dólares

El frente externo, el único brote verde

Compartí esta noticia !

Desde mediados del año pasado se derrumbaron casi todos los indicadores económicos: el consumo interno, la inversión, el gasto público, etc. Sin embargo, hay una variable que mejoró sustancialmente, en parte por el deterioro de las demás: la balanza comercial de bienes.

A modo de ejemplo, mientras que en el primer semestre del 2018 el déficit comercial se agravó en relación a igual período de 2017 (pasó de USD -2.600 millones a USD -4.900 millones), en la segunda mitad del año pasado el rojo se convirtió en un superávit, pasando de USD -5.700 millones a USD +1.000 millones. Asimismo, esta dinámica se repitió en la primera parte de 2019 y el saldo comercial totalizó USD +5.600 millones.

Pese a estas buenas noticias, cabe destacar que la mejora respondió mayormente a un desplome de las importaciones, que roza el 30% i.a. en el acumulado a agosto (último dato disponible), y no a un avance de las exportaciones, que crecieron poco menos de 4% i.a. en los primeros ocho meses del año. En consecuencia, señala la consultora Ecolatina, la recuperación del frente externo es más un subproducto de la crisis que el resultado de una mayor competitividad cambiaria o la apertura de nuevos mercados. Para que estas dos políticas arrojen resultados concretos, será necesario que las mismas sean sostenidas en el tiempo.

Volviendo a los números, dado que la recesión sigue sin encontrar su piso, la mejora del saldo comercial se mantendrá en la segunda mitad del año, y el superávit comercial de bienes rondaría USD 14.000 millones en 2019. Este resultado sería explicado por una importante caída de las importaciones (-22% i.a.), que cerrarían 2019 en la zona de USD 51.000 millones y un tibio avance de las ventas externas (+5% i.a.), que acumularían USD 65.000 millones este año, impulsadas en parte por la baja base de comparación que dejó la sequía de 2018 y los mayores saldos exportables que arroja una demanda interna deprimida.

Más allá de las falencias locales, vale destacar que la mejora del resultado comercial sería aún mayor si la economía brasileña finalmente creciera –sus proyecciones de crecimiento pasaron de 2,5% a comienzos de año a menos de 1% en la última semana- y si nuestros términos de intercambio, es decir, los precios de nuestros productos de exportación respecto de los de importación no estuvieran cayendo (-17% i.a. en el acumulado a agosto) producto de la cosecha récord que apuntaló la oferta internacional de productos oleaginosos y la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que retacea el crecimiento del gigante asiático.

Hacia un superávit récord en 2020, ¿que el pago de la deuda se llevará?

Lamentablemente, el desempeño económico no mejoraría en 2020. A modo de ejemplo, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central arrojó una caída del PBI de 1,5% i.a. Además, pese al control de cambios y la obligatoriedad de liquidar las divisas provenientes de las exportaciones en no más de cinco días hábiles, el dólar cerraría el año próximo en la zona de 90 ARS/USD según el informe. De esta manera, marcaría un avance cercano al 35% en 2020 -conforme al REM, diciembre 2019 terminaría con una divisa en la zona de 65 ARS/USD-, levemente por debajo de la inflación (+40% i.a.).

En consecuencia, el tipo de cambio real permanecería relativamente estable a lo largo del año próximo. Si consideramos los elevados pagos de deuda pública relevante (al sector privado y organismos financieros internacionales) en moneda extranjera que debe afrontar nuestro país en 2020 (USD 25.000 millones, más de 5% de PBI) y que los mercados de crédito permanecerán virtualmente cerrados, esta evolución parece lógica: el peso no se fortalecería, aun en un contexto de importantes restricciones a la demanda de moneda extranjera.

En este marco, proyectamos un superávit comercial cercano a USD 19.000 millones para el año que viene, un récord histórico medido en dólares corrientes. Un resultado positivo de esta magnitud será fundamental por dos motivos. Por un lado, por su impacto tradicional sobre los sectores transables. Por el otro, porque el sector privado aportará dólares frescos para los pagos de deuda que el sector público debe realizar. En consecuencia, si este superávit no se materializara, y no aparecen fuentes de financiamiento alternativas como por ejemplo asistencia china, los pagos de deuda del año próximo deberían reestructurarse. Aunque tampoco puede descartarse un escenario de default con un superávit de 5% del PBI, lo cierto es que sin él sería casi inevitable. 

