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Del matriarcado a ser víctimas: Cómo las indígenas de Canadá viven su historia

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Escribe Randa el Ozeir / Inter Press Service – Si el colonialismo europeo no hubiera alcanzado a Canadá, el matriarcado seguiría siendo fuerte en la cultura indígena. El matriarcado era la columna vertebral de la estructura social y de la línea de dominio en la «Isla de la Tortuga», como los indígenas del país denominan a la Norteamérica  prevía a la llegada de los occidentales, en un concepto referido a su identidad y resistencia.

En la práctica, las mujeres indígenas en Canadá han sido víctimas de violencia y discriminación. En teoría, debían gozar, junto con los niños, de plena protección, tal como establece el artículo 22 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI).

“El conocimiento tradicional estaría completo. Nuestras lenguas, ceremonias, sistemas de gobernanza, la salud del planeta, las comunidades, cosmologías, prácticas de la tierra, preservación del agua y métodos de cosecha estarían vivos y bien”, dice Kim Wheatley, guardiana del Conocimiento Ancestral Anishinaabe, cuyo nombre espiritual es “cabeza / lideresa de la Flor de Fuego”.

El anishinaabe es un grupo de pueblos indígenas vinculados entre sí y asentados en la región de los grandes lagos de Canadá y el colindante Estados Unidos.

El rol e influencia femenina en la cultura indígena tradicional eran poderosos y fundamentales. Wheatley señala cómo el deber principal de las mujeres, “como el de todos los miembros de la comunidad, era vivir en armonía con la creación, una vida de propósito y pasión comprometida basada en los dones con los que llegaban del mundo espiritual”.

“Las mujeres eran cazadoras, recolectoras, curanderas, sanadoras, educadoras, líderes, artistas, pescadoras, ceremoniales, cantantes, bailarinas, artistas y guardianas de la gobernanza: realmente el pegamento social sobre cómo proveer para el bien común. Ellas eran quienes tomaban las grandes decisiones a largo plazo para las comunidades de las que eran responsables”, añadió.

La historia de las mujeres indígenas en Canadá es considerablemente incompatible con lo que Disney intentó distorsionar en su popular pelicula de animación “Pocahontas”.

Chrystal Tabobandung, fundadora de Raise (formación en conciencia y competencia cultural indígena), con raíces ojibwe, observa el “odio de las mujeres blancas hacia nosotras, como si fuéramos menos. Nos echaron de nuestros hogares. Hoy sufrimos y somos sexualizadas por hombres y por las redes sociales. Históricamente, las mujeres blancas nos envidiaban por los roles que teníamos en nuestras comunidades y nuestras formas tradicionales”.

Ahí es donde el impacto del colonialismo entró desde los primeros contactos y fue cambiando con el tiempo. “Las mujeres en Europa no debían ser vistas ni escuchadas. Estaban en segundo plano, y resentían mucho que aquí las mujeres indígenas tuvieran voz, un asiento en la mesa para tomar decisiones sobre seguridad, crianza, política e incluso dónde acampar”, aseguró.

Kim Wheatley, guardiana del Conocimiento Ancestral Anishinaabe

Desigualdad socioeconómica

El efecto del modelo social y económico occidental impuesto ha destrozado demasiadas comunidades indígenas, y el cambio hacia un estilo de vida masculino-dominante occidental alteró toda la estructura.

Wheatley considera que, en los últimos 150 años, “la base de las especies quedó en riesgo. La destrucción de tierras y aguas mediante la extracción interminable de recursos, el racismo, la misoginia, la vulgaridad de la toma de decisiones políticas sobre los cuerpos de las mujeres, la violencia creciente contra mujeres y niñas, y la lista sigue. Vemos una disparidad dramática en las realidades socioeconómicas».

«Nuestro pueblo tiene vastos y complejos sistemas políticos, estructuras de gobernanza, modelos de liderazgo equilibrados, extraordinarias prácticas comerciales, creatividad infinita y relaciones íntimas con tierras y aguas. Profundas enseñanzas morales que contribuyen al bien común basadas en visiones de largo plazo”, añadió.

Si bien las mujeres pueden y de hecho se postulan a cargos de liderazgo, el sistema colonial no apoya la gobernanza ni las prácticas tradicionales. La Ley India sigue vigente en Canadá y es uno de los documentos legales reconocidos como más racistas en el mundo. Esta ley supervisa cómo y qué puede hacer una comunidad de Primera Nación dentro de los límites de la reserva y qué pasa al salir de ella.

Las diferencias entre mujeres indígenas varían según sus distintas naciones. En Canadá, hay más de 630 comunidades reconocidas como Primeras Naciones.

“Nuestras mujeres hacen las cosas de manera diferente según las enseñanzas de nación a nación que están ligadas a la tradición y la cultura, más que a roles”, explicó Tabobandung. “Existen tantos sistemas opresivos divergentes que las desconectan», agregó.

Detalló que «no necesariamente trabajan juntas, pero frente a grandes problemas sociales, como las mujeres indígenas asesinadas y desaparecidas o la trata sexual, sí se unen».

«Participan en marchas y manifestaciones. Se enfrentan a las injusticias y se reconectan con su tradición y su cultura. Cuantas más voces surgen, más personas se sienten valientes, fuertes y capaces de compartir sus experiencias personales”, detalló.

¿Cómo afecta la falta de acceso al agua potable a las mujeres indígenas? Según Wheatley, “la crisis del agua en las comunidades de Primeras Naciones es un ataque continuo y poco reconocido contra un derecho humano básico».

«Las mujeres que viven fuera de las reservas tienen mayores oportunidades de empleo, vivienda y otras posibilidades socioeconómicas que simplemente no existen en muchas reservas por una amplia variedad de razones. Las instalaciones educativas son mucho más accesibles, al igual que los servicios sociales que son esenciales para el sostenimiento de las familias”, explicó.

Wheatley continuó: “La cercanía en los traslados hacia/desde el trabajo, reuniones sociales, espacios de apoyo, actividades culturales, opciones educativas e interacciones sociales más amplias es mucho más accesible en áreas urbanas”.

“Esto contribuye a un mayor bienestar. En pueblos pequeños, el racismo puede limitar oportunidades, pero en ciudades con poblaciones más grandes, las probabilidades aumentan a favor de la mujer”, planteó.

Chrystal Tabobandung, fundadora de la organización Raise, de conciencia cultural indígena

Reconciliación y preservación de la cultura

A juicio de Wheatley,  el Informe de Verdad y Reconciliación fue un regalo para los canadienses, ya que desafió su comodidad en la amnesia histórica y en la ignorancia sobre el genocidio cultural cometido por los más altos niveles de liderazgo en este país.

“Cada vez que una voz de nuestro pueblo dice cómo debemos mirar la restitución y la restauración de nuestra soberanía, es el camino correcto», adujo.

Consideró que «no necesitamos que nos digan cómo sanar… Necesitamos decirle al país cómo apoyar nuestra sanación. Eso es lo que el informe hace maravillosamente».

Y añadió: «Es tan completo como el país puede digerir en este momento y, sin embargo… pocas de las ‘llamadas a la acción’ se han abordado de manera significativa hasta ahora”.

Pero la realidad es que han pasado 10 años desde ese informe y, sin embargo, poco ha cambiado, agrega Wheatley.

“Este país ha operado continuamente bajo la falacia de la Doctrina del Descubrimiento y el robo de tierras que nunca les pertenecieron”, detalló.

La perspectiva eurocéntrica occidental se ha impuesto incluso en la terminología y en cómo se define a una persona indígena.

Tabobandung afirmó: “Solo en las últimas generaciones hemos empoderado a nuestros hijos para que tengan voz y hagan preguntas. Yo crecí en un pueblo pequeño donde el colonialismo nos impactaba, pero aún así logramos transmitir nuestras enseñanzas e historias. Las personas que fueron alejadas de su cultura o desconectadas de algún modo no conocerían estas enseñanzas”.

