A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. El debate por el presupuesto 2019 ya comenzó, Dujovne y Frigerio son los encargados de reunirse con los Ministros de Economía de las provincias para determinar cuanto será el ajuste en cada distrito. Mientras tanto hoy llega Cristine Lagarde para reunirse con el presidente Macri para revisar el acuerdo con el FMI.
A partir de hoy los ministros Nicolas Dujovne y Rogelio Frigerio discuten con las provincias un nuevo Pacto Fiscal y recorte compartido de 230 mil millones de pesos.
La Casa Rosada activará a partir de hoy una negociación con agenda abierta ante los ministros de economía de las 24 provincias. Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio retomarán la ronda de consultas con los titulares de los Ministerios de Hacienda de Cambiemos -Buenos Aires, CABA, Mendoza, Jujuy y Corrientes-. El jueves será el turno del peronismo federal que estará representado por los funcionarios de Córdoba, Salta, San Juan, Chaco, Entre Ríos y Tierra del Fuego.
El único punto innegociable para Dujovne y Frigerio es la meta de reducción del déficit fiscal a 1,3% del PBI para 2019, de acuerdo al compromiso asumido ante el Fondo Monetario Internacional. El esquema de negociación plantea un reparto igualitario de la reducción del gasto en unos 230 mil millones de pesos de acuerdo al Ministerio de Hacienda de la Nación, más un plus a negociar con provincias.
De acuerdo a la negociación que abrirá hoy el Gobierno nacional con las provincias, los gobernadores deberían hacerse cargo de bajar el gasto en unos 150 mil millones de pesos, un recorte que en caso de lograr aval del peronismo quedará plasmado en el proyecto del Presupuesto 2019. La orden de Mauricio Macri es rubricar ese acuerdo con los mandatarios PJ antes del 15 de septiembre para votar la iniciativa a libro de cerrado. El plan B, en caso de que no se llegue a un entendimiento con el peronismo de Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey, Gustavo Bordet y Rosana Bertone, entre otros, es prorrogar el Presupuesto 2018 y disponer el recorte de partidas de manera unilateral para alcanzar la meta de reducción déficit fiscal del 1,3% del PBI.
Ese tijeretazo presupuestario no sólo lo padecerán las provincias peronistas. Hernán Lacunza (Buenos Aires), Enrique Vaz Torres (Corrientes), Lisandro Nieri (Mendoza); Carlos Sadir (Jujuy), y Martín Mura (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) son los ministros de Hacienda de las provincias de Cambiemos que mañana volverán a reunirse con Dujovne y Frigerio. El Poder Ejecutivo Nacional ya les vetó la posibilidad de prorrogar la baja del impuesto de Ingresos Brutos. María Eugenia Vidal logró por ahora frenar el traspaso de la financiación de AYSA a las cuentas de la provincia de Buenos Aires y aún resta definir si deberá hacerse cargo de los subsidios a la generación de energía. No habrá definiciones hasta tanto las provincias aliadas no tengan en claro en qué están dispuestos a ceder los gobernadores peronistas.
El Gobierno nacional, de acuerdo al Ministerio que conduce Dujovne, deberá recortar sus gastos también en 150 mil millones. Ya se activó un recorte de 20 mil millones en el Estado pero quedan otros 120 mil millones pendientes. La reestructuración del déficit fiscal obligará a Macri a tomar medidas que alterarán el diseño de su Gabinete. Algunos Ministerios, a partir del recorte de presupuestos, quedarán sin caja operativa para funcionar. Eso implicará la reconversión de alguno de los 23 Ministerios que coordina Marcos Peña en Secretarías de Estado. El anuncio estará a cargo del Presidente.
