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Malignos períodos M de nuestra historia reciente: cuarta parte

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Después de los doce años de aplicaciones de medidas económicas heterodoxas, en los cuales el país se desendeudó, creció y se desarrolló, con fuertes mejoras en lo social, y se sobrellevó en forma razonable la crisis mundial de 2008 (lapso no exento de medidas discutibles, magnificadas por medios de comunicación operando al servicio de los sectores afines al neoliberalismo); luego de lo cual en 2015 hubo un drástico cambio político en nuestra historia reciente, asumiendo el poder formal Macri (la tercera “M”) con fuerte apoyatura endeudadora del FMI, volviéndose abruptamente al gastado recetario neoliberal.

Eso como era previsible transformó el país desendeudado en uno de los más endeudados del mundo, en proporción al PBI, y el mayor deudor -por lejos- con el FMI, ente que transgredió sus propias normas para ayudar a la fallida reelección del macrismo.

Con el enorme préstamo del FMI (y su carga de imposiciones recesivas), se facilitó enjugar el aquelarre de descomunales deudas que se habían contraído, básicamente para alimentar el perverso esquema del “carry trade”, o sea de la timba financiera oficializada, a tasas muy altas, lo que primero favoreció el ingreso de dólares, que se cambiaban a pesos para colocarlos a dichos porcentajes de tasas irracionalmente elevadas, y al final de ese período, volver a convertirlos en dólares para fugarlos al exterior.

El período de Macri reiteró medidas anti industriales, aperturistas de la economía (desprotegiendo la producción nacional), atacó a los entes tecnológicos, en particular el nuclear (baluarte de la ciencia argentina), aumentó la desocupación y bajó el poder adquisitivo de los salarios. En política exterior, mostró una subordinación con el Bloque Atlantista que fue contraria al no alineamiento que caracterizó en general el accionar argentino bajo gobiernos de orientación Nacional.

Claramente no mostró preocupación ante el hundimiento del submarino ARA San Juan, mientras en cambio se dedicó -probadamente- a espiar y perseguir a los familiares de los tripulantes siniestrados. Por un “error formal” en la denuncia, no fue condenado…

Según fuertes y nunca desmentidos trascendidos, al ser candidato presidencial, Macri tenía más de dos centenares de causas judiciales, en las que nunca pudo probar su inocencia, zafando de toda consecuencia negativa al operarse la prescripción de las mismas, por mero transcurso del tiempo, luego de largos “cajoneos” de los expedientes respectivos.

Esos sectores del Poder Judicial, tan remisos para actuar en los temas perjudiciales para referentes del sector político – empresario afín al neoliberalismo, serían los mismos que con gran despliegue mediático implementaron procesos condenatorios de dudosa objetividad e incluso sin pruebas concretas, contra referentes del sector político identificado con lo Nacional y Popular.

Las operaciones persecutorias y claramente vengativas contra los que pudieron “osar” no obedecer las sugerencias y presiones del establishment antinacional, son viejas metodologías perpetradas por sectores antinacionales, prácticamente desde el inicio de nuestro surgimiento –muy dificultoso- como nación libre e independiente; las que incluyeron claras operaciones de sumisión al Imperio Británico (después a EEUU y en períodos recientes al Bloque Atlantista), por parte de personeros de dichos poderes.

Entre otros muchos actos de traición a Argentina, se facilitó la fuga del General William Carr Beresford y de su principal oficial (detenidos después de derrotarse la invasión inglesa de 1806). Sus perpetradores Manuel Aniceto Padilla y Saturnino Rodríguez Peña, seguramente recibieron sus “30 denarios” de por vida, en pago a la miserable traición al servicio imperial.

Hubo negociados alevosos y de subordinación explícita al Reino Unido en la década infame (1930-1943), en cuyo período se intentó asesinar en el Congreso al fogoso denunciante Lisandro De La Torre quien exponía con contundentes pruebas los delitos y evasiones impositivas en las exportaciones de carnes que involucraban a frigoríficos británicos, siendo matado en el atentado el amigo y compañero de bancada de De La Torre, Enzo Bordabehere.

Entre otros muchos actos de intromisión imperial, desde buques de la Royal Navy se suministraron combustibles y municiones a la flota insurrecta que perpetro el sangriento golpe de Estado de 1955. Poco antes de eso, los infames cobardes de la Aviación Naval, junto con algunos traidores de la Fuerza Aérea, bombardearon Plaza de Mayo, matando o mutilando a centenas de inocentes, entre ellas un ómnibus lleno de escolares primarios provenientes del Noroeste.

Esas operaciones vengativas contra los referentes y vinculados al Sector Nacional, incluyeron asesinatos, muertes “dudosas” (como la de Mariano Moreno), encarcelamientos, y destierros forzosos obligando a muchos patriotas afectados por eso, a sobrevivir malamente en la pobreza e incluso la miseria absoluta; como los casos de Juan Manuel de Rosas y del Dr. Ramón Carrillo, entre muchos otros.

Volviendo a la deplorable actualidad, dentro de las causas judiciales en las que Macri no pudo demostrar su inocencia, están las enormes deudas con el Estado, la más conocida y posiblemente más abultada, la del Correo Argentino, cuyos cánones nunca pagó, e incluso quiso auto condonarse durante su presidencia.

Al fin del macrismo, se volvió a contraer deuda con el FMI, esa vez de muy abultado e impagable monto, incluso contraviniendo las propias normas del organismo financiero que opera como herramienta de presión imperial para inducir al subdesarrollo crónico.

Después vinieron los cuatro años del “albertismo”, de muy tibio e irresoluto accionar, lo cual puede considerarse otra negación de los postulados nacionales y populares, que en teoría había asumido.

Sigue…

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Crece el endeudamiento familiar y la morosidad en créditos: más hogares recurren al plástico para comprar alimentos

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El endeudamiento de las familias argentinas sigue en aumento, con un escenario cada vez más crítico para los sectores de ingresos medios y bajos. Cada vez más hogares utilizan el crédito, en especial las tarjetas, para cubrir necesidades básicas como alimentos, en un contexto de tasas elevadas y deterioro sostenido del poder adquisitivo.

Según el último informe de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), la morosidad en los préstamos a personas físicas volvió a subir en febrero: trepó al 2,9%, con un incremento mensual de 0,02 puntos porcentuales y una suba acumulada de 0,3 puntos en los últimos doce meses. Las tarjetas de crédito fueron el segmento con mayor deterioro en la capacidad de pago.

Este dato se complementa con el Informe de Bancos del Banco Central, que señala que en marzo la mora en tarjetas alcanzó el 2,8%, su nivel más alto en tres años. En tanto, en los préstamos personales la morosidad superó el 4%, el registro más elevado desde mediados de 2024.

Un análisis del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) aporta una dimensión alarmante al fenómeno: el 58% de las deudas contraídas con tarjetas de crédito están vinculadas a la compra de alimentos. Es decir, el crédito ya no se utiliza para bienes durables o consumo discrecional, sino para cubrir necesidades de primera necesidad.

Durante 2025, el 15% de los hogares contrajo nuevas deudas, mientras que un 12% arrastra compromisos financieros desde 2023 o incluso antes. El 65% tiene actualmente entre dos y tres préstamos activos; un 23%, uno solo; y el 12% acumula más de tres, un crecimiento de cuatro puntos en comparación con 2024.

El peso de las obligaciones sobre los ingresos mensuales también se agravó. Hoy, el 56% de los hogares destina entre el 40% y más del 60% de sus ingresos al pago de deudas, lo que evidencia un fuerte deterioro frente a la situación de un año atrás.

Tasas altas, consumo fragmentado

El elevado costo del crédito es otro factor que profundiza la crisis. Un relevamiento de Ámbito en entidades financieras muestra que los préstamos personales en bancos públicos tienen un Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) de hasta el 140% para clientes, y hasta el 160% para quienes no lo son. En bancos privados, el CFTEA puede trepar al 199,35%, muy por encima del ritmo de inflación.

Esta realidad refleja una marcada desconexión entre la política monetaria —que busca reducir la inflación y ha bajado la tasa de referencia— y las condiciones reales que enfrentan los usuarios. Las entidades financieras no han trasladado esa baja al crédito al consumo, lo que restringe aún más la capacidad de las familias para enfrentar sus gastos.

El impacto es desigual: mientras que en los niveles medios y altos el 79% de las categorías de consumo registra algún crecimiento, en los sectores de menores ingresos apenas el 5% muestra expansión, según el informe Shopper Day 2025. El resultado es un mercado cada vez más fragmentado y un modelo de consumo concentrado en las capas de mayores recursos.

En este contexto, el endeudamiento ya no es solo una herramienta financiera, sino un síntoma de supervivencia. Y, para muchos hogares, una trampa de difícil salida.

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Probabilidad de impago en los hogares alcanza niveles máximos en una década, según el BCRA

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El Banco Central (BCRA) publicó su Informe de Estabilidad Financiera (IEF), revelando un incremento en el nivel de endeudamiento de los hogares argentinos. Según el documento, la carga mensual de los servicios de deuda familiar alcanzó el 13% de la masa salarial registrada al cierre del tercer trimestre de 2024. Aunque este porcentaje sigue por debajo del pico de 2018 (20%), la tendencia al alza genera preocupación.

A pesar del contexto económico desafiante, la entidad que preside Santiago Bausili aseguró que el sistema financiero mantiene un nivel de cobertura suficiente, lo que limita los riesgos de inestabilidad. “Dado los elevados niveles de previsiones y capital, el grado de materialización del riesgo de crédito tendría que ser muy extremo para afectar la estabilidad financiera”, destacó el informe.

Crédito al sector privado: una recuperación moderada

El análisis del BCRA mostró un aumento en la intermediación financiera hacia el sector privado. En septiembre, los créditos al sector privado representaron el 30,2% de los activos del sistema bancario, marcando un incremento de 7,9 puntos porcentuales respecto al informe anterior. Sin embargo, este nivel sigue lejos del promedio de la última década (38%) y de los máximos históricos de 2017, cuando alcanzaron el 50%.

La recuperación del crédito fue impulsada por el ajuste fiscal y monetario implementado por el Gobierno, que permitió una menor exposición de los bancos al sector público y al propio Banco Central. Este fenómeno de “crowding in” favoreció un mayor flujo de préstamos hacia empresas y familias.

Morosidad y probabilidad de default: señales mixtas

Si bien los indicadores de morosidad del crédito al sector privado se mantienen en niveles bajos (1,6% al tercer trimestre), el informe advirtió sobre un incremento en la probabilidad de default estimada (PDE) en los hogares, que alcanzó el 1,4% en septiembre. Este nivel supera los promedios de la última década y refleja un deterioro en la capacidad de pago de las familias.

El informe subrayó que las líneas de consumo, como préstamos personales y tarjetas de crédito, son las más afectadas. En particular, la PDE de los préstamos personales llegó a tocar el 3% a mediados de año, antes de moderarse al 2,5%. Aun así, estos valores permanecen por encima del promedio histórico (1,8%).

En contraste, la morosidad en los créditos empresariales mostró una mejora, descendiendo al 0,7%, un 0,5% menos que en el último informe.

El impacto en la economía real

El incremento del endeudamiento familiar se da en un contexto de estancamiento salarial. Según el BCRA, la suba en la carga de la deuda responde a un aumento real en los servicios financieros, que no fue acompañado por una mejora proporcional en los ingresos.

De mantenerse la tendencia al alza en el financiamiento al sector privado, el Central anticipa que la calidad de los préstamos será un factor clave a monitorear. La evolución de la actividad económica, los ingresos familiares y las tasas de interés activas jugarán un rol determinante en el riesgo de crédito, con impacto potencial en el patrimonio de los bancos.

En conclusión, aunque el BCRA considera que los riesgos para la estabilidad financiera son bajos en el corto plazo, el endeudamiento de los hogares y su probabilidad de impago presentan desafíos crecientes que podrían tener repercusiones a mediano y largo plazo.

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Argentina colocó bonos por 9.000 millones de dólares en el mercado internacional

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Argentina realizó una nueva colocación en el mercado internacional en dólares por un total de 9.000 millones divididos en tres bonos:

• 1.750 millones de dólares a 5 años con un rendimiento de 4,625% (cupón 4,625%) 
• 4.250 millones de dólares a 10 años con un rendimiento de 6% (cupón 5,875%) 
• 3.000 millones de dólares a 30 años con un rendimiento de 6,95% (cupón 6,875%)

Estas tasas son las más bajas de la historia para Argentina para emisiones en dólares en el mercado internacional, y representan una baja de 100 puntos básicos en relación a las tasas pagadas en la emisión de bonos similares de Enero 2017.

La demanda por los bonos argentinos totalizó 21.400 millones de dólares superando en 2,4 veces el monto finalmente emitido con la participación de más de 450 inversores de Norteamérica (46%), Europa (35%) y Asia (11%), y otras regiones (8%). La emisión fue liderada por Citigroup, Deutsche Bank Securities, HSBC, BBVA y Santander.

“Estamos muy satisfechos con esta nueva emisión, ya que logramos, una vez más, bajar significativamente nuestro costo de financiamiento con las tasas más bajas de nuestra historia. Esto demuestra que los inversores ven con mayor entusiasmo y confianza la situación económica y política del país.”, afirmó el Ministro de Finanzas, Luis Caputo.

“Este financiamiento cubre aproximadamente una tercera parte de las necesidades de financiamiento del 2018 y más del 50% de las inversiones en infraestructura que están contempladas en el presupuesto de este año y que tan necesarias son para el desarrollo de nuestro país.”, agregó el Ministro.
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El Banco Central pone límites a las colocaciones de deuda de las provincias

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El Banco Central (BCRA) fijó nuevos parámetros para autorizar a los bancos a tomar deuda de los gobiernos locales, con el objeto de “poner límites más estrictos a la exposición del sistema financiero al sector público provincial”, informó la entidad. La medida que rige desde el 1 de agosto reduce del 40% al 20% la relación entre los servicios de la deuda y los ingresos fiscales, informó el ente monetario.

En su reunión semanal de los jueves, el directorio del Central determinó que la nueva norma (Comunicación A 6270) que estará en línea con lo estipulado en la ley de Responsabilidad Fiscal, explicó la autoridad monetaria en un comunicado.

De acuerdo con la Comunicación citada, se mantienen algunos requisitos que la autoridad monetaria debe considerar antes de dar su acuerdo para que las entidades financieras adquieran un título público provincial, tales como que el pedido de endeudamiento sea analizado previamente por el Ministerio de Hacienda y que dicha deuda cuente con garantía de ingresos.

En este sentido, “la normativa introduce un cambio relevante al establecer que, para obtener la aceptación del BCRA, el ratio servicios de deuda/ingresos del estado provincial que emite el título no podrá superar el 20%” de sus ingresos proyectados.

“En la actualidad, se autoriza que ese ratio llegue al 40% y, además, para este cálculo se computa exclusivamente la deuda garantizada con el sistema financiero local. A partir de este cambio, se incluirá también la deuda contraída en el exterior”, añade.

Esto significa que los nuevos topes regirán tanto para los préstamos contraídos en pesos como en dólares, en lo que se considera una decisión que va en línea con una política de poner límites al gasto público, en este caso de los Estados provinciales.

“Estos modificaciones en los requisitos para que las entidades puedan adquirir títulos públicos provinciales se efectuaron sin modificar los límites máximos de exposición al sector público reflejados en las normativa de Fraccionamiento del riesgo crediticio, con la intención de desarrollar un sistema financiero sólido y sustentable”, señaló un comunicado del ente monetario.

En un año electoral, el endeudamiento de las provincias creció 60,2% durante el primer trimestre y las emisiones de deuda se duplicaron. Según un informe de la consultora Economía & Regiones, al 31 de marzo el stock de deuda sub-soberana habría ascendido a $ 507.596 millones, con una expansión interanual del 60,2%, equivalente a $190.843 millones en valores absolutos.

“De esta manera, los servicios totales de deuda subsoberana alcanzaron los $ 26.861 millones en el trimestre, creciendo un 115% interanual y llegando a representar un 9,1% del total de ingresos corrientes netos de estos distritos, es decir, aun por debajo del límite del 15% establecido por el artículo 21° de la ley de responsabilidad fiscal”, indica el informe de la consultora.

El incremento proviene de la continua colocación de bonos de deuda por la reinserción del país en el mercado internacional de capitales. En tanto, la medición interanual demuestra que el stock total de títulos públicos, incluyendo los de moneda local, se amplió en $ 142.244 millones, lo que indica una suba del 89,7% en el último año.

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