GAZA

Gaza contra Hamás: el nuevo frente interno

Compartí esta noticia !

El 7 de octubre de 2023 se abrió un nuevo y funesto capítulo en la conflictividad entre el Estado de Israel y las organizaciones de resistencia palestina. Comenzó así la denominada “Guerra en Gaza”, un combate directo y encarnizado entre Israel y Hamás, organización considerada terrorista por gran parte de la comunidad internacional. En este contexto, surge un hecho inesperado: los propios habitantes de Gaza, una región reducida a ruinas, comenzaron a alzar su voz contra Hamás.

En las democracias occidentales protestar es un derecho, una práctica común del ejercicio cívico. En los regímenes autoritarios, en cambio, levantar la voz se paga con la muerte. Pero ¿cómo se rebelan los civiles contra un grupo armado considerado terrorista? La pregunta es inquietante y plantea un escenario de incertidumbre.

Hamás bajo crítica

Desde el inicio del conflicto murieron más de 50.000 personas y Gaza quedó prácticamente devastada. Israel golpeó con fuerza a Hamás, que hoy está acorralado. La ayuda humanitaria no llega y la población sobrevive en condiciones desesperantes. En ese marco, comenzaron las manifestaciones. Sin tintes ideológicos ni religiosos, son protestas nacidas del dolor de un pueblo al que le han destruido su vida por completo.

“¡Fuera Hamás!”, rezan los carteles y gritan los manifestantes con furia contenida. Hamás gobierna Gaza con mano de hierro desde 2007, pero nunca había enfrentado una crisis de autoridad como la actual: derrotas militares, cuestionamientos internacionales y ahora, el rechazo de su propia gente, en una suerte de primavera palestina.

Este rechazo no implica un acercamiento a Israel. Simplemente, los gazatíes entienden que mientras Hamás exista, habrá guerra. No pueden protestar ante Israel porque no serán escuchados, ni siquiera por la comunidad internacional. Y saben que Netanyahu irá hasta el final: erradicar a Hamás es parte de su política y su narrativa.

Los habitantes de Gaza no reniegan de la causa palestina. La sienten, la padecen. Pero ya no creen que Hamás los represente. Entre sus errores más graves se cuentan la falta de protección de las zonas civiles, la nula apertura internacional y el manejo fallido de los rehenes israelíes. La desconexión con su pueblo es cada vez más evidente.

Gaza post Hamás

¿Qué pasaría si estas protestas triunfan? ¿Si Hamás deja el poder? No es probable que eso ocurra sin una fuerte presión, pero el mero hecho de imaginarlo ya plantea múltiples escenarios.

Hamás no abandonará Gaza voluntariamente: hacerlo significaría perder el escaso crédito que aún conserva. Pero si cae, lo que se abre es una enorme disputa por el poder.

Una posibilidad, la más utópica, es la convivencia de dos Estados: Israel y Palestina. Para ello, Hamás debería desaparecer y Gaza dejar de ser una zona de influencia iraní. También podría tomar fuerza la Autoridad Palestina, aunque sin apoyo internacional no tiene viabilidad.

Otra hipótesis es el surgimiento de un sistema de clanes o emiratos, como sucedió en otros países árabes. Esta vía requiere financiamiento y legitimidad para evitar el caos. La peor alternativa para Gaza sería quedar bajo control israelí, lo que sepultaría la idea de un Estado palestino independiente.

También podrían intervenir países como Egipto o Qatar para la reconstrucción, aunque eso no garantiza estabilidad. De hecho, la salida de Hamás podría abrir la puerta a otras organizaciones extremistas como Hezbolá. Por eso Israel mantiene múltiples frentes abiertos.

Sea cual sea el futuro, quien gobierne Gaza después de Hamás necesitará algo clave: fuerza militar. Sin armas no hay control posible. Y sin control, no hay diálogo ni paz. Si la transición cae en manos de otra organización violenta, solo se renovará el ciclo del terror.

Gaza ya no tiene nada que perder. Lo ha perdido todo. Solo le queda reconstruirse, en medio del fuego cruzado entre la potencia militar israelí y la amenaza permanente de Hamás. Un pueblo atrapado entre propios y ajenos, que hoy se atreve a gritar, aunque sea en voz baja, por un poco de paz.

Compartí esta noticia !

“Supernova: The Music Festival Massacre”:el documental sobre el ataque a Israel

Compartí esta noticia !

DNEWS, es el medio que, a través del relato documental, lleva a la pantalla a “Supernova: The Music Festival Massacre”.

