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Prevenir crisis, clave en la lucha contra la pobreza

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La tasa de pobreza no era muy diferente en Uruguay y en la Argentina treinta años atrás, pero ahora el 30 % de nuestro país compara con menos de un 10 % en el vecino. La divergencia no se explica porque Uruguay haya crecido a un ritmo muy superior, ni por la magnitud de los recursos aplicados a políticas sociales. La principal razón es que en la Argentina las crisis no se previenen, simplemente suceden, mientras que el socio del Mercosur ha logrado “frenar a tiempo” cada vez que un grave desequilibrio estaba a punto de estallar. Uruguay es, en ese sentido, un laboratorio que confirma la importancia de contar con instrumentos anticíclicos y de buscar soluciones antes de que sea tarde. Y el mérito no está en las políticas económicas, sino en la disposición de sus principales dirigentes y partidos de hacer prevalecer el interés general por sobre lo sectorial, cada vez que fue necesario.

En muchos episodios puede rastrearse el origen de las diferencias, pero quizá el momento más nítido fue el de la crisis bancaria de 2001 y 2002, que derivó en la Argentina en la ruptura de todos los contratos, la pesificación asimétrica y el default…siendo que Uruguay logró evitar todos esos extremos. Como ilustra el libro “Al borde del abismo; Uruguay y la gran crisis de 2002” del economista Carlos Steneri, la actitud responsable de la oposición al entonces presidente Jorge Batlle fue crucial para mantener el crédito abierto pese a la indiferencia del FMI. Así, las entidades pudieran reabrir tras un largo feriado bancario, con el Congreso aprobando una serie de leyes clave, al tiempo que aterrizaba en Montevideo un avión cargado de dólares, fruto de un préstamo-puente otorgado por el Tesoro de los EEUU.

A la inversa, cada momento crítico de las últimas décadas de la Argentina ha tenido el patrón común de una oposición (interna o de otros partidos) apostando a “cuanto peor mejor”, más allá de aciertos o desaciertos del gobierno de turno. La historia certifica que nuestra dirigencia tiende a tomar decisiones en función de sus intereses de corto plazo, sin que le importen las consecuencias. Así, en cada situación límite, la única opción es la crisis. Y esto no es neutral en términos sociales.

Obsérvese que la evolución de la tasa de pobreza registra en la Argentina dos picos marcados. El primero coincide con el estallido de la hiperinflación, en 1989, y el segundo con la crisis de 2001/02. El problema está en que, después de esos picos, ya no se vuelve a la situación anterior, con una meseta en torno al 30 % de tasa de pobreza desde 2008/09. Existen múltiples razones por las que ese fenómeno tiene lugar. Los golpes recesivos e inflacionarios afectan mucho más a las familias que viven al día y, además, las habilidades laborales se pierden después de un tiempo fuera del mercado de trabajo, siendo que en el circuito informal los empleadores no invierten, por lo general, en capacitación. Al mismo tiempo, el sistema educativo tiende a reproducir el contexto social en el que actúa, con pocos instrumentos para sacar a los chicos del círculo vicioso. Por el lado de la inversión y de la creación de puestos de trabajo, un país de fluctuaciones tan pronunciadas promueve la cautela a la hora de nuevos proyectos.

Ser incapaces de prevenir las crisis es lo que explica (el grueso de) la diferencia entre la tasa de pobreza de la Argentina y la de Uruguay. Por eso, aquellos dirigentes locales que ignoran la importancia de los equilibrios macroeconómicos vociferando por los derechos sociales, pueden llegar a ser, paradójicamente, el principal obstáculo para solucionar el problema.

Harían bien en reparar en estos datos: Uruguay creció a un ritmo de 2,9 % anual en los últimos 30 años (versus 2,4 % de la Argentina), pero redujo 17,2 puntos porcentuales su tasa de pobreza, hasta el 9,4 %.

Es en este marco que deben valorarse los recientes avances de las reformas en el Congreso. Por encima de los fanáticos del “cuanto peor mejor”, una fracción relevante de la oposición ayudó a evitar la próxima crisis del sistema jubilatorio. Además, está la decisión compartida de aflojar la presión tributaria que recae sobre las actividades productivas, en pos de revitalizar el empleo privado, la verdadera fórmula para superar la pobreza.

Pero hay un caso particular, que es el de las economías regionales más alejadas de Buenos Aires, en dónde el impacto de las reformas es ambivalente. Esos lugares están beneficiados por el Decreto 814 de 2001, que recortó contribuciones patronales en función de la distancia al puerto, pero esta norma habrá de ser derogada. Se establecerá un “mínimo no imponible” y las cargas patronales se pagarán sólo por encima de ese piso, un régimen excelente, pero que habrá de implicar más y no menos impuestos al trabajo en muchos rincones del país.

Una forma de atenuar esta inequidad es adelantar la vigencia de los beneficios del “año 5” para las “economías de frontera”, lo que tiene costo fiscal, pero manejable con medidas de austeridad. Otro paliativo sería contar con convenios de trabajo descentralizados, en lugar del sistema actual, que no repara en diferencias de costo de vida y productividad entre el interior y las grandes ciudades. Adicionalmente, los gobiernos provinciales deberían agruparse por regiones para promover un shock de mejoras de logística e infraestructura, que sólo puede lograrse de modo cooperativo. En la medida en que la lucha contra la pobreza esté verdaderamente en el GPS de nuestros dirigentes, siempre habrá soluciones para estos desarreglos. 

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Los préstamos al sector privado en pesos crecieron 2,3% en abril

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Los préstamos al sector privado en pesos tuvieron un crecimiento de 2,3% en abril intermensual, según el análisis del economista Joaquín Berro Madero.

En un informe del instituto Ieral de la Fundación Mediterránea, el especialista destacó que las líneas de créditos en pesos pactadas con garantía real (Hipotecarios y Prendarios) subieron 3,3%.

En tanto, crecieron 2,1% las líneas vinculadas al consumo (Personales y con Tarjeta) y al comercio (Adelantos en Cuenta Corriente, Documentos a sola firma, Documentos comprados y descontados, entre otros).

Mientras que los préstamos en dólares al sector privado pasaron de aumentar a un ritmo de 3,8% mensual en marzo a 5,4 por ciento en abril. En documentos a sola firma el aumento fue de 7 por ciento mensual y de 5,8 por ciento en prendarios.

“Pese al endurecimiento de la política monetaria, las tasas de interés por depósitos apenas han reaccionado. La Badlar se ubica en 4,19% y la correspondiente a operaciones minoristas alcanza el 17,9 por ciento”, señaló.

El análisis indicó que “con datos del mes de abril ya cerrados, se tiene que los préstamos en pesos al sector privado muestran una mayor ritmo de crecimiento, aunque moderado”.

“Este fenómeno estuvo motorizado por incrementos en todas las líneas de financiamiento, pero mayormente por aquellas pactadas mediante garantía real”, expresó.

Por su parte, “las financiaciones en dólares continúan creciendo significativamente, apoyadas básicamente en las líneas comerciales, ya que tanto las vinculadas al consumo como las con garantía real en dólares, retrocedieron el mes pasado”, dijo.

Por su parte, los depósitos en pesos de los agentes privados recuperaron su ritmo de expansión, mientras que las colocaciones en dólares crecen a gran velocidad.

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Se aceleran los créditos al sector privado

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Según un informe de IERAL, el sistema financiero comenzó el año con buenas perspectivas. La aceleración del nivel de crédito, sumada a una baja de la inflación y a tasas financieras más moderadas, permitirán que la tendencia se consolide en los próximos meses, adelantaron desde la consultora. Los préstamos hipotecarios y prendarios, con la mejor performance.

En el primer bimestre del año, el sistema financiero ha comenzado a ver una incipiente expansión y la expectativa es que consolide la tendencia en los próximos meses.

Por un lado, los créditos en pesos al sector privado aumentaron a un ritmo mensual de 1,7% en enero y de 2,0% en febrero. Mientras tanto, los préstamos en dólares se expandieron al 3,9% y 5,7%, respectivamente.

En total, el consolidado de créditos en pesos y dólares sube en febrero a un ritmo interanual del 31,8%, en línea con la inflación calculada para este mismo período.

“Luego de un cierre de año con buen impulso, a comienzos de 2017 los préstamos en pesos al sector privado muestran un comportamiento más contenido. Sin embargo, apartando los efectos estacionales de cierre y comienzo de año, la dinámica tiene perspectivas positivas en los meses que siguen”, detalló IERAL en su último informe.