Al igual que este año, a la mejora del saldo comercial de 2020 se llegaría tanto por una caída de las importaciones (que estimamos no menor al 5% i.a.), que rondarían USD 48.000 millones, como por un avance de las exportaciones (en torno al 3,5% i.a.), que acumularía USD 67.000 millones.

Gráfico 1.jpg

Las explicaciones detrás de estas dinámicas serían similares a las de 2019: una demanda interna en rojo y un peso depreciado, que impactan negativamente en la coyuntura doméstica pero generan brotes verdes en el frente externo. Por su parte, la economía brasileña podría ayudar (sus proyecciones de crecimiento rondan el 2% i.a.), algo que no sucederá este año, pero la cosecha agropecuaria no repetirá la excelente performance de 2019 ni su base de comparación será baja por la sequía de 2018. Asimismo, por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, más el anémico crecimiento de la economía europea, nuestros términos de intercambio no revertirían el deterioro de este año.

En resumen, en 2020 el frente externo será otra vez una estrella solitaria dentro de una economía argentina golpeada en la mayoría de sus partes. Esperemos que también aporte los dólares necesarios para enfrentar los servicios de deuda relevante y se convierta en nuestro único héroe en este lío.

Compartí esta noticia !

Pruebas contundentes

Compartí esta noticia !

Ecuador vive un estado de “excepción” para frenar las protestas por el aumento del combustible y el plan de ajuste aplicados por Lenin Moreno en acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Perú vive otra crisis similar, con un vacío de poder y el Congreso anulado por el presidente Martín Vizcarra. Su plan económico es elogiado por el FMI. La economía de Brasil, que sostiene un plan de ajuste tradicional desde el golpe a Dilma Rousseff, cae en paralelo a la imagen positiva de su presidente, Jair Bolsonaro. 

En Argentina hay una porción de cada menú, condimentado por un inédito respaldo del Fondo Monetario Internacional, que prestó 56 mil millones de dólares al presidente Mauricio Macri y ahora le permite utilizar las reservas del Banco Central para cubrir gastos corrientes.

Los programas financiados por el FMI suelen terminar, casi inevitablemente en profundas crisis sociales y económicas. Los planes de austeridad paralizan la economía y dejan a millones al desamparo. La misma receta tiene idénticas consecuencias. 

El resultado económico argentino no tiene nada que envidiar a la región. La pobreza más alta desde fines de la crisis de 2001, inflación descontrolada, un desempleo de dos dígitos y una deuda eterna como herencia para las generaciones futuras

Pero el Presidente ofrece, nuevamente en campaña, la ilusión de un nuevo “segundo semestre”. “Lo que viene será crecimiento, es más trabajo, es cuidar tu sueldo. El futuro va a ser distinto”, promete. “Voy a cambiar lo que haya que cambiar”, insiste, el que, vaya paradoja, llegó hace cuatro años con el eslogan del cambio.  

En Cambiemos, los convencidos creen en esa promesa. Que ahora sí, que sí se puede. Que ya están sentadas las bases para crecer, repiten. Y sugieren que la crisis actual obedece al mal PASO del 11 de agosto y no al desmoronamiento de la economía, que no tiene freno desde hace por lo menos un año y medio, como lo reflejan la industria, el consumo y la construcción. 

“Confiamos en que estabilizada la macroeconomía, los datos de pobreza volverán a bajar, como sucedió en 2017 cuando logramos bajarla de un 32% estimada en 2015 a un 29%, y como venía sucediendo semanas antes de las PASO cuando empezábamos a crecer nuevamente. Lamentablemente la crisis de 2018 nos afectó mucho, y cuando nos estábamos reponiendo, los resultados de las PASO en Agosto pasado, generaron desconfianza y el dólar volvió a subir, provocando subas de precios y problemas económicos al que le estamos haciendo frente”, resumió el radical Luis Pastori, uno de los más enfervorizados defensores del Presidente. 

