importaciones

Advierten que no hay mejoras en el frente externo

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Pasados dos meses de 2018, no hay señales de reversión en la tendencia que se tradujo en el déficit comercial histórico cerrado en 2017. Las exportaciones totalizaron USD 4.294 millones, 10,1% por encima del guarismo registrado un año atrás, mientras las importaciones crecieron al 26,3%, ubicándose en USD 5.197 millones. El déficit acumulado supera así los 1800 millones, por lo que pasados sólo dos meses de 2018 tenemos ya casi un cuarto del déficit del año pasado, señala un estudio de la consultora Abeceb.

 

Las exportaciones

 

Las exportaciones argentinas alcanzaron usd 4.294 millones en el mes de febrero, lo que implica una suba de 10,1% interanual. A diferencia del registro de enero, el efecto precio explica 70% de la suba. No obstante, cabe recordar que la base de comparación es un febrero flojo del año pasado.

 

Fuera de la línea trazada en 2017, las Manufacturas de Origen Industrial no tuvieron un rendimiento de alto vuelo. Las ventas de este rubro crecieron 9%, mucho menos que el 32% registrado en enero (es cierto que en términos de volumen estuvieron mucho más cerca, 8% vs 13%). Nuevamente las automotrices (suben 62%) fueron el motor de las MOI, mientras el otro peso pesado, química, contrajo sus ventas un 13%. También cayeron significativamente las ventas de metales preciosos y sus manufacturas (-22%). Como nota positiva, las exportaciones del sub rubro metalurgia crecieron 43,9%.

 

Los cerealeros empezaron a liquidar stocks. Eso explica que las exportaciones de Productos Primarios hayan subido 13,8% (13,5% en cantidad). Unos 200 millones extra en exportaciones de maíz impulsan al rubro cereales, que crece 35% interanual. El trigo no tuvo un buen rendimiento (cae 2% respecto del bimestre enero-febrero 2017), aunque esta situación debería revertirse cuando arranquen las ventas a Brasil. Este rubro será el que más fuerte se verá impactado por la sequía, ya que solo de maíz se esperan unos 1000 millones menos en ingresos por exportación. Las exportaciones pesqueras aportan el dato positivo del rubro, expandiéndose 23,5%.

 

Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un virtual estancamiento en febrero (-0,4%) y caen 5% si se analiza el acumulado en 2 meses. Los productos derivados a la soja (aceites y pellets) explican el grueso de esta situación, cayendo los rubros Grasas y aceites y Residuos y desperdicios de la industria alimenticia en el orden del 14,7% y 10,1% en lo que va del año. La caída fue un poco menor febrero contra febrero: -2,2% y 3,4%. El que si tuvo un buen rendimiento fue el rubro carnes: subió 23% mes contra mes.  Aunque esperamos que esto continúe el resto del año (en toneladas exportadas esperamos un incremento en torno al 16% para 2018), esto no será suficiente para compensar la mala cosecha, ya que representa apenas 6% de las MOA.

 

Combustibles y energía, de baja incidencia en el total (apenas 8% del valor exportado) experimentó una fuerte expansión del valor exportado, que se situó 83,6% por encima en términos interanuales. Las exportaciones de biodiesel cayeron 28 millones en comparativa con 2017, cuando el mercado norteamericano todavía estaba abierto.

 

Viendo el primer bimestre del año, podemos concluir que difícilmente se sostenga este nivel de crecimiento de los valores exportados, principalmente ya que en los próximos meses se empezará a notar el impacto de las cantidades exportadas por la sequía. Esta caída no será dramática ya que los ingresos del sector van a morigerarse con utilización de inventarios de soja (se estima un stock de soja en torno a los 15 millones de tn) pero si lo suficiente como para ubicar la variación interanual apenas por encima del estancamiento. Las MOI todavía tienen margen para crecer viendo los últimos datos desde Brasil (Ministerio de Industria de éste país informo un incremento del 17,7% de las importaciones desde Argentina) y serán las que definan la cifra final del guarismo.

