Luego de la derrota electoral sufrida el 11 de agosto el gobierno decidió instrumentar un paquete de medidas. Reducción de impuestos laborales para empleados en relación de dependencia y monotributistas, aumento de transferencias sociales, ayuda para familias con créditos UVA y reducción de IVA a productos de la canasta básica fueron pilares importantes de este paquete de ayuda. Nadie entendió que este set de medidas fuera suficiente para compensar la caída de ingresos reales que comenzó luego de las elecciones primarias y continuará durante los próximos meses, pero algunos fueron un poco más allá.
Preocupados por el efecto fiscal sobre la Nación y especialmente las provincias y convencidos de que la quita del IVA no tendría efectos sobre los precios a los que se venderían los productos, distintos voceros y sectores sociales hicieron foco en la ineficacia de este tipo de medidas y la posibilidad de que los precios afectados por la quita del IVA no bajaran, señala la consultora Ecolatina. La idea de que el relevante esfuerzo fiscal asociado no hiciera otra cosa que darle aire a los comercios sin mejorar la situación del electorado fue vista como una señal de alerta por parte de buena parte de la población. Tres semanas después de que la medida se instrumentara estamos en condiciones de analizar el efecto que efectivamente tuvo sobre el nivel de precios.
¿Tuvo efecto?
Desde hace más de una década Ecolatina realiza un IPC propio. A partir de los precios que lo componen podemos analizar el comportamiento de un amplio set de precios. Tomemos los bienes de consumo masivo (alimentos y bebidas, artículos para el hogar y artículos de cuidado personal) vendidos en cadenas de supermercados. El promedio simple de variaciones para este set de productos entre la primera quincena de julio y mismo periodo de agosto fue 1,3%, claramente por debajo del periodo pasado (se observaba un lento proceso de desinflación). Recordemos que la primera parte de agosto mostraba una inflación cercana al 2% en un contexto de calma cambiaria. El resultado de las elecciones cambió este panorama. Durante la segunda quincena de agosto estos precios crecieron 5,2% en promedio, pero ¿qué pasó con los precios alcanzados con la quita del IVA?
En el siguiente gráfico podemos ver la variación de precios de distintos grupos de productos. En verde están marcados aquellos a los que el gobierno les quitó el IVA. Se puede ver también la variación que esos grupos mostraron durante la primer quincena. Se observa que de los diez grupos que mostraron deflación durante la segunda quincena del mes nueve responden a aquellos beneficiados por la quita del IVA. Al mismo tiempo, prácticamente todos los grupos que desaceleraron su variación respecto a la primer quincena fueron grupos alcanzados por la medida, mientras que el resto se aceleró. Dentro de aquellos afectados solo harina de trigo y yogur muestran aumentos significativos. En el primer caso, el salto cambiario arrastró al precio del trigo (bien dolarizado) y por lo tanto de la harina, es por esto que el aumento, si bien significativo, es menor al que se hubiera registrado si la medida no se hubiera llevado adelante.
Si tomamos el promedio de variaciones entre aquellos grupos afectados por la medida el efecto es todavía más claro. Mientras que los primeros registraron una deflación promedio de casi un punto porcentual, los segundos sufrieron un crecimiento superior al 7%.
Si bien el impacto de la medida fue positivo en las distintas cadenas de supermercados relevadas, no fue así para el canal tradicional (autoservicios y almacenes). En estos comercios no se observó una reducción en ninguno de los grupos relevados, lo cual implica que estos comercios aprovecharon el crédito fiscal para recomponer márgenes en un contexto de ventas muy deprimidas.
Tengamos en cuenta que la medida se tomó en una quincena en la que el tipo de cambio aumentó más de 20%, por lo que la reducción de precios nominales implicó una importante reducción del precio relativo de estos productos. En este marco, podemos considerar que la medida fue exitosa en su objetivo de compensar parcialmente la degradación de ingresos reales que sufrió buena parte de la población. Dado que esta medida se aplicó sobre bienes de primera necesidad que hacen a buena parte de la estructura de consumo de las familias más vulnerables, es necesario plantear la posibilidad de continuar con la misma en la medida que el espacio fiscal así lo permita.
-Según el tuit viral, Juntos por el Cambio sacó más votos que el Frente de Todos en la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, porque tienen el porcentaje de trabajo estatal más bajo del país.
-Sin embargo, si este indicador se mide en forma correcta, dichas jurisdicciones no son las que tienen el porcentaje de empleo público más bajo del país.
-Dos politólogos señalaron que sí hay una relación entre mayor empleo estatal y fortaleza de los oficialismos, pero que éstos no son necesariamente peronistas.
