El tabaco se consolidó como uno de los grandes protagonistas del fuerte repunte exportador de la agroindustria argentina en noviembre, un mes que dejó cifras récord para el comercio exterior del sector. En ese período, las exportaciones agroindustriales crecieron 36% en volumen y 25% en valor interanual, alcanzando 10,09 millones de toneladas por 4.715 millones de dólares, los mejores registros para un noviembre en al menos una década, de acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos procesados por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios.
Dentro de ese escenario expansivo, el complejo tabacalero mostró uno de los mayores saltos del año. Las exportaciones de tabaco crecieron 88% interanual, con 9,1 mil toneladas colocadas en el exterior, impulsadas principalmente por el tabaco desvenado, un producto de mayor valor agregado que refleja la creciente sofisticación de la oferta argentina en los mercados internacionales.
El desempeño del tabaco se inscribe en una tendencia más amplia de recuperación y diversificación de la agroindustria, donde 25 complejos productivos lograron aumentar sus volúmenes exportados en noviembre. Junto al tabaco, se destacaron el trigo, con un crecimiento del 133%; la cebada, con 110%; y la foresto-industria, con 91%, además de legumbres, arroz y soja, todos con incrementos superiores al 70%.
El buen momento del tabaco también se refleja en el flujo de divisas. En noviembre, 12 complejos agroindustriales alcanzaron los mayores niveles de exportaciones en dólares de los últimos 10 años, con un total de 1.043 millones de dólares, un grupo que incluye productos de alto valor agregado y nicho, como arroz, apicultura, frutas de carozo, aromáticas y especias, lo que refuerza la importancia de los complejos regionales dentro del entramado exportador.
A lo largo de 2025, además, la Argentina volvió a exportar 26 productos que llevaban años sin registrarse en el comercio exterior, una señal clara de diversificación de la canasta exportadora. Entre ellos aparecen algunos vinculados a la agroindustria y a las economías regionales, como arroz con cáscara, papel y cartón, aceites esenciales y hongos secos, lo que amplía el horizonte de oportunidades para sectores como el tabaco, que dependen de mercados externos para sostener su escala productiva.
En conjunto, diez grandes complejos explicaron el 95% de las exportaciones agroindustriales del país, encabezados por soja, maíz, trigo, girasol y cebada, pero con una presencia cada vez más relevante de sectores como el tabaco, la foresto-industria, el arroz y el maní, que aportan valor agregado, empleo regional y estabilidad exportadora.
Los principales destinos de estas ventas fueron China, Brasil, Vietnam, Perú, Indonesia, Malasia, India, Irlanda, Chile y Turquía, mercados que concentraron más del 55% del total exportado y que constituyen también destinos estratégicos para el tabaco argentino.
El fuerte crecimiento del tabaco dentro de este escenario confirma su rol como una de las economías regionales más dinámicas de la Argentina, capaz de aprovechar el nuevo contexto de apertura comercial y de responder con mayor producción, calidad y volumen a la demanda internacional. En un año marcado por la búsqueda de dólares genuinos, el tabaco vuelve a posicionarse como un pilar clave de la agroindustria exportadora.
Escriben Franco Artusso y Tobías Lucero, responsables de la sección Agroindustrial, Fundación Mediterránea. Luego de un primer relevamiento comparativo de precios de insumos agropecuarios en distintos países, esta actualización del trabajo analiza cómo evoluciona la competitividad asociada al costo de producir granos. Se vuelven a comparar precios de insumos y equipos agropecuarios en Argentina frente a los de otros países relevantes de la región y del hemisferio norte.
Se trata de una dimensión poco explorada en los análisis habituales sobre competitividad agropecuaria. Mientras que es frecuente medir la competitividad del sector desde el lado de los ingresos (comparar precios internos de los granos, tipos de cambio efectivos), son pocos los estudios que exploran los costos de producción (insumos, servicios, bienes de capital). Se sabe que el sector agropecuario argentino presenta serias desventajas en la comparación internacional por el lado de los ingresos, puesto que ninguno de sus competidores castiga la exportación de granos y derivados con impuestos a la exportación (“retenciones”), pero poco se conoce acerca de cómo se posiciona en materia de costos.
La información sobre este frente es escasa, en parte por los desafíos que implica su relevamiento:
En primer lugar, porque no existen bases de datos secundarias estandarizadas que permitan acceder de forma directa y sistemática a los precios de similares productos en distintos países, lo que obliga a recurrir a fuentes de información primarias y estrategias de relevamiento específicas, de tipo caso por caso.
