Diarios de Misiones

¡Cristo ha resucitado!

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Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, para el domingo de Pascua [09 de abril de 2023]

Después de haber acompañado a Jesucristo, el Señor, en estos días desde la celebración de Ramos en su llegada a Jerusalén, donde el Dios hecho hombre dio su vida, sufrió y murió por nosotros; este domingo celebramos aquello que es central para nuestra fe: la Resurrección del Señor. Por eso el Evangelio que leemos (Jn 20,1-9) dice: «El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”» El relato nos señala que los dos fueron al sepulcro y vieron que el Señor no estaba y termina diciéndonos: «Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, Él debía resucitar de entre los muertos».

Es importante repasar y leer desde la fe estos momentos cruciales de la historia humana, que por el amor que Dios nos tiene se transformaron en historia de la Salvación. Este domingo celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte: La Resurrección de Cristo. ¡Es la celebración de la Pascua y de la Esperanza!

Sabemos que, en el centro de la acción evangelizadora de la Iglesia, que es su razón de ser, está la experiencia fundamental que cada cristiano tiene que hacer de Jesucristo, el Señor, el que murió y resucitó.

¡Esta es la experiencia Pascual! Es la certeza de que a pesar de tantas situaciones personales o comunitarias de dolor y de fracasos, sabemos que la Vida triunfa sobre la muerte, y que podemos seguir caminando aun cuando convivimos con sufrimientos. Esta experiencia pascual nos reubica ante los logros y éxitos, gozos y alegrías, sabiendo que son dones de Dios y nos ayudan a no ponernos en el lugar de Dios y a ser verdaderos discípulos de Jesucristo.

En el documento de Aparecida leemos: «El acontecimiento de Cristo es, por lo tanto, el inicio de ese sujeto nuevo que surge en la historia y al que llamamos discípulo: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. Esto es justamente lo que, con presentaciones diferentes, nos han conservado todos los evangelios como el inicio del cristianismo: un encuentro de fe con la persona de Jesús» (DA 243).

Si bien es cierto que transitamos por un profundo cambio de época y una marcada crisis que afecta la comprensión de los valores y la misma evangelización, también hay que señalar que la Iglesia con la asistencia comprometida del Espíritu Santo y la experiencia de tantos testigos-discípulos de Jesucristo resucitado, siempre fue dando respuestas a los desafíos que se presentaron en la historia. Hay una cierta mirada que analiza los hechos desde la superficie, sin discernir los signos más profundos que vive nuestro tiempo. Desde esa mirada se entiende la misión de la Iglesia como un mero defender tradiciones.

Esa mirada, en general, está ligada a ciertos ambientes más sofisticados y complejos que pretenden un mensaje moderno, liviano, sin la cruz, y sin compromiso con la revelación dada en la Palabra de Dios. En estos ambientes, a menudo falta una comprensión más profunda de las cosas de la fe que ayude a no pretender simplemente adecuar el Evangelio a las situaciones personales.

La Iglesia necesita que los cristianos realmente seamos testigos de la Pascua. Sin esta experiencia indispensable no llegamos a ser discípulos de Jesucristo resucitado y menos, misioneros de Él. Siempre, aún con dificultades, la Iglesia buscó y buscará dialogar con las nuevas realidades que se dan en la dinámica de la historia. No sólo está llamada a dialogar, sino a amar el tiempo y la gente concreta que vive, sufre y que se alegra… todo esto con el gozo de la vocación que es un don de Dios y que no implica relativizar lo que creemos, ni perder nuestra identidad.

En este domingo de Pascua queremos transmitirle a tantos hermanos y hermanas que están tristes y sufren, a muchos que perdieron la fe y a veces el sentido de la vida, que nuestra existencia está cargada de sentido cuando nos encontramos con Dios. Con un Dios que por amor se hizo uno de nosotros, que asumió nuestros sufrimientos, que murió y Resucitó.

¡Feliz Pascua! Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

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Ciudad Sustentable y su compromiso con el Comercio, Inclusión y diversidad, en equipo y propuestas

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Esta semana el candidato a Intendente, Fernando Santacruz, presentó al equipo que lo acompaña a las elecciones del 7 de mayo con el sublema “Ciudad Sustentable” que, apuesta por la diversidad etaria, género e ideas para renovar a Posadas.