 

Las importaciones

 

Luego de un fuerte aumento en el arranque del año, las importaciones no dieron tregua durante febrero, desacelerando apenas hacia un crecimiento de 26,3% con respecto a febrero 2017. Con esto, el primer bimestre de 2018 acumula un valor importado de USD 10.933 M y un aumento interanual cercano al 30%. Esto se contrasta fuertemente con el mismo periodo de 2017, que acumulaba un incremento de 2,9%.

 

Tal como hemos observado durante periodos pasados, fueron las cantidades importadas las que explicaron en gran parte el aumento en el valor importado durante el periodo (+25,5%). Por su parte, el nivel de precios de los productos importados tuvo un incremento por debajo del 1%, anotando una suba de apenas 0,7%.

Mientras los demás rubros mantuvieron la tendencia de crecimiento similar a periodos pasados, el crecimiento en la compra de Bienes de Capital anotó una desaceleración durante el segundo mes de 2018. La importación del rubro, ligado al comportamiento de las inversiones, creció 7,3%, llamativamente por debajo del crecimiento de 29,5% de enero.

 

Cabe destacar que esta desaceleración en el rubro surge de la fuerte baja en las importaciones de los Equipos de transporte industriales (-40,8%). Esta caída abrupta se puede explicar en gran parte por una menor importación de camiones, efecto de la sequía en la región pampeana, que impacta en la necesidad de transporte de carga de la cosecha. También se puede atribuir a un adelanto de compra en enero (+10,8%), que habitualmente se dividía entre los primeros dos meses. Es importante recalcar que el resto de los Bienes de Capital, una vez excluidos los Equipos de transporte, continuó en línea con el mes previo, incluso acelerando la mejora (+41,7%).

 

Por su parte, los dos rubros de mayor peso en las importaciones, Bienes Intermedios y las Piezas y Accesorios para bienes de capital, profundizaron la tendencia positiva que se registra desde fines de 2017. Los Bienes Intermedios, explicado en gran parte por subas en los productos químicos, los metales y sus manufacturas y el plástico y caucho, apuntaron una suba de 35,4%. A su vez, las Piezas y Accesorios registraron un incremento de 39,8% en febrero, acumulando una suba de 26,8% en el primer bimestre de 2018.  

 

Las compras a Brasil, que explicaron un 29% de las importaciones totales del mes, continuaron traccionando buena parte del incremento general. Con un aumento de 21,9%, las importaciones del principal socio comercial también anotaron una leve desaceleración. Lo mismo se vio desplegado en las importaciones de Vehículos, rubro en el cual Brasil define el comportamiento. Las compras se desaceleraron con respecto al mes anterior, anotando un crecimiento de 25,1% en las importaciones totales y de 24,9% en aquellas provenientes de Brasil. Este fenómeno se puede comprender por una desaceleración general del mercado automotriz, junto con una adecuación en la política de sourcing de las terminales automotrices.

 

Sin alivio para el rojo comercial

El resultado del intercambio comercial argentino en dos meses de 2018 llega a 1872 millones de dólares, 7 veces el rojo acumulado a esta altura en 2017. Acumulamos así un semestre de un déficit promedio de 1000 millones al mes. Con ésta tendencia, el escenario de mínima es un déficit de 12 mil millones, especialmente teniendo en cuenta que la sequía le quitará alrededor de un punto y medio a la suba de las exportaciones. En contexto de suba del consumo y la inversión, sería raro que se evidencie una baja abrupta en los volúmenes importados.

 

A nivel bilateral, vemos que crecieron los rojos con China (muy fuerte, 78% respecto al primer bimestre del año 2017) y con Brasil, mientras el déficit con estados unidos cayó (343 millones en dos meses contra 457 el año pasado) en línea con una disminución de los flujos comerciales con éste país. La exclusión o no de Argentina a los aranceles al acero y aluminio argentinos sin duda influirían en la evolución de ésta tendencia en los próximos meses

 

Aunque algunos factores de corto darán cierto viento de cola (dólar en suba, recuperación brasileña), las exportaciones seguirán corriendo de atrás a las importaciones, ya que independientemente de los vaivenes de la coyuntura el déficit estructural de las cuentas externas augura un rojo reciente que se estabilizará en los próximos años en torno al 2% del PBI.

 

 

Comercio exterior argentino.

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Cabrera: “Lo que tenemos que hacer es ponernos a trabajar en una agenda constructiva”

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“Somos uno de los países más cerrados del mundo y tenemos que concretar acuerdos comerciales con países para ganar mercados”, explicó el ministro de la Producción de la Nación, Francisco Cabrera.
El comercio internacional volvió a crecer en 2017 de modo significativo, y se prevé que también lo haga en 2018, pero Argentina permanece relegada, sin que el gobierno atine a dar respuestas de política doméstica ante uno de sus peores momentos que atraviesan las exportaciones. Mira por tevé el avance del proteccionismo de USA aunque ya se haya cobrado víctimas compatriotas al haber bloqueado la entrada de biodiésel, acero y aluminio.
De un plumazo se evaporan US$2.000 millones en las arcas nacionales más el trabajo que los generaba. Pero para el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, la estrategia de integración al mundo sólo pasa por las importaciones. “Somos uno de los países más cerrados del planeta después de Sudán y Nigeria”. Lo atribuye a la falta de acuerdos comerciales con el resto de los países desde hace muchísimos años. “Tenemos que abrir nuevos mercados”, sostuvo en declaraciones a radio Continental. “La Argentina no está preparada para competir”, sentenció en exclusiva alusión a la vulnerabilidad de algunos sectores de la industria frente a las importaciones. Las exportaciones no contaron, al menos según el relato que hizo de la reunión, en el temario tratado con los empresarios, habida cuenta de que el nivel de recaudación de divisas ha venido dependiendo de la producción de commodities y su precio.
Marcelo Elizondo, desde la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales que dirige, deslizó un par de datos sobre los que el gobierno debería ponerse a trabajar si de competitividad se trata: 1) en 10 años se redujo un 60% la cantidad de empresas que colocan productos fuera de las fronteras (Brasil nos duplica y México triplica); 2) apenas el 1% de los exportadores argentinos supera los US$ 100 millones por unidad. Reflejarían, por un lado, un exiguo aporte vendedor de las filiales locales de las grandes compañías en las transacciones globales a nivel corporativo, y por otro, la necesidad de redoblar esfuerzos en pos de abrir mercados exteriores para las Pymes.

No es casual que Argentina haya tenido reiteradas performances decepcionantes en las exportaciones. No sólo en el concierto internacional sino también en el regional. La comparación de los últimos dos años de la década pasada con los dos años recientes es contundente: mientras los más grandes, México y Brasil, crecieron, nuestro país se estancó, lo cual amplió la desventaja. También una economía más chica como la de Chile nos pasó por arriba, como no lo hacía en la primera década del siglo XXI. Hasta Perú se arrima con ímpetu

Los problemas de competitividad que ahora treparon en la agenda de la relación entre el gobierno y los empresarios vienen de larga data y los testimonia la disminución de la cantidad de empresas exportadoras: de 15.075 que había hace 10 años fue a 9.637 en 2016, según datos oficiales. México triplica ese número y Brasil lo duplica.

De los exportadores argentinos, nada más que el 1% vende por valor de más de US$100 millones anuales.

Es cierto que el macrismo heredó este retroceso relativo que viene de largo y que se había estado disimulando en tanto eran altos los precios internacionales de los commodities.

Pero en cuanto dejaron de pesar en el platillo de la balanza comercial afloró y se agravó la descolocación de la producción nacional frente a competidores en los mercados externos.

El director general de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), Marcelo Elizondo, quien trabajó activamente en la campaña que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia e iba a ser el primer director de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional hasta que el ministro de la Producción Francisco Cabrerale bajó el pulgar, aporta desde el llano 5 tips para revertir la caída:

-Que maduren las políticas dirigidas a reducir al mínimo los desequilibrios macroeconómicos (con mejoras la tasa de inflación, el costo financiero, la presión tributaria; y con adelantos en la calidad del entorno regulatorio). La consecuente elevación de la tasa de inversión será, al respecto, de gran utilidad.