Por Reverso. Desde el 26 de agosto último circula en Twitter una publicación viral en la que se sostiene que, en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto, Juntos por el Cambio sacó más votos que el Frente de Todos en Córdoba y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires porque ambos distritos tienen la tasa de empleo público más baja del país. Sin embargo, el tuit es falso: dichas jurisdicciones no son las que tienen el porcentaje de trabajo estatal más bajo del país. Además, dos politólogos indicaron que en las provincias donde el Estado tiene mayor peso como empleador el oficialismo siempre es fuerte, pero no es necesariamente peronista.
La publicación viral superó los 1.100 retuits y 2.800 “Me gusta”. El tuit tiene un texto que dice: “Cambiemos ganó en dos provincias, adivinen en cuáles”, y está acompañado por una imagen con una tabla donde aparece la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el porcentaje más bajo de empleo público (23%), seguida por Córdoba (29%), Santa Fe (31%), la Provincia de Buenos Aires (32%) y Chubut (38%). En el otro extremo aparecen Catamarca y Formosa (69%), seguidas por La Rioja (67%) y Jujuy (62%).
Empleo público, medido de forma incorrecta
El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) publicó en 2015 un estudio que calcula el empleo público sobre el empleo total (la suma del público, privado formal y privado informal). En él, la Provincia de Buenos Aires es la que encabeza la tabla con menos cantidad de empleados estatales, no la Ciudad de Buenos Aires, como dice el tuit.
Pese a que la Provincia de Buenos Aires es el distrito con menor empleo público del país, Juntos por el Cambio sacó un 30,77% y perdió por casi 22 puntos contra el Frente de Todos (52,61%) en la categoría Presidente, según el escrutinio definitivo.
Reverso se comunicó con el autor del tuit, quien explicó que él mismo sacó los porcentajes a partir de información que extrajo de una nota del Diario Norte de mayo de 2017. En este artículo, a su vez, se detalla la situación del empleo público y privado en Chaco utilizando un cuadro de otra nota periodística del diario La Nación, de abril de 2017, sobre la base de un informe del Ministerio de Trabajo de la Nación de ese mismo año.
Sin embargo, ese informe oficial sólo cuenta la cantidad de empleados públicos en relación con la cantidad de empleados privados registrados. De esta manera, no se toma para la comparación los empleados estatales y privados informales (es decir, aquellos que no relacionan aportes jubilatorios, no facturan o realizan changas).
“En todo el mundo el empleo público se mide como una porción del empleo total, que incluye al estatal y al privado, ya sea formal o informal”, explicó a este medio Daniel Schteingart, doctor en Sociología de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). De esta forma se calcula el empleo público en el informe de Cippec ya citado.
El autor del tuit admitió que en su operación matemática tomó sólo los empleos formales registrados. “Obviamente, si uno empieza a sumar empleos informales y otros, la cosa no queda así”, reconoció.
Oficialismos fuertes
Carlos Gervasoni, politólogo y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, dijo a Reverso que “el empleo público, que es nacional, provincial, municipal y/o universitario, es más bajo en la Capital Federal y Córdoba” que en otras provincias, y esto se puede verificar con el Censo 2010. Pero señaló que entre esos puestos también figura Santa Fe (tercero en menor porcentaje de trabajo estatal en el informe del Cippec), “donde acaba de ganar el peronismo, que ya había gobernado anteriormente” en varios períodos.
Además, en Santa Fe, el Frente de Todos, que integra el Partido Justicialista (PJ), sacó el 42,7% contra el 33% de Juntos por el Cambio para la categoría presidencial, resultado que también contradice la insinuación del tuit viral.
Después de Santa Fe, en el cálculo de Cippec figura Tucumán, como cuarta provincia con menor cantidad de empleo estatal. Allí, el Frente de Todos sacó en las PASO el 58% de los votos contra el 24% de Juntos por el Cambio, es decir una diferencia de 34 puntos porcentuales para la categoría presidente y vice.
Gervasoni, especialista en estudios sobre la democracia, el federalismo y la política subnacional, sostuvo que en la Provincia de Buenos Aires (primero en el informe de Cippec), excepto en el actual período, con María Eugenia Vidal como gobernadora (Cambiemos), las administraciones han sido mayormente peronistas.
“En Formosa, La Rioja o Santa Cruz, donde el peso del empleo público es enorme, los peronistas ganan por mucho margen. Pero también ocurre en distritos no gobernados por el peronismo [que tienen empleo estatal importante]. Un caso es Santiago del Estero, donde gobierna el Frente Cívico, que creó Gerardo Zamora, y que gana con mayorías aún más amplias que las del juarismo [N. de R.: Carlos Juárez era peronista]”, aseveró.
El politólogo e investigador del Conicet Marcos Novaro coincidió con Gervasoni en que “hay una relación entre competencia electoral y peso del empleo público”, de modo que el partido y la coalición de gobierno tiene más fortaleza electoral que la oposición, tanto para las categorías nacionales como provinciales o municipales.
En este sentido, dijo a Reverso: “Hay provincias con empleo público alto que son prácticamente sultanatos y provincias más pluralistas, en las que justamente el Estado no es un gran empleador y, por lo tanto, la oposición es más competitiva”.