Para hacer frente a la intendencia de Posadas, Fernando Santacruz apostó por la conformación de un equipo de concejales compuesto por especialistas en cada área que requiere atención en la ciudad. El candidato a la intendencia resume en un breve video y explica que “en nuestro equipo están reflejados nuestros proyectos y propuestas para la Ciudad Sustentable que anhelamos de cara a las elecciones del 7 de mayo”.

Como primer concejal, está el comerciante y contador Luis Holz; y segunda, la referente de la comunidad LGBT Antonella Piedrabuena; completan la lista, el Rector del IMES Mariano Pianovi; la abogada Emilse Zapponi; el ex militar y piloto de avión, y actual miembro del área de proyectos del IFAI, Sebastián Faifer; la Arquitecta y referente del Proyecto de la Primera Plaza Acrobática de Misiones, Antonela Oviedo; la comerciante y representante de la ONG Vecino Sustentable, Nina Garayo; el profesor de Kung fu y referente deportivo, Juan Carlos Gauna; y la presidente del Club de Abuelos Nueva Esperanza y referente de adultos mayores, Itatí Ruiz; el odontólogo y referente de Salud Pública, Víctor Meaurio; Abogado y especialista en marca y propiedad intelectual, Luis Quaranta.

“Cada integrante, está comprometido con la comunidad y quiere transformar la ciudad a través del trabajo. Conocé a cada concejal y sus propuestas ingresando a www.ciudad-sustentable.com.ar”. 

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La geopolítica y la fragmentación se erigen como graves amenazas para la estabilidad financiera

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Escriben Mario Catalán, Fabio Natalucci y Mahvash S. Qureshi – Las crecientes tensiones podrían desencadenar flujos internacionales de salidas de capital y un incremento de la incertidumbre que pondrían en peligro la estabilidad macrofinanciera

Las preocupaciones sobre la fragmentación económica y financiera a escala mundial se han agravado en los últimos años en medio de las crecientes tensiones geopolíticas, las tirantes relaciones entre Estados Unidos y China, y la invasión rusa de Ucrania.

La fragmentación financiera tiene implicaciones importantes para la estabilidad financiera mundial al incidir en la inversión transfronteriza, los sistemas de pagos internacionales y los precios de los activos. Esto, a su vez, alimenta la inestabilidad a través de un incremento de los costos de financiamiento de los bancos, una disminución de su rentabilidad y una menor oferta de crédito al sector privado.

Efectos sobre la inversión transfronteriza

Las tensiones geopolíticas, medidas por la divergencia en las tendencias de voto de los países en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pueden afectar en gran medida a las asignaciones transfronterizas de cartera de inversión y crédito bancario, como escribimos en un capítulo analítico del último Informe sobre la estabilidad financiera mundial.

Un incremento en las tensiones entre un país inversionista y un país receptor, como entre Estados Unidos y China desde 2016, reduce las asignaciones transfronterizas bilaterales totales de inversión de cartera y crédito bancario en aproximadamente 15%.

Los fondos de inversión son particularmente sensibles a las tensiones geopolíticas y tienden a reducir las asignaciones transfronterizas de capital, en especial hacia países con unas perspectivas en materia de política exterior divergentes.

Esto implica que las crecientes tensiones geopolíticas entre países podrían provocar salidas transfronterizos de capital —incluida la inversión directa—, con un efecto más pronunciado en las economías receptoras de mercados emergentes y en desarrollo que en las economías avanzadas.

Riesgos para la estabilidad financiera

Las tensiones geopolíticas ponen en riesgo la estabilidad financiera a través del canal financiero. La imposición de restricciones financieras, el aumento de la incertidumbre y los flujos transfronterizos de salidas de crédito e inversión desencadenados por la escalada de tensiones podrían incrementar los riesgos de refinanciamiento de deuda y los costos de financiamiento de los bancos. También podría incrementar las tasas de interés de los bonos públicos, reducir los valores de los activos bancarios y sumarse a sus costos de financiamiento.

Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas se transmiten a los bancos a través de la economía real. El efecto de las interrupciones en las cadenas de suministro y los mercados de materias primas sobre el crecimiento y la inflación nacionales podría exacerbar las pérdidas crediticias y de mercado de los bancos, lo que reduciría aún más su rentabilidad y capitalización. Es probable que la tensión disminuya la capacidad para asumir riesgos de los bancos y les empuje a recortar los préstamos, lo que lastraría aún más el crecimiento económico.