La culpa es de las Paso, repite. Pero la realidad contradice su insistencia. El 35,4 por ciento de pobreza es un dato del estado de situación del primer semestre. Es decir, la pobreza viene en aumento desde mucho antes de las elecciones y la devaluación tras el fracaso en las primarias no hará más que sumar pobres por la caída de los ingresos. El drama adicional es que el 52,6 por ciento de los niños argentinos está hoy en la pobreza. “Tener a los chicos con malnutrición además de inhumano, es una hipoteca social”, sintetiza el neurocientífico Facundo Manes, ¿ex? Cambiemos.

Las elecciones, reflejan, en última instancia, el resultado de las políticas, pero no son nunca responsables ni de la pobreza ni del desempleo.

Este punto de partida es sobre el cual acepto ser evaluado como presidente: por si pudimos reducir la pobreza en este gobierno“, dijo Macri en 2016. En ese entonces, la pobreza había subido a 32,2 por ciento.  

Ahora, con una pobreza ocho puntos porcentuales más alta que en el primer semestre de 2018, promete que lo que viene será mejor y que sólo necesita más tiempo. Pero las pruebas son contundentes.

La realidad, nuevamente, se empecina en decir lo contrario. 

Durante la sesión en la que se aprobó el presupuesto de Misiones, el presidente de la comisión homónima, Marcelo Rodríguez, expuso varios datos del deterioro de la economía y sus consecuencias. 

Recordó que el presupuesto 2019 fue diseñado con una proyección de una caída del 0,5 por ciento del PBI y una inflación del 23 por ciento, con un dólar a 40,10 pesos y una deuda externa que representaría el 87 por ciento del PBI. 

Lo cierto es que la economía caerá 2,9 por ciento la inflación será como mínimo del 55 por ciento -bastante más del doble doble de la proyección oficial- y el dólar cerrará el año a 65 pesos. Solamente este año hubo una devaluación del 60 por ciento. Si se compara con diciembre de 2015, la depreciación del peso es de 519 por ciento.

La deuda externa, a diciembre de ese año era de 240 mil millones de dólares, con una cotización de 9,73, lo que equivalía a 2,34 billones de pesos y el 52,6 por ciento del PBI. Hoy la deuda equivale a 312.970 millones de dólares, con un dólar a 65 -a fines de diciembre-, lo que representa a 20,34 billones de pesos y el 91 por ciento del PBI. La deuda creció 30 por ciento en dólares y mil por ciento en pesos. 

Rodríguez también cuestionó uno de los pilares del discurso económico del Gobierno nacional: la reducción del déficit. En efecto, el superavit fiscal primario es de 48.260 millones de pesos, pero los intereses de la deuda equivalen a 428.127 millones, lo que arroja un déficit financiero de 379.867 millones, equivalente al 15,8 por ciento. 

Los números desnudan la magnitud de la debacle. Quizás por eso los diputados de la alianza Cambiemos casi que apuraron el trámite para votar el Presupuesto y no pusieron el mínimo reparo a las proyecciones diseñadas por Hugo Passalacqua para el primer año de la gestión de Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce. La Legislatura, liderada por Carlos Rovira convirtió nuevamente a Misiones en la primera provincia en contar con el presupuesto aprobado, herramienta fundamental para el modelo provincial: el eje está puesto en la educación, la salud y el desarrollo económico, además de un refuerzo inédito en las partidas de Desarrollo Social, que se encarga de alimentar comedores comunitarios, nuevamente abarrotados en medio de la crisis que puso a la Argentina en una emergencia alimentaria.

Passalacqua expresó “una profunda gratitud por el acompañamiento permanente del presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Rovira, no solamente en la sanción del Presupuesto durante estos cuatro años de Gobierno, sino a través del tratamiento de tantas leyes que son un enorme aporte para quien está en la máxima función del Poder Ejecutivo”. 

El gobernador insistió en que el Presupuesto es “una herramienta fundamental para la gobernabilidad” y que en los cuatro años de su gestión, Misiones fue la primera provincia en contar con dicho instrumento.

El Presupuesto de Misiones en el contexto económico by Juan Carlos Arguello on Scribd

Dos voces llamaron la atención en la noche del jueves. Primero la del diputado de la alianza Cambiemos, Roberto Rocholl, quien pidió que la Provincia construya helipuertos para facilitar el traslado a hospitales de Posadas, Eldorado e Iguazú. “Apuntamos a una mejoría en el sistema de traslado de pacientes, ya que existe la necesidad que esto sea en un breve lapso de tiempo”, sentenció el legislador en una apelación fuera de tiempo. La Provincia tuvo que aumentar la inversión en salud porque el Gobierno nacional dejó de enviar partidas fundamentales, como las destinadas a las vacunas o a sostener el plan médicos comunitarios. 

La otra, sin dudas fue la de Lucas Cácerez, cuya voz y sus proyectos pocas veces se hicieron sentir en la Legislatura. El camporista acusó a la Renovación de ser “cómplice” de medidas antipopulares tomadas por el gobierno de Cambiemos. La apelación del joven legislador sorprendió por lo intempestiva, ya que Alberto Fernández abrazó como aliada fundamental en Misiones a la Renovación. Y abre el interrogante ¿los sectores más intransigentes del peronismo y la Cámpora aceptarán las políticas de consenso que quiera aplicar el casi seguro Presidente? ¿Los diputados del Frente de Todos serán parte de esa intransigencia o serán capaces de un guiño hacia las necesidades de Misiones? En el Gobierno provincial se mostraron sorprendidos por la actitud de Cácerez, ya que se convirtió en diputado en una boleta de la Renovación, lo mismo que Cristina Britez, quien, sin embargo, pocas veces jugó en tándem con la bancada misionerista y en cambio, fue protagonista de varias iniciativas individuales.

La intransigencia de Cácerez contrasta con la apertura exhibida por Alberto y Cristina Fernández. El candidato a presidente sumó por estas horas a Florencio Randazzo y participó del abrazo histórico de la CTA y la CGT, hasta hace poco centrales obreras distanciadas. Y alimentó en el Gobierno provincial la necesidad de fortalecer la campaña por la boleta corta, sumando diputados que respondan al mandato misionerista en vez, nuevamente de ser delegados de la Nación, como lo fueron los diputados de Cambiemos. ¿Si hubiera que reclamar por la compensación histórica a la que se comprometió Fernández, Britez y Héctor “Cacho” Bárbaro respaldarán la demanda o serían émulos de Pastori y su promesa del artículo 10 de la ley Pymes?

En esa línea, Herrera Ahuad pidió el voto de los misioneros para la fórmula de Presidente y Vicepresidente del Frente de Todos, para Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, y la boleta corta con los cuatro candidatos a diputados nacionales de la Renovación, “porque ellos serán la voz de Misiones en el Congreso Nacional”.“Estamos en un tiempo político y juntos vamos a lograrlo todo”.

Lo cierto es que Alberto Fernández está cada hora más cerca de la Presidencia. Una encuesta de Oh Panel anticipa que conseguirá el 52 por ciento de los votos, contra 33 por ciento de Macri-Pichetto, por lo que la elección se resolverá en primera vuelta. Un dato revela la composición del voto entre ambos contendientes: el 80 por ciento de los que votarán a F², lo hará para que “haya más trabajo. El 69 por ciento de los que elige a Macri lo hace para que no gane Cristina Fernández. Otro sondeo, de D’Alessio Irol muestra que el 84 por ciento anticipa que no cambiará su voto de las Primarias.

Encuesta a un mes de las elecciones by Juan Carlos Arguello on Scribd


Compartí esta noticia !

¿Salsa portuguesa? ¿Mateada uruguaya? Las opciones para atender la crisis argentina

Compartí esta noticia !

No quedan dudas que los resultados de las Primarias en Argentina afectaron de manera importante el día a día de la gente: los debates políticos pasaron a ser un tema de conversación frecuente y muchos piensan que la victoria de Alberto Fernández es casi irreversible. Por el otro lado, el actual oficialismo no se da por vencido y cambió drásticamente de estrategias, pasando de un programa de ajuste a medidas mucho más populistas, pretendiendo aliviar el bolsillo de los votantes. Pero este clima electoral pareciera haber acortado mucho la perspectiva de análisis que se hace de la economía: muchos (la clase política sobre todo) están viendo qué sucede hasta octubre, a lo sumo diciembre. Sin embargo, es importante preguntarnos ¿qué va a pasar con la economía en el mediano plazo? ¿Podrá Argentina superar esta nueva crisis? ¿Cuándo volverá a crecer la economía?

Trataré de poner un poco de claridad sobre el tema y para ello, consideraré algunos dichos al respecto tanto de Macri como de Fernández.

El plan del oficialismo para la economía que se viene:

Luego de la derrota en las PASO, el actual Presidente dijo haber escuchado lo que los argentinos expresaron en las urnas, reconociendo que el ajuste de la economía había sido duro y que había tocado fuerte el bolsillo. Anunció un paquete de medidas económicas mucho más expansivas, como bonos para empleados públicos y privados, quita del IVA a productos de primera necesidad, incrementos en la asistencia social y congelamiento de precios, entre otras. 

Cabe destacar que todas estas medidas son temporales y durarían hasta diciembre, por lo que es necesario preguntarse si son consecuencia de que el equipo económico, luego de un análisis responsable, determinó que es lo más conveniente para recuperar la economía o, si solamente se trata de un estrategia electoral. 

El plan de Fernández para la economía que se viene:

En los últimos días se escuchó hablar a los integrantes del Frente de Todos de una salida “a la Portuguesa” de la crisis económica. Es decir que buscarían solucionar los problemas económicos de Argentina con un plan que tome como  base los lineamientos que utilizó Portugal para salir de la fuerte crisis que sufría en 2011. 

Al respecto, hay que decir que a Portugal le fue bien: la economía lusa viene creciendo ininterrumpidamente desde el 2014 (incluso crece más que el resto de la zona euro), tiene su cuenta corriente y su cuenta fiscal saneada, los salarios crecen y recuperó el acceso al crédito internacional a tasas muy razonables (incluso pudo cancelar sus obligaciones con el FMI de manera anticipada).Pero… ¿cuál fue el costo? Si bien el resultado del plan portugués es muy bueno, no fue sencillo lograrlo. Las medidas económicas aplicadas fueron muy duras, se dan algunos ejemplos en el siguiente cuadro:

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Labour Capital Growth.

Una vez conocida las medidas aplicadas en Portugal y el nivel de sacrificio que implicó salir de la crisis, me pregunto si, cuando mencionan la “salida a la portuguesa”, consideran necesario seguir con los ajustes o si, por el contrario, creen que la etapa de ajustes terminó y se comenzará con la segunda fase del plan portugués: la salida del ajuste y el retorno del crecimiento económico.

La respuesta a dicha pregunta debe tener como base un análisis profundo de las variables macroeconómicas del país pero también se debe considerar la situación socioeconómica del ciudadano y las marcadas diferencias de la economía portuguesa respecto de la argentina. Sobre todo en los ajustes salariales, considerando que Portugal se encuentra dentro de la Zona Euro donde existe “libre movilidad de factores”, es decir, que los portugueses tenían la opción de moverse libremente a otros países de la zona para establecerse y trabajar, mientras que los argentinos no tienen dicha oportunidad.

Como última observación, pero no por ello menos importante, cuando se analizan las dos etapas del plan portugués (tanto el ajuste como la salida del ajuste) se puede apreciar una gran responsabilidad por parte de la cúpula política. Los ajustes se implementaron sobre toda la población, evitando la bicicleta financiera donde algunos se enriquecían mientras la mayoría empobrecía. Del mismo modo, cuando se comenzó a salir del ajuste, se tomaron medidas de forma racional, manteniendo las variables económicas en equilibrio y no aumentando el gasto público de manera insostenible.La otra alternativa que evalúa Fernández es replicar el modelo uruguayo de refinanciación de la deuda externa. En forma “amistosa”, Uruguay postergó vencimientos sin quita de capital, pero la deuda renegociada era de 11 mil millones de dólares y reestructuró el 40 por ciento del total. La deuda externa argentina es hoy de  US$ 283.567 millones.

Compartí esta noticia !

Apuntes de la Crisis: 30 primaveras después

Compartí esta noticia !

Desde hace un tiempo en esta columna venimos exponiendo las difíciles transiciones de un gobierno a otro durante la joven democracia Argentina, con el objetivo de ayudar a entender por qué nos pasa lo que nos pasa y tratar de que no nos vuelva a ocurrir (tarea difícil).

En el articulo anterior expusimos brevemente lo que fue en materia económica la enorme frustración de no poder lograr una economía con estabilidad de precios e inclusión social como prometía la alianza (la palabra progre estaba bien vista y es lo que se demandaba socialmente para reducir las enormes desigualdades sociales que dejaron diez años de Convertibilidad; eso sí, sin dejar de cobrar nuestros sueldos en pesos-dólares, como si se pudiera tener todo).

En este artículo iremos al año 1989 y el último estallido hiperinflacionario que nos abrió los ojos y nos mostró una dura realidad: que por más esfuerzos que se hagan no siempre la democracia alcanza para “comer, curar y educar”.

Contexto previo:

En febrero de 1985 el gobierno de Raúl Alfonsín empieza a darse cuenta que la voluntad a veces choca con las limitadas posibilidades (conocidas como “la restricción presupuestaria” que te muestra que hay necesidades insatisfechas pero la plata no te alcanza para cubrirlas). Entonces decide reemplazar en el Ministerio de Economía a Bernardo Grinspun y su plan Keynesiano de reactivar la economía haciendo crecer los salarios reales y bajar la inflación “gradualmente” por Juan Vital Sourruille; alguien que por su trayectoria profesional y por estar al frente de la Secretaría de Planificación Económica era una de las personas que más conocía y comprendía la realidad del momento.

Con una combinación de medidas ortodoxas (equilibrio fiscal para dejar de financiar el gasto público con emisión) y heterodoxas (control de precios, dólar, salarios y tarifas); lanza un plan de shock muy bien calculado que tuvo un importante éxito inicial y que se vio en todos los indicadores económicos (bajó la inflación, subió el salario real, creció la economía, etc.). Pero para demostrar que no siempre Dios es argentino, mientras el plan trataba de generar confianza tanto para inversores como consumidores y comenzar un largo periodo de estabilidad, “pasaron cosas” que las podemos resumir así:

  1. Estados Unidos subió las tasas de interés con lo que encarecía el costo de la deuda argentina y presionaba a la fuga de capitales. 
  2. Como consecuencia de lo anterior, cae el precio de los granos que exportaba la Argentina. Sumado a ello, episodios de sequía (cuando Dios se ensaña, se ensaña) hicieron que las exportaciones cayeran, por ejemplo desde un volumen de U$S 8396 millones en 1985 a solo U$S 6600 millones entre 1986 y 1987; o sea una caída del 20 % de la generación genuina de divisas. 

Si a esto sumamos la suba de importaciones por la reactivación económica inicial, la posición externa argentina se vio envuelta en una situación inviable en el tiempo (por la caída de las reservas del Banco Central).

  1. La puja distributiva en Argentina era bien conocida por Sourruille, pero no solo se trata de conocer sino de tener poder suficiente para manejarla. Los militares presionaban por aumentos y eso, en 1986, significaba amenaza real de golpe de Estado. También lo hacía la CGT de una manera bastante irracional y puede decirse electoralista, ya que en ese momento era la columna vertebral del partido opositor. 

Como el factor externo empezó a debilitar la economía del país, el gobierno empezó a ceder en el factor interno y ya en 1987, el plan y sus flexibilizaciones fueron insostenibles.

Plan primavera:

El año 1988 encuentra al Gobierno con un desgaste muy importante y esto se veía en la pérdida de valor del Austral (en agosto la inflación llegó al 27 por ciento mensual). Entonces, se lanza el Plan Primavera o plan llegar (como sea no importa, pero llegar). No hay mucho que analizar sobre este plan bastante pobre en contenido pero que  respondía a la poca capacidad de acción que en ese momento tenía el Gobierno. Aquí conviene hacer algunas comparaciones con la situación actual:

  1. Acuerdo de precios:

Plan Primavera: ya no era un congelamiento, sino un acuerdo de aumentos decrecientes entre el Gobierno, la Unión Industrial Argentina y la Cámara de Comercio. A cambio el gobierno redujo el IVA del 18 % al 15%.

Macri y sus Precios Esenciales: Fue un acuerdo de caballeros que se hizo con las principales empresas en abril y que debería estar vigente por seis meses. Tiempo después, eliminó el IVA a productos de la canasta básica hasta fin de año.

Si bien la inflación descendió unos meses en el 89, se desbocó nuevamente terminando en la historia conocida. En el caso de las medidas actuales, a la luz del último dato de inflación y la que se espera, no se ve que hayan sido medidas efectivas.

  1. Dólar

Plan Primavera: se dio el desdoblamiento del mercado cambiario, donde la operatoria consistía en comprar los dólares a los exportadores a un tipo de cambio oficial y venderlos al tipo financiero (fijado por oferta y demanda), para así quedarse con la diferencia. También “reperfiló” deuda interna.

Macri: Vendía al oficial hasta que casi se queda sin reservas de libre disponibilidad y tuvo que tragarse el sapo y meter un cepo, con todo lo que le pesa ideológicamente.

Creo que la lección aquí es sencilla: no sirve el cálculo de si hay muchas o pocas reservas cuando hay una transición, ya que se despierta la desesperación del argentino por convertir todo a dólares. De hecho, la devaluación de abril del 89 fue del 193 % y la compra de dólares seguía aumentando, en mayo 89 se devaluó un 111 %.

  1. Cuentas públicas:

En ninguno de los dos casos le dieron prioridad al origen de los problemas (el déficit fiscal). Lo importante era bajar el dólar y los precios; y después, si ganamos vemos como arreglamos el desequilibrio presupuestario.

  1. Financiamiento externo:

Plan Primavera: La historia cuenta que Cavallo y Di Tella fueron a Washington a decir que no le presten más a la Argentina, algo a lo que Sourrouille restó importancia y con la decencia de alguien que no eludió nunca su responsabilidad dijo: “Con todo respeto, no era tal la influencia de Cavallo”.

Macri: No hizo falta que viaje nadie a decir que no le presten a la Argentina, de hecho el único que nos estaba prestando decidió esperar a que el panorama se aclare (el FMI y sus U$S 5400 millones de restantes)

Breve:

Ya sabemos cómo terminó la historia, pero si cabe exculpar a Alfonsín y a su Ministro, es que en ese momento todo era nuevo, difícil e imprevisible. 

Hoy los militares no son amenaza, Moyano no hizo 13 paros generales y ojalá el mundo y el FMI le hubieran dado a la naciente democracia el 10 %  de la ayuda que le dieron a Macri.

Nada más.

Compartí esta noticia !

Si usted está en esta lista, no le venderán dólares sin autorización del BCRA

Compartí esta noticia !

La entidad monetaria emitió una circular ordenando a los bancos que no cursen operaciones de cambio a nombre o por cuenta de personas físicas incluidas en una nómina.

El Banco Central emitió una circular que incluye una planilla de nombres de personas físicas a las que se les prohibió la compra de moneda extranjera sin autorización de la entidad monetaria.

La comunicación “C” 84797, a la que accedió Urgente24, está dirigida a “entidades financieras, operadores de cambio, casas de cambio y agencias de cambio”.

“Nos dirigimos a Uds. para comunicarles que en el marco del Decreto N°609/19 (N. de la R: que impuso restricciones cambiarias) y de la Comunicación “A” 6770 y complementarias, mediante Resolución N°61/19, se ha dispuesto que, sin la previa autorización de este Banco, no deberán dar curso a operaciones de cambio, o en su caso, a su anulación a nombre o por cuenta” de los incluidos en la nómina, dice el texto.

“Asimismo, deberán abstenerse de transmitir al exterior las operaciones que se hubieren formalizado y que a la fecha se encuentren pendientes de aviso a los corresponsales”, finaliza.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin