calidad” cuando la migración se da en un vehículo naftero a diferencia de uno gasolero.
Puede que pierda un poco de rendimiento el motor (naftero), pero no se verán problemas como los que antes ocurrían con el gasoil, que si se pasaba de una calidad a otra, por el mayor contenido de azufre, se producían problemas en los inyectores. El caso de las naftas es distinto y la gran diferencia está en el octanaje”, analiza el ex funcionario.
 
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