El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de febrero de 2026, elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, se ubicó en 2,38 puntos sobre una escala de 0 a 5. El registro implica una baja mensual de 0,6% respecto de enero, aunque conserva niveles superiores a los observados en igual mes de administraciones previas, lo que sugiere una estabilidad relativa del clima de opinión pública en un contexto económico y político aún exigente.
El dato resulta relevante porque el ICG funciona como un termómetro clave de la percepción social sobre la gestión nacional, con impacto directo en expectativas económicas, comportamiento de consumo e inversión y en la gobernabilidad. En términos comparativos, el nivel de febrero es 2,7% mayor al registrado en febrero de 2018 durante la presidencia de Mauricio Macri y 59,5% superior al de febrero de 2022, bajo el gobierno de Alberto Fernández.
Un indicador que se mueve dentro de un rango acotado
Según el informe, el ICG se mantiene cercano al promedio de la actual gestión presidencial, que alcanza los 2,44 puntos. Desde el inicio del mandato, el índice mostró un mínimo de 1,94 y un máximo de 2,86 puntos, configurando un rango de variación de 0,92 puntos. Esta dinámica refleja que, más allá de fluctuaciones mensuales, la confianza no presenta desvíos abruptos respecto de su nivel medio.
En febrero, la variación del índice fue heterogénea entre sus cinco componentes. Dos dimensiones mostraron mejoras: la Eficiencia en la administración del gasto público alcanzó 2,29 puntos, con un alza mensual de 2,7%, y la Honestidad de los funcionarios se ubicó en 2,76 puntos, con un incremento de 2,6%. En contraste, se observaron retrocesos en la Capacidad para resolver los problemas del país (2,70 puntos; -4,9%), en la Evaluación general del gobierno (2,18 puntos; -1,8%) y en la Preocupación por el interés general (1,99 puntos; -1,0%).
Este comportamiento mixto sugiere que, si bien persisten valoraciones positivas en aspectos vinculados a la transparencia y la gestión del gasto, se mantiene una percepción más crítica respecto de la capacidad de respuesta integral del Gobierno y de su orientación hacia el interés general.
Diferencias sociales, territoriales y expectativas económicas
El relevamiento también expone brechas significativas según género, edad, nivel educativo y región. En febrero, la confianza fue mayor entre los hombres (2,62 puntos, +4,0%) que entre las mujeres (2,11 puntos, -7,0%), ampliándose la brecha a 0,51 puntos. Por edad, el nivel más alto se registró entre los jóvenes de 18 a 29 años, con 2,99 puntos y un aumento mensual de 10,7%, mientras que los grupos de 30 a 49 años (2,13 puntos) y mayores de 50 años (2,47 puntos) mostraron leves descensos.
En el plano geográfico, el Interior del país volvió a exhibir el mayor nivel de confianza, con 2,60 puntos (+0,4%), superando a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2,10 puntos) y al Gran Buenos Aires (2,04 puntos). Por nivel educativo, se produjo un cambio relevante: quienes completaron el secundario alcanzaron el valor más alto del índice (2,56 puntos, +6,7%), por encima del segmento con estudios terciarios o universitarios (2,41 puntos, -5,5%).
Las expectativas económicas continúan siendo un factor determinante. El ICG fue significativamente más alto entre quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año (4,30 puntos, +3,9%) que entre quienes piensan que se mantendrá igual (2,69 puntos, +5,1%) o que empeorará (0,43 puntos, +22,9%). Esta dispersión refuerza la centralidad de la economía en la construcción de la confianza política.
Metodología y alcance del relevamiento
El Índice de Confianza en el Gobierno se confecciona de manera ininterrumpida desde noviembre de 2001. El relevamiento de febrero de 2026 se realizó entre el 2 y el 12 de ese mes mediante una encuesta telefónica nacional a 1.000 casos en 37 localidades de más de 10.000 habitantes, con un error estándar de ±0,07 y un intervalo de confianza del 95% entre 2,26 y 2,51 puntos. El trabajo de campo estuvo a cargo de Poliarquía Consultores.