Los canales financiero y de la economía real se alimentarían mutuamente, y el efecto total sería desproporcionadamente mayor para los bancos de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, así como para aquellos con menores coeficientes de capitalización.

A largo plazo, la mayor fragmentación financiera derivada de las tensiones geopolíticas también podría agitar los mercados financieros y los principales indicadores económicos y del mercado financiero al limitar las posibilidades de diversificación internacional de riesgos, por ejemplo, al reducir el número de países en que pueden invertir los residentes nacionales.

Cómo contener los riesgos

Los supervisores, los reguladores y las instituciones financieras deben ser conscientes de los riesgos para la estabilidad financiera derivados de un posible aumento de las tensiones geopolíticas y deben comprometerse a detectar, cuantificar, gestionar y mitigar dichas amenazas. Comprender y vigilar mejor las interacciones entre los riesgos geopolíticos y los más tradicionales —los riesgos crediticios, de tasas de interés, de mercado, de liquidez y operacionales— podría ayudar a evitar las consecuencias potencialmente desestabilizadoras de los acontecimientos geopolíticos.

Para formular directrices prácticas para los supervisores, las autoridades deben adoptar un enfoque sistemático que utilice pruebas de tensión y análisis de escenarios para evaluar y cuantificar los canales de transmisión de los shocks geopolíticos a las instituciones financieras.

Otras medidas incluyen:

  • En respuesta a los crecientes riesgos geopolíticos, las economías que dependan del financiamiento externo deben garantizar un nivel adecuado de reservas internacionales, así como colchones de capital y liquidez, en las instituciones financieras.
  • Las autoridades deben reforzar la preparación ante crisis y sus marcos de gestión para hacer frente a la posible inestabilidad financiera que surja del aumento de las tensiones geopolíticas. Los mecanismos de cooperación entre distintas autoridades nacionales deben continuar para ayudar a garantizar la debida contención y gestión de crisis financieras internacionales, en especial mediante el desarrollo de mecanismos eficaces de resolución de instituciones financieras que operan en varias jurisdicciones.
  • La red mundial de seguridad financiera —un conjunto de instituciones y mecanismos que protege frente a crisis y asegura financiamiento para mitigar su impacto— debe reforzarse mediante acuerdos de asistencia mutua entre países. Estos acuerdos incluirían redes de protección regionales, swaps de monedas o mecanismos fiscales, así como líneas de crédito precautorio de instituciones financieras internacionales.
  • Frente a los riesgos geopolíticos, los esfuerzos de los órganos reguladores y normativos internacionales, como el Consejo de Estabilidad Financiera y el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, deben continuar su labor de promoción de normas y regulaciones financieras comunes para evitar un aumento de la fragmentación financiera.

Por último, las autoridades deben ser conscientes de que imponer restricciones financieras por razones de seguridad nacional podría tener consecuencias imprevistas para la estabilidad macrofinanciera internacional. Dados los importantes riesgos para la estabilidad macrofinanciera mundial, deben redoblarse los esfuerzos multilaterales para reducir las tensiones geopolíticas y la fragmentación económica y financiera.

Mario Catalánes Economista Principal en el Instituto de Capacitación y Desarrollo de las Capacidades del Fondo Monetario Internacional (FMI)

Fabio Nataluccies subdirector del Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales y dirige el GFSR

Mahvash S. Qureshi, es subjefe de la División de Asuntos Sistémicos del Departamento de Investigación del Fondo Monetario Internacional.

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La fragmentación de la inversión extranjera directa golpea más fuerte a las economías emergentes

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Escriben JaeBin Ahn, Ashique Habib, Davide Malacrino y Andrea F. Presbitero – Las pérdidas del 2% en la producción mundial a largo plazo debido al desplazamiento de la inversión extranjera directa ponen de relieve las razones por las que debe defenderse la integración mundial.

A medida que aumentan las tensiones geopolíticas, las empresas y las autoridades económicas analizan nuevas estrategias para dotar a las cadenas de suministro de más resiliencia repatriando la producción o desplazándola a países de confianza.

La Secretaria del Tesoro de Estados Unidos sostuvo en abril de 2022 que las empresas deben localizar las cadenas de suministro en países con afinidad ideológica. Más recientemente, la Comisión Europea propuso la Ley sobre la industria con cero emisiones netas para contrarrestar los subsidios que prevé la Ley de reducción de la inflación de Estados Unidos. Y, por su parte, China aspira a reemplazar la tecnología importada con alternativas locales para reducir su dependencia de los rivales geopolíticos.

