empleo privado registrado

Más trabajadores, pero no necesariamente mejor empleo: el desafío laboral de Posadas

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El mercado de trabajo de Posadas, según los últimos datos difundidos esta semana, vuelve a mostrar que, pese a que se observan algunas mejoras, todavía existen muchos desafíos para recomponer el entramado laboral del aglomerado que, más allá de continuar exhibiendo los mejores indicadores de la región, aún está lejos de lo que se supo ser años atrás. 

La tasa de actividad de Posadas mostró su mejor resultado en dos años: alcanzó el 47,3%, el mejor registro desde el segundo trimestre de 2024, expandiéndose 1,2 puntos porcentuales respecto a igual período del año anterior. Son 188 mil posadeños los que forman parte de la población económicamente activa, unos 7 mil más que hace un año atrás. Esto implica una mayor presión de la población sobre el mercado laboral, que puede responder tanto a una mejora en las expectativas de inserción, que lleva a más personas a salir a buscar empleo, como a una mayor necesidad de generar ingresos en los hogares.

Sin embargo, el mercado laboral no logró absorber completamente esta mayor oferta de trabajadores. La tasa de empleo alcanzó el 44,5%, apenas 0,4 puntos porcentuales por encima de un año atrás, con 177 mil personas ocupadas, unas 4 mil más que en el segundo trimestre de 2025. En paralelo, la tasa de desocupación trepó al 5,9%, 1,6 puntos porcentuales más que un año atrás, alcanzando a unas 11 mil personas: unas 3 mil más que en 2025.

El resultado muestra, por lo tanto, una expansión de la oferta laboral mayor que la capacidad de generación de empleo: de las siete mil personas que se incorporaron a la población activa durante el último año, unas cuatro mil lograron insertarse laboralmente, mientras que cerca de tres mil permanecieron en búsqueda activa de empleo. De este modo, el aumento de la actividad no puede interpretarse exclusivamente como una mejora del mercado laboral: refleja también una mayor presión sobre este, dado que la incorporación de nuevos trabajadores fue acompañada por un incremento de la desocupación.

Al mismo tiempo, otros indicadores permiten profundizar la lectura sobre la situación actual del mercado laboral. En particular, la tasa de subocupación, que comprende a las personas ocupadas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están disponibles para trabajar más horas, se ubicó en 10,8%, prácticamente en el mismo nivel que un año atrás (10,9%), aunque significativamente por debajo del 15,1% registrado en 2024. En términos absolutos, alcanza a unas 20 mil personas, sin variaciones respecto del mismo período de 2025.

Dentro de este universo pueden distinguirse dos grupos. Por un lado, los subocupados demandantes, es decir, quienes además de trabajar menos horas de las que desean buscan activamente otra ocupación, representan el 9,7% de la población económicamente activa, frente al 10% de un año atrás. En términos absolutos, sin embargo, continúan siendo unas 18 mil personas. Por otro lado, los subocupados no demandantes representan el 1,2% de la PEA, frente al 0,9% del año anterior, y alcanzan a unas 2 mil personas.

A este escenario se suma otro indicador de presión sobre el mercado laboral: la tasa de ocupados demandantes, que comprende a quienes tienen un empleo pero buscan activamente otra ocupación. En el segundo trimestre alcanzó el 11,1%, manteniéndose en el mismo nivel que un año atrás, y comprende a unas 21 mil personas.

Así las cosas, podemos sintetizar la situación de esta manera: el mercado laboral de Posadas muestra una mayor participación, pero también una presión creciente sobre la capacidad de generación de empleo. La población activa aumentó en unas 7 mil personas durante el último año, aunque el empleo sólo incorporó alrededor de 4 mil, mientras que la desocupación sumó unas 3 mil personas. Al mismo tiempo, la subocupación se mantiene prácticamente estable respecto de 2025 y muy por debajo de los niveles de 2024, por lo que no se observa un deterioro generalizado en este aspecto. Sin embargo, persiste una importante demanda de trabajo entre quienes ya están ocupados, con unos 18 mil subocupados que buscan activamente otra ocupación y otros 21 mil ocupados que también se encuentran buscando empleo. 

De este modo, Posadas presenta un mercado laboral más activo, pero también más exigido: hay más personas participando y trabajando, aunque la economía local todavía enfrenta dificultades para absorber plenamente la nueva oferta laboral y para satisfacer las necesidades de quienes buscan mejorar o complementar su inserción.

