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Ucrania, Rusia, OTAN: entre la geopolítica descarnada, la mega economía y el estratégico abastecimiento energético europeo

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No se trata de amables acuerdos entre inocentes carmelitas descalzas. Es un escenario de alta geopolítica, la cual siempre está muy vinculada con sensibles temas económicos; y en este caso particular, el estratégico abastecimiento de gas al multiforme bloque de la UE, además de las consideraciones a la Ruta De La Seda, una de cuyas ramificaciones se planifica desde China hasta el extremo occidental de Europa.

Juegan en esto los crudos enfrentamientos entre el Poder Atlantista, con su brazo armado la OTAN, y el Poder Continentalista, nucleado en China y Rusia. Como en todo enfrentamiento de intereses en los que se involucran las grandes potencias, la guerra de las informaciones juega uno de los aspectos esenciales.

En tal sentido, las grandes cadenas transnacionales de medios, y otros menores que de un modo u otro los replican, reflejan la visión “políticamente correcta” del “Poder Profundo” vinculado al neoliberalismo y a su proyecto de Mundo Unipolar (hoy ya sepultado por los profundos cambios en el tablero geopolítico mundial), y su excluyente visión de la globalización salvaje; contexto al cual se opone precisamente el Bloque Continentalista.

Por supuesto, por su parte Rusia juega su rol de difusión planetaria de su propia óptica del complejo tema, a lo que con sutileza oriental se suma China. Como sucede en todos los órdenes, mucho más en un tema muy complejo y relevante, hay que esforzarse por analizar en base a datos concretos y objetivos, lejos de la vocinglería de los desinformadores públicos y otros sembradores de confusiones.

Se puede decir que El Dragón (China) respalda al Gran Oso (Rusia), mientras El Águila (EEUU) sobrevuela sin encontrar espacios propicios para contrarrestar en forma efectiva a sus grandes contendientes, pese a contar con el no muy homogéneo respaldo de sus aliados menores. Su aliado principal, El León de Albión (Gran Bretaña), muestra sus garras y ruge…desde prudente distancia del conflicto, al menos por ahora.

Sintetizar en un breve artículo la milenaria vinculación muy estrecha entre Ucrania y Rusia, con culturas prácticamente idénticas y similitudes étnicas casi calcadas, es casi imposible. Comparten una historia en común, con sus sucesos cambiantes en tan extenso período histórico. Con la disolución de la Unión Soviética (URSS), en teoría la OTAN dejó de tener sentido, pues se creó para enfrentar las amenazas de la Unión Soviética en la Guerra Fría; más aun considerando que se disolvió también el Pacto de Varsovia, creado como contraparte de la OTAN.

Al implosionar la URSS se acordó no incorporar a la OTAN a los países de Europa Oriental al este de Alemania, pero eso no ocurrió, con lo que el cerco militar a la por entonces debilitada Rusia de la era de la Perestroika (de crudo neoliberalismo), fue cerrándose en forma acentuada, siendo muy sensible lo concerniente a instalaciones misilísticas (convencionales o nucleares), cada vez más cerca (y menos detectables sus proyectiles en un hipotético casus belli), de las fronteras rusas.

Relativamente cerca de esas fronteras, están Moscú, San Petersburgo y otros centros del poder demográfico, político, industrial y militar de ese país; con lo cual su vulnerabilidad estratégica se vio cada vez más comprometida. Las sucesivas “revoluciones de colores”, que con “directivas” emanadas de las redes electrónicas de comunicación social, que tuvieron trazas evidentes del “intervencionismo blando” de EEUU y la OTAN para instalar gobiernos afines, involucraron sucesivamente a todos los países del arco arábigo mediterráneo, para replicarse en Ucrania en 2014, forzando un abrupto cambio de gobierno, en un proceso violento que para los analistas no occidentales fue considerado un golpe de Estado; el cual contó con el beneplácito de EEUU y en menor medida de sus socios de la OTAN.

Con ese cambio del poder, Ucrania pasó de un gobierno políticamente cercano a Rusia, a otro afín al europeísmo occidental y al neoliberalismo impulsado por EEUU, fuertemente anti ruso; en cuyo contexto intentó -sin lograrlo- incorporarse a la OTAN. Ese cambio de gobierno (o golpe de Estado) ucraniano, tuvo fuertes resistencias en sectores de su población, culturalmente muy afines a Rusia, o posiblemente en muchos casos opuestos a las regresivas transformaciones que previsiblemente impondrían las pautas neoliberales.

Esa población filo rusa apoyó que la estratégica Crimea vuelva a manos rusas, a la vez que los territorios del Donbass también se opusieron al giro prooccidental de Kiev, buscando autonomía y proclamando la clara afinidad con el vecino ruso. Desde ese momento, se reportaron ataques y bombardeos desde Ucrania a los territorios de Donbass, los que habrían causado alrededor de 15.000 muertos entre la población pro rusa.

Los cambios en Kiev, encendieron las alarmas en la reconstituida Rusia de la Era Putin, pues la instalación de misiles balísticos tan cerca de Moscú y otros puntos estratégicos, supondrían una extrema vulnerabilidad estratégica a favor de la OTAN, con escasos cinco minutos de trayectoria, casi imposibles de neutralizar.

Eso equivaldría a montar instalaciones similares, en una hipotética isla a pocos kilómetros de Washington y de Nueva York. El accionar diplomático muy agresivo de EEUU y sus socios de la OTAN, alentó el enfoque fuertemente rusofóbico del gobierno neoliberal de Kiev, el cual a la vez habría recibido fuertes cantidades de armamentos convencionales (no nucleares). Pese a ello, la OTAN no parece un bloque monolítico.

La clara agresividad de EEUU y GB, más algunos socios de menores relevancias estratégicas (como Polonia, España, Países Bajos y algún otro), se diferencia de la tendencia algo dialoguista y diplomática de Francia y Alemania, los dos grandes referentes de la Unión Europea. Todas las evidencias (cuidadosamente ocultas por los grandes medios afines a la OTAN), muestran que EEUU y GB (en primer lugar) y voceros de la OTAN, jugaron un rol central para armar a Ucrania e impulsar su fuerte retórica anti rusa, así como -según indicaron en fuentes de los ucranianos pro rusos- agresiva contra Donbass.

Las declaraciones del presidente Ucraniano, “nos dejaron solos”, pidiendo intervención de “Europa” (léase OTAN), evidencia que le habrían prometido apoyo militar concreto, en caso de conflicto armado…o sea que fue alentado a tener una postura dura, evidenciada en las renovadas agresiones denunciadas contra Donbass, y en una retórica agresiva, poco proclive al diálogo.

Según coinciden muchos analistas, en base a evaluaciones objetivas bien fundamentadas, ese contexto general no le habría dejado otras opciones a Rusia, urgida de evitar la incorporación de Ucrania a la agresiva OTAN; pues la inacción la habría dejado en el corto plazo, inerme ante la capacidad de agresión de los Atlantistas, anulando toda alternativa de seguir ejerciendo políticas de soberanía efectivas.

Claramente, en esa situación, el siguiente objetivo a agredir por parte del Atlantismo, sería China, en el supuesto buscado por la OTAN, del principal aliado (Rusia) y proveedor energético y de tecnología militar a China, neutralizado. En ese hipotético contexto, el Atlantismo presionaría para impedir el crecimiento de la influencia china en el mundo, buscando frenar su proyecto en plena ejecución, de la Nueva Ruta de la Seda. No es un dato menor, que Argentina fue agredida por la OTAN en la guerra por las Malvinas.

Tampoco cabe olvidar que las presiones de EEUU lograron que el FMI nos sumiera en el descalabro financiero de la descomunal deuda externa, perpetrado eso en una maniobra de claro intervencionismo para forzar el triunfo del neoliberalismo apátrida, y con ello seguir con el infame proyecto de destrucción socio económica conducente a la disolución nacional.

Todo eso en las antípodas de los amplios Acuerdos Estratégicos firmados con Rusia y China, que nos posibilitarán concreciones estratégicas imprescindibles para nuestro desarrollo, como la Cuarta Central Nuclear, la misma que en un acto de descaro imperial, un senador de EEUU pretende ordenarnos que no se construya.

Eso además del imprescindible reequipamiento con material de tecnología de punta, para nuestras maltrechas Fuerzas Armadas, condicionadas por el bloqueo de desarme total, establecido por Gran Bretaña y apoyado por EEUU y toda la OTAN.

Cabe también señalar a los medios y a otros opinantes diversos, que se rasgan las vestiduras ante la “agresión rusa” (tema al menos discutible); pero que guardaron silencios cómplices ante las sucesivas agresiones bélicas de la OTAN (en Yugoeslavia, Libia, Iraq, Siria, etc.), de guerras blandas y de operaciones de golpes de Estado del tipo de lawfare, en los que se evidenció el accionar de las potencias anglosajonas; con intervenciones de agentes de inteligencia, partes del Poder Judicial y del periodismo, de los propios países agredidos; con los casos de Bolivia, Brasil y Argentina muy actuales o recientes, entre otros más ya perpetrados.

Usual doble vara de la diplomacia Atlantista y de sus medios al servicio, de la cual muchos ni se percatan, y que otros ocultan por ser mercenarios al tanto por cuánto. Como sea, muy respetable el accionar del Papa, buscando la paz y las soluciones pacíficas de las diferencias, en las antípodas del accionar de los responsables principales de la preocupante situación actual, que han sido EEUU y la OTAN. Cabe hacer votos para que pronto terminen los enfrentamientos, y que los acuerdos justos y equitativos restañen prontamente las heridas que todos estos hechos están dejando como consecuencia.

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El gobierno ucraniano informó que 198 civiles murieron desde el inicio de los ataques rusos

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El ministro de Salud de Ucrania informó hoy de 198 civiles muertos, entre ellos tres niños, y un millar de heridos desde el jueves, el día del inicio de los ataques de Rusia.

“Desgraciadamente, según datos operativos, 198 personas murieron a manos de los invasores, entre ellos tres niños, y 1.115 resultaron heridos, de los cuales 33 niños”, indicó Viktor Liashko en Facebook.

Se trata del segundo parte de fallecidos que publica el Gobierno ucraniano tras el que anunció el jueves por la noche el presidente Volodímir Zelenski, cuando dijo que el primer día de la ofensiva militar dejó 137 muertos.

El ministro de Salud denuncio que las tropas rusas, a las que calificó de “terroristas”, estuvieron “disparado deliberadamente contra ambulancias”, y sugirió la entrega de chalecos antibalas al personal médico.

Por otro lado resaltó que “la vida también está en apogeo” al informar de varios nacimientos desde el comienzo de la invasión.

Así, en la ciudad de Jerson, nacieron dos niños en uno de los hospitales de maternidad del refugio antiaéreo y circularon fotos en redes sociales de un nacimiento en el subterráneo de Kiev que funciona como refugio antibombas para la población, informó la agencia de noticias Europa Press.

En este sentido, el funcionario destacó el trabajo de los médicos ucranianos que, junto a los militares, las fuerzas de seguridad y los equipos de rescate “están aguantando”.

“Ningún hospital ha cerrado, todos están trabajando y brindando atención médica”, subrayó y remarcó que “todos miran valientemente a los ojos del enemigo”.

“Los militares están defendiendo al país con las armas en la mano y las armas de los médicos son un trabajo desinteresado”, indicó en el comunicado subido en sus redes sociales.

“Y no importa que los ocupantes interfieran en estos esfuerzos, tratamos de llevar rápidamente oxígeno a los hospitales, organizar la logística para que cada paciente reciba ayuda”, añadió.

Por su parte, el asesor del presidente ucraniano, Mykhailo Podoliak, informó hoy en el primer parte militar del día que las bajas rusas ascienden a los 3.500, mientras que 200 efectivos fueron apresados.

“Si mostramos a estas personas que vinieron a Ucrania a matar, Rusia entenderá lo que está haciendo en Ucrania”, afirmó.

Ucrania quiere el paraguas de la OTAN

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, indicó hoy que es “un momento crucial” para cerrar “de una vez por todas” la “larga discusión” de la membresía del país en la Unión Europea (UE), tras dialogar por teléfono con autoridades del bloque sobre la situación ante la invasión rusa.

El mandatario conversó con el titular del Consejo Europeo, Charles Michel, sobre “una mayor asistencia efectiva” para Ucrania ante la ofensiva lanzada por el Kremlin y la “lucha heroica” de los ucranianos para un “futuro libre”.

Además, Zelenski señaló que el actual es un “momento crucial” para “cerrar la larga discusión de una vez por todas y decidir sobre la pertenencia de Ucrania a la UE”, informó la agencia de noticias Europa Press.

Minutos después, el presidente del Consejo Europeo respondió a este mensaje al presidente ucraniano asegurando que “Ucrania y su gente son familia”, así como que “más apoyo concreto está en camino” por parte del bloque europeo.

También se pronunció sobre el conflicto la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, quien advirtió de que la guerra “también se está librando” en el frente de la desinformación, la inestabilidad y el miedo a través de Internet.

“Se está propagando una campaña de desinformación coordinada y de apoyo a (el presidente ruso, Vladimir) Putin. Debemos unirnos para combatir la reescritura tóxica de la historia y la propaganda del Kremlin”, escribió la maltesa en Twitter.

En un segundo tuit, Metsola reiteró el apoyo de la Eurocámara al pueblo de Bielorrusia, tras mantener una conversación telefónica hoy con la líder de la oposición en el exilio de ese país, Sviatlana Tsikhanouskaya.

Los bielorrusos “también son víctimas de las acciones de los autócratas Putin y (el mandatario bielorruso Alexendr) Lukashenko”, aseguró Metsola.

La UE aprobó ayer congelar los activos de Putin, y del canciller ruso, Serguei Lavrov, como represalia por la invasión militar a Ucrania, aunque para el Kremlin esto demuestra la “impotencia” de las naciones occidentales.

Mientras tanto, crece la presión en el seno del bloque europeo para maximizar las sanciones y excluir a Moscú del sistema bancario Swift, mecanismo esencial de las finanzas mundiales. pese a la oposición de algunos Estados miembro que temen por su abastecimiento energético.

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El mundo nos dejó solos

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Hace algunas horas el Presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, lanzó una frase contundente hacia los países que aún no han tomado posición militar contra los ataques de Rusia en su territorio. La frase completa dice: “Nos han dejado solos, todo el mundo tiene miedo. ¿Quién está dispuesto a combatir con nosotros”.

Queda claro que la escala militar que comenzó hace un par de días entre Rusia y Ucrania no tiene ningún límite impuesto, no tendrá muchos fundamentos, ni protección de ningún tipo. Es ahí donde nos envuelve la desolación más profunda de todos aquellos que acompañamos la paz como valor para la convivencia de los pueblos libres.

Por un lado, están Ucrania y Rusia en medio de un conflicto que lleva más de 8 años sin soluciones, por otro lado, está la OTAN que son 30 países que representan a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (en 1949 se firmó con los primeros países adherentes). Las características de los países soberanos ya las conocemos, pero la OTAN es una organización político-militar que debe garantizar la libertad y la seguridad de sus miembros, inclusive si debe utilizar su fuerza militar cuando uno de sus miembros es atacado. En líneas generales de este análisis, la OTAN intenta mantener el statu quo internacional de la hegemonía de EEUU, por su parte Rusia siempre criticó ese pacto militar que seguía expandiéndose con la firma de más miembros por considerarla una amenaza para su carrera geopolítica, también en plena expansión.

Para poner sobre la mesa las amenazas a las cuales nos estaríamos acercando, revisamos algunos números preparados para la batalla: UCRANIA cuenta con 219.000 efectivos, 170 helicópteros, 70 aviones, 1.300 tanques y 12.000 Vehículos blindados; RUSIA cuenta con 900.000 efectivos, 1.000 helicópteros, 1200 aviones, 3.600 tanques y 25.000 vehículos blindados; la OTAN cuenta con 3.400.000 efectivos, 2.050 helicópteros, 3.900 aviones, 9.400 tanques y 11.000 vehículos blindados. Sin embargo, y para seguir sumando amenazas, esta no sería la más terrible de todas. Ya se puso en fila una amenaza de guerra nuclear que pocos quieren hablar.

Ahora bien, mucho se habló de la pandemia que hizo estremecer a todos los países, sin distinciones; algunos optimistas pensábamos que íbamos a salir mejores de todo esto. Se frenó la inercia global y comenzamos a mirar hacia adentro de nuestros hogares y nos replanteamos muchas cosas individuales y colectivas. Nos solidarizamos entre todos y despedimos a muchos familiares y amigos. Sentimos la empatía de actuar de otra forma para vivir un poco mejor. Nos pusimos por un rato en una sala de emergencias médicas de cualquier ciudad del planeta para valorar el trabajo que realizan allí.

Esta nueva guerra nos reafirma que los intereses políticos y económicos son más importantes que las personas, que las soluciones no incluyen a sus habitantes y que los líderes políticos a veces solo entran en razón bajo sus órdenes de prioridades.

El mundo post pandemia manifiesta que la hegemonía de los EEUU ya no tiene el mismo valor que hace algunos años atrás. Este nuevo escenario global con los países más poderosos como China, Rusia y EEUU se configura la actividad económica y política en un nuevo sistema de construcción hegemónica. Un poco más atrás aparecen Alemania, Reino Unido, Francia y Japón. Asumir esta nueva configuración global conlleva sus riesgos, ya que el poder no se muestra en papeles ni en discursos sino que se visibiliza cuando se ejerce, cuando se ataca y cuando se alinean los demás. Por otro lado, la dominación política de un Estado puede basarse en las creencias de legitimidad y razonabilidad bajo el ordenamiento legal vigente (un nuevo paradigma hegemónico).

Según Gramsci, existen varios tipos de hegemonía (influencia y supremacía de un Estado sobre los demás), está la hegemonía económica, la cultural, la política y la militar. Esta última generalmente se demuestra por su poderío armamentista o por su capacidad de ataque.

Considero que la política debería ser parte de una solución no una amenaza latente de juegos hegemónicos blindados por armas nucleares. El conflicto bélico entre Ucrania y Rusia es apenas una muestra de la pelea por la hegemonía total, quien tiene la potencia para amenazar al mundo tendrá la fuerza para dirigir los organismos internacionales y las influencias en los demás países.

Todos sabemos que las guerras tiene consecuencias, también tienen ganadores y perdedores, solo resta definir qué lugar ocupará nuestro país en tamaño conflicto. Si será neutral, si se posicionarán en bloque junto a varios países de la región o tomará otra de las opciones. Pero si sabemos que este escenario bélico recién comienza la primera fase.

En medio de toda la incertidumbre que nos ha dejado la pandemia que todavía no terminó, ahora tenemos una amenaza de guerra nuclear que tiene a todos los países del mundo en vilo. Por eso el título de esta nota, aunque a quienes dejaron “solos” no es precisamente a los líderes políticos, ni a Rusia ni a Ucrania, sino a los ciudadanos del mundo que nos sentimos abandonados e impotentes ante una nueva amenaza hacia “lo humano”.

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El Papa Francisco fue a la embajada rusa: Estuvo media hora

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En un intento por frenar la guerra, el papa Francisco fue a la embajada rusa en el Vaticano y se reunió con el embajador a quien la expresó su “preocupación”.

Son momentos decisivos en la guerra entre Rusia y Ucrania tras un pedido de negociación de Kiev que fue rechazado por Moscú y cuando las tropas rusas están a las puerta de la capital ucraniana.

En ese contexto, este viernes (25/2) el papa Francisco visitó la embajada rusa ante el Vaticano, donde se reunió con el embajador Alexander Avdeev para intentar mediar en el conflicto y manifestó su “preocupación por la guerra”.

Media hora

Según informó el propio Vaticano, el pontífice estuvo durante más de media hora en la sede diplomática de Vía della Conciliazione 10, a metros de Plaza San Pedro, luego de que la Santa Sede pidiera el jueves (25/2) que se evite “la locura” de la guerra.

Bergoblio, según fuentes vaticanas, fue a manifestar su “preocupación por la guerra”, pero no dieron más detalles de lo hablado con el embajador ruso.

Esperando para mediar

La postura pública de la Santa Sede viene siendo expresada a través del secretario de Estado Pietro Parolin, quien el jueves planteó que aún hay “espacio para la negociación” incluso después de lo que llamó, sin rodeos, un “inicio de las operaciones militares rusas en territorio ucraniano”.

Por lo general, el Vaticano suele requerir que las dos partes involucradas en un conflicto pidan la mediación.

El miércoles, antes del inicio de la escalada rusa, el Papa había advertido por los “escenarios cada vez más alarmantes” que se abrían en el país europeo ante la suba de tensión en el conflicto con Rusia.

“Como yo, tanta gente en todo el mundo está atravesando angustia y preocupación. Una vez más la paz de todos está amenazada por intereses de partes”, había planteado el pontífice en el Aula Pablo VI al terminar su tradicional encu entro semanal con fieles.

“Quiero apelar a los que tienen responsabilidades políticas para que hagan un serio examen de conciencia frente a Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra. El padre de todos, no solo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos”, agregó el Papa antes de convocar a una jornada de ayuno y oración por la paz para el próximo miércoles 2 de marzo.

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La Guerra en Ucrania deja a Rusia sin una final de 60 millones de Euros

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Escribe Manuel Sánchez Gómez. La guerra en Ucrania deja a San Petersburgo sin la final de la Liga de Campeones, que ha sido trasladada a París por la UEFA. El cambio supone un impacto de unos 60-70 millones de euros en la ciudad de nacimiento de Vladimir Putin, una importante inyección económica que ya no percibirá por albergar el partido más importante del año a nivel de clubes.

La decisión del Comité Ejecutivo de la UEFA, conocida este mismo viernes, de mover la gran final del San Petersburgo Arena al estadio de Saint-Denis en París se debe a “la grave escalada de la situación de seguridad en Europa”, según el comunicado del máximo organismo del fútbol europeo, que también decidió que las selecciones de Rusia y Ucrania jugarán sus partidos como local en sedes neutrales.

Un golpe para San Petersburgo que se aprestaba a acoger la primera final de la ‘Champions’ pospandemia. La última que se disputó en situación de normalidad, la de 2019 en Madrid, dejó un impacto económico en la ciudad de 63 millones de euros, según confirmó a Efe Miguel Garrido, presidente de la patronal madrileña de empresarios CEIM.

En total, hospedar la final de la Champions que enfrentó a los ingleses Liverpool y Tottenham Hotspur en el Wanda Metropolitano generó unos 123 millones en la capital española, de los que cerca de 63 se quedaron en ella.

“Celebrar eventos de este calibre es muy beneficioso para las ciudades y repercute en muchos sectores como ocio, restauración, transportes y entretenimiento”, añade Garrido, quien también aporta que los ingresos han ido mejorando con los años, ya que en 2010, cuando Inter de Milán y Bayern de Múnich jugaron en el Santiago Bernabéu, se recaudaron unos 50 millones.

“No solo es la repercusión económica, también la publicidad de la propia ciudad. La marca Madrid llegó a 350 millones de personas gracias a la final de la Champions”, agrega Garrido.

San Petersburgo, que ya albergó partidos de la Copa Confederaciones, del Mundial de Rusia en 2018 y de la Eurocopa 2020, se quedará con la miel en los labios de recibir el impulso económico que ya tuvo Madrid, que no pudo recibir Lisboa en 2020, con los partidos jugados a puerta cerrada, y que Oporto avistó, con una final a media entrada con la pandemia aún golpeando fuerte.

Iba a ser el gran evento a nivel de clubes del San Petersburgo Arena, un estadio carísimo y cuya construcción llevó más de una década. Desde que se puso la primera piedra en 2007 hasta que se inauguró transcurrieron más de diez años.

Se invirtieron unos 800 millones de dólares (720 millones de euros) para acabarlo y su construcción se llevó a cabo con las dudas y la incertidumbre de dónde procedían tanto los fondos como la mano de obra encargada de levantar el templo del Zénit.

Un proyecto faraónico que desembocó en uno de los estadios más modernos del país, con capacidad para 70.000 espectadores, techo retráctil y situado en una isla bañada por el río Neva.

Su nombre comercial, Gazprom Arena, nace del patrocinio que une a Gazprom, la empresa gasística, con el Zenit de San Petersburgo, el equipo que disputa sus partidos en este estadio.

La compañía más importante de Rusia no solo inyecta dinero al Zenit, sino que también patrocina la Champions League, con un acuerdo que, según el Financial Times, otorga unos 40 millones de libras (46 millones de euros) a la competición cada temporada.

Con la ruptura del Schalke 04, que retirará la publicidad de Gazprom de sus camisetas, renunciando a nueve millones anuales, la empresa rusa ve cómo el dominó de empresas que se aleja de ellas empieza a caer, y ya le ha restado la final de la Champions.

La UEFA retransmitió en los cuatro partidos de octavos de final los anuncios que incluyen a Gazprom, levantando el sonido de viento de algunos estadios. Tampoco faltó en Stamford Bridge o en el Wanda Metropolitano la publicidad de “Road to St. Petersburg”, pese a que la institución futbolística ya sabía que iba a ser casi imposible seguir con los planes de celebrar el partido por la ‘orejona’ en la antigua Leningrado.

Si Estambul ya tuvo que pasar el testigo en 2020 y 2021 por la pandemia, a Lisboa y Oporto respectivamente, ahora ha sido San Petersburgo la que ha perdido la gran final, que ha recaído en París. Aunque en este caso el motivo es muy distinto: la guerra.

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