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Lanzan el primer ecosistema de servicios financieros descentralizados en criptopesos de la Argentina

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(Por Alejandro Tejero Vacas) El avance de la tecnología cripto alcanzó un nuevo hito en la Argentina con el lanzamiento del primer ecosistema de servicios financieros descentralizados en “criptopesos”.

Se trata de una alternativa creada por empresas locales que permite a sus usuarios pagar, tomar préstamos y recibir rendimientos en criptomonedas, todo a través de blockchain y sin intermediación de instituciones financieras tradicionales.

El desarrollo fue posible a partir de la alianza entre Buenbit, uno de los principales brokers de criptomonedas argentinos; Num Finance, empresa que provee los nuARS, una criptomoneda estable que sigue 1 a 1 el valor del peso argentino; y la fintech Pomelo, que prestó la infraestructura para que los pagos con criptos se ejecuten en forma inmediata en cualquier comercio.

En concreto, Buenbit lanzó una actualización de su aplicación que permite que la tarjeta Mastercard que cada usuario tiene asociada a su cuenta pueda ser usada para pagar con cualquiera de las criptomonedas de su portafolio, desde bitcoin y ether hasta stablecoins de dólar (DAI, USDC y USDT) y de pesos (nuARS) y, a cambio, recibir un reintegro del 2% en bitcoin, ether o DAI con cada pago.

Aun así, lo realmente novedoso de esta propuesta es su combinación con otros dos productos.

El primero de ellos es el staking de nuARS, una versión cripto de las cuentas remuneradas en pesos, que permite obtener una recompensa diaria del 70% de Tasa Efectiva Anual (TEA) con nuARS, muy similar a lo que hoy pagan las principales fintech del país, como Mercado Pago o Ualá.

La ventaja de esta criptomoneda es que su precio de compra y de venta es exactamente $ 1, por lo que permite a sus usuarios no perder dinero en comisiones.

Y, la segunda, es la posibilidad de tomar créditos por hasta 7 millones de nuARS al instante, con la única condición de dejar como garantía un 120% del valor del crédito en DAI, que puede cancelarse en cualquier momento y con un Costo Financiero Total (CFT) del 77% anual, menos de la mitad del interés que cobra cualquier banco comercial por un préstamo personal.

La combinación de los tres servicios da lugar al primer ecosistema de finanzas descentralizadas de la Argentina en “criptopesos”, sin la intervención de instituciones bancarias o del mercado bursátil, pero respaldada a través de la tecnología blockchain y los contratos inteligentes (smartcontracts).

“Hicimos un partnership con Num Finance y Pomelo para ofrecer una tarjeta Mastercard internacional contactless para pagar con cripto en cualquier comercio, y el staking de nuARS al 70%, que es principal criptopeso de mercado, con acreditación diaria de los rendimientos. Esto es como un cripto Mercado Pago, básicamente”, explicó Federico Ogue, director ejecutivo de Buenbit en una presentación a la prensa.

En ese sentido, aseguró que el objetivo de este conjunto de productos es “resolver con cripto, problemas cotidianos de las personas”, a través de “una plataforma segura y simple de usar que no solo facilita el acceso al mundo cripto, sino que convierte a las criptomonedas en una herramienta utilizable en el día a día con beneficios seguros y convenientes para nuestros usuarios”.

“Estamos trabajando para que, a medida que vayamos creciendo y sumando circulante y socios, tengamos nuevos casos de uso como remesas, pagos internacionales y créditos de mayor volumen para que, en cinco o diez años, cuando muchos más activos se tokenicen haya una unidad de valor en blockchain que no sea el dólar con la que se pueda transaccionar”, aseguró Santiago Migone, jefe de Operaciones de Num Finance.

El modelo de emisión de las stablecoins de Num asegura que por cada criptopeso (nuARS) en circulación hay, al menos, otro que lo respalda a través de monedas estables ligadas al dólar como lo son USDC y DAI, dos de las tres mayores stablecoins del mercado mundial.

“El hecho de hoy poder ir a cagar nafta a una estación de servicio o ir al supermercado y, en tres o cuatro clicks, poder pedir un préstamo, pagar con una criptomoneda y que ese comercio reciba pesos argentinos, sin horarios bancarios o burocracia da cuenta de toda la tecnología que corre detrás, con la infraestructura que aportan Num, Buenbit y Pomelo. Esto es algo que hace tres o cuatro años era impensado”, aseguró Gastón Irigoyen, director ejecutivo y cofundador de Pomelo.

Prácticamente inexistentes cinco años atrás, las empresas que prestan servicios financieros a través de tecnología blockchain y criptomonedas vienen creciendo con fuerza en la Argentina desde entonces, y hoy se consolidan como una alternativa que millones de usuarios eligen en el país.

De hecho, distintos estudios privados calculan que cerca de 2,5 millones de argentinos ahorran o invierten en criptomonedas, mientras que la Argentina es el país número 13 en el ranking de intensidad de uso de cripto en el mundo, según un estudio de Chainalysis.

En la actualidad hay varias empresas argentinas que ofrecen tarjetas (Visa y Mastercard) para pagar consumos con saldos en criptomonedas en cualquier parte del mundo y, a cambio, recibir reintegros de entre el 2% y el 21% en cripto, como son los casos de Lemon, Belo y Decrypto, aunque hay otras empresas internacionales como Binance que ya lanzaron un producto similar en el país.

Sin embargo, la puerta que se abre ahora con la posibilidad de usar monedas estables ligadas al dinero fiduciario de cada país – ya no sólo ligadas al dólar- permite pensar en nuevos servicios que amplíen el horizonte de esta tecnología a la hora de brindar servicios financieros.

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Cada vez más argentinos eligen productos bancarios digitales

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Solo el 19% de los argentinos continúa eligiendo a la banca tradicional de forma exclusiva

Solo el 19% de los argentinos elige a la banca tradicional que siempre había utilizado frente a otras alternativas digitales, de acuerdo al último informe elaborado por la empresa de tecnología financiera Backbase sobre consumidores digitales de la región.

De esta manera, “en Argentina, solo un 19% prefiere seguir con el banco que siempre ha utilizado”, de acuerdo a la encuesta solicitada por la firma a Americas Market Intelligence (AMI) que entrevistó a 1.403 consumidores bancarizados de siete países de América Latina.

De acuerdo al director de Backbase, Nicolás Perdomo, en declaraciones a Télam, esto significa que los argentinos “cada vez interactúan más con los productos bancarios digitales y amplían su demanda para obtener soluciones más avanzadas”.

Argentina “está en un buen camino desde el ambiente empresarial e idealmente las regulaciones locales evolucionarán para respaldar el desarrollo de este ecosistema”, destacó Perdomo.

“Varias fintechs han nacido en el país y se han regionalizado, como es el caso de Mercado Pago. Es un país ágil, flexible, innovador y desarrolla modelos únicos en el mundo”, afirmó el ejecutivo.

Perdomo resaltó también que ya “existen varios neobancos que han sido creados localmente como lo son Wilobank, Brubank, Reba, y Ualá”, y señaló que “todos estos neobancos nacidos en Argentina presentan una oferta de servicios 100% digital desde el móvil que incluyen diferentes tarjetas y formas de pagos y descuentos, beneficios y promociones incluidos en los productos”.

Al respecto, explicó que “la pandemia nos movió a todos a una realidad digital y muchos, una vez que se acostumbraron a la banca en línea, ya no sienten la necesidad de interactuar con un banco tradicional”, además de que “los neobancos operan con menos burocracia y ofrecen una mejor y más ágil experiencia para el cliente”.

También sostuvo que “hay una realidad generacional, ya que muchos millenials y miembros de la Generación Z ya están activos en la banca y como son generaciones completamente digitales, tienden a preferir a los nuevos jugadores del sector”.

En la región, el 51% utiliza todavía bancos tradicionales, “el 40% recurre tanto a un banco tradicional como a uno no tradicional, y el 9% únicamente a un actor no tradicional”.

En esa línea, el 89% de los consumidores de la región abrió una cuenta bancaria en línea de forma totalmente digital, y en Argentina, el 44% afirmó haber abierto una cuenta bancaria por internet en algún momento de su vida, y el 75% dijo acceder a su banca digital varias veces a la semana (10% más que en 2021).

En tanto, los consumidores adjudicaron la elección “a la facilidad y agilidad de uso”, indicaron desde Backbase.

Los productos digitales más utilizados resultaron ser la cuenta de ahorros (45%), la billetera móvil (39%) y la cuenta corriente (16%).

En ese sentido, “hay gran oportunidad y los consumidores locales están demandando nuevos servicios”, concluyó Perdomo.

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Paraguay celebró el 79 aniversario del Guaraní como signo monetario y anunció nueva familia de billetes

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El vecino país celebró ayer el 79 aniversario de la creación del Guaraní como signo monetario del Paraguay. En ese marco el Banco Central del Paraguay anunció que se emitirá durante el 2023 una nueva serie de billetes que remplazará a los billetes circulantes que en algunos casos tienen 60 años.

El Directorio del Banco Central del Paraguay aprobó este miércoles 5 de octubre de 2022 el inicio del proceso de cambio de la familia de billetes del guaraní, símbolo de su soberanía nacional.

“Las razones del reemplazo de la serie actual obedecen a una necesidad de modernización de nuestros billetes en un momento de significativos avances tecnológicos en la manufactura de los billetes, con modernas y novedosas medidas de seguridad, fundamentalmente para presentarla en un nuevo diseño con un formato homogéneo entre todas las denominaciones, conjugando las medidas de seguridad, con los personajes, naturaleza, fauna, flora y motivos que transmiten la identidad nacional”, destaca el comunicado del Banco Central.

Explican que el cambio de familia de billetes no significará eliminar ceros a las denominaciones, los
cuales mantendrán el mismo valor nominal de los billetes actuales. La composición será de billetes de: 2 mil; 5 mil; 10 mil; 20 mil; 50 mil y 100 mil guaraníes. Y en monedas: 50; 100; 500 y 1.000 guaraníes.

Otro aspecto que se define en un proyecto de cambio de familia de billetes es sobre los tamaños de estos: La decisión tomada en este aspecto es la de incorporar tamaños diferenciados en el largo de los billetes manteniendo el ancho de los actuales billetes, esto a fin de favorecer el reconocimiento de los billetes por aquellas personas con dificultades en la visión.

También en este proceso, se toma decisión sobre los colores de los billetes: Los colores de los billetes son aspectos de mucha relevancia para los usuarios en general, por estar familiarizados con los colores y por qué permite la identificación visual y la diferenciación instantánea entre una y otra denominación. En este aspecto se decidió mantener el color de algunos de los billetes e incorporar algunos cambios en otros.

Otra de las decisiones importantes pasa por la definición del material o del sustrato a utilizar: Actualmente los billetes en términos de sustratos están compuestos en un formato mixto, 4 denominaciones en sustrato de algodón y 2 denominaciones en sustrato de polímero. En este aspecto se mantiene el sustrato de los billetes en un formato mixto donde los billetes de menor valor serán fabricados en sustrato de polímeros y las de media y alta denominación en sustrato de algodón.

En cuanto a las medidas de seguridad de los billetes: La decisión de mantener aquellas que están orientadas o pensadas hacia al público en general, con las que están acostumbradas a utilizar para identificar un billete autentico sin la necesidad de recurrir a ningún medio mecánico más que el uso de la visión y el tacto (mire, toque y gire); también se mantendrán e incorporaran renovados elementos de seguridad que permiten comprobar la autenticidad de un billete a través de las máquinas y los cajeros automáticos, etc.

Los billetes de la nueva familia, que entrarán a circular en forma simultánea con las denominaciones actuales y que, pasado un tiempo, en la medida que sean retirados estos billetes, serán desmonetizados y reemplazados totalmente por los billetes de la nueva familia.

Antecedentes del Guaraní

Desde el inicio de la fabricación de billetes en 1943, el Banco Central del Paraguay ha introducido 2 familias de billetes. La primera estuvo compuesta por 7 denominaciones: 1; 5; 10; 50; 100; 500 y 1.000 guaraníes. La peculiaridad de estos billetes de la primera familia era que todas las denominaciones tenían tamaños diferentes: Los billetes de 1; 5; 10 y 50 guaraníes medían 12 cm de largo y en el ancho diferían cada uno en 0,5 cm. Los billetes de 100 y 500 guaraníes medían 14 cm de largo, mientras que el billete de
1.000 medía 16 cm de largo y 9 cm de ancho.

En el año 1963 se ha ampliado el cono monetario con la emisión de las denominaciones de 5.000 y 10.000 guaraníes, unificándose las medidas de los billetes en 15,6 cm de largo y 6,7 cm de ancho. Este tamaño se conserva hasta la actualidad en todas las denominaciones. En el año 1990 se ha incorporado el billete de 50.000 con la figura del soldado desconocido, que fue reemplazado por el 50.000 con el personaje de Mangoré.

Posteriormente en 1998 se dispone la agregación de la denominación 100.000, y en el año 2006 la denominación de 20.000. Ya en el año 2009, se incorpora el billete de 2.000, el primero con sustrato de polímero, en sustitución del billete de 1.000, que pasó a formar parte de las monedas y, por último, en el año 2011 la puesta en circulación del billete de 5.000 en sustrato de polímero. En promedio, las actuales denominaciones en billetes llevan aproximadamente 28 años circulando, con un
mínimo de edad de 11 años y un máximo de 59 años.

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Fintech: crecen los inversores sub 40

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Una nueva generación de inversores está creciendo en Argentina. Son jóvenes que, gracias a nuevas plataformas, han desembarcado en los mercados bursátiles de una manera más fácil, rápida y accesible que antes.

Tal es el caso de Simplestate, la primera start up argentina de inversiones en real estate, que con su misión de abrir los mercados de inversión a todas las personas con un mínimo de ingreso, ha logrado en sus primeros dos años de operación “crear” la nueva “generación de inversores”“Esta nueva revolución en el mundo de la inversión se ha visto facilitada por el auge de plataformas como Simplestate, fáciles de usar y que, como en nuestro caso, supimos entender el nuevo contexto de los más jóvenes”, comenta Gonzalo Abalsamo, co-fundador y CEO de Simplestate. “Se trata de un fenómeno generalizado durante y post pandemia, cuando el creciente desempleo, el aislamiento y la poca capacidad de ahorro, empujó a muchos a volcarse a opciones de inversión”, finaliza.

La startup creada hace un poco menos de 3 años por Gonzalo Abalsamo Joaquín Sepulveda Lemus ha registrado desde sus inicios hasta el día hoy un fuerte crecimiento en la cantidad de jóvenes que comenzaron a invertir a través de la plataforma en el mercado del real estate. Teniendo en cuenta el rango de edad entre los 20 y los 40, que contempla a la Generación Z y Generación Y, Simplestate registró en sus dos últimos años de operación un incremento del más del 1000% de esta franja etaria.

Si se toma de referencia solo lo que va del año 2022 y según el análisis realizado por la startup a través de su propia plataforma, los inversores sub 40 son más de 925, superando ampliamente a los de más de 41 años, que representan un poco más de 400. De estos más de 925 jóvenes inversores en su mayoría tienen entre 35 y 40 años y predominan los hombres. “Estas generaciones suelen confiar más en la tecnología y no solo para tener información y educarse, sino también para elegir nuevos estilos de vida como decidir qué hacer con su plata o ahorros. Elegir cómo invertir son parte de esta tendencia”, comenta Abalsamo. “Estos inversores centennials y millennials son mucho más arriesgados y se informan por las redes sociales, sin la intermediación de asesores. Por eso, desde Simplestate decidimos acompañarlos con propuestas y alternativas de inversión con un respaldo seguro y con montos de inversión sumamente accesibles”, agrega.

Para Simplestate resultó fundamental, a medida que fueron creciendo las inversiones por parte de estas generaciones, tener en cuenta sus preferencias, la priorización de sus experiencias por sobre el aumento de su patrimonio, acompañar la mirada a corto plazo que tienen y que deviene de la percepción de que el mundo está en constante transformación, la búsqueda de nuevas alternativas tecnológicas, como las criptomonedas, las billeteras virtuales y su conciencia social; todos aspectos que fueron clave para atraer cada vez a más inversores y más jóvenes.

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Entender mejor la manera en que los consumidores perciben la economía ayudaría a las autoridades a controlar la inflación

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Escribe Carlo Pizzinelli – Con el alza de la inflación a niveles sin precedentes en décadas, los hogares de todo el mundo se preguntan cuánto más tendrán que pagar por la gasolina, los alimentos y otras necesidades. Las respuestas pueden ayudarlos a tomar decisiones financieras personales importantes. ¿Deberían simplemente comprar esa nevera nueva, o esperar hasta más adelante y arriesgarse a que su precio aumente? ¿Deberían pedir un aumento al jefe para compensar la pérdida del poder adquisitivo?

Las respuestas no afectarán solo a los hogares sino a la economía en su totalidad. El motivo: los bancos centrales y los economistas académicos ven la inflación, en parte, como una profecía autovalidante. Si los consumidores creen que los precios aumentarán a un ritmo más rápido, tal vez se comporten de maneras que propicien la inflación: compran una nevera o solicitan un aumento salarial. Cuando hay más gente dispuesta a pagar por un número fijo de neveras, sube el precio, y ante un mayor número de personas que solicitan un aumento salarial, los empleadores suben el precio de los bienes o servicios que venden para compensar los mayores costos de mano de obra. El Presidente de la Reserva Federal Jerome Powell expresó esa inquietud en una conferencia de prensa reciente, cuando anunció un aumento de medio punto de la tasa de interés clave de la Reserva: “No podemos permitir un espiral de salarios y precios. Y no podemos permitir que las expectativas inflacionarias se desanclen. Simplemente es algo que no lo podemos permitir”.

La declaración de Powell explica el motivo por el que las autoridades económicas siguen con atención las expectativas inflacionarias de los hogares y las empresas, en encuestas sistemáticas, en diferentes horizontes temporales. En particular, un mayor número de pronósticos inflacionarios en tres a cinco años indica que las expectativas se están desanclando y que tal vez sea necesario un aumento de la tasa de interés para mantener la inflación bajo control. Asimismo, esto explica por qué los bancos centrales procuran dar forma a las expectativas del público respecto a acontecimientos futuros explicando sus políticas actuales y futuras. En realidad, el éxito de la acción de las autoridades económicas depende crucialmente de su capacidad para comunicar el efecto previsto a los hogares y encauzar sus expectativas como corresponde.

Café, gasolina

Todo esto genera una pregunta importante para los académicos y los encargados de formular políticas: ¿Cuál es nuestro grado de comprensión de las expectativas de los hogares? En la última década, un gran número de estudios sobre economía conductual se adentró en esta pregunta. Las conclusiones principales son que los hogares tienen opiniones muy dispares sobre la inflación y tienden a percibirla más alta y más persistente de lo que suele ser. Los consumidores también tienden a disentir sobre las perspectivas de inflación más que los expertos, a menudo cambian de opinión y con frecuencia se basan en unos cuantos productos clave que consumen sistemáticamente —como el café y la gasolina— para extrapolar los cambios en el costo de vida general. Además, las expectativas individuales están estrechamente correlacionadas con características demográficas, como sexo, edad, educación y orientación política. Por ejemplo, las mujeres y las personas con menos estudios o ingresos más bajos tienden a esperar una inflación más alta. Finalmente, experiencias anteriores —como haber superado la Gran Depresión o el embargo de petróleo de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en la década de 1970, que impulsó la inflación al alza— pueden determinar fuertemente las percepciones de la inflación que tienen las personas el resto de sus vidas (Malmendier y Nagel, 2016; Weber et al., de próxima publicación; D’Acunto, Malmendier y Weber, de próxima publicación).

Si bien estos resultados caracterizan la riqueza y complejidad de las expectativas de los hogares, no llegan a explicar en detalle cómo se forman esas expectativas. Cuando personas no expertas leen noticias sobre política monetaria y fiscal o acontecimientos económicos, ¿cómo integran esa información en las expectativas inflacionarias y otros indicadores fundamentales? ¿Es seguro asumir, para la formulación eficiente de políticas y para modelos teóricos, que las expectativas del ciudadano común son iguales a la de los expertos? Las respuestas a estas preguntas ayudarían a las autoridades económicas a guiar mejor las expectativas de los consumidores sobre los efectos de sus acciones.

En un documento reciente, mis coautores y yo nos propusimos buscar respuestas (Andre et al., 2022). Realizamos encuestas para medir las opiniones de los ciudadanos sobre los efectos de los shocks económicos en el desempleo y la inflación. Entre 2019 y 2021, recabamos respuestas de 6.500 hogares estadounidenses representativos en forma amplia de la población. Por separado, en el mismo período, encuestamos a 1.500 expertos, personal de bancos centrales e instituciones financieras internacionales, profesores y alumnos de doctorado, así como a economistas del sector financiero. Para las muestras de la encuesta recogidas durante la pandemia de COVID‑19, modificamos el cuestionario para asegurarnos de que las expectativas de los encuestados se remitiesen a la forma en la que funciona la economía en “épocas normales” en lugar de cómo funcionó durante las circunstancias excepcionales de la pandemia.

Shocks hipotéticos

Empleamos la encuesta para entender mejor la percepción de la gente del funcionamiento de la economía, o en el lenguaje de los economistas, sus “modelos subjetivos”. Pedimos a los encuestados que consideraran cuatro shocks hipotéticos a la economía de Estados Unidos: un aumento pronunciado en los precios del crudo debido a una caída en el abastecimiento mundial, un alza de los impuestos sobre la renta, un aumento del gasto público federal y un alza de la tasa de interés fijada como meta de la Reserva Federal. Estos shocks se estudian en forma generalizada en macroeconomía, pero también son conceptualmente comprensibles para los que no son expertos. A fin de garantizar que todos los encuestados basaran sus respuestas en la misma información, ofrecimos cifras actuales para las tasas de inflación y desempleo y les pedimos pronósticos para las dos variables en el año siguiente. Luego informamos sobre uno de los cuatro shocks hipotéticos y les pedimos que realizaran predicciones nuevas para la inflación y el desempleo.

Sus respuestas mostraron que las opiniones sobre los efectos de los shocks económicos variaban ampliamente, con grandes diferencias dentro de nuestras muestras de hogares y expertos y entre los dos grupos. En algunos casos, los hogares y los expertos incluso disintieron sobre si un shock en particular tenía un impacto positivo o negativo en la inflación y en el desempleo. Más sorprendente es que los hogares consideraron, en promedio, que un aumento de la tasa de interés de la política monetaria del banco central y un alza en los impuestos sobre la renta aumentarían la inflación, en forma contraria a las predicciones de disminución por expertos y muchos modelos de libros de texto (gráfico 1).

En la segunda parte de la encuesta, investigamos los orígenes de la desavenencia entre expertos y hogares y dentro de los dos grupos. Parte de la diferencia parece deberse a que los encuestados consideran que los shocks repercuten por diferentes canales de transmisión, en particular, los mecanismos de demanda o de oferta. Mediante un conjunto de preguntas de selección múltiple y recuadros de texto abiertos, solicitamos a los encuestados que describiesen los factores que consideraban al momento de realizar sus predicciones. Vimos que estas asociaciones explicaban una parte importante de las diferencias en los pronósticos. De manera no sorprendente, los expertos tendían más a remitirse a sus conocimientos técnicos, con el uso de marcos tomados del conjunto de herramientas que utilizan diariamente y, con frecuencia, en referencia directa a modelos teóricos o estudios empíricos. Por el contrario, los hogares utilizaron una gama más amplia de enfoques para realizar las predicciones. Tendían más a recurrir a experiencias personales, estar influenciados por opiniones políticas o simplemente adivinar cómo un shock dado podría afectar la economía.

Además, cuando los hogares piensan en mecanismos específicos de propagación de shocks, suelen sugerir canales muy diferentes a los de los expertos. Esto explica en parte por qué sus predicciones sobre algunos shocks difieren en forma tan marcada de las de los expertos. Por ejemplo, los hogares consideraron con mayor frecuencia el impacto de un aumento de las tasas de interés en los costos empresariales de obtener préstamos de capital, que se transfieren a los consumidores a través de precios más altos. Por otra parte, los expertos consideraron sobre todo el canal de demanda canónico, el cual predice una disminución de la inflación en respuesta a un aumento de las tasas de interés dado que los consumidores gastan menos y ahorran más (gráfico 2).

Indicios contextuales

¿Son estos resultados mala noticia para los bancos centrales? Si el público en general interpreta un alza de las tasas de interés como un presagio de inflación más alta, ¿podría ser más difícil para los bancos centrales contener la inflación? Un resultado final de nuestro ejercicio apunta a la comunicación eficiente de las acciones de política como una solución. Los indicios contextuales pueden determinar en qué canales de propagación piensan los ciudadanos y, por tanto, qué pronósticos realizan. Vimos que los hogares a los que se los invitó a considerar los canales de la demanda antes de realizar sus pronósticos tenían mayor probabilidad de predecir un efecto de shock de política monetaria que estuviese de acuerdo con el de los expertos.

Algo positivo es que, mientras los bancos centrales son conscientes desde hace tiempo del poder de sus declaraciones cuidadosamente redactadas para guiar las expectativas del mercado, parece que ahora se concentran más en poner su comunicación al alcance de una audiencia más amplia. Por ejemplo, Gardt et al. (2021) muestran que, como parte de una estrategia más amplia para expandir el alcance de su mensaje, en los últimos años el Banco Central Europeo estuvo más presente en las diversas plataformas de los medios sociales y utilizó lenguaje más simple en discursos y declaraciones de política monetaria.

Los resultados de nuestro estudio también brindan cierta orientación empírica en un sentido diferente pero relacionado. Los modelos macroeconómicos canónicos giran crucialmente en torno al supuesto de “expectativas racionales”, según el cual los hogares basan sus decisiones —sobre cuánto ahorrar, consumir y trabajar— en expectativas sobre el estado futuro incierto de la economía. Estas expectativas, a su vez, son congruentes con la manera en la que la economía evoluciona finalmente. El supuesto no significa que los hogares tienen conocimiento perfecto del futuro. Pero sí implica que si los hogares ven que el banco central incrementa las tasas de interés de manera inesperada y creen que esto reducirá la inflación, sus acciones posteriores finalmente se traducirán en un descenso de la inflación. Si bien este enfoque para modelizar las expectativas ha sido criticado a menudo como demasiado estricto o poco realista, decidir la forma adecuada para apartarse de él no es sencillo. Para que sea válido, todo distanciamiento con respecto a este pilar de la macroeconomía moderna debe reflejar fielmente la manera en que los hogares forman realmente sus expectativas. Nuestro estudio proporciona así una dirección preliminar para que los modelos macroeconómicos incorporen aspectos conductuales de las expectativas de los hogares que se basan en pruebas empíricas.

Una iniciativa de investigación creciente —encabezada por académicos destacados en este campo— procura usar perspectivas de la economía conductual para incluir características conductuales de la manera en que los hogares forman sus expectativas en los modelos macroeconómicos y apartarse de los supuestos clásicos de expectativas racionales. Este campo, conocido como macroeconomía conductual, se expande con rapidez, pero se enfrenta a algunos desafíos importantes. Requiere de un alto nivel de cálculos aritméticos, lo cual puede limitar su uso inmediato en el trabajo diario de política económica. Además, se basa de manera crucial en datos empíricos de cómo los hogares razonan sobre la macroeconomía y se forman expectativas, que los economistas conductuales pueden construir en forma robusta únicamente mediante numerosos y exhaustivos estudios. Sin embargo, podría influir de manera fundamental tanto en la macroeconomía teórica como en la formulación de políticas en el mundo real a futuro, y seguramente cumplirá una función central para la comunicación al incidir en las expectativas.

CARLO PIZZINELLI es Economista del Departamento de Estudios del FMI.

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