Ganancias

Reforma tributaria: proponen actualizar el Monotributo y evitar castigos al crecimiento

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Un nuevo informe de Focus Market, liderado por el economista Damián Di Pace, advierte sobre las profundas distorsiones entre el régimen simplificado del Monotributo y el de autónomos, que penalizan con bruscos saltos de carga tributaria a quienes buscan crecer y formalizarse. En vísperas del período de recategorización de julio-agosto 2025, el análisis propone revisar topes, escalas y modalidades de transición para evitar que el sistema siga expulsando contribuyentes hacia la informalidad.

Desde Focus Market elaboraron el siguiente Informe donde muestran que cambios debería tener el Monotributo y Autónomos para que sea un tributo más equilibrado.

“A los argentinos muchas veces nos cuesta ponernos de acuerdo, pero existe algo en lo que todos coincidimos: nadie quiere ser autónomo. El Monotributo, con todos sus límites, es la última trinchera para no caer en un régimen tributario que parece hecho para castigar al que trabaja por su cuenta. Se viene la recategorización del monotributo en Julio y hasta Agosto 2025 y es un buen momento para pensar donde estamos parados y que mejoras se le podría realizar al régimen para evitar distorsiones”, expresó Damián Di Pace. 

Desde su creación en 1998 mediante la Ley 24.977, el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes fue pensado como una herramienta de inclusión fiscal y protección social. Su objetivo era claro: formalizar a trabajadoras y trabajadores con bajos ingresos, brindándoles acceso a una cobertura previsional y de salud básica, mediante un sistema tributario simple y de bajo costo.

En el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional uno de los ítems es “armonización del Monotributo”. A lo largo de los años, este régimen se convirtió en la puerta de entrada al sistema formal para millones de argentinos. Pero también, con el correr del tiempo y la persistente inflación, el Monotributo fue perdiendo su capacidad de adaptación a la realidad económica del país. Los parámetros que definen las escalas quedaron muchas veces desactualizados, haciendo que quienes deberían seguir dentro del régimen simplificado terminen expulsados hacia el sistema general de autónomos, mucho más costoso y complejo.

Aunque actualmente la inflación muestra signos de moderación, los topes del Monotributo siguen desfasados, especialmente si se los compara en dólares o frente a los regímenes de otros países. Hasta el mes de Junio 2025 la categoría más baja (A) permitía facturar hasta $651.088 mensuales (unos USD 581), mientras que la más alta (K) tenía un tope anual de $82.370.281 (USD 73.527).

Escalas pesos-dolares
Fuente: Focus Market en base a ARCA

En contraste, al momento de su creación, el régimen permitía facturar hasta $144.000 anuales, que equivalía a USD 144.000 (dado el 1 a 1 con el dólar). Si se ajustara ese monto por inflación (IPC), el tope máximo actual debería rondar los $108.630.755 (USD 96.968), lo que deja en evidencia el atraso relativo del sistema

Este diagnóstico aparece también reflejado en el reciente acuerdo de Argentina con el FMI. Más allá de las metas fiscales y monetarias, el organismo internacional planteó una serie de reformas estructurales necesarias para el país. Entre ellas, destacó que el sistema tributario argentino es “excesivamente complejo y distorsivo”, con más de 155 tributos, aunque solo seis de ellos concentran el 80% de la recaudación. En ese marco, se recomendó avanzar hacia un esquema más simple, progresivo y eficiente, que incluya una transición más ordenada desde el Monotributo hacia el régimen general y una revisión profunda del impuesto a las ganancias.

Un monotributista de la categoría máxima, hoy, puede facturar hasta $82.370.281 al año y paga una cuota fija mensual de $1.050.323. Esa cifra incluye el impuesto integrado, el aporte jubilatorio (SIPA) y el aporte a la obra social.

Sin embargo, al exceder ese umbral, el contribuyente es expulsado del Monotributo y cae directamente en el régimen general, donde la carga impositiva se multiplica: pasa a tributar IVA (21% en la mayoría de los casos), Ingresos Brutos (del 3% en adelante según la jurisdicción) e Impuesto a las Ganancias, con alícuotas progresivas que alcanzan hasta el 35%.

Supongamos un profesional inscripto en la categoría K, con una facturación anual de $82.370.281. Bajo el régimen de Monotributo, paga una cuota fija mensual de $1.050.323, lo que representa aproximadamente $12.603.876 al año. Esto equivale a cerca del 15,3% de su facturación bruta anual. Sin embargo, si este mismo contribuyente excediera el límite del Monotributo y pasara al régimen general de autónomos, la situación cambiaría radicalmente. Considerando los impuestos, mencionados anteriormente, su carga tributaria total alcanzaría aproximadamente el 45% de su facturación, es decir, unos $37.066.626 anuales. Así, pasaría de pagar alrededor del 15% al 45% de su facturación en concepto de impuestos, en un salto abrupto y desincentivador.

La misma dinámica se observa en escalas menores. Un contribuyente de categoría H, con una facturación anual de $53.298.417, paga actualmente una cuota mensual de Monotributo de $340.061, lo que representa un total anual de $4.080.732. En términos relativos, este monto equivale apenas al 7,65% de su facturación bruta. Pero si al superar el tope se viera obligado a ingresar al régimen general de autónomos, bajo los mismos supuestos de carga impositiva, su carga escalaría fácilmente al 42% o más de su facturación, alcanzando en términos nominales alrededor de $22.385.334 anuales.

Estos ejemplos muestran con claridad que el problema no es solo el tope del Monotributo en sí, sino la enorme diferencia de carga tributaria entre uno y otro régimen, lo que desincentiva abiertamente el crecimiento y la formalización completa de los contribuyentes, Así, quien intenta crecer, pasa de ser un pequeño contribuyente a convertirse en un condenado tributario.


“El Monotributo argentino, aunque fue una herramienta útil en sus inicios, necesita de una urgente actualización, tanto en términos de su capacidad de adaptación a la inflación como en su diseño, para que los emprendedores no se vean obligados a optar entre mantenerse en la informalidad o enfrentarse a un régimen que castiga más de lo que acompaña”, 
indicó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market. 

¿Cómo es el régimen simplificado en otros países? ¿Qué ideas podríamos tomar?

Al observar los regímenes tributarios de otros países, surgen alternativas que podrían inspirar una reforma en el sistema fiscal argentino, especialmente cuando hablamos de la carga tributaria sobre pequeños y medianos contribuyentes.

El Flat Tax o “impuesto único” es una opción que muchos países han adoptado como alternativa al sistema progresivo tradicional. Este sistema tiene como principal virtud eliminar las distorsiones económicas que genera un sistema progresivo, generando un importante incentivo al crecimiento personal y empresarial, pues el esfuerzo adicional no se ve penalizado con tasas más altas. Esto evita lo que se denomina “enanismo fiscal”, donde los contribuyentes prefieren quedarse en una categoría baja para evitar los costos tributarios que implican escalar.

En Estados Unidos, el flat tax se aplica de manera escalonada, con tasas que comienzan en el 10% para los primeros ingresos de hasta USD 11.600 y alcanzan hasta el 37% para ingresos superiores a USD 609.351.

Cabe destacar que, mientras la categoría máxima del Monotributo en Argentina permite facturar hasta USD 73.527, los límites de ingresos del flat tax estadounidense son considerablemente más altos, lo que facilita que los pequeños contribuyentes puedan crecer sin ser absorbidos por un sistema tributario que puede resultar penalizador.El régimen tributario de Brasil para microempresas y pequeñas empresas, el Simples Nacional, permite la recaudación de impuestos en un solo formulario, simplificando la administración fiscal y reduciendo la carga burocrática. Las empresas tienen la ventaja de pagar un solo tributo que incluye impuestos federales, municipales y estatales.

La tabla de escalas del Simples Nacional comienza con una alícuota baja de alrededor del 4% para ingresos anuales de hasta USD 31.532, y sube gradualmente hasta un 19% para ingresos de hasta USD 840.859. Este sistema es muy favorable para las pequeñas empresas, ya que mantiene las tarifas accesibles y favorece el crecimiento dentro del régimen sin forzar a los contribuyentes a saltar a un sistema fiscal más complejo y costoso.

En el caso de Uruguay, el Monotributo está dirigido a quienes realizan actividades de pequeña escala, como las de trabajadores autónomos o emprendedores de bajo volumen de facturación. Al igual que el régimen argentino, se concentra en un único tributo que incluye tanto los aportes al sistema de seguridad social (BPS) como los impuestos nacionales vigentes.

Se divide en dos categorías principales: los unipersonales, con un límite de ingresos anuales de USD 28.155, y las sociedades de hecho, con un límite de USD 46.925. Si bien los topes de facturación son más bajos que los del régimen argentino, el sistema uruguayo es conocido por su simplicidad administrativa y la flexibilidad para pequeños contribuyentes. Además, la transición entre el Monotributo y el régimen general es más gradual, lo que da más tiempo para adaptarse a nuevas exigencias fiscales.

Los regímenes tributarios de Estados Unidos, Brasil y Uruguay ofrecen modelos interesantes para repensar el sistema fiscal argentino. El flat tax de Estados Unidos, con su simplicidad y foco en incentivar el crecimiento sin castigar el esfuerzo, podría ser una excelente alternativa para eliminar las distorsiones y desincentivos económicos del sistema argentino.

Por su parte, el Simples Nacional de Brasil muestra cómo un sistema unificado de impuestos, con tasas progresivas pero accesibles, puede simplificar la tributación de las pequeñas empresas sin sobrecargarlas. Y el Monotributo uruguayo, con su enfoque en la simplicidad administrativa y su capacidad de adaptarse a la realidad de los pequeños contribuyentes, es una opción a considerar para aliviar la carga fiscal y fomentar la formalización.

La clave radica en encontrar un sistema fiscal que no sólo sea más simple, sino que también impulse el crecimiento económico y la formalización, sin penalizar el esfuerzo de los contribuyentes.

A su vez, recordemos que aquellos que deseen usar los dólares del colchón no serán observados por su patrimonio si se pasan al régimen simplificado de impuesto a las ganancias, pero aún con una alícuota y carga tributaria muy grande. Sería bueno pensar en un régimen anterior al de ganancias similar al flat tax en Estados Unidos con una carga tributaria menor pero previsible y pagable.

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Más plazo para presentar y pagar declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) extendió los plazos para presentar las declaraciones juradas determinativas y efectuar el pago del impuesto a las ganancias y a los bienes personales de personas humanas correspondientes al ejercicio fiscal 2024. La nueva fecha de vencimiento para cumplir con ambas obligaciones será el próximo jueves 26 de junio.

Se trata de una segunda prórroga, dado que el organismo ya había extendido anteriormente los plazos que originalmente vencían entre el 1 1 y el 17 de junio, según el número de terminación de CUIT.

Cabe destacar -además- que en abril ARCA puso a disposición los aplicativos de Ganancias y Bienes Personales,  con más de 60 días de antelación al vencimiento de las presentaciones, cumpliendo con el compromiso asumido por las autoridades en febrero con las entidades profesionales.

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ARCA: recaudación de mayo cayó un 18% real al totalizar $15,8 billones

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Recaudación tributaria de mayo: el crecimiento nominal no compensa el freno real en los ingresos del Estado. La recaudación alcanzó los $15,8 billones, pero factores extraordinarios limitaron el crecimiento real

La recaudación tributaria de mayo ascendió a $15.862.862 millones, lo que implica una suba interanual nominal del 18,6%. Sin embargo, este crecimiento estuvo por debajo de la inflación interanual, lo que indica una contracción en términos reales. El acumulado entre enero y mayo totalizó $70.830.481 millones, con un incremento nominal del 58,4%.

Ganancias e IVA: entre efectos estadísticos y reformas impositivas

Uno de los factores más relevantes en la merma del crecimiento fue la comparación con un mayo 2024 inusualmente elevado, producto del pago del impuesto a las Ganancias por parte del sector financiero, que había registrado ingresos extraordinarios en 2023. Este año, el impuesto mostró una caída interanual del 13,3%, totalizando $4.779.706 millones.