En síntesis, el dato de febrero muestra una leve corrección a la baja respecto del mes anterior, pero confirma que la confianza en el Gobierno se mantiene en un nivel intermedio y superior al de experiencias recientes, con diferencias marcadas según segmentos sociales y una fuerte dependencia de las expectativas económicas.
A diez días de las elecciones legislativas del 26 de octubre, el tablero político argentino entró en una fase de máxima tensión. Las encuestas, más que ofrecer certezas, encendieron una verdadera guerra de interpretaciones. Dos de las principales consultoras del país, CB Opinión Pública y Nueva Comunicación, difundieron sus estudios casi en simultáneo y dibujaron un escenario tan polarizado como incierto, donde cada espacio parece leer un país distinto.
El relevamiento nacional de CB Consultora Opinión Pública, realizado entre el 11 y el 15 de octubre sobre 1.668 casos, muestra a La Libertad Avanza en el primer lugar con 45,5% de intención de voto, seguida muy de cerca por Fuerza Patria, con 42,1%. Con un margen de error de ±2,4%, la medición deja abierta la posibilidad de un desenlace parejo, aunque refuerza la idea de que el oficialismo libertario conserva una base sólida en los grandes centros urbanos. A pesar del desgaste económico y del clima social enrarecido, más del 70% de los encuestados manifestó que seguramente irá a votar, lo que anticipa una jornada de fuerte movilización política.
Sin embargo, el escenario cambia radicalmente al mirar hacia la Provincia de Buenos Aires, donde Nueva Comunicación realizó su propio estudio, también entre el 11 y 15 de octubre, con una muestra de 2.089 casos. En ese territorio clave, Fuerza Patria, encabezada por Jorge Taiana, lidera con 44,5% de los votos, frente al 32,3% de La Libertad Avanza, que lleva la fórmula Reichardt/Santilli. Detrás se ubican el Frente de Izquierda (5,5%) y Provincias Unidas (3,5%). El rechazo hacia Javier Milei es contundente: el 55,7% de los bonaerenses consultados respondió que “no quisiera que gane La Libertad Avanza”, frente al 35,7% que expresó lo mismo sobre Fuerza Patria.
La diferencia no es solo numérica. En Buenos Aires, el malestar económico y la preocupación por la pérdida del poder adquisitivo parecen haber desgastado al oficialismo, mientras Axel Kicillof conserva un diferencial positivo de imagen de +9,1 puntos en su gestión provincial. Ese contraste, reflejado en el trabajo de Nueva Comunicación, sugiere que el gobernador sigue siendo un activo electoral clave para la oposición. A nivel nacional, en cambio, el estudio de CB confirma que el presidente Milei aún retiene un núcleo duro por encima del 40%, especialmente entre votantes jóvenes y de sectores medios urbanos. Dos fotos distintas, dos países en tensión.
Ambas encuestas coinciden en un dato esencial: la participación será alta. En Buenos Aires, el 68,8% de los consultados aseguró que irá a votar, y en el promedio nacional la cifra supera el 70%. Todo indica que la sociedad argentina, a pesar del desgaste y la desconfianza, no se resigna al silencio.
Con márgenes de error que permiten imaginar cualquier resultado, el cierre de campaña se perfila como una batalla de nervios, donde los sondeos se convirtieron en armas discursivas. En un país partido entre el descontento y la expectativa, los próximos días serán decisivos. Y en esta guerra de encuestas, la última palabra .como siempre- la tendrá el voto del 26 de octubre.
El título de esta columna no pretende ser una metáfora de la película apocalíptica, sino el reflejo de la cautela con la que el mundo empresario ha tomado la sorpresiva -aunque no por ello menos esperada- salida del cepo cambiario y el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Esa cautela contrasta con el efusivo entusiasmo del presidente Javier Milei, quien aseguró que ahora sí, que esta vez, “sí es diferente”.
Habrá que esperar al lunes, el día después de mañana, para ver cómo reaccionan los mercados, si hay una disparada hacia el dólar y si, sobre todo para las expectativas electorales del Gobierno nacional, la nueva devaluación -la segunda en un año y cuatro meses- se traslada hacia los precios.