En la Columbia Británica, los pueblos indígenas son muy conscientes de su cultura.

“Ellos realmente proyectan la importancia de sus mujeres indígenas”, dijo Wheatley. “Si hubiera algún movimiento de derechos indígenas o aborígenes que deba cambiar en el sistema judicial, sucederá primero en la Columbia Británica y marcará un precedente para todas las demás naciones de Canadá, añadió”.

¿Hay una salida?

Wheatley cree que la solución entre el gobierno y los pueblos indígenas no ha sido priorizada.

“Por eso, en muchas comunidades indígenas las condiciones del Tercer Mundo (Sur global) existen como norma. Para reconciliar los crímenes del pasado en Canadá, sus perpetradores deben asumir la responsabilidad, pero eso sigue siendo una amenaza para la intrusión colonial y la imposición sobre tierras que nos pertenecen legítimamente”, dijo.

Cada quien interpreta la Reconciliación de manera diferente.

Tabobandung escuchó voces distintas; algunas personas son más extremas que otras. En la práctica, el hecho consumado es que los pueblos indígenas, los occidentales y otros inmigrantes comparten hoy sus vidas en la Isla de la Tortuga, el aniguo continente ancestral norteamericano de los pueblos originarios.

Tabobandung se siente en el medio.

“Tienes este modelo occidental de negocios, social y político, y tu propio modelo. ¿Cómo equilibrar eso? Muchos pueblos de las Primeras Naciones tuvieron esa dificultad, especialmente quienes provienen de comunidades rurales y remotas del norte», explicó

Y agregó: «Tienes que saber quién eres y tener raíces profundas. Es muy difícil hacer esa transición, especialmente en el sistema eurocéntrico occidental, donde quieren deshacerse de nosotros; quieren integrarnos a la sociedad occidentalizada para que no existamos más. Algunos logran encontrar paz y equilibrio”.

“Soy anishinaabe. Soy ojibwe. Me niego a reconocerme como indígena, primera nación o aborigen”, dijo Tabobandung.

E insistió: “Nuestro pueblo es más antiguo que las terminologías que el gobierno federal nos impuso. Camino suave y gentilmente sobre la tierra. La cultura me salvó, saber que soy Primeros Pueblos de esta tierra, en este territorio, y saber que un sistema intenta aniquilar a mi pueblo, pero que sigo aquí, resistiendo y sobreviviendo”.

Eso es lo que la motiva.

“Por eso camino con la cabeza en alto. Por eso me educo todo lo que puedo sobre cualquier tema. Pinto arte indígena y hago pinturas indígenas para transmitir ese conocimiento”, concluyó.

Randa el Ozeir Periodista, comunicadora y traductora

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Se realizaron jornadas de sensibilización contra la violencia hacia mujeres indígenas de Misiones

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Estas acciones, que se centraron en la prevención y abordaje integral de la violencia sexual y la trata de personas, se llevan adelante en el marco del Plan Nacional de Acción contra las Violencias por Motivos de Género (2022-2024), así como del Plan Nacional de Lucha contra la Trata y Explotación de Personas (2022-2024).

En Eldorado, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación (MMGyD) organizó un espacio de sensibilización para la detección temprana y el abordaje de situaciones de trata y explotación de mujeres y LGBTI+, una de las violencias de género más extremas. Además, se llevó a cabo el “Encuentro de sensibilización contra la violencia sexual hacia mujeres indígenas”.

Con la participación de más de 50 integrantes de equipos técnicos de áreas de género locales, se realizó el encuentro “Trata y explotación de mujeres y LGBTI+: Detección temprana y abordaje de situaciones”, donde se trabajaron las herramientas necesarias para la detección de posibles situaciones de trata de personas y cómo accionar con perspectiva de género, diversidad e interseccionalidad.

Durante la actividad se trabajó sobre el marco normativo y se presentaron estadísticas a nivel nacional y las acciones que el Estado desarrolla para asistir a las personas que atraviesan o atravesaron situaciones de violencia por motivo de género. También hubo un momento de trabajo grupal en el que se plantearon casos hipotéticos con el objetivo de pensar y debatir las formas de tratarlos.
Violencia sexual hacia mujeres indígenas
En el municipio de Fracrán, se mantuvo un encuentro de sensibilización sobre violencias por motivos de género con perspectiva intercultural con integrantes de pueblos y comunidades indígenas de la provincia de Misiones. En particular, se trabajó sobre la violencia sexual, a fin de visibilizar y desnaturalizar las prácticas y los modos de vincularse a partir de los cuales se reproduce este tipo de problemática. Asimismo, se brindó información sobre los recursos institucionales existentes y los dispositivos de abordaje de las violencias.

La actividad se desarrolló en Comunidad Paí Antonio Martínez y se abordaron los mitos y estereotipos sobre los distintos tipos y modalidades de la violencia por motivos de género y se dieron a conocer los distintos recursos del MMGyD para su abordaje integral. En el encuentro, la coordinadora Aymara Choque hizo principal hincapié en que la violencia ejercida contra integrantes de comunidades indígenas está atravesada por el proceso de colonización. En efecto, consideró que sobre esta base se construyó una práctica de vulneración de derechos sistemática sobre los cuerpos de las mujeres y niñas indígenas. En este sentido, las distintas formas de violencia sexual persisten hasta la actualidad, con múltiples factores de discriminación y vulnerabilidad que atraviesan las mujeres y niñas indígenas.
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Políticas de prevención y erradicación de la trata de personas con fines de explotación
Con el propósito de visibilizar y desnaturalizar todos los tipos y modalidades de violencias por motivos de género, el MMGyD implementa acciones para la detección temprana de situaciones de trata y explotación de personas, con perspectiva interseccional e intercultural. Se busca fortalecer el conocimiento de la problemática de los y las profesionales para que, en el marco de consultas por violencias por motivos de género, puedan también identificar situaciones de trata y/o explotación, realizar el primer abordaje, contención y las derivaciones pertinentes.

Una de las políticas con las que cuenta el MMGyD para las personas que fueron víctimas de trata es el Programa Acompañar, destinado a mujeres y LGBTI+ que se encuentren en situación de violencia por motivos de género. Su objetivo principal es fortalecer la autonomía económica y consiste, por un lado, en un apoyo económico y por otro, en el acompañamiento integral y acceso a dispositivos de fortalecimiento psicosocial, coordinado con los gobiernos provinciales y locales.

Por el MMGyD participó también el director de Programas Especiales, Bruno Cassán. Por Misiones estuvieron integrantes del Programa Acercar Derechos provincial, de la Dirección de Asuntos Guaraníes, de la Secretaría de Género del Municipio de Eldorado, y de la Dirección de Asuntos Indígenas.

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Histórico: El Jockey Club de Buenos Aires deberá asociar a mujeres

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La Cámara Civil porteña le ordenó al Jockey Club de Buenos Aires que incluya a mujeres como afiliadas. Actualmente sólo tiene socios de sexo masculino.

La Cámara Civil porteña le ordenó al exclusivo Jockey Club de Buenos Aires que debe adecuar su reglamentación interna a la “paridad y diversidad de género disponiendo la inclusión de mujeres como afiliadas”. Se trata de una decisión judicial revolucionaria, ya que la institución -una de las más antiguas de la Argentina- actualmente tiene más de 6.000 afiliados, todos de sexo masculino.

Los jueces Carlos Calvo Costa, María Isabel Benavente y Guillermo González Zurro avalaron este viernes (14/10) la disposición de la Inspección General de Justicia (IGJ), que en julio pasado le había pedido que incluya mujeres como afiliadas.

“El tribunal no puede soslayar que la redacción que contiene el artículo 23 del estatuto del Jockey Club, al mencionar: socios, hijos, sobrinos, nietos y yernos (pero no menciona a las nueras) sugiere con suficiente grado de certeza que la afirmación que hicieron e l presidente y secretario general de la institución, en cuanto a que no hay restricción al ingreso para mujeres, no se corresponda con lo que efectivamente sucede en el club”, sostiene el fallo.

Además, ratificó la decisión de la IGJ, que “no solo se ajusta a las facultades reglamentarias y legales conferidas al órgano estatal, sino que es coincidente con los compromisos internacionales asumidos por la República Argentina, que condenan la discriminación contra la mujer en todas sus formas”.

La historia data de mediados de 2021, cuando el ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación le había negado al club la excepcionalidad de no implementar la paridad de género. En junio de este año, se envió otra solicitud a la institución para que reglamente mecanismos que faciliten el acceso de las mujeres a él en un plazo de 30 días.

La IGJ había notificado al Jockey Club que debía “abstenerse de realizar cualquier práctica que impor te la restricción de acceso de mujeres a la condición de asociadas de la institución”.

Además, le había ordenado que “reglamente detalladamente el mecanismo de presentación de solicitudes de afiliación y el tratamiento de las mismas, ello a los efectos de que las personas interesadas, independientemente de su género o condición sexual, puedan iniciar el trámite”.

En ese momento, desde el Jockey apelaron la medida que se les impuso, y la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil le otorgó el recurso a la entidad, dejando en suspenso el pedido de la Inspección General de Justicia hasta tanto se definía la cuestión de fondo, que finalmente se resolvió este viernes (14/10).

El tribunal respondió que “el reconocimiento de sus autoridades de que nunca hubo a lo largo de la historia socias mujeres ni tampoco en la actualidad, a pesar de no existir formalmente restricciones al ingreso y contar con 6000 socios, permite suponer que el mecanismo d e ingreso al club tiene, en los hechos, una barrera que impide el acceso de mujeres”.

“El Estado Argentino asumió diversos compromisos internacionales, entre los que se encuentran la de condenar la discriminación contra la mujer en todas sus formas”, subrayaron los camaristas.

“La restricción contra determinado grupo en razón del género, al que se impide de hecho el pleno ejercicio de sus derechos por sus características innatas, al margen de los méritos o comportamientos individuales, afecta en definitiva la propia dignidad del ser humano”, añadieron.

Así las cosas, el tradicional Jockey Club -fundado en 1882 por el entonces vicepresidente de la Nación, Carlos Pellegrini, y un grupo de “caballeros representativos de la actividad política y económica del país”- deberá asociar a mujeres a partir de ahora, para lo que le otorgó un plazo de 90 días.

El club cuenta con canchas de golf, un campo de deportes de 14 hectáreas y un hipódromo con siete canchas de polo. Allí se celebran el Abierto del Jockey Club y el Campeonato Internacional de Clubes de Polo; dos torneos importantes que reúnen a los mejores polistas argentinos y extranjeros.

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Naciones Unidas destaca la experiencia argentina de recuperación económica con enfoque de género

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El Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señaló que la Argentina es el país que “más acciones con perspectiva de género implementó para aliviar el impacto de la pandemia”, con políticas como el IFE que alcanzó a casi 9 millones de personas, destacó hoy la directora nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación, Sol Prieto.

Prieto representó al Gobierno argentino en la reunión de expertos y expertas Sustainable Development Goal 5 and interlinkages with other SDGs (Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 e interrelaciones con otros ODS), organizada por las Naciones Unidas, camino al Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible 2022 (HLPF 2022).

Este año, el HLPF tendrá como eje mejorar en la recuperación de la crisis provocada por el coronavirus (Covid-19), mientras se avanza en la plena implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Prieto expuso sobre la experiencia de Argentina en la implementación de políticas feministas para amortiguar el impacto desigual de la crisis provocada por la pandemia (en 2020) y para recuperar la economía, acelerando la igualdad (en 2021), según un comunicado del Palacio de Hacienda.