En cuanto al IVA, la recaudación neta alcanzó los $4.388.330 millones, con una suba interanual del 41,7%. El componente impositivo creció 49,6% mientras que el IVA aduanero lo hizo en un 23,4%. Incidieron positivamente la menor devolución a exportadores y un tipo de cambio más alto, pero la reactivación de certificados de exclusión desde marzo afectó la base impositiva de las percepciones aduaneras.

Cambios normativos y su impacto en la recaudación

Varios factores regulatorios explican la menor dinámica de ingresos:

  • Eliminación del Impuesto PAIS, que había aportado $563.100 millones en mayo de 2024.
  • Reducción de retenciones a las exportaciones: en soja, del 33% al 26% para porotos; y del 31% al 24,5% para aceite y pellets. Trigo y maíz pasaron del 12% al 9,5%, y se estableció una alícuota del 0% para economías regionales.
  • Rebajas arancelarias a productos tecnológicos: celulares y consolas de videojuegos vieron reducciones de hasta 50% en aranceles a partir del 20 de mayo.

Otros tributos: fuerte repunte en combustibles y seguridad social

Entre los tributos que mostraron mejoras significativas se destacan:

  • Impuesto a los combustibles, con un alza del 99,1%, recaudando $376.026 millones.
  • Ingresos por seguridad social, que subieron 64,1% impulsados por la mejora en las remuneraciones brutas.
  • Créditos y débitos, con una suba del 76,3%, totalizando $1.126.694 millones.

En contraste, los derechos de exportación cayeron 7,5%, alcanzando $694.550 millones, debido a la baja de alícuotas y a la eliminación del programa de Incremento Exportador que habilitaba un tipo de cambio diferencial.

Recaudación bajo presión: desafíos para la política fiscal

El informe de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) confirma que, si bien la recaudación continúa creciendo en valores nominales, el contexto macroeconómico y las recientes reformas impositivas limitan su desempeño real. La caída de ingresos vinculada a la eliminación de impuestos y a la devolución de beneficios fiscales plantea un desafío para la sostenibilidad del superávit financiero que persigue el Gobierno.

Con un menor margen para sostener el nivel de ingresos y en medio de una recesión prolongada, la administración nacional deberá decidir entre avanzar con una mayor racionalización del gasto o explorar nuevas vías de recaudación sin frenar la incipiente recuperación de la actividad.

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Arca actualiza el régimen de anticipos del impuesto a las Ganancias para facilitar el cumplimiento fiscal

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) adecuó el régimen de anticipos del impuesto a las ganancias, previendo una reducción del número de anticipos para empresas a nueve pagos anuales; una actualización de las bases de cálculo mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC), una modificación a 11,11% de los porcentajes aplicables a cada anticipo y la implementación de un procedimiento excepcional para calcularlos en el período fiscal 2025 tanto a personas humanas como a sucesiones indivisas.

La medida se implementó a través de la Resolución General Nº 5685/2025 publicada hoy en el Boletín Oficial.

¿Cómo es el nuevo esquema de anticipos para sociedades?

Las empresas y entidades comprendidas en el artículo 73 de la Ley de Impuesto a las Ganancias deberán ingresar nueve anticipos anuales, calculados sobre la base de un porcentaje fijo del impuesto determinado, equivalente a 11,11% cada uno.

¿Cómo se calculan las bases de cálculo de las personas humanas y sucesiones indivisas?

Para calcular los anticipos, se deberá considerar el resultado neto del período fiscal anterior, antes de deducciones personales, actualizado por el IPC entre julio y diciembre del año previo. También se actualizarán las deducciones personales, los tramos de la escala de impuesto y los computables aplicando el mismo índice.


Excepcionalmente en el 2025 la actualización por IPC será entre los meses de septiembre y diciembre del año anterior.

¿Cómo se aplica la vigencia?

Con respecto a las sociedades, las modificaciones serán aplicables para ejercicios comerciales que cierren a partir de diciembre 2025. En tanto, para las personas humanas se deberá tener en cuenta el período fiscal 2026 (aplicándose excepcionalmente el nuevo procedimiento para el período fiscal 2025).

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Lavigne ante empresarios: “Argentina no es cara por los impuestos, sino por los altos márgenes empresariales”

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Pablo Lavigne, secretario de Coordinación Productiva del ministerio de Economía, habló en ExpoEFI y aseguró que el Gobierno busca que crezca la cantidad de importaciones y que el Poder Ejecutivo “no elegirá qué sectores son los ganadores”

El secretario de Comercio e Industria, Pablo Lavigne aseguró ante empresarios en ExpoEFI que la Argentina es una economía cara en dólares pero que no puede atribuirse al nivel de impuestos o costos internos sino a los altos márgenes de ganancia de las empresas. También planteó que la economía necesita hacer crecer su nivel de importaciones, algo que asoma como una preocupación en distintos sectores productivos, y que el Gobierno “no va a elegir sectores ganadores”.

Lavigne expuso este martes por la tarde en el Congreso Económico Argentino organizado en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, que abrió por la mañana el ministro de Economía Luis Caputo y del que participará este miércoles al mediodía Javier Milei. El jefe del Palacio de Hacienda anticipó que prepara nuevas medidas para propiciar una mayor circulación de dólares en la economía para remonetizarla.

“La mejora de la macro debe empujar la mejora en la micro”, afirmó Lavigne. Según el funcionario, el gobierno está enfocado en que “la estabilidad sea el determinante del empuje sectorial” y consideró que “la estabilidad macro como ancla general va a empujar al resto de los sectores”. En ese sentido, subrayó la importancia de consolidar las variables macroeconómicas para que la reactivación llegue a toda la estructura productiva.

En ese sentido, sobre la rentabilidad de las empresas, Lavigne sostuvo que el nuevo escenario permite modificar la dinámica de márgenes de ganancia. “Permite que sea rentable invertir con márgenes más chicos. Es sano que suceda que se compriman los márgenes”, indicó. En relación a la competitividad de precios, remarcó: “Argentina tiene precios extremadamente más altos que en el resto del mundo. Puede haber algún costo mayor o algún impuesto, pero en general se explica por mayores márgenes”, aseveró.

Al referirse a los sectores estratégicos para el crecimiento económico, Lavigne enfatizó el potencial energético del país. “Argentina va a tener los precios de la energía más bajos de la región. ¿Qué necesitamos? Inversión. Argentina necesita capitalizarse. El stock de capital es muy bajo. En esa línea, destacó que “fuimos desregulando para que el comercio fluya, especialmente en bienes de capital”, con el objetivo de modernizar el aparato productivo.

En cuanto al rol de las exportaciones, el secretario de Comercio e Industria señaló que el sector agropecuario tendrá una función central en la recuperación. “El agro va a ser un gran tractor”, aseguró, y agregó que “el año pasado se alcanzó un récord de exportaciones de la economía del conocimiento”, sector que, a su juicio, “no solo es una fuente de recursos” sino también una plataforma de crecimiento para nuevas industrias basadas en servicios y tecnología.

Sobre la política comercial externa, Lavigne fue categórico en su diagnóstico. “La Argentina es la economía más cerrada del mundo”, advirtió. Frente a ese escenario, insistió en la necesidad de integrarse al comercio global: “Necesitamos importar. No tenemos escalas para tener competencia de insumos. La posibilidad de gas barato y energía barata da algo más de empuje, pero es imposible competir con la escala de países grandes proveedores de insumos. Tenemos que estar abiertos al mundo sí o sí”.

En esa misma línea, resaltó la importancia de integrarse en las cadenas globales de valor. “Hay que ser parte de la cadena de valor. Hemos liberado la importación de bienes usados. Está la necesidad de importar cajas de cambio del exterior. Argentina no tiene escala para fabricarlas acá”, explicó.

Finalmente, al ser consultado sobre la estrategia industrial, Lavigne remarcó que el gobierno no pretende seleccionar sectores específicos como ganadores, sino generar condiciones generales de crecimiento. “Está creciendo mucho la importación de bienes de capital. No nos sentimos con la soberbia de elegir sectores ganadores”, concluyó.

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