Ahora bien, cabe hacer un stop momentáneo para volver a algo mencionado anteriormente: la tasa de empleo, aun en este contexto, creció y se incorporaron cuatro mil nuevos ocupados en un año. ¿Cómo puede entenderse este fenómeno en el marco de la destrucción sistemática de empleo privado que se observa mes a mes en los registros oficiales? Si bien no puede saberse con exactitud, ya que los datos del INDEC recién se conocerán el próximo 4 de noviembre cuando se publique la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares para este período en análisis, hay algunos elementos que nos permiten inferir la situación. 

El empleo registrado en el sector privado viene cayendo mes a mes y por ende, no puede ser el factor de empuje del empleo total en Posadas; por ende, la razón central de los resultados analizados estaría, como se viene viendo en el último tiempo, en el crecimiento tanto de la informalidad como del cuentapropismo. En el primer caso, a nivel nacional la informalidad pasó del 43,2% en el segundo trimestre 2025 al 45,0% en el 2026; para el caso del cuentapropismo, esta modalidad de trabajo pasó de explicar el 23,7% del empleo total en 2025 al 25,5% en 2026. Si queremos verlo respecto a la población, los trabajadores asalariados caen 0,7% interanual (-66 mil personas) mientras que la población de cuentapropistas se incrementó en 9,7% en el país (+307 mil personas); a su vez, los trabajadores informales en todas sus modalidades crecieron 6,0% (+348 mil personas).

En este sentido, el crecimiento del empleo total en Posadas no necesariamente contradice la persistente destrucción de empleo privado registrado: ambas dinámicas pueden coexistir porque el aumento de las ocupaciones estaría produciéndose por fuera de ese segmento. Los datos nacionales aportan elementos en esa dirección: mientras cae el empleo asalariado, crecen con fuerza el cuentapropismo y el empleo informal. El resultado es una recomposición del mercado laboral hacia formas de inserción de menor calidad, estabilidad y protección: hay más personas ocupadas, pero una proporción creciente lo hace como independientes o en condiciones de informalidad, mientras pierde peso el empleo asalariado registrado.

Por lo tanto, el dato positivo del aumento del empleo total debe ser relativizado desde una perspectiva cualitativa. No se trataría tanto de una expansión sólida y generalizada del empleo como de una sustitución parcial de puestos de mayor calidad por ocupaciones más precarias. En otras palabras, Posadas estaría logrando incorporar trabajadores al mercado laboral, pero con una estructura ocupacional que presenta señales de mayor informalidad y menor estabilidad. 

¿Qué tan lejos está Posadas de volver a sus picos? Lamentablemente, aún lejos. Hay que recordar que en el 2° trimestre pero de 2022, el aglomerado alcanzó sus máximos históricos con un 50,9% de actividad, 49,6% de empleo y apenas 2,6% de desocupación. En ese momento, se convirtió en el aglomerado del país con los mejores indicadores, quedando solo debajo de CABA en el ranking nacional. ¿Qué se necesitaría para llegar a esos números hoy? Tomando como base la población total actual de Posadas, volver al 50,9% de actividad implicaría incrementar esa población en unas 14 mil personas, y para alcanzar el 49,6% de empleo la población ocupada debería crecer en 20 mil personas, a la vez que las personas desocupadas deberían descender en una 6 mil. 

La recuperación del mercado laboral posadeño todavía tiene un recorrido importante por delante. El desafío no pasa únicamente por recuperar los niveles de actividad y empleo alcanzados en aquel momento, sino por hacerlo sobre una base laboral diferente a la actual. La mayor participación de la población debe traducirse en oportunidades efectivas de trabajo, pero también en una expansión simultánea del empleo formal, estable y de mayor calidad. Solo una generación de empleo que combine cantidad y calidad permitiría romper con la dinámica actual, en la que el crecimiento de la ocupación convive con una mayor informalidad y un mayor peso del cuentapropismo, y avanzar hacia una recuperación laboral genuina y sostenible.

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Empleo: la Argentina encadenó por primera vez un año completo de caída del trabajo privado registrado

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La economía argentina volvió a mostrar una señal que expone la distancia entre la recuperación de algunos indicadores de actividad y su impacto sobre el mercado laboral. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), en mayo se completaron doce meses consecutivos de caída del empleo privado registrado, una secuencia inédita desde que existen registros comparables, que comienzan en 2009.

La contracción comenzó en junio del año pasado y desde entonces no registró interrupciones. No se trata de la caída más profunda en términos de magnitud histórica, pero sí de la más prolongada sin un solo mes de recuperación.

El saldo acumulado es significativo: durante esos doce meses se perdieron 135.500 puestos de trabajo privado registrado.

La dinámica tampoco fue compensada por otras modalidades laborales. En el mismo período desaparecieron 16.700 empleos públicos registrados, mientras que se incorporaron 42.600 monotributistas. Es decir, el incremento del trabajo independiente formal estuvo lejos de cubrir la destrucción de puestos asalariados.

Si la comparación se extiende hasta el cambio de gestión nacional, el deterioro es mayor: de acuerdo con el IAG, desde entonces se perdieron 241.200 empleos privados registrados.

Una economía que crece sin generar empleo

El fenómeno aparece acompañado por una composición particular de la actividad económica. En junio, la actividad avanzó 0,8% y quedó 2,7% por encima del mismo mes del año anterior. Sin embargo, el segundo trimestre terminó 0,9% por debajo del primero, mientras que el primer semestre acumuló una expansión de 1,9%.

El problema está en qué sectores explican el crecimiento.

La pesca registró un salto de 247,6% y la minería creció 15,6%. En sentido contrario, la industria acumuló una caída de 1,9% y el comercio retrocedió 1,2% durante el semestre.

La diferencia no es menor. Industria y comercio representan, en conjunto, alrededor del 26% del Producto Bruto Interno y el 38% del empleo privado registrado, según los datos presentados por el Instituto Argentina Grande.

Así, una parte relevante del crecimiento está concentrándose en actividades de fuerte expansión pero con una capacidad relativamente menor para generar empleo masivo, mientras permanecen debilitados dos de los principales motores laborales de la economía.

Superávit fiscal, con ajuste sobre subsidios y provincias

El otro pilar del programa económico continúa siendo el resultado fiscal. Julio terminó con un superávit primario de $2,96 billones y un resultado financiero positivo de $244.897 millones.

En los primeros siete meses del año, el superávit primario equivale al 0,9% del PBI y el financiero al 0,1%.

Según el análisis del IAG, parte del resultado volvió a sostenerse sobre la reducción de subsidios y las transferencias a las provincias.

El contraste define uno de los principales interrogantes de la economía argentina: la actividad puede recuperar terreno y las cuentas públicas permanecer equilibradas, pero el empleo privado formal todavía no encuentra un piso.

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Empleo registrado: se perdieron 441.746 puestos y cerraron 30.633 empleadores desde noviembre de 2023

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Un informe de CEPA, elaborado con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, muestra el deterioro del tejido empresarial y del empleo privado registrado hasta mayo de 2026. Industria y construcción concentran parte de las mayores pérdidas.

El presente informe tiene como objetivo analizar la evolución de la cantidad de trabajadores/as y empleadores/as desde el triunfo de Javier Milei en el ballotage de noviembre de 2023 hasta mayo de 2026, en base a los datos disponibles al momento de su publicación[1]. Para ello, se empleó una metodología cuantitativa basada en la información provista por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), correspondiente al sistema de Seguridad Social.

El informe se organiza en dos secciones. La primera analiza la variación en la cantidad de empresas y trabajadores/as registrados entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, según los datos de la SRT, e incluye una desagregación por sectores económicos, identificando cuáles fueron los más afectados en el período. La segunda sección examina la evolución del empleo según el tamaño de las empresas, comparando la situación inicial con la de mayo de 2026.

Evolución de la cantidad de empleadores y de trabajadores/as durante el primer año de gestión de Javier Milei

La comparación entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 muestra una disminución en la cantidad de empleadores, pasando de 512.357 a 481.724. Esto implica una contracción de 30.633 empresas, es decir, 33,5 empresas por día, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial durante el período.

El sector de Comercio fue el más afectado, con una pérdida de 8.408 empleadores en 30 meses. Otros rubros también registraron caídas significativas: Servicio de transporte y almacenamiento perdió 6.733, Servicios inmobiliarias sufrió una caída de 4.098 empleadores, Industria manufacturera de 4.020, Servicios profesionales, científicos y técnicos de 2.691 y Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca de 2.421 empleadores en el período.

En términos relativos, el sector más afectado fue el de Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales, que registró una caída del 17,2% en la cantidad total de empleadores. Le siguen el sector de Servicios de transporte y almacenamiento con una disminución del 17,1%, Servicios Inmobiliarios con 13,8% y Construcción, con una contracción del 9,3%.

Por otro lado, en el mismo período, la cantidad de trabajadores/as registrados/as en unidades productivas se redujo un 4,18%, lo que representa una pérdida de 411.613 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 a 9.445.560, lo que equivale a 450 trabajadores/as menos por día desde la asunción del gobierno de Javier Milei.

El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Industria manufacturera con una reducción de 97.312 trabajadores entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. Le sigue el sector de Construcción que perdió 80.399 puestos. También registraron caídas significativas en Servicio de transporte y almacenamiento con 72.480 empleos menos, y Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria con una pérdida de 72.312 puestos de trabajo.

En términos relativos, el sector más afectado fue Construcción con una caída del 16,8% en la cantidad de trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. Le siguen Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales con una retracción del 15,4%, y Servicios de transporte y almacenamiento que registró una disminución del 13,5% en el mismo período.

El sector de trabajadores en casas particulares sufrió una caída significativa en el empleo registrado: pasó de 629.660 en noviembre de 2023 a 599.527 en mayo de 2026. Son 30.133 personas, lo que equivale a una pérdida de poco más de 33 puestos de trabajo por día.

Este sector es un termómetro sensible de la economía: al no estar protegido por grandes empresas ni convenios colectivos fuertes, el empleo en casas particulares reacciona rápido ante cualquier crisis. Si cae, es señal de que los hogares ajustan gastos (menos personas pueden pagar empleadas) y que el trabajo precario aumenta (muchas pasan a trabajar en negro para no perder el ingreso).

Si sumamos trabajadores en las unidades productivas (industria, comercio, servicios y demás) y empleadas en casas particulares, el empleo privado registrado pasó de 10.486.833 en noviembre de 2023 a 10.045.087 en mayo de 2026. Son 441.746 personas en dos años y medio. Eso equivale a 484 puestos de trabajo registrados que se destruyen por día.

Variación de la cantidad de empleadores y trabajadores/as por tamaño de empresa durante los primeros meses de Milei

Si se analiza la reducción de casos de empleadores, se observa que los principales afectados, en los 30 meses de la gestión de Milei, son las empresas de hasta 500 trabajadores: 99,78% del total de los casos (30.565 empresas menos). Por el contrario, la cantidad de empleadores de más de 501 trabajadores explican sólo el 0,22% (68 casos).

En términos relativos, la cantidad de empleadores con más de 500 trabajadores/as se redujo un 3,77%, mientras que los empleadores con hasta 500 trabajadores/as disminuyeron un 5,99% en el mismo período.

Al analizar la pérdida de empleo registrado según el tamaño de las empresas, se observa que la mayor expulsión de trabajadores se concentró en las firmas de gran porte: el 61,02% de la caída total del empleo registrado (equivalente a 251.176 puestos) se produjo en empresas con más de 500 trabajadores/as. En contraste, las empresas con menos de 500 empleados/as redujeron sus plantillas en 160.437 trabajadores, lo que representa el 38,98% del total de empleos perdidos entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.

En términos porcentuales, mientras que las empresas de más de 500 trabajadores/as redujeron su personal 5,25% (de 4.782.973 a 4.531.797), las empresas de hasta 500 disminuyeron su dotación 3,16% (de 5.074.200 a 4.913.763).

Conclusiones

Este informe tuvo como propósito analizar las principales variables del mercado de trabajo según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, con foco en la evolución de los/as trabajadores/as registrados/as y empleadores durante los primeros 28 meses de la gestión de Javier Milei, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.

Del análisis se desprende las principales conclusiones:

  • Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, se redujo la cantidad de empleadores en 30.633 casos (33,5 por día).
  • En términos absolutos, “Comercio al por mayor y al por menor, reparación de vehículos automotores y motocicletas” es el sector más afectado, con una pérdida de 8.408 empleadores.
  • En término relativos, el sector más afectado es la “Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales”, que ha registrado una pérdida del 17,2% en el total de empleadores.
  • En el mismo período, se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (-4,18%), 450 puestos por día.
  • El sector “Industria manufacturera” es el más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo, con una disminución de 97.312 trabajadores.
  • En términos relativos, el sector más afectado es la construcción (-16,8%).
  • En el sector de trabajadores en casas particulares se perdieron 30.133 puestos de trabajo registrados, casi 36 casos por día.
  • Si se analiza la reducción de casos de empleadores, se observa que los principales afectados, en estos 30 meses de la gestión de Milei, son las empresas de hasta 500 trabajadores/as: 99,78% del total de los casos (30.565 empresas menos). Por el contrario, la cantidad de empleadores de más de 501 trabajadores/as explican sólo el 0,22% (68 casos).
  • Al analizar el tamaño de empresa se observa que la expulsión de trabajadores es más mayor en las empresas de mayor porte: 61,02% de la pérdida de empleo (-251.176 trabajadores) se focalizó en empresas de más de 500 trabajadores. En cambio, la reducción de personal por parte de las empresas con menos de 500 trabajadores/as fue menor: 160.437 casos, explicando el 38,98% del total. En términos absolutos, mientras que las empresas de más de 500 trabajadores/as redujeron su personal de 4.782.973 a 4.531.797, las empresas de hasta 500 disminuyeron su dotación de 5.074.200 a 4.913.763.

