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El Tesoro sostiene la cotización del dólar

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Para la consultora Ecolatina, detrás de la cotización del dólar, no descartamos que el Tesoro haya persistido con las ventas en el mercado oficial. Siguiendo los últimos datos, Hacienda habría vendido USD 200 M entre el 17 y el 18, y al menos otros USD 12 M el viernes pasado. De esta forma, el stock de depósitos en USD en el BCRA pasó de USD 2.077 M el 16/12 a USD 1.869 M el 19/12. Recordemos que en la segunda semana de enero vence deuda soberana por USD 4.200 M, por lo que los depósitos actuales cubren 44% de los vencimientos. A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado). 

A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado). 

Una semana corta

El panorama cambiario-monetario finalizó sin grandes novedades:

1) El tipo de cambio oficial finalizó en $1.452,5, ubicándose 0,2% por encima de la cotización del viernes anterior y en el valor más elevado desde comienzo de mes. Por otro lado, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se habrían ubicado en torno a los USD 1.300 M.

2) Detrás de la cotización del dólar (cerró siete ruedas seguidas en torno a los $1.451), no descartamos que el Tesoro haya persistido con las ventas en el mercado oficial. Recordemos que desde el anuncio de la recalibración del esquema de bandas y programas de recomposición de Reservas del BCRA el lunes 15 de diciembre, el Tesoro habría virado la postura compradora que venía presentando en el MULC para contener el “reacomodamiento” del mercado a los anuncios y habría vendido instrumentos dólar linked en el mercado secundario. Siguiendo los últimos datos, Hacienda habría vendido USD 200 M entre el 17 y el 18, y al menos otros USD 12 M el viernes pasado, según se deduce de los movimientos de los depósitos en pesos. Descontando los movimientos netos con Organismos Internacionales, el stock de depósitos en USD en el BCRA pasó de USD 2.077 M el 16/12 a USD 1.869 M el 19/12 (último dato disponible). En la segunda semana de enero vence deuda soberana por USD 4.200 M, por lo que los depósitos actuales cubren 44% de los vencimientos (subiría al 60% de ingresar los USD 700 M de la privatización de las hidroeléctricas). A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado).

3) En este escenario, los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista se mantuvo sin grandes variaciones ($1.475), el dólar MEP operado con AL30 bajó 0,5% ($1.486), el CCL operado con CEDEARs cayó 1,2% ($1.529) y, por el contrario, el dólar blue subió 3,0% ($1.530). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 4%. Por su parte, el dólar futuro acompañó los movimientos del dólar spot: la devaluación implícita del contrato de diciembre se ubicó +0,1%, la de enero +2,5% y la de febrero en +4,7%.

Dólar oficial estable

El tipo de cambio oficial finalizó en $1.452,5, ubicándose 0,2% por encima de la cotización del viernes anterior y en el valor más elevado desde comienzo de mes. La cotización estaría sostenida por ventas del Tesoro en el mercado de cambios. Por otro lado, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se habrían ubicado en torno a los USD 1.300 M.

La brecha cambiaria se estabiliza

Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista se mantuvo sin grandes variaciones ($1.475), el dólar MEP operado con AL30 bajó 0,5% ($1.486), el CCL operado con CEDEARs cayó 1,2% ($1.529) y, por el contrario, el dólar blue subió 3,0% ($1.530). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 4%.

Los futuros de dólar al compás del spot

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre diciembre a febrero bajaron 0,2% y aquellos con vencimiento desde marzo 2026 subieron 0,1% Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +0,1%, +2,5% y +4,7% para diciembre, enero y febrero, respectivamente.

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El sistema financiero se reconfigura: normalización de encajes y nueva regulación de CNV

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El crédito en pesos al sector privado registró en noviembre, según el informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una contracción promedio mensual de 1,6% s.e. en términos reales, revirtiendo el rebote de octubre. La caída fue generalizada en la mayoría de las líneas, con excepción de los adelantos y los créditos hipotecarios. En términos interanuales, el crédito exhibió un aumento de 34,8% real y medido en términos del PBI alcanzó 9%, duplicando el nivel observado a inicios de 2024.

Si se consideran también los préstamos en dólares, el ratio de crédito total al sector privado alcanzó el 11,9% del PBI.

Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo, interpreta esta contracción como “un fenómeno mixto: menos demanda por capacidad de pago deteriorada y menos oferta por mayor aversión al riesgo”. Según explica, “con ingresos creciendo por debajo de la inflación, los hogares están priorizando consumo esencial y reduciendo el uso del crédito como mecanismo de financiamiento corriente”.

El ejecutivo también destaca que “la morosidad en préstamos al consumo y tarjetas continúa en niveles elevados, lo que llevó a las entidades a endurecer scoring, reducir límites y aumentar selectividad”. Aunque las tasas nominales bajaron marginalmente tras disiparse la incertidumbre electoral, “la tasa real sigue siendo positiva, desincentivando el revolving en tarjeta y frenando la demanda de nuevos préstamos personales”.

Los préstamos personales registraron una caída a precios constantes de 1,1% s.e., aunque mantienen un aumento interanual de 61,7%. Las financiaciones en tarjetas de crédito mostraron la mayor contracción del mes con 5% s.e. en términos reales, aunque en los últimos 12 meses acumulan un aumento de 19,9% real. Esta caída “está totalmente alineada con lo que venimos viendo en el sistema financiero”, dice Sanclemente y señala tres factores clave: menor capacidad de gasto real, ajuste por riesgo en los bancos debido a morosidad elevada, y costo financiero todavía alto a pesar de las bajas marginales en tasas nominales.

El crédito comercial de corto plazo se mantiene resiliente

Los adelantos exhibieron un crecimiento mensual de 2% s.e. a precios constantes, confirmándose como una de las pocas líneas expansivas del mes. Los documentos descontados registraron un aumento de 2,2% s.e., mientras que los documentos a sola firma continuaron mostrando una contracción de 3,3% real s.e.

Los préstamos con garantía real continuaron su trayectoria ascendente con 17 meses de crecimiento ininterrumpido, registrando el crédito hipotecario un crecimiento de 5,3% s.e. real frente a octubre. Los préstamos para la compra de vivienda acumulan un incremento de 232,4% en los últimos 12 meses, con el grueso del crecimiento explicado por los créditos hipotecarios ajustables por UVA.

Los préstamos prendarios, sin embargo, registraron su primera contracción desde mayo de 2024, con una caída de 1,7% s.e. a precios constantes, aunque resultaron 54,4% mayores al nivel de un año atrás en términos reales.

Para Sanclemente, el crecimiento hipotecario es limitadamente sostenible, por tres razones estructurales. El ejecutivo advierte que “mientras la UVA siga indexada a un ritmo que supera el crecimiento de ingresos para gran parte de la población, la demanda masiva está todavía contenida”. Además, señala que “varios bancos corrigieron tasas de UVA al alza para compensar riesgo, encareciendo cuotas iniciales” y que “el sistema financiero argentino no tiene aún un mercado profundo para sostener una expansión grande y estable del crédito hipotecario”.

“La reactivación existe, pero no configura todavía un ciclo hipotecario sólido ni masivo. Es una recuperación puntual, anclada en segmentos de ingreso medio-alto”, agrega.

Límite del 20% a cauciones en Money Market: impacto en liquidez bancaria

En noviembre, la vista remunerada creció 0,4% s.e. real, concentrándose el aumento en los últimos días del mes. Esta dinámica estuvo relacionada con la resolución de la CNV que fijó un límite máximo de 20% del patrimonio de los FCI de Money Market para invertir en cauciones, obligando a estos fondos a redirigir liquidez hacia depósitos bancarios.

Para Sanclemente, esta medida tendrá un impacto gradual pero positivo en el sistema financiero. “Los bancos recibirán más fondeo barato y estable (depósitos a la vista remunerados, plazo fijo corto, cuentas remuneradas), lo que reduce la dependencia del fondeo caro en el mercado de cauciones”.

Sin embargo, el CEO de Alprestamo advierte que “no se va a traducir inmediatamente en una caída fuerte de tasas activas” porque “la morosidad sigue alta, el crédito al consumo está en contracción, y los bancos priorizan recomposición de capital y provisiones”.

“La medida mejora la liquidez de los bancos, pero el impacto en mayores préstamos será gradual y más visible en segmentos de menor riesgo”, detalla.

Normalización de encajes de cara a este mes

En noviembre, la Base Monetaria cayó 1,3% real s.e., situándose en 4,6% del PBI. Hacia el final del mes, el BCRA avanzó en la normalización de los requerimientos de encaje, disminuyendo la exigencia integrable en pesos a partir de diciembre y reduciendo la integración mínima diaria del 95% al 75% de la exigencia total.

Esta medida, tomada ya superada la volatilidad del proceso electoral, se implementó de cara al último mes del año, en el que la Base Monetaria presenta típicamente una marcada estacionalidad positiva, según el informe del BCRA.

Para Sanclemente “la política monetaria entró en una fase de desinflación vigilada” y anticipa que “el BCRA va a evitar movimientos bruscos”. Con inflación mensual todavía cerca del 2,5%, el ejecutivo considera que “el sesgo sigue siendo contractivo, pero no agresivo”.

En cuanto a tasas, Sanclemente espera que “la medida de la CNV presione a la baja las tasas de depósitos y cuentas remuneradas, mejorando el costo de fondeo”. Sin embargo, advierte que las tasas activas “no van a caer fuerte en consumo por riesgo y morosidad elevada”, aunque “sí podría verse un ajuste leve en perfiles prime y créditos de corto plazo”.

Datos de la demanda en Alprestamo

En línea con la dinámica del crédito y el contexto de noviembre, el CEO y cofundador de Alprestamo compartió datos sobre la evolución de la demanda en la plataforma durante el mes:

  • Productos más solicitados: los préstamos personales fueron el producto más demandado, especialmente para consolidación de deudas, alivio de carga financiera mensual y necesidades de liquidez de corto plazo. Las tarjetas de crédito también mostraron alta demanda, con usuarios buscando mejores condiciones de costo financiero total, beneficios y programas de puntos.
  • Tendencia general: según el CEO, “el usuario está usando Alprestamo para optimizar su perfil financiero, no para endeudarse más”. La plataforma se está consolidando como una herramienta de comparación y toma de decisiones racionales antes que como canal de expansión del endeudamiento.
  • Perfil por género: las mujeres tienden a pedir montos ligeramente menores, con mejor comportamiento de pago y más foco en reorganización financiera del hogar. Los hombres solicitan tickets más altos, más orientados a consumo discrecional o consolidación de múltiples tarjetas.
  • Perfil por edad: el núcleo de demanda se concentra en el segmento de 26 a 40 años, enfocado en consolidación de deudas, liquidez y mejoras de condiciones. El segmento de 18 a 25 años solicita montos más bajos y primeras tarjetas, mientras que los mayores de 40 años presentan menor volumen pero perfiles más sólidos y decisiones más racionales.

“Lo interesante no es cuánto piden, sino cómo el usuario argentino aprendió a comparar: hoy llega a Alprestamo para tomar la mejor decisión posible. Eso es saber elegir”, concluye Sanclemente.

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Las bandas cambiarias ahora ajustarán por inflación, y el BCRA prometió acumulación de reservas

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Con cepo aún vigente, el BCRA redefine el régimen de flotación cambiaria y pasa a ajustar las bandas por inflación. A partir de enero de 2026 comenzará una fase de re monetización que busca normalizar la cantidad de dinero en la economía sin poner en riesgo la estabilidad de precios.

Con la inflación en baja y el frente fiscal ordenado, el BCRA intenta pasar de la emergencia al crecimiento.

El anuncio llega tras superar el período de mayor incertidumbre política y con indicadores que, según el propio Central, validan el programa económico. La inflación anual se ubicó en 31,4% interanual en noviembre de 2025, con expectativas que continúan ancladas a la baja según el REM.

Flotación entre bandas con ajuste por inflación

Desde el 1 de enero de 2026, el techo y el piso de la banda de flotación cambiaria se moverán todos los meses en función del último dato de inflación informado por INdEC con dos meses de rezago. El esquema mantiene el rol de las bandas como contención ante saltos abruptos del tipo de cambio, pero introduce una novedad clave.

Al no ajustarse por la inflación internacional, el techo de la banda se incrementa en términos reales con el paso del tiempo.

En la práctica, el Central busca ganar margen con el dólar sin resignar previsibilidad. El tipo de cambio deja de ser un ancla rígida y pasa a integrarse al esquema monetario con mayor flexibilidad.

Re monetización gradual y compras de reservas

El corazón del programa está en la acumulación de reservas internacionales. El BCRA proyecta que la base monetaria pase del 4,2 por ciento actual al 4,8 por ciento del PBI hacia diciembre de 2026. Ese crecimiento sería abastecido, en el escenario base, mediante compras de hasta US$10.000 millones en el mercado de cambios.

Si la demanda de dinero creciera un punto adicional del PBI, el monto podría escalar hasta US$17.000 millones, sin necesidad de esterilización sostenida. El Central remarca que todo estará condicionado a los flujos de la balanza de pagos y al comportamiento del mercado, una aclaración que busca desactivar temores a una emisión descontrolada.

La operatoria diaria tendrá un límite. Las compras representarán, en promedio, el 5% del volumen negociado en el mercado de cambios. La operatoria diaria tendrá un límite. Las compras representarán, en promedio, el 5% del volumen negociado en el mercado de cambios.

También se habilitan operaciones en bloque para evitar distorsiones en jornadas de baja liquidez, un punto sensible luego de semanas en las que el volumen cayó desde US$600 millones diarios a niveles cercanos a US$200 millones.

Más pesos, pero con sesgo contractivo

El BCRA insiste en que la expansión monetaria no implica un giro laxo. Mientras la inflación local siga por encima de la internacional, la política mantendrá un sesgo contractivo respecto de la trayectoria base de demanda de dinero. Si la demanda no acompaña, habrá correcciones.

La diferencia con etapas previas es estructural. El Central llega a esta fase sin pasivos remunerados, con un balance saneado y con una fuerte reducción de títulos públicos en su activo. Según datos oficiales, la proporción de deuda del Tesoro en el balance se redujo más de 65 por ciento en relación con las reservas brutas.

Crédito en recuperación y cambio de régimen

Los datos muestran un giro. Entre abril de 2024 y noviembre de 2025, el crédito bancario en pesos al sector privado pasó del 4,2 al 9 por ciento del PBI. En paralelo, el agregado monetario M3 creció de 14,5 a 16,7 por ciento del producto. Para el BCRA, la re monetización ya empezó y ahora busca consolidarse.

El contexto internacional y la reapertura del acceso del Tesoro a los mercados externos juegan a favor. Si la Nación logra refinanciar vencimientos en moneda extranjera, las divisas no se irán por la puerta de la deuda y quedarán en el balance del Central como reservas netas.

Comunicación y encajes

El programa se completa con dos definiciones operativas. Por un lado, el regreso del informe trimestral de política monetaria, que volverá a publicarse desde diciembre de 2025. El objetivo es reforzar la previsibilidad y reducir la incertidumbre.

Por otro, continúa la normalización de encajes bancarios, un proceso gradual que impactará directamente sobre la liquidez y la intermediación financiera. El BCRA deja claro que los cambios serán consistentes con la estabilidad de precios y que los encajes seguirán siendo una herramienta de calibración fina.

Lo que está en juego

El Central apuesta a un ciclo de expansión del crédito y de la actividad, pero bajo reglas distintas a las del pasado. Más pesos no implican más inflación si la demanda acompaña y si el respaldo viene por el lado de las reservas.

La incógnita no está en el diseño, sino en la ejecución. El mercado seguirá de cerca el ritmo de compras, la reacción del tipo de cambio dentro de las bandas y la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal.

El 2026 se perfila como el primer test de un régimen monetario que promete dejar atrás la escasez crónica de pesos sin volver a caer en los excesos de siempre. El 2026 se perfila como el primer test de un régimen monetario que promete dejar atrás la escasez crónica de pesos sin volver a caer en los excesos de siempre.

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El juego del dólar

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Escribe Bruce Edwards / F&D FMI – El dominio en el ajedrez consiste en ejercer control sobre casillas críticas que cubren rutas de movimiento vitales, no muy diferente de los atributos de una moneda de reserva dominante. De adolescente, Kenneth Rogoff tuvo su primera visión del mundo no dominado por el dólar en 1969, cuando abandonó el instituto en Rochester, Nueva York, para jugar contra campeones mundiales de ajedrez en lo que entonces era Yugoslavia. Rogoff continuó sus estudios en la Universidad de Yale y se sorprendió al escuchar a sus profesores anticipar el auge del rublo, dada la misura que había presenciado en el Bloque del Este controlado por los soviéticos.

Rogoff obtuvo un doctorado en economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y ha publicado investigaciones pioneras sobre diversos temas, incluyendo la independencia del banco central y los tipos de cambio. También fue economista jefe del FMI en 2001–03. Actualmente ocupa la Cátedra Maurits C. Boas de Economía Internacional en la Universidad de Harvard. Su último libroNuestro dólar, tu problema, examina el auge del dólar estadounidense y qué podría causar su caída. Discutió sus conclusiones con Bruce Edwards de F&D.

F&D: ¿Cómo llegó el dólar estadounidense a ser tan dominante como moneda de reserva?

KR: La respuesta corta son dos guerras mundiales. La Primera Guerra Mundial paralizó la economía británica, pero la libra esterlina siguió siendo, si no la moneda dominante, al menos codominante con el dólar. Tras la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña estaba arruinada, y Estados Unidos, con quizás el 40 por ciento del PIB mundial, se convirtió en el único juego disponible. Hacia el final de la guerra hubo un acuerdo —algo controvertido con los británicos— de que todos debían anclar sus monedas al dólar. Estados Unidos podía hacer lo que quisiera, pero con una gran salvedad: teníamos que intercambiar dólares por oro siempre que los acreedores oficiales lo pedían, lo que limitaba nuestro comportamiento. El título del libro se remonta a 1971, cuando el presidente Richard Nixon sorprendió al mundo diciendo: “¿Sabes lo que dijimos sobre cambiar tus dólares por oro? Ya no. No lo vamos a hacer.”

F&D: ¿Qué diferencia ahora en cuanto a que Estados Unidos utilice la fortaleza del dólar para reforzar su posición en la economía global?

KR: Empecemos por 1971, cuando Estados Unidos perdió el oro. En una reunión en Roma, los europeos y otros países en patrón dólar preguntaron al secretario del Tesoro estadounidense, John B. Connally: “¿Qué se supone que debemos hacer con todos estos billetes del Tesoro?” Y Connally respondió: “Bueno, es nuestro dólar. Ese es tu problema.” Nunca me gustó esa arrogancia, pero tras dejar atrás el patrón oro, Estados Unidos no tenía un plan para controlar la inflación. También era nuestro problema.

Avancemos hasta hoy, cuando estamos socavando la independencia de la Reserva Federal y tenemos problemas de déficit y deuda que amenazan la estabilidad financiera. Sí, es un problema para todos, pero también para Estados Unidos.

F&D: ¿Existen presiones sobre los bancos centrales para que sean menos independientes?

KR: Esas presiones han existido desde hace mucho tiempo. Cuando visité por primera vez el FMI en 1982, escribí el primer artículo sobre por qué deberías tener un banco central independiente y cómo podría ser una forma de afrontar la inflación. Otros también contribuyeron más tarde. Creo que la independencia de los bancos centrales ha sido la innovación política más impactante de los últimos 70 años. La gente puede discrepar, pero ha tenido tanto éxito que la gente ha olvidado por qué la necesita.

Incluso antes de que fuera presidente Trump, hubo presiones populistas, especialmente desde la izquierda, en economías avanzadas para que el banco central ayudara con el medio ambiente, con la desigualdad, y así sucesivamente. La pandemia fue una llamada de atención—quizá no deberíamos permitir este aumento de la misión. Pero sigue habiendo mucha presión, especialmente en Estados Unidos, donde la Fed se encuentra en una situación algo única. Pero la independencia del banco central está siendo atacada en todas partes. Me ha preocupado antes, pero nunca tanto como ahora.

F&D: ¿Han amenazado otras monedas con el dominio del dólar en la historia reciente?

KR: El yen fue una vez muy importante. Hubo un periodo en el que la economía japonesa parecía estar superando a la de Estados Unidos. Algunos de mis distinguidos colegas mayores en Harvard escribieron libros sobre cómo todos deberíamos imitar a Japón. En aquel entonces, Japón tenía la mitad de la población de Estados Unidos, pero su mercado bursátil y bienes raíces valían más. Parecía que nos estaban aplastando en todo. Pero actuamos duros con ellos, y cedieron en demasiadas áreas, terminando en una crisis financiera desastrosa. Pero las cosas podrían haber sido diferentes.

La decisión de China de atar básicamente el renminbi al dólar funcionó durante mucho tiempo. Pero hubo un periodo, empezando a principios de los 2000, cuando yo era economista jefe en el FMI, en el que dijimos: No deberías seguir haciendo esto. Eres un país grande y deberías tener tu propia política monetaria. Si fijas tu tipo de cambio, tiende a subir demasiado rápido el precio de bienes no comercializados, como las casas. Vas a tener inflación.

No creo que entendiera todas las dimensiones del problema al que se enfrentaba China en ese momento, pero si no se hubieran mantenido fijos en este tipo de cambio fijo—que distorsionó su desarrollo y que con el tiempo dejó de funcionar—la huella del dólar sería mucho menor. Hoy, Asia es la mitad del bloque del dólar. Podría haber sido más bien una cuarta parte o un tercio si China no hubiera estado girando en torno al dólar durante tanto tiempo.

Hay competidores del dólar en el margen: el euro, las criptomonedas, el renminbi, todos los cuales están minando poco a poco el dominio del dólar. Pero el problema mayor es que quizá los inversores no vean el dólar tan deseable como antes, y para absorber la oferta creciente, exigirán un tipo de interés más alto. El dólar podría mantener su posición número uno pero perder cuota de mercado.

F&D: En el libro dices que la deuda es el mayor peligro para la fortaleza del dólar y rechazas la idea popular de que la deuda estadounidense está segura. ¿Por qué?

KR: Así que hay una idea en todas partes, pero especialmente en Estados Unidos, de que la deuda es un almuerzo fácil: que los tipos de interés siempre van a ser muy bajos, así que no deberíamos preocuparnos. Bueno, los tipos de interés han subido. Y creo que los tipos de interés a largo plazo van a mantenerse altos durante mucho tiempo, al menos de media. Los factores estructurales las están haciendo altas, no solo en Estados Unidos, sino en Reino Unido, Francia, Japón, en todas partes.

Todo el mundo sabe que es brutal si tu hipoteca del 2 por ciento de repente sube al 7 por ciento. Los rendimientos de los bonos estadounidenses no han subido mucho, pero nuestros pagos de intereses casi se han triplicado respecto al PIB en poco tiempo. Son más grandes que el gasto en defensa. Estados Unidos tiene que adaptarse a este gran cambio y, en este momento, hay muy poca voluntad política para hacerlo. No culpo a ningún líder en particular. Seguiríamos teniendo un déficit enorme si tuviéramos un presidente completamente diferente. Puede ser muy difícil convencer al Congreso y al pueblo estadounidense de que frenen las cosas hasta que la economía llegue al borde del abismo.

Cuando el tipo de interés era cero, muchos economistas —incluidos algunos muy inteligentes— pensaban que las economías avanzadas en general ya no necesitaban preocuparse por la deuda. Esto se trasladó al trabajo del FMI. He dado charlas por todo el mundo advirtiendo que si los tipos de interés no se mantienen bajos, el servicio de la deuda se disparará. Pero me dijeron: No, no van a subir.

El tema dominante era la teoría secular de la estancación de Larry Summers. Paul Krugman también parecía argumentar que los tipos de interés reales serían cero para siempre. Olivier Blanchard, un gran economista, propuso un argumento similar. ¿Y si se equivocan? ¿Y si hay una guerra? ¿Y si necesitamos un despliegue militar repentino? Quizá los tipos de interés a largo plazo vuelvan a colapsar. Pero si no ocurre muy pronto —y si la IA no genera un crecimiento políticamente sostenible, no solo mayores beneficios a costa del trabajo— podría haber problemas.

Esta entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad. Visita los podcasts del IMF o escucha abajo para escuchar la entrevista completa.

BRUCE EDWARDS forma parte del equipo de Finanzas y Desarrollo

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Economía oficializó el bono en dólares al 6,50% bajo ley argentina

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El Ministerio de Economía oficializó la emisión del “Bono del Tesoro Nacional en dólares estadounidenses 6,50% con vencimiento 2029”, con un tope de USD 4.000 millones en valor nominal. La colocación, autorizada mediante la Resolución Conjunta 62/2025, forma parte del esquema de financiamiento aprobado por la Ley de Presupuesto vigente y apunta a reforzar la estrategia de estabilización fiscal y coordinar el perfil de vencimientos del Tesoro.

Un instrumento clave dentro del marco legal de crédito público

La Resolución Conjunta 62/2025, firmada por la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda, establece la emisión del nuevo bono en dólares para su licitación este 10 de diciembre de 2025, con fecha de emisión el 12 de diciembre y vencimiento el 30 de noviembre de 2029.

El instrumento se inscribe en el marco del Sistema de Crédito Público regulado por la Ley 24.156 y en las autorizaciones de endeudamiento previstas en la Ley 27.701, que continúa vigente para 2025 conforme al artículo 27 de la Ley 24.156 y a las adecuaciones implementadas por los decretos 436/2023, 56/2023, 23/2024, 280/2024, 594/2024 y 1104/2024.

El texto oficial recuerda que, conforme al artículo 60 de la Ley 24.156, ningún organismo de la Administración Nacional puede formalizar operaciones de crédito público no contempladas en el Presupuesto o en una ley específica. En este caso, la emisión se encuentra dentro de los montos autorizados en la planilla anexa al artículo 37 de la Ley 27.701.

Características financieras del bono y condiciones de colocación

El nuevo Bono del Tesoro en dólares presenta condiciones orientadas a fortalecer la demanda institucional y mejorar el perfil de financiamiento del Estado. Entre los puntos centrales:

  • Monto máximo autorizado: hasta VNO USD 4.000.000.000, según demanda de la licitación.
  • Moneda: denominación, suscripción y pago en dólares estadounidenses.
  • Tasa de interés: 6,50% nominal anual, pagadera por semestre vencido cada 30 de mayo y 30 de noviembre, con cálculo base 30/360.
  • Primer pago: 30 de mayo de 2026, período irregular.
  • Amortización: íntegra al vencimiento en 2029.
  • Denominación mínima: USD 1 de valor nominal original.
  • Negociación: cotización solicitada en A3 Mercados SA y en bolsas y mercados de valores del país.
  • Registro: bajo Certificados Globales a nombre de la CRYL del Banco Central, como Agente de Registro.
  • Exenciones impositivas: aplica las previstas en la legislación vigente.
  • Ley aplicable: República Argentina.

La colocación se realizará bajo los procedimientos aprobados en la Resolución Conjunta 9/2019, que regula la emisión de instrumentos de deuda pública, habilitando tramos múltiples según determine la Secretaría de Finanzas.

La resolución también delega en las autoridades de la Oficina Nacional de Crédito Público y áreas técnicas competentes la firma de la documentación necesaria para implementar la operación.

Financiamiento, orden fiscal y señales al mercado

La decisión se da en un momento de fuerte reordenamiento macroeconómico, donde el Gobierno sostiene que la consistencia fiscal resulta indispensable para la recuperación sostenida y la reducción del riesgo país.

Dentro del marco presupuestario vigente, la emisión busca: reducir tensiones de corto plazo en el perfil de vencimientos, fortalecer el programa financiero del Tesoro, ampliar la base de instrumentos en dólares bajo ley local, lo que aporta previsibilidad jurídica y operativa, y ofrecer alternativas a demandantes institucionales que operan en moneda extranjera.

La referencia explícita del decreto a la coordinación entre Finanzas y Hacienda —en línea con el Decreto 1344/2007— refleja la intención de mantener disciplina en el uso del crédito público, un componente central de la estrategia de estabilización.

En el sistema financiero, la expectativa es que el bono en dólares atraiga interés de bancos, compañías de seguros, fondos institucionales y operadores de mercado que buscan instrumentos de renta fija con rendimiento en moneda dura y bajo ley argentina.

También se prevé impacto en la curva local en dólares, que podría ganar profundidad y liquidez si la colocación alcanza montos significativos dentro del límite autorizado.

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