Estos ejemplos ponen de manifiesto la creciente tendencia hacia la fragmentación geoeconómica, como se describe en el capítulo analítico de la edición más reciente de Perspectivas de la economía mundial. Nuestro análisis del impacto que tiene esta tendencia en la inversión extranjera directa (IED) indica que esos flujos se han caracterizado por patrones divergentes en los distintos países receptores, en especial en sectores estratégicos como el de semiconductores. El flujo de IED estratégica hacia países asiáticos comenzó a disminuir en 2019 y ha experimentado una leve recuperación en los últimos trimestres, salvo los flujos hacia China que aún no se han recuperado.

En los últimos diez años, la proporción de flujos de IED entre las economías con afinidad geopolítica no ha dejado de crecer, incluso más que la proporción destinada a países con proximidad geográfica; esto sugiere que la localización geográfica de la IED responde cada vez más a preferencias geopolíticas.

Estas tendencias también indican que si las tensiones geopolíticas continúan intensificándose y se profundizan las divergencias entre países en función de la fractura geopolítica, la IED podría concentrarse aún más dentro de bloques de países alineados.

Además del desplazamiento de los nuevos flujos, analizamos si, debido a la creciente fragmentación, las inversiones directas existentes podrían relocalizarse en otras jurisdicciones; para ello construimos un índice que mide la exposición a estos fenómenos por país. Las economías de mercados emergentes y en desarrollo son más vulnerables que las economías avanzadas a la relocalización de la IED, en parte por su mayor dependencia de los flujos provenientes de países con menos afinidad geopolítica.

Varias grandes economías emergentes son vulnerables a la relocalización de la IED, lo que sugiere que el riesgo de fragmentación no se concentra únicamente en unos pocos países. Tampoco son inmunes las economías avanzadas, en especial las que tienen importantes stocks de IED en sectores estratégicos. Como las vulnerabilidades también pueden aplicarse a flujos que no corresponden a IED —un aspecto que se analiza en detalle en el capítulo analítico del Informe sobre la estabilidad financiera mundial de abril de 2023— un aumento de las tensiones políticas podría desatar una reasignación importante de los flujos de capital a escala mundial.

Si bien la reconfiguración de las cadenas de suministro podría eventualmente fortalecer la seguridad nacional y contribuir a mantener una ventaja tecnológica respecto de rivales geopolíticos, la relocalización o la localización por afinidad ideológica en socios existentes tenderá a reducir la diversificación y los países serán más vulnerables a los shocks macroeconómicos. Por su parte, nuestro nuevo análisis sugiere que la relocalización de la IED más cerca de los países de origen de los flujos podría perjudicar a las economías receptoras al tener un menor acceso al capital y a los avances tecnológicos.

Nuestro análisis indica que la entrada de empresas multinacionales en países extranjeros con frecuencia beneficia de forma directa a las empresas nacionales. En las economías avanzadas, una mayor competencia de empresas extranjeras incentiva a las empresas nacionales a mejorar su productividad. En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, los proveedores nacionales se benefician de las transferencias de tecnología y de una mayor demanda local de componentes que terminan utilizándose en las industrias en las etapas finales de procesos de producción.

Estos beneficios son mucho más factibles cuando las empresas extranjeras ingresan en un país para producir insumos y abastecer a empresas relacionadas; tal es el caso de la fábrica de semiconductores de Samsung Electronics en Vietnam, la cual fabrica productos que se venden principalmente a otras unidades del conglomerado coreano en todo el mundo. Esto se debe a que este tipo de IED vertical se concentra entre los productores de mercancías intermedias que emplean tecnologías más sofisticadas y requieren un mayor nivel de formación.

Un mundo más pobre

Por último, utilizamos escenarios hipotéticos para ilustrar el impacto que podría tener la fragmentación de los flujos de inversión a largo plazo. En general, un mundo fragmentado probablemente sea un mundo más pobre. Estimamos que las pérdidas de producción mundial a largo plazo rondan el 2% del producto interno bruto mundial. Estas pérdidas posiblemente se distribuyan de manera desigual. Las economías en desarrollo y de mercados emergentes se ven especialmente afectadas al tener un menor acceso a las inversiones de economías avanzadas, pues esto reduce la formación de capital y las mejoras de productividad derivadas de la transferencia de tecnología y de conocimientos.