En segundo lugar, porque a diferencia de los bienes de consumo masivo —para los cuales es relativamente más sencillo identificar productos similares en distintos países— los insumos agrícolas dependen de una cantidad diversa de factores (calidad y composición de los suelos, clima y tipos de cultivos predominantes, tecnología aplicada en los establecimientos, presencia de plagas específicas, regulaciones sobre el uso de determinados productos -ej. agroquímicos-, infraestructura y logística disponible para la distribución, etc.), que pueden ser significativamente distintos en cada país, lo que dificulta la elección de productos homogéneos para incluir en la comparación.
En tercer lugar, por ciertas limitaciones en las conclusiones a las que se puede arribar a partir de los resultados obtenidos. En efecto, aun cuando se logren salvar los dos puntos anteriormente mencionados, es decir, se pueda recolectar información confiable sobre precios de insumos comparables en distintos países, a menos que se conozcan las tecnologías específicas de cada país (dosis de cada insumo por unidad de medida, eficiencia con que se utilizan, etc.), la información obtenida puede ser insuficiente como para inferir linealmente el nivel de los costos a los que producen cada uno de ellos.
Para que se entienda este punto, un fertilizante puede ser utilizado y costar lo mismo en dos mercados (Brasil y Argentina), pero ello no implica necesariamente que costará lo mismo fertilizar los cultivos en estos dos países, dado que factores como la composición de los suelos y el clima de cada país influirán en las dosis efectivas de fertilizante (cantidad de litros o de kilos por hectárea) que son necesarias para lograr rendimientos similares en un determinado cultivo (toneladas de grano por hectárea). Estas diferencias y distintos parámetros de eficiencia determinarán en definitiva el costo final de fertilizar en cada país, aun cuando el insumo cueste lo mismo.
A pesar de estas complejidades, IERAL logró relevar precios en setiembre para cinco países: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. El estudio abarca un total de trece bienes y servicios, clasificados en seis grupos: fertilizantes, herbicidas, fungicidas, transporte de carga, combustible y maquinaria (ver Tabla 1, precios expresados en dólares).
Más cara que todos
En términos generales, los resultados muestran que Argentina es más cara en dólares que los otros países en la mayoría de los 13 productos relevados, en concreto: es más cara en el 69% de los casos con respecto a Brasil, Uruguay y Paraguay (en los tres casos es más cara en 11 de los 13 productos); y en el 54% de los casos con respecto a Estados Unidos (7 productos).
Sin embargo, salvo excepciones, no se observan grandes brechas entre los precios que se pagan en Argentina con relación al promedio de los otros cuatro países: los fertilizantes resultan 5,8% promedio más caros en Argentina; herbicidas un 8,2%; y los combustibles (gasoil grado 2) un 3% más caros. Las excepciones que se encontraron fueron: 1) Maquinaria agrícola, con el caso de los tractores los cuales se ubican un 31% por encima del valor promedio de los demás países, pero ubicándose las cosechadoras un 7% por debajo del precio promedio de la región; y 2) fungicidas, donde Argentina se ubica un 7,8% más barato que los restantes países, solo por encima del valor de EE. UU. (23,0 usd / lt vs 22,3 usd / lt).
Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea en base a Revista Márgenes Agropecuarios, CONAB, Agricultural Marketing Service (AMS – USDA), CATAC, Farmers Business Network, IF ingeniería en fertilizantes, Acerto Limited, Diesel Lange, AgChemical Solutions, Fomento Colonia Suiza, CREA, Sembrando Noticias y otras fuentes.
En suma, Argentina exhibe precios un poco más altos en dólares para la mayoría de los insumos relevados, incluso tratándose de bienes comercializables internacionalmente. Esto revela la existencia de distorsiones que encarecen la producción agropecuaria. Entre los factores explicativos pueden encontrarse: los resabios de las restricciones cambiarias, cargas impositivas acumulativas, regulaciones laborales muy rígidas, elevados costos logísticos internos, menor escala operativa y un contexto de mayor incertidumbre y volatilidad. Estos elementos, en conjunto, limitan el funcionamiento pleno de los mecanismos de arbitraje de precios y restan competitividad.
Teniendo en cuenta que el gobierno ha logrado avances importantes en materia de estabilización macroeconómica y cambiaria (afectado por el entorno de incertidumbre en el marco de las elecciones de medio termino), los desafíos de mediano plazo en términos de competitividad se trasladan al terreno microeconómico. Allí, el foco debe estar en mejorar el funcionamiento de los mercados de bienes y factores, reduciendo las distorsiones generadas por una trama de regulaciones, impuestos y regímenes laborales centralizados, diseñada en su momento para un tipo de organización económica —burocrática e intervencionista— que no arrojó buenos resultados en términos de crecimiento y desarrollo. Ese esquema debe dar paso a otro, que otorgue mayor libertad a los agentes privados para adaptar sus decisiones y organizar sus actividades productivas, de cualquier tamaño, en cualquier sector y región del país, en función de los recursos disponibles y las demandas locales e internacionales.
Por caso, no hay dudas que los costos de insumos y equipos agropecuarios locales están exacerbados por impuestos sobre ventas como Ingresos Brutos o tasas municipales sobre facturación de empresas, que otros países no aplican, y que al no reconocer como crédito el impuesto que las empresas pagan en sus compras, van generando el pago de impuesto sobre impuesto, y un sobrecosto que se traslada a los precios de los bienes a medida que estos recorren la cadena de valor. Avanzar en la sustitución de este tipo de tributación por impuestos más neutrales (caso del IVA) y en reformas en las otras áreas antes mencionadas, puede ser muy importante para acortar brechas de precios con los países con los que compite la producción local.
Dicho esto, no debe perderse de vista que el principal problema de la competitividad del sector agropecuario se encuentra por el lado de los ingresos y no de los costos, debido a que en Argentina los productores enfrentan derechos de exportación que reducen de forma directa el precio efectivo que reciben por sus productos, lo que tampoco ocurre en los demás países analizados.
Así, el agro argentino compite en el mercado internacional con una ecuación que sigue desequilibrada: insumos en general más caros y precios de venta más bajos. Superar este “doble castigo” resulta fundamental para recuperar competitividad y aprovechar plenamente el potencial productivo del sector.
La iniciativa busca profesionalizar la difusión de la yerba mate en Argentina y el mundo, con certificaciones internacionales respaldadas por la American Yerba Mate Association.
La Academia de la Yerba Mate presentó su programa integral de formación para crear líderes y comunicadores expertos que difundan la cultura y las propiedades de esta tradicional infusión argentina a escala global. Con certificaciones internacionales y un enfoque académico inédito en Sudamérica, la iniciativa busca consolidar un mercado gourmet de la yerba mate y fortalecer las economías regionales.
Formación profesional para un mercado global
La Academia de la Yerba Mate nace con el objetivo de profesionalizar el conocimiento sobre el mate, combinando tradición, cultura, técnicas de cata y preparación de infusiones. El plan de formación incluye tres niveles: Yerbarista®, Sommelier de mate® y YerbaMaster®, cada uno diseñado para abarcar desde el ritual de cebar hasta el análisis sensorial, el maridaje y el conocimiento agronómico de la planta.
“Formar un ejército de comunicadores de la yerba mate” es la misión que impulsa a los fundadores Leonardo Paredes y Ariel Lacher, sommeliers certificados internacionalmente. “Queremos darle al mate la jerarquía que ya lograron productos como el vino argentino, generando embajadores que promuevan su calidad y su historia en todo el mundo”, explicó Paredes a Economis.
Un plan estratégico de difusión y certificación internacional
El proyecto cuenta con el respaldo de la American Yerba Mate Association (AYMA), con sede en Michigan, EE.UU., lo que garantiza certificaciones reconocidas internacionalmente para los egresados.
El programa de la Academia no solo incluye clases teóricas virtuales y masterclasses con expertos en yerba mate, sino también prácticas de campo en yerbales de Misiones y Corrientes, donde los alumnos podrán conocer de primera mano los procesos productivos y las prácticas sustentables que caracterizan a esta producción nativa de la Mata Atlántica.
“Este enfoque integral nos permite formar no solo conocedores de la infusión, sino también defensores de su valor cultural, ambiental y económico para la región”, agregaron los fundadores.
Un espacio educativo para fortalecer las economías regionales
La Academia busca además apuntalar a los pequeños productores, ofreciendo una plataforma para visibilizar yerbas de calidad diferenciada, cooperativas y proyectos boutique que hoy luchan por posicionarse en un mercado altamente competitivo.
“La comunicación de la calidad y la diversidad de la yerba mate es una deuda pendiente. Mientras un kilo de yerba se discute en góndola, otros productos gourmet se valorizan mucho más. Queremos cambiar esa percepción y abrir un nuevo capítulo para la yerba argentina”, subrayó Paredes.
Las clases comienzan el 30 de abril y estarán abiertas a estudiantes de todo el país y del exterior, con el objetivo de formar una primera generación de expertos que lleven la cultura del mate a nuevas fronteras.
Máximas y principios de formación
La Academia sostiene tres principios rectores para la formación de sus futuros expertos:
Compartir conocimientos y experiencias en torno al mate.
Hablar con fundamento, respaldando cada afirmación con información precisa.
Transformar ideas en acción, impulsando la cultura matera a través de proyectos concretos.
Estas máximas buscan no solo formar profesionales, sino también consolidar una comunidad de promotores de la yerba mate que actúen como líderes de opinión a nivel global.
Hacia un 2025 con la yerba mate como protagonista
Con su plan 2025, la Academia de la Yerba Mate apuesta a transformar la forma en que se difunde y valora este producto emblemático. La formación profesionalizada, la certificación internacional y la construcción de una red global de especialistas serán claves para consolidar a la yerba mate como un referente de la cultura alimentaria y saludable en el escenario internacional.
A partir del 30 de agosto de 2023, se reanudarán las exportaciones de carne aviar procedente de la Argentina con destino a la Unión Europea, luego de que estuvieran suspendidas desde febrero debido a la detección de un brote de Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP).
Así, la Argentina logró que la Unión Europea vuelva a abrir su mercado para la carne aviar, decisión que refleja el trabajo conjunto realizado por la Cancillería Argentina, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), a fin de recuperar un destino de gran importancia para nuestras exportaciones.
Desde el momento de la detección, la Argentina adoptó una serie de medidas para recuperar el estatus de país libre de IAAP que permitieron controlar la enfermedad y su difusión. Estas medidas incluyeron una política de sacrificio sanitario, acciones de limpieza y desinfección en los establecimientos afectados y un programa de vigilancia para demostrar la ausencia de infección. Gracias a un trabajo conjunto de las autoridades argentinas y el sector productor avícola, se posibilitó que se cierren todos los brotes de IAAP en aves de corral presentes en el territorio nacional.
Luego de obtenida la declaración de país libre de IAAP el 7 de agosto pasado y comunicada a la Comisión Europea, como resultado de las gestiones efectuadas por la Embajada Argentina ante la UE, junto con la Agregaduría Agrícola, se obtuvo en un breve plazo la decisión de la UE, publicada el día de hoy, a través del reglamento (UE) 2023/1664, que permite que la carne aviar y productos aviar de la Argentina vuelvan a ingresar al mercado europeo.
Esta decisión permitirá a nuestros productores recuperar un mercado por exportaciones, que en 2022 ascendieron a 7,8 millones de euros, y significó un aumento del 100% respecto a 2021.
La empresa argentina Tecnoperfiles participó junto con el acompañamiento del INTI en un proyecto para mejorar y optimizar la eficiencia energética en la Base Marambio de la Antártida y a partir de esta exitosa experiencia pudo ampliar la presencia en mercados internacionales con exportaciones que hoy llegan a dieciséis países de América Latina. La firma se dedica a la fabricación de perfiles de PVC para aberturas y cuenta con filiales en Brasil, Chile y México.
“Un Estado que promueve una política industrial para el desarrollo impulsa este tipo de sinergias de saberes y competencias entre lo público y lo privado. Así se llega a la frontera del conocimiento y se transforma una innovación en un producto escalable y de exportación”, destaca el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren. Y agrega: “El modelo productivo-competitivo que llevamos adelante desde el equipo económico que lidera el ministro Sergio Massa apunta a esto: a agregar valor a nuestra producción, llevar el trabajo argentino al mundo y cambiar la estructura productiva del país”, enfatizó el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio De Mendiguren.
Por su parte, la presidenta del INTI Sandra Mayol, sostuvo que “el gran éxito que se alcanzó a partir de la sinergia entre el sector privado y el público es un ejemplo claro de la integración en pos del ahorro de energía, la reducción del impacto ambiental y la optimización de los recursos”.
Especialistas del instituto acompañaron a Tecnoperfiles en toda la logística para renovar las ventanas de Marambio ―que fueron donadas por la empresa―, en la capacitación a los especialistas para efectuar la renovación de las aberturas y en la realización de ensayos para asegurar tanto su rendimiento como resistencia a las condiciones climáticas adversas del lugar. Gracias a esta intervención y al trabajo en el resto de la envolvente se logró una mejora en la reducción de consumo energético (gasoil antártico), en la aislación térmica y en el confort para todos los que habitan la Base.
Silvia Velázquez, del sector de Evaluación y Rehabilitación Edilicia del INTI explicó que “las situaciones extremas como las que encontramos en el continente blanco generan grandes desafíos para el diseño y desarrollo de productos. El hecho de haber mejorado la eficiencia energética en un lugar tan inhóspito como la Base Marambio es una muestra de que este trabajo se puede replicar no sólo en cualquier lugar de Argentina sino también del mundo”.
“Recientemente hemos logrado la aprobación NOA del Miami Dade County a partir de diferentes ensayos presentados, lo que nos permitió obtener la certificación para ingresar al estado de Florida (que es muy exigente por las condiciones climáticas frente a los frecuentes huracanes). También fuimos contactados para realizar nuevos proyectos en la Antártida”, detalla Fernando Martínez, presidente de Tecnoperfiles.
“Somos una empresa en expansión que busca alcanzar nuevos horizontes y, por eso, seguimos invirtiendo en tecnología y apostando a la especialización de nuestro equipo de trabajo”, explica Martínez y también agrega que ya cuentan más de 450 talleres elaboradores en toda la región que forman parte de su red y cumplen con las normas europeas de elaboración.