Fragmento del documental.

“Supernova: The Music Festival Massacre”, es el documental de DNEWS, que a través de un relato artístico nos sumerge en los eventos del 7 de octubre de 2023, en Israel, cuando un festival de música tecno se tiñó de luto. La producción, se transmite en los canales 700 y 1700 HD de DirectTV y en la plataforma DGO.

En este festival anual, donde asistieron más de 3.500 jóvenes fue donde comenzó el horror, estos chicos no esperaban que sucediera el inicio del conflicto bélico. En minutos, el lugar se transformó en un caos de terror y desesperación. El documental no solo relata los hechos, sino que también pone rostro a las cifras: las historias personales de quienes perdieron amigos, familiares y temían por perder su propia vida.

Con la narración en primera persona de los sobrevivientes, se puede acercarse al testimonio crudo del dolor y el miedo que tuvieron que vivir ese día y que en muchos persiste. Filmado días después de la masacre, el documental captura la frescura de un trauma producto del conflicto, ofreciendo una perspectiva única y profundamente humana.

A través del documental, se puede ver que no fue solo un golpe a la seguridad de Israel, sino al espíritu de una generación. La cual anualmente se reunía en el festival de Re’im, conocido por su ambiente de libertad y alegría, que se convirtió en una tragedia impensada. Este evento cultural, se transformó en un caso de violencia bélica.

Destaca por su meticulosa recopilación de material, incluyendo grabaciones de los propios atacantes y de las víctimas. Estas imágenes, junto con las de los sistemas de vigilancia y los socorristas, brindan una visión completa y sin precedentes de la masacre.

DNEWS retransmitirá el documental el 9 y 10 de marzo, y estará disponible en la plataforma DGO. Esta producción no solo es un homenaje a las víctimas, sino también un llamado a la reflexión sobre la paz y la seguridad en un mundo cada vez más incierto.

Compartí esta noticia !

Sudáfrica e Israel: la batalla que se ganó en la Corte

Compartí esta noticia !

Israel sufrió un inédito revés judicial y diplomático de carácter internacional, propinado desde el continente africano. Fue Sudáfrica justamente, el país que abordó con mucha madurez institucional, una denuncia que tuvo curso en la corte de La Haya.

La situación en los estrados tuvo efecto y eco en la geopolítica. Sudáfrica acusó formalmente a Israel de provocar un genocidio sobre el pueblo palestino, en el marco de la guerra en Gaza. Lo que esgrime el país africano es que el poder bélico de Netanyahu se está pasando por encima de los límites de la guerra. Si, aunque parezca extraño, hasta en la guerra hay reglas y, aparentemente, Israel estaría un poco flojo de papeles. 

La denuncia involucra la muerte encarnizada de civiles palestinos que están llevando adelante las Fuerzas de Defensa Israelíes en Gaza. A esta altura, hay más de 26 mil muertos dentro del enclave palestino, y lo que aducen desde Sudáfrica es que la mayoría son niños y mujeres, que nada tienen que ver directamente con el conflicto bélico. Además, se suma la cuestión del impedimento de arribo de ayuda humanitaria y la falta de consenso para llevar adelante un alto al fuego. 

Esto llegó a la Corte Penal Internacional de La Haya, el ente máximo que se encarga de velar por la seguridad de los Estados y los pueblos y, claramente, de mediar en los conflictos, desde el punto de vista jurídico. La primera impresión fue clara: victoria de los abogados sudafricanos. 

La Corte dio curso a parte de la acusación de Sudáfrica, explicitando que Israel está aplicando ataques desmesurados contra la población civil y que esto, a futuro, podría ser materia de investigación para avanzar en la causa. 

Para declarar un genocidio con consenso internacional, hay un proceso muy extenso y minucioso en el medio y puede llevar años. Sin embargo, el ente internacional fue tajante al advertir a Israel que debe bajar la intensidad de sus ataques para no “pasarse de la línea” en el conflicto bélico. Los abogados de Tel Aviv tomaron esto como un revés inesperado.

Si bien este dictamen es muy importante, Israel parece hacer oídos sordos. Lo que hace tiempo viene afirmando Netanyahu es que van a ir hasta las últimas consecuencias en esta guerra para poder llevarse el triunfo y, con ello, exterminar a Hamás. Además, Tel Aviv tiene un as bajo la manga. Como fue la agrupación terrorista con sede en Gaza la que comenzó esta guerra con un brutal ataque en los kibutz israelíes el 7 de octubre del año pasado, contando con una masacre y con secuestros de rehenes, esto faculta a que Israel argumente que no va a quitar el pie del acelerador.

