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Elecciones legislativas: Misiones estrena la Boleta Única de Papel con once frentes en disputa

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Este domingo 26 de octubre, los ciudadanos de Misiones participarán en las elecciones legislativas nacionales, en las que se renovarán 24 bancas del Senado y 127 de la Cámara de Diputados. En la provincia se pondrán en juego tres escaños de diputados nacionales, en una contienda donde competirán 11 listas de distintos espacios políticos. En el caso de Misiones, se renuevan tres bancas en la Cámara baja.

Por primera vez, el sufragio se realizará mediante la Boleta Única de Papel (BUP), un formato que busca simplificar el proceso electoral, reducir el número de errores y evitar la manipulación de boletas. El nuevo sistema reemplaza al tradicional cuarto oscuro por boxes individuales de votación, donde cada elector marcará su opción con una birome indeleble.

📋 Candidatos – Elecciones Legislativas 2025 (Misiones)

Listas oficiales incluidas en la Boleta Única de Papel

71 · Partido del Obrero

  1. Florencia Aguirre Z.
  2. Aníbal R. Zeretzki “Tato”
  3. Virginia L. Villanueva

77 · Partido Fe

  1. Germán Carlos Palavecino
  2. Graciela del Carmen Cabral
  3. Maximiliano Armando Hoff

501 · Renovador de la Concordia Neo

  1. Oscar Alberto Herrera Ahuad
  2. Micaela Soledad Gacek
  3. Walter Rosner

189 · Partido Libertario

  1. Ninfa Zunilda Alvarenga
  2. Gustavo Abel Villalba
  3. Monica Elizabeth Benítez

3 · Unión Cívica Radical

  1. Gustavo A. González
  2. Guadalupe L. Kolodziej
  3. Nicolás A. Godoy

75 · Partido de la Concertación Forja

  1. Dalila Fernanda Blach
  2. Alejandro Horacio Miravet
  3. Susana Andrea Fischer

503 · Alianza La Libertad Avanza

  1. Diego Gabriel Hartfield
  2. Maura Ester Gruber
  3. Martín Eduardo Borzi Scholler

502 · Por la Vida y los Valores, por un Nuevo Octubre

  1. Nicolás Carmelo Bárbaro
  2. Aida Beatriz Vaztique Roldán
  3. José Adrián Vargas “Chicho”

504 · Fuerza Patria

  1. María Cristina Brítez
  2. José Martín Ayala
  3. Elvecia Magdalena Escurdia

186 · Activar

  1. Ramón Puerta
  2. Karina Alejandra Griss
  3. Alejandro Rodríguez

505 · Frente Popular Agrario y Social

  1. Héctor “Cacho” Bárbaro
  2. María “Mariquita” Torres
  3. Cristian Gabriel Castro
Nota: Información según Boleta Única de Papel oficial. Se respeta el orden y grafía original, incluyendo apodos.
Fuente: Justicia Nacional Electoral · Infografía: Economis

El presidente de mesa entregará la boleta firmada y el votante marcará con una cruz o tilde su candidato. Si se equivoca, puede pedir una nueva. Es importante que la boleta esté doblada y se vea la firma de la autoridad”, explicó el secretario electoral nacional Ariel Marinoni.

Además, adelantó que en algunas mesas se implementará control biométrico de identidad a modo de prueba piloto y recordó que habrá asistencia para quienes necesiten orientación con el nuevo formato.

📍Datos clave del operativo electoral en Misiones

Escuelas habilitadas 457
Electores registrados 1.006.000
Horario de votación 8 a 18 horas
Oficinas del Registro Civil Abiertas sábado 25 y domingo 26 hasta las 18 (5.399 DNI pendientes)
Fuente: Justicia Nacional Electoral · Infografía: Economis

Cómo votar con la Boleta Única de Papel

Proceso simple y uniforme en todo el país

Pasos del voto

  1. Llegada al establecimiento: verificá tu mesa en la web oficial o en la app Mi Argentina.
  2. Presentación del DNI: entregá tu documento a la autoridad de mesa.
  3. Recepción de la boleta: el/la presidente la firma y te entrega una lapicera indeleble.
  4. Ingreso al box: revisá todas las opciones con calma.
  5. Marcá tu elección: poné una sola cruz o tilde por categoría.
  6. Plegado y depósito: doblá la boleta dejando visible la firma y colócala en la urna.
La BUP unifica todas las categorías en un solo documento: partidos en columnas y categorías (diputados, senadores) en filas, lo que facilita comparar opciones.

Qué es voto válido, en blanco o nulo

✔️ Válido
Una sola marca por categoría.
⬜ En blanco
Entregás la boleta sin marcas en alguna categoría.
⛔ Nulo
  • Dos o más marcas en la misma categoría.
  • Boleta rota o con inscripciones extrañas.
  • Inclusión de objetos en la urna.
La Cámara Nacional Electoral ratificó que la BUP busca un voto más transparente, ágil y verificable.
Fuente: Cámara Nacional Electoral · Infografía: Economis

Misiones renueva tres bancas de diputados nacionales que actualmente pertenecen a Innovación Federal, la UCR, y La Libertad Avanza.
El resultado tendrá un impacto directo en el equilibrio del Congreso nacional, ya que puede alterar la correlación de fuerzas entre el oficialismo y la oposición, en un escenario político donde se debaten leyes económicas, ambientales y productivas que afectan de lleno a la región NEA.

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Las elecciones y el día después

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El día después será mucho más trascendente que lo que ocurra este domingo en las urnas. Si la oposición se impone, como proyectan algunos sondeos, el Gobierno estará obligado a revisar su hoja de ruta para sostener la escasa gobernabilidad que todavía le queda. La preocupación de la sociedad y de “los mercados” es qué hará el Presidente en ese escenario. En la memoria hay una experiencia reciente tras una derrota electoral, que terminó en una devaluación que no hizo más que profundizar la crisis incipiente. No pasó hace tanto. Fue durante la gestión Cambiemos, cuando Mauricio Macri pidió a la oposición que se haga cargo del derrumbe económico. 

La noche en la que el Presidente perdió las Primarias Abiertas y Obligatorias, mandó a dormir a los argentinos -pasadas las 21 y sin los datos oficiales-. El lunes amaneció con una devaluación de más del 21%. 

El escenario es alarmantemente similar. La economía real se derrumba en forma constante desde hace ya demasiados meses, lo mismo que sucedía en aquel momento, incluso después del inédito préstamo del FMI de 57 mil millones de dólares que obtuvo el jefe de Cambiemos. En apenas dos años, Milei tuvo respaldos superiores entre el FMI y el generoso Donald Trump para intentar sostener “el modelo” y contener el dólar, mientras la recesión se profundiza, con descontento creciente, cierre de empresas y más de 250 mil empleos perdidos. El hilo conector es una sociedad hipotecada por generaciones.

Pero los mercados que deberían estar felices con un Gobierno de los suyos, no muestra misericordia. El viernes, en la última jornada previa a las elecciones legislativas, el dólar oficial cerró en $1.465 para la compra y $1.515 para la venta en el Banco Nación, con una suba de $10 respecto del jueves, recuperando exactamente lo perdido en la jornada anterior. La divisa acumuló así una ganancia semanal de $10 (0,7%), mientras que en lo que va de octubre registra un incremento de 8,2%, reflejo de la tensión cambiaria previa al proceso electoral. En el circuito bancario, el tipo de cambio minorista promedió entre $1.510 y $1.515, con picos de hasta $1.520, mientras que el dólar mayorista se ubicó en $1.492, prácticamente al límite superior de la banda cambiaria fijada en $1.492,55, lo que alimentó las versiones sobre posibles intervenciones del Banco Central.

Los analistas advierten que, si el oficialismo no supera el 30% de los votos, podría producirse un “lunes negro” con caída en bonos y acciones y un salto en las cotizaciones del dólar. En cambio, una mejor performance electoral —por encima del 35%— podría desencadenar un rally alcista en pesos, impulsando bonos y acciones, y generando una baja del tipo de cambio en sus diferentes versiones.

