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Premios Exportar: Klimiuk y un consorcio tealero fueron distinguidos por conquistar mercados

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En una señal política que excede lo simbólico, el Gobierno nacional utilizó la 30° edición de los Premios Exportar -realizada el martes en el Palacio Libertad- para reforzar una estrategia de inserción internacional con anclaje federal.

El dato sobresale: siete firmas tealeras y yerbateras de Misiones concentraron la mitad de las distinciones si se considera el esquema asociativo, en un escenario donde el Ejecutivo busca ampliar la base exportadora y mostrar resultados concretos en medio de tensiones económicas internas. La pregunta queda planteada: ¿se trata de un caso aislado o del inicio de una reconfiguración productiva con mayor protagonismo de las provincias?

El modelo exportador como política activa

La ceremonia organizada por PromArgentina —la Agencia Argentina para la Promoción de Inversiones y Comercio Internacional— funcionó como vidriera de una política pública que intenta articular al sector privado con el Estado nacional y las provincias. En 2025, el organismo acompañó a más de 1.500 empresas en 108 ferias internacionales, con un crecimiento del 75% y 80% respectivamente frente al año anterior.

Ese despliegue no es menor: implica una decisión institucional de intervenir en la promoción comercial externa, con herramientas como el Sello Exportador y la ampliación de espacios de negocios en ferias. En términos políticos, el Gobierno intenta instalar la idea de que la competitividad no depende solo de variables macroeconómicas, sino también de la capacidad de generar redes, certificaciones y presencia internacional.

En ese marco, el reconocimiento al Consorcio Exportador Tealero —ConexTea— en la categoría “Asociativismo para la Exportación” refleja un modelo que el Ejecutivo busca potenciar: empresas que se agrupan para ganar escala, compartir costos y disputar mercados globales. Las empresas que conforma el ConexTea son Klimiuk Infusiones, La Cooperativa Yerbatera 2 de Mayo, Don Layo, Fontana SA, Punta de Oro SRL y Yerbatera Don Máximo.

Misiones, entre la crisis y la oportunidad

El dato político-productivo más relevante de la premiación no estuvo en la lista formal de nueve ganadores, sino en su desagregación. De las 14 firmas reconocidas —considerando las integrantes del consorcio—, siete pertenecen a Misiones. Es decir, una provincia con economías regionales tensionadas logró capturar un protagonismo inusual en la agenda exportadora.

Las empresas tealeras y yerbateras premiadas no solo consolidaron mercados tradicionales como Estados Unidos, Rusia y Malasia, sino que avanzaron en la apertura de nuevos destinos como Perú y el ingreso a China. En términos de volumen combinado, ese bloque ya compite con los principales jugadores del sector.

A eso se suma el reconocimiento a una firma yerbatera en la categoría “Embajador Exportador del Norte”, lo que amplía el alcance del fenómeno. La lectura es doble: por un lado, evidencia la capacidad de adaptación de sectores golpeados; por otro, muestra cómo la asociatividad puede convertirse en una herramienta para compensar desventajas estructurales.

Correlación de fuerzas en la economía real

El mensaje político de fondo apunta a un objetivo explícito: ampliar la base exportadora. Actualmente, alrededor de 10.000 empresas exportan en Argentina, un número que el propio esquema institucional considera insuficiente para sostener el desarrollo productivo.

En ese contexto, el protagonismo de Misiones reordena parcialmente el mapa. No desplaza a los grandes complejos exportadores, pero introduce una variable incómoda: la posibilidad de que economías regionales, con menor escala individual, ganen peso a partir de esquemas colaborativos.

Para el Gobierno, este tipo de casos funciona como validación de su estrategia. Para el sector privado, abre una discusión sobre competitividad, acceso a mercados y necesidad de políticas sostenidas. Y para otras provincias, instala un antecedente que puede ser replicado.

Entre la política de promoción y los límites estructurales

La apuesta oficial combina promoción, articulación institucional y visibilidad internacional. Sin embargo, el desafío no se agota en la presencia en ferias o en los reconocimientos. Exportar —como se remarcó en la propia ceremonia— implica inversión, adaptación a estándares globales y capacidad de sostener competitividad en el tiempo.

Ahí aparece la tensión de fondo: cuánto de este impulso responde a una política estructural y cuánto a esfuerzos puntuales de sectores que logran adaptarse por cuenta propia.

En paralelo, la reconfiguración de PromArgentina —antes Fundación Exportar— también marca un intento de actualizar la institucionalidad de la política comercial externa, en un contexto donde el Gobierno busca resultados medibles.

Un proceso en construcción

La consolidación de Misiones en esta edición de los Premios Exportar introduce una señal política que trasciende lo sectorial. Muestra que, incluso en escenarios adversos, algunos actores logran insertarse en el comercio global con estrategias propias y respaldo institucional.

Lo que queda por verse es si este impulso se traduce en un crecimiento sostenido de la base exportadora o si se mantiene como un fenómeno concentrado en sectores específicos. También, cómo evolucionará la articulación entre Nación, provincias y empresas en un contexto económico todavía inestable.

Por ahora, el Gobierno exhibe resultados y las provincias buscan posicionarse. El equilibrio entre ambos movimientos definirá si este tipo de reconocimientos anticipa un cambio más profundo o si apenas refleja una excepción dentro de una estructura que todavía no termina de transformarse.

Los premios Exportar

El Premio Exportar pondera desde hace tres décadas la labor exportadora y el aporte a la promoción de Argentina en el comercio exterior, con hincapié en las regiones del país, destacando tanto a empresas de bienes como de servicios.

Las empresas ganadoras de la trigésima edición del Premio Exportar en las distintas categorías evaluadas por el jurado fueron las siguientes:

  • “Primera Exportación”: SkyScale
  • “Empresa Exportadora Marca País Argentina”: AZ Editora
  • “Asociativismo para la Exportación”: ConexTea
  • “Embajador Exportador del Norte”: Kraus
  • “Embajador Exportador del Centro”: Complejo Alimentario SA
  • “Embajador Exportador del Sur”: Newsan Food
  • “Exportación Destacada de Servicios”: MachVision
  • “Exportación Destacada de Bienes”: GemaBiotech
  • “Premio Exportar a la Trayectoria”: Loma Hermosa Plast

En la ceremonia, las estatuillas de los Premios Exportar fueron entregadas por SucalescaDel Re; el director de Asuntos Internacionales y Comercio en la Sociedad Rural Argentina (SRA)Raul Roccatagliata; el presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE)Maximiliano Voss; y el expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA)Daniel Funes de Rioja.

A la entrega de distinciones asistieron, además, el secretario de Comercio, Pablo Lavigne; la presidenta de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL)Carla Martín Bonito; el presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA)Fernando Landa; y el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA)Fernando Furci, entre otras autoridades.

Acerca de la estatuilla

La estatuilla de esta edición del Premio Exportar fue confeccionada por el estudio de diseño industrial e ingeniería xCruza y representa un pequeño container construido de aluminio macizo anodizado, que simboliza la diversidad de las exportaciones argentinas.

En la parte superior del Premio se destaca una morfología alabeada de modo que, al apilarse todos los galardones, conforma una trama que simboliza a la bandera argentina flameando en el mar.

“El desafío que afrontamos fue cómo transmitir, por medio de una estatuilla, el esfuerzo y la dedicación de una empresa a lo largo de todo un año para expandirse y llegar a nuevos mercados”, explicó Victoria Riqué, codirectora del estudio junto con Carlos Genoud.

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YPF proyecta un superávit energético récord y busca contener el impacto en combustibles en plena tensión global

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En medio de la volatilidad internacional por el conflicto en Medio Oriente, el CEO de YPF, Horacio Marín, trazó un escenario ambicioso para 2026: la Argentina alcanzaría un superávit energético récord de al menos u$s10.000 millones. El dato, presentado en el IEFA Latam Forum 2026, no solo proyecta un salto en las exportaciones, sino que instala una tensión central para la política económica: cómo capitalizar el ciclo alcista del petróleo sin trasladar plenamente ese shock a los precios de los combustibles en el mercado interno.

La definición llega en un momento donde el barril de crudo se disparó hasta los u$s100, impulsado por la crisis geopolítica y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% de la producción global. En ese contexto, la estrategia oficial —expresada por la conducción de YPF— busca administrar esa renta extraordinaria sin erosionar el frente inflacionario.

Superávit energético: de déficit estructural a motor de divisas

El salto proyectado por YPF se apoya en una transformación estructural del sector energético argentino. El país pasó a ser exportador neto, con un peso creciente de Vaca Muerta como eje productivo.

El superávit estimado —no menor a u$s10.000 millones— representa un cambio de escala en la balanza comercial energética, históricamente deficitaria. La magnitud, además, podría ampliarse si los precios internacionales del crudo se sostienen en niveles elevados.

Sin embargo, la proyección no está exenta de incertidumbre. El propio Marín introdujo una variable de ajuste: analistas del sector anticipan que el precio del barril podría retroceder hacia la franja de u$s70 u u$s80 en las próximas semanas, en función de la evolución del conflicto en Medio Oriente.

Esa dualidad —precios altos en el corto plazo, posible corrección posterior— condiciona tanto la estrategia exportadora como la política de precios domésticos.

Combustibles: el equilibrio entre rentabilidad y presión inflacionaria

El punto más sensible del planteo de YPF aparece en el mercado interno. Con el crudo en alza, la discusión sobre el traslado a surtidor se vuelve inevitable.

Marín explicitó un criterio operativo: acompañar las subas y bajas del petróleo con un esquema simétrico. “Cuando sube, sube, y cuando baja, baja”, sintetizó. Detrás de esa fórmula hay un intento de construir previsibilidad en un contexto volátil.

En la práctica, los precios de los combustibles ya registraron incrementos en torno al 5%, con estimaciones que los ubican cerca del 10% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Aun así, la petrolera busca moderar el impacto a través de herramientas como el “micropricing”: valores diferenciados según franjas horarias y descuentos vinculados al autodespacho.

El mensaje es doble. Hacia el mercado, YPF intenta sostener márgenes sin perder competitividad. Hacia el Gobierno, busca alinearse con una estrategia de contención inflacionaria en un rubro altamente sensible.

Correlación de fuerzas: energía como activo político

El anuncio de un superávit energético de esta magnitud reconfigura el tablero económico. El sector energético se consolida como generador clave de divisas, en un contexto donde la restricción externa sigue siendo un factor estructural.

Para el Gobierno, el dato fortalece el frente externo y ofrece margen para la acumulación de reservas. Pero al mismo tiempo introduce una tensión interna: el precio de los combustibles impacta de forma directa en la inflación y en el costo de vida.

YPF, en ese esquema, opera como un actor bisagra. Su política de precios no es neutra: influye sobre el resto del mercado y funciona como referencia para las demás compañías. La decisión de moderar el traslado del crudo al surtidor implica, en los hechos, una intervención indirecta sobre la dinámica inflacionaria.

Un escenario abierto entre la renta externa y la presión interna

La proyección de un superávit récord no cierra el debate. Lo desplaza.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables: la evolución del precio internacional del petróleo y la consistencia de la política de precios en el mercado local. Si el barril se mantiene alto, la presión sobre los combustibles será difícil de contener. Si retrocede, se abrirá la discusión sobre la velocidad de ajuste a la baja.

Al mismo tiempo, el desempeño de Vaca Muerta y el volumen de exportaciones definirán si el superávit proyectado se materializa o queda condicionado por factores externos.

La energía vuelve al centro de la escena. Como oportunidad de dólares y como fuente de tensión interna. El equilibrio entre ambos planos todavía está en construcción.

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El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer “soluciones” integrales

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Una pyme de Misiones redefine su negocio y apuesta a exportar “soluciones”. El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer sistemas integrales. La empresa busca escalar en mercados internacionales con foco en África y Estados Unidos

En un contexto donde la industria nacional busca sostener competitividad y abrir mercados, una empresa metalmecánica de Misiones ensaya un cambio de enfoque que trasciende lo productivo: Lory Máquinas dejó de pensarse como fabricante de equipos para posicionarse como proveedora de soluciones integrales. El giro, explicitado por su gerente, Jorge Lory en una entrevista en LT17 Radio Provincia, no es solo discursivo. Se apoya en experiencias concretas de exportación y en una estrategia de inserción internacional que vuelve a poner en agenda una pregunta estructural: ¿pueden las pymes industriales del interior escalar sin cambiar el modelo de negocio?

El punto de inflexión aparece con claridad en una operación reciente. En 2025, la empresa vendió una máquina a Carolina del Sur, en Estados Unidos, y participó directamente en su montaje y puesta en funcionamiento. Allí, según describió Lory, se produjo un cambio de lectura: el producto dejó de ser una cosechadora para convertirse en una plataforma que integra múltiples funciones —cosecha, poda, fertilización, fumigación— y resuelve problemas operativos en origen.

Ese desplazamiento conceptual, de máquina a solución, redefine la lógica comercial y también el posicionamiento en mercados externos.

De Oberá al mundo: una estrategia que madura con los años

El intento de internacionalización no es nuevo. La empresa tuvo un primer contacto con el mercado africano en el año 2018, cuando colocó una máquina en Kenia. Allí detectó un diferencial estructural: mientras Misiones cuenta con unas 35.000 hectáreas de té, ese país africano supera las 260.000. La escala, sumada a un problema proyectado de escasez de mano de obra, configuró una oportunidad.

Sin embargo, en aquel momento la empresa no tenía capacidad operativa ni tecnológica para sostener esa expansión. El proyecto quedó en pausa.

Hoy el escenario es distinto. Tras años de acumulación de experiencia, capacitación y desarrollo, Lory Máquinas retoma esa agenda con un enfoque más sofisticado: diseñar equipos adaptables, optimizar logística —como el envío de múltiples unidades en un mismo contenedor— y acompañar la implementación en destino.

El dato no es menor. Implica pasar de una lógica de exportación puntual a una estrategia de inserción sostenida, con transferencia de conocimiento incluida.

Capital humano: el cuello de botella de la expansión

El crecimiento proyectado expone, al mismo tiempo, una limitación estructural. La empresa cuenta con entre 15 y 16 trabajadores y ya ocupa la totalidad de su capacidad instalada, en un predio de 2.000 metros cuadrados.

El problema no es solo de infraestructura. Es, sobre todo, de mano de obra calificada.

Lory lo plantea sin rodeos: la principal restricción para escalar no está en la inversión en maquinaria o en la ampliación edilicia, sino en la disponibilidad de trabajadores formados para el sector metalmecánico. La respuesta empresarial apunta a un esquema de vinculación directa con escuelas técnicas, a través de pasantías y formación en planta.

Ese modelo cumple una doble función. Por un lado, abastece de recursos humanos a la empresa. Por otro, genera un circuito de formación práctica que reduce tiempos de adaptación y fortalece capacidades locales.

En términos productivos, la ecuación es clara: sin capital humano, no hay expansión posible, incluso con demanda externa en crecimiento.

Exportaciones y mercados: oportunidades y límites

La empresa ya concretó exportaciones a destinos diversos como Ecuador, Brasil, África y Estados Unidos. En paralelo, registra consultas desde países de la región, especialmente Brasil y Paraguay.

El interés externo se apoya en un diferencial tecnológico específico: la capacidad de integrar múltiples funciones en una sola máquina, reduciendo costos operativos y dependencia de mano de obra. En mercados donde esa variable comienza a escasear, el valor agregado se vuelve decisivo.

Sin embargo, el propio Lory reconoce que, más allá de las consultas, los negocios concretos aún son limitados. La expansión internacional se encuentra en una fase de transición entre la exploración y la consolidación.

En ese punto, la estrategia empresarial se cruza con condiciones macro: tipo de cambio, costos logísticos y financiamiento inciden directamente en la posibilidad de escalar exportaciones desde el interior del país.

Una empresa familiar frente al desafío de escalar

El recorrido de Lory Máquinas también expone una dimensión menos visible, pero clave en la industria argentina: la continuidad generacional. La empresa atraviesa su tercera generación, con un fundador aún activo, un gerente que consolidó el negocio y un hijo ingeniero que incorpora herramientas de diseño y planificación más avanzadas.

Ese cruce de saberes —experiencia, gestión e innovación— permite sostener la competitividad en un sector donde la adaptación tecnológica es permanente.

Pero también plantea un desafío: cómo transformar una estructura familiar en una organización con capacidad de escalar sin perder flexibilidad ni identidad productiva.

Un movimiento en construcción

El giro hacia la venta de soluciones no garantiza resultados inmediatos, pero redefine el horizonte estratégico. La empresa ya no compite solo por precio o por volumen, sino por capacidad de resolver problemas complejos en contextos productivos diversos.

En las próximas etapas, la clave estará en convertir las consultas en contratos, ampliar la capacidad productiva y sostener la formación de mano de obra. También será determinante cómo evoluciona la demanda en mercados como Brasil o África, donde la mecanización aparece como una necesidad creciente.

El movimiento ya empezó. Resta ver si logra consolidarse como un modelo replicable para otras pymes industriales o si queda limitado a casos puntuales en un entorno todavía inestable.

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La foresto-industria argentina diversifica exportaciones y gana valor agregado

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La industria foresto-industrial argentina atraviesa una profunda transformación en su perfil exportador. En los últimos diez años, el sector no solo logró aumentar significativamente la generación de divisas, sino también diversificar su matriz productiva y ampliar la variedad de productos con valor agregado destinados a los mercados internacionales.

De acuerdo con un nuevo informe de coyuntura elaborado por la Asociación Forestal Argentina (AFoA) en colaboración con datos del INDEC y del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), entre 2015 y 2025 las exportaciones del sector crecieron un 40,7%, pasando de un promedio anual de 315 millones de dólares a un nuevo piso consolidado cercano a los 470 millones de dólares. El informe se enmarca en las actividades por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina, una entidad que desde 1946 impulsa el desarrollo sostenible del sector forestal y foresto-industrial argentino.

“El dato más relevante de esta década es el cambio en la arquitectura de las exportaciones. Hoy el sector foresto-industrial argentino funciona como un complejo multiproducto mucho más diversificado que años atrás”, explicó Claudia Peirano, directora ejecutiva de AFoA.

El gran salto de la madera aserrada

Uno de los cambios más significativos del período se observa en el crecimiento de la madera de pino aserrada, que pasó de representar apenas 10,5% del total exportado en 2015 a cerca del 29% en 2025, con un aumento en valor del 286%.

En paralelo, otros segmentos también mostraron avances importantes. Los tableros de fibra (MDF) duplicaron su participación en las exportaciones del sector, mientras que productos químicos derivados del pino, como colofonia y trementina, continúan consolidándose como un nicho de alto valor.

“La expansión de productos como madera aserrada, tableros y resinas refleja las inversiones que se han realizado en la industria y el esfuerzo del sector por generar más valor agregado a partir del recurso forestal”, señaló Peirano.

Celulosa: sigue liderando, pero con menor peso relativo

Si bien la pasta celulósica continúa siendo el principal producto exportado por la foresto-industria argentina —con 215,8 millones de dólares en 2025— su peso relativo dentro del total disminuyó significativamente en la última década.

En 2015 representaba el 58% de las exportaciones, mientras que en 2025 su participación se redujo al 45,2%, por el crecimiento mencionado de otros rubros del sector.

Más volumen y recuperación logística

El crecimiento en valor también estuvo acompañado por un fuerte incremento en el volumen físico exportado. Según el informe, el volumen de productos forestales enviados al exterior aumentó un 78% en la última década, superando de manera sostenida el millón de toneladas anuales desde 2021.

Este avance estuvo vinculado a la recuperación de la operatividad de los puertos de la Mesopotamia, lo que permitió mejorar la logística de exportación para productos de gran volumen como rollizos y madera aserrada.

El año 2026 comienza con señales positivas

El inicio de 2026 confirma la tendencia de crecimiento del sector. Durante enero, las exportaciones foresto-industriales alcanzaron 37,4 millones de dólares, lo que representa un aumento del 16,1% respecto al mismo mes del año anterior.

Entre los productos con mayor dinamismo se destacaron las resinas industriales, que crecieron 24% en valor, y la madera aserrada, con un incremento del 19%.

Un sector con potencial para seguir creciendo

Para AFoA, los datos muestran que la foresto-industria argentina tiene potencial para continuar expandiendo su presencia en los mercados internacionales, aunque advierte que mejorar la competitividad será clave para sostener ese proceso.

“Argentina cuenta con recursos forestales, capacidad industrial y oportunidades de inversión para seguir creciendo en el comercio internacional. El desafío es consolidar un marco que permita mejorar la competitividad y aprovechar las oportunidades que pueden abrirse en los mercados globales”, concluyó Peirano.

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Juegos de guerra

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Lo que pasó, Negro, es que es más difícil de lo que vos creés“. El ministro de Economía, Luis Caputo se justificó ante los empresarios reunidos en Córdoba, convocados por la Fundación Mediterránea. El reincidente intentaba explicar porqué, pese a los éxitos declamados, el riesgo país no cede y la Argentina sigue siendo sumamente frágil ante cualquier estornudo externo, como la guerra que acaba de estallar por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El auditorio se mostró comprensivo, pero lo cierto es que los datos no acompañan el optimismo de Caputo, quien prometió “un gran 2026” con inversiones nunca vistas que “van a generar cientos de miles de puestos de trabajo”.

“Ya hay inversiones aprobadas por 26.000 millones de dólares que son una muestra de confianza sobre lo que está pasando en Argentina”, deslizó. Después, en Mendoza, contó que hay otros 42.000 millones adicionales a aprobar mediante el RIGI. Sin embargo, esas inversiones por venir, se concentran en la minería y el petróleo, cuando el resto de la economía se derrumba sin encontrar el fondo del pozo. La industria argentina se convirtió en la segunda en el ámbito mundial, con mayor caída, con 7,9 por ciento en los últimos dos años, apenas por debajo de Hungría, que fue afectada por la guerra de Ucrania y una crisis energética. 

Caputo, en cambio, cree que la guerra en Irán jugará a favor de Argentina por la demanda eventual de petróleo, que hay en abundancia en Vaca Muerta. Puede ser. En el mediano plazo. En el corto, la guerra ya impacta en el valor del crudo y eso puede trasladarse al precio de los combustibles que podrían registrar aumentos superiores al 10% en los surtidores. Las naftas ya aumentaron 268,9% desde que asumió el gobierno libertario. 

Lejos del optimismo petrolero, Misiones ya siente los efectos de la guerra. La escalada obligó a paralizar cargamentos de yerba mate con destino a Siria. La naviera MSC -Mediterranean Shipping Company-, una de las principales operadoras del transporte marítimo mundial y una de las que opera en el puerto de Posadas, suspendió reservas de carga con destino a la región y aplicó recargos extraordinarios por combustible y riesgo de guerra.

La medida responde al deterioro de la seguridad en rutas marítimas estratégicas como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, corredores clave para el tráfico internacional entre Asia, Europa y Medio Oriente. Los recargos de emergencia por combustible (Emergency Fuel Surcharge) y por riesgo de guerra, están vigentes para reservas confirmadas desde el 3 de marzo. Estos cargos pueden alcanzar hasta 2.000 dólares por contenedor de 20 pies y 3.000 dólares para contenedores de 40 pies, lo que encarece de forma significativa el comercio exterior.

El impacto potencial para Argentina se concentra en un producto muy específico: la yerba mate. Siria es históricamente el principal importador mundial, con una demanda sostenida que absorbe buena parte de las exportaciones argentinas destinadas a Medio Oriente. La paralización de reservas y las restricciones logísticas amenazan con interrumpir temporalmente los embarques hacia ese mercado, uno de los pilares del negocio exportador del sector. Están en juego más de 20 millones de kilos, de los cuáles, buena parte sale de Misiones. 

La guerra, entonces, en la que Argentina tomó partido por “el lado correcto”, se suma a los problemas que ya arrastra la industria. La exportación de té cayó 18,1 por ciento en el último año y suma un alerta a las economías regionales, que tienen a la yerba en rojo desde hace tiempo.  Desde el sector industrial advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos.

Renso Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. El costo de la energía se triplicó y los combustibles aumentaron 300 por ciento. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.

Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. El empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió otra empresaria del sector.

La industria tealera pidió a Caputo la vuelta de un “dólar exportador” para fortalecer las exportaciones, pero así como ante las súplicas de los productores de yerba, las respuestas de Nación han sido nulas. 

Lejos de atender las demandas de las economías regionales, el ministro de Economía insiste en que el modelo no se toca: “La forma de ganar competitividad es bajando impuestos, bajando regulaciones…”, sentenció.

El ministro evalúa los resultados de su segunda gestión como un éxito. “Se logró hacer todo esto con la economía también creciendo y logrando sacar a más de 11 millones de argentinos de la pobreza, esto es algo que nos debíamos todos como país y todavía hay un largo camino por recorrer”, afirmó. 

Más allá de lo inverosímil del relato, llama la atención que el ministro no se ponga de acuerdo con el Presidente a la hora de hablar de la pobreza: Milei dice que son 15 millones los argentinos que salieron de la pobreza, a razón de un millón por mes, según sus últimos discursos. 

Difícil de sostener el argumento de la baja de la pobreza en medio del derrumbe económico, más de 300 mil puestos de trabajo perdidos y una inflación que lejos está de ser contenida. Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción de Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.

La inconsistencia es enorme, pero poco se cuestiona, porque hacerlo obliga a exponerse a la verborragia presidencial, como ocurrió durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Por momentos en tono vulgar, el Presidente dedicó su mensaje a disparar contra la oposición, particularmente el kirchnerismo y la izquierda, espacios que al mismo tiempo considera un riesgo latente y cadáveres políticos. 

El Presidente está convencido de que va camino a la reelección -su discurso del domingo pareció ser el lanzamiento de campaña-, justamente por la escasa capacidad de reacción de la oposición. El peronismo no logra salir de su interna adolescente y su poder de fuego se limita a Buenos Aires, donde Axel Kicillof debe lidiar con los caprichos del camporismo residual. 

Sin oposición real, Milei tiene allanado el camino, aún cuando los resultados de su gestión sean escasos. Ese escenario le permite darse lujos de “elegir” el lado correcto y exponer a la Argentina a una contienda innecesaria y lejana. 

Su alineamiento con Donald Trump es entusiasta y acrítico. Simplemente celebra acompañarlo. Este sábado fue partenaire de la Cumbre “Escudo de las Américas”, una especie de Consenso de Washington pero de la seguridad: el mandato de Trump es que los Ejércitos podrán intervenir en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos. Todo bajo la supervisión de Estados Unidos. La ley argentina prohíbe expresamente la intervención militar en la seguridad interior. Nimiedades. 

“I’m not going to learn your damn language. I don’t have time” (“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo”), dijo Trump para dejar claro quien impone las condiciones. El alineado auditorio de presidentes latinos celebró el “chiste”.

La iniciativa, presentada en el complejo Trump National Doral, implica el uso de fuerza letal y protocolos inéditos de cooperación en materia de defensa, según informó el mandatario norteamericano durante su discurso. Contra el narcotráfico y… contra China. 

La llamada Carta de Doral formaliza la estructura del bloque, que integran países como Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay, Chile, Costa Rica, Panamá, Honduras, República Dominicana, Bolivia y Trinidad y Tobago. El acuerdo destaca la presencia de mandatarios alineados con la doctrina “América Primero”. Entre los firmantes figuran Milei, Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y José Antonio Kast, presidente electo de Chile. El final del acto, con Trump regalando lapiceras a los presidentes, es digno de una comedia. Control vs Kaos.

Lejos de las mieles palaciegas, la realidad argentina es menos rutilante. La industria no para de caer, la construcción no levanta y el consumo está planchado desde hace meses. Los gobernadores no hallan respuestas en el Gobierno nacional y la caída de coparticipación asfixia a las provincias. Misiones conserva músculo para poder sostener la gestión, aunque cada peso exige un esfuerzo de distribución. 

Por primera vez en más de dos décadas, la Provincia tomó un crédito internacional para poder concretar inversiones en infraestructura energética, largamente negociadas con la Nación -desde gestiones anteriores- y sin respuestas de la Nación.

El gobernador Hugo Passalacqua logró destrabar un crédito de 75 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento que servirá para concretar la extensión de la línea de 132 Kv desde San Isidro, hasta Alem y Oberá. Son 180 kilómetros de una “autopista” energética, como definió Matías Sebely, intendente de una de las ciudades beneficiadas. Las obras se pondrán en marcha a la brevedad.

También en breve se anunciarán obras en rutas provinciales, con financiamiento propio y se gestiona otro crédito internacional, con el Banco Interamericano de Desarrollo, para obras la ruta nacional 14 y accesos a distintas ciudades.

El panorama es claro: de la Nación no podrá esperarse más recursos para obras o infraestructura. A arreglarse con lo que hay. Por eso la premisa de Passalacqua es gestión y gestión. La exigencia a los ministros es constante, aunque algunos pueden exhibir más resultados que otros.

El plan de ajuste sigue en camino y en el día a día, una gestión de cercanía y servicios, aunque sean mínimos. Mirar mejor, entrega de títulos, pequeños respaldos a la microeconomía son herramientas clave contra la escasez.

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