economía de Misiones

La Cachuera conserva el liderazgo, pero Kabour sacudió el mercado exportador de yerba mate

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El negocio exportador de la yerba mate argentina cerró los primeros siete meses de 2026 con dos movimientos simultáneos. Por un lado, La Cachuera consolidó su posición como principal exportadora, con una participación cercana al 34% del volumen total. Por otro, Grupo Kabour protagonizó un salto de escala que alteró el orden del lote perseguidor y convirtió la disputa por el segundo puesto en uno de los principales datos del período.

Entre enero y julio se exportaron 32.113,06 toneladas -32,11 millones de kilos-, por un valor FOB de US$58,45 millones. El precio promedio de la canasta exportadora se ubicó en US$1.820,04 por tonelada.

La fotografía acumulada muestra un mercado en expansión, pero también altamente concentrado, dependiente de Siria y atravesado por diferencias importantes en los valores unitarios obtenidos por cada empresa.

La Cachuera, líder en kilos y en dólares

La Cachuera encabeza el ranking con 10.906,73 toneladas, equivalentes a casi 10,91 millones de kilos. La empresa representó el 33,96% del volumen exportado y facturó US$18,13 millones, el 31,02% de las divisas generadas por el sector.

Su precio promedio fue de US$1.662,05 por tonelada, por debajo de la media general del mercado.

La compañía también lideró las operaciones de julio, con 1.858,91 toneladas y una facturación cercana a US$2,95 millones. Sin embargo, el dato más significativo del mes estuvo inmediatamente detrás.

Grupo Kabour exportó 2.260,25 toneladas solamente en julio, por US$3,52 millones. Fue el mayor volumen mensual entre todas las compañías relevadas, incluso por encima de La Cachuera.

Con ese movimiento, alcanzó un acumulado de 6.694,05 toneladas, equivalentes a 6,69 millones de kilos, y una facturación de US$10,50 millones. Su participación trepó al 20,85% del mercado, lo que le permitió pasar del cuarto lugar observado en la visual del primer semestre al segundo puesto del ranking enero-julio.

Kabour superó así tanto a Establecimiento Las Marías como a Productores de Yerba Mate de Santo Pipó -Piporé-, aunque el movimiento no debe sorprender ya que el grupo sirio terminó el año pasado como líder del mercado externo. 

Lógicamente, es el dominador de la demanda de ese país: la totalidad de las exportaciones de Kabour tuvo como destino Siria. La compañía colocó allí las 6.694 toneladas registradas, a un precio promedio de US$1.568,51 por tonelada, uno de los más bajos entre los grandes exportadores.

El crecimiento fue impulsado, por lo tanto, por volumen y concentración comercial, no por una mejora del precio unitario.

Establecimiento Las Marías quedó en el tercer puesto por volumen, con 4.808,04 toneladas, el 14,97% del total, y ventas por US$8,80 millones.

Piporé descendió al cuarto lugar con 4.520,81 toneladas, equivalentes al 14,08% del mercado. Sin embargo, obtuvo una facturación de US$8,85 millones, ligeramente superior a la de Las Marías pese a haber exportado 287 toneladas menos.

La explicación está en el precio. Piporé consiguió un promedio de US$1.957,81 por tonelada, frente a los US$1.829,55 de Las Marías. Es decir, Las Marías exportó más kilos, pero Piporé obtuvo más dólares gracias a una mejor valorización promedio de sus operaciones.

La diferencia también expone dos perfiles comerciales distintos. Las Marías aparece como uno de los jugadores con mayor diversificación geográfica: además de Siria, llegó a Chile, China, Estados Unidos, España, Francia, Alemania, Canadá, Japón, Australia y otros mercados.

Piporé concentró el 76,3% de su volumen en Siria, aunque complementó sus operaciones con Chile, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Alemania, Países Bajos, Líbano, México y Estados Unidos.

Cuatro empresas controlan casi el 84% de las exportaciones

La concentración constituye uno de los rasgos estructurales del negocio. La Cachuera, Kabour, Las Marías y Piporé reunieron en conjunto 26.929,63 toneladas, el 83,86% de toda la yerba mate exportada por la Argentina durante los primeros siete meses.

Si se amplía la medición a los diez principales operadores, la participación llega al 93,5% del volumen.

Detrás de los cuatro líderes aparece una brecha considerable. El quinto exportador, Cordeiro y Compañía, registró 615,61 toneladas y apenas el 1,92% del mercado.

La Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig quedó sexta con 582,98 toneladas; Establecimiento Santa Ana, séptima con 544,97; Hreñuk, octava con 510,90; Grupo Kassab, novena con 467,69; y Calo completó el grupo con 369,60 toneladas.

Hreñuk fue otro de los actores que ganó posiciones. Durante julio exportó 104,89 toneladas, por casi US$299.000, y desplazó a Grupo Kassab del octavo lugar.

El precio separa al negocio masivo de los mercados de nicho

La lectura por volumen no coincide necesariamente con el ranking de precios.

La Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig recibió un promedio de US$3.415,21 por tonelada, casi el doble del valor obtenido por La Cachuera y más del doble del precio de Kabour. Con 582,98 toneladas, generó casi US$2 millones.

Hreñuk alcanzó US$2.762,80 por tonelada y Establecimiento Santa Ana, US$2.575,96. Cordeiro promedió US$2.032,64.

En el extremo opuesto, Grupo Kassab registró apenas US$917,50 por tonelada. Su bajo valor unitario explica que, pese a haber exportado 467,69 toneladas, solamente haya generado US$429.099.

Estos contrastes responden a diferencias de producto, presentación, nivel de elaboración, destino, escala de los contratos y composición arancelaria. Por eso, el volumen por sí solo no alcanza para medir la calidad económica de cada cartera exportadora.

Julio perdió fuerza frente a junio

Durante julio se exportaron 5.448,25 toneladas, por US$9,17 millones. Fue el tercer mes de mayor volumen del año, después de junio, con 6.639,08 toneladas, y marzo, con 5.295,95.

Frente a junio, los despachos de julio se redujeron 17,9%, mientras que el valor FOB mensual cayó alrededor de 21%.

El precio promedio de julio fue de aproximadamente US$1.683 por tonelada, por debajo de los US$1.749 de junio y también inferior al promedio acumulado de US$1.820. La caída más pronunciada de la facturación respecto del volumen revela que durante julio ganó peso la yerba negociada en los segmentos de menor precio.

Ese movimiento está directamente relacionado con el salto de Kabour, cuyas ventas a Siria se realizaron a un promedio cercano a US$1.557 por tonelada durante el mes.

La estructura exportadora argentina mantiene una dependencia extraordinaria del mercado sirio. Entre enero y julio, Siria compró 22.124,72 toneladas, el 68,90% del volumen total.

Esas operaciones generaron US$36,37 millones, el 62,23% de las divisas. El precio promedio fue de US$1.643,89 por tonelada, por debajo del valor general de la canasta exportadora.

Chile ocupó el segundo lugar con 3.237,25 toneladas y US$6,25 millones. Brasil quedó tercero con 2.225,30 toneladas y US$3,22 millones.

Más atrás se ubicaron España, con 1.122,31 toneladas; Estados Unidos, con 697,36; Alemania, con 349,95; y China, con 316,10.

La diferencia entre participación física y participación en dólares vuelve a mostrar el problema del valor. Siria absorbió casi el 69% de los kilos, pero generó el 62,2% de los ingresos. Estados Unidos, en cambio, representó apenas el 2,17% del volumen y aportó el 3,77% de la facturación, con un precio promedio de US$3.156,62 por tonelada.

El balance de los primeros siete meses deja a La Cachuera como líder indiscutida tanto en volumen como en facturación. Su ventaja continúa siendo amplia: supera a Kabour por 4,21 millones de kilos y por US$7,63 millones.

Pero el tablero dejó de ser estático. Kabour convirtió a julio en un mes de inflexión, se adueñó del segundo puesto y elevó la concentración de los cuatro mayores exportadores.

El mercado combina así tres realidades: un liderazgo consolidado, una competencia creciente entre los grandes operadores y una fuerte dependencia de Siria. La expansión de los kilos exportados sostiene el ingreso de divisas, aunque la baja del precio promedio y la concentración de destinos muestran que el desafío no pasa solamente por vender más yerba, sino por colocarla en más mercados y con mayor valor agregado, lo que puede ser una palanca para las marcas más pequeñas.

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Mercedes Omeñuka: “Las pymes forestales no llegan con los números para competir”

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La industria forestal argentina atraviesa una etapa de fuerte presión sobre sus márgenes, con un problema que combina costos crecientes, demanda interna deprimida y dificultades para acceder a financiamiento. Así lo planteó Mercedes Omeñuka, presidenta de la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA), en una entrevista con Economis en el marco del encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA).

Omeñuka sostuvo que el deterioro no es reciente. Según explicó, desde hace aproximadamente un año las entidades empresarias vienen advirtiendo sobre una situación cada vez más compleja, particularmente para las pymes, que cuentan con menor espalda financiera y menor capacidad para absorber aumentos de costos o competir por volumen.

“Con los costos que siguen en aumento, los costos logísticos que están elevados, la energía y la materia prima son costos que nosotros hoy no estamos pudiendo trasladar al precio del producto”, señaló.

La advertencia adquiere una dimensión particular en Misiones, donde la actividad forestal tiene una fuerte dependencia del transporte y de los mercados extrarregionales. Para las empresas que producen bienes con mayor valor agregado, cada incremento logístico impacta directamente sobre la posibilidad de colocar producción fuera de la provincia.

Uno de los puntos centrales planteados por Omeñuka es que la industria no enfrenta necesariamente un problema de falta de mercados. Por el contrario, existen oportunidades comerciales en distintos destinos internacionales, pero los costos argentinos dificultan transformar esos pedidos en operaciones concretas.

“Tenemos a diario pedidos de madera de India, de Indonesia, de China”, explicó. También mencionó la existencia de demanda desde Europa. Sin embargo, la ecuación económica no permite a muchas pymes llegar al mercado internacional en condiciones competitivas.

El problema aparece especialmente frente a Brasil, uno de los principales competidores y vecino inmediato de Misiones. Las empresas argentinas enfrentan costos logísticos y locales superiores y, según la titular de FAIMA, eso las coloca en una situación de desigualdad cuando intentan exportar productos con valor agregado.

La paradoja es significativa: hay demanda internacional, capacidad industrial y recursos forestales, pero la estructura de costos impide aprovechar plenamente ese potencial.

El alivio impositivo todavía no alcanza a las pymes

Consultada sobre las medidas anunciadas por el Gobierno nacional para el sector productivo y sobre el impacto de los incentivos a las inversiones, Omeñuka marcó una diferencia entre los instrumentos destinados a nuevos proyectos y las necesidades de las empresas que ya están operando.

“Para una pyme hoy nosotros no hemos recibido todavía ningún tipo de incentivo de reducción de impuestos”, afirmó.

La dirigente valoró las posibilidades asociadas a los nuevos regímenes de inversión, pero señaló que no resuelven el problema inmediato de las pequeñas y medianas industrias que necesitan sostener su estructura productiva y recuperar competitividad.

El financiamiento aparece en el mismo punto de tensión. La posibilidad de incorporar equipamiento de última generación existe, pero las tasas de crédito representan una barrera para empresas cuyos márgenes ya se encuentran comprimidos.

“Está bárbaro, son equipos de primera línea, pero nosotros en la situación en que está una pyme hoy no llegamos”, resumió al referirse a las alternativas de financiamiento para equipamiento.

La pregunta empresarial es entonces cómo amortizar una inversión financiada a tasas elevadas en un contexto donde la demanda y los márgenes no permiten asegurar un retorno suficiente.

La dificultad no se concentra en las exportaciones. Las empresas que dependen del mercado interno enfrentan otro problema: la contracción de la actividad económica.

Omeñuka señaló que la construcción privada continúa deprimida y que la caída de la obra pública también tuvo impacto sobre la demanda de productos forestales. En ese sentido, observó con expectativa las nuevas licitaciones de infraestructura y caminos, con la posibilidad de que puedan generar una reactivación parcial de la actividad.

La construcción es uno de los principales canales para ampliar el consumo de madera. Por eso, la recuperación del sector no depende exclusivamente de las exportaciones: también requiere reconstruir demanda dentro de la Argentina.

En esa línea, FAIMA viene promoviendo el uso de madera en la construcción de viviendas. Omeñuka consideró que la expansión de proyectos industriales como el que avanza en Virasoro puede contribuir a modificar la percepción del mercado argentino sobre la construcción con madera.

“Nosotros necesitamos que en la Argentina consumamos más madera”, planteó.

El nuevo peaje abre otra discusión sobre competitividad

La posible incorporación de nuevos peajes en Misiones aparece como un factor adicional de preocupación para la industria, especialmente por la importancia que tiene el corredor hacia Buenos Aires para colocar producción.

Omeñuka sostuvo que el sector puede comprender el pago de un peaje si existe una contraprestación efectiva en infraestructura. El problema, advirtió, aparece cuando aumentan los costos de transporte sin una mejora equivalente en las rutas.

“Si vos pagás un costo elevado pero tenés rutas que estén en condiciones, por ahí uno dice: miro para otro lado y pago. El tema es que nos pongan más peajes y sigan las rutas en las mismas condiciones”, señaló.

La cuestión excede al sector forestal. Para una industria ubicada lejos de sus principales mercados, la infraestructura vial forma parte de la estructura productiva. Cada deterioro en las rutas o incremento en los costos de traslado termina incorporándose al precio final y reduce el margen disponible para competir.

El debate sobre los nuevos peajes, por lo tanto, queda atado a una condición concreta: que el financiamiento de la infraestructura se traduzca efectivamente en mejores corredores logísticos.

Respecto de las perspectivas para el próximo año, la presidenta de FAIMA evitó proyectar una recuperación automática por el calendario electoral. Su diagnóstico está condicionado a la evolución de la actividad económica.

“Si traspolamos la situación de hoy y si no hay una reactivación de la economía, la vemos compleja”, sostuvo.

La industria necesita que confluyan varias condiciones: recuperación de la construcción, reducción de costos, financiamiento accesible, inversión tecnológica y una estructura tributaria que permita competir. Sin esa combinación, el potencial productivo seguirá limitado.

Omeñuka, sin embargo, diferenció potencial de coyuntura. La capacidad existe y las empresas cuentan con conocimiento, recursos y posibilidades de expansión. El problema es que las condiciones actuales todavía no permiten transformar ese potencial en crecimiento sostenido.

“Capacidades, las empresas tienen. Con inversiones que sean acordes a la capacidad de cada pyme, esto se puede revertir”, afirmó.

Una oportunidad que Misiones todavía puede convertir en industria

El planteo de FAIMA deja planteada una agenda que excede la discusión coyuntural sobre el precio de la madera. Para Misiones, el desafío es avanzar desde una economía forestal basada en la disponibilidad de materia prima hacia una estructura con mayor transformación industrial y capacidad exportadora.

Pero esa transición requiere que la competitividad no quede limitada a la productividad dentro de la fábrica. Energía, impuestos, financiamiento, rutas, logística y acceso a mercados forman parte de la misma ecuación.

La existencia de pedidos internacionales demuestra que el mercado potencial está allí. La discusión pendiente es cómo lograr que las empresas argentinas puedan atenderlo.

Para las pymes, el salto tecnológico no puede pensarse separado de las condiciones financieras. Para las exportaciones, la competitividad no depende solamente del tipo de cambio, sino también de cuánto cuesta producir y transportar. Y para el mercado interno, la recuperación forestal está estrechamente vinculada con la construcción.

La industria forestal tiene, en palabras de Omeñuka, un “potencial enorme”. El punto crítico para 2027 será determinar si las condiciones económicas permiten finalmente convertir esa capacidad instalada en más producción, más consumo de madera, más exportaciones y mayor valor agregado dentro de Misiones.

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Las exportaciones misioneras siguen rompiendo récords: alcanzaron el mayor volumen de su historia

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En julio las exportaciones con origen en Misiones alcanzaron los USD  52 millones con una suba del 8,2% interanual. Con este resultado, las  exportaciones totales del período enero-julio 2026 alcanzaron los USD 325 millones, 4,3% más que en igual período del año anterior y con un nuevo récord,  al tratarse del mejor período enero-julio de la historia. 

Las cantidades exportadas alcanzaron los 429 mil toneladas, con un crecimiento del 7,1% interanual, lo que marca el mayor volumen desde 2007.  

Exportaciones de Misiones: nuevo récord histórico

Exportaciones acumuladas entre enero y julio de cada año, en millones de dólares.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Misiones lidera las exportaciones del NEA

Exportaciones acumuladas enero-julio de 2026, en millones de dólares FOB.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Misiones obtiene el mayor valor por tonelada del NEA

Precio promedio de las exportaciones durante enero-julio de 2026, en dólares por tonelada.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Qué exporta Misiones

Distribución de los USD 325 millones exportados entre enero y julio de 2026.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

En el plano regional, Misiones consolida su liderazgo en el NEA siendo la provincia con el  mayor monto exportado medido en USD, explicando el 44,5% del total regional. En términos de desempeño, Chaco (+40,1%) y Corrientes (+13,5%) mostraron las mayores alzas, aunque partiendo de pisos mucho más bajos, seguidas luego por Misiones con su +4,3%.  Formosa, por su parte, registró una baja del 0,7%. A su vez, Misiones exhibe, por lejos, el mejor rendimiento de sus exportaciones: el precio promedio en la provincia fue de USD 758 por tonelada, mientras que la media regional se ubicó en USD 558/Tn

Características de las exportaciones de Misiones 

En el período acumulado, el 48% de las exportaciones misioneras fueron de manufacturas  agropecuarias (MOA) totalizando USD 155 millones; con un crecimiento del 5,8% interanual y  el mejor registro para este período desde 2014. Por su parte, las manufacturas industriales (MOI) totalizaron USD 89 millones (27% de participación) con una caída interanual del 5,3%; mientras que las exportaciones de productos primarios (PP) crecieron 13,9%  interanual y alcanzaron los USD 80 millones, para explicar el 25% del total. 

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Encuesta CEM: el 77% considera que el rumbo económico carece de medidas para el sector pyme y las economías regionales

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La economía pyme de Misiones atraviesa una etapa de cautela que ya no puede explicarse solamente por una caída coyuntural del consumo. La Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), correspondiente a julio de 2026 y elaborada sobre las respuestas de 203 empresarios, muestra un tejido productivo que conserva actividad, pero opera con márgenes estrechos, decisiones defensivas y una percepción cada vez más crítica sobre las condiciones para invertir y contratar.

El dato que mejor sintetiza el escenario es que el 44% de los empresarios calificó como “regular” el movimiento económico de julio. Otro 21% lo consideró “malo” y un 12% “muy malo”, frente a apenas un 19% que lo definió como “bueno” y un 2% que lo ubicó en la categoría de “muy bueno”. La fotografía no muestra un colapso generalizado, pero sí una economía que todavía no consigue transformar la estabilización macroeconómica en una mejora perceptible para buena parte de las pymes.

La cautela también aparece con claridad en el mercado laboral. El 84% de los empresarios consultados aseguró que evita tomar decisiones sobre sus recursos humanos, es decir, no despide pero tampoco incorpora personal. El 11% anticipó despidos y apenas el 3% señaló que contratará. En términos económicos, el dato revela una demanda empresarial que permanece en modo defensivo: antes que expandir capacidad, las firmas priorizan conservar su estructura actual.

Las dificultades para contratar explican parte de ese comportamiento. Las cargas laborales altas fueron señaladas por el 28% de los empresarios como el principal obstáculo, seguidas por la inestabilidad económica, con 22%. El riesgo sindical concentró el 16% de las respuestas y el temor a enfrentar juicios laborales, otro 15%. La combinación plantea un problema que excede la discusión sobre el costo salarial: para las pymes, incorporar un trabajador supone asumir un conjunto de costos y riesgos que puede resultar difícil de absorber cuando la demanda todavía no ofrece señales sólidas de expansión.

La carga tributaria vuelve a aparecer como el principal factor de presión sobre las empresas. En el plano nacional, fue señalada por el 24% de los encuestados, apenas por encima del costo laboral, con 23%, mientras que la recesión alcanzó el 18%. El financiamiento representó otro 10% de las respuestas, seguido por la caída de la obra pública, con 6%, y la corrupción, con 5%.

Cuando el foco se desplaza hacia Misiones, la estructura de preocupaciones cambia poco. La carga tributaria encabeza las respuestas con 28%, mientras que las barreras arancelarias alcanzan el 23%. La corrupción aparece con un significativo 14% y la caída de la obra pública suma otro 10%. Es una combinación particularmente relevante para una provincia periférica, donde los costos logísticos y la competencia con mercados vecinos pueden tener un impacto mucho mayor sobre la rentabilidad que en los principales centros de consumo del país.

A escala municipal emerge otra dimensión de la problemática. La informalidad y la competencia desleal constituyen la principal preocupación, con 23% de las respuestas. Le siguen las tasas e impuestos internos, con 15%, y el movimiento comercial fronterizo, con 12%. Infraestructura y burocracia administrativa reúnen cada una un 10%, mientras que la corrupción alcanza el 9%.

El resultado es una suerte de “pinza” sobre la empresa misionera: presión tributaria y costos en los distintos niveles del Estado, competencia informal y fronteriza, dificultades de financiamiento y una demanda que todavía no genera suficiente confianza como para disparar nuevas inversiones.

Esa falta de confianza se observa con mayor nitidez cuando los empresarios deben proyectar los próximos seis meses. Apenas el 28% cree que Argentina crecerá, mientras el 31% considera que el país no crecerá y un 35% directamente no sabe qué ocurrirá. La percepción sobre Misiones es todavía más negativa: solo el 10% espera crecimiento provincial, mientras el 48% no lo prevé y otro 39% no logra anticipar un escenario definido.

La diferencia entre ambas expectativas resulta significativa. El empresariado misionero no solamente mantiene cautela sobre la economía nacional, sino que muestra una percepción particularmente débil sobre la capacidad de la economía provincial para generar una aceleración en el corto plazo. Es una señal que debería ser observada con atención porque las expectativas funcionan como una variable económica en sí mismas: condicionan contratación, inversión, stock y decisiones de financiamiento.

El frente de precios tampoco ofrece demasiado alivio. Más del 92% de los empresarios consultados percibió aumentos durante el período relevado. A esto se suma el deterioro en la cadena de pagos: el 31% indicó que la mora de sus clientes aumentó levemente y otro 17% señaló que lo hizo significativamente, mientras el 34% sostuvo que permaneció estable.

En ese contexto, el 77% de los empresarios considera que el rumbo económico actual es desequilibrado y que carece de medidas específicas destinadas a las pymes y las economías regionales. La conclusión no implica necesariamente un rechazo a la estabilización macroeconómica, sino una demanda por políticas que permitan que esa estabilización llegue al territorio productivo mediante menor presión de costos, financiamiento, infraestructura y condiciones competitivas.

Sin embargo, el relevamiento también encuentra una oportunidad que Misiones todavía parece aprovechar de manera limitada: el turismo como motor transversal de la economía.

Los residentes locales representan el principal grupo de clientes para las empresas consultadas, con 36% de las respuestas. Le siguen los clientes provenientes de otras localidades de Misiones, con 18%, y los de otras provincias, con 17%. Las empresas representan 15%, mientras que los clientes internacionales llegan al 8% y los organismos públicos apenas al 3%.

El turismo, por lo tanto, aparece menos como una actividad aislada y más como un mecanismo capaz de distribuir demanda sobre comercio y servicios. Los empresarios identifican como principales aportes de los visitantes el mayor movimiento económico, con 25%, el incremento del consumo en comercios, con 23%, y una mayor demanda de servicios, con 17%.

Pero allí aparece una de las paradojas más interesantes del relevamiento: el 80,7% de las empresas no se reconoce, o se reconoce muy poco, como parte de la experiencia que vive un visitante cuando llega a la región. Solo el 19,3% considera que participa parcial o plenamente de esa experiencia.

Ese dato abre una agenda concreta para la política económica provincial. Si el turismo genera consumo, movimiento y demanda de servicios, pero ocho de cada diez empresas no perciben que forman parte de la experiencia turística, existe un espacio para mejorar la integración entre visitantes y entramado pyme. La oportunidad no pasa solamente por atraer más turistas, sino por conseguir que una proporción mayor del gasto turístico se derrame sobre empresas locales.

La solución, en ese sentido, requiere pasar de una concepción del turismo como actividad sectorial a otra que lo entienda como plataforma de desarrollo para comercio, gastronomía, transporte, servicios profesionales, producción regional y experiencias vinculadas a la identidad misionera. Capacitación comercial, digitalización, articulación entre prestadores, circuitos de consumo local y mecanismos que faciliten el acceso de las pymes a la cadena turística pueden convertir parte de esa demanda en una fuente más estable de actividad.

La Encuesta CEM deja así una fotografía con luces amarillas para el comercio y señales rojas en segmentos productivos más expuestos a costos, competencia y falta de demanda. Pero también identifica dónde puede estar una salida: transformar la estabilización macroeconómica en condiciones concretas para producir, contratar e invertir, y aprovechar el turismo no solo como generador de visitantes sino como una herramienta para ampliar el mercado de las empresas misioneras.

CEM Encuesta Provincial JULIO 26 1 by CristianMilciades

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Una ventana financiera de US$387 millones: Misiones amplía las herramientas de crédito y renegociación de deuda

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Más allá de los $5,2 billones de gastos previstos para 2027, el proyecto de Presupuesto incorpora un capítulo financiero de peso propio. La Provincia queda autorizada a tomar créditos públicos por hasta US$387 millones, además de renegociar obligaciones existentes, afectar recursos de la Coparticipación Federal como garantía y compensar deudas recíprocas con el Estado nacional.

La primera autorización contempla hasta US$100 millones destinados a inversión pública. El abanico es amplio: obras de saneamiento, infraestructura vial y energética, comunicaciones, bienes de capital, infraestructura social o productiva y proyectos ejecutados en los municipios. También permite financiar sistemas informáticos, incorporación de tecnología, conectividad y procesos de modernización y fortalecimiento del Estado.

A esa herramienta se suma una segunda autorización, considerablemente mayor: hasta US$287 millones de créditos públicos con organismos multilaterales, bilaterales o regionales de crédito, bancos de desarrollo, instituciones financieras internacionales u otros entes.

En conjunto, ambas facultades representan una capacidad potencial de endeudamiento de hasta US$387 millones. Se trata de autorizaciones y, por lo tanto, no significan que la Provincia vaya a tomar necesariamente la totalidad de esos créditos ni que constituyan deuda ya contraída. Pero sí establecen el margen legal disponible para buscar financiamiento durante el ejercicio.

El proyecto también concede al Poder Ejecutivo una autorización amplia para reestructurar, reconvenir, refinanciar o renegociar deudas y compromisos contraídos por el Estado provincial, cualquiera sea su origen y tanto en pesos como en dólares.

La facultad alcanza también obligaciones asumidas mediante garantías o avales. La condición establecida es que la operación permita obtener mejoras en los plazos, tasas u otras variables, de acuerdo con las condiciones del mercado. Para esas operaciones podrán mantenerse las garantías existentes sobre los compromisos renegociados.

El instrumento le otorga así al Ejecutivo flexibilidad para administrar el perfil de sus pasivos si durante 2027 aparecen condiciones financieras más convenientes.

Coparticipación como garantía y compensación con Nación

Hay otro elemento relevante. Para las obligaciones que se asuman, el Ejecutivo queda facultado a ceder o afectar en garantía y pago recursos provenientes del Régimen de Coparticipación Federal de Impuestos.

Al mismo tiempo, podrá compensar deudas y créditos recíprocos con el Estado nacional, incluyendo en ese mecanismo a entes, sociedades o empresas estatales o aquellas en las que el Estado tenga participación mayoritaria.

Esta herramienta adquiere particular relevancia en un escenario de crecientes controversias fiscales entre las provincias y la Nación por transferencias, obligaciones y acreencias cruzadas.

El Presupuesto 2027 también prorroga durante toda la vigencia de la ley la situación de emergencia económica y financiera de Misiones, bajo las leyes provinciales VII N.º 24 y VII N.º 13, con las excepciones y facultades específicas establecidas en el articulado.

La continuidad de la emergencia convive así con un presupuesto que aumenta 28,7%, una necesidad de financiamiento calculada en $787.596 millones y nuevas autorizaciones para recurrir al crédito externo.

No son conceptos equivalentes -la necesidad presupuestaria de financiamiento no debe sumarse automáticamente a los US$387 millones autorizados-, pero forman parte de una misma arquitectura: el Ejecutivo busca conservar un amplio menú de herramientas financieras para atravesar 2027.

Los CEMIS, hasta junio de 2029

Finalmente, el proyecto modifica el régimen correspondiente a los Certificados de Cancelación de Deudas de la Provincia de Misiones (CEMIS).

La nueva redacción dispone diferir hasta el 30 de junio de 2029 los vencimientos de los servicios de amortización y renta correspondientes a los certificados alcanzados por las leyes VII N.º 25, VII N.º 36 y VII N.º 40 y los respectivos cupones enumerados en el proyecto.

El dato completa una de las caras menos visibles, pero económicamente más relevantes, del Presupuesto 2027: junto con la fuerte expansión de la inversión económica y productiva, Misiones se asegura capacidad legal para renegociar pasivos, recurrir a financiamiento internacional, utilizar la Coparticipación como garantía y postergar vencimientos de los CEMIS.

La señal es doble. El Gobierno busca ampliar el margen para financiar infraestructura y desarrollo, pero al mismo tiempo se cubre financieramente ante un escenario que continúa considerando incierto, al punto de mantener vigente la emergencia económica y financiera durante todo 2027.

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