Novaro señaló que en distritos como “Santa Fe, Mendoza o Córdoba hay alternancia”, porque “a veces gana el peronismo y a veces no”, y que “en provincias donde la alternancia es menor, el peronismo es generalmente la fuerza política hegemónica”, aunque hay otros casos de oficialismos no peronistas que son predominantes, como Santiago del Estero, Corrientes o Misiones, provincias gobernadas por coaliciones de origen radical.
Esta nota es parte de Reverso, el proyecto periodístico colaborativo que une a más de 100 medios y empresas de tecnología para intensificar la lucha contra la desinformación durante la campaña.
La música potente precedió su ingreso. Una rockstar de la política como no hay otro en la región. Cristina Fernández genera eso. Jóvenes peronistas, viejos con bastón, guaraníes, gauchos, radicales progresistas, rubios, morochos, todos celebrando al unísono al grito de “vamos a volver”.
“Todos debemos deconstruirnos un poco después de lo que ha pasado”, definió la candidata a vicepresidente del Frente de Todos después de ratificar la palabra “caos” para definir al gobierno de Mauricio Macri.
La ex Presidenta advirtió: “Basta de mitos, de asustar y de mentir”. Se refería a los argumentos de campaña del propio Macri y algunos medios que agitan el fantasma de que un Gobierno de Alberto Fernández sería antiempresas y no cumpliría con el Fondo Monetario Internacional.
“Como diceAlberto, por supuesto que vamos a cumplir con nuestras deudas pero no esperen que lo hagamos haciendo sufrir al pueblo argentino. Que nadie espere que lo hagamos a costa del pueblo argentino”, precisó.
Pero antes de las cuestiones políticas -el libro Sinceramente fue la excusa del encuentro-, Cristina tuvo tiempo para recordar que hace exactos diez años también había venido a Misiones, pero en ese momento, para asistir a las víctimas del tornado de San Pedro, del que este sábado se cumplió una décad. “La verdad es que cuando leí los diarios, me dio cosas, porque cuando programamos la visita, no reparamos en el día”, explicó. Después recordó que se fue hasta el lugar junto al ex gobernador Maurice Closs y que el electo, Oscar Herrera Ahuad, quien la recibió como director del hospital local.
El polideportivo Finito Ghermann estaba colmado y afuera, otra multitud observaba por pantalla gigante la reivindicación de la política: dentro compartían el espacio los candidatos peronistas Rafael Pereyra Pigerl, Cristina Britez y Cacho Bárbaro, el gobernador electo Oscar Herrera Ahuad, el intendente Joaquín Losada, el senador Maurice Closs y todos los diputados nacionales de la Renovación, Verónica Derna, Flavia Morales, Daniel Di Stefano, Jorge Franco y Ricardo Wellbach. El ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo, estaba en primera fila y mantuvo una reunión previa con Cristina, lo mismo que Passalacqua y Herrera Ahuad.
El presentador, Marcelo Figueiras disparó los temas para entrar en calor. Señaló que Cristina pasó por cinco corridas cambiarias sin recurrir al FMI y superando cacerolazos en contra del cepo que se aplicó para frenar una posible corrida. “Ahora sin crisis, se cae a pedazos”, sentenció.
Cristina respondió. “En 2008 la crisis fue peor que la de 1930 y lo hablamos mucho con Lula -quien se llevó una gran ovación- sobre cómo reaccionar y él decía que había que evitar la profecía autocumplida. Pusimos el Repo para ayudar a sostener el empleo y lanzamos créditos para la actividad económica”, enumeró.
“Algunos, por ahí, me decían que debía haber dejado que se sienta un poco la crisis para que vean que se hacía un esfuerzo grande. Pero no. La tarea de un gobernante no es hacer sufrir a la gente. La tarea es impedir que la gente sufra y articular todo el esfuerzo para esto”, enfatizó.
“No nos votan para echarle la culpa a otros”, replicó y cuestionó que “cada vez que se aplican políticas neoliberales el país termina en crisis”.
“Tenemos que ponernos de acuerdo para poder abordar esto a partir de la experiencia histórica. Me pone muy mal que cada 10 o 15 años argentina repita crisis cíclicas. Va a requerir un nuevo orden y un nuevo contrato social, de todos en la medida de sus responsabilidades, porque cuanto más tenés, más responsabilidades se tiene. Hay que volver a ordenar todo, pero no en el viejo orden, sino en algo nuevo, distinto y mejor que lo que tuvimos. Creo que esto va a requerir de todos nosotros, ciudadanos y ciudadanas, y también de los sectores económicos, de los sectores sociales, un gran esfuerzo”, argumentó.
“Esta es la clave de los tiempos que vienen y que todos seguramente con inteligencia, con capacidad y con solidaridad vamos a poder construir. Un nuevo orden, de eso se trata lo que queremos hacer, con todos y con todas”.