En esta línea, resaltó que para implementar políticas de recuperación, “se utilizó un enfoque sectorial para identificar sectores críticos y estratégicos”. Entre los críticos, mencionó el sector de trabajadoras de casas particulares, el más informal de la economía, el más afectado por la crisis y una de las principales ocupaciones para las mujeres.

“El Programa Registradas logró incentivar la formalización de las trabajadoras de casas particulares y su permanencia en el empleo. Desde el impulso de esta política se dieron más de 100 mil nuevas registraciones”, comentó.

En cuanto a los sectores estratégicos, Prieto destacó los avances que representó la Ley de Economía del Conocimiento para incorporar a las mujeres en un sector clave para el desarrollo, como es la tecnología.

Por otro lado, subrayó la necesidad de contar y fortalecer los Presupuestos con Perspectiva de Género y Diversidad, para cerrar brechas de desigualdad en la Argentina y fortalecer el sistema de los cuidados, y mencionó otras herramientas y estrategias de trabajo aplicadas desde la Dirección, como la Mesa Federal de Políticas Económicas con Perspectiva de Género y la Calculadora del Cuidado No Remunerado.

“Los desafíos que enfrenta la economía argentina, ahora que la negociación con el Fondo Monetario Internacional ha logrado varios acuerdos es, primero, no poner en peligro el crecimiento; segundo, hacer que este crecimiento sea sostenible, incorporando a las mujeres; tercero, institucionalizar el enfoque feminista en todas las políticas económicas”, agregó.

Por último, Prieto aseguró que “gracias a estas políticas, las mujeres alcanzaron niveles récord de actividad en el 4to trimestre de 2021”. “Queda mucho para seguir trabajando, pero sin dudas estos indicadores nos muestran que estamos en el sendero correcto”, cerró.

El panel -que abordó la inversión en la economía del cuidado, los sistemas de salud y protección social con perspectiva de género, y los derechos y la salud sexual y reproductiva (SDSR)- contó además con la exposición de Gentian Opre, director en el Ministerio de Finanzas de Albania (TBC); Kate Donald, directora ejecutiva Interina de la ONG Centro de Economía y Derechos Sociales (CESR); y Adriana Uex, integrante de la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas Mujeres de México (Conami).

La moderadora fue Laura Turquet, asesora de políticas y subdirectora de investigación y equipo de datos de ONU Mujeres, quien resaltó la experiencia de Prieto, y el trabajo de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, en la generación de políticas públicas y estrategias de gobierno con perspectiva de género durante la pandemia.

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La construcción de liderazgos, el eje del debate de mujeres dirigentes

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“Si dos mujeres están hablando en el pasillo, seguro que son chismes. Si son dos hombres en el pasillo, rosquean, hacen política”. La descripción gráfica es de Mercedes D’Alessandro y pinta de cuerpo entero cómo se componen las relaciones dentro de la política y cuánto falta todavía para hablar de igualdad de género. 

La frase de la economista misionera se dio en el debate en torno a los liderazgos que sirvió como preparación de la sesión del Concejo Deliberante del parlamento de la Mujer. 

Junto a D’Alessandro estuvieron la politóloga Milva Carlino y la delegada en Posadas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Laura Jacobacci. Las tres disertaron a sala llena en el recinto del Concejo Deliberante capitalino ante las mujeres que serán parte del parlamento y las propias concejalas posadeñas. 

Carlino abrió el juego. “El liderazgo se asocia históricamente a los masculino, donde las mujeres siempre estuvieron relegadas a las cuestiones domésticas, vinculadas a la crianza. Pero eso es una construcción cultural que responde a un proceso de socialización que nos ha marcado con estereotipos de género. Esos estereotipos fueron internalizándose y han reforzado creencias autolimitantes. Las mujeres siempre tenemos que demostrar más”, apuntó.

Sin embargo, la especialista remarcó que “el liderazgo depende de la capacidad” y no de “cualidades innatas”. “El liderazgo se construye. Se desarrollan destrezas”, explicó.

Carlino hizo notar que las mujeres son más de la mitad de la población, pero todavía no llegan a la mitad en los ámbitos parlamentarios y “falta mucho en el poder real”.

“Debemos trabajar en una representación sustantiva que avance en agendas que reduzcan desigualdades”, puntualizó antes de hablar del “síndrome de la impostora” (La idea de no merecer totalmente el puesto de responsabilidad que desea u ocupa, debérselo a la suerte, temer en todo momento que la descubran y la juzguen perpetúa estas creencias limitadoras”). 

Las que más se alejan de las formas masculinas, son las que más tienen problemas a la hora de ejercer el liderazgo”, reflexionó.

Mercedes D’Alessandro llevó ese ejemplo a la política. Recordó que hay una sola presidenta mujer en toda América -Xiomara Castro en Honduras- y apenas un puñado más en la historia, con Cristina Fernández en sus dos mandatos, Dilma Rousseff en Brasil o Michelle Bachelet en Chile. “Actualmente hay solo dos gobernadoras (Arabela Carreras en Río Negro y Alicia Kirchner en Santa Cruz) y hay mujeres apenas en el 11 por ciento de las intendencias del país”.

Hay varones que no hicieron ni un curso de capacitación online y están ahí, ocupando espacios de poder. Necesitamos generar espacios. Rosquear, generar alianzas, compromisos entre mujeres, incluso con aquellas de otros partidos. Debemos superar la grieta, que ya es una zanja cada vez más grande, y respaldarnos”, definió. 

D’Alessandro, que hace pocos días renunció a su cargo en el ministerio de Economía, recordó que “ni bien entramos al Gobierno (fue parte del gabinete de Martín Guzmán) armamos un grupo de WhatsApp llamado “Mujeres Gobernando”, con 250 mujeres en distintos estamentos del Estado, que resultó vital para avanzar durante la pandemia y comenzar a diseñar presupuestos con perspectiva de género, una planificación económica para comenzar a cerrar brechas de desigualdad”. 

“Tuvimos acceso a los presupuestos de obras públicas, entendiendo que desde ahí podíamos aportar para achicar esas brechas: con más jardines maternales, con casas de víctimas de violencia. La violencia es central pero no la única brecha de género. Necesitamos más que sólo hablar de violencia. Hay que pensar en impuestos con perspectiva para equilibrar ingresos”, detalló. 

Para dimensionar esas brechas, la economista dio un dato dramático: En el diez por ciento más pobre de la población, siete de cada diez son mujeres. En el diez por ciento más rico, sólo tres de cada diez son mujeres

Cerró la jornada la delegada de la regional Posadas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Laura Jacobacci, quien describió un escenario similar de desigualdad dentro de la academia. “Las universidades son instituciones de época, son parte de la sociedad y reflejan también la discriminación, las violencias y las miradas hegemónicas”. 

Reveló que el solo el 37 por ciento de las decanas del país son mujeres, el 34 por ciento secretarias académicas y apenas el 13 por ciento, rectoras. “Sin embargo, somos más las docentes”, contrastó. 

“Hay que poner el cuerpo, hablar en nombre del grupo de mujeres”, argumentó. 

La docente planteó tres escenarios a trabajar. En la urgencia, capacitar a todos los niveles de la universidad y evitar las burocracias en las políticas de género. También sostuvo que la Universidad debe comenzar a trabajar puertas afuera sobre políticas de género y proponer políticas para alcanzar soluciones. 

“Debemos construir significantes que describan la situación de desigualdad. El sujeto es la sociedad toda, no es una lucha de hombres contra mujeres, no binario, sino dual”, analizó. “Los derechos son conquistas, pero una vez conquistados, hay que ejercerlos”, completó.

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