La inflación de marzo, con un brusco 3,7 por ciento, marca una línea de riesgo elevada, sobre todo por el fuerte impacto en los alimentos. El salto entre el dólar del viernes y el techo de 1.400 pesos es una tentación para seguir con la remarcación de precios. Por las dudas.
¿Responderá el mercado con calma? ¿Habrá credibilidad en la “fase tres” del programa económico? ¿Habrá paciencia en los consumidores-votantes ya apretados hasta el borde de la tolerancia? Respuestas difíciles de anticipar con apenas 24 horas de distancia.
Que era necesaria la salida del cepo, sin dudas. Fue una decisión que, aunque pensada para proteger el mercado interno y el poder adquisitivo de los argentinos, se extendió demasiado en el tiempo y ancló artificialmente el flujo de la economía. Existió desde 2011, con una breve pausa durante la gestión Cambiemos, aunque Mauricio Macri, en medio de su debacle, se despidió con un cepo más restrictivo que el que recibió: apenas 200 dólares por persona. Alberto Fernández lo sostuvo y puso a la Afip a controlar quienes sí y quienes no.
La cautela no es falta de optimismo. Nadie quiere que el pronóstico de Milei falle, pero las experiencias previas imponen una necesaria reserva. La alianza con el FMI no es garantía de éxito. Prueba de ello fue el fugaz De la Rúa con su blindaje y megacanje. El Gobierno se hundió en el fracaso y el país en una crisis inédita.
Más cerca en el tiempo, Macri no pudo frenar la corrida financiera aún con el préstamo más alto de la historia de la Argentina y del propio organismo por entonces manejado por Christine Lagarde. En 2019 el líder de Cambiemos no logró cumplir su anhelo de ser reelecto. Hoy pena para extender la supervivencia de su partido y conseguir un acuerdo con el oficialismo que no implique un total sometimiento.
La bonachona Kristalina Georgieva no será tan generosa como Lagarde, ya que desembolsará este año “sólo” quince mil millones de dólares de los 20 que esperaba Milei, pero como sus predecesores, cargará la cuenta a la Argentina.
El ministro de Economía, Luis Caputo, podrá retirarse tranquilo: difícilmente alguien le arrebate el título de haber acumulado una deuda de 75 mil millones de dólares. Paga Dios.
El ministro se preocupó en aclarar que el nuevo “techo” de 1.400 pesos para el dólar no se trata de una devaluación, sino de una “flotación”. Como el reperfilamiento de Hernán Lacunza cuando anunció que no iba a cumplir con los plazos de deuda en el epílogo del gobierno de Macri. Lo cierto es que el salto de 1.078,4 pesos (al cierre del viernes) a 1.400 implicará una devaluación del 29 por ciento.. Si el lunes el mercado fija un tipo de cambio en la zona media de las bandas, a 1.200, la devaluación habrá sido entonces del 11%, por ejemplo. La tradición es que eso se traslade a precios, lo que afecta el poder adquisitivo de los salarios. Y a la inflación. Pero como no se trata de una devaluación, sino de una “flotación”, tal vez esta vez sea diferente.
El anuncio de la salida del cepo llegó apenas un par de horas después de que se conociera el dato de la inflación del mes de marzo. El 3,7 por ciento no sólo marcó un brusco retroceso, sino que agitó todos los temores. Hasta ahora la única bandera sólida que tenía el Gobierno para mostrar era la contención de la inflación. Si los precios vuelven a dispararse, el relato se derrumba. Justo en un tiempo electoral que tendrá su primera prueba de fuego en poco más de un mes en Capital Federal, donde se dirime la gran pulseada entre libertarios y amarillos. Es allí donde Milei pone todas las fichas, porque significaría romper la hegemonía del partido fundado por Macri y quedarse con el control definitivo de la derecha. “El PRO es un Nokia 1100 y nosotros un iPhone 16 PRO. Los dos sirven para hablar por teléfono, pero uno quedó obsoleto”, se burló el vocero candidato Manuel Adorni. La referencia no fue la mejor. El iPhone 16 es de los menos vendidos de la línea y tiene fuertes críticas a sus prestaciones.
El resultado de Capital Federal será clave para la estabilidad del Gobierno. Un mal resultado ahí puede ser una muy mala señal para las legislativas de octubre y envalentonar a los espacios opositores en las provincias.
Un informe nacional elaborado por la consultora Tendencias durante los últimos días de marzo y primeros de abril de 2025 expone con crudeza un cambio de clima político y social: por primera vez desde el inicio de su mandato, el presidente Javier Milei enfrenta un escenario en el que convergen el desgaste de su imagen, la pérdida de respaldo electoral, el incremento de la conflictividad social y un notable malhumor económico.
El punto de quiebre parece haber sido el escándalo por la criptomoneda $Libra, al que un 46% de los encuestados atribuye responsabilidad directa al propio Presidente, y otro 25% le concede algún grado de participación. Este llamado “criptogate” no solo abrió grietas en el frente político del oficialismo, sino que erosionó uno de sus activos más sólidos: la expectativa económica de sus votantes.
La imagen negativa del gobierno nacional alcanzó el 50,4%, superando nuevamente a la positiva (36,8%). Esta es la segunda vez desde el inicio del mandato de Milei que la evaluación negativa se impone, consolidando una tendencia que comenzó a emerger con fuerza en febrero. Los datos muestran que la caída no se limita a sectores opositores, sino que se extiende a votantes libertarios desilusionados.
Un indicador clave de esta decepción es el sentimiento sobre el poder adquisitivo: solo el 28,2% percibe una mejora en su economía personal, mientras que un 47% asegura que su situación empeora. Además, un 40,5% considera que su economía familiar estará peor este año, frente a un 12,1% que espera mejoras.
Por ahora las encuestas marcan que Adorni podría salir segundo, detrás del radical peronista Leandro Santoro y arriba del PRO residual. Falta un mes y habrá que evaluar el impacto de las nuevas medidas.
La credibilidad está bajo la lupa, sostiene el consultor político Gustavo Córdoba. “Milei decía que la emisión de dinero generaba inflación, que la inflación era un fenómeno monetario y en su gobierno de no emisión aumentó la inflación. También planteaba que para salir del cepo, la inflación tenía que ser menor al 1% y sacaron el cepo con una inflación de 3,7 por ciento. Dos de tres. ¿Con qué argumento o con qué con qué ganas le vamos a creer la promesa de que ahora sí? Y antes no. Creo que ahí hay una gran pérdida de credibilidad en la promesa económica. Vamos a ver”, sintetizó. Las encuestadoras trabajaron contrarreloj durante todo el fin de semana.
El modelo también fue puesto en cuestionamiento en Paraguay, a donde el Presidente fue a reunirse con su par Santiago Peña para intentar una confluencia que modifique el rumbo del Mercosur y habilite un alineamiento más potente con Estados Unidos, justo en momentos en que don Donald Trump está empecinado en un proteccionismo a ultranza de su propia economía. Está claro que Lula no está en esa sintonía. Peña no pareció muy entusiasmado tampoco, pero agradeció los elogios de Milei al rumbo económico paraguayo. El diputado Rubén Rubin, en cambio, tomó distancia: “Si su propuesta es solamente crecimiento económico para que su Excel sea lindo, está yendo por mal camino. Nosotros tenemos un buen Excel. Tenemos crecimiento estable y sostenido hace años. Nosotros tenemos, quizás, la inflación más baja de la región, pero no pasa absolutamente nada. Los paraguayos no tienen salud, los paraguayos no tienen educación, los paraguayos no tienen seguridad. Los paraguayos eligen vivir en Argentina con una súper inflación antes que vivir en Paraguay con una buena economía”, apuntó el legislador opositor.
Misiones es testigo de esa migración paraguaya, en busca de trabajo o por cuestiones de salud. El sistema sanitario misionero atiende a miles de vecinos de la otra orilla. La mejor tecnología de la región está en el sistema de salud de Misiones. Y esa distinción se alcanzó con una fuerte inversión durante los últimos 20 años, con equilibrio fiscal y sin endeudamiento, virtudes que son elogiadas en el país y el exterior.
En un contexto nacional de fuerte incertidumbre económica, con inflación elevada, caída de la actividad y tensiones financieras, Misiones recibió una señal positiva desde el ámbito financiero: la calificadora Moody’s Argentina modificó de negativa a estable la perspectiva de sus calificaciones crediticias, manteniéndolas en BB+.ar. “Los resultados de 2024 han superado las expectativas originales“, remarca el análisis.
La agencia argumentó que la mejora se debe al buen desempeño fiscal de la provincia durante 2024, que superó las expectativas, en gran parte por una contención del gasto corriente y una reducción de la inversión de capital. “Los componentes relevantes del gasto corriente evolucionaron por debajo de la inflación”, señala el informe.
Además, se destaca que Misiones mantiene un bajo nivel de endeudamiento y una reducida proporción de deuda en moneda extranjera, lo que la protege frente a los vaivenes del tipo de cambio, un factor clave en la actualidad argentina.
Esa estabilidad atrae inversiones y genera movimiento económico. Misiones desde hace años lidera los principales indicadores de la región y soporta mejor los embates de las crisis recurrentes del país. Un escenario que desconcierta a la oposición, que a menos de dos meses de las elecciones legislativas no logra cohesión discursiva ni mostrar candidatos que rompan la monotonía de los de siempre, tanto en el radicalismo como en lo que queda del PRO. La novedad es el procesado Ramón Amarilla, que podría ser un aspirante de una facción macrista. Los libertarios tampoco consiguen postulantes de renombre y hay una feroz batalla por ver quién se queda con el sello oficial.
En contraste, la Renovación ya mostró buena parte de sus cartas y apuesta a un mix de experiencia y juventud comprometida que permanentemente está recorriendo cada rincón de la provincia. La gestión es la bandera que se enarbola y ahí hay resultados para mostrar, incluso de los que les gustan a los libertarios, como el equilibrio fiscal. Este domingo marcará un hito para la historia del Alto Uruguay, con la inauguración del aeropuerto de El Soberbio, muy cerca de los Saltos del Moconá. La obra millonaria, realizada con recursos propios de la Provincia, fue planificada y proyectada por el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, como un emblema que transformará la economía regional y derramará inversiones y empleo a toda la provincia. El turismo es fundamental para Misiones, uno de los sectores que más empleo demanda y donde también se registraron aumentos salariales por encima de la mínima. Por eso la premisa es fortalecer la actividad. Ahora se cerró un acuerdo de cooperación entre el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Wuyi, en China, como parte del hermanamiento con la provincia de Fujian.
El vicegobernador Lucas Romero Spinelli recibió a una comitiva oficial de Fujian, encabezada por el secretario Zhou y el gobernador Zhao Long,quienes invitaron formalmente a Misiones a participar de la Feria Internacional de Inversiones y Comercio de China (CIFIT), que se realizará en septiembre en Fujian, uno de los principales eventos económicos del gigante asiático.
“El fortalecimiento del vínculo con Fujian posiciona a Misiones en un plano internacional cada vez más estratégico, generando oportunidades para el turismo, la inversión y el desarrollo sostenible”, destacaron fuentes del gobierno provincial. Una sociedad que puede ser muy provechosa mucho más allá de la coyuntura.
El responsable de esta columna escuchaba esta canción mientras escribía.
La última encuesta nacional de Analogías, realizada entre el 7 y el 9 de diciembre de 2024, arroja resultados reveladores sobre la gestión del gobierno de Javier Milei. La estabilización económica y el ajuste estructural, ejes centrales del programa oficial, generan tanto optimismo como rechazo en una sociedad que continúa dividida.
Según el estudio, la aprobación de la gestión presidencial aumentó en cinco puntos, alcanzando el 53%, mientras que las expectativas económicas optimistas crecieron al 57%. Este incremento refleja un cambio en la percepción del manejo económico, aunque la polarización en torno a las políticas del gobierno sigue siendo evidente. “La estabilidad relativa del tipo de cambio ha promovido expectativas positivas, pero el ajuste brutal sigue pesando en la vida cotidiana”, explicó Marina Acosta, directora de Comunicación de Analogías.
