El informe oficial del Indec muestra que la actividad económica creció 0,2% en febrero de 2019 respecto de enero y se retrajo 4,8% interanual
Así la economía anotó su décima caída consecutiva: cedió un 4,8% interanual en febrero. Con respecto a enero, el indicador subió un 0,2%. Fuentes oficiales reiteran que el piso de la recesión se habría alcanzado en noviembre.
El estimador mensual de actividad económica (EMAE) anotó su décima caída consecutiva al contraerse un 4,8% durante febrero, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Los datos surgen de la comparación interanual, mientras que el indicador desestacionalizado subió un 0,2% en relación con enero de 2019 debido a la recuperación de la industria, la construcción y el comercio.
Febrero fue así el tercer mes consecutivo de crecimiento intermensual desestacionalizado, ya que en diciembre había mostrado un aumento de 1,0% y en enero de 0,6%. “Esto consolida la visión de que el piso de la recesión se habría alcanzado en noviembre”, destacaron fuentes oficiales.
Agregaron que “en términos interanuales, la actividad cayó debido a que la comparación es con niveles muy altos del índice, previos al comienzo de la recesión, que se encontraban en máximos históricos”.
De todas formas, la caída se desaceleró respecto a noviembre (-7,4%), diciembre (-6,6%) y enero (-5,8%).
Las fuentes aseguraron que “en los próximos meses seguiremos observando caídas interanuales y habrá que enfocarse en los datos mensuales sin estacionalidad para confirmar que la economía sigue en recuperación”.
El debut de los “precios esenciales” en los supermercados no despejó las dudas existenciales de los consumidores: ¿Dónde están? En realidad, serán difíciles de encontrar en Misiones, ya que según el mapa del ministerio de Producción de la Nación, solo el Changomás está adherido en Misiones. Sin embargo, la cadena California también tiene los 64 productos con precios congelados, que, no por fríos, serán más baratos. Hasta este lunes había 49 productos confirmados, mientras que la lista se completaría la semana que viene. En el mapa de Producción solo aparecen los Walmart de Posadas, pero California también ofrece los productos esenciales. Pese a que en el NEA se registra la mayor inflación del país -5,1 por ciento en el mes de marzo-, los precios esenciales son aquí más caros que en el resto de las provincias, a excepción de La Patagonia. La zona metropolitana de Buenos Aires, con Capital Federal, es donde se concentran los precios más bajos. En Misiones hay entre cuatro y seis pesos de diferencia, dependiendo del producto. En el caso del aceite “Girasol” de 1,5 litros de Aceitera General Deheza, la diferencia entre Amba ($88,50) y Patagonia ($95,58) es de $7,08 mientras que en los fideos “Reggio” de Molinos Río de la Plata llega a $1,70 (siete por ciento entre los dos extremos de valores para el país). En el caso de las galletitas, por ejemplo, la diferencia se amplía hasta el 10%: $30,86 las “Hogareñas” con sésamo en Amba y $33,33 en la Patagonia ($31,94 Buenos Aires; $32,54 Cuyo y Centro y $33,02 en Noroeste y Noreste).
Los “Precios Esenciales” lanzados por el Gobierno para atemperar los efectos de la inflación en la canasta básica de alimentos no contemplan leche fluida en sachet para el interior del país. “En Precios Cuidados nunca hubo leche fluida en el interior, siempre UAT”, afirmaron los voceros de Comercio. Fuera de Buenos Aires llegarán las leches “Apóstoles” de Adecoagro que cuesta $10 más que la de sachet. La descremada UAT de un litro costará $45 en Amba; $46,58 en Buenos Aires; $47,48 en Centro y Cuyo; $48,15 en noreste y noroeste y $48,60 en la Patagonia. Lo mismo sucede con el asado a 149 pesos: hay 109 carnicerías distribuidas en todo el país. En Misiones solo once, pero que no por el acuerdo de precio congelados, sino por iniciativa de los propios carniceros, ya que el programa de Macri alcanza sólo al Mercado Central de Buenos Aires.Ocho en Posadas, dos en Oberá y una en Puerto Iguazú. El volumen comprometido equivale a 480 toneladas mensuales, lo que representa un 0,3% de la oferta total de carne bovina producida a nivel nacional en marzo pasado (unas 164.000 toneladas peso producto o su equivalente de 229.000 toneladas res con hueso). Según se anunció, la mitad de los 120.000 kilos semanales se van a vender en el Mercado Central de Buenos Aires (que vende unos 70.000 kilos por mes) y el resto, en distintos puntos de venta. El listado completo de los 64 productos con precios congelados