Si bien la desviación de los flujos de inversión beneficiará a algunos, esos beneficios están sujetos a gran incertidumbre. Algunas economías, como las que mantienen relaciones con diferentes bloques políticos, podrían beneficiarse del redireccionamiento de las inversiones. Sin embargo, tales beneficios posiblemente se vean en parte contrarrestados por los efectos derivados de una demanda externa más débil. Por otra parte, en un mundo fragmentado con crecientes tensiones geopolíticas, a los inversionistas posiblemente les preocupe que las economías no alineadas se vean obligadas a elegir un bloque en el futuro, y esta incertidumbre podría intensificar las pérdidas.

Debido a los costos económicos generalizados que conlleva la fragmentación de la IED, las autoridades económicas deben sopesar detenidamente las motivaciones estratégicas de una relocalización o localización por afinidad ideológica con los costos económicos que acarrean para sus propias economías y los efectos secundarios sobre otras jurisdicciones.

Las estimaciones de grandes pérdidas de producción generalizadas demuestran por qué es fundamental promover la integración mundial. en especial cuando las principales economías respaldan las políticas aislacionistas. Al mismo tiempo, el actual sistema multilateral basado en reglas debe adaptarse a los cambios en la economía mundial y debe complementarse con mecanismos creíbles para mitigar los efectos secundarios de las acciones políticas unilaterales.

A medida que la incertidumbre política amplifica las pérdidas causadas por la fragmentación, deben tomarse medidas multilaterales para minimizar la incertidumbre, lo que incluye mejorar el intercambio de información mediante el diálogo multilateral. Por ejemplo, la creación de un marco de consulta internacional sobre el uso de subsidios para incentivar la relocalización o la localización de la IED por afinidad ideológica podría ayudar a los gobiernos a identificar consecuencias no buscadas. Podría, asimismo, mitigar los efectos secundarios en otros países al reducir la incertidumbre y promover la transparencia en cuanto a las políticas disponibles.

JaeBin Ahnes economista del Departamento de Estudios del FMI.

Ashique Habibes Economista en el Fondo Monetario Internacional (FMI), en donde trabaja en la División de Supervisión Multilateral

Davide Malacrinoes Economista en el Departamento de Estudios del FMI

Andrea F. Presbitero, es economista de la División de Vigilancia Multilateral del Departamento de Estudios del FMI

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El camino hacia el crecimiento: Tres prioridades de acción

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En un discurso inaugural antes de las Reuniones de Primavera, Kristalina Georgieva dijo que los países deben combatir la inflación y salvaguardar la estabilidad financiera, mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo y cooperar para reducir las disparidades globales.

El FMI proyecta que el crecimiento mundial se mantenga en torno al 3 % durante los próximos cinco años, el pronóstico de crecimiento a mediano plazo más bajo desde 1990.

Georgieva pidió a los países que trabajen juntos para evitar que los conflictos empeoren la pobreza y el hambre en el mundo y eliminen el dividendo de la paz que el mundo ha disfrutado durante las últimas tres décadas.

“También necesitamos un cambio radical en la cooperación internacional para reducir el impacto de la fragmentación económica y la tensión geopolítica, especialmente por la invasión de Rusia a Ucrania”.

1 . Introducción

Buenos días, y muchas gracias por su cálida bienvenida, Sr. Embajador Holliday. Quisiera dar también las gracias a Politico por coorganizar hoy este importante evento, en el espíritu de lo que nuestras organizaciones representan: unir a las personas y promover un mejor entendimiento de los desafíos mundiales a los que nos enfrentamos.

Estar aquí, en Meridian House, una hermosa ‘casa en una colina’, me recuerda las palabras de Nelson Mandela: “He descubierto el secreto de que, tras subir una gran colina, uno descubre que hay muchas más colinas detrás”.

Parece la historia de los últimos tres años: escalamos una “gran colina” tras otra, y descubrimos que detrás hay muchas otras colinas que subir. Primero la COVID-19, luego la invasión rusa de Ucrania, y la inflación y una crisis del costo de vida que ha afectado a todo el mundo.

Hasta ahora, hemos demostrado ser escaladores resistentes. Pero el camino que tenemos por delante —y en especial el camino de vuelta a un crecimiento sólido— es duro y brumoso, y las cuerdas que nos unen quizá sean más débiles ahora que hace algunos años.