El primer ministro de Economía provincial que abrirá hoy la ronda de negociaciones en Casa Rosada será Alejandro Garzonio de Chubut. El jueves, además de los ministros de provincias donde manda el Peronismo Federal, se sentarán frente a Dujovne y Frigerio los funcionarios de Neuquén, Río Negro y Misiones. La semana próxima la ronda se completará con las demás provincia peronistas y con los distritos donde gobiernan frentes o partidos provinciales como Santiago del Estero y Santa Fe.
Será el inicio formal de las consultas para suscribir un nuevo Pacto Fiscal que se plasmará, o no, en el Presupuesto 2019. Una medida que en el Gobierno nacional ven como la primera luz al final del túnel.
“Yo sé que esa desesperanza existe, que hubo un impacto sobre los salarios. Por eso, lo primero que le quiero recomendar a la clase media y media-alta es que dé propinas y changas, aunque le cueste. Hay más de dos o tres millones de personas que viven de eso, y a veces, cuando nos ajustamos, lo primero que hacemos es dejar de dar propina, y es ahí cuando cortamos un círculo, un esfuerzo solidario como el que se hizo con los cartoneros en 2001”, implora, con rostro adusto, Elisa “Lilita” Carrió, la principal aliada del presidente Mauricio Macri.
Curioso modo el de Carrió para expresar su solidaridad. La propina siempre es de arriba hacia abajo y no cambia sustancialmente la situación de quien la recibe. Está apenas por encima de la limosna, que mantiene el estatus quo, pero calma las conciencias de los dadivosos.
La apelación esconde, sin embargo, algunas otras consideraciones. Carrió pide que sea la “generosidad” la que brinde contención social a quienes están padeciendo las consecuencias del modelo económico que impone el Gobierno del que ella es pilar insustituible. Y, sin querer, emparenta al momento político con el 2001, cuando la crisis hizo eclosión después de dos años de gobierno de otra alianza que también integró y que terminó en fuga en helicóptero. El país quedó devastado. La pobreza y el desempleo fueron la pesada herencia, con consecuencias que se perciben hasta ahora en un círculo doloroso. La acumulación de deuda, la especulación financiera y el sometimiento a las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional son otros factores comunes.
Carrió parece tener algún drama oculto con el radicalismo. Alfonsín la había definido como la gran enemiga. Ahora volvió a burlarse de los correligionarios. Aseguró que “la alianza está asegurada” porque “los radicales van a hacer lo que nosotros digamos”.
El radicalismo recogió el guante y acusó a la blonda de “debilitar” la alianza “en momentos difíciles para el país”. Todo muy vintage, sin Chacho Álvarez.
Para más coincidencias con aquellos años aciagos, el Gobierno suspendió el desfile por el día de la Independencia. “Por cuestiones presupuestarias” no habrá muestra militar, dice el ministerio de Defensa para disimular el descontento entre las fuerzas por el exiguo aumento del 8 por ciento ofrecido. En 2001 también De la Rúa había suspendido el desfile militar del 25 de mayo por temor a los abucheos. “No hay clima social para el desfile”, fue el argumento de entonces.
La de Carrió no es la única mirada alarmante entre quienes se asumen amigos del Gobierno. El empresario Cristiano Rattazzi, firme defensor del modelo económico, pronosticó que “para mayo terminará la recesión y vamos a estar mejor”. Mayo de 2019.
Hasta entonces, habrá pérdida de empleo “en algunos sectores”, porque “no puede uno atarse a un empleo que quizás es obsoleto”. “La fiesta la tiene que pagar alguien”, insiste el “Tano” a quien en el Gobierno le reconocen su sinceridad.
Pero esa “sinceridad” contradice el discurso oficial. Nadie reconoce oficialmente que el país esté en recesión y en todo caso, le atribuyen las dificultades al “shock externo”. Ninguna responsabilidad.
“Sé que a muchos les está costando, sé que muchos están poniendo el hombro, pero este es el camino”, señaló Macri en la reapertura de un frigorífico en Santa Fe.
“Nos tenemos que sacar de encima a aquellos que de forma mafiosa nos complican el trabajo a todos”, dijo el Presidente al ratificar el modelo. “Estamos en el rumbo correcto y vamos a avanzar contra viento y marea”, insistió.
Mientras tanto, la volatilidad de los “mercados” y la permanente sangría de divisas, continúa sin cesar. Las medidas tomadas por el Gobierno no logran calmar la voracidad financiera y la (poca) credibilidad de los funcionarios alienta las más variadas especulaciones. Saciar a los mercados es, sin embargo, la preocupación central del Gobierno. Todas las medidas están dadas para complacerlos. Emergen, junto al campo, como únicos ganadores en una balanza que se inclina demasiado y deja del otro lado a gran parte de la Argentina.
El propio presidente Mauricio Macri se muestra garante de las ganancias del “campo”, que ha abonado el terreno para su triunfo electoral. Pero el campo no es el mismo en toda la geografía. La soja no es lo mismo que el tabaco. Mientras el Presidente les prometió a los sojeros que no volverán a aumentar las retenciones, el ministerio que conduce el ex Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere ratificó la desaparición del monotributo social, que beneficia a unos 20750 misioneros.
Los primeros, según Agritrend, una de las consultoras más respetadas del sector agrícola, tendrán una campaña con un valor de exportación de u$s30.550 millones.
Esto implicaría u$s 6.700 millones por encima del valor del ciclo que ya concluyó, equivalente a un salto de casi 30%, gracias a la devaluación.
Los segundos, unos 50 mil productores en todo el país, verán desaparecer un beneficio que les garantizaba jubilación y obra social para ellos y sus familias. Solo en Misiones, 10.250 titulares del monotributo social y 11.500 adherentes, deberán ahora pagar por la obra social 268 pesos cada uno. Una familia tipo tendrá que pagar mil pesos por mes. En total, 5,5 millones de pesos mensuales. Una propina en comparación con el volumen de ganancias de los sojeros. Es, básicamente, una redistribución de ingresos a la inversa, desde la chacra al Estado.
Pero la decisión política está tomada “en el marco del ajuste del déficit fiscal”, insisten en la secretaría de Agricultura de la Nación. Es tanta la desproporción que los mismos diputados de la alianza Cambiemos en Misiones se vieron obligados a acompañar un reclamo a la Nación para que la medida no se haga efectiva. “Somos de Cambiemos y defendemos las políticas económicas, pero en este caso advertimos que no es una medida feliz”, reconoció Jorge Ubaldo Ratier Berrondo, actual presidente del PRO, al acompañar las protestas impulsadas por el partido Agrario y Social.
De cualquier modo, Jerónimo Lagier, coordinador provincial de la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial, expresó que “el Monotributo Social Agropecuario es un ciclo cumplido” y convocó a que “los productores se acerquen a realizar la actualización de sus datos ya que de no hacerlo podrían empezar a generarse deudas”.
Lagier aseguró que “este pasaje del Monotributo Social Agropecuario al Monotributo Social, además de permitir una mayor eficiencia en el uso de los recursos, permitirá transparentar el sistema ya que se detectaron muchos beneficiarios que no lo utilizan, muchos que no facturan y una enorme cantidad que no pertenecían al sector. Ejemplo de ello, el caso de 350 taxistas en Formosa y un sinnúmero de proveedores de servicios”. Con el cambio, el Gobierno se ahorraría 360 millones por año. En intereses de Lebac, se van más del doble por día.
La diferencia de criterios dentro de Cambiemos Misiones se hace evidente entre los PRO puros y los radicales que no se cuadran. Formalmente el radicalismo parece ser el mayor defensor del modelo. Pero puertas adentro, las críticas se hacen oír y algunas grietas se hacen visibles.
El economista Federico Villagra abandonó el equipo del converso Gustavo González y podría armar una línea interna propia. El eldoradense que pidió no ver videos de Alfonsín en la Legislatura, no tolera escuchar críticas a la alianza. Villagra era uno de su equipo que públicamente había comenzado a esbozar críticas al rumbo económico.
Macri parece lejano a las demandas de los sectores más postergados y blindado a las críticas. Esta semana volvió a cuestionar a la oposición. “Les pido que en vez de pedir soluciones mágicas, nos digan qué van a hacer para ayudarnos”, exigió. Nadie pide soluciones mágicas, pero también es cada vez menor la voluntad de ser arrastrado por el modelo. Incluso dirigentes propios toman distancia de las políticas de ajuste y exigen que la Nación y los propios den el ejemplo con el recorte del gasto público.
El gobernador Hugo Passalacqua planteó públicamente la necesidad de que se discutan los subsidios al agua y la luz que reciben Buenos Aires y Capital Federal gracias a los recursos de todas las provincias.
“Al país lo salvan las provincias”, indicó el misionero después de participar de una presentación de la fundación Observatorio Pyme, junto al flamante ministro de Producción, Dante Sica y el dueño de Techint, Paolo Rocca.
“Los índices de pobreza del NOA o el NEA no son porque la gente del norte no quiere trabajar sino porque hay una aspiradora del puerto de Buenos Aires que viene de la época de la colonia y que hay que redefinir”, argumentó Passalacqua.
Hasta ahora el esquema de ajuste recae casi con exclusividad en las provincias, mientras que el Estado nacional y los sectores financiero y agrario, emergen como intocables.
Las provincias apuntan a revisar el Pacto Fiscal sellado en diciembre pasado. Pero no porque estén en contra de lo firmado, sino porque se transformó en letra muerta a poco de firmarse. El punto clave es que las compensaciones a las provincias por la pérdida de recaudación estaban garantizadas por un crecimiento de la economía del 3 por ciento. Con suerte este año habrá crecimiento. Sería un milagro llegar a ese piso. “El Pacto Fiscal está muerto”, definió un ministro provincial. Y no le falta razón. Todas las variables pensadas hace seis meses fueron arrastradas por el tsunami de la corrida financiera y la inflación que se disparó en los últimos meses (en junio la suba de precios en Posadas fue del 4 por ciento) y superaría largamente el 30 por ciento anual.
Es tal el cambio de las reglas de juego que en la primera proyección del presupuesto que hizo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, no hay un valor promedio del dólar. Simplemente no se sabe cuánto valdrá el año que viene.
Los “errores” de la política económica generan cada día más rechazo. Las encuestas muestran un descontento creciente y hasta los operadores políticos de Cambiemos se despegan. Columnistas como Julio Bárbaro y Beatriz Sarlo firmaron duras columnas. “Me avergüenzo de haber votado a Macri”, dijo el pensador peronista. ¡Que cambie Cambiemos”, disparó la ensayista. Son expresiones que se reflejan, silenciosas, en la mayoría de las encuestas, incluso en la ciudad de Buenos Aires, cuna de su poder político. El malhumor creciente obligó a suspender los timbreos, marca registrada de la campaña electoral del gobierno.
“Casi un 66% de argentinos manifiesta con claridad que se sienten defraudados con Mauricio Macri. Solo el 26,7% se sostiene como núcleo duro de respaldo al presidente, señaló el consultor Gustavo Córdoba.
La pérdida de confianza obedece a promesas que no se cumplieron y algunos retrocesos que se hacen cada día más evidentes. La promesa de pobreza cero mutó en cuotas adeudas a comedores escolares y la creación de empleo en amargas cuotas de despidos que no encuentran más justificación que cumplir con un plan diseñado para responder a las demandas del FMI.
En Misiones se sienten algunas consecuencias de la caída económica. Junio cerró con una caída del 22,4 por ciento en los patentamientos de cero kilómetro en relación con el mismo mes del año pasado y de 22,1% respecto a mayo pasado. Es una señal clara de desaceleración de la economía.
Solo el orden en las cuentas públicas y finanzas ordenadas permiten que la economía no caiga en una depresión. El esfuerzo privado también acompaña y por ello Misiones es una de las pocas provincias en las que bajó el desempleo en la primera parte del año. El interrogante es que sucederá en la segunda parte, cuando se perciban a pleno las consecuencias de la corrida financiera y la devaluación.
Lejos de políticas de ajuste y especulación financiera, Misiones redobla la apuesta por la inclusión en la educación. La escuela de Robótica -y sus enseñanzas- estarán al alcance de la mano de los estudiantes de las Escuelas de la Familia Agrícola.
El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, creador de la escuela de Robótica, señaló que “los tiempos de crisis permiten centrarnos en la educación y, a través de ella, aprender”.
El conductor de la Renovación consideró que la modalidad de los institutos EFA “debería ser ampliada, en el país y en nuestra provincia, siguiendo esa experiencia entre la escuela y la chacra”.
El titular de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, viaja a Wall Street para reunirse con inversores para convencerlos sobre la fortaleza del rumbo económico del gobierno de Mauricio Macri. Ayer dio una conferencia a inversores chilenos y afirman que el Presidente analiza enviarlo a un road show por el mundo para imprimir tranquilidad tras la corrida cambiaria.
Nicolás Dujovne pasará el fin de semana largo trabajando, lejos de su casa. El viernes a las 21.30 voló hacia Nueva York con el objetivo de desplegar un raid de reuniones con bancos y fondos de inversión de Wall Street.
Transcurrida la que tal vez haya sido la mejor semana financiera desde que empezó la corrida cambiaria, el ministro busca explicarles a los inversores lo que se viene en la Argentina.
Precisamente, el brochure que prepararon los colaboradores de Dujovne se titula “Argentina post acuerdo con el FMI” (Argentina post IMF agreement).
Los encuentros se sucederán entre el domingo y el lunes, que es feriado en Buenos Aires pero un día hábil en los Estados Unidos. Dujovne aprovechará esas jornadas para armar reuniones en las que logre, por fin, dar vuelta las expectativas de los financistas.
Ocurre que en Wall Street manda la desconfianza en el país. Concretamente, se duda que el Gobierno pueda cumplir con las metas firmadas con el Fondo Monetario. Los inversores se preguntan si Mauricio Macri tendrá la fortaleza política suficiente para aplicar el ajuste comprometido sobre las cuentas públicas.
Por eso, Dujovne llevó para mostrar algunos cuadros básicos sobre las perspectivas oficiales. El ministro, primero, reiterará que el déficit primario para este año será del 2,7% del PIB. Supone una reducción de medio punto sobre el anuncio originalmente, y que ya implicaba un ajuste de un punto respecto de 2017.
“Convergencia más acelerada hacia el balance fiscal”, dice el título del gráfico que mostrará el ministro a sus interlocutores. Allí se dice que el rojo estipulado para 2019 deberá caer hasta 1,3% del PIB. Y que para 2020 habrá “déficit cero”.
Tal cual lo firmado con el FMI, entre este mes y diciembre el Gobierno debe enfrentar necesidades financieras por u$s19.600 millones. Y no tendría que necesitar salir a los mercados internacionales para saldarlas.
De ese total, u$s13.400 millones se asistirán con el auxilio del Fondo, otros u$s3.000 millones provendrán de otros organismos internacionales y, finalmente, los u$s3.200 millones restantes se buscarán en el mercado doméstico.
“De esos u$s3.200 millones, u$s2.000 millones “ya fueron emitidos en junio”, afirma el documento oficial.
Estas necesidades financieras, deja en claro el trabajo, suponen que el Gobierno logra refinanciar el 100% de los vencimientos de Letes (Letras del Tesoro nominadas en dólares).
Ese escenario puede ser demasiado optimista, si se tiene en cuenta que, en las últimas colocaciones de Letes, el Palacio de Hacienda y Finanzas no logró refinanciar la totalidad de los vencimientos y se vio obligado a sacar billetes verdes contantes y sonantes para cumplir con los inversores.
El stock de Letes actual suma unos u$s18.000 millones. En las últimas licitaciones, además, el Gobierno se vio obligado a elevar las tasas de interés para tentar a los inversores. La última, en la que se permitió la suscripción con Lebac, se comprometió una tasa del 5,5% anual (en dólares), un punto más cara que en la anterior operación.
El vencimiento de Letes mensual orilla los u$s2.000 millones. Un monto nada despreciable en el actual contexto.
En el trabajo que Dujovne desplegará frente a los financistas, calculó que en caso de que sólo se renueve la mitad de los vencimientos de Letes durante este tercer trimestre y un 75% durante el último trimestre, entonces las necesidades financieras se incrementarían en u$s4.200 millones.
El informe no menciona cuál sería la fuente de financiamiento alternativa para cubrir la diferencia.
En Wall Street, y también en la City porteña, están muy atentos a los próximos vencimientos de Letes. “Las próximas dos semanas ofrecen una foto invaluable de la tensión que enfrentará el Gobierno con el mercado hasta el final de su mandato”, suscribió la consultora Consultatio en su último reporte titulado, precisamente, “El riesgo de las Letes”.
En el atardecer del viernes, Hacienda anunció la colocación de Letes y de otro bono “dual” para hacer frente al vencimiento de u$s1.200 millones del próximo viernes.
Estas operaciones serán un verdadero test para el Gobierno luego de la emisión de Letes por u$s422 millones a una tasa del 5,5% anual para desactivar la “bomba” de Lebac.
La lectura que Dujovne llevará a Wall Street es que esa operación fue “exitosa”, ya que marcó que buena parte de los inversores prefirieron mantenerse en Lebac (en pesos) aprovechando el rendimiento superior al 50% anual.
De todas formas, la interpretación en el mercado no resultó unánime. Algunos operadores creen que esa licitación fue muy pequeña como para sacar conclusiones de si ya se terminó la corrida.
La explicación de Dujovne a los inversores de EE.UU. será que la Argentina ya atravesó el sofocón. El discurso estará en línea con el que el propio ministro ensayó frente a los financistas a comienzos de esta misma semana, cuando organizó una “conference call” desde su despacho.
Lo más contundente que Dujovne llevará a Wall Street serán los vencimientos de deuda de la Argentina. La óptica del ministro es que son perfectamente manejables y que están en línea con el esfuerzo fiscal que encarará el Gobierno.
En lo que queda del año hay compromisos por u$s5.200 millones. De ese total, u$s3.900 millones corresponden a un “repo” que el Gobierno tiene tomado con bancos privados internacionales.
Las cuentas se engrosan ya en 2019. Y es lo que Wall Street empieza a analizar con lupa.
Para el año que viene se debe hacer frente a vencimientos por u$s10.900 millones. La mitad (u$s5.000 millones) están nominados en bonos bajo jurisprudencia argentina. Y u$s2.800 millones bajo leyes extranjeras. Y los restantes u$s3.200 millones son parte de un “repo”.
“Estos montos no incluyen vencimientos de Letes” (en dólares), aclara el informe. Precisamente, hacia allí apuntarán las preguntas de los financistas.
La estrategia de Dujovne está más que clara: demostrar que, ahora sí, la paz cambiaria -con un dólar en $28 en el mayorista- llegó para quedarse. Y que bien vale la pena que los inversores aprovechen la “oportunidad única” de traer dólares a la Argentina para tentarse con el “carry trade” a las exuberantes tasas en pesos.
Créase o no, la dinámica de la crisis obligó a los funcionarios a medir el cortísimo plazo. De la estabilidad cambiaria depende ahora empezar a discutir la economía en serio.