En un año caracterizado por elevada incertidumbre hay una certeza: la economía no será un activo para el oficialismo de cara a las próximas elecciones presidenciales. Las recientes medidas anunciadas por el gobierno intentan morigerar esta situación, en un momento donde las principales preocupaciones de la población son de índole económicas, señala un estudio de Ecolatina. Por caso, según el último relevamiento de la consultora Synopsis, las preocupaciones por la inflación y el desempleo lideran la lista, relegando significativamente las problemáticas de corrupción e inseguridad. En comparación con procesos electorales previos, este año la evolución de la actividad será diferente y, aunque la economía no es el único factor que opera sobre la decisión de los votantes, es uno relevante. Por caso, en 2011 y 2017, cuando ambos oficialismo ganaron ampliamente las elecciones nacionales, la demanda interna crecía por encima del PBI (11,3% i.a. versus 6,3% i.a. en 2011 y 4,6% i.a. versus 2,1% i.a en 2017, en los primeros tres trimestres de dichos año). En contraposición, para los comicios presidenciales que se avecinan tanto la actividad como la demanda interna caerán, esta última con mayor profundidad que la primera. Dado el fuerte ajuste monetario y de la obra pública, el encarecimiento relativo del capital importado y la incertidumbre que genera el proceso electoral, la inversión no repuntará, experimentando una caída promedio del 12% i.a. en los primeros tres cuartos del año, la más profunda desde el 2009. Los datos del comienzo del año dan cuenta de ello: el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) marcó un caída de casi 11% i.a. promedio entre enero y febrero; la importación de bienes de capital registró una contracción del 40% i.a. en el primer trimestre y los patentamientos de vehículos se redujeron casi 50% i.a. en el mismo periodo. Por otra parte, una ambiciosa meta fiscal y una caída promedio del salario real entorno al 7% i.a., auguran un consumo interno que continuará en retroceso. Por caso, según Kantarworld Panel en el primer trimestre el consumo masivo cayó 9% i.a., tras un derrumbe del poder adquisitivo de 10,7% i.a, y el gasto público se redujo 13% i.a. En este marco, la demanda interna se reduciría a un ritmo de 5,5% i.a. promedio durante los primeros tres trimestres del año. Un aliciente para la actividad vendrá por el lado de la demanda externa. Gracias a una cosecha agrícola que promete ser récord y una competitividad cambiaria significativamente mayor a la experimentada en los últimos años, las exportaciones lograrían acumular hasta septiembre un incremento en torno al 10% promedio anual. En este sentido, la buena performance del campo le permitiría a la actividad experimentar un crecimiento en términos desestacionalizados en el segundo trimestre del año, pero luego se vería interrumpido por la incertidumbre reinante durante el proceso electoral. De esta forma, el PBI acumularía a septiembre un incremento del 1% en la medición desestacionalizada, pero en términos interanuales promediaría una caída del 2,3% i.a.
¿Las recientes medidas adoptadas pueden modificar la dinámica recesiva? Frente a una perspectiva desfavorable, el gobierno intenta llegar mejor a las elecciones a través de una batería de medidas que buscan reactivar la actividad económica y frenar la inflación. En primer lugar, el congelamiento del techo de la zona de no intervención, el cual ayudaría a acotar la volatilidad cambiaria y la inflación en la previa electoral, generando un mayor atraso cambiario que en el margen podría impulsar el consumo. En segundo lugar, el programa de precios esenciales, la disponibilidad de créditos de ANSES y los descuentos en farmacia para beneficiarios de la AUH, los cuales están dirigidos a los hogares de Nivel Socioeconómico (NSE) bajo, quienes han sido los más castigados por el aumento de la inflación y el freno de la actividad. Por caso, según los datos de Kantar Worlpanel, en marzo último, cuando el Nivel General de precios alcanzó una suba del 4,7% a nivel nacional, el consumo masivo del NSE bajo inferior se desplomó un 19% i.a. y el del NSE bajo superior experimentó una caída del 20% i.a, ambas contracciones mucho mayores que el promedio total de los hogares (-11% i.a). Vale destacar que, ambos grupos representan el 50% del consumo masivo y que se caracterizan por destinar un mayor porcentaje de sus ingresos al consumo de bienes de primera necesidad. Por su parte, el congelamiento y/o aplanamiento de tarifas actúan en la misma línea, intentando contener la inflación y reactivar el consumo, en este caso de la mayoría de los hogares. No obstante, estas últimas herramientas lucen insuficientes. Por un lado, la canasta de precios esenciales sólo incluye 64 productos, mientras que la composición del gasto de las familias es mucho más amplia. Por otro lado, el congelamiento de tarifas sólo contempla la electricidad y el transporte de jurisdicción nacional, excluyendo los aumentos ya pactos de agua y gas. Al mismo tiempo, la luz ya experimentó un significativo aumento en la primera parte del 2019 y el transporte de jurisdicción provincial o municipal no está incluido en las medidas. En esta línea, no es esperable que las medidas adoptadas en los últimos días cambien significativamente el curso de la economía en los próximos meses. Al momento de que los argentinos se paren frente a las urnas para emitir su voto, la economía habrá crecido sólo un 1% en términos desestacionalizados, una magnitud que no luce suficiente para que la sensación de reactivación sea generalizada.
Por Bernardo de Irigoyen, el extremo oriental del país, ingresa una flamante autopista digital mucho más potente que la que llega a Misiones desde Las Toninas, con capacidad para alimentar a 26 millones de personas, en todo el norte argentino, sur de Brasil, Paraguay y norte de Chile. La presentación de la bautizada Red Capricornio estuvo cargada de simbolismo político: son pocas las acciones que nacen y se concretan sin pasar por el puerto de Buenos Aires. Son pocas las inversiones que se desarrollan sin depender de un decreto presidencial y acá hay un paquete de cien millones de dólares, financiado por Misiones, Chaco, Formosa y el sector privado. Y los gobernadores protagonistas, Hugo Passalacqua, Domingo Peppo de El Chaco y Gildo Insfrán, lo hicieron notar. “Es un hecho político fundante de algo que está por venir”, destacó el gobernador misionero en la calurosa siesta de Bernardo de Irigoyen. El mandatario destacó la coincidencia con sus pares con quienes “en estos tres años y medio trabajamos codo a codo, custodiando nuestro federalismo”. “Estamos en un pantanal”, definió Passalacqua al contrastar la iniciativa de las provincias con la situación del país. No fue el único. Insfrán fue más duro inclusive y recordó que la autopista virtual comenzó a gestarse “cuando se pensaba en un gobierno para todos”, en alusión al mandato de Cristina Fernández. Passalacqua mostró sutileza al nombrar a sus colegas como “amigos”, cuando desde la Nación suele bajar un mensaje demonizador, especialmente con el formoseño, pero que se puede extender a cualquier “cacique del interior”, despreciado por la política centrista. Pocas horas después, el vicegobernador y candidato a gobernador, Oscar Herrera Ahuad ratificó que la salud y la educación seguirán al frente en la lista de prioridades, pero anunció que si es electo, fortalecerá los recursos destinados a la producción. “El agro no puede depender del Fondo Especial de Tabaco. Ahí vamos a hacer hincapié”, prometió. También adelantó que buscará potenciar la industria metalmecánico, que hoy de manera incipiente está exportando. “Los puertos de Posadas y Santa Ana marcará un antes y un después. También estamos trabajando con los bitrenes y hay que fortalecer la ganadería. Durante años financiamos con los peores resultados por falta de trazabilidad y hay que ser más riguroso”, remarcó. Y recordó: “Arrancamos la gestión (en 2003) con dos presupuestos abajo de deuda y no fue fácil”. Lo conseguido y la proyección de lo que se pretende conseguir, contrastan con la cadena de improvisaciones que reina en la economía nacional. La inflación domina la escena y ninguna de las recetas probadas es la acertada. La preocupación por la extensa crisis económica crece en la misma proporción que el desencanto con la promesa de “podemos vivir mejor”, sobre la que se sustentó la idea del cambio. El presidente Mauricio Macri, cada vez más abajo en las encuestas y lejos de la comodidad de un tiempo electoral apacible, dio otra muestra de un modo de comunicar inexplicable en momentos de crisis: en lugar de tomar las riendas de la situación y presentar él mismo los “paliativos”, eligió el estilo PRO para mostrarse con una vecina a la que ya había visitado en 2018. Con una cámara titubeante y una puesta en escena básica, Macri deslizó algunas medidas: “Necesitamos todos un alivio”, proyectó ante la mujer que no llega a fin de mes pero lo sigue apoyando. Después, fue a descansar a Córdoba durante el extenso feriado de Semana Santa. Fue quizás la peor pieza comunicacional que haya parido el gurú Durán Barba y no por la mala calidad de la imagen, sino por que trajo a la memoria de otras crisis no tan alejadas en el tiempo.