Allí está la disputa, como todo, es un conflicto de intereses. Pero hay varias lecturas que hacer. En principio, la irrupción de Sudáfrica en el escenario diplomático, intentando socavar el accionar israelí en Gaza. Es sorprendente porque no es ni un país árabe ni musulmán, con quien pueda tener cierta cercanía el pueblo palestino. Pero detrás hay otra cosa. Sudáfrica es el claro ejemplo del resurgir del sur global, formando parte del BRICS y siendo una figura determinante de las economías emergentes y su postura no es inocente, en cierto modo. Lo que busca es comenzar a ponerle un freno simbólico al crecimiento israelí, entendiendo que Tel Aviv es el garante de los intereses occidentales en Medio Oriente. En ese sentido, Sudáfrica, como aliado de gigantes geopolíticos (Rusia, China e India) busca presionar a Israel, teniendo en cuenta su “limpio prontuario”. Algo parecido está haciendo Brasil, al sentar posición en el conflicto, de la mano de Lula Da Silva.  

La ecuación es simple: Rusia no puede pronunciarse por Ucrania, China no puede por Taiwán e India no puede por sus rispideces con Pakistán. Es decir, el que está libre de pecado, arrojó la primera piedra, y es Sudáfrica. Su denuncia no es de un Estado contra otro, es de un bloque contra otro, en una disputa geopolítica multipolar que llega a los estrados y que divide las aguas. 

Además de eso, hay algo paradójico en el medio: ambos países han sufrido de procesos estructurales de discriminación y genocidio (Israel con el Holocausto y Sudáfrica con el Apartheid). Esto significa el señalamiento directo de uno sobre otro con la historia a cuesta, en donde su pasado condiciona su decisión. 

Con este panorama, solo queda esperar, aunque, claro, en el medio están los civiles que siguen padeciendo esta guerra y los rehenes que aún están separados de sus familias. Mientras tanto, en los estrados internacionales, la primera pulseada la ganó, claramente, Sudáfrica, aunque Israel no se resigne a una derrota.

Compartí esta noticia !

Ante presión internacional para alto el fuego en Gaza, Netanyahu dice que “nada” lo detendrá

Compartí esta noticia !

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó hoy que “nada” lo detendrá en su ofensiva contra el movimiento islamista palestino Hamas en la Franja de Gaza, en medio de una creciente presión internacional para un alto el fuego.

“Continuaremos hasta el final. No hay duda alguna. Lo digo con gran dolor, pero también a la luz de la presión internacional. Nada nos detendrá. Iremos hasta el final, hasta la victoria”, dijo Netanyahu en un video, según reprodujo la agencia de noticias AFP.

El primer ministro visitó un centro de detención en el sur de Israel, donde milicianos de Hamas están siendo interrogados por la unidad de inteligencia.

Netanyahu expresó además su agradecimiento por el trabajo de los militares en Gaza.

“Ayer tuvimos un día muy duro”, señaló, en referencia a los diez soldados israelíes que murieron en combates en Gaza, en el día más letal para las tropas israelíes desde el comienzo de la operación.

“Un alto el fuego en este momento sería un regalo a la organización terrorista Hamas y le permitiría volver a amenazar a los habitantes de Israel”, dijo por su parte en un comunicado el canciller israelí, Eli Cohen, luego de que ayer la Asamblea General de la ONU aprobara una resolución no vinculante que pide un “alto el fuego humanitario inmediato” en Gaza.

Las declaraciones del jefe de la diplomacia israelí llegaron además un día después de que el presidente estadounidense, Joe Biden, deplorara los “bombardeos indiscriminados” sobre Gaza, en un inusual cuestionamiento a Israel de su principal aliado y pese a que Washington acaba de enviarle ayuda militar y vetar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pedía un cese del fuego en Gaza.

La escalada de violencia comenzó con el ataque de milicianos de Hamas en el sur de Israel el 7 de octubre, donde asesinaron a 1.200 personas, en su mayoría civiles, y secuestraron a otras 240, incluyendo una veintena de argentinos.

La ofensiva aérea y terrestre israelí en Gaza ha provocado la muerte de más de 18.400 palestinos, en su mayoría civiles, y heridas a más de 50.000 en poco más de dos meses. Casi el 85% de los 2,3 millones de habitantes de Gaza se han visto obligados a huir de sus hogares, y gran parte del norte del territorio ha quedado destruido.

Compartí esta noticia !