[1] A mediados de agosto 2026, los datos publicados por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo correspondían a la cantidad de empleadores y trabajadores hasta el mes de mayo 2026.

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Solo dos provincias generaron empleo privado formal desde la llegada de Milei

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Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción del presidente Javier Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.

Los datos surgen de la comparación de las estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) entre noviembre de 2023 -último mes completo antes del cambio de gobierno- y noviembre de 2025.

En ese período, el empleo formal privado en Argentina perdió 192.400 puestos de trabajo, en un contexto en el que el empleo registrado de calidad permanece prácticamente estancado desde 2011, en torno a los 6,1 millones de trabajadores.

Según las variaciones provinciales elaboradas a partir de los registros del SIPA, Neuquén lideró el crecimiento con una suba del 3,4%, mientras que Río Negro registró un incremento cercano al 0,7%. En ambos casos, el desempeño estuvo asociado al fuerte impulso de la actividad energética vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.

Empleo Privado Registrado

Variación nov 2025 vs nov 2023

Pos. Provincia Variación
1Neuquén+3,4%
2Río Negro+0,7%
3Mendoza-0,6%
4San Juan-0,9%
5Tucumán-1,5%
6Jujuy-1,8%
7CABA-2,3%
8Córdoba-2,4%
9Santa Fe-2,5%
10Entre Ríos-2,5%
11Buenos Aires-3,4%
12Corrientes-3,8%
13Chubut-4,4%
14Santiago del Estero-5,4%
15Santa Fe-5,7%
16La Pampa-5,9%
17San Luis-6,8%
18Chaco-8,4%
19Misiones-8,8%
20Tierra del Fuego-10,7%
21Catamarca-10,7%
22Formosa-11,3%
23La Rioja-14,0%
24Santa Cruz-16,2%

Fuente: SIPA

El economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), explicó que el impacto del complejo hidrocarburífero trasciende la actividad extractiva.
“Vaca Muerta no solo genera empleo en los pozos, sino también en la cadena de valor metalmecánica y en todas las empresas de servicios que trabajan para las compañías radicadas allí”, señaló.

En la misma línea, Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de la consultora Equilibra, destacó el efecto multiplicador del desarrollo energético.
“Más allá de los puestos que se crean específicamente en energía, hay impacto en servicios, comedores, transporte y otras actividades. Quizás no aumenta tanto el empleo formal energético, pero sí las actividades conexas”, explicó.

Retrocesos generalizados en el resto del país

Entre las jurisdicciones de mayor peso económico, la provincia de Buenos Aires registró una caída del 3,4% en el empleo privado formal, mientras que Córdoba retrocedió 2,4% y Santa Fe, 2,5%. La Ciudad de Buenos Aires también mostró una baja cercana al 2,2%.

Las contracciones más pronunciadas se observaron en varias provincias del interior. Santa Cruz encabezó la caída con una baja cercana al 16%, seguida por La Rioja (-14%), Formosa (-11%) y Catamarca (-10,7%).

Crece el empleo, pero no el trabajo formal

Más allá de las diferencias regionales, los especialistas coinciden en que el empleo total en Argentina creció en los últimos dos años, pero impulsado principalmente por el trabajo independiente y en muchos casos informal.

Colina explicó que gran parte del aumento se explica por trabajadores por cuenta propia que ni siquiera están registrados como monotributistas.
“Durante 2025 el crecimiento de los cuentapropistas provino de los informales. Eso es lo que hoy sostiene el aumento del empleo”, afirmó.

Sigaut Gravina coincidió en que el incremento del número de ocupados no se tradujo en más empleo de calidad.
“En los dos años de gobierno de Javier Milei creció el empleo total, pero se destruyeron puestos formales y aparecieron otros más informales: cuentapropistas, changas o esquemas más grises como monotributos”, describió.

Un informe de Idesa refuerza este diagnóstico. Al comparar el tercer trimestre de 2025 con el mismo período de 2023, el PBI creció 1,3%, mientras que el empleo urbano aumentó 2,3%. Sin embargo, ese crecimiento estuvo compuesto casi exclusivamente por trabajo independiente.

En ese lapso, el empleo por cuenta propia creció cerca del 14%, mientras que el empleo asalariado privado registrado cayó 3%.

Según el centro de estudios, el 80% de los trabajadores independientes son informales, lo que sugiere que el aumento del autoempleo responde más a estrategias de subsistencia que a proyectos emprendedores consolidados.

En este escenario, el desafío para el mercado laboral argentino continúa siendo reactivar la creación de empleo formal privado, en un contexto en el que la recuperación del nivel de actividad aún no se traduce en una expansión significativa del trabajo registrado.

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Empleo formal en retroceso y salarios en caída: Misiones pierde más que el promedio nacional

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El mercado laboral misionero atraviesa una etapa de fuerte reconfiguración. Así lo señala el Informe Disciplinar-Febrero 2026 del Observatorio para el Desarrollo Económico de Misiones (ODEM), dependiente de la Universidad Gastón Dachary, que analiza la evolución del empleo formal y los salarios reales en la provincia y en la Argentina a partir de datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino, el Instituto Nacional de Estadística y Censos y la Secretaría de Trabajo de la Nación.

El documento advierte que, aunque la economía nacional logró cierta estabilización macroeconómica en el corto plazo, esa mejora no se tradujo todavía en una recuperación sostenida del empleo ni del poder adquisitivo. En Misiones, incluso, el deterioro resulta más marcado que en el promedio del país.

A nivel nacional, el empleo asalariado formal privado se ubica en torno a los 6,2 a 6,3 millones de trabajadores, pero arrastra más de una década de estancamiento. 

En la provincia, la dinámica es más preocupante. Entre 2015 y 2024 el empleo privado nacional creció apenas 1,65%, mientras que en Misiones se registró una leve contracción. Si se compara 2023 con 2024, la caída fue del 1,91% en el país y del 3,38% en la provincia. El dato más reciente profundiza la tendencia: el primer trimestre de 2025 muestra una disminución del 5,1% del empleo privado registrado en Misiones respecto al mismo período de 2023.

La contracción no fue homogénea. La construcción explica buena parte de la pérdida de puestos. Desde el máximo alcanzado en el tercer trimestre de 2015 hasta el primer trimestre de 2025 se destruyeron 9.637 empleos formales en ese sector en la provincia. Solo entre el primer trimestre de 2023 y el de 2025 se perdieron 4.690 puestos privados registrados.

Mientras tanto, comercio y servicios continúan ganando participación dentro del total del empleo privado. De acuerdo con el promedio 2020–2024, los servicios explican cerca del 40% del empleo formal en Misiones, mientras que la industria y el comercio concentran alrededor del 20% cada uno. En conjunto, estos tres sectores reúnen aproximadamente el 80% del empleo privado registrado. 

Esta estructura consolida un cambio productivo que se viene profundizando desde hace años: menos peso relativo de la construcción y mayor centralidad de las actividades terciarias.

El informe también pone el foco en los salarios. Desde 2013 el salario real del sector privado en Misiones mantiene una tendencia descendente. En 2024 los ingresos reales eran un 24% inferiores a los de 2013, medidos a precios constantes de septiembre de 2025. 

Si bien durante algunos meses de 2024 se registró una recuperación parcial, esa mejora se revirtió a comienzos de 2025. Entre enero y junio del año pasado, el salario real privado cayó alrededor de un 10%, profundizando la pérdida de poder adquisitivo.

El ODEM enmarca este escenario en lo que denomina el “problema de la sábana corta”: las políticas orientadas a reducir la inflación -mediante un enfoque fiscal y monetario contractivo- lograron una desaceleración inflacionaria, pero al mismo tiempo impactaron sobre la actividad y el empleo.

El mercado laboral misionero combina menor nivel de empleo formal, una estructura cada vez más concentrada en servicios y comercio, y salarios reales debilitados. El desafío, concluye el informe, será compatibilizar la estabilidad de precios con políticas que impulsen la actividad, diversifiquen la estructura productiva y promuevan empleo de mayor calidad, para que la mejora macroeconómica pueda reflejarse finalmente en los bolsillos y en la generación de trabajo genuino en la provincia.

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