ENERGÍA EÓLICA

La crisis energética de Europa desnuda las falencias de Eólicas y Solares

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 Pese a que la están tapando con montañas de palabrerías huecas y burdas distorsiones conceptuales, la muy severa crisis energética europea (que empuja a una crisis socio económica generalizada), está poniendo en evidencia la absoluta inutilidad como supuestas “grandes soluciones”, de las muy promocionadas “energías renovables sesgadas”, básicamente las eólicas y solares. 

Las llamo “renovables sesgadas”, pues las muy amañadas leyes argentinas que definen a las fuentes renovables, contra toda lógica y solo como efecto de las presiones de los grupos de poder a favor de eólicas y solares, excluyen del concepto -y de los consecuentes beneficios- a las hidroeléctricas de más de 60 MW. 

Es una aberración equivalente a pretender modificar con una norma legal, la ley física de la gravedad. Demostración clara del feroz poder de los personeros al servicio de los oscuros intereses de las “renovables”. 

Ya eran evidentes las serias limitaciones de las “renovables” eólicas y solares, mucho antes que se desatara la actual -muy peligrosa para la paz mundial- guerra entre Rusia y la OTAN, con Ucrania como chivo expiatorio. 

En efecto, ante la errónea política energética de Alemania -principalmente- y de España, acentuadamente volcados ambos países a las falsas y engañosas “soluciones” de las energías solar y eólica, afloraron y se acentuaron los problemas fácticos de sus sistemas energéticos nacionales, los que en parte pudieron disimularse por el respaldo del amplio sistema eléctrico interconectado de la UE (Unión Europea), que permitía cubrir los baches de Generación de Base. Alemania absurdamente canceló su plan nuclear, y “los verdes” pretendieron suplir esa energía con la producida por eólicas y solares, que se instalaron masivamente, en base a muy fuertes subvenciones. Algo similar hizo España, volcándose acentuadamente a eólicas y solares. 

Ambos países están pagando altos costos por sus erráticas políticas energéticas. Alemania, con tarifas eléctricas ya en marcada alza, antes de la crisis actual, y volcándose a una acentuada dependencia geopolítica por la alta incidencia del gas y del petróleo ruso en su matriz energética. En un marco de buenas relaciones bilaterales, eso sería solo un problema potencial…hoy es un atolladero sin solución fácil, al que fue empujada la UE por evidentes presiones de su “socio mayor extracomunitario”, allende el Atlántico. Y las tarifas de energía crecientes, implican mayores costos, que tienden a hacer menos competitivas las exportaciones germanas. Eso beneficia a sus competidores directos. China en primer lugar, pero también a EEUU, Francia, Japón y otros. 

Sin inmutarse por esas consecuencias, los “verdes” alemanes y los poderosos intereses vinculados a eólicas y solares, siguen presionando para invertir mucho más en esos generadores, sin importarles seguir incrementando los costos de la energía y los serios problemas de las intermitencias de esas generadoras solo aptas como Complementos, nunca Bases del Sistema Eléctrico. 

En una escala menor, similares problemas tienen España y otros de la UE, que además no encuentran solución para deshacerse de los voluminosos residuos que implican las gigantescas aspas eólicas- muy complejas y costosas para degradar adecuadamente, y lo mismo con los muy contaminantes paneles solares desechados, además de otros residuos de esas centrales al cabo de sus comparativamente breves vidas útiles. 

El mallado muy denso de interconexión eléctrica podía suplir o disimular los inconvenientes, proveyendo Energía de Base entre los miembros de la UE. Pero la UE es deficitaria crónica en su abastecimiento energético, lo cual se acentúa ahora, con las restricciones auto impuestas por la UE (o “sugeridas” por EEUU), al abastecimiento de gas natural por gasoductos y de petróleo, provistos por Rusia. Y los hidrocarburos no pueden ser sustituidos por las eólicas y solares, que solo son meros complementos, siendo inútiles como generadoras de base. Además, las eólicas y solares no pueden suplir los combustibles con los que se mueve el denso parque automotriz de Europa, ni pueden suplantarse en el corto plazo los vehículos con motores convencionales, por eléctricos o a hidrógeno; tecnologías estas últimas que también tienen sus limitaciones y elevados costos ambientales y económicos ocultos o poco conocidos. Intentando simplificar el entendimiento, de un tema con complejidades técnicas, cabe decir lo siguiente. Las generadoras eólicas y solares, son INTERMITENTES, o sea que sus funcionamientos tienen fuertes fluctuaciones, y se conectan y desconectan en forma totalmente imprevista. Eso sucede pues el ser humano no controla el sol ni los vientos. 

Por esas insalvables intermitencias, las eólicas y solares solo sirven como USINAS COMPLEMENTARIAS, siendo totalmente inútiles para suplir USINAS DE BASE. Para salvar esas intermitencias, las energías eólica y solar necesitan el respaldo “en caliente” (funcionando), de una o más centrales de base, para “tapar los baches de generación” y evitar violentas fluctuaciones en el voltaje. Eso tiene costos económicos y ambientales, ocultados por los grupos de presión promotores de eólicas y solares. 

De ser inyectadas directamente a las redes las energías eólica y solar, sin Usinas de Base que las estabilicen, quemarían todos los artefactos eléctricos, por los cortes de servicio y las variaciones súbitas de voltaje. 

Pese a disparatadas opiniones con visos de “imposiciones ambientales” de entes ultra ecologistas y supuestos especialistas energéticos afines a las “renovables sesgadas”, que incluso llegan a afirmar la “necesidad” de una matriz 100 % “renovable” (léase eólica y solar, básicamente); en general existe consenso entre analistas rigurosamente técnicos, que para no desestabilizar el sistema eléctrico con intermitencias insalvables, la incidencia total de eólicas y solares no debe pasar el 20 % de la matriz eléctrica, y solo excepcionalmente, en sistemas altamente interconectados (no es el caso argentino) podría llegar al 25 %. 

Siendo eólicas y solares ENERGÍAS COMPLEMENTARIAS, en cambio las ENERGÍAS DE BASE, de todo sistema eléctrico, se agrupan en tres grandes grupos tecnológicos:TERMOELÉCTRICAS, NUCLEARES E HIDROELÉCTRICAS. 

Las termoeléctricas funcionan consumiendo hidrocarburos, o sea gas, petróleo o carbón, combustibles que no son intercambiables en cada central, excepto algunas que pueden funcionar alternativamente con gas o derivados del petróleo. 

También pueden utilizarse biocombustibles, como sustitutos parciales (por los grandes volúmenes necesarios) de los hidrocarburos. 

Como en la vieja Europa, prácticamente no queda ningún tramo de río donde pueda construirse una nueva central hidroeléctrica (hace décadas terminaron de construir todas las posibles), entonces sucede que la hidroelectricidad ya no es alternativa viable para incrementar el parque de generación de Europa. Consecuentemente, como energías eléctricas de base la UE cuenta con solo dos alternativas: termoeléctrica y nuclear. 

Las nucleares producen energía básicamente limpia y económica, pero tienen dos inconvenientes: por una parte, sus construcciones llevan varios años, y lo más negativo es la fuerte propaganda en contra que los fuertes intereses creados (favorables a las “renovables sesgadas”), montaron en contra, en una suerte de terrorismo mediático. 

En ese cuadro de situación real, ante las serias limitaciones técnicas de las eólicas y solares, se está optando por considerar “combustible de transición” al gas natural, por ser el menos contaminante de los tres tipos de hidrocarburos, considerándolo ambientalmente “aceptable”, o compatible en el contexto actual y el de mediano plazo. Eso debe leerse como “se lo acepta, pues no hay otra alternativa mejor”. 

Lejos parecen haber quedado las épocas en las que las potencias colonialistas europeas y EEUU se abastecían a precios reducidos de hidrocarburos provistos por grandes productores, de economías subdesarrolladas, en muchos casos interviniendo en esos países para evitar o voltear gobiernos que no se subordinaban a sus presiones y mandatos de corte groseramente imperial.

 La propia crisis energética actual desnudó las falencias técnicas y costos elevados de las falsas “grandes soluciones” eólicas y solares, como se explicó antes. 

Pero además se debe desmontar otro grosero mito, impuesto por los personeros de las “renovables sesgadas”: el de las “energías limpias”. No lo son, tienen muchos y muy elevados costos ambientales, cuidadosamente ocultados por el entramado de intereses montado en torno a eólicas y solares, pues solo computan el período de funcionamiento, tapando groseramente los muchos costos ambientales de sus complejos procesos de fabricación, transporte, instalación, mantenimiento, y el complejo proceso de desguace al término de sus vidas útiles. 

También ocultan las enormes y desproporcionadas superficies que demandan las instalaciones de eólicas y solares, y las grandes áreas de exclusión que deben fijarse en torno a los molinos eólicos, para evitar accidentes a humanos y daños a ganados y cultivos circundantes. 

El Acuerdo de Paris sobre el Cambio Climático, es otro instrumento de presión, para atar a los países subdesarrollados, a aceptar y promover en forma desmedida, las instalaciones masivas de las poco eficientes y muy costosas energías eólica y solar, como verdaderas anclas que nos terminen de someter al subdesarrollo crónico. Argentina en particular, debe invertir en más Centrales de Base, específicamente hidroeléctricas (existen numerosos proyectos desarrollados por Agua y Energía Eléctrica y otros posteriores, como Corpus, Garabí y Panambí), nucleares, y termoeléctricas a base de las amplias disponibilidades de gas natural y la importante capacidad instalada y potencial adicional, para producir biocombustibles. 

Y se debe poner coto a las burdas y muy exageradas prebendas que benefician a eólicas y solares, incluyendo las prioridades de despacho (venta) de energía, sin importar sus precios mucho más elevados que los provistos por otras fuentes de generación.

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El parque eólico Medvezhenskaya de Rosatom entregó los primeros kilovatios a la red eléctrica de Rusia

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Desde el 1° de diciembre de 2021, el parque eólico Medvezhenskaya, ubicado en la región de Stavropol comenzó a suministrar energía eléctrica al mercado mayorista de electricidad y capacidades de Rusia.

La planta eólica tiene una capacidad instalada de 60 MW y consta de 24 aerogeneradores. El porcentaje de la localización de los equipos de la planta fue del 68%, confirmado por el Ministerio de Industria y Comercio de la Federación de Rusia.

Alexander Korchagin, el director general de NovaWind JSC, señaló: “El parque eólico Medvezhenskaya es nuestro 6° parque eólico terminado, cuya construcción nos llevó menos de 12 meses desde el momento en que recibimos el permiso para la construcción hasta su puesta en marcha. En dos años ya hemos puesto en marcha 720 MW de capacidad eólica en el sur de Rusia, lo que sin duda confirma la eficiencia tecnológica y organizativa de nuestros proyectos y soluciones. Ahora nos enfrentamos al próximo desafío, que es la construcción de parques eólicos en el marco del programa “DPM 2.0”, cuyos requisitos hemos abordado completamente preparados técnica y organizativamente”.

En total para 2027 Rosatom pondrá en marcha parques eólicos con una capacidad total de aproximadamente 1,7 GW.

Para referencia:

JSC NovaWind es una división de Rosatom cuya principal tarea es consolidar los esfuerzos de la Corporación Estatal en los segmentos avanzados y plataformas tecnológicas de la industria eléctrica. La empresa fue fundada en septiembre de 2017. NovaWind concentra la gestión de todas las competencias de Rosatom en energía eólica, desde el diseño y la construcción hasta la ingeniería energética y la operación de plantas de energía eólica.

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Alemania y España muestran limitaciones de eólicas y solares

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Con argumentos similares, en Alemania y España los sectores del ecologismo cavernario y los fuertes intereses económicos vinculados con las “renovables amputadas” fogonearon las instalaciones masivas de las energías eólicas y solares.

Enfatizan que eólicas y solares producen “energía limpia” (son las “renovables amputadas” que caprichosamente excluyen del concepto a otras fuentes como las hidroeléctricas, tal el caso de la sesgada “Ley Guinle” de Argentina) y las presentan como grandes soluciones.

En Alemania, el Partido Verde, que se sumó a la coalición de Angela Merkel, impuso como condición cancelar el importante y eficiente plan nuclear germano, buscando también cerrar las centrales nucleares en operación, apelando para ello a operaciones de terrorismo mediático, demonizando lo nuclear, exagerando y distorsionando los casos de Chernobyl y luego de Fukushima.

Tiraron por la borda la eficiente y competitiva industria nuclear que era una de las joyas tecnológicas germanas.

El argumento era –e insólitamente aun es- reemplazar la generación nuclear, con generación eólica y solar, lo cual es un absurdo sin asidero técnico. La generación nuclear, al igual que la hidroeléctrica, es totalmente apta para operar como Energía de Base del Sistema Eléctrico, pues se trata de energía de calidad, de previsible y programable operación, con voltaje constante.

En cambio las eólicas y solares, son fuentes generadoras de muy baja calidad, inútiles como Energías de Base, pues sus operaciones son totalmente aleatorias, sujetas a bruscos altibajos en el voltaje y a imprevisibles cortes de generación, pues el ser humano no controla los vientos ni el sol. Esos altibajos y cortes pueden solucionarse con acumuladores, lo cual es más caro aun, y muy contaminante.

Además las energías eólica y solar, son muy costosas por kWh.

Pese a las estentóreas declamaciones de los militantes del ecologismo cavernario, que afirmaban “reemplazar la energía nuclear con eólicas y solares”, Alemania debió suplantar sus cancelados nuevos proyectos nucleares y las usinas nucleares dadas de baja anticipadamente, con energía termoeléctrica, producida con abundante y creciente provisión de gas ruso, además de carbón polaco y de Norte América.

Total contrasentido de los ultra ecologistas, que exigiendo “generación limpia”, forzaron el aumento exponencial de la muy contaminante generación en base a carbón y la también contaminante generación en base a gas.

Adicionalmente, Alemania se vio obligada a aumentar sus importaciones de electricidad francesa, básicamente de origen nuclear.

Muy costoso y negativo todo eso, para los reales intereses del gigante económico germano. Una importante y creciente sangría de divisas, por las cuantiosas importaciones de energéticos, y una acentuada debilidad estratégica, al depender en proporciones significativas de energía importada, sin posibilidad de sustitutos propios.

Según trascendidos, el alto costo de la energía eléctrica, está limando la competitividad económica de Alemania; y los sectores del ultra ecologismo presionan para implantar más eólicas y solares, casi como mandato pseudo religioso, sin importar sus negativas incidencias en las tarifas eléctricas.

Si bien Alemania sigue siendo país líder económico de la Unión Europea, su importancia relativa en el concierto económico y geopolítico mundial se vio muy disminuida. Ya no es el primer exportador del mundo, y las nuevas potencias como China e India, la superaron o la están alcanzando, mientras Rusia se perfila como otro gigante económico de escala similar a la de los teutones.

Respecto a la energía hidroeléctrica, en forma maliciosa, los “informes técnicos” (mamarrachos dibujados) de grupos vinculados a eólicas y solares, dicen en forma sutilmente despectiva “Alemania no incrementa su generación hidroeléctrica”, ocultando que no lo hace pues ya hace décadas construyó todas las centrales hidros que su hidrología le permitió hacer. ¡No tienen lugares donde construir nuevas represas, ya las hicieron todas!

Algo igual sucede en toda Europa. Pero los ultras del ecologismo cavernario, pretenden presentar a las hidroeléctricas como una tecnología “anticuada”, lo cual es falso y malicioso.

En España, en sus años de “plata dulce” al crecer al amparo comunitario, no les importó aprobar elevados subsidios, sin los cuales las eólicas y solares no serían en modo alguno competitivas.

Con la crisis financiera mundial de 2008, se apresuraron a cortar subsidios costosos e innecesarios. Y los grupos de poder de eólicas y solares, pusieron el grito en el cielo. España continúa generando la muy competitiva energía nuclear, y al igual que Alemania, no construye más hidroeléctricas, pues ya hizo todas las posibles.

En Argentina, la ley Guinle y sucesivas normativas, establecieron una serie de ventajas prebendarias, a favor de las energías eólica y solar, con tarifas dolarizadas e indexadas, con prioridad para despachar (vender) a la red o a usuarios directos, sin importar que existan otras energías disponibles más económicas, implementando además irritantes privilegios impositivos y facilidades totales para importar equipos, con lo cual el argumento de “promocionar la industria argentina” es otra mentira más de los grupos ultra ecologistas y de los factores de poder vinculados a esas caras e ineficientes energías.

Incluso mediante amañados “escenarios energéticos” teóricos, pretenden imponer la supuesta “necesidad” de montar una matriz basada excluyentemente en esas falaces “nuevas energías limpias”.

Por encima de ciertos límites del orden del 20 % de la matriz eléctrica nacional, el sistema eléctrico pasará a tener baja confiabilidad técnica, por las intermitencias insalvables de los sistemas eólicos y solares, a los que se agregarían costos reales mucho más elevados.

Eso nos llevaría a un escenario patológico de pobreza energética, lo cual sería una pesada ancla que nos ate al subdesarrollo crónico. Eso es un objetivo geopolítico de los que quieren imponer la globalización salvaje, tornando inviables a las naciones excluidas de los grupos de poder atlantista.

Cierto es que las naciones están apelando a todas las fuentes de generaciones posibles, pero eso debe hacerse con coherencia y dentro de los límites de la solvencia técnica. O como dijera el tres veces presidente argentino “todo en su medida, y armoniosamente”.

Distinta y positiva es la generación de biomasa y todo lo referente a biocombustibles, pero ese ya es otro tema.

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Energía para el desarrollo o parches eólicos y solares para el subdesarrollo

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Poderosas las influencias y múltiples los tentáculos con los que operan los oscuros intereses vinculados con la generación termoeléctrica, la cual a su vez se vincula directamente con el accionar de petroleras y gasíferas transnacionales.

En Argentina, esos grupos de poder, siempre acentuaron sus acciones en épocas de gobiernos de orientación económica liberal; por ende anti nacionales y anti estatistas.

Son los que desde siempre se oponen a la hidroelectricidad, la energía nuclear, y en los últimos años los biocombustibles.

El accionar de esos grupos es tan oscuro y untuoso como el petróleo, y tan sutil, peligroso y etéreo como el gas natural.

Añadiendo confusiones y múltiples verdades a medias, desde hace pocas décadas, y con fuertes financiaciones e imposiciones provenientes de los centros del mega poder financiero mundial y los respaldos del Poder Atlantista, surgió como imposición supuestamente “necesaria” e “inevitable” la promoción a ultranza de las energías eólica y solar.

Se las presenta como “energías alternativas, limpias y grandes soluciones” además de “baratas, pues el viento y el sol son gratis” (pero no es gratis generar en base a eso), todo lo cual es falso y amañadamente engañoso.

No son “alternativas” pues en los sistemas eléctricos interconectados no pueden funcionar sin respaldos de energías de base, por lo general usinas termoeléctricas, que funcionan quemando petróleo, gas o carbón. No son “alternativas” pues no reemplazan a las usinas convencionales, son apenas parciales y muy poco eficientes parches, totalmente inútiles para funcionar como bases de ningún sistema eléctrico.

Y en los casos que se usan para consumos aislados, no interconectados, necesitan el respaldo de acumuladores, no solo para cubrir los baches de generación, sino también para evitar las fluctuaciones en el voltaje. Y los acumuladores (baterías) no solo son costosos sino también muy contaminantes.No son “limpias”, pues tienen múltiples contaminaciones, que sus promotores ocultan cuidadosamente, puesto que si se les descubre masivamente, se les caerá el principal de la batería de sus mentirosos argumentos con los que promocionan a ultranza a las eólicas y solares.

Su dependencia de usinas convencionales, para neutralizar las violentas oscilaciones del voltaje y sus constantes e imprevisibles baches de generación, tienen que tener el respaldo “en caliente” (funcionando) de usinas convencionales, por lo general térmicas (quemando gas o petróleo, o eventualmente carbón), lo que es contaminación relacionada con las “renovables amputadas”.

Pero también, sus amañados promotores, ocultan los elevados costos ambientales de eólicas y solares, en sus etapas de construcción, montaje, mantenimiento, y desmontaje y desguace al final de sus cortas vidas útiles.
¡No son energías “limpias”!

No son “grandes soluciones”, son apenas paliativos parciales, y de muy altos costos reales por kWh.

No pueden ser “grandes soluciones”, pues SON INÚTILES COMO ENERGÍAS DE BASE, por sus inmanejables intermitencias (en castizo común, “se prenden y apagan”, y “aumentan y disminuyen incontrolablemente el voltaje”).

Para cubrir esas acentuadas falencias técnicas insalvables por sí mismas, tienen que funcionar con los respaldos de usinas aptas como generaciones de base, las cuales son de tres tipos de tecnologías: hidroeléctrica, nuclear y termoeléctrica.

Tampoco son “energías baratas”, pues son problemáticas, poco eficientes, y sus costos reales por kWh (datos esenciales) nunca se difunden. ¡Por algo presionan para conseguir leoninas prebendas, como subsidios de las inversiones, tarifas dolarizadas e indexadas, exenciones de impuestos, prioridad absoluta para vender la energía sin importar que sea más cara, etc.!

Son “renovables amputadas” pues sin lógica alguna, la ley respectiva excluyó de las renovables, a las hidros de más de 60 MW, lo cual es amañado e incoherente.

La generación eléctrica basada en la biomasa (chips y otros residuos maderables), no adolece de intermitencias, como las eólicas y solares. Es una alternativa interesante como complemento marginal. Pero no es “energía limpia” (solo quema los residuos maderables, sino que todo el proceso de disposición del combustible, implica considerables costos ambientales en logística). Dados los enormes volúmenes maderables a quemar, no seria factible que operen más que como complementos generadores de los grandes volúmenes de energía que son y serán necesarios.

Los casos de Alemania y España, en los que eólicas y solares demostraron cabalmente su inutilidad como reemplazo de centrales convencionales, son muy claros, pero el ultra ecologismo y los promotores de “renovables amputadas”, los ocultan cuidadosamente.

Alemania, que invirtió fuertemente en solares y eólicas, debió al final reemplazar la energía nuclear cancelada, por masivas importaciones de gas ruso, carbón polaco y norteamericano y energía eléctrica nuclear francesa. El grado de dependencia energética que padece el gigante económico germano, es un pesado condicionante geopolítico y una gran sangría de divisas.

España, por su parte, apostó “alegremente” a subvencionar acentuadamente a las eólicas y solares, sin fijarse en sus costos económicos y sus ineficiencias operativas. Con la crisis financiera, se terminó el “gran romance” con los ultra ecologistas pro “renovables amputadas”.

Los motivos reales de las fortísimas presiones para imponer al como sea las ineficientes y caras eólicas y solares, más allá de sus limitados roles complementarios, son claros pero se ocultan bajo montañas de palabrerías huecas. Esos motivos son: Negociados escandalosos, financiando energías muy caras e ineficientes, incluso con “pasamanos” de las licitaciones, como un caso que involucró a Macri en un parque eólico. Solo son posibles en base a subvenciones muy elevadas, lo cual implica derroches de fondos, que se gastan en energías de baja calidad, intermitentes e inútiles como bases del sistema eléctrico.

Fuertes presiones e imposiciones externas, para instalar eólicas y solares importadas, en vez de invertir en usinas con altos porcentajes de componentes nacionales y de menores costos por kWh, además aptos como generadores de base, como son las hidros y las nucleares; las que además tienen vidas útiles mucho más prolongadas que las “renovables amputadas” eólicas y solares.

Eólicas y solares que se vinculan con las petroleras y gasíferas, pues necesitan usinas convencionales como respaldos operativos imprescindibles.

Coaccionan para imponernos masivamente las eólicas y solares, más del 20 % que se considera el máximo de la Potencia Instalada total técnicamente factible, que de superarse, provocará el desmanejo del sistema interconectado eléctrico, por las intermitencias de esas generadoras. Eso será un “salvavidas de plomo”, que nos hundirá en el subdesarrollo permanente, objetivo claro que nos quieren imponer los grandes centros del poder atlantista. Las ONGs ultraecologistas hasta mencionan la “necesidad” de mutar a una matriz eléctrica totalmente “renovable” (léase solar y eólica) o superior al 40 %, lo cual técnicamente es un disparate total, pero hasta hicieron “ejercicios teóricos” en tal sentido, tal el poder económico que manejan para presionar al como sea.

Para nuestro desarrollo socio económico, que es necesidad ineludible, necesitamos grandes cantidades adicionales de energía, tanto para la logística y transporte, como energía eléctrica. Pero energía eléctrica confiable, económica y de calidad. En tan solo una década, es previsible que necesitaremos incrementar la Potencia Instalada en más de 10.000 MW apta como generación de base, posiblemente incluso 15.000 MW, y eso implica comenzar cuanto antes sus complejas inversiones, pues según el tipo de generación, puede demandar entre 5 a 10 años.

Como es lógico en países con grandes reservas gasíferas, como es nuestro caso, ese valioso y versátil hidrocarburo debe servir prioritariamente para abastecer el mercado interno energético y como insumo petroquímico. La exportación de gas en bruto no debe ser el objetivo prioritario, como lo pretenden los sectores neoliberales, que solo apuestan a reducirnos a una economía primaria.

A la vez, es imprescindible dar fuertes impulsos a las obras de generación hidroeléctrica y nuclear, grandes productoras de energía de base, económica y no contaminante, para diversificar y revertir en la mayor medida posible el fuerte sesgo termoeléctrico de nuestra matriz energética, y continuar nuestros desarrollos tecnológicos en esos campos energéticos, los cuales poseen fuertes efectos multiplicadores en la economía nacional.

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El Imperio presiona para imponernos eólicas y solares – la pobreza energética de las “Renovables” amputadas

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Una de las primeras declaraciones del ¿electo? (aun no confirmado) nuevo presidente de EEUU, fue expresar que en su agenda prioritaria está “impulsar” (léase presionar, al más grotesco modo imperial), que el “patio trasero” (Íbero América) impulse las llamadas “energías limpias”.

Desde ya el propio concepto de “energías limpias” es una falsedad brutal, dentro de las muchas con las que se pretende imponer al como sea esas ineficientes y caras generadoras eléctricas.

Pero el tono imperativo, como del monarca que se dirige a sus súbditos, o peor aun, el señor feudal a sus siervos, muestra una vez más el rol de simples colonias dóciles a sus mandatos, al que nos quiere imponer a perpetuidad el accionar geopolítico de EEUU, con las claras complicidades de Gran Bretaña y las otras Potencias Atlantistas.

Y lo lamentable –pero no sorprendente- es que desde las progresías fuera de foco, como los troskos al estilo Del Caño (*), desde esos sectores que presumen de “avanzados” y supuestamente “izquierdosos” cargados de discursos “antisistema”, en rigor la juegan de dóciles servidores de las instrucciones emanadas desde los centros de poder del bloque Atlantista, el mismo que acciona sin pausa para imponer el neoliberalismo salvaje.

Esas progresías, repetidoras con poco o nulo raciocinio propio, de cuantas consignas convenientemente edulcoradas y presentadas como “de avanzada”, elaboradas y difundidas con sutileza desde EEUU y/o la UE, operan con fervor digno de mejor causa, sirviendo como operadores voluntarios de mensajes, ideas e iniciativas que son aviesamente contrarias a los Intereses Nacionales y a elementales criterios de defensa y protección de nuestra propia población.

De esa forma, utilizando en forma masiva el accionar de varias ONGs “ambientalistas” formadas principalmente en Gran Bretaña, las cuales luego se replicaron en numerosas nuevas ONGs “argentinas” y de otros países de Íbero América, machacan insistentemente, con consignas huecas de contenidos, o basadas en verdades a medias manipuladas para jugar con el terror y con la credulidad de gente simple; y sobre todo, instalando consignas agresivas y de nulas bases científicas, en sectores sociales de clases media y alta, huérfanos de causas nobles como el sincero patriotismo o el real humanismo, que pasan a ser dóciles colonizados mentales fácilmente manipulables…y en algunos casos, convenientemente favorecidos con cargos rentados en esas ONGs y sus vinculaciones políticas.

Un caso paradigmático de eso, es el del “ex” vocero de Greenpeace, Juan Carlos Villalonga, un fallido estudiante de ingeniería, que fundó un “sello de goma” con formato de ONG “ecologista”, y que luego llegó a ser diputado nacional por el macrismo, fogoneando persistentemente las masivas instalaciones al como sea, de ineficientes eólicas y solares; siempre sin hacerle asco cualquier tipo de tergiversaciones o falsedades técnicas y conceptuales. Una prueba más de las vinculaciones del ultra ecologismo cavernario, con los sectores más oligárquicos y antinacionales de la política. Pero ese ya es otro tema.

El caso es que a esas “progresías” no les importa ser totalmente funcionales a los mandatos del imperio, ni del “estado profundo” del poder financiero que opera en el mismo, ni del bloque de poder Atlantista (EEUU – Canadá – la UE – Japón), el cual pretende imponer la globalización salvaje como herramienta político – económica del ultra globalismo.

El Bloque Atlantista, claramente opera para mantener en el subdesarrollo crónico, a todas las naciones que aun no alcanzaron el estatus de desarrolladas.

Como lo graficó magistralmente el economista coreano Ha Joon Chang, “nos sacan la escalera” que conduce al desarrollo, impidiéndonos transitar los mismos pasos que en su momento dieron las actuales potencias económicas mundiales.

Buscan embretarnos en el subdesarrollo crónico, y en esa infame tarea, las “energías renovables amputadas” desempeñan un nefasto rol, al empujarnos al caos energético mayúsculo, lo cual es prolijamente ocultado y edulcorado por sus bien financiados promotores.

Son “renovables amputadas”, pues en forma amañada, la ley nacional que las define, sin ningún sustento técnico que lo avale, excluyó del concepto a las hidroeléctricas de más de 60 MW de Potencia Instalada (y de los múltiples beneficios definidos por las leyes especiales dictadas para favorecer a las “renovables”). O sea que de un plumazo, excluyeron a todas las hidroeléctricas importantes, que son las de mejores rendimientos operativos y mejores ecuaciones de costo/beneficio, o sea las de menores costos reales por kWh; dando a la vez “piedra libre” para seguir operando insidiosamente contra los proyectos hidroeléctricos muy factibles y altamente rentables, con toda la persistente e maliciosa campaña de desprestigio montada por las ONGs del ecologismo cavernario, que usa falaces argumentos que repiten periodistas de escasos conocimientos o directamente mercenarios al tanto por cuanto.

Pero es una jugada perversa, a muchas puntas, como se analiza.
 Buscan provocar el caos energético, que impida el desarrollo.
Al intentar que el sector eléctrico nacional esté abastecido por eólicas y solares, en porcentajes mayores al 20 % (que es considerado el límite superado el cual la preeminencia de fuentes intermitentes quitaría calidad y previsibilidad al sistema), ese contexto dificultará cualquier plan serio de desarrollo socio económico. Los sectores ecópatas (psicópatas de la ecología), que propugnan detener el desarrollo, sin importarles en nada lo social y lo humano, de parabienes. Esas presiones las están acentuando en África y en Íbero América. Nos quieren embretados en el subdesarrollo crónico, para que seamos dóciles proveedores de materias primas baratas.
 Llevan hacia un cuadro de pobreza energética nefasta.
Baja calidad del servicio eléctrico con altos y fluctuantes costos de la energía.
Eso está ocurriendo en Uruguay, donde se impulsó en forma desmesurada la generación eólica, cuyas intermitencias y costos desmesurados, además de las consabidas prebendas acentuadas que se instalan bajo presiones de las ONGs “ecologistas”, hacen recaer los costos y problemas muy serios, en los usuarios y en el propio Estado nacional. Ya existe el claro precedente de California, donde entre 2000 y 2001 ocurrió un descomunal desbarajuste eléctrico, a consecuencia del desmesurado énfasis dado a las ineficientes e intermitentes “renovables amputadas”. Eso provocó la caída de la transnacional Enron, que pretendía adueñarse de todos los sistemas de transmisión de Íbero América, para lo cual operaba el entonces “superministro” Cavallo, con su personero energético Carlos Bastos, hoy incomprensiblemente puesto en un cargo relevante en el Sector Energético Argentino. Pero eso es otro tema.
 Ocultan cuidadosamente que los equipos solares y eólicos son importados, con algunas pocas excepciones en partes menores.
Eso echa por tierra el falaz argumento que “buscan promover la industria argentina”. Y con eso gastan escasos y valiosos recursos, mal empleados en eso.
 Machacan con la muletilla de “energías limpias”, lo cual es una enorme falsedad.
Tienen muchos costos ambientales, cuidadosamente ocultados por sus promotores, entre ellos su directa vinculación con usinas térmicas, a las que necesitan como reservas “en caliente” (funcionando, para solucionar los baches de generación).
 Ocultan estruendosos fracasos de las “renovables amputadas”, registrados en el mundo.
Los ecólatras, ecópatas y similares, se llenan las bocas hablando de “los grandes ejemplos de utilización de “energías limpias y renovables” (falsas denominaciones de eólicas y solares), mencionando reiteradamente a Alemania y España. Y la verdad, es que hay sido fracasos estruendosos, tapados con la parafernalia de frases hechas y verdades a medias repetidas sin cesar. En Alemania, A. Merkel, para llegar al poder, hizo acuerdos con los minoritarios del “partido verde”, para lo cual debió aceptar el freno total al importante plan de nuevas usinas nucleares, desmantelando a la vez todo lo vinculado con ese desarrollo tecnológico para usos pacíficos, del cual Alemania era uno de los líderes mundiales.
Frenado el plan nuclear y con cierres de plantas nucleares anticipados; sin contar tampoco con la alternativa hidroeléctrica (pues desde hace muchas décadas explota racionalmente todo su potencial, y por ende no lo puede incrementar), los personeros del ecologismo cavernario ofrecieron “la gran solución” de eólicas y solares, además de algunos intentos de energía undimotriz en el Báltico. Muy costosa esta última y con problemas serios para la navegación, las otras dos supuestas “soluciones” prontamente mostraron sus altísimos costos reales y los muy serios problemas de intermitencias (digamos que “se prenden y apagan”, o que “se aceleran y frenan”, sin control humano posible).
En consecuencia de todo ello, Alemania pasó a ser acentuadamente dependiente del gas ruso (suministrado por varios grandes gasoductos, uno de ellos en el Báltico), de carbón polaco y de USA, y de energía nuclear generada en Francia. ¡Debacle total de las “limpias y renovables”!
España, por su parte, en años de la plata dulce, previos a la mega crisis financiera del 2008, en base a muy fuertes subvenciones (tal como se está perpetrando en Argentina, muy acentuado eso en los años macristas), impulsó masivas inversiones en eólicas y solares.
Cuando las finanzas públicas españolas comenzaron a tener serias limitaciones, “se acabó el romance” con las eólicas y solares. Y cuando hay que desguazar centrales eólicas y solares, al cabo de sus cortas vidas útiles, surge el enorme problema de que hacer con esos gigantescos desechos, costosos para desguazar y fuentes de basuras contaminantes.
 El tema no se agota, y a los argentinos nos quieren forzar a frenar nuestro importante desarrollo tecnológico nuclear, obstaculizando nuevas y muy necesarias inversiones en plantas generadoras nucleares. A la vez, con campañas insidiosas, pretenden impedir las también necesarias construcciones de grandes usinas hidroeléctricas.
En realidad, hidroeléctricas y nucleares, molestan a los fuertes intereses montados en torno a eólicas y solares, así como a sus asociadas directas, las usinas en base a petróleo o gas.

Para más datos, ver el libro LOS PROFETAS DEL CAOS, en mi blog.
(*) Nicolás Del Caño es un dirigente político trotskista, como tal muy afín a los intereses y postulados del sector oligárquico neoliberal.

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