Las medidas anunciadas son también un desembozado plan para llegar a octubre. Ni más ni menos. Seis meses. Seis meses que apenas alcanzarán para aplacar (un poco) la inflación, pero que no cambiarán en nada la situación de los cientos de miles que ya no llegan a fin de mes agobiados por la pérdida de poder adquisitivo y la pérdida de puestos de trabajo. El plan kirchnerista se anunció de apuro, después de conocerse el dato de la inflación que sorprendió al más negativo: se esperaba 4 por ciento. Terminó siendo 4,7 por ciento, con los alimentos y los sectores controlados por el Estado como puntas de lanza de los aumentos. Fue la inflación interanual la más alta desde enero de 1992, con un acumulado de 55 por ciento, apenas superada por el 76% anual registrado en el comienzo de la Convertibilidad. Como medida central, el Gobierno decidió congelar los precios por seis meses de un puñado de productos seleccionados que previamente acumularon subas siderales: la canasta básica aumentó 62,3 por ciento en los últimos doce meses. Pero, como durante el Gobierno anterior, nadie cree que la herramienta funcione. Siquiera el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, quien horas antes del anuncio formal, aseguraba que “el Gobierno no cree que congelar los precios por decreto o por ley lleve a resolver el problema de la inflación”. “Históricamente los congelamientos de precios han terminado mal”, reforzó. Finalmente, en el Informe de Política Monetaria, el presidente del Central celebraba que “se está avanzando en la reducción de la inflación sin recurrir a atajos como el atraso cambiario o tarifario”. El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, encargado de anunciar el Plan Llegar a Octubre, tampoco tiene mucha fe en los precios congelados. “Creo que el acuerdo de precios es relato. Si va en serio, tipo cepo, no salimos más. Habrá brecha entre Higienol oficial y blue”, decía hace no mucho, en 2013. Ahora, en cambio, confía en que resultará porque “hay un pacto de caballeros” con el sector empresario. Como sea, los precios congelados representan poco en una canasta básica devaluada y se enfocan en los sectores de más bajos recursos y… del Área Metropolitana de Buenos Aires. Solo hay un puñado de supermercados que adhieren en las provincias -California es el único supermercado en Misiones, además de los hipermercados-. El asado, por ejemplo, prometido a 149 pesos, solo se conseguirá en el Mercado Central de Buenos Aires. Y, desmenuzando, los frigoríficos exportadores acordaron vender 120.000 kilos por semana de asado, vacío y matambre a 149 pesos el kilo (precio final), pero 120.000 kilos de asado por semana a un promedio de 3 kilos por familia son 40 mil familias, lo que equivale al 0.01 por ciento de la población. La matemática aporta otro dato: representa 700 kilos por día por provincia, lo que se reduce a 0,7 gramos por misionero. La carne, por cierto, aumentó 70 por ciento en el último año. Lo mismo sucede con las tarifas eléctricas, de gas o transporte. El compromiso de la Nación es únicamente con los servicios que maneja directamente… en el Gran Buenos Aires. Aclara Dujovne que si aparece algún aumento en las facturas, dependerá de las Provincias. Olvida, claro, que buena parte de la inflación acumulada obedece a la liberación del precio de los combustibles, a los tarifazos eléctricos -de los cuáles siguen firmes (para las provincias) dos más-. Dato: Misiones pagaba 15 millones por mes a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico. En octubre del año pasado eran 100 millones. La última factura vino por 500 millones. Pero la culpa es de las provincias. En el paquete de “paliativos”, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley incluyó nuevos créditos para beneficiarios de AUH y Anses, los más complicados en por la pérdida de poder adquisitivo. Pero no se propone mejorar sus ingresos, sino que se endeuden a tasas promedio del 40 por ciento, apenas un poco menos que las “usurarias” del mercado. Rara compensación. Si no para el consumo, hay elementos positivos para el sector empresario. Se acorta a 10 días el plazo en el que los comercios