Dujovne

Dujovne confirmó las conversaciones para “financiamiento preventivo” con el FMI pero no habló de montos

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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, confirmó en conferencia de prensa que la Argentina está en conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para acceder a “financiamiento preventivo”, aunque no dio detalles sobre montos, plazos o condiciones.
Dujovne confirmó que esta mañana habló con la titular del organismo, Christine Lagarde, y luego esta habló con el presidente Mauricio Macri.
Dujovne no habló sobre montos y dijo que “será la tasa más barata” a la que puede financiarse el país. Más tarde, el diario Clarín publicó -citando a fuentes oficiales- que el dinero solicitado será, como mínimo, de 30.000 millones de dólares.
“Hemos decidido dotar de financiamiento preventivo para la Argentina para dotar de estabilidad al mercado, entonces hemos iniciado conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para tener una línea de crédito preventiva, en vistas que el FMI ya ha manifestado un programa de apoyo expreso al programa gradual”, señaló el funcionario, como sugiriendo que el organismo no vendrá a pedir mayores ajustes.
“Queremos hacer algunos comentarios complementarios, ustedes saben que la Argentina ha elegido, hemos elegido un programa gradual, heredamos un fuerte déficit fiscal, una alta carga impositiva y un gasto público récord”, señaló Dujovne.
El ministro dijo que “hemos hecho progresos” sin embargo “hoy hay un cambio de contexto internaiconal “un fuerte reversión de flujos” de países emergentes a países centrales. También se refirió al proceso de “depreciación de las monedas” en todos los países.
“El viernes anunciamos medidas, en las cuáles redujimos nuestra meta de déficit del 3,2 a 2,7% del déficit primario, destinado a emitir menos deuda, el BCRA subió las tasas de interés de corto plazo”

 

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Problemas de corazón

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Pretendían atacar el corazón del programa económico nacional”.  Con ese argumento salió a justificarse el diputado nacional de Cambiemos, Luis Pastori, el único misionero que votó en contra de la posibilidad de que la Provincia tenga un impuesto cero a la transferencia de los combustibles, como arma para combatir las asimetrías con Paraguay y Brasil.
La iniciativa formó parte de una batería de proyectos impulsados por la oposición para ponerle freno a los tarifazos en la energía.
La dramática defensa de Pastori deja al desnudo que no hay plan B al ajuste de tarifas sobre el consumidor para parchar un déficit fiscal que sigue creciendo en paralelo a la inflación y al endeudamiento.
Si ese es el corazón, se entienden los problemas cardíacos. Pastori acusó a la oposición de pretender mellar la salud del Gobierno frenando sus políticas con “proyectos improvisados”, similar argumento al que utilizó cuando rechazó la declaración de la emergencia yerbatera, a la que calificó de “una mentira”. La avanzada desreguladora del Presidente y la amenaza de un nuevo tractorazo, demuestran, un año después, que la crisis estaba latente.
No hacía falta tanta obediencia, entienden incluso en el radicalismo. Con una abstención o incluso, votando a favor, no cambiaba el resultado final de la votación en el Congreso, pero simbólicamente no se ponía (ni a la UCR) a favor de los tarifazos y en contra de los misioneros.
El apuro no parece ser el problema real, sino la voluntad política de encontrar soluciones. A fin de cuentas, la ley Pymes, de la que él fue promotor con la esperanzadora inclusión del artículo 10 con herramientas específicas para combatir las asimetrías, pasó por todas las formalidades y todavía sigue sin reglamentarse en su totalidad.
“No solo apuntábamos a la nafta, sino a la reactivación de la economía, a que haya un mayor movimiento y una mayor fuente de ingresos por recaudación. Eso es lo que perdió Misiones en este ida y vuelta de caprichos. Nos perjudican los caprichos cuando no hay racionalidad. Las veces que tuvimos que acompañar cosas que creímos que hacían bien al país, lo hicimos”, señaló el diputado Ricardo Wellbach como síntesis de una sesión en la que el oficialismo bloqueó todas las iniciativas de la oposición al requerir los dos tercios de los votos.
La Nación nunca atendió ni entendió las problemáticas fronterizas. Las asimetrías ahora pasaron a ser “exageradas”, pero las colas para ir a Paraguay siguen siendo eternas y el combustible está mucho más barato, nueve pesos menos que en Posadas. Ya hay una consecuencia directa. La venta de combustibles cayó entre 12 y 15 por ciento desde la eliminación del ITC diferenciado. Pero discutir algún remedio es “apurado”.
Hasta ahora el único ajuste real vino por el lado de las tarifas y la eliminación de subsidios que recae sobre el usuario de a pie. En los últimos dos años, la tarifa eléctrica aumentó 2.500 por ciento y la única aspirina es un pago en cuotas de una parte de la factura. Es un costo político que recae sobre la Nación y que se acrecienta ante cada suba. El bolsillo es mucho más transparente que las preferencias políticas. No miente. Y eso hace al descontento, indisimulable.
El Presidente advirtió el malhumor creciente. Y para evitarse un mal mayor, pretendió trasladar ese costo a los gobernadores, a través de un pedido de bajar impuestos en las tarifas. Si la responsabilidad es de todos, no es de ninguno en especial.
Pero la realidad marca que el escenario es dispar. Hay provincias como Buenos Aires, con una carga impositiva que supera el 15 por ciento. Otras están por la mitad y Misiones, en el promedio de cinco por ciento de Ingresos Brutos a la distribución de energía. Ante un aumento del 2500 por ciento, la quita de un impuesto que significa el 5 por ciento, no modifica sustancialmente la ecuación final.
El pedido presidencial de un “costo compartido” por los gobernadores, responde al malhumor social por las tarifas, que no estaba en los planes.
Hace apenas unos meses se firmó el Pacto Fiscal en el que se acordó la reducción gradual de Ingresos Brutos a los servicios de electricidad gas y agua del 5 por ciento a cero en 2022. Pretender cambiar las reglas de juego apenas unos meses después no es la mejor muestra de solidez ni previsibilidad.
Incluso se barajó en un momento un proyecto de ley del propio Gobierno para bajar todos los impuestos, incluido el IVA –que alcanza al 27 por ciento en el sector comercial-. Eso significaría perder recaudación en un impuesto que además se coparticipa. Nunca hubo un mínimo replanteo que apunte a la ganancia empresaria.
De todos modos, la primera en salir a cumplir los deseos de Macri, fue María Eugenia Vidal, quien ordenó una rebaja de impuestos que ella misma había restablecido este año. No se pagaban desde 2016, pero la favorita presidencial apeló a la Justicia para volver a cobrarlos. Ahora, convenientemente, anunció una rebaja del 15 por ciento, lo mismo que representaban el Fondo Especial de Desarrollo Eléctrico y el Fondo Especial para Grandes Obras que ella reinstauró.
Por supuesto, en Cambiemos y los medios se elogió el “gesto” desprendido. Pero ese gesto va de la mano de una enorme caja extra que recibió Vidal gracias al desprendimiento –forzoso– del resto de las provincias. Cuarenta mil millones adicionales de coparticipación que antes se repartían en porciones a cada Estado. Semejante incentivo, lo menos que puede despertar es la generosidad.
En Misiones, pese a los recursos cedidos, el Gobierno hizo un enorme esfuerzo para que la tarifa no suba en la misma proporción que los aumentos que llegaban. Absorbió parte de los mayores costos de la energía que se compra al sistema federal y ahora subsidió la tarifa final para el usuario. Antes, por decisión del gobernador Hugo Passalacqua, se había congelado el Valor Agregado de Distribución. Ese esfuerzo se tradujo en una transformación sorprendente, que pone en cuestionamiento el mito de que en Misiones se paga la energía más cara del país. Según datos de la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina, a marzo, Emsa estaba entre la cuarta y la segunda distribuidora con tarifas más bajas del país y al mismo tiempo, entre las de menor carga impositiva.
Pese al permanente latiguillo opositor, Emsa es hoy una empresa que está muy cerca de alcanzar el equilibrio financiero, se enorgullecen en el Gobierno. Ven como un acierto la elección de Passalacqua al poner al frente a Guillermo Aicheler, un outsider que vino con mano de hierro a sanear la empresa. También destacan la decisión del Gobernador de congelar el VAD  para que el bolsillo sienta menos.
Seguramente será uno de los temas a analizar por el Gobernador en su discurso del 1 de Mayo en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial. Hay mucha expectativa por el texto del discurso, que se mantuvo encerrado bajo siete llaves. Cada palabra será estudiada con lupa para encontrar alguna señal sobre el año político que se avecina.
Los primeros escarceos muestran a una Renovación unida y a una oposición que se esfuerza por mostrar despliegue con suerte dispar. Los socios radicales de Cambiemos no pudieron nominar a candidatos para disputar espacios en el Instituto de Previsión Social. El mismo problema tienen a la hora de desembarcar en los barrios. Una cosa es el dirigente que necesita mostrarse y ser parte. Otra cosa el militante, que debe explicar que el cambio que hoy se siente en el bolsillo, es a la larga lo más conveniente.
Del otro lado, como depredadores cuando huelen sangre, los opositores que hasta ahora se habían lamido las heridas de las derrotas electorales, descubrieron que juntos, pueden poner en apuros al Gobierno. El peronismo “federal”, el más kirchnerista y otras corrientes, se encontraron de pronto, juntos en posiciones similares en contra del aumento de las tarifas. Pero hasta el radicalismo y la siempre dispuesta Lilita Carrió descubrieron la debilidad del Gobierno que se desgasta al defender el ajuste como respuesta a todo. Dispararon fuego amigo, buscando salir lo menos dañados del mal momento de los socios.
Ese es el verdadero costo político, incluso mayor que el descontento social, que deberá pagar el Gobierno nacional por su política de ajustes. La oposición encontró puntos en común para construir desde la diversidad. Esa cercanía no existía hasta el tarifazo. La foto en Córdoba, con Juan Schiaretti como anfitrión de un variopinto escenario político, todavía sin liderazgos claros, revela que al oficialismo le ha nacido un potencial rival.
Y mientras atiende el frente político, el Gobierno debió lidiar con el económico, el que hasta ahora menos dolores de cabeza le había dado. Pero un día todo junto pareció flaquear. El dólar se disparó en una preocupante corrida y obligó al Banco Central a una fuerte intervención para frenar la sangría. En una semana se usó todo un arsenal: suba de tasas y ventas por 4343 millones de dólares. Pero el dólar cerró por encima de los 21 pesos. Cinco pesos por encima del pronóstico de Alfonso Prat Gay, cuando advertía que un dólar a 16 pesos sería un fracaso del Gobierno.
El presidente del Banco Central, Federico Struzenegger es, pese a todo, el menos cuestionado en medio de la tormenta. Las peores críticas se las llevan el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
El enojo empresarial está en alza. Sienten que las tasas altas terminan influyendo en la inflación y conspiran contra la posibilidad de crecimiento. Tampoco comparten la política para contener al dólar. Y algunos voceros lo hacen público: “No apostamos al cambio para esto”. En definitiva, viven de las ventas y el mercado interno no repunta salvo en sectores puntuales.
Ahora, una de las entidades empresarias de mayor peso en la Argentina, será comandada por un misionero: Gerardo Díaz Beltrán fue electo presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y quiere aportarle una mirada federal a la entidad. “Estamos en un país que tiene un discurso permanentemente federalista, pero que no se da en la práctica.  Por qué, no empezar por casa e iniciar  ese federalismo, por CAME era el momento de hacerlo”.

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Dujovne y más aumentos: “Nos resta corregir las tarifas del transporte”

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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne brindó una entrevista a La Nación donde habló de la inflación, el dólar, la política monetaria y la polémica con los industriales. Sigue creyendo que cumplirá con la meta inflacionaria para este año y defendió el endeudamiento de la gestión Macri. Sobre los aumentos en los servicios públicos, el funcionario advirtió que “nos resta corregir las tarifas del transporte en el área metropolitana (de Buenos Aires)”.
Nicolás Dujovne insiste en cumplir con la meta inflacionaria para este año y que en diciembre pasado el Gobierno tuvo que ‘recalibrar’ porque el objetivo original ya era incumplible. Pero 2018 no arrancó con buenas perspectivas en los primeros dos meses, especialmente por las subas en los servicios públicos, y casi ningún economista o consultora se atreve a calcular una suba de precios menor al 20 por ciento anual. Sin embargo, Dujovne mantiene las metas y a la vez avisa de nuevos aumentos, a continuación la entrevista con La Nación:
¿Por qué cuesta tanto bajar los precios y las expectativas de la inflación?
Estamos bajando la inflación a la vez que corregimos los precios relativo s de los servicios públicos. Por otro lado, es la primera vez que la Argentina baja la inflación con un tipo de cambio flotante, que impide que la moneda se aprecie como mecanismo para la baja de la inflación, algo que ya vivimos y que provoca que las cosas exploten por los aires. Este modelo de baja de inflación genera algunos costos adicionales en términos de tiempo, pero le da una sustentabilidad que no tuvieron en el pasado. Y elegimos construir cosas que perduren en el tiempo.
¿Qué lugar se le da a cumplir la meta de inflación anual?
Para nosotros es fundamental. La inflación es un impuesto que castiga a los que menos tienen. Venimos de una inflación del 38% en 2016, como producto de haber reconocido una inflación que estaba barrida debajo de la alfombra por el anterior gobierno, y porque tuvimos que regularizar servicios públicos, eliminar las restricciones cambiarias para converger en un tipo de cambio único que nos diera la posibilidad de volver a exportar y relacionarnos con el mundo. Desde esa tasa muy alta, bajamos a un 24,8% en 2017 y aspiramos a llegar al 15% este año y al 10% el año próximo.
Hoy se ven subsidios que bajan en tarifas y precios que suben. ¿Con las tarifas ya se cubre el costo de los servicios?
A fin de año vamos a estar cubriendo, en lo que es electricidad y gas, buena parte del costo de producción. Todavía nos quedan subsidios vinculados a la tarifa social, que no existían en el gobierno anterior, y protegen a los que menos tienen. Nos resta corregir las tarifas del transporte en el área metropolitana (de Buenos Aires). Estamos hablando de colectivos y trenes, que tienen precios desalineados, con lo que nos movimos en electricidad, gas y agua.
¿La idea es continuar aumentando el transporte?
En el Consenso Fiscal acordamos con las provincias que el subsidio diferencial que tiene el AMBA en el transporte debe ser removido en 2021. No quiere decir que no puede tener subsidio, sino que no puede ser diferente en el área metropolitana con respecto al resto del país. Con lo cual, tenemos, por un lado, la posibilidad de seguir subsidiando en parte el transporte, pero equiparándolo con el resto del país, donde se pagan más valores más altos que aquí.
En el mercado sostienen que el Banco Central cambió la política monetaria, pero que poca gente se da cuenta de eso porque sigue al frente Federico Sturzenegger. ¿Coincide con esto?
No. Yo creo que la política monetaria es la misma. En diciembre se modificaron las metas de inflación y, en función de eso, lo que cam bió es el grado de contractividad de la política monetaria. En ese sentido, es un poco menos contractiva que antes, ya que no busca un objetivo del 10%, sino del 15% (de inflación), y, en busca de ese objetivo, el Banco Central sigue apelando a los mismos mecanismos: tiene una meta de inflación, tiene una tasa de política monetaria muy positiva en términos reales y, eventualmente, puede intervenir en el mercado, si así lo considera.
¿Le preocupa el furor por las Lebacs?
No, porque justamente muestra confianza en un activo que tiene el Banco Central y que permite absorber pesos del mercado. Entonces, es importante que estén balanceados los objetivos, pero es muy importante tener una política monetaria seria y consistente, y que el Central tenga instrumentos atractivos es fundamental. Eso es porque el BCRA paga tasas de interés positivas en términos reales con el fin de ahorrar en moneda local. Si queremos ampliar el tamaño del sistema financiero y el ahorro -clave para la inversión­- debemos lograr que las tasas reales sean positivas, porque en el kirchnerismo eso no sucedía, y nos provocó la fuga de activos y nos dejó un sistema financiero muy chiquito, que no daba crédito al sector privado. Hoy tenemos un sector financiero muy fuerte y que está permitiendo, entre otras cosas, que los argentinos puedan acceder al crédito hipotecario. Uno ve el costo de las Lebacs, por un lado, pero es necesario que se vean también los beneficios que permiten financiar infraestructura, viviendas familiares, y está claro que vamos a un sistema financiero más grande, más positivo, y eso es claramente positivo.
Para ello es clave poner límites al endeudamiento
Nosotros tenemos un programa fiscal que le pone límite al endeudamiento. Tenemos metas fis cales para el déficit primario, que nos lleva a un 3,2% este año, a un 2,2% el año que viene, y en dos años más al equilibrio primario en las cuentas públicas. Cumpliendo esas metas fiscales -no hay duda que las vamos a cumplir- la Argentina estabiliza sus cuentas públicas para el año 2020 y 2021, y va a tener un endeudamiento en relación con su tamaño de economía del 37% respecto al PBI. Los países emergentes, similares a la Argentina, tienen un promedio del 48%. Es decir, la Argentina va a lograr estabilizar el tamaño de su deuda mucho más por debajo que otras economías.
¿Y por qué cree que hay tanta crítica respecto a los niveles de endeudamiento?
Porque muchas veces la Argentina apeló a un endeudamiento irresponsable. Y cuando tenemos críticas de la oposición, o de otros economistas, muchas veces son bien intencionadas, porque en el pasado las cosas term inaron muchas veces mal. Hay una tendencia de los argentinos a ser escépticos, ya que nos fue mal. Ahora, si trabajamos con un plan fiscal responsable, serio, con equilibrio, el endeudamiento es un mecanismo transitorio, que se debería comparar con el ajuste más veloz que habría que hacer. El costo social sería alto y la pérdida de gobernabilidad para llevar adelante nuestras políticas, también.
Ahí es dónde juega el déficit
El equilibrio fiscal es la única política seria y sana para un país como la Argentina, que ha pasado por la historia que ha pasado. Si vamos demasiado rápido, el programa económico puede perder sustentabilidad, que a la larga produce más déficit, porque la oposición política al gobierno no quiere un déficit más bajo, sino que quiere un déficit más alto. Con el kirchnerismo, el déficit crecía año a año, y eso es lo que quiere la oposición. Por eso nosotros tenemos que ir con pies de plomo, reduciendo de manera sostenible, sin dañar el tejido social de la Argentina.
¿El gradualismo va a marcar los cuatro años de este Gobierno o se puede esperar que llegue un momento de shock?
Yo te diría que lo que es gradual es la política de reducción del déficit. No el ataque a la ineficiencia y el tamaño del gasto público. Ocurre que la baja del déficit es de un punto por año porque, a la vez, estamos bajando impuestos. El año pasado la Argentina bajó el déficit, bajó impuestos, bajó inflación, creció su economía. todas estas cosas no las habíamos tenido presentes en el pasado reciente. Cuando asumió el presidente Macri no solo teníamos un déficit fiscal alto, sino también una presión tributaria récord. Debemos bajar el gasto y el déficit, a la vez que bajamos impuestos, porque sin e llo no podríamos crecer. En los dos primeros años de este Gobierno bajamos impuestos por dos puntos del PBI. No recuerdo otro gobierno en la historia contemporánea argentina que haya bajado la presión tributaria en dos puntos del PBI. Eliminamos los gravámenes al comercio exterior y solo queda el impuesto a la soja, que gradualmente se está reduciendo. Hemos aumentado el mínimo no imponible de Ganancias para personas físicas y hemos sancionado la Ley Pyme, que permite a las empresas más pequeñas pagar menos impuestos. Sin eso, hoy tal vez estaríamos más cerca del equilibrio fiscal, pero la Argentina probablemente no estaría creciendo. En los años que vienen de aquí en adelante tenemos una reforma tributaria que opera en cinco años y en la cual vamos a ir bajando impuestos al trabajo, el IVA a inversiones productivas, reduciendo el impuesto al cheque, a la vez que vamos bajando drásticamente Ingresos Brutos gracias al acuerdo fiscal con las provincias. Eso genera pé rdida de recursos, y el déficit, sin duda, bajaría más rápido sin esa quita de impuestos. Pero creemos necesario bajar el déficit, bajar el gasto y bajar impuestos.
¿Es correcto el nivel del dólar hoy?
El tipo de cambio flota y lo que es correcto ahora es el esquema de tipo de cambio flotante, que impide apreciaciones excesivas, porque cuando ocurre hay quienes salen a operar el tipo de cambio de manera de llevarlo al equilibrio, y lo mismo cuando se deprecia demasiado. Además, contamos con un Banco Central que puede intervenir eventualmente para limar la excesiva volatilidad. Los medios ponen el foco en la depreciación y también cuando se aprecia. Eso refleja la falta de costumbre de los argentinos con el tipo de cambio flotante, que es el esquema que tienen la mayoría de los países del mundo, y que es el esquema que pensamos que la Argentina debe tener para ser men os volátil y más exitosa.
Cuál es su opinión de los industriales. El Ministro Cabrera los invitó a no llorar tanto.
Tenemos muy buena relación con los empresarios, así como con los sindicatos y todos los actores de la Argentina. Yo veo que la inversión arrancó en 2017, cuando creció 11%. Los empresarios están invirtiendo, aunque desde el Gobierno uno siempre quiere que sea más rápido. Nosotros tenemos un buen diálogo desde el Gobierno, más allá de algún tira y afloje que pueda haber. Creo que la interacción es muy buena.
El Presidente dice que la Argentina va ser Australia, pero allá el colegio privado no se paga y la prepaga tampoco, por ejemplo. ¿Se puede revertir esta brecha entre la Argentina y Australia?
El desarrollo es un proceso largo, que en la Argentina ha intentado atajos en muchas ocasiones, como tratar de crecer 8%, 10% o 15% exacerbando la demanda o vendiendo activos. La realidad es que no funcionó en el pasado. Lo que sirve es trabajar todos los días, remover obstáculos, mejorar el capital argentino (en maquinarias, pero también con más educación para todos), tener mejores rutas y puertos, bajar los costos de la logística y tener más hospitales. Es lo que está fuera de la casa y es espacio común de todos. Y mejorar las reglas de juego, con una Justicia eficiente, donde todos seamos iguales ante la ley. Todo eso no se construye de un día al otro, es trabajoso, lleva tiempo, pero lo debemos transitar. Estamos construyendo un país en el que podamos ser desarrollados, pero eso nos va a llevar bastantes años. Yo estoy convencido de que estamos transitando el duro camino hacia el desarrollo.

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El caracú de la política

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El mensaje no dejó lugar a ambigüedades. Trabajar en equipo y enfocarse en la contención social en momentos en que la crisis demanda mayor atención. El gobernador Hugo Passalacqua reunió a de gabinete en lo que fue una especie de tirón de orejas para algunos ministros y la ratificación de que no es tiempo de ahondar la grieta, sino de, desde la oposición, trabajar codo a codo con el Gobierno nacional, para superar el clima adverso.
El rumbo marcado en la reunión de gabinete del miércoles por la noche sirvió para limar algunas asperezas entre funcionarios y advertirles a todos que no es tiempo de la politiquería individual. El caracú, palabra elegida por Passalacqua, de la política, es brindarse a la sociedad. “La gente quiere vivir bien, decentemente, tener un trabajo. No sabe si la respuesta le va a venir del ministerio tal o cual. Ahí es donde radica una de las piedras angulares de la política, de quién es el sujeto de la política: es la gente”, expuso, tajante.
Después, ratificó las metas a cumplir durante el año. No son muchas, pero si fundamentales. Estar cerca de la sociedad es la premisa y ponerle fin a la grieta. Sin ambages, Passalacqua advirtió: “Al que no le gusta, ahí está la puerta. Esto es para guapos, hacerlo requiere un trabajo de orfebrería, de ir y poner la jeta, creer en lo que uno está haciendo. Acá se dijo varias veces nosotros nos gustará más o menos el Presidente, nosotros somos un espacio distinto, de otro color político, pero esa concepción de unicidad el pueblo lo tiene que ver también, y el pueblo lo ve, lo dicen las encuestas. La gente no se rasga las vestiduras ni por la Renovación ni por el PRO ni por nada, se rasga las vestiduras para poder comer al final del día y que el hijo vaya a estudiar,  por eso sí se rasga las vestiduras”, detalló Passalacqua, según confiaron varios asistentes.
El Gobernador valoró aquella decisión prematura de Carlos Rovira el 11 de diciembre de 2015, cuando anticipó que habría, desde Misiones, un total respaldo a la gobernabilidad de Mauricio Macri. “Gobernabilidad con gobernabilidad se paga. Nosotros vamos a ayudar a Nación para que pueda gobernar nuestro país y también pedimos que nos ayuden. Y más o menos se está cumpliendo”, explicó.
Los ministros pudieron aportar sus miradas sobre la gestión y las necesidades de cada cartera. Passalacqua cerró la noche y dejó un reto en el aire. “Una palabra que no escuché y que me gusta mucho: humildad. Saber que el lugar donde estamos nosotros no es nuestro. Eso es vital entenderlo porque la gente intuye, ve y observa con mucha claridad si la arrogancia aparece y aflora, si a alguno se le suben los humos a la cabeza, eso la gente inmediatamente lo percibe y ligamos todos por uno. Así que humildad”.
“Yo tuve que dejar todos los libros de los sueños de Hugo Passalacqua que tenía en mente y volver a agarrar con velocidad el nuevo libro de Hugo, mucho más cortito, de ocho reglones. Los sueños se achicaron, pero no las convicciones. Les pido ponerle más emoción y romanticismo a las cosas, respetar la política fiscal que es muy compleja, saber que estamos muy atados, no podemos gastar más de lo que ingresa y no podemos gastar más que la inflación. Y eso nos puso un corsé muy grande”, graficó Passalacqua.
Finalmente, resaltó que la Renovación tiene generosidad para atender al ser político central que “es la gente y dentro de la gente, los que menos tienen”. “La Renovación vino a transformar, no vinimos a hacer continuismo, simplemente hicimos una ruptura con el viejo paradigma anquilosado”.
Como epílogo, el Gobernador destacó que Misiones es una de las pocas provincias que puede exhibir sus cuentas en orden y avances concretos en materia económica sin haber recurrido al endeudamiento y habiendo alcanzado acuerdos salariales que son envidia de otras provincias.
El mensaje, casi una arenga, del Gobernador llega en un momento clave. Misiones es, por estas horas la única provincia que pudo acordar con los docentes y garantizar el inicio de las clases el próximo 7 de marzo. Ya anunció aumentos salariales para las otras áreas del Estado. No es tiempo de divisiones internas ni de patriadas personales.  
El acuerdo misionero con los docentes no se pudo replicar en las otras provincias y los gobernadores presionaron, sin suerte, a la Nación para flexibilizar los términos del pacto fiscal que le puso un techo a las negociaciones salariales. La desesperación del equipo económico nacional por encontrar algún mecanismo que permita contener la inflación, hace inamovibles las condiciones del acuerdo.
La insistencia de Passalacqua en sostener el acuerdo de gobernabilidad también es una señal clara que hoy cobra otra dimensión. La Nación requiere más que nunca de sectores aliados que le den aire para sortear la tormenta. Hasta el radicalismo, en su retiro espiritual en soledad, despotrica contra el rumbo, aunque no tiene intenciones de abandonar los cargos. La UCR sabe lo que endeble  que puede ser un gobierno si los socios rompen la alianza. No parece ser la intención.  
La falta de resultados se hace cada día más evidente y el miércoles, mismo día de la reunión de gabinete, al Gobierno de Cambiemos le surgió un nuevo rival de fuste. La movilización convocada por el camionero Hugo Moyano mostró un enorme despliegue de 200 mil almas unidas por el espanto ante el modelo. Ya no son el cristinismo en soledad ni sectores de la izquierda nostálgica, sino una amalgama difusa con un mismo rival. El camionero, zorro viejo, alguna vez aliado, demostró astucia y picardía. No quemó las naves ni apuró los tiempos: pero puso como objetivo, derrotar al Gobierno en 2019. Hoy no hay peronismo unido ni candidato visible. Pero la voluntad de unión parece crecer como reacción a la inflación y las políticas de ajuste.
Moyano se erige así en un rival duro. Si es detenido por las sospechas de corrupción, será una víctima. Si sigue en libertad, se colocó estratégicamente como un elector dentro de la oposición. La paradoja es que fue el propio Moyano el que ayudó a Macri a llegar al poder con las marchas en contra de Cristina en reclamo por Ganancias. Hoy la vuelta a las calles es por motivos mucho más acordes con la labor sindical: la defensa de los puestos de trabajo y aumentos salariales que emparden la suba de precios. Hubo un tiempo en que hasta Macri se peronizó con el camionero al lado en varios actos de campaña. La complicidad de entonces, se transformó en distante frialdad.  

Es que hasta ahora, Macri no ha podido cumplir sus principales metas. Recurre entonces a una estrategia que también supo utilizar el kirchnerismo. La guerra de guerrillas, permanentes focos de conflicto que ocupen la atención. La cacería de sindicalistas corruptos, con Moyano a la cabeza, parte de esa lógica. El camionero supo ser un aliado valioso. Hoy es el urgente enemigo a rendir. El debate por la despenalización del aborto llega, también, en momento oportuno. O un nuevo giro al escándalo por la denuncia del fiscal Alberto Nisman, que es exacerbado por el fuego amigo.   
Mientras tanto, la política económica sigue generando pingues beneficios para el sector financiero, como contracara de la extensa sequía que sufre el sector productivo.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne fue a buscar a inversores a España, a la que intentó seducir con la promesa de profundizar relaciones, pero pasó calores incómodos cuando lo apuraron en público. Un economista –argentino- de la universidad Complutense de Madrid le hizo una sencilla reflexión: “¿Cómo espera que vayan las inversiones a la Argentina si usted mantiene su patrimonio en offshore?”. El titubeo del ministro fue evidente y no pudo responder. Recurrió al manual de echarle la culpa de todo al kirchnerismo  y volvió a fracasar al confundir cifras de pobreza del Indec intervenido con las de la Universidad Católica Argentina, que releva también los indicadores sociales. No fue la única gaffe. “Tenemos muy pocas herramientas para derrotar a la inflación, pero una voluntad enorme”, confesó, voluntarioso, el ministro del Gobierno que había prometido en campaña, terminar con la inflación en un abrir y cerrar de ojos.
Dujovne dejó claro que la imaginación es escasa para probar otras recetas y ratificó que habrá un pico de deuda hasta 2020 para sostener la baja “progresiva del déficit”.
Si no hay cambios en la política económica nacional, Misiones debe estar preparada para esa transición. Por eso, la insistencia del Gobernador en trabajar en sintonía, sin perder la identidad. Por eso, la obstinación en que la política se debe hacer cerca de la gente, cada uno en su área.
La dinámica económica impone esa línea. Empresarios que apostaron por el cambio e hicieron campaña por el Gobierno nacional hoy se recuestan en la Provincia para lograr alguna ayuda que los saque del ahogo. Para peor, parece haber un empecinamiento en extender la brecha entre las economías del centro del país y de la “periferia”. Las demandas “técnicas” de algunos organismos no hacen más que favorecer a la economía pampeana y pone contra las cuerdas a algunos sectores de la economía local, como la incipiente ganadería y la industria de los frigoríficos.
Empresarios nucleados en la Confederación Económica de Misiones expusieron su desazón ante  la Coordinadora de Gestión de Políticas Productivas Provinciales del Ministerio de la Producción de Nación, Aixa Granara. La funcionaria se llevó una lista de reclamos apenas más extensa que su cargo.  Aspectos vinculados con la energía, comunicación, combustibles, beneficios impositivos para recuperar la competitividad en la región y en el país y el pedido de celeridad en la ejecución de políticas nacionales, fueron incorporados en la agenda que  remitirá la funcionaria a las áreas competentes a los fines de alcanzar mayor efectividad.
La continuidad del ITC diferenciado para Posadas es una medida que trae algo de agua al sediento. Pero en el fondo, subyace que el decreto presidencial, sin fecha tope, anticipa que las condiciones que generan las asimetrías, seguirán existiendo.
De cualquier modo, Misiones sigue siendo ejemplo a imitar en la ejecución de políticas públicas. En todos los ámbitos. El inicio de las clases marca un tópico, pero las otras carteras también tienen motivos para distinguirse. El ministro de Turismo, José María Arrúa, asumirá la presidencia del Ente del litoral de Turismo. “La idea es liderar a la región en más acciones conjuntas de promoción sobre todo en la Ferias internacionales con Misiones como eje”, celebró el ministro.
Vialidad Provincial también mostró un resultado que sobrecumplió las metas: del plan 500 cuadras de asfalto sobre empedrado, se terminaron 751, con 527 mil metros cuadrados de asfalto.

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El incómodo momento de Dujovne: “¿Cómo espera que vayan las inversiones a la Argentina si usted mantiene su patrimonio en offshore?”

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Después de una exposición de media hora, donde el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, expuso sobre la nueva realidad de la economía en la Argentina, y sus expectativas para el corriente año, se abrió una ronda de preguntas en una tribuna de debate organizada por la agencia EFE en Casa América.
Allí el ministro recibió una pregunta incómoda que fue transmitida por el moderador, José Antonio Vera: ¿”Cómo espera que vayan las inversiones a la Argentina si usted mantiene su patrimonio en offshore”? La respuesta se demoró unos minutos, porque la consulta de Jorge Fonseca, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, a través del moderador, partió de la consulta en la que rebatió estos datos afirmando que la pobreza en la Argentina “antes era del 28% y ahora era es del 31,9 por ciento”.
Dujovne enfrentó el encontronazo con el académico respondiendo: “Creemos que vamos a poder mejorar la calidad de vida de los argentinos, la pobreza comenzó a bajar, del 32 ya estamos en niveles cercanos al 28%, y no tenemos dudas de que va a seguir bajando”.
Y agregó: “Creo que aquí el problema es que el profesor de la Complutense toma la estadísticas del Indec del gobierno anterior”. Fue en ese momento que el ministro fue interrumpido por su interlocutor, que lo acusó de “mentir”, tras atribuir esos datos a la Universidad Católica Argentina (UCA).
Pero el enfrentamiento no quedó ahí; en el mismo espacio de preguntas, la misma persona también acusó al ministro de tener su patrimonio en cuentas offshore: “¿Cómo espera que vayan las inversiones a la Argentina si usted mantiene su patrimonio en offshore?”, disparó.
“Mi patrimonio está declarado y presentado ante la Oficina Anticorrupción”, zanjó, tajante, Nicolás Dujovne, esquivando una respuesta que repercuta en la confianza de los inversores extranjeros en el país.
 Dujovne, disertó esta mañana en un panel de “Tribuna EFE Casa América”, organizado por la agencia española EFE de noticias. Compartió el espacio con el ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro y el presidente de la Agencia, José Antonio Vera. 
Dujovne sostuvo que los primeros objetivos del gobierno fueron “remover los controles de capital y de tipo de cambio, solucionar el conflicto con los holdouts y reconstruir nuestra agencia nacional de estadísticas”.
“En 2016 iniciamos el proceso de normalización y comenzamos a sentar las bases para el crecimiento sostenible, con una macroeconomía más ordenada, reglas más simples, una economía más competitiva, y una reinserción inteligente en el mundo. En 2017 continuamos con este reordenamiento macroeconómico”, puntualizó el Ministro. 
Dujovne destacó que el plan de gobierno del Presidente Macri “tiene como objetivo lograr un aumento de la inversión y la productividad, sin desatender a los sectores más vulnerables”, y aseguró que “es la única forma de lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, para lograr reducir la pobreza que es el principal objetivo de nuestro Presidente”.
Entre las medidas claves que se están llevando a cabo, destacó el compromiso firme de cumplir con las metas fiscales proyectadas y la reforma tributaria aprobada en 2017. 
Dujovne aseguró que los resultados están empezando a aparecer. “Estamos creciendo hace 6 trimestres seguidos, algo que no ocurría desde 2011; este crecimiento está liderado por la inversión, que creció casi un 11% en 2017 y crecerá aún más en 2018. Los salarios reales y el empleo continúan expandiéndose. La inflación está en una clara trayectoria descendente, con algunos obstáculos como por ejemplo el aumento de precios regulados que hacen que el proceso sea lento. Las reservas están en niveles records. Este proceso de crecimiento y reordenamiento macroeconómico llegó para quedarse”, afirmó el funcionario.

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