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Ricardo Arriazu: “El Gobierno hará lo imposible para que no se dispare el dólar”

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Ricardo Arriazu advirtió que el Gobierno “hará lo imposible para que no se dispare el tipo de cambio” y alertó sobre el riesgo político post electoral.

El economista Ricardo Arriazu, una de las voces más influyentes para Javier Milei, anticipó que el Gobierno sostendrá el dólar hasta las elecciones del 26 de octubre, pero cuestionó el esquema de bandas cambiarias. Además, alertó que una derrota oficialista podría dejar al Presidente “sin poder político” para gobernar.

Un diagnóstico crudo sobre la economía y la política

El reconocido economista Ricardo Arriazu, titular de la consultora Macroanalistas y considerado una de las figuras de referencia del pensamiento económico liberal, presentó su análisis sobre la coyuntura argentina en un evento organizado por IEB Banca Privada, una de las principales firmas del sistema financiero local, con operaciones por más de USD 3.000 millones.

Ante un auditorio de más de 100 empresarios reunidos en el Hotel Four Seasons, Arriazu planteó un diagnóstico tan realista como inquietante. En su exposición, advirtió que el país enfrenta “dos cisnes negros”: un riesgo internacional —vinculado a una eventual guerra comercial o la explosión de una burbuja de activos financieros— y un riesgo político interno, que definió como “el principal problema estructural de la Argentina”.

“La economía se sostiene sobre la confianza. Cuando hay confianza, las personas consumen, invierten y generan crecimiento. En escenarios de desconfianza, el gasto se reduce y surge el riesgo de implosiones económicas”, señaló.

El economista anticipó que hasta las elecciones presidenciales del 26 de octubre, el Ejecutivo “hará lo imposible para que no se les vaya el tipo de cambio”, aunque rechazó el actual esquema de bandas cambiarias. Según detalló, desde que se flexibilizó el cepo en abril, el sector privado compró USD 17.000 millones, lo que a su entender refleja la fuerte dolarización de portafolios.

“Estoy completamente en contra de las bandas de flotación. Argentina es un país bimonetario. Cada vez que el dólar se mueve, tiembla todo”, afirmó Arriazu.

“El Tesoro se va a quedar sin plata y va a intervenir el Central”

En un mensaje directo al auditorio empresario, el economista advirtió sobre la fragilidad fiscal y la capacidad limitada del Tesoro para sostener intervenciones cambiarias. “El Tesoro se va a quedar sin plata y va a intervenir el Central”, anticipó.

Aunque se declaró “dolarizador desde los años 80”, Arriazu consideró que la dolarización plena no parece factible en el actual contexto. “Yo soy dolarizador desde los 80, pero no me queda claro que se pueda”, reconoció.

Sobre el apoyo financiero estadounidense, diferenció entre el swap de monedas con China —que sólo puede utilizarse para pagar importaciones al país asiático— y el swap en negociación con Estados Unidos, que podría aplicarse con mayor flexibilidad.

“La demora tiene que ver con que se está negociando. El swap con China requiere autorización de ellos, pero el de Estados Unidos podría usarse libremente. Si está la plata de EE.UU., es más que suficiente para parar la corrida y abrir mercados”, explicó.

Arriazu vinculó esa negociación con factores políticos: “Estados Unidos entiende que hay elecciones y que su apoyo tiene sentido porque Argentina es el único país grande de la región alineado estratégicamente”.

Riesgo político y proyección post electoral

El economista dedicó parte de su exposición a analizar el escenario político tras los comicios. Planteó que el futuro del programa económico dependerá de la capacidad legislativa del oficialismo.

“Hay dos alternativas: si Milei logra un tercio en alguna de las cámaras, podrá evitar vetos o juicios políticos. Si no lo consigue, es la Argentina de siempre. Es probable que Milei no pueda hacer nada y se quede sin poder”, advirtió.

Arriazu sostuvo que la confianza política es la variable más determinante para la recuperación económica, al tiempo que advirtió que una derrota electoral podría traducirse en un shock de expectativas y volatilidad cambiaria.