La aceleración del ritmo de crecimiento en términos interanuales; sumado a la desaceleración paulatina de la inflación, adelantan una tendencia positiva.

Por su parte, los créditos bancarios en dólares, continúan su expansión,mientras, los depósitos privados en pesos, afectados por la estacionalidad, reflejan una tenue desaceleración. Asimismo, la colocación de depósitos en moneda extranjera también muestra una ralentización. Todo esto, en un contexto en el cual las tasas de interés, tanto pasivas como activas, tienden lentamente a la baja.

La consultora analizó el sistema de créditos hasta mediados de mes. Observó que los créditos al sector privado en pesos

crecían un 2% mensual, marcando una leve aceleración respecto de enero (1,7% contra el mes anterior). “Estos resultados están signados por la estacionalidad de los meses de cambio de año”, aclaró el informe.

“Vale la pena tener en cuenta que, en el primer bimestre del año pasado las variaciones intermensuales fueron negativas lo que marca una mejora año a año; más si se tiene en cuenta la desaceleración de precios que tiende a permitir una variación real positiva de las financiaciones bancarias”, añadió.

Mientras que los préstamos personales crecieron un 3,9% en enero y un 4,4% en el segundo mes del año, las financiaciones con tarjeta de crédito se desaceleraron: habían subido un 2,7% en enero y se desinflaron hasta un 0,7% este mes.

En tanto, las íneas pactadas mediante Garantía Real (Hipotecarios y Prendarios), son las que más dinamismo han alcanzado en este comienzo de año. Mientras se habían contraído un -0,1% en enero del año pasado y otro 0,4% en febrero, lograron expandirse un 3,8% en el primer bimestre de 2017. Los prendarios crecieron al 4,9% este mes, mientras que los préstamos hipotecarios alcanzaron una suba de 2,9%.

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Ecolatina y el Ieral ven una recuperación, pero basada en el consumo no en inversiones y exportaciones

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Una consultora y un importante “think tank” emitieron informes en el que pronostican para el 2017 una recuperación del consumo, que traccionará el crecimiento -moderado- de la economía argentina tras un 2016 de recesión.

Ecolatina, fundada por Roberto Lavagna, pronostica una recuperación del consumo por la baja de la inflación y la recuperación de los salarios.

“Tras la contracción observada el año pasado, esperamos una recuperación del consumo en 2017. La magnitud de dicha mejora va a depender principalmente del resultado de la carrera entre precios y salarios. La desaceleración de la inflación está afectada por dos fuerzas contrapuestas: la fuerte suba de precios regulados y la apreciación cambiaria”, señaló en un reporte.

En tanto el IERAL, de la Fundación Mediterránea, un think tank que pareció recuperar su protagonismo en el debate económico con la llegada de Mauricio Macri al poder, emitió un informe donde vislumbra una recuperación de la economía, basada en el consumo.

El reporte de Ieral aclara que ni las inversiones ni las exportaciones serán los motores que impulsen el crecimiento, como pretendía el presidente Macri al comienzo de su mandato. Cambiemos tenía una mirada que se podía sintetizar así: el crecimiento de la economía debe ser impulsado por la llegada de las inversiones y el aumento de las exportaciones, no por exacerbar el consumo. Al final, las inversiones no llegaron y el Gobierno Nacional decidió inyectar dinero en la economía en el último trimestre del año.

“A pesar que 2016 fue un año recesivo con fuerte aceleración de la inflación, el 2017 comenzó con una incipiente recuperación de la economía y con una inflación cercana a la mitad de la registrada en el año anterior”, dice el último informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y la Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea

El repunte en la actividad económica para este año está signado por una mejora en el consumo “fruto de una recuperación de los ingresos de buena parte de la población”, explicó el Ieral.

“El impulso de estos factores podría más que compensar las elevadas tasas de interés, política antiinflacionaria del Banco Central, y permitir que el consumo mejorase en 2017 pero con menor intensidad que los rebotes registrados en el pasado luego de los últimos episodios recesivos”, indicó.

Además, el instituto advirtió que “las dudas aparecen por el lado de las inversiones y las exportaciones”.

MB

 

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