El sacrificio en el centro del debate
El ajuste económico impulsado por el Gobierno ha provocado un visible deterioro en los ingresos y el empleo, mientras la inflación permanece estancada cerca del promedio de los últimos diez años. Este contexto ha generado que el 63% de los encuestados consideren que el Gobierno “trata mal” a los jubilados. No obstante, por primera vez en el semestre, las respuestas positivas sobre el impacto del “sacrificio” económico superaron a las negativas, con un 45% de los encuestados que opina que este esfuerzo está sirviendo para resolver los problemas del país.
A pesar del crecimiento en la aprobación presidencial, el desempleo sigue siendo señalado como el principal problema económico por el 54% de los encuestados, superando a la inflación, mientras que una mayoría significativa aún evalúa su situación económica personal como “peor” que hace un año.
El desafío electoral de 2025
De cara a las elecciones del próximo año, la administración de Milei enfrenta el desafío de consolidar el apoyo de un electorado que se concentra en varones jóvenes con niveles educativos medios, según el informe. Las mujeres, por el contrario, son mayormente opositoras. “El vínculo entre ajuste y estabilización será evaluado en las urnas”, concluyó Acosta, reflejando la relevancia de los costos sociales del modelo económico implementado.
Con un margen de error del 2% y 2.612 casos relevados, este estudio ofrece un diagnóstico claro: la gestión económica está en el centro del debate público, y su evolución será determinante para el futuro político del país.
El último estudio de la consultora Zuban & Córdoba está dedicado íntegramente al escándalo generado por las denuncias de violencia de género contra el ex presidente Alberto Fernández. Las conclusiones son fuertes. Un 57% cree que el ex presidente debe ser juzgado por violencia y menos de un 30% cree que se trata de una operación contra el peronismo, aunque un 60% afirma que el caso de Alberto Fernández es utilizado por el gobierno para tapar la crisis económica. Pero el dato saliente que emerge del estudio es que el escándalo protagonizado por Germán Kiczka, el diputado puertista-libertario involucrado en una investigación por pedofilia, está entre los temas más preocupantes para la sociedad, por encima incluso de las denuncias contra el ex presidente. Según la encuesta, el crecimiento de la pobreza y el aumento de la desocupación encabezan los temas graves del país y en tercer puesto, el escándalo por pornografía infantil del diputado apostoleño.
Con el caso de Alberto Fernández también revive el framing promovido normalmente por el feminismo. Un 48% afirma que siempre hay que creerles a las víctimas y un 63% dice que la línea 144 de asistencia a las víctimas de violencia de género es una buena herramienta. Además, un 58% cree que el gobierno aprovecha el caso para pegarle al feminismo.
La sociedad percibe con claridad cuando un sector político intenta sacar ventaja de hechos como este. Un 61% cree que el caso demuestra la existencia de la violencia machista.
Que un hecho, por más escandalizante que sea, pueda tapar el resto de la agenda pública es algo extensamente comprobado por la ciencia política como falso. Pueden coexistir, sin ningún tipo de problemas, distintos tópicos y temáticas en la agenda de la sociedad. Que goce de una gran repercusión durante un periodo determinado de tiempo no anula el resto de esos tópicos. En ese sentido, en el estudio se hizo un ranking de distintos temas y problemáticas que generan preocupación social. El escándalo mencionado recién aparece en el puesto número 10.
Eso de ninguna manera le quita gravedad al hecho. Pero si demuestra que cualquier intento de tapar otros temas o problemas frente a este escándalo tiene efectos limitados. Y eso debería ser materia de reflexión tanto para el oficialismo como para el peronismo que hoy sufre, sin duda alguna, las esquirlas de un caso de violencia que debe ser condenado con todas las letras.
Un 76% de la sociedad cree que el peronismo debe renovarse y expulsar a los violentos. La demanda de renovación dentro de la principal fuerza de oposición es clara y nítida. Ignorarla puede ser un error político fatal.