Respecto del electorado libertario, ironizó: “Dicen que el votante de Milei es joven, varón y con poca educación. Yo agrego que además no entiende nada de sus discursos”.

“El único logro de Milei es el equilibrio fiscal”

En relación al Presupuesto 2026, Arriazu lo calificó como “muy bueno” y valoró el esfuerzo por mantener el gasto público en su menor nivel en 30 años. “El único gran logro de Milei es haber alcanzado el equilibrio fiscal”, afirmó.

Rechazó una posible devaluación como salida, por su impacto regresivo: “Una devaluación es un impuesto; baja el poder de compra de la gente”. También alertó sobre los riesgos de un retroceso legislativo: “El Congreso quiere revertir el superávit fiscal, y eso sí sería un problema grave en la cuenta corriente”.

Finalmente, destacó que la deuda argentina es baja en términos relativos, pero “su historial de incumplimiento convierte cada dólar adeudado en un pasivo riesgoso”.

“Tenemos una de las deudas más bajas del mundo, pero como somos estafadores seriales, un dólar que debamos es mucho”, resumió.

Arriazu cerró su exposición con una reflexión pesimista sobre la cultura económica nacional:

“No hay nada que pueda parar la caída de la economía si no se recupera la confianza. Si no cometemos errores, podríamos crecer al 5,5% anual con energía y agro, pero seguimos siendo el país de las oportunidades perdidas. Somos tan tontos razonando que no tengo esperanza de que vayamos a cambiar.”

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Swap por USD 20.000 millones: el primer movimiento del salvataje financiero de Trump a Argentina

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EE.UU. inyectó dólares en el mercado y confirmó un swap por USD 20.000 millones con el Banco Central: primer paso del acuerdo entre Trump y Milei.

El Tesoro norteamericano intervino directamente en el mercado cambiario argentino y formalizó un swap de divisas por USD 20.000 millones con el BCRA. La operación marca el inicio del salvataje financiero comprometido por Donald Trump a Javier Milei y refuerza el esquema de bandas cambiarias impulsado por Luis Caputo.

Washington activó el primer tramo del respaldo financiero a la Argentina

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, encabezado por Scott Bessent, inició este jueves una intervención directa en el mercado cambiario argentino y confirmó la firma de un acuerdo de swap de divisas por USD 20.000 millones con el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

La medida constituye el primer paso del salvataje financiero acordado entre el gobierno de Donald Trump y el presidente Javier Milei, y tiene como objetivo respaldar la estabilidad cambiaria y fortalecer las reservas del BCRA.

Argentina enfrenta un momento de grave iliquidez. La comunidad internacional, incluyendo el FMI, apoya unánimemente a Argentina y su prudente estrategia fiscal, pero solo Estados Unidos puede actuar con rapidez. Y actuaremos. Para tal efecto, hoy compramos directamente pesos argentinos”, afirmó Bessent en su cuenta oficial de X.

El Tesoro norteamericano ejecutó las operaciones a través del Banco Santander, según confirmaron fuentes del sistema financiero. En una comunicación interna, la entidad informó a sus clientes que realizó transacciones en nombre del Tesoro de los Estados Unidos con el propósito de intervenir en el mercado de divisas, agregando que el Tesoro “emitirá un anuncio oficial sobre la operación”.

Un respaldo explícito al programa económico argentino

La operación se da en un contexto de tensión cambiaria y escasez de liquidez en pesos, con el objetivo de contener la volatilidad y sostener el esquema de bandas cambiarias establecido por el Ministerio de Economía argentino.

Bessent señaló que el Tesoro estadounidense “está preparado para tomar medidas excepcionales que sean necesarias para estabilizar los mercados”, y ratificó su respaldo al enfoque macroeconómico del gobierno de Milei:

“El ministro Caputo me informó de su estrecha coordinación con el FMI respecto a los compromisos de Argentina en el marco de su programa. Las políticas argentinas, cuando se basan en la disciplina fiscal, son sólidas. Su banda cambiaria sigue siendo adecuada para su propósito.”

El swap por USD 20.000 millones, negociado directamente con el BCRA, permitirá ampliar la disponibilidad de divisas y reforzar la posición de reservas internacionales, una herramienta clave para enfrentar la actual fragilidad del sistema financiero.

Fuentes del Tesoro norteamericano subrayaron que esta es una intervención puntual y concertada con el Fondo Monetario Internacional, lo que da señales de coordinación multilateral frente a las dificultades de financiamiento externo que atraviesa la economía argentina.

Impacto económico y proyección de corto plazo

El movimiento del Tesoro estadounidense constituye una inyección inmediata de liquidez en pesos, mediante la venta de dólares en el mercado local, lo que contribuye a estabilizar el tipo de cambio y frenar presiones especulativas.

Analistas financieros estiman que la medida marca un cambio de escenario en la relación bilateral entre Buenos Aires y Washington, al pasar de la asistencia técnica a un apoyo financiero directo, con implicancias geopolíticas y monetarias de largo alcance.

El respaldo de la administración Trump, sumado a la continuidad del esquema de bandas cambiarias y la disciplina fiscal promovida por Caputo, envía una señal de confianza a los mercados y busca contener la expectativa de devaluación.

Con la ejecución del swap, el BCRA podría acceder a un margen operativo más amplio para intervenir en los mercados y sostener la política monetaria, mientras se mantiene el monitoreo conjunto del FMI sobre las metas fiscales y de acumulación de reservas.

La medida, sin embargo, no está exenta de desafíos. Los próximos pasos dependerán de la respuesta del mercado cambiario y de la capacidad del Gobierno argentino de sostener el equilibrio fiscal en un contexto de fuerte contracción económica.

Milei celebró el auxilio de EEUU

Luego de que el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, anunció un swap para la Argentinas por USD 20.000 millones, el presidente Javier Milei se mostró exultante en redes sociales.

Además, colmó de elogios al ministro de Economía, Luis Caputo, quien encabezó la misión de funcionarios en Estados Unidos para gestionar los detalles de este acuerdo.

“Lejos, el mejor ministro de economía de toda la historia argentina…!!!
VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!”, posteó Milei.

Debajo, mostró una foto en la que se lo ve celebrando junto a Caputo a pura sonrisa.

Además, Milei posteó: “Gracias @secscottbessent por su firme apoyo a Argentina, y gracias al presidente Donald Trump @realDonaldTrump por su visión y liderazgo contundente”. 

“Juntos, como aliados más cercanos, construiremos un hemisferio de libertad económica y prosperidad. Trabajaremos arduamente cada día para brindar oportunidades a nuestra gente”, aseguró.

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Dólar en alza: el Gobierno de Milei enfrenta presión cambiaria y vencimientos por $12 billones

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Presión cambiaria y nervios electorales, el Gobierno de Milei intensifica la venta de dólares para frenar la suba del tipo de cambio.

En tres semanas clave antes de las elecciones, el Ejecutivo interviene en el mercado con más de US$1.300 millones vendidos, mientras el dólar mayorista escala y crece la incertidumbre sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.

Quinta intervención consecutiva: el Gobierno refuerza su estrategia de contención

En un contexto de alta tensión financiera y política, el Gobierno nacional volvió a intervenir en el mercado cambiario para contener la suba del dólar. Según estimaciones privadas, el Banco Central habría vendido más de US$1.300 millones desde el martes pasado, completando así cinco ruedas consecutivas de ventas.

El dólar mayorista cerró este lunes a $1.430, con un incremento de $5,50 respecto del viernes anterior, en una jornada marcada por una fuerte demanda de cobertura y operaciones en futuros muy activas.

De acuerdo con un informe del Grupo SBS, “toda la curva de futuros operó muy demandada, con subas de $15 en octubre y de $25 promedio en los meses siguientes”. En paralelo, las tasas implícitas aumentaron 1.000 puntos básicos en el tramo corto, 500 en el medio y 150 en el largo. El volumen total operado alcanzó 743.771 contratos, con un aumento del interés abierto en 12.648 contratos, reflejando la creciente preocupación del mercado.

El escenario refleja el intento del Gobierno por sostener un equilibrio precario entre la estabilidad nominal y la presión política en la recta final de la campaña electoral.

Expectativa, volatilidad y señales desde Washington

La estrategia de contención cambiaria se da en paralelo a la espera de definiciones sobre un posible apoyo financiero del Tesoro de Estados Unidos, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, mantienen gestiones en Washington.

“La incertidumbre es total y los inversores entienden que, hasta las elecciones, no quedará otra que jugar a la defensa”, explicó el economista Gustavo Ber, quien señaló que las tácticas incluyen el uso de los dólares del Tesoro, intervenciones en futuros y operaciones dólar-linked.

En la misma línea, Portfolio Personal Inversiones (PPI) advirtió que la estabilidad de las últimas semanas “no responde a una menor demanda, sino a una firme intervención oficial”, y que la sostenibilidad del esquema dependerá de la capacidad de financiamiento externo del Gobierno.

Desde Criteria recordaron que octubre será un mes desafiante, con vencimientos de deuda en pesos por unos $12 billones, de los cuales $3,9 billones vencen el 15 de octubre y $8,1 billones el 29, según estimaciones del Banco Provincia.

“El resultado de las negociaciones con el Tesoro estadounidense será clave para definir la oferta al mercado”, advirtió el informe, al tiempo que señaló que el Gobierno enfrenta uno de los mayores compromisos financieros del año en medio de la incertidumbre electoral y cambiaria.

Mercados en alerta: temor a un cambio de régimen cambiario tras las elecciones

Los analistas del sector financiero coinciden en que la actual estabilidad es transitoria. En la “city” porteña, crece la especulación sobre un posible abandono de las bandas cambiarias y el paso a un esquema de flotación libre después de los comicios, lo que podría implicar una devaluación del tipo de cambio y un nuevo salto inflacionario.

Un informe de MegaQM recordó que los períodos electorales históricamente se asocian con altos niveles de volatilidad cambiaria y fuerte demanda de cobertura, aunque en esta ocasión se observa “un nivel de atesoramiento muy alto y spreads positivos en los instrumentos de cobertura, tanto CER como dólar-linked”.

El estudio también advierte que la tasa fija local ofrece tipos de cambio de arbitraje por encima de los precios de futuros, lo que genera incentivos indirectos para dolarizar posiciones.

En este marco, los fondos de inversión mantienen estrategias de cobertura defensiva, priorizando la preservación del capital frente a la búsqueda de retornos. “Vemos conveniente mantener las carteras alineadas con su benchmark y privilegiar los activos de cobertura”, puntualizó MegaQM.

Mientras tanto, los bonos en pesos pierden atractivo frente a los instrumentos atados al dólar, y los operadores monitorean cada intervención oficial como indicador del nivel de tensión del mercado.

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El Gobierno se vio obligado a intervenir en el mercado para frenar la escalada del dólar

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El gobierno nacional decidió intervenir en el marcado para frenar la escalada del dólar y en las primeras operaciones la divisa cede $ 10 con relación al cierre y la cotización oficial en el Banco Nación es de $ 1.335 para la compra y $ 1.375 para la venta.

“El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”, señaló el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de redes sociales.

La comunicación de Quirno se produjo luego de la apertura de la rueda y cuando operadores de mercado comenzaban a advertir de una inusual presencia de oferta de dólares.

El dólar mayorista también retrocede a $ 1,353 y $ 1,362, mientras que los minoristas en los bancos acceden a una cotización promedio de $ 1.360 y $ 1.390 respectivamente.

Por su parte, el “blue” opera a $ 1.350 y $ 1.370. El MEP vale $ 1.360 y el Contado con Liquidación $ 1.370.

La decisión es un golpe duro para el equipo económico, que hasta hace poco se jactaba de que el “dólar flotaba” sin intervención y que, por lo tanto, el precio era el acorde a una negociación libre entre privados.

Es recordada una intervención en el canal de streaming Neura donde los funcionarios del Palacio de Hacienda en pleno realizaron un símil stand up con esta consigna.

También cabe recordar que a principios de julio el ministro de Economía, Luis Caputo, había desafiado al mercado y a los minoristas con la ya celebra frase: “Si te parece barato, comprá, campeón. No te la pierdas”. En ese momento, el dólar estaba a $ 1.235, por lo cual aumentó $ 135, generando una buena ganancia para los que le hicieron caso.

Si bien no hay precisiones, se suponen que la intervención se realizará con dólares que el Tesoro Nacional tiene depositado en el Banco Central. Son dólares comprados con superávit comercial y que están “ahorrados” para hacer frente al pago de un vencimiento de deuda por casi US$ 5.000 millones en enero.

La situación sería diferente en caso de que se usaran los dólares depositados en el Banco Central, que son los que llegaron como parte del acuerdo con el FMI. Esos dólares no pueden utilizarse para intervenir en el mercado.

Pero de todas maneras, mediante diferentes operaciones podrían llegar a aplicarse complicando la relación con el organismo.

Luego de la comunicación de Quirno, ningún funcionario del ministerio de Economía –habitualmente activos en redes sociales- se pronunciaron sobre una medida que desanda el relato oficial desde prácticamente la asunción del nuevo gobierno.

La decisión fue replicada de inmediato por el presidente Javier Milei y su equipo económico, encabezado por Luis Caputo (ministro de Economía) y Santiago Bausilli (presidente del BCRA). Según fuentes oficiales, el movimiento busca garantizar estabilidad en el tipo de cambio de cara a las elecciones legislativas del 7 de septiembre en Buenos Aires y, sobre todo, a las nacionales del 26 de octubre.

En la mesa chica de la Rosada lo definieron como un paso transitorio: “Es un período de zozobra, con mucho ruido. Buscamos generar tranquilidad y paz”, admitió una fuente presidencial.

De la ortodoxia monetaria a la intervención directa

Hasta ahora, el Gobierno había evitado reconocer una intervención explícita en el mercado. El esquema se apoyaba en:

  • Política monetaria contractiva: con tasas de interés en niveles récord.
  • Operaciones en el mercado de futuros: con posiciones del BCRA estimadas en USD 5.200 millones.
  • Altos niveles de encajes bancarios que restringían la liquidez.

Sin embargo, el avance del dólar —que llegó a $1.385 con una suba de $20 en una sola jornada— obligó a cambiar la estrategia. Incluso, informes de la consultora 1816 habían detectado ventas de divisas por parte del Tesoro días previos, presuntamente destinadas al pago de deudas provinciales.

Federico Furiase, director del BCRA, defendió el giro señalando que era necesario terminar con la capacidad del mercado de “mover el precio con apenas USD 30 millones diarios”.

Reacciones del mercado y críticas de economistas

El anuncio fue recibido con fuerte escepticismo en el ámbito financiero. Analistas consideran que la intervención contradice la promesa de mantener un régimen de flotación administrada con bandas cambiarias.

La economista Natalia Motyl calificó la medida de “totalmente estúpida” y agregó: “Dinamitas el Tesoro sólo para controlar el dólar por una cuestión electoral. Es un delirio electoralista que compromete los pocos dólares que quedan”.

Otros especialistas como Christian Buteler, Gabriel Caamaño y Carlos Maslatón coincidieron en que el Gobierno pierde consistencia discursiva: “Ahora tendremos bandas, dentro de las bandas”, ironizó Buteler.

Además, se recuerda que el Banco Central mantiene reservas netas negativas por USD 8.000 millones, lo que limita la capacidad real de sostener este esquema en el tiempo.

En el oficialismo admiten que la meta es contener la cotización del dólar en la previa electoral. El temor central es que una derrota amplia en Buenos Aires —superior a 5 puntos— dispare expectativas negativas hacia las presidenciales de octubre.

Los economistas advierten que la estrategia tiene un costo elevado:

  • Puede comprometer las ya debilitadas reservas.
  • Incrementa la percepción de discrecionalidad monetaria.
  • Abre la puerta a un ajuste posterior vía devaluación o nuevas restricciones.

En el corto plazo, la señal de intervención logró moderar la suba del dólar y dio un respiro a los mercados. Sin embargo, las acciones y bonos argentinos continuaron en baja, reflejando la desconfianza persistente sobre la sustentabilidad de la política económica.

El escenario más probable es que, tras las elecciones, el Gobierno se vea obligado a redefinir el esquema de bandas cambiarias y la estrategia de acumulación de reservas, en un contexto político cargado de incertidumbre.

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Sturzenegger admitió intervención del BCRA en dólar futuro y el FMI reveló monto millonario

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El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reconoció que el Banco Central intervino en el mercado de dólar futuro para contener la volatilidad cambiaria, aunque calificó esos montos como “marginales”. Sin embargo, un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI) situó la posición vendida del organismo en torno a USD 5.000 millones, cifra que contrasta con la minimización oficial.

En declaraciones a Radio Mitre, Sturzenegger respaldó la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró que el BCRA “no interviene” desde la salida del cepo cambiario, salvo en los límites de la banda de flotación.

“No ha habido ningún movimiento con las reservas. Es el sector privado que demanda y ofrece divisas”, afirmó el funcionario. Sin embargo, ante una pregunta directa sobre la operatoria en dólar futuro, admitió: “Sí, pero son valores muy marginales”.

El reconocimiento rompe con el discurso más rígido del equipo económico, que había sostenido la idea de una flotación cambiaria pura desde el cambio de régimen monetario y cambiario.

El staff report del FMI, publicado tras la primera revisión del acuerdo vigente, dedicó un apartado específico a la política cambiaria argentina. El organismo señaló que la transición hacia el abandono del tipo de cambio como ancla nominal “ha avanzado relativamente bien”, pero remarcó que las intervenciones en el mercado de futuros se aplicaron para “abordar desórdenes” y mitigar “volatilidad inusualmente alta” en las tasas de interés, especialmente tras la liquidación de las LeFi.

El documento fue categórico: “Las intervenciones en el mercado de futuros deberían ser temporales y limitarse a situaciones de condiciones de mercado desordenadas, y no deberían sustituir a otras herramientas de política monetaria para la gestión de la liquidez y la volatilidad de las tasas de interés”.

La cifra que marca la diferencia: USD 5.000 millones

Aunque Sturzenegger habló de “valores marginales”, el FMI consignó en una nota al pie que la posición neta abierta del BCRA en el mercado de NDF (Non-Deliverable Forward) alcanzó aproximadamente USD 5.000 millones. Este monto sugiere que la intervención tuvo una magnitud significativa en términos de exposición financiera, más allá del impacto inmediato sobre el mercado spot.

El reconocimiento se da en un escenario de liberalización parcial del mercado cambiario tras la eliminación de buena parte de las restricciones para personas físicas. El esquema vigente contempla una banda inferior de referencia —ajustada a la baja— y una banda superior —ajustada al alza— dentro de un sistema de flotación administrada.

Desde la implementación del nuevo régimen, el BCRA ha buscado acumular reservas sin intervenir de forma directa en el mercado spot, aunque la operatoria en futuros se presenta como un mecanismo indirecto de estabilización frente a shocks de volatilidad.

Las declaraciones de Sturzenegger y el señalamiento del FMI abren un debate sobre el grado real de independencia del tipo de cambio en el nuevo esquema monetario. Para la oposición, la admisión constituye una contradicción con la promesa de “no intervención” y un reconocimiento de que la política cambiaria sigue bajo control discrecional del BCRA.

En los mercados, el dato del FMI sobre la magnitud de la posición vendida podría generar especulación sobre el margen de maniobra del Central en caso de un aumento de la presión cambiaria.

De cara a los próximos meses, el Gobierno deberá administrar la transición hacia una flotación más limpia bajo la supervisión del FMI, que exigirá que la intervención en futuros se limite a episodios extraordinarios. Esto implicará calibrar con mayor precisión las herramientas de absorción de liquidez y gestión de tasas para evitar un impacto sobre las reservas y la credibilidad del régimen cambiario.

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