“El mercado se sobre dolarizó y, más allá del resultado, en los próximos días se necesitarán pesos para pagar sueldos, alquileres e impuestos”, explicó Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro Global Investments. “Como no hay déficit fiscal, esos pesos solo pueden provenir de la venta de dólares”, añadió.

En la misma línea, Fabio Saraniti, de Win Securities, cuestionó el nivel de dolarización previa a las elecciones: “No se entiende tanta compra en la previa. Si el panorama político se estabiliza, podría verse un desarme parcial de posiciones”.

Milei ató su suerte a los respaldos internacionales antes que a los consensos internos. Celebró la generosidad de Trump y en las últimas horas se regodeó con el desembarco de la cúpula de JP Morgan, el banco que podría ofrecer una parte de un crédito de 20 mil millones de dólares, para lo que quiere, claro está, garantías de cobro. 

El viernes el Presidente ofreció una gala para los visitantes financieros en el Teatro Colón en el que hubo reunión privada de los ejecutivos con Luis Caputo, uno de los ex empleados de JP Morgan, al igual que la plana mayor del ministerio de Economía, incluido el flamante subsecretario de Economía, el chileno José Luis Daza, quien reemplazó a Pablo Quirno -otro ex JP Morgan- quien ahora asumió como canciller ante la renuncia de Gerardo Werthein. (Algunas consideraciones al margen: antes de renunciar en medio de la guerra interna con Santiago Caputo, el ex canciller -el segundo que abandona el barco después de Diana Mondino- dejó nada menos que 80 nombramientos en distintas sedes diplomáticas. Su reemplazante, quien debe velar por los intereses de la Argentina en el exterior, no sólo es un ex JP Morgan, sino que expuso en redes su desdén por el reclamo de la soberanía sobre las islas Malvinas). 

Ajeno a cualquier cuestionamiento, el Presidente promete profundizar el rumbo. Si las huestes libertarias son ganadoras -o sufren una derrota “digerible”-, el presidente sentirá manos libres para ajustar el ajuste que se convirtió en el único elemento de discusión durante la campaña inusualmente carente de emociones e ilusiones. 

Esa Argentina paralela es la que movilizó la reacción que supera los espacios políticos. No hay una oposición única, sino preocupaciones compartidas en la defensa de las economías regionales, de la inversión pública y del empleo. El Congreso será un reflejo de esa unión, que no necesariamente es amor. Pero conlleva a decisiones conjuntas en defensa propia. 

Así como los productores de yerba padecen las consecuencias de la desregulación en Misiones, la vid está mal en Mendoza.  Sobre ese eje hay que trabajar, explicó Oscar Herrera Ahuad, el candidato a diputado nacional por la Renovación. No hubo planteos similares por parte de los demás espacios en pugna, la mayoría de ellos atados a los mandatos nacionales, como el Justicialismo y la Unión Cívica Radical o el silencio de redes del libertario Diego Hartfield, quien se cuidó de exponerse demasiado para eludir los cuestionamientos a las consecuencias de la política económica que defiende.

Enfrente, la Nación no está dispuesta a dar el brazo a torcer. Hace unas horas, el secretario de Desregulación de la Nación, Alejandro Cacace, defendió la política de liberalización de los mercados como una estrategia central del Gobierno nacional para “liberar el potencial productivo del país”. 

“Con mi amigo de Misiones tenemos la discusión por la yerba mate. Me dicen los productores que están preocupados, y vamos a conversar, pero que caiga 25% el precio de la materia prima para nosotros es bueno, porque eso termina impactando en el precio que tienen los consumidores en góndola y en la posibilidad de exportación del país”, detalló el abogado radical.

El secretario reconoció, sin embargo, que existen distorsiones en la cadena de valor, al admitir que “habrá temas de concentración” que deberán ser atendidos “con las herramientas de defensa de la competencia”.

En los hechos, los números del mercado yerbatero muestran una asimetría profunda entre el precio de la hoja verde y el de la yerba elaborada. El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) actualizó el costo de producción del kilogramo de hoja verde puesta en secadero, que asciende ahora a $423,99, según la matriz de costos aprobada por el Directorio del organismo. Se trata de un costo bruto promedio, es decir, no incluye los márgenes de utilidad del productor. Si a ese valor se le suma un 30 por ciento de rentabilidad razonable, el precio técnico de referencia ascendería a $551,19 por kilo de hoja verde puesta en secadero. 

A pesar de la actualización, los precios reales que se pagan en el mercado continúan muy por debajo de estos parámetros. En la zona Centro-Sur de Misiones, la hoja verde se paga alrededor de $180 por kilo; en el Norte, cerca de $280; y en el caso de las cooperativas, los valores rondan los $305.

Esto implica que el productor recibe entre un 40 y un 65 por ciento menos de lo que debería percibir según el costo de producción actualizado, e incluso la mitad del valor que permitiría una rentabilidad mínima.

Tampoco es real que el precio de la yerba en góndola haya bajado -en todo caso, aumentó por debajo de la línea de inflación acumulada-. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el precio promedio del kilo de yerba en góndola se ubicó en $ 4.707,72 en septiembre de 2025, con un incremento mensual del 1,4 %. En diciembre de 2023, el valor era de $ 2.138,54, lo que implica una suba del 120,14 % en menos de un año.

Herrera Ahuad plantea la necesidad de discutir la agenda federal y exigir a la Nación “reciprocidad” a la hora de analizar las leyes. Hasta ahora las provincias aportaron gobernabilidad, pero no recibieron la atención necesaria. El Presupuesto 2026 no modifica ese comportamiento de la Nación, sino que lo enfatiza. 

Se crece con todos o no se crece nada; el pueblo misionero es nuestro mandante”, advirtió Herrera Ahuad en el cierre de campaña. Herrera Ahuad apuntó directamente a las políticas nacionales, al señalar que “la producción ha caído estrepitosamente” y que “se han descuidado las economías regionales”.

Recordó que durante su gestión como gobernador “la yerba mate alcanzó el mejor precio histórico” gracias a la defensa del sector en el Congreso y en la Nación, y que hoy esa realidad cambió por la desregulación y la falta de acompañamiento a los productores.

“Los productores nos necesitan nuevamente discutiendo por sus productos, y allí vamos a estar porque sabemos cómo hacerlo”, afirmó.

También hizo mención a la crisis del sector foresto-industrial, afectado por la caída del consumo y la paralización de obras públicas a nivel nacional.

“Con mucho dolor veo todos los días a un amigo que pierde trabajo. Las políticas públicas que vienen desde la Nación no existen. Nosotros somos una provincia de trabajo y compromiso, y nunca dimos un paso atrás”, subrayó.

Hartfield, en cambio, apuesta todo a la mano invisible del mercado y jura que en el sector yerbatero comprenden los argumentos libertarios: “Yo se los dije en la cara. No fue Milei el que mató a los pequeños productores, sino la regulación del precio” de la materia prima. “El precio regulado tampoco evita la ley de la vida, que es la oferta y la demanda”, sentencia.

El argumento del ex tenista es el único en defensa de la desregulación. Hasta Ramón Puerta bregó por volver a regular el mercado. El ex gobernador que también quiere ser diputado nacional, cerró su campaña acompañado por Miguel Pichetto. El veterano dirigente fue contundente sobre el modelo libertario: “Reedita un esquema financiero “idéntico al de Martínez de Hoz”, que -recordó- “ya fracasó en la Argentina, destruyendo el aparato productivo y el empleo”.

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¿Cómo llega la economía a la elección?

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Este domingo 26 de octubre la Argentina irá nuevamente a las urnas en una elección de medio término que puede reconfigurar el escenario político nacional y también el rumbo económico. No solo habrá disputas por bancas (claves para lo que se viene, tanto de un lado como de otro), sino que será un plebiscito sobre el rumbo del Gobierno. 

Lo que suceda este domingo determinará cuánta capacidad tendrá del oficialismo para sostener su agenda económica en un contexto de tensiones crecientes, o por el contrario, que tanta fuerza podrá sumar la oposición para imponer en el Congreso una agenda propia.

La elección llega con una economía real golpeada. Pese a los esfuerzos oficiales por mostrar señales de estabilización, la actividad sigue débil, el consumo no repunta, la inflación baja no trajo recomposición de ingresos y la inversión privada continúa sin aparecer de manera significativa. 

Los datos, en algunos indicadores puntuales, pueden ofrecer matices pero el escenario generalizado es de desgaste. A su vez, el frente financiero (quizás, el que mejor resultado mostró durante casi todo el 2024) está marcado con un grado de incertidumbre muy elevado debido, en parte, a la altísima carga política que el propio Gobierno se le puso a esta elección de medio término, estrategia que, según cómo sea el resultado, podrá ser su impulsor o su ancla.

¿Cuáles son los puntos centrales de evaluación de la economía en esta instancia? Uno de los principales tiene que ver con la actividad económica: según el gobierno nacional, la “economía crece como pedo de buzo”, cita textual del presidente Javier Milei. 

Parafraseando a Chequeado, esto es “engañoso” y vamos a mirar dos indicadores para ello. En primer lugar, el PBI. El último dato disponible muestra que el producto nacional creció al segundo trimestre de 2025, un 6,3% interanual, pero debe aclararse que la base comparativa estaba en el piso. Es válida la “celebración”, por decirlo de algún modo, de esa suba, pero tiene que ser contextualizada necesariamente. Sin embargo, si vemos la evolución trimestral desestacionalizada, ese mismo segundo trimestre de este año presentó caída contra el primero de -0,1%. Esto se venía advirtiendo desde antes de conocerse los datos: entre abril y junio, la actividad se había amesetado y terminó en rojo, dando señales de agotamiento. 

Esto se reconfirma con el segundo indicador: el EMAE. El Estimador Mensual de Actividad Económica que elabora el INDEC como un proxy del PIB adelantado. Entre mayo y diciembre de 2024, creció de manera sostenida; pero en este 2025, se planchó. Entre enero y agosto, solo creció en tres meses y cayó en los otros cinco y de esas, tres fueron consecutivas (de mayo a julio). Actualmente la actividad está 0,6% por debajo de los niveles de diciembre de 2024 y con perspectivas negativas para los datos de septiembre y octubre producto de la volatilidad cambiaria y el crecimiento de la incertidumbre, que golpeó fuertemente a la economía real. 

A esto debe agregarse necesariamente un dato central: la heterogeneidad dentro de la actividad económica. Según el último EMAE, a nivel interanual se observó una suba del 2,4%, pero apoyado en la intermediación financiera (+26,5%) y la minería (+9,3%), dos sectores que poco dinamizan las cadenas económicas y tienen una escasa participación en el empleo. En cambio, el comercio y la industria manufacturera fueron los dos sectores con mayor caída (-1,7% y -5,1% respectivamente). Ambos sectores son los más empleadores de la Argentina (concentran el 40% del empleo registrado en el sector privado) pero además son altos dinamizadores de la actividad. Entonces, las mejoras que puedan observarse en materia de actividad económica están atadas a sectores que son importantes, pero que no “derraman” en calidad de vida, en creación de empleo ni en factores de desarrollo nacional. 

En resumen: la economía mostró una dinámica de recuperación en 2024 pero se planchó en 2025, llegando a esta elección con perspectivas negativas e incluso con potencial riesgo de volver a entrar en recesión técnica. 

En esa misma línea, y retomando sobre la cuestión de sectores más relevantes de la economía, otros dos indicadores que mide el INDEC permiten retratar el fuerte golpe sobre los sectores productivos: el Indicador de la Construcción (ISAC) está en la actualidad -20,8% comparado con el nivel previo al cambio de gobierno; por su parte, el de producción Industrial (IPI Manufacturero) se ubica -3,9%. 

Vamos ahora para el lado del consumo: las ventas en supermercados a nivel nacional arrastran cinco meses consecutivos de descensos mensuales, mientras que hay una suba en la variación interanual apoyada de manera casi exclusiva en el piso con el que se compara; aun con ello, la suba año/año se desacelera cada vez más. En comparación con noviembre de 2023, mes previo al cambio de gobierno, este indicador está 10% por debajo en la actualidad, graficando el fuerte retraso en términos de acceso al consumo. Peor aún, al analizar los rubros dentro de este indicador, los más golpeados siguen siendo los más esenciales, evidenciando así que la merma del consumo afecta en mayor medida a los hogares de ingresos más bajos

Otro rubro de consumo, como Autoservicios mayoristas, lo pasa aún peor: está 20,9% por debajo en la era Milei. Para completar, otro dato que es importante para analizar son las ventas minoristas relevadas por CAME: llevan seis meses consecutivos con descensos mensuales y ya están -27,3% durante la era Milei, un golpe durísimo para las pymes que ven que todas las mejoras publicitadas no llegan. 

Y no, no es cierto que ahora “todo se vende online”. Sí, la venta online creció de manera muy fuerte, pero para nada se trata de un fenómeno que vino a reemplazar a los otros canales de venta. La crisis del consumo masivo y esencial es evidente, más allá de que se pretenda deslegitimarla. 

¿Cómo se llegó a esta crisis de consumo? Por menor empleo y por menores ingresos. El empleo registrado en el sector privado muestra una caída del 2,0% entre julio de 2025 y noviembre de 2023, equivalente a la pérdida de 127 mil puestos de trabajo formales; a su vez, el empleo registrado en el sector público cae 1,7% (58 mil empleos menos). A su vez, la tasa de empleo descendió en 1,3 puntos porcentuales entre el segundo trimestre 2025 y el cuarto trimestre del 2023, al tiempo que en ese mismo período la tasa de desocupación creció en 1,9 puntos. El salario del sector privado, según el INDEC, a julio se ubicó -0,3% contra noviembre de 2023, pero en el sector público el salario cayó 14,0% real. Dentro de este segmento, los trabajadores públicos del sector nacional registraron una caída del 32,8% de sus salarios, mientras que en el sector público provincial (consolidado de todas las provincias) cayó en 6,2%. 

En ese contexto, ¿Cuáles son las dos banderas principales que muestra el gobierno como “victorias”? La primera es la inflación, cuya desaceleración sostenida, aun con ciertas volatilidades en el último tiempo, se presenta indudablemente como el gran éxito del gobierno alineado con sus compromisos de campaña electoral allá por 2023. Pero así como es cierto que se logró contener la inflación, no menos cierto es que eso se logró, en parte, mediante un importante ajuste del gasto y retracción de la actividad de principios del 2024 que actuaron como anclas, provocando muchos de los resultados que vimos anteriormente. 

La segunda es la baja de la pobreza. Estadísticamente, es innegable la mejora. ¿Representativa? Quizás no tanto, principalmente por el desacople metodológico. Pero para discutir esto con seriedad debemos hacernos muchas preguntas cuyas respuestas no son tan claras. La más relevante, a criterio personal, es ¿qué entendemos por pobreza? Aunque parezca obvia la respuesta, no lo es en materia estadística, principalmente en un país como el nuestro con marcadas volatilidades y crisis frecuente que obliga (o mejor dicho, debería obligar) a practicar ajustes sistemáticos a los modos de medición.

En definitiva, la economía argentina llega a esta elección en una situación frágil a la vez que contradictoria. Tras un 2024 de relativa (y heterogénea) recuperación, el 2025 mostró un freno claro: la actividad se estancó, el consumo siguió debilitándose, el empleo retrocede y los ingresos reales no lograron recomponerse. Si bien la inflación bajó y eso constituye un logro relevante, el costo social y productivo del ajuste fue alto, con una economía real que no termina de reaccionar. Así, la economía llega exhausta, sin motores internos claros de crecimiento. El post-elección será clave para entender el camino que se viene y, por ende, los nuevos desafíos que enfrentará el país.

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El consuelo de los peores

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Hay algo profundamente argentino últimamente, que es celebrar un “rescate” económico como si fuera una victoria.
El Tesoro de Estados Unidos anuncia su “ayuda” -palabra amable que suele esconder la mano del acreedor- y muchos se apuran a justificarlo con una lógica tan vieja como dañina: “Peor estábamos antes”.
Y así, con ese consuelo de enfermo crónico, volvemos a agradecer la fiebre porque al menos ya no duele tanto la herida.
La comparación con el pasado se ha convertido en un salvoconducto moral.
Se nos dice que este acuerdo, este préstamo, este nuevo tutelaje internacional, “no es tan malo”, porque los anteriores fueron también desastrosos. Y, los medios, se pelean de un lado y otro para ver quien tomó más deuda.
Y el pueblo, fatigado, hastiado, desinformado y/o confundido, asiente. Pero ahí está el engaño.
Esa frase -“los de antes eran peores”- es una falacia, un truco del pensamiento que anestesia la conciencia.
Justifica el mal menor y termina normalizando el mal mismo.
Porque si el único parámetro es la catástrofe anterior, cualquier retroceso parecerá progreso.
Y con ese razonamiento, nada mejora: apenas cambia de uniforme el desastre.
Comparar con los peores del pasado no es analizar la realidad, es bajar el listón de la dignidad.
No hay futuro posible en un país que mide su esperanza por contraste con su ruina.
Aceptar un rescate como si fuera redención es olvidar que nadie se libera aceptando la tutela de otro, y que toda deuda -económica o moral- trae su propio carcelero.
Además, como cualquier economía -o cualquier hogar-, no se puede decir que uno está bien si necesita pedir prestado para sostenerse.
El crédito no es sinónimo de salud: es un síntoma de dependencia.
Si el Estado necesita que otro lo rescate, no está siendo salvado; está siendo administrado desde afuera.
Y cuando el que presta también dicta las condiciones, la soberanía deja de ser un derecho y se vuelve una concesión temporal.
El argumento del “mal menor” es el refugio de los resignados, de los fanáticos y de los ignorantes.
Nos decimos que “al menos no roban tanto”, que “por lo menos ahora hay orden”, que “ya vendrán tiempos mejores”. Pero el progreso no consiste en ser menos corruptos, menos dependientes o menos torpes: consiste en dejar de serlo.
Un país maduro no se compara con su pasado, sino con su potencial.
Porque aceptar este rescate sin autocrítica es como celebrar que el barco flota apenas porque el anterior se hundió.
Y el mar, que no olvida, siempre pasa factura a los que confunden sobrevivir con navegar.
Sin embargo, hay un leve rumor en el aire.
Este domingo el país vuelve a votar, y quizás -por fin- el cambio comience por donde debe comenzar: por la voluntad democrática y no por la imposición del crédito.
Tal vez llegue el día en que no necesitemos compararnos con lo peor para construir algo mejor.
El día en que el Estado deje de ser un barco rescatado y se convierta, otra vez, en un barco que elige su rumbo.
Porque la verdadera independencia no se firma en Washington ni en Bruselas: se construye, voto a voto, con la dignidad de un pueblo que decide no conformarse nunca más.
Decir que los de antes eran peores es como conformarse con un barco que hace agua sólo porque el anterior ya se había hundido.
No se trata de quién naufragó con más estilo, sino de aprender, al fin, a navegar sin hundirse.

Hasta la próxima. De una lado de la reja esta la realidad y del otro lado también hay otra realidad. Posta que lo único irreal es la reja, cada vez más alta.

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El dólar oficial subió a $1.515 y el mercado espera el veredicto de las urnas

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En la última jornada previa a las elecciones legislativas de medio término, el dólar oficial cerró en $1.465 para la compra y $1.515 para la venta en el Banco Nación, con una suba de $10 respecto del jueves, recuperando exactamente lo perdido en la jornada anterior. La divisa acumuló así una ganancia semanal de $10 (0,7%), mientras que en lo que va de octubre registra un incremento de 8,2%, reflejo de la tensión cambiaria previa al proceso electoral.

En el circuito bancario, el tipo de cambio minorista promedió entre $1.510 y $1.515, con picos de hasta $1.520, mientras que el dólar mayorista se ubicó en $1.492, prácticamente al límite superior de la banda cambiaria fijada en $1.492,55, lo que alimentó las versiones sobre posibles intervenciones del Banco Central.

Por su parte, el dólar blue se mantuvo estable en $1.505 para la compra y $1.525 para la venta, sin variaciones en su precio. En tanto, los dólares financieros registraron nuevas subas: el MEP avanzó 1% hasta $1.548,52, y el Contado con Liquidación (CCL) subió 1,2% hasta $1.569,73. Las reservas del Banco Central cerraron el jueves en US$40.988 millones, un nivel que el mercado observa con atención ante la posibilidad de que se requiera intervención cambiaria la próxima semana.

Expectativa ante las elecciones

La atención del mercado está centrada en el resultado electoral del domingo. Los analistas advierten que, si el oficialismo no supera el 30% de los votos, podría producirse un “lunes negro” con caída en bonos y acciones y un salto en las cotizaciones del dólar. En cambio, una mejor performance electoral —por encima del 35%— podría desencadenar un rally alcista en pesos, impulsando bonos y acciones, y generando una baja del tipo de cambio en sus diferentes versiones.

“El mercado se sobre dolarizó y, más allá del resultado, en los próximos días se necesitarán pesos para pagar sueldos, alquileres e impuestos”, explicó Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro Global Investments. “Como no hay déficit fiscal, esos pesos solo pueden provenir de la venta de dólares”, añadió.

En la misma línea, Fabio Saraniti, de Win Securities, cuestionó el nivel de dolarización previa a las elecciones: “No se entiende tanta compra en la previa. Si el panorama político se estabiliza, podría verse un desarme parcial de posiciones”.

Desde PPI coincidieron en que los inversores estarán atentos no solo al resultado, sino también a las señales económicas y políticas que emita el Gobierno tras los comicios.

Estrategias y coberturas

El informe de MegaQM señaló que “la conveniencia de esta dolarización se conocerá recién después del domingo”. Según la consultora, el equipo económico sostiene la continuidad de la política de bandas, mientras el mercado “se prepara para un posible desplazamiento del tipo de cambio”.

Recomiendan mantener coberturas ajustadas a las necesidades de cada inversor, considerando los riesgos que plantean los resultados electorales y la volatilidad esperada. “Hay valor en los activos dollar linked y en los instrumentos CER, ambos brindan cobertura frente a una corrección del tipo de cambio real”, indicó el reporte.

Por su parte, Lambda Consultores advirtió que el mercado local enfrenta “un escenario de marcada incertidumbre, con presión cambiaria, baja liquidez en pesos y un clima financiero dominado por la cautela”, por lo que mantienen una posición defensiva en moneda local, priorizando estrategias de corto plazo y cobertura.

En cuanto a instrumentos, las consultoras destacaron oportunidades en bonos ajustables y activos de tasa fija de corto plazo. El Boncer TZXD5 (diciembre 2025) fue señalado como una alternativa atractiva por su equilibrio entre rendimiento y duración, mientras que el bono dual TTM26 ofrece cobertura adicional y un rendimiento real interesante.

En el segmento de deuda en dólares, la volatilidad de los bonos soberanos se mantiene elevada y sin señales de recuperación inmediata. En cambio, las obligaciones negociables corporativas aparecen como una opción más estable y con rendimientos competitivos. Dentro del tramo 2025-2027, sobresalen emisiones con calificación AAA, como Loma Negra e YPF, que ofrecen mejores perspectivas para inversores conservadores.

Con los mercados cerrados hasta el lunes, la atención se centra en las urnas y en el comportamiento del tipo de cambio en la reapertura. Los analistas coinciden en que el margen político que surja del resultado electoral será determinante para definir el rumbo económico de los próximos dos años. El grado de confianza o incertidumbre que transmitan las autoridades en las horas posteriores al escrutinio marcará el tono del mercado cambiario y financiero de la próxima semana.

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