Hoy me gustaría hablar de cómo podemos sortear esta difícil pendiente centrándonos en la cuestión fundamental del crecimiento: cómo lograr una recuperación sólida a corto plazo y sentar las bases de un crecimiento más fuerte, sostenible e inclusivo.

2 . Perspectivas mundiales: La recuperación esquiva

Empecemos por el panorama económico. Tras una fuerte recuperación en 2021, llegó el duro golpe de la guerra de Rusia en Ucrania y sus amplias consecuencias: el crecimiento mundial en 2022 se redujo casi a la mitad, del 6,1% al 3,4%.

La desaceleración ha continuado este año. Pese a la sorprendente resiliencia de los mercados laborales y del gasto de los hogares en la mayoría de las economías avanzadas, y al impulso de la reapertura de China, prevemos que la economía mundial crecerá por debajo del 3% en 2023.

Como se verá en el informe Perspectivas de la economía mundial de la próxima semana, el crecimiento sigue siendo débil en comparación con la tendencia histórica, tanto a corto como a mediano plazo. También se observan notables diferencias entre los distintos grupos de países.

Se vislumbra un cierto impulso en las economías emergentes, en especial de Asia. Se prevé que India y China representen la mitad del crecimiento mundial en 2023.

Pero otros tienen por delante una subida más empinada. La actividad económica se está desacelerando en Estados Unidos y la zona del euro, donde las tasas más altas de interés repercuten en la demanda. Las proyecciones indican que este año la tasa de crecimiento disminuirá en aproximadamente el 90% de las economías avanzadas.

En los países de ingreso bajo, el aumento del costo de endeudamiento coincide con una disminución en la demanda de sus exportaciones. Además, prevemos que el crecimiento del ingreso per cápita de esos países se mantenga por debajo del de las economías emergentes, lo cual constituye un duro golpe que disminuye más aún las posibilidades de los países de ingreso bajo de converger con las economías avanzadas.

La pobreza y el hambre podrían seguir aumentando, una peligrosa tendencia que se inició con la crisis de la COVID-19.

La adopción de medidas de política monetaria y fiscal firmes y coordinadas en los últimos años ha evitado un resultado mucho peor. Pero con el aumento de las tensiones geopolíticas y los altos niveles de inflación, sigue siendo difícil lograr una recuperación sólida, algo que perjudica las perspectivas de todos, en especial de las personas y los países más vulnerables.

3. Tres prioridades de acción

¿Qué haría falta para mejorar las perspectivas de crecimiento a corto y mediano plazo? Veo tres grandes colinas que tenemos por delante.

La primera colina es luchar contra la inflación y salvaguardar la estabilidad financiera.

No puede haber crecimiento sólido sin estabilidad de precios, ni tampoco sin estabilidad financiera, dos ámbitos a los que las autoridades tienen que prestar atención actualmente.

Aunque los bancos centrales han subido las tasas de interés con la mayor celeridad y sincronización vistas en décadas, la inflación subyacente se ha mantenido en niveles persistentemente elevados, en parte debido a la escasa oferta de mano de obra en muchos países.

Al mismo tiempo, la lucha contra la inflación se ha tornado más compleja, debido a las recientes tensiones en el sector bancario de Estados Unidos y Suiza, lo cual nos recuerda cuán difícil es pasar con rapidez de un período prolongado de tasas de interés bajas y abundante liquidez a otro con tasas mucho más elevadas y menor liquidez.

Esta situación ha puesto de relieve deficiencias en la gestión del riesgo en algunos bancos y lagunas en la supervisión, pero también ha mostrado los considerables avances del sector bancario desde la crisis financiera mundial de 2008.

Hoy en día, los bancos son, en general, más fuertes y resilientes, y las autoridades han actuado de manera sumamente rápida y amplia en las últimas semanas. No obstante, todavía preocupan las vulnerabilidades que podrían estar ocultas, no solo en los bancos sino en las instituciones financieras no bancarias; no es el momento de cruzarnos de brazos.

¿Qué significa esto para la política monetaria? En la medida en que las presiones financieras sigan siendo limitadas, esperamos que los bancos centrales mantengan el rumbo en la lucha contra la inflación, con una política restrictiva que evite el desanclaje de las expectativas de inflación.

A la vez, deben hacer frente a los riesgos de estabilidad financiera, cuando surjan, mediante la inyección adecuada de liquidez. La clave es vigilar cuidadosamente los riesgos bancarios y del sector financiero no bancario, así como las deficiencias de otros sectores como el  inmobiliario comercial.

En otras palabras, los bancos centrales deben seguir sirviéndose de las tasas de interés para luchar contra la inflación, al tiempo que utilizan las políticas financieras para garantizar la estabilidad financiera. Así es como se debe proceder mientras las presiones financieras sigan siendo limitadas. Si eso cambiara, las autoridades se enfrentarían a una tarea más ardua, con complejas disyuntivas entre cumplir los objetivos de estabilidad financiera e inflación, y emplear sus propios instrumentos financieros. Por eso deben estar más atentas y ser más ágiles que nunca.

Desde el punto de vista fiscal, es fundamental seguir esforzándose por reducir los déficits presupuestarios para apoyar la lucha contra la inflación y crear un margen de maniobra fiscal que permita hacer frente a futuras crisis. Pero estos esfuerzos deben ir acompañados de ayuda a los más vulnerables, en especial los más afectados por la crisis del costo de vida.

Así pues, estamos ante una escalada difícil: atajar la inflación, proteger la estabilidad financiera y salvaguardar la cohesión social. Dar con la solución justa permitirá a las principales economías avanzadas seguir avanzando por el camino estrecho hacia un aterrizaje suave y proteger a las economías emergentes y en desarrollo más vulnerables contra los perjudiciales efectos de contagio.

Permítanme continuar con la segunda colina: mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

Se prevé que el crecimiento mundial se mantenga en torno al 3% durante los próximos cinco años: nuestra proyección de crecimiento a mediano plazo más baja desde 1990, muy por debajo del promedio del 3,8% de los últimos 20 años. Con ello, será aún más difícil reducir la pobreza, curar las cicatrices económicas de la crisis de la COVID-19 y ofrecer nuevas y mejores oportunidades para todos.

Para subir esta colina es necesario cambiar drásticamente los pasos que damos.

Uno de esos pasos supone impulsar la productividad y el potencial de crecimiento mediante reformas estructurales y acelerando la revolución digital, mejorando el entorno empresarial y aumentando el capital humano y la inclusión. Tan solo con cerrar la brecha de participación de las mujeres en la fuerza laboral podríamos aumentar el producto económico en un promedio de 35% en los países con una mayor desigualdad de género.

También tenemos que “cambiar los pasos ambientales” que damos para proteger nuestro planeta y crear nuevas oportunidades económicas. Nuestro objetivo colectivo de cumplir el Acuerdo de París y mejorar la resiliencia exigirá reencauzar billones de dólares hacia proyectos verdes. Se necesita aproximadamente USD 1 billón al año solo para energías renovables, lo que redundará en beneficios en términos de crecimiento y puestos de trabajo.

Por supuesto, también tenemos que cambiar los pasos que damos para fomentar la cooperación internacional a fin de reducir el impacto de la fragmentación económica y las tensiones geopolíticas, en especial en lo que respecta a la invasión rusa de Ucrania. Esta calamidad, que mata a personas inocentes y agrava la crisis del costo de vida y el hambre en todo el mundo, podría acabar con el dividendo de la paz del que hemos disfrutado durante los tres últimos decenios aumentando las fricciones en el comercio y las finanzas.

Según nuestros estudios, el costo a largo plazo de la fragmentación comercial podría ser del 7% del PIB mundial, lo cual equivaldría más o menos al producto anual combinado de Alemania y Japón. Si a ello le sumamos el desacoplamiento tecnológico, algunos países podrían registrar pérdidas de hasta un 12% del PIB. Y la fragmentación de los flujos de capital, incluida la inversión extranjera directa, sería otro golpe para las perspectivas de crecimiento mundial. Puede ser difícil cuantificar la suma de las pérdidas de todos los canales, pero no hay duda de que van en la dirección equivocada.

Pero las cosas no tienen por qué ser así. Los países pueden proteger su seguridad económica y nacional manteniendo el comercio y siendo pragmáticos al reforzar las cadenas de suministro. Según estudios del FMI, la diversificación de las cadenas de suministro puede reducir a la mitad las posibles pérdidas económicas por perturbaciones en el suministro.

Dar estos pasos de cambio será fundamental para lograr que la economía mundial sea más pujante y para crear mejores oportunidades para todos. Pero para muchos países vulnerables, esto no será posible sin más apoyo.