Cristina recordó que Néstor Kirchner pagó la deuda histórica al FMI, de más de 50 años, pero que, sin embargo, era de poco más de diez mil millones de dólares. Trajo a colación al ex ministro de Economía, Nicolás Dujovne, quien admitió en un reportaje que Macri recibió un país desendeudado, con el 8% del PBI en dólares. Y lo comparó con el modelo económico actual. “Nunca se vio algo igual. En tres años y medio un solo presidente nos endeudó con el fondo por 57 mil millones de dólares, es esto lo que creo que deberíamos ver y reveer quien va a pagar”, agregó luego en su crítica al pacto con el Fondo Monetario Internacional al que recurrió el presidente en medio de la crisis cambiaria.
La ex mandataria comparó momentos de la historia reciente y sostuvo que en 2001 no había esperanzas de un país diferente, pero que después, los doce años y medio de kirchnerismo, “son prueba de que, con aciertos y errores, hay un modelo distinto”.
Cristina rechazó que la propuesta del Frente de Todos sea antiempresa o anti FMI. Y puso como ejemplo a Vaca Muerta. “Nosotros la recuperamos, cuando recuperamos YPF y cerramos un acuerdo con Chevrón. Pero es obvio que queremos que los precios para el consumo y la actividad local, sean en pesos y no dolarizados”, se diferenció.
Antes de despedirse y prepararse para firmar libros, Cristina pidió “tener pensamiento propio” de cara a las elecciones que se avecinan. Unos cuantos tuvieron la suerte de llevarse el autógrafo en Sinceramente. Los demás, afuera, no abandonaron su lugar hasta el saludo de un balcón improvisado en el Finito Ghermann.
“Las elecciones primarias tuvieron la capacidad de desencadenar una crisis como la que estamos viviendo”. La primera reacción ante la abrumadora diferencia, fue haber culpado a los ganadores y sus votantes de ser responsables de la crisis y disparada del dólar del lunes negro posterior. Después insistió en que debía ser el kirchnerismo el que realice una autocrítica e improvisó un plan para recuperar votos basado en medidas de escasos tres meses de duración, como subsidios, combustible congelado y eliminación del IVA a algunos alimentos. La economía, por supuesto, no hizo más que seguir cayendo. Anunció el reperfilamiento de la deuda y un nuevo cepo a la compra de dólares. La última reacción fue la más desconcertante: Mauricio Macri dijo que en su gobierno están “convencidos de que la elección no sucedió”. Por eso, reina el optimismo en Cambiemos para conseguir forzar una segunda vuelta.
Pero en el fondo, ni en el círculo rojo creen que eso sea posible. La reunión de la Asociación Empresarial Argentina, una cumbre en otros tiempos afín a Cambiemos, esta vez mostró una dura frialdad con el Presidente. No hubo un solo aplauso durante el discurso de Macri, que intentó mostrarse competitivo de cara a octubre y recuperar, de algún modo, la iniciativa política. Los empresarios y Ceos solo celebraron, tibiamente, la llegada de Hernán Lacunza al ministerio de Economía “reperfilado”. Como te ven, te tratan, diría Mirta.
La reprobación de los empresarios amigos se sustenta en los datos que surgen de las principales encuestas que coinciden en que la posibilidad de un ballotage es ínfima y que, por el contrario, la distancia que sacó Alberto Fernández el domingo 11 de agosto, no hará más que profundizarse. Basta husmear el clima en la calle para percibir que no hay retorno en el malhumor con las decisiones presidenciales. Las medidas que ha tomado después de la derrota tampoco hicieron carne en la sociedad y los indicadores económicos siguen mostrando retrocesos, como en la industria y la construcción. El dólar por las nubes y la fuga que no se detiene, son apenas síntomas de la improvisación. Además del dólar blue, también florecieron las operaciones financieras en las que se gana apenas moviendo la plata entre dólares, bonos y pesos. Solo 1.500.000 argentinos compran dólares. La mitad (800 mil) compran 500 dólares por mes mes. ¿Cuántos pueden comprar más de u$ 10.000 por mes? 26 mil personas (menos del 2% de los que compran dólares) Solo 47 personas compraron más de u$ 50.000 en julio, según admitió el Banco Central. De la economía real, ni hablar.
Una encuesta de la consultora Clivajes revela que la sociedad no cree que sea el candidato opositor el responsable de la crisis económica: el 66,75% de los participantes no dudó en señalar que es el actual Gobierno el principal responsable, dejando en segundo término y muy alejado de la primera opción a la oposición con el 18,45% de las respuestas. Casi el 70 por ciento también lo responsabiliza por la calma con que se llegue al 10 de diciembre.
De hecho, Alberto Fernández elevaría su caudal de votos al 52 por ciento, relegando al 32 por ciento a Macri.
En ese punto, coincide con otro sondeo de CB Consultora que revela una caída de 7,2 por ciento en intención de voto de Macri, quien obtendría como techo el 32 por ciento, contra 54,3 de la fórmula Fernández-Fernández.
Como contraste, el Frente de Todos disfruta por estos días de una tranquilidad surgida de las PASO, pero también del convencimiento de que nada indica que el resultado vaya a cambiar en octubre. Alberto Fernández estuvo de gira en España y Europa y fue recibido -por medios y analistas- como el futuro presidente de Argentina. Se reunió con el presidente español y con el primer ministro de Portugal casi como un par.
Cristina retomó la presentación de su libro Sinceramente y en Misiones dio el puntapié inicial a la campaña electoral de cara a octubre. La candidata a vicepresidenta aterrizó el viernes a las 21.05 e inmediatamente fue abrazada por los trabajadores del aeropuerto. Después fue recibida por una multitud que la esperó por varias horas en el aeropuerto. La recepción fue a tono con la alegría de los miles que esperaban afuera.
El gobernador Hugo Passalacqua encabezó la comitiva, acompañado por la diputada nacional Cristina Britez -candidata principal del frente de Todos en Misiones-, el presidente del PJ, Rafael Pereyra Pigerl, el senador Maurice Closs y el intendente Joaquin Losada, además de autoridades provinciales y la ex senadora Sandra Giménez.
La noche del viernes terminó para Cristina con una cena privada con Oscar Parrilli -bife de chorizo con verduras grilladas-, pero el ex funcionario siguió hasta altas horas con encuentros con los “muchachos peronistas”.
En la casa de Ricardo Escobar se juntaron Jorge “Topo” Devoto, Tristán Bauer, Juan Manuel “Carancho” Ramírez, el ministro de Energía, Sergio Lanziani y una decena de jóvenes dirigentes de entre 40 y 50 años que abrazan la causa.
Los más cercanos aseguran que Cristina está con toda la fuerza para volver a empezar, aunque en un rol distinto. La única espina es la enfermedad de su hija.
El sábado fue generoso en reuniones. Cristina dejó claro que la relación con la Renovación está intacta y se necesitará del Gobierno misionero para lo que viene. Se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua quien destacó: “Valoro el ameno encuentro que mantuvimos con la Cristina, donde pudimos coincidir sobre temas urgentes del país: Salud, sectores vulnerables, endeudamiento. Pudimos de manera cercana expresar nuestros puntos de vista y la voluntad de trabajar juntos, sin demora”. También hubo un encuentro con el gobernador electo de Misiones, Oscar Herrera Ahuad y tuvo otros encuentros para conocer la realidad económica de la provincia. “Sabemos que el Frente de Todos no es nada sin el misionerismo”, reconocieron en el entorno de la ex Presidenta.
No les falta razón. Más allá de la pertenencia del peronismo y especialmente de Cristina Britez, para gobernar, se hará necesario el respaldo de los gobernadores y el voto en el Congreso. La frase “es con todos” se hizo evidente en la presentación del libro, en el polideportivo Finito Ghermann. Casi todo el arco político, con la lógica excepción de Cambiemos, se hizo presente. Renovadores: Oscar Herrera Ahuad, Maurice Closs, Juan Carlos Agulla, Sergio Lanziani, José María Arrúa, Rafael Morgenstern, Marcelo Pérez, Adolfo Safrán, Diego Sartori, Edmundo Soria Vieta, Ivonne Aquino, ex funcionarios como Sandra Giménez, José Guccione, diputados como Jorge Franco, Verónica Derna, Flavia Morales o Daniel Di Stefano, Martín Cesino o Marcelo Rodríguez. Cacho Bárbaro y Cristina Britez, todos con la consigna “vamos a volver”, con menos ritmo que el #SiVosQuerés que atormenta a Horacio Rodríguez Larreta, pero igual de efectivo a la hora del coro.
Empresarios como el maderero Román Queiroz, Daniel Belda, Álvaro Caamaño o Rubén Jantzon también llegaron temprano. Guaraníes y gauchos, morochos y rubios, juventud y abuelos con bastón. Alegría en el ambiente caluroso.
Cristina celebró que la Renovación lleve la “boleta corta” presidencial a la par del oficialismo local, ya que lo que se necesita es sumar. Para la Renovación también significará un alivio en la campaña ir con la boleta de F² porque buena parte del electorado misionero se identifica más con sus políticas que con las de Cambiemos, alianza que nunca hizo pie del todo en la provincia.
“La situación socio económica del país está complicada, hace más de dos años que el Gobierno Nacional no le encuentra la vuelta. El error es decir que todo está bien, cuando la gente sabe que no es así. La toma de decisiones de la clase política tiene que ser siempre a favor de los que más necesitan y esto a nivel nacional no ha pasado en los últimos tres años”, sostuvo el diputado nacional Ricardo Wellbach, uno de los que actuó de enlace entre Todos y Renovadores.
Pese al escenario nacional adverso, el Gobierno provincial mantiene finanzas saneadas y una economía relativamente en marcha gracias al soporte del Estado. Passalacqua fue uno de los primeros gobernadores en trasladar el aumento del mínimo al salario de los activos y después anunció la movilidad para los pasivos. Los jubilados de Misiones, por caso, cobran una mínima más alta que en Buenos Aires. María Eugenia Vidal, necesitada de votos, anunció una suba para los jubilados del 45 por ciento para llevar la mínima a 10.400 pesos. En Misiones los jubilados cobrarán 11.660 desde septiembre.
Las diferencias abundan apenas comienza a escarbarse. En la Argentina se comen 7 kilos menos de carne vacuna con respecto al año pasado. Según el último informe difundido por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo en enero-agosto cayó a 51 kilos por habitante, una baja del 11,3 por ciento.
¿Qué son 51 kilogramos por habitante por año? ¿Es mucho? ¿Es poco? La respuesta es contundente: es el más bajo del que tenga registro CICCRA: está casi un 20% por debajo de la crisis de 2001/2002.
En Misiones, en cambio, en agosto hubo un repunte en la venta de carne con el aporte del Ahora Carne, financiado por el Gobierno provincial, con un doble beneficio, de ahorro para las familias y para los carniceros, que por lo menos hasta diciembre, pagarán la mitad de la factura eléctrica, lo mismo que los panaderos.
De todos modos, el camino no será un lecho de rosas. Hay diversos sectores que comienzan a intentar marcar la cancha para lo que vendrá. Se espera que lo hagan los sectores más poderosos, como los empresarios de AEA, que ya anticiparon que no ven con malos ojos a Fernández presidente. Pero llama la atención el posicionamiento de supuestos sectores afines.
Juan Grabois pidiendo expropiar tierras para una reforma agraria, suena inoportuno a poco menos de dos meses para las elecciones. Inoportuno y hasta flojo de argumentos, como explica en este reportaje la especialista Florencia Gómez: “Antes que reforma agraria, hay que hablar de democratización del acceso a la tierra”, sostiene al advertir que el solo hecho de repartir tierra no solucionará el problema de fondo de la pobreza y la desigualdad. Plantearlo en forma desordenada, con un Estado que está virtualmente en default, es alimentar a quienes serán la oposición de Fernández, insiste la santiagueña que dirige una organización socialista.
Misiones tiene mucha experiencia en la distribución y regularización de la tierra y es la agricultura familiar una política de Estado. Incluso cuando hubo que expropiar, se hizo, pero en el marco de un proceso de trabajo de muchos años. Pozo Azul, el municipio 76, comenzó a germinar durante el gobierno de Carlos Rovira. Se convirtió en realidad durante la gestión de Passalacqua, pero en el medio, nunca dejó de recibir atención del Estado.
Así como la incontinencia verbal de Grabois, también llamó la atención la sorpresiva virulencia en algunos piquetes, como el que sacudió a Misiones en Puerto Iguazú, donde turistas fueron agredidos por quienes bloqueaban la ruta. Más allá de la pésima imagen que queda para el visitante, los nombres detrás de la protesta son llamativos: varios vinculados a Cambiemos, según quienes los conocen en la ciudad de las Cataratas. ¿Protesta legítima o forzada para crear clima?
Alberto Fernández ya avisó: “Dejen de embromar con demonios de La Cámpora, sólo quieren un país mejor”.
Al cierre de esta columna, Cristina Fernández terminaba la presentación de Sinceramente. Los memoriosos solo recordaban dos grandes encuentros semejantes. Raúl Alfonsín, el 22 de octubre en la Bajada Vieja a una semana de las elecciones de 1983, en la víspera de la democracia y Néstor Kirchner el 26 de septiembre de 2006, en un acto en la Costanera de Posadas. Ahora solo se presentó un libro, aunque nadie duda que la campaña definitiva, se inició en Misiones.
BUENOS AIRES (Enviado especial). Gerardo Díaz Beltrán es un personaje muy conocido en Misiones y la central empresaria que preside, la CAME también suena bastante por su intensa actividad en el país, pero pocos son los que saben a ciencia cierta el verdadero peso que tiene esta entidad que prácticamente representa a las pymes de toda la Argentina.
“Nunca fuimos tan federales como ahora”, dice el misionero, desde su despacho de presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, situada en Alem casi Corrientes, a media cuadra de la Bolsa de Comercio, a dos del Banco Central y del resto de la city porteña, y a 10 minutos de caminata de la Casa Rosada.
Díaz Beltrán está de impecable saco y corbata, pero sin soltar el termo y el mate. Mitad y mitad, podría decirse, como cualquier persona que reparte los siete días de la semana entre dos ámbitos tan distintos. Desde que asumió como titular de la CAME -y se convirtió en el misionero que llegó más alto en una central empresaria de este nivel-, Díaz Beltrán se organizó para viajar cada semana dos o tres días a Posadas, a ver a su familia y atender sus negocio.
“Mi esposa (Fátima) me bancó y mi hermano (Eduardo) son fundamentales para atender nuestros negocios familiares allá, de los que no me desvinculé, yo trabajo de viernes a lunes en mis negocios y tengo los mismos problemas que cualquier pyme, después llego acá y tengo otros problemas”, explicó, entre sonrisas, en un coqueto sillón de su despacho.
El misionero explica que CAME le adquirió en 2014, por gestión del histórico y polémico Osvaldo Cornide (titular por más de 20 años de la entidad) ese edificio que estaba en liquidación al banco Medefin a un precio de oportunidad.
Díaz Beltrán sólo ocupa transitoriamente el despacho presidencial hasta abril, cuando se cumpla su mandato de dos años, pero las comodidades de la CAME, que ocupa casi todo el edificio, sorprenden a cualquiera acostumbrado a recorrer cámaras empresarias. Ni la Unión Industrial, ni la Cámara de la Construcción, por citar dos entidades muy fuertes, tienen semejantes instalaciones, que además son modernas y están impecables.
Economis las recorre junto a su presidente. En el primer piso hay un auditorio con una mesa en forma de rectángulo y sillas como para albergar a media Asamblea General de la ONU. Cada mes se reúnen ahí más de cien empresarios pyme de todo el país, desde un industrial frutihortícola del Alto Valle hasta un supermercadista de Santiago del Estero. Antes de empezar los debates, que pueden durar horas y también incluyen largas catarsis, izan la bandera argentina.
“CAME siempre fue fuerte en la representación de la actividad comercial, pero creció mucho en Turismo, Industria, Jóvenes, Mujeres, y economías regionales en los últimos años”, explica Díaz Beltrán, y muestra un mapa de la Argentina de cristal, que tiene una particularidad. “Pusimos tierra de cada provincia que fueron trayendo los dirigentes, incluida tierra de las Islas Malvinas”, nos muestra. La de Misiones destaca por su tonalidad rojiza.
La CAME tiene una mesa chica de quince consejeros y una mesa grande de 60 representantes (Consejo Directivo). En poco tiempo más, se incorporarán otros 30 consejeros a esa suerte de poder legislativo de la entidad gremial, uno de las reformas que impulsó el misionero.
Después de ofrecer mate (preferimos el café), Díaz Beltrán se sienta con Economis a charlar sobre la coyuntura argentina, sin prestar atención al teléfono que no para de sonar. Durante la entrevista aparecerán dos empresarios, uno de Córdoba y un industrial de Rosario.
El día anterior Díaz Beltrán estuvo con los empresarios más importantes del país escuchando al presidente Macri, en la reunión de AEA. Macri pidió acompañamiento para las medidas de control de cambio, y se podría decir que recibió un apoyo con responsabilidad patriótica.
-¿Cómo viviste estas turbulencias desde las Primarias?
-Lo estamos viviendo como todos los argentinos. Con mucha angustia porque la situación es realmente preocupante y si ya veníamos arrastrando una situación delicada las pymes, con esta situación, el 80 por ciento está en terapia intensiva. Las que ya venían endeudadas con el salto del tipo de cambio y el incremento en las tasas y un mercado en caída, sufren un combo que no podía ser peor.
-¿Habrá cierre de empresas por esta situación?
-Primero digo que sí. Segundo, ya se las llevó puestas, en el valor que han perdido las empresas argentinas. Los bancos valen menos de la mitad. La empresa emblemática, YPF tiene un valor irrisorio. Y las pymes, sin dudas, muchas están en terapia intensiva y otras altamente lesionadas.
-¿Qué piensan los grandes empresarios que vio ayer en AEA?
-Escuché a los principales empresarios del país e increíblemente hoy las grandes empresas argentinas tienen la demanda y el diagnóstico que coinciden con el de las pymes. Escucharlos hablar de una reforma laboral o nueva ley de empleo y una reformulación del sistema impositivo ya. No para el futuro borroso. Y que el sistema financiero esté volcado a la producción. A esto, sumarle el problema logístico que tenemos, el famoso costo argentino. Lo otro que es importante es entender a las regiones del país, algo que le planteamos varias veces al gobierno nacional y no tuvo la capacidad de verlo.
-¿El Gobierno de Macri nunca entendió a las regiones?
-Les ha costado mucho entender. Nosotros lo planteamos mucho con la CEM. Las regiones tienen grandes potencialidades y debilidades y si no trabajamos las potencialidades, las debilidades se hacen más grandes. Si no hay una política definida para protegerlas y para alentar su desarrollo, no se va a desarrollar el país. Por ejemplo, Misiones con el Parque Industrial, ese es el camino. Si no generamos industrias en las regiones, y solo se favorecen los grandes centros industriales, no vamos a desarrollar el país.
-¿Tuvo oportunidad de hablarlo con el presidente Macri?
-Lo hemos hablado con todos los dirigentes políticos. La última vez que tuvimos la posibilidad de hablar con el Presidente, le dijimos que en momentos difíciles, hay que tomar medidas audaces. Yo estoy absolutamente convencido de que se pueden bajar impuestos en la Argentina. Podríamos haber hecho un plan piloto a un determinado nivel de pymes, como le propusimos. Y hay que empezar a modificar una sumatoria de impuestos.
-¿Quién tiene la culpa de la crisis financiera post PASO?
–Primero y claramente, el pueblo no es culpable de eso. No maneja variables económicas y no digita los mercados. Creo que la culpa es absolutamente compartida, incluso hasta cómo se manejaron las campañas de ambos lados.
-¿Le parece que Alberto Fernández tuvo manifestaciones fuertes?
-Creo que tiene que haber consenso. Si cada candidato trata de sacar una tajada, estamos complicados.
-¿Conversaron ya con Alberto Fernández?
-Aún no, pero lo hemos invitado a CAME y posiblemente en pocos días más va a venir, por supuesto que lo tenemos que ver y transmitirle nuestros planteos y escucharlo.
-¿Qué piensa de Macri como presidente?
-Pienso que es una persona bien intencionada, que ha tenido algunos valores de restaurar institucionalmente muchos aspectos que fueron buenos. Lo que sí me parece es que no han tenido el oficio para darse cuenta el nivel de complejidad que iba llevando adelante el ajuste que se iba haciendo. Lo advertimos en muchas oportunidades. Nadie puede estar encontra de contener el gasto del Estado o bajar el déficit fiscal. Fueron todas grandes intenciones que en la práctica no se terminaron de plasmar.
-¿Fueron cuatro años malos para las pyme los de Macri?
-Hay dos situaciones, al comienzo salió la ley pyme y creíamos que se venía una buena etapa. Nos creímos que venía la etapa de las pymes, pero esto no se logró. Lo hemos advertido y no lo supieron ver.
-¿Por qué hay tantos empresarios pymes a los que les va muy mal con Macri pero igual lo siguen apoyando con llamativo fervor?
-Hay de todo. En la CAME también hay grieta, pero es constructiva, porque nos concentramos en consensuar y todos juntos perseguir el mismo objetivo por encima de las diferencias. En el caso de los empresarios que apoyan a Macri, creo que algunos valoran la parte institucional del Gobierno de Macri. Pero la economía corrió de eje esto y se llevó puesto esta parte. Creo que también había muchos políticos y gobiernos (provinciales) que analizaba eso de esta manera.
-¿Qué piensa de un eventual gobierno de Fernández?
Sería injusto si digo que un candidato con altas posibilidades de gobernar, que su eventual gobierno sería un caos. La verdad es que no hay mucho margen para hacer magia. Estamos en una empresa donde se está gastando muchísimo más de lo que nos entra y no hay margen para seguir apretando a los cliente (contribuyentes). Veo a la Argentina como una empresa concursada, en dificultades serias. Venga quien venga, hay medidas que no van a ser gratas para muchos. Las pymes van a entrar en una fase de reformulación de gobierno, toque a quien le toque.
-¿Cómo ve a Misiones en esta crisis económica?
-Creo que el Gobierno misionero tuvo reflejos para paliar la crisis con las empresas. Tuvimos la suerte de que así como perjudican en otros sectores y ambientes el tipo de cambio, a nosotros nos frenó el drenaje de divisas. La oportunidad de que el poco dinero que circula, re circule en la provincia. Segundo, el ejemplo del programa Ahora, fundamentalmente, el “Ahora Misiones” lo llevo a todo el país, lo transmito en otras provincias, porque sirvió y fue muy exitoso. Después creo que hubo demasiados “Ahora” y no sé si tan efectivos. Pero el Ahora comercial, sirvió y mucho. Es un ejemplo a nivel país.
-¿Qué importancia le asigna a la política fiscal de buscar el superávit y no endeudarse?
-Hoy con el diario del lunes, hay que decir que fue un acierto no tener una deuda en dólares. Respecto a la política fiscal, tiene una parte buena y una parte mala. La parte buena es que la provincia junta recursos que otras no la tienen y le da cierto alivio. Pero cuando hablo de reforma impositiva, no puede seguir ejerciendo esa presión impositiva. Así como trajo un ingreso importante, el costo del anticipo de Ingresos Brutos generó muchos problemas, hay un costo misionero. Ahí hay un punto para trabajar.
FICHA PERSONAL:
Nombre: Gerardo D. Díaz Beltrán
Estado civil: Casado
Profesión: Médico Veterinario, comerciante y empresario forestal y ganadero.
Cargo: Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa – CAME