DOMINGO CAVALLO

Domingo Cavallo advierte que sin reformas monetarias no habrá crecimiento sostenible en 2026

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El ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo sostuvo que el inicio de un crecimiento “vigoroso y sostenible” de la economía argentina en 2026 es posible, pero advirtió que el resultado dependerá de manera decisiva de la secuencia y profundidad de las reformas que impulse el Gobierno. En un extenso análisis publicado en el inicio del año, remarcó que el ajuste fiscal y los incentivos a la inversión ya logrados son condiciones necesarias, aunque insuficientes, si no se avanza con rapidez en un nuevo régimen monetario y cambiario y en la reducción del riesgo país.

Ajuste fiscal y presupuesto 2026: un punto de partida, no de llegada

Cavallo reconoció como un “gran logro” haber alcanzado el equilibrio fiscal en un plazo breve y contar con un régimen de incentivos fiscales para grandes inversiones en sectores como energía, minería y tecnologías avanzadas. Sin embargo, advirtió que el Gobierno “no debe dormirse en los laureles”.

En ese marco, destacó la aprobación del Presupuesto 2026 como un primer paso clave para consolidar la eliminación del déficit fiscal lograda en los dos años previos. Según su análisis, la ejecución de ese presupuesto y el acompañamiento de las provincias al ajuste nacional se verán facilitados si se acelera la reprivatización de empresas estatizadas tras el abandono de la convertibilidad.

Para Cavallo, el uso de los recursos obtenidos por esas privatizaciones debería orientarse a incrementar la inversión en infraestructura pública, que viene mostrando un deterioro acumulado. Ese esquema permitiría, además, fortalecer la negociación fiscal con las provincias, que son las más afectadas por la falta de infraestructura vial, ferroviaria, fluvial y marítima.

Régimen monetario, cepo y riesgo país: el núcleo del debate

El ex ministro identificó como “segundo paso imprescindible” la sanción, preferentemente por ley, de un nuevo régimen monetario y cambiario similar al que funciona en Perú. Consideró que este complemento institucional del Presupuesto 2026 es central para liberar al mercado cambiario y a la expansión del crédito al sector privado de “trabas burocráticas y manejos impredecibles”.

En ese escenario, sostuvo que el Banco Central debería acumular reservas propias a un ritmo rápido y que la tasa de riesgo país debería descender a no más de 300 puntos básicos. Alcanzado ese nivel, afirmó, las tasas de interés reales en pesos y en dólares podrían ubicarse en valores compatibles con la tasa de crecimiento potencial de la economía.

Cavallo fue explícito al señalar que sin una liberalización cambiaria y financiera completa será muy difícil que las expectativas de los inversores privados acompañen tanto la estabilidad macroeconómica como un crecimiento sostenido. En ese punto, coincidió con análisis que advierten sobre los límites de utilizar el tipo de cambio como ancla nominal en un contexto donde aún persisten restricciones cambiarias para las empresas.

Inflación, mercado interno y salida del “callejón”

En relación con la política antiinflacionaria, Cavallo sostuvo que la reducción del riesgo país es más relevante que una baja inmediata de la inflación. Argumentó que, mientras el riesgo país se mantenga elevado, siempre existirá la amenaza de un salto devaluatorio o la necesidad de contenerlo con tasas de interés excesivamente altas.

Advirtió además que no resulta prudente anunciar metas de inflación demasiado ambiciosas mientras persista el cepo cambiario, ya que ello podría derivar en una política monetaria excesivamente contractiva y en una mayor recesión del mercado interno. En cambio, propuso fijar metas ambiciosas en materia de riesgo país, como condición para un plan de estabilización y crecimiento sostenible.

Respecto de la reactivación del mercado interno, señaló que esta dependerá de mantener tasas de interés reales que no superen el crecimiento potencial de la economía y de una expansión del crédito al sector privado que facilite la inversión familiar y empresaria. En ese marco, volvió a destacar la inversión en infraestructura como un motor adicional del crecimiento, financiada mediante privatizaciones y concesiones de obras y servicios públicos.

Finalmente, Cavallo rechazó la idea de que la estrategia económica actual conduzca a un “callejón sin salida”. Reconoció riesgos de atraso cambiario y un posible efecto estanflacionario transitorio si se elimina el cepo, pero sostuvo que una salida ordenada, con un régimen monetario, cambiario y financiero consistente, permitiría retomar un sendero de estabilidad con crecimiento. En clave política, advirtió que cuanto antes se adopten esas decisiones, mejores serán las perspectivas del Gobierno de Javier Milei de cara al proceso electoral de 2027.

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Reapareció Domingo Cavallo: llamó a votar a Javier Milei y se ofreció a ayudarlo con sus ideas

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El ex ministro de Economía reapareció para sentar postura de cara al balotaje a favor de La Libertad Avanza y aseguró que Javier Milei “tiene gente muy buena”.

El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, llamó a votar al candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, en el balotaje del domingo contra Sergio Massa“Lo voy a votar y si puedo lo voy a ayudar a que pueda llevar adelante sus ideas”, señaló este miércoles en su reaparición en una entrevista televisiva.

“Ahora no tengo ninguna duda que quien puede producir el cambio en la dirección que se necesita es Javier Milei, enfatizó el ex funcionario del menemismo y de la Alianza en una entrevista en TN. Además de anticipar su voto, Domingo Cavallo se postuló para sumarse al espacio del libertario.

“No me quería meter en la pelea para estar disponible para ayudarlos”, apuntó el economista y agregó: “Hablaba con los distintos colegas que trabajaban con los candidatos, y hoy no tengo dudas: lo voy a votar a Javier Milei y si puedo ayudarlo a que pueda llevar adelante sus ideas”.

“Massa obviamente es la continuidad y Javier Milei es el cambio”, resumió sobre ambos candidatos presidenciales y consideró que esas dos palabras “describen bien la situación”. Igualmente, el impulsor de la “Convertibilidad” aclaró sobre el futuro gobierno: “Gane quien gane, entre Patricia (Bullrich) y Milei, van a tener que trabajar juntos. Y yo no me quería meter en esa pelea, por eso no me pronuncié”.

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Cavallo anticipó un dólar posbalotaje a $500

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El padre de la convertibilidad, Domingo Cavallo, publicó la cifra para el dólar tras el balotaje y habló de una inflación de 300% en 2024, gane quién gane…

El ex ministro de Economía y padre de la convertibilidad, Domingo Cavallo, advirtió desde su blog que la tasa de inflación se acelerará en noviembre, aseguró que marcha a situarse en el 300% anual y estimó que habrá una corrección en el tipo de cambio luego del balotaje que ubicaría la cotización del dólar en $500.

“Aunque la inflación de octubre fue del orden del 10%, la de noviembre volverá a subir como punto de partida de una aceleración que dificultará el debut del nuevo gobierno, cualquiera sea el resultado del balotaje”, sostuvo Cavallo.

En una nota publicada en su blog señaló que, si no se corrige la política económica, el país va hacia una inflación de 300% anual

Domingo Cavallo afirmó que “la aceleración es inexorable” y detalló cuatro motivos:

1) El déficit fiscal está aumentando como consecuencia de los incrementos de gastos y disminuciones de impuestos que Sergio Massa dispuso para conseguir votos para su candidatura.

2) Los pasivos monetarios aumentan no sólo por el financiamiento del déficit sino por el devengamiento de intereses de las LELICs cada vez más elevados.

3) Por el inexorable aumento del tipo de cambio importador para igualarse, como mínimo, al tipo de cambio exportador efectivo que resulta de la autorización para liquidar el 30% en el mercado CCL.

4) Por los aumentos de precios que deberán autorizarse para evitar desabastecimientos críticos como el de los combustibles.

El ex funcionario consideró que “después del 19 de noviembre es muy probable que el Gobierno decida ajustar el tipo de cambio oficial para llevarlo al nivel del tipo de cambio exportador que hoy se ubica en alrededor de $500”.

Si continúan las políticas actuales, la economía marcha hacia una tasa de inflación del 300% anual

Aunque la inflación de octubre fue del orden del 10%, la de noviembre volverá a subir como punto de partida de una aceleración que dificultará el debut del nuevo gobierno, cualquiera sea el resultado del balotaje.

La aceleración es inexorable porque: 1) el déficit fiscal está aumentando como consecuencia de los incrementos de gastos y disminuciones de impuestos que Sergio Massa dispuso para conseguir votos para su candidatura; 2) los pasivos monetarios aumentan no sólo por el financiamiento del déficit sino por el devengamiento de intereses de las LELICs cada vez más elevados; 3) por el inexorable aumento del tipo de cambio importador para igualarse, como mínimo, al tipo de cambio exportador efectivo que resulta de la autorización para liquidar el 30% en el mercado CCL y 4) por los aumentos de precios que deberán autorizarse para evitar desabastecimientos críticos como el de los combustibles.

Los ajustes probables en los tipos de cambio

Después del 19 de noviembre es muy probable que el gobierno decida ajustar el tipo de cambio oficial para llevarlo al nivel del tipo de cambio exportador que hoy se ubica en alrededor de 500 pesos (350×0,70+860×0,30). En ese caso, ya no será necesario permitir que el 30% de los ingresos por exportaciones se liquiden en el mercado CCL. De esta forma el 100% de los dólares de las exportaciones ingresarán nuevamente a las reservas del Banco Central, algo indispensable para avanzar hacia la normalización de los pagos por importaciones corrientes y pasadas que entraron con financiamiento de los proveedores.

Como el mercado CCL dejará de abastecerse con el 30% de los ingresos por exportaciones, es también probable que el tipo de cambio en ese mercado vuelva al entorno de 1000 pesos por dólar. Luego de haber estado en ese valor bajó a 860 por efecto de la derivación de los dólares de exportación.

El salto devaluatorio será de 43% pero sólo para las importaciones porque para las exportaciones ya se produjo desde que se autorizó la liquidación del 30% en el mercado CCL. Por consiguiente, para estimar su impacto sobre la tasa de inflación puede trabajarse con un salto muy parecido al de las post PASO (22%). Como ocurrió en los meses siguientes a aquel ajuste cambiario, la tasa de inflación saltará a no menos del 12% mensual para los meses de noviembre y diciembre.

Suponiendo que, a partir de este ajuste, el precio del dólar en el mercado oficial retome el crawling peg, para fines de diciembre el tipo de cambio oficial no estaría lejos del tipo de cambio futuro que, para esa fecha, hoy es de 595 pesos.

La evolución de la brecha va a depender mucho de los anuncios que el nuevo gobierno haga sobre la organización del mercado cambiario y las políticas fiscal y monetaria, pero difícilmente comience con menos del 100%, es decir, con un precio del dólar CCL del orden de los 1200 pesos, el nivel en el que estuvo antes de que se autorizara la derivación del 30% de las exportaciones hacia ese mercado.

Lo que ocurrirá a lo largo de 2024 es imposible de predecir ante la gran incógnita sobre el resultado del balotaje y los anuncios de política económica subsiguientes, pero difícilmente la inflación mensual promedio de ese año sea inferior al 12%, es decir una tasa de inflación anual equivalente al 300%.

La tasa de inflación que publicará el INDEC por octubre será del orden del 10%

En el gráfico 1 se puede observar que la tasa de inflación de los últimos 30 días calculada en base a los precios online (la línea negra del gráfico) estuvo descendiendo desde niveles cercanos al 15% a principios de setiembre a un sorprendentemente bajo 6% hacia principios de octubre, pero desde esa fecha hasta el 30 de octubre volvió a subir al 9%.

Si bien la tasa de inflación que publica el INDEC se corresponde más con la tasa de inflación promedio del mes (línea roja del gráfico) y ésta se ubicaba al 30 de octubre en el 7,5%, es difícil que la tasa que publique el INDEC difiera mucho del 10% dado que los precios online no registran aumentos que se producen en los negocios de cercanía y en muchos servicios no comercializados online.

Si uno observa la tasa de inflación de los últimos 30 días, puede sorprender el descenso desde el 15% al 6%. Pero esto lejos de alentar expectativas de descenso de la inflación, es un indicador de que se ha agotado el traslado a los precios del ajuste cambiario inmediato posterior a las PASO. Esto queda claro cuando se observa el gráfico 2.

Pero el detenimiento de la caída de la tasa de inflación de los últimos 30 días, así como el consecuente aumento de la tasa de inflación promedio mensual, se explica por el aumento del tipo de cambio de exportación que significó la autorización para liquidar el 30% de las exportaciones en el mercado CCL. Cuando este aumento se generalice a las importaciones, la tasa de inflación mensual volverá al entorno del 12% mensual.

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Domingo Cavallo propuso un nuevo régimen cambiario y pidió que “el dólar se use como moneda”

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El exministro de Economía dijo que “tenemos que permitir que el dólar sea utilizado como moneda”. “No significa reemplazar todos los pesos con dólares”, explicó

Domingo Cavallo reapareció este fin de semana y propuso crear un nuevo régimen cambiario para la Argentina, al tiempo que pidió que permitan “que el dólar vuelva a ser utilizado como moneda”.

Cavallo aseguró que es necesario que el país “implemente un régimen cambiario completamente diferente al de hoy” y disparó: “Tenemos que volver a permitir que el dólar sea utilizado como moneda”.

Al respecto, el exministro de Economía consideró que eso “no significa reemplazar todos los pesos con dólares, porque obviamente el Banco Central no tiene forma de hacerlo, pero sí que pueda funcionar como moneda en todo sentido”.

En diálogo con el canal LN+, Cavallo sostuvo que todas las transacciones “que no sean exportaciones e importaciones deben producirse entre particulares en un mercado cambiario totalmente libre”.

“Solamente así es posible que vuelvan a entrar los capitales argentinos que están afuera”, completó.

Para el exfuncionario, los efectos de este programa no serían inmediatos, pero indicó que “a medida que la gente se vaya acostumbrando a que el dólar también funciona como una moneda” la perspectiva del país cambiaría.

“No tiene sentido que el Banco Central venda de sus divisas para viajes y turismo”, opinó.

El análisis de Cavallo del presupuesto 2023

En su blog personal el economista publico un análisis del presupuesto del Gobierno nacional, donde concluyó que que el gobierno va a necesitar una tasa de inflación de al menos 6% mensual para que se logre reducir el déficit fiscal primario al 1,9% del PBI. Por supuesto, medido el PBI a precios corrientes, es decir aumentado por el efecto de la inflación.

Con la tasa de inflación mensual tendiendo a estabilizarse en un piso del 6% mensual, equivalente al 100% anual, en el contexto político actual no es posible imaginar herramientas efectivas para hacerla bajar de ese nivel, salvo una fuerte reducción del gasto público.

El precio del dólar para las transacciones comerciales, que en muchas ocasiones del pasado se utilizó como ancla nominal, no podrá ser utilizado con ese objetivo en el curso de los que resta de 2022 y el año 2023. La alta brecha cambiaria y las expectativas de un salto devaluatorio discreto hacen muy peligroso cualquier intento del gobierno de ubicar el ritmo mensual de ajuste del precio del dólar en el mercado oficial por debajo de la tasa de inflación.

Tampoco se podrán utilizar las tarifas de los servicios públicos y de la energía como se lo hizo de manera prácticamente continuada desde enero de 2002 en adelante. Por el contrario, la necesidad de evitar un aumento adicional de los subsidios económicos requerirá no sólo de aumentos para recuperar atrasos sino ajustes mensuales adicionales que no sean inferiores a la tasa de inflación.

El aumento de la tasa de interés para ubicarla en términos netos positivos, es decir, por arriba de la tasa de inflación, que en economías básicamente estables es la herramienta para revertir escaladas inflacionarias, como se lo está viendo en estos momentos en los Estados Unidos y en Europa, en nuestro caso tampoco ayudará a bajar la tasa de inflación. Esto se debe a que el Banco Central tiene una deuda remunerada con esa tasa (LELIQs y Pases) que ya supera a la misma base monetaria, por lo que, para no seguir aumentando esa deuda, el Banco Central tendría que dejar expandir mensualmente la base monetaria al 50% de la tasa mensual de interés. Si los otros factores de creación de base monetaria (compra de reservas y asistencia al Tesoro) no logra ser inferior al 50% de la tasa mensual de interés, la tasa de expansión de los pasivos del Banco Cenral (base monetaria mas LELIQs) se equipararía a la tasa mensual de interés, es decir algo por arriba de la tasa de inflación. El efecto contracción de demanda agregada que se espera por el aumento de la tasa de interés será compensado, probablemente más que compensado, por el efecto expansión adicional de los pasivos del Banco Central.

Los sindicatos y la misma ala kirchnerista del gobierno no permitirán que el aumento de los salarios sea inferior a la tasa de inflación, por lo que la caída del salario real, que fue utilizada en el pasado para disminuir la tasa de inflación, tampoco estará disponible en 2023, máxime teniendo en cuenta que se trata de un año electoral. Esto ya se ha observado en las recientes discusiones salariales.

Queda como único instrumento imaginable, la reducción del gasto público en términos reales. Es decir, que el aumento del gasto público nominal sea significativamente inferior a la tasa de inflación. Tanto de la presentación del proyecto de presupuesto para 2023 como de las expresiones del viceministro Gabriel Rubinstein, sugiere que esta es la apuesta del equipo liderado por el ministro Sergio Massa. Por esta razón vale la pena seguir en detalle la discusión del ajuste fiscal que se propone y examinar su viabilidad política.

El ajuste fiscal descripto en el proyecto de presupuesto para 2023

Dado que el proyecto de presupuesto para el año próximo incluye, como todos los años, una estimación detallada del cierre fiscal del año en curso, una forma de explorar la viabilidad de la propuesta para 2023 consiste en examinar que es lo que el equipo económico espera que ocurra en lo que resta del año 2022. De este examen, se puede deducir cual será el enfoque del ajuste fiscal de 2023. Este ejercicio ha sido prolijamente hecho por Nadín Argañaraz. Paso a resumirlo.

En el cuadro 1 se puede observar que la evolución de los distintos componentes del cuadro fiscal que se estima para el cierre de 2022 es muy diferente al curso que tuvieron las cuentas respectivas durante los ocho primeros meses del año, en comparación con los mismos ocho meses de 2021.

Así, mientras que en los primeros ocho meses los gastos totales aumentaron 72 % con respecto a los mismos meses de 2021, la estimación al cierre de 2022 que trae el proyecto de presupuesto es un aumento de sólo 61%. En línea con esta estimación, lo mismo ocurre con todos los demás conceptos de gastos, excepto el de intereses pagados por el tesoro que mientras aumentaron 66% en los primeros ocho meses, se estima que durante todo el año 2022 aumentarán 142%.

Nadín Argañaraz ha calculado los porcentajes de reducción en términos reales (es decir, descontado el efecto de la inflación) de los distintos componentes del gasto del sector público que se necesitará lograr en el período septiembre-diciembre de 2022 para que el año cierre con las cifras estimadas en el proyecto de presupuesto para 2023. Estos porcentajes se presentan en el cuadro 2.

El gasto primario debe reducirse 17% en términos reales. Más en detalle se destacan “déficit operativo de empresas públicas y otros” con una reducción del 43%, “Bienes y servicios” con una reducción del 30%, “Inversión real directa” con una reducción del 28%, “transferencias corrientes” con reducción del 26% y “prestaciones de la seguridad social” con una reducción del 13%. Los únicos rubros para los que se contempla un aumento en término reales son “transferencias de capital” y “remuneraciones” con aumentos de alrededor del 12% cada uno.

En ninguno de los discursos de los voceros del gobierno se mencionan estos esfuerzos fiscales que son los que deberían realizarse en el tercer trimestre, dado que el mes de septiembre ya ha transcurrido y no hay indicios de que se hayan producido. Al menos no ha habido reclamos de los que hubieran sido afectados por estos ajustes.

Lo que ocurra en los tres próximos meses con los gastos de los rubros mencionados y la discusión en el congreso de los ajustes contemplados para 2023 permitirán evaluar con más precisión el realismo de este programa fiscal. Pero, a la luz de lo que ha sido la trayectoria fiscal hasta aquí y los discursos de la vicepresidente y la gente que la acompaña, mi impresión es que se trata de una propuesta tan poco realizable como lo era el presupuesto para 2022 que había preparado Martín Guzmán en 2021.

Esto no significa que yo piense que el gobierno no podrá cumplir con el compromiso fiscal asumido en el programa con el FMI. Mi conclusión es que el gobierno va a necesitar una tasa de inflación de al menos 6% mensual para que se logre reducir el déficit fiscal primario al 1,9% del PBI. Por supuesto, medido el PBI a precios corrientes, es decir aumentado por el efecto de la inflación.

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Domingo Cavallo pidió no devaluar: “Sería peor que un Rodrigazo”

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El ex Ministro de Economía Domingo Cavallo, planteó que la devaluación y el aumento de tarifas “sería peor que un Rodrigazo” y presentó en una entrevista su plan de como salir de esta crisis

El campo -principalmente los sojeros- intenta presionar al gobierno para que devalúe un 30% la moneda nacional, que pasó de $60 a $135 (oficial) o $300 (blue) por dólar en solo dos años gracias al desastre macroeconómico de Alberto Fernández, Martín Guzmán y Miguel Pesce, que todavía resiste en el BCRA.

Es interesante analizar lo que pasa el campo 2022, sobre todo porque el campo 2008 pidió la ayuda de la clase media urbana para frenar a los K contra la resolución 125 de Martín Lousteau -ministro de Economía que planteó ir a un régimen de retenciones móviles-, pero hoy está sentado sobre los granos de soja esperando “la competitividad del tipo de cambio”, que no es más que una nueva licuación de salarios, jubilaciones y pensiones de la misma clase media -y baja-, que la inflación de casi 3 dígitos ya hizo y no permite recuperación alguna.

En su diálogo mano a mano con el periodista Carlos Pagni, Cavallo dedicó unos minutos para hablar de cómo se podría evitar la devaluación que piden los productores rurales y porqué es importante hacerlo: “Sería peor que un Rodrigazo”, alertó.

Aquí, la desgrabación completa del momento más interesante de la entrevista:

“La falta de profesionalismo con la que se maneja el Banco Central de la República Argentina es muy peligrosa. Vengo sosteniendo -desde que se decidió introducir la política de control de cambio- que tendrían que haber desdoblado el mercado cambiario y sujetado a controles las transacciones de importaciones y exportaciones. Todo lo demás lo tendrían que haber derivado a un mercado cambiario libre en el que no interviniera el BCRA y no fuera el responsable de abastecer ese mercado de divisas.

Al ser un mercado libre, si la cotización era suficientemente alta, iban a empezar a entrar capitales o los mismos argentinos que tengan muchos dólares podrían venderlos legalmente en ese mercado libre. Eso le pondría un techo al mercado

En ese contexto, el BCRA podría comprar todo el superávit comercial, que fue grande el año pasado -de US$15.000 millones- y este año no va a ser menor a US$7.000 u US$8.000 millones, pese a la baja considerable por los precios de la energía. El BCRA podría haberse hecho de las divisas que ahora no tiene. No es tarde para hacer eso. Creo que si se hubiera hecho cargo del viceministerio el economista Gabriel Rubinstein eso se podría haber hecho. Estuve leyendo y mirando videos muy interesantes de sus últimas entrevistas y él está planteando esto mismo que yo estoy diciendo aquí.

Pero esta falta de profesionalismo se nota en muchas otras cuestiones, como por ejemplo en el manejo de las exportaciones, que las quieren alentar pero ponen prohibiciones y cupos. Ahora quieren adelantar los ingresos de divisas por exportaciones: si bien ya se ha producido el bien, que es lo importante, en algún momento se van a liquidar (los granos) pero se hace un enorme esfuerzo para que se liquide ahora y (no se dan cuenta) que están vaciando los próximos meses.

Además, decir que para que liquiden los granos hay que prometerles un tipo de cambio transitorio a los productores, es prometer que va a haber una fuerte devaluación que, entre paréntesis, creo que no resolvería nada; por el contrario, agravaría la situación

Lo que sí podrían haber hecho es bajar las retenciones. El gran desaliento a las exportaciones y la producción agropecuaria es todo lo que le quitan al productor vía las retenciones. También influye la brecha cambiaria, pero con una buena política de desdoblamiento cambiario y permitiendo la entrada libre de dólares, esa brecha podría ir cerrándose. Obviamente que, si siguen cometiendo los errores que cometieron hasta ahora, podría ocurrir una fortísima devaluación y ese sería el acabose para este tipo de manejos (intervencionistas) de la economía por la explosión inflacionaria y las consecuencias no deseadas que traería. A lo mejor alentaría un poquito más las exportaciones y frenaría las importaciones, pero no resolvería los problemas de ninguna manera porque es mucho más importante el atraso tarifario que da lugar a US$15.000 millones de subsidios y un exceso de gasto público que el atraso cambiario.

Además, si aumenta mucho el precio del dólar con una fuerte devaluación, los subsidios aumentarían más que proporcionalmente. Entonces, además de la devaluación tendrían que producir un tarifazo enorme. Entonces, tarifazo y devaluación sería más que un Rodrigazo porque, imagínese, los sindicatos no se conformarían con un tope salarial

Buscar reducir a un mínimo los subsidios a los servicios públicos es más que prioritario; súperprioritario”.

Tras la entrevista Cavallo compartió el video de la misma en su blog agregando un comentario, que según él no pudo hacerlo en piso: El reportaje que me hizo Pagni me permitió destacar la importancia del ajuste fiscal. Pero me hubiera gustado señalar, y por falta de tiempo no lo hice, que el ajuste fiscal más importante es la reducción del gasto público, porque la reducción del déficit fiscal en base al aumento de los impuestos produce efectos estanflacionarios.

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