Esto me lleva a la tercera gran “colina” por escalar: promover la solidaridad para reducir las disparidades en todo el mundo.

Aprovechando nuestra fuerza colectiva, desde el inicio de la pandemia de COVID-19, el FMI ha proporcionado casi USD 300.000 millones en financiamiento nuevo para 96 países. Realizamos una asignación histórica de derechos especiales de giro (DEG) de USD 650.000 millones con el objetivo de aumentar las reservas de nuestros países miembros

Nuestros mecanismos precautorios ofrecen un colchón adicional a los países con sólidos fundamentos económicos, más recientemente proporcionamos tal apoyo a Marruecos.

Con innovaciones en el conjunto de instrumentos que ofrecemos, incluidos la Ventanilla para Shocks Alimentarios y el Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad, estamos ayudando a nuestros países miembros a hacer frente a nuevos retos.

También hemos brindado apoyo a los países vulnerables de ingreso mediano, en particular mediante el aumento temporal de los montos que los miembros pueden tomar prestado del FMI. Y hemos otorgado nuevos financiamientos a países como Sri Lanka y Ucrania.

Precisamente para eso está el Fondo: para ser una fuente de estabilidad en tiempos turbulentos.

Sin embargo, para los miembros más débiles de nuestra familia mundial necesitamos el apoyo adicional de los países más ricos.

Quisiera hacer un doble llamamiento en nombre de estos países: en primer lugar, para ayudarlos a hacer frente a la carga de la deuda, que se ha hecho mucho más pesada por los shocks de los últimos años y, en segundo lugar, para garantizar que el FMI siga pudiendo prestar apoyo a sus miembros en los años venideros.

Empecemos por la deuda. Alrededor de un 15% de los países de ingreso bajo ya se encuentra en una situación crítica por sobreendeudamiento, y un 45% se enfrenta a una elevada vulnerabilidad derivada de la deuda. Además, aproximadamente una cuarta parte de las economías emergentes corre riesgo de sobreendeudamiento con probabilidades de caer en incumplimiento.

Esto ha aumentado la preocupación por una posible ola de solicitudes de reestructuración de la deuda, y por cómo gestionarlas en un momento en el que los casos de reestructuración se enfrentan a costosos retrasos, Zambia es el ejemplo más reciente de ello.

Para ayudar a abordar este problema, el FMI, el Banco Mundial e India, a cargo de la presidencia del G20, iniciaron recientemente una Mesa Redonda Mundial sobre Deuda Soberana. Esta iniciativa reúne a acreedores públicos y privados, así como prestatarios, para alcanzar un consenso sobre normas y procesos, de modo que podamos acelerar los procesos de reestructuración, en particular en el Marco Común del G20.

Pero mientras pedimos avances para abordar el problema de la deuda, también necesitamos reforzar la capacidad del FMI para ayudar a nuestros países miembros más pobres. Para apoyarlos, hemos cuadriplicado nuestros préstamos sin intereses, de los que hemos proporcionado USD 24.000 millones desde el comienzo de la pandemia. Hoy, pedimos urgentemente a nuestros miembros más ricos que ayuden a solventar las deficiencias de recursos de nuestro Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza.

Esa contribución es fundamental para garantizar que el FMI pueda seguir prestando un apoyo vital y ayudar a catalizar el financiamiento de otros. También lo es que podamos dar apoyo a todos nuestros miembros; por ello, este año, estamos trabajando para concluir con éxito la revisión de las cuotas, componente básico de la estructura financiera del FMI.

Ahora es más importante que nunca intensificar la cooperación (fortalecer las cuerdas que nos unen) en este asunto y en los distintos desafíos económicos a los que nos enfrentamos. Solo de esa manera podremos coronar juntos estas colinas.

4. Conclusión

Vuelvo en este punto a las palabras de Nelson Mandela. Cuando se dio cuenta de que había muchas más colinas que subir, dijo: “Me he tomado un momento aquí para descansar, dar una mirada al glorioso panorama que me rodea, observar la distancia que he recorrido. Pero… no quiero entretenerme porque mi largo camino aún no ha concluido.”

Puede que la comunidad mundial también tenga un largo camino por delante. Pero, cuando los países miembros del Fondo se den cita la próxima semana con motivo de nuestras Reuniones de Primavera, hemos de mantener la mirada fija en el glorioso panorama de un futuro con un crecimiento más fuerte e inclusivo.

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