Sin tregua, no hay paraíso

Compartí esta noticia !

El mundo se mantiene expectante, mientras las hordas de Hamás comienzan a liberar a cuentagotas a los rehenes capturados en Israel, el 7 de octubre pasado. Para ello, el temporal cese de violencia es necesario, pero… ¿es el principio del fin?

Desde tiempo inmemoriales, existen las guerras. Básicamente, desde que el ser humano, en su cadena evolutiva, fue captando intereses a su favor o favor de una comunidad, se libraron enfrentamientos que se fueron tecnificando mientras fue avanzando la tecnología, valga el juego de palabras.

Más allá de esa premisa histórica, estamos en condiciones de decir que la tregua en esta guerra entre Israel y Hamás es solamente el entretiempo, en términos futbolísticos. ¿Sirve? Absolutamente. Sin embargo, difícil es pensar en pacto que derive en la paz en la zona, sobre todo por las pretensiones de Netanyahu de terminar de una buena vez por todas con la amenaza terrorista de Hamás, por lo pronto.

Ya en contexto, ambas fuerzas beligerantes arribaron a un alto al fuego o tregua temporal, en donde garantizan en ciertas zonas de Gaza, una zona libre de combates para que los rehenes puedan ser evacuados. La ecuación es la siguiente: Hamás entrega 50 de los más de 200 rehenes israelíes e Israel entrega cerca de 150 prisioneros de guerra de la agrupación terrorista. Parece un tanto desfavorable para Tel Aviv, aunque dimensionando los conflictos en la zona y entendiendo los antecedentes, termina siendo medianamente razonable, sobre todo por la presión que recibe el “Bibi” Netanyahu por parte de las familias de los rehenes y la propia sociedad total, quienes ya lo acusan de un mal manejo de la guerra y del “trueque” humano”.

Serán 4 días en total, en donde este “pacto de sangre” podrá ser respetado o no. En lo que a mi respecta, si Hamás incumple con lo prometido, es posible que la contraofensiva israelí sea más rápida y sangrienta que lo esperada. Es decir, en el mejor escenario, si Hamás cumple con los términos, la guerra va a continuar e Israel acrecentará su presencia en suelo gazatí. Por otro lado, si es Tel Aviv el que no cumple con lo acordado, el repudio del mundo árabe y musulmán será mucho más grande y evidente, además de exponerse a una avanzada iraní, lo que significaría una guerra de magnitud apocalíptica. Esta lectura no es válida solamente para este alto al fuego, sino para los que pueda haber previamente, siempre y cuando haya rehenes de por medio.

¿Verdaderamente la tregua es una solución? Momentánea, seguro. Definitiva, imposible. Las pretensiones y las posiciones yuxtapuestas de ambos bandos son abismales. La concepción filosófica de Israel y Hamás no comprenden de punto medio entre ambas, aunque lo que sí hay entre ambas son los civiles, tanto de Israel como de Gaza, y son los verdaderos damnificados de este conflicto.

Una tregua, además, no significará nunca el fin de un conflicto. Solo basta con revisar la suerte de armisticio entre las Corea. El resultado es una tensión absoluta e incoherente que ya lleva 7 décadas, aproximadamente. El alto al fuego potencia la sangre en el ojo de las partes. No sería de extrañar que luego de esto, las hostilidades suban de categoría y nos lleven a escenarios mucho más terroríficos. Y no es que desee eso, nadie lo desea, simplemente es una lectura de lo que podría venirse. Siendo lógicos, ¿por qué bajaría de intensidad Israel si consigue sacar a todos sus rehenes a futuro? Al contrario, eso le allanaría el camino para un ataque mucho más concentrado y, por qué no, pensar en la toma de Gaza para alguna resolución internacional, partición, tutela o fortificación de la Autoridad Nacional Palestina.

Es evidente, sin tregua no hay paraíso, y sin armas no hay treguas. La paz parece una circunstancia efímera en un contexto tan desfavorable como el que vive Medio Oriente, con características históricas, en donde la economía y las peleas en estrados parlamentarios parecen problemas banales de Occidente. Aquí, la carne se hace fuego, y con mucha pena uno puede observar que los verdaderos padecientes de estos conflictos, nada tienen que ver con el mismo. La mayoría de las bajas son personas que, probablemente, en su vida hayan tocado un arma, o tal vez sí, pero condicionados por el poder político. Niños bombas, madres refugios y padres atentados, la triste realidad de Medio Oriente, donde una tregua se grita como un gol en el último minuto.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin