GRANOS

La Afip desbarató maniobras de evasión con granos por más de 300 millones

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La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), a través de la Dirección General Impositiva (DGI), desbarató maniobras de evasión con granos por más de 300 millones de pesos. Agentes del organismo conducido por Carlos Castagneto detectaron graves irregularidades durante una fiscalización presencial a una importante firma exportadora de la provincia de Córdoba. Los inspectores constataron faltantes por un total de 4.870 toneladas de cereal, equivalentes a la carga de 162 camiones, lo que dio lugar a multas millonarias y a la clausura del establecimiento.
La empresa, ubicada en la localidad cordobesa de Río Segundo, se dedica al procesamiento de granos para su posterior venta en el mercado externo. Las tareas de control sobre este operador de la cadena agrocomercial consistieron en el cubicaje de la mercadería almacenada. Como resultado de estas acciones, el personal de la AFIP comprobó que el stock real era menor al informado en los registros del organismo.
La diferencia con las existencias efectivamente encontradas asciende a 870 toneladas de maíz flint y 4.000 toneladas de maíz pisingallo, valuadas en más de 300 millones de pesos. En ese sentido, la firma fiscalizada no contaba ni había emitido la documentación que justificara el egreso de la mercadería o su incorporación a cualquier tipo de proceso productivo.
Las severas irregularidades desarticuladas por el personal de la DGI dieron lugar al cierre temporal del establecimiento, al tiempo que también se labraron actas de infracción.

Por otro lado, se estableció una fecha de audiencia para que el contribuyente ejerza su derecho a defensa en el ámbito administrativo y aportar las pruebas que considere pertinentes. A su vez, a partir de estas maniobras de evasión la AFIP realizará futuras fiscalizaciones para determinar si existieron operaciones marginales de comercialización de los granos.

Operativos en plantas de acopio bonaerenses
Además, la DGI llevó a cabo operativos en plantas de acopio de las localidades bonaerenses de Tres Arroyos y de De la Garma, en los que incautó otras 790 toneladas de granos, equivalentes a la capacidad de carga de 26 camiones y con un valor de mercado de 47,6 millones de pesos. Los establecimientos no contaban con la documentación correspondiente que respaldara el ingreso de los productos. Al no poder acreditar su origen, se procedieron a interdictar 479 toneladas de maíz, 192 toneladas de trigo y 118 de soja.

Controles en rutas del nordeste
Mientras tanto, en el nordeste la AFIP realizó controles en ruta a camiones que transportaban 240 toneladas de soja valuadas en 24 millones de pesos. En Saladas, provincia de Corrientes, y Subteniente Perín, provincia de Formosa, agentes del organismo detuvieron un total de 8 vehículos de carga que no contaban con carta de porte electrónica y cuyos remitentes carecían de capacidad operativa, económica o financiera para producir o comercializar la mercadería. Como resultado de esas tareas de constatación de validez de origen y de cotejo documental y registral, el personal de la DGI incautó las materias primas.
Las áreas de la AFIP especializadas en actividades agropecuarias focalizan sus esfuerzos para desarticular potenciales maniobras de evasión impositiva y garantizar el cumplimiento de la normativa vigente. De esta manera, el organismo busca evitar que los distintos actores de la cadena cometan irregularidades que redunden en competencia desleal para los productores legítimos.

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La Afip desarticuló irregularidades con granos en una firma agropecuaria de Córdoba

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La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), a través de la Dirección General Impositiva (DGI), desarticuló irregularidades con 117 toneladas de granos en un establecimiento agropecuario de la provincia de Córdoba. Funcionarios del organismo conducido por Carlos Castagneto constataron que la firma, que funciona como tambo y feedlot, no contaba con la documentación correspondiente que respaldara el origen legítimo de las existencias de materias primas, por lo que procedieron a interdictar la mercadería. El volumen incautado equivale a la capacidad de carga de cuatro camiones y tiene un valor de mercado que ronda los 6 millones de pesos.
Las tareas de fiscalización y control arrojaron como resultado que 102 toneladas de maíz y 15 de grano de algodón carecían de la carta de porte electrónica que justificara su ingreso a la firma, ni tampoco estaban declaradas en los registros oficiales. Como la cantidad de materia prima relevada en depósitos y silobolsas fue superior al declarado, el personal de la DGI infirió que su destino era la producción y comercialización de carne y leche en el mercado marginal, por lo que lo incautó en su totalidad.
El establecimiento se encuentra en la localidad cordobesa de Tránsito y cuenta con 800 cabezas de ganado. Las irregularidades detectadas en el procedimiento darán lugar a sanciones de acuerdo a la Ley de Procedimiento Tributario. La AFIP generará los ajustes impositivos correspondientes.
Este tipo de maniobras fraudulentas facilitan la evasión de las obligaciones fiscales, al tiempo que restan transparencia a las operaciones de comercialización. Las acciones de la DGI especializadas en actividades agropecuarias focalizan sus esfuerzos para desarticular irregularidades y garantizar el cumplimiento de la normativa vigente para evitar que actores de la cadena cometan acciones ilegítimas que redunden en competencia desleal para los productores legítimos.

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Cinco empresas internacionales lideran el ranking de exportación de granos en Argentina

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Cinco empresas internacionales lideraron el ranking de exportaciones de granos y derivados en la Argentina al 23 de agosto de este año, y concentraron el 57% de las ventas totales de estos productos en el país, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

De esta manera, la firmas de capitales externos presentaron Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) por 40,9 millones de toneladas, de las 72,2 millones que el país lleva registradas hasta el momento para despachar.

El primer puesto lo ocupó la estadounidense Cargill con 9,67 millones de toneladas, seguida por el holding chino Cofco, con 9,01 millones.

En el tercer puesto, según los registros de la BCR, se posicionó la transnacional Bunge, con 7,56 millones, mientras que la estadounidense ADM tiene comprometidas 7,4 millones y Oleaginosa Moreno, hace ya un año conocida como Viterra Argentina, de capitales canadienses, anotó 7,26 millones.

En el sexto puesto aparece la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), la primera firma argentina del ranking, con 6,4 millones.

Completaron el podio de la compañías de capital nacional AGD (Aceitera General Deheza), con 5,6 millones de toneladas, y Molinos Agro con 3,43 millones.

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El Fondo Estabilizador del trigo realizó el primer giro de fondos a molinos por $1.400 millones

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El Fondo Estabilizador del Trigo Argentino, que tiene como objetivo desacoplar los precios internos del cereal de los valores internacionales tras la fuerte suba por la guerra entre Rusia y Ucrania, se puso en marcha con el primer giro de fondos destinado a subsidiar la bolsa de harina 000, harina 0000 (común y de calidad), tapera, semolín, premezcla e integrales, por $1.394,5 millones, informó hoy la Secretaría de Comercio Interior.

A través de un comunicado, la Secretaría ahora dependiente del Ministerio de Economía detalló que dichos fondos fueron asignados a las empresas Molino Cañuelas Sacifia, Molisud S.A. (Jacinto Arauz) y Molinos Florencia S.A.U.

El fideicomiso, suscripto el 8 de abril pasado entre el sector fiduciario del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) -como administrador- y la Secretaría de Comercio Interior -como autoridad de aplicación-, “estuvo activo desde su creación” y, a partir de ese momento, se mantuvieron reuniones permanentes con los interesados y actores del sector, puntualizó el comunicado.

De esta manera, los equipos técnicos de la Secretaría de Comercio Interior “han evacuado decenas de requerimientos y dudas en encuentros virtuales, presenciales y a través de e-mails, ya sea de forma directa con los molinos o con intermediación de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) y demás cámaras sectoriales”.

En este sentido, marcó que a la fecha “aún se están recibiendo pedidos de solicitud de inclusión en el fideicomiso por parte de varios molinos ubicados en todo el país, que se suman a los que ya están inscriptos”.

Este mecanismo requiere de la implementación de procesos administrativos y la presentación de documentación específica en la estructura formal jurídicamente prevista, lo que implica una serie de etapas de estricto cumplimiento, al mismo tiempo que subrayó que “las estructuras intermedias aglutinantes, como las (federaciones, asociaciones y demás entidades, no tienen vinculación directa con el fideicomiso”.

Por otro lado, Comercio Interior informó que desde la instrumentación de esta herramienta se ha llevado a cabo el proceso de contratación del asesor de revisión y control para dotar de mayor transparencia a la operatoria, lo cual “garantiza a los molinos el efectivo desembolso de las compensaciones a través de un adelanto financiero adecuadamente caucionado, siempre que efectivamente la harina se comercialice a los precios establecidos” por la dependencia oficial.

Las bolsas de harina que se produzcan a partir de este fideicomiso deberán contar con una identificación correspondiente con la leyenda “Harina subsidiada por el Estado Nacional”, para que el comprador pueda conocer el precio que debe abonar.

Las inspecciones y fiscalizaciones sobre este último punto serán exhaustivas y se sancionará a todos aquellos que no respeten lo acordado, advirtió la Secretaría conducida por Roberto Felleti.

Los precios establecidos para la bolsa de 25 kilos son: harina 000 común: $1.200; harina 0000 común: $1.440; harina 000 calidad 24/26 gluten: $1.320; harina 000 calidad 26/28 gluten: $1.440; harina 000 calidad + de 28 gluten: $1.560; harina tapera: $1.560; semolín: $1.560; harinas acondicionadas y especiales (inglés): $1800; y premezclas, harinas integrales: $1800.

A granel por toneladas los precios son los siguientes: harina 000 común: $47.100; harina 0000 común: $56.520; harina 000 calidad 24/26 gluten: hasta $51.810; harina 000 calidad 26/28 gluten: hasta $56.520; harina 000 calidad + de 28 gluten: hasta $61.230; harina tapera: $ 61.230; semolín: $61.230; harinas acondicionadas y especiales: hasta $70.650; premezclas, harinas integrales: hasta $70.650.

Dichos valores no contemplan impuestos ni costos logísticos, según se informó.

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Precios internacionales en alza ¿Podrán aprovecharlos las regiones argentinas?

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Escribe Jorge Day – • Las provincias con mayor potencial para aprovechar la oportunidad de los altos precios serían aquellas que producen más commodities tradicionales y con ponderación significativa de sus exportaciones sobre el PBG. En este grupo figuran varias provincias de la región Pampeana, caso de Santa Fe, Córdoba y La Pampa, a las que se agrega San Juan por su perfil minero
• En cambio, entre las que exportan otros tipos de productos agropecuarios y agroindustriales, con dinámica de precios internacionales diferente a la de los commodities, aparecen Mendoza (vinos), Salta (porotos, tabaco) y Chubut (pescado). No necesariamente tendrán la suerte de mayores precios externos
• Una nota llamativa lo brinda Neuquén, principal provincia productora de petróleo, pero sus números muestran que es poco exportadora (a pesar de Vaca Muerta). Actualmente se beneficia, no tanto por el precio del petróleo, sino por el atractivo de la extracción no convencional (shale oil), con mayor productividad. También está el beneficio del Plan Gas, pero que con el tiempo podrá verse limitado, dada la falta de infraestructura de transporte
• Hay dos tipos de factores que puede limitar el aprovechamiento de estas oportunidades. Por un lado, los externos: i) ese aumento de precios, ¿es un fenómeno transitorio o durará varios años?, ii) ¿comprarán más bienes los países, en un contexto de menor crecimiento? Entre los factores internos, varios están asociados a la actual política anti-inflacionaria, que pivotea sobre los controles de precios, junto al riesgo de una profundización del sesgo antiexportador de la política económica
• Si en las medidas por anunciar se aumentan retenciones, supuestamente para beneficiar a los consumidores, se estaría cometiendo un error basado en un diagnóstico que sólo mira la “foto”, y no tiene en cuenta la dinámica. Al tener Argentina el potencial de producir alimentos y energía, en un escenario en el que se eviten las crónicas distorsiones de precios relativos y aun con alimentos y energía más caros, los habitantes contarían con mayores ingresos, tal como ocurre en Canadá, Australia y Estados Unidos
• En cambio, de cerrarse más la economía, se desaprovecharían los precios internacionales. No se trata del perjuicio a los exportadores, sino de la interrupción de un ciclo de inversiones y empleos que podrían darse en este nuevo escenario. Por generar transitoriamente precios más bajos en alimentos y energía, se condena al país a extender el fenómeno del estancamiento

En una guerra escasean alimentos y energía y, por eso, cotizan más. Eso está ocurriendo en estos días con los precios internacionales. Argentina tiene gran potencial para producirlos. ¿Cuáles serían las regiones del país que podrían aprovechar esos mayores precios? Y lo más importante, ¿podrán aprovecharlos? Este es el planteo de estas líneas.

1) Regiones potencialmente ganadoras

Claramente, serían aquellas que producen y exportan alimentos y energía. No obstante, antes de presentarlos, es conveniente hacer una mención sobre la dinámica de los precios internacionales.

Hay un sinfín de productos exportables, algunos son commodities, y otros no (o no lo son tanto), y no participan como instrumentos financieros. Por lo tanto, es usual que varios precios no sigan a los de los commodities. Por ej, vinos fraccionados (Mendoza y San Juan) o el aceite de limón (NOA) (ver anexo 1)

Con esta idea, conviene separar aquellas exportaciones regionales que se beneficiarían más de los aumentos de precios internacionales observados últimamente. Como commodities se considerarán varios productos pampeanos (cereales, oleaginosas), sus derivados, los productos mineros y petróleo. Todas estas ventas externas las expresaremos como porcentaje del PBG de cada provincia, para determinar el impacto en su economía.

Las provincias con mayor potencial para aprovechar la oportunidad de los altos precios serían aquellas que producen más commodities tradicionales y con ponderación significativa de sus exportaciones sobre el PBG. En este grupo figuran varias provincias de la región Pampeana, caso de Santa Fe, Córdoba y La Pampa, a las que se agrega San Juan por su perfil minero.

En cambio, entre las que exportan otros tipos de productos agropecuarios y agroindustriales, con dinámica de precios internacionales diferente a la de los commodities, aparecen Mendoza (vinos), Salta (porotos, tabaco) y Chubut (pescado). No necesariamente tendrán la suerte de mayores precios externos.

Una nota llamativa lo brinda Neuquén, principal provincia productora de petróleo, pero sus números muestran que es poco exportadora (a pesar de Vaca Muerta). Como si toda su producción se destinara a su industrialización, con derivados (combustibles), para luego ser vendido en el mercado interno. En ese caso, depende fuertemente de la política petrolera local.

Actualmente se beneficia, no tanto por el precio del petróleo, sino por el atractivo de la extracción no convencional (shale oil), con mayor productividad. También está el beneficio del Plan Gas, pero que con el tiempo podrá verse limitado, dada la falta de infraestructura para transportar y “hacer líquido” el gas.

2) ¿Podrán aprovechar esta oportunidad de precios altos?

Hay dos grupos de factores que puede limitar esta posibilidad. Por un lado, están los externos. Dentro de estos, los planteos son los siguientes: i) ese aumento de precios, ¿es un fenómeno transitorio o durará varios años?, ii) ¿comprarán más bienes los países, en un contexto de menor crecimiento? Hay mucho para desarrollar en este sentido (ver anexo 2).

Pero ahora nos concentraremos en los factores internos, varios de los cuales están asociados a la actual política anti-inflacionaria, y al sesgo antiexportador de la política económica. Las medidas que se vienen implementando pivotean sobre los controles de precios.

Una manera de hacerlo es rezagando la cotización del dólar oficial, precio relevante para las exportaciones. Esta política se aplicó durante 2021 para lograr menor incremento en precios. La intención para este año era no continuar con este retraso, debido a la falta de divisas en el Banco Central. Pero, aunque recientemente haya aumentado la tasa de devaluación oficial, continúa por debajo de la inflación.

Otra medida es las retenciones, un impuesto a las exportaciones, para que vendan a menores precios en el mercado interno (y además permiten recaudar más). También se imponen restricciones para exportar (como las recientes medidas contra la harina y aceite de soja).

En este sentido, se ha puesto en el tapete un dilema engañoso, “campo (o petroleras) vs ciudad”. Si se colocan retenciones, se presume que se beneficiaría a los consumidores, a costa de los exportadores. Esta visión es engañosa, porque sólo mira la “foto”, y no tiene en cuenta la dinámica.

Lo esperable en cualquier país es que se dedique a producir aquello en que tiene ventajas. Eso le permitiría generar mayores ingresos monetarios de la población y emplear más trabajadores en el sector privado.

En el caso argentino, tiene un gran potencial para producir alimentos y energía. Si se les permite aprovechar los altos precios, aunque los precios de alimentos y energía serían más altos, los habitantes contarían con mayores ingresos, y además podrían conseguir otros productos en forma más baratos (informática, indumentaria, etc.). Eso ocurre en países como EEUU, Australia y Canadá.

En cambio, el cerrar la economía, no pudiendo aprovechar los precios altos y perjudicando a los exportadores, genera transitoriamente precios más bajos en alimentos y energía, pero con un país cada vez más pobre, como muestra el estancamiento, no sólo de los últimos diez años argentinos, sino de varias décadas.

3) Comentarios finales

La oportunidad está, con precios altos en aquellos bienes que Argentina tiene alto potencial para producirlos. Es dable esperar un impacto positivo de “primera ronda” para las provincias que son más exportadoras de commodities pero, para aprovechar efectos de “segunda y tercera ronda “, se requerirán inversiones e infraestructura. De esta manera, se pasaría a ser una economía confiable para otros países dispuestos a sustituir bienes y servicios que hasta ahora le compraban a Rusia

Además, está el problema de la inflación, explicada por varias razones, pero que el gobierno sólo se concentra en los controles de precios asociados a la exportación. No sólo no tendrá éxito, sino además desaprovechará una buena oportunidad.

Anexos

Anexo 1: Correlación entre precios de productos exportables, y el índice de precios de commodities agropecuarios

Si suben los precios internacionales de los commodities, ¿siguen la misma tendencia otros productos exportables no catalogados como tales? La historia de los últimos quince años indica que no necesariamente ocurre eso. Aquellos con baja correlación son los que tienden a no seguir esa tendencia. Ejemplo, los aceites de oliva y de limón, y también ajos.

Entonces, en la actual situación de guerra en Ucrania, es probable que no todos los productos exportados desde Argentina logren mayores precios

Anexo 2: Factores externos que pueden impactar sobre las exportaciones regionales

En la primera parte, se había analizado la posibilidad de las provincias de aprovechar los precios altos. Hay factores internos que lo obstaculizan, que fueron analizados. Ahora consideraremos los factores externos.

Un primer factor es si este fuerte incremento en los precios de los principales commodities es un fenómeno transitorio, o se mantendrá por varios años. La guerra en Ucrania y la menor oferta en algunos productos agropecuarios han empujado al alza de los precios, y su transitoriedad dependerá de cuánto dura la guerra o las malas cosechas.

También está la posibilidad de una cierta segmentación de mercados, dado que Rusia pasaría a ser un proveedor “no confiable” y, por ende, el mundo preferiría comprarla a otros países, a un precio mayor (mejor para Argentina).

Pero preocupa el posible aumento en la tasa de interés de EEUU, como un mecanismo para reducir su inflación. Si así fuese, podría fortalecerse el dólar, y tirar hacia abajo aquellos precios de commodities. Por lo tanto, no es claro que su alza pueda permanecer por varios años.

Otro sería el crecimiento menor de la economía mundial, porque se diluirá el efecto de la mayor movilidad (por la menor cuarentena). Ese efecto influyó fuerte en 2021, pero ya será difícil extenderlo de aquí en más.

Un último punto es Rusia. Se verán más afectadas las exportaciones argentinas que se destinen a ese país. Entre los productos más afectados están las peras (30% de sus ventas externas) Aun con estos factores, los más preocupantes son los internos, que tienen que ver con el sesgo antiexportador de la política económica.

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