reciben el dinero de las ventas que hacen por tarjeta de crédito y los bancos deberán dejar de cobrar comisión (de entre 1% y 2%) a las pymes por recibirles el efectivo. También se eliminan retenciones a las empresas que exporten por encima de promedio 2018. La medida sólo es aplicable para exportadores de menos de 50 millones de dólares por año, por lo que buena parte de las pymes misioneras serán beneficiadas. No hay que entender el Plan Llegar a Octubre en código económico, sino en código político. El objetivo es mejorar la perfomance electoral del Gobierno, que hoy está más en duda que nunca. Hasta ahora Cambiemos acumula cinco derrotas al hilo y una sexta si se toma al candidato macrista en la interna pampeana. Y no son apenas derrotas: San Juan: segundos a 25 puntos Neuquén: terceros cómodos Chubut: terceros cómodos Río Negro: terceros cómodos (con apenas 5%) Entre Ríos: pasaron de ganar por 15 puntos hace dos años a perder el último domingo por 15 puntos, en una apuesta que involucró al propio Presidente. Misiones hace sus aprestos para el 2 junio. En horas se conocerán los candidatos a diputados y ya se oficializaron los aspirantes a intendentes y concejales de los 76 municipios. Curiosamente, Cambiemos (Juntos por el Cambio), había sido la alianza con mayor cantidad de sublemas inscriptos. Pero en pocos días se desinfló y logró anotar candidatos para solo para 231, un centenar menos que los iniciales. De todos modos, la expectativa está puesta en las listas de diputados. En el Frente Renovador desde hace tiempo que se sabe la fórmula entre Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce y que Passalacqua encabezará la lista y el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira sería el tercero. El segundo lugar será para la abogada y presidente de la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura en Misiones, Rita Núñez y el cuarto para la abogada feminista Anazul Centeno. El quinto puesto sería para el intendente de Garuhapé, Avelino González y el sexto para Soledad Balán, ex Techo y dirigente de Podemos. La seguirían el actual diputado nacional Jorge Franco y la actual diputada Silvia Rojas, que buscará su reelección. Por el sector productivo tabacalero aparecen Ramón Omar Olsson, presidente de la Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones -más atrás el yerbatero Julio Peterson-. En décimo lugar estaría Adriana Bezus -con larga militancia en el Frente para la Victoria-. En el puesto 12 estaría Laura Duarte y se menciona a Héctor Llera, Lucas Romero Spinelli y la joven Yamila Ruiz. El Superior Tribunal de Justicia finalmente dejó en manos de la alianza Cambiemos la definición de los candidatos del radicalismo en eterna interna, pero hasta anoche no había certezas sobre los nombres que ofrecería el partido intervenido a pedido de sus propias autoridades para no tener que validar su conducción. Para armar la lista descabezarán la delegación de Migraciones. Al frente irá el radical Jorge Lacour -Iguazú-, secundado por Roxana Velázquez -PRO, Posadas-. Tercero irá Jorge Ratier por su reelección y cuarta Gabriela Szyszko, actual secretaria del bloque PRO de la Legislatura. En quinto lugar irá Héctor Falsone y después Cintia Cardozo, ex concejal de Concepción de la Sierra. Los socios PRO reniegan de los radicales que no se bancan sostener en alto siquiera el nombre Cambiemos. Los candidatos radicales que se presentaron por Posadas lo hicieron apenas con sus nombres y los locales carecen de identificación que los vincule con la palabra Cambiemos. Problema a resolver puertas adentro, cuestionan los macristas más duros. En el Frente Popular, Agrario y Social, todavía no tienen la lista cerrada. Pero el sábado se oficializó a Héctor “Cacho” Bárbaro como compañero de fórmula de Isaac Lenguaza, cerrando cualquier especulación de una alianza con Unidad Ciudadana, al menos para junio. Pero, en definitiva, lo que se pone en juego en este mes y medio que queda de campaña, es cómo proteger a los misioneros de las consecuencias de la crisis. No está en debate el plan llegar a octubre ni los precios congelados. La discusión es sobre Misiones y su rumbo.
Luego del horrible e inesperado dato de inflación del 4,7% en marzo, sucedieron algunos movimientos interesantes en el mundo financiero. La suba de los precios en el primer trimestre se esperaba que fuera alta, pero el 11,8 por ciento acumulado superó todas las expectativas y llevó a muchos agentes del mercado a tomar decisiones drásticas. La primera movida fue del Banco Central de la República Argentina, que hace unas semanas viene negociando con el Fondo Monetario Internacional, que es imposible que en Argentina el dólar flote libremente, (algo de eso se acordó apenas empezaba el programa, con las bandas que tenían un ajuste diario al alza donde el Banco Central podría intervenir comprando dólares si perforaba el piso o vendiendo si el precio superaba el techo). En el comienzo del nuevo plan había tanta volatilidad que lo que menos imaginábamos era que el tipo de cambio tocaría la banda inferior antes que la superior y por esa razón el BCRA salió a comprar en total unos 1000 millones de dólares en subastas diarias, emitiendo pesos y ampliando la base monetaria, decisión que terminó siendo un balazo en el pie. Luego del mal dato de inflación de enero la situación cambió, las expectativas del mercado también y el dólar comenzó a recalentarse inesperadamente contra un BCRA atado de pies y manos para poder actuar, aún con esos 1000 millones comprados, hasta que el tipo de cambio llegara a la zona superior de la banda. Como en Argentina tenemos un nivel de pass trough (traslado a precios de la devaluación) que es altísimo, luego del salto de la cotización del dólar en marzo, la inflación vino muy mala y llegaron las medidas de fuerza. El FMI entendió que flotar libremente el dólar en Argentina no sirve porque nunca va a encontrar un precio de equilibrio ya que, al recalentarse la inflación, el tipo de cambio real (comparando precios contra países vecinos) vuelve a estar atrasado rápidamente requiriendo una nueva devaluación. Por ende, es importantísimo actuar también sobre expectativas y no dejar solo la escasa oferta de pesos como única herramienta. Si bien se detuvo totalmente el excedente de pesos a costa de tasas altas que prometen emisión futura, hay una gran falta de confianza que no logra hacer reaccionar al mercado a que demande pesos y así poder estabilizar tanta volatilidad. Dicho esto, el BCRA fijó las bandas para lo que queda del año, poniéndole un techo de $51,45 como zona de no intervención. O sea, mucho poder de fuego para sostener el tipo de cambio en caso de que llegara a esa zona teniendo en cuenta los USD 150 millones que puede usar el BCRA más los USD 60 mm que tiene q vender el Tesoro todos los días. Eso hace un total de USD 210 mm en un mercado donde se opera en promedio unos USD 600 mm por día. ¿Le cree el mercado a la futura estabilidad? Bueno, ahí está la cuestión. Lo primero que tiendo a mirar es el dólar futuro de diciembre, que antes de la medida cotizaba a $59.50 y el miércoles luego de mucha volatilidad terminó en $58.50 ayudado también por la baja en el tipo de cambio. Pero lo más interesante se empieza a ver en las tasas implícitas de esos contratos, recordemos que cada futuro de dólar cotiza aproximadamente al valor del tipo de cambio más la tasa anual de referencia, es decir, si el dólar valiera $10 y las tasas fueran del 12% anual, el contrato de futuro debería valer 10 centavos más caro por mes y así cotizar $11.20 a un año. Por ende, si el mercado le cree al techo de 51,75 y el precio del contrato a futuro se acerca a ese precio, las tasas implícitas bajarían mucho, empujando al resto de las tasas, todo esto en el escenario más optimista. Lo positivo del miércoles es que no solo los precios de los futuros bajaron sino también lo hicieron las tasas implícitas dando una mini señal de que el Mercado podría empezar a convalidar dichas tasas menores que tanto esperamos todos. Pero la mala noticia la siguió dando el riesgo país, volviendo a golpear máximos deprimiendo los precios de los bonos en dólares a largo plazo, arrastrando también a nuestros bonos en pesos de mediano y largo plazo a rendimientos muy altos: por ejemplo, el TJ20 que vence en junio del año que viene, tiene una tasa interna de retorno de un 70% anual aproximado, dando una clara señal contraria a la anterior de los futuros de dólar. (Recordemos que dichas tasas están disponibles para todo tipo de inversores, chicos o grandes, a través de una sociedad de bolsa). Eso nos alerta que a los inversores de más largo plazo no les gustaron en absoluto las medidas tomadas por el Gobierno de volver a intentar controlar precios, como ya lo hiciéramos tantas veces en nuestra historia, poniendo en juego el equilibrio fiscal que tanto necesitamos para poder tener estabilidad en el largo plazo, a costas de traer algo de alivio momentáneo teniendo en cuenta las elecciones de octubre. Será muy importante seguir al mercado la semana que viene, a medida que vayan transcurriendo los días, para saber si se convalida la baja del tipo de cambio y eso trae tranquilidad a las tasas y por ende impacta al riesgo país o la situación es al revés, el riesgo país siga creciendo y se termine llevando puesto al tipo de cambio para una nueva etapa de mucha volatilidad. Dicho sencillamente, las opciones de inversión más agresivas estarán para los plazos más largos y aquellos más conservadores deberán situarse en renovaciones muy cortas a la expectativa de lo que suceda en el mundo político.