-Que mejore el entorno mesoeconómico (infraestructura, acceso a servicios varios, acceso a recursos humanos, capital social) de las empresas exportadoras. Hay en acción políticas gubernamentales que aún no han culminado en su proceso de implementación.

-Que las negociaciones económicas que están en marcha progresen para permitir a Argentina acceder a más mercados externos en condiciones que al menos permitan el m ismo confort de acceso que el que logran otros países de la región. Y que otras nuevas comiencen especialmente en mercados de potencial creciente.

-Que se trabaje en la dotación de servicios a las empresas internacionales que les permitan obtener atributos competitivos necesarios para afrontar la nueva economía. La baja internacionalidad de los actores económicos debe ser subsanada.

-Que la oferta argentina aproveche mejor la demanda de muchos grandes importadores internacionales.

Salvo en los dos primeros puntos, que dependen de los resultados que logre la denominada mesa chica de la economía, los otros tres tienen como denominador común el trabajo, la dedicación, de una cartera de Estado que no se mostró demasiado activa en la materia duran te el primer medio término de gestión: la de Producción, cuyo responsable reaccionó mediáticamente con declaraciones que expresaban el malhumor presidencial hacia sus ex colegas empresarios por habérsela pasado criticando y sin invertir.

En los hechos, propuso en el encuentro corporativo con la Unión Industrial Argentina reactivar las mesas sectoriales, que no se sabe por qué fueron interrumpidas el año pasado, a pesar de que venían generando consensos en algunas áreas, como la petrolera, automotriz, electrónica y metalmecánica.

Proteccionismo ajeno

Otro partido que se le fue de las manos al Ministerio de la Producción fue el del reacomodamiento del intercambio bilateral con Estados Unidos, víctima de la acción de lobbies americanos que se montaron en el proteccionismo proclamado por el presidente Donald Trump.

El golpe más duro lo recibió la nueva industria nacional del biodiésel, que llegó a ser el principal producto de exportación a Estados Unidos, con 1,5 millón de toneladas, por US$ 1.140 millones en 2016, hasta que una presión local logró que la International Trade Administration del Departamento de Comercio la sacara de circulación, con subas de aranceles imposibles, a partir de las cuales a Louis Dreyfus Corporation Argentina le fijaron 72,28%, a Vicentín 71,45% y al resto de las empresas 71,87% por las ventas del biodiésel. No hay competitividad que valga ante tamaña barrera.

No hubo llamadas telefónicas de Macri a la Casa Blanca, ni misiones al Departamento de Comercio que valieran para revertir el daño. Como tampoco tuvieron efecto alguno las respuestas del gobierno argentino a la nueva discriminación arancelaria de Estados Unidos contra las ventas de acero y aluminio, si bien al estar exceptuados México y Canadá de la medida, el grupo Techint lo padecerá desde este lado del mapa, pero no en los principales negocios siderúrgicos que hacen sus plantas radicadas en el norte del continente.

Para Estados Unidos, el acero que le llega de Argentina representa apenas 0,6% del total que importa y el aluminio 2,3%, por lo que los despachos de ambos rubros provenientes de estas latitudes no causan ni contribuyen a las distorsiones que afectan a los mercados.

La balanza comercial del país sí estará afectada, al resignar unos US$770 millones por estas exportaciones industriales vedadas, que se suman a los US$1.200 millones que faltarán por el bloqueo al biodiésel.

O sea que casi US$2.000 millones en total se restan a la columna del haber en el intercambio bilateral con USA, destino de nuestras exportaciones que, paradójicamente por primera vez en varios lustros, el año pasado se había convertido en el segundo de Brasil y desplazando, aunque apenas, a China como nunca había ocurrido desde hace muchos años en el inicio del siglo.

De todos modos, ese ascenso de las ventas argentinas al País del Norte modificó lo alto del podio, pero no la estructura que asumió el platillo exportador de la balanza, donde 3 de los principales 6 destinos son asiáticos.

Precisamente, Sudamérica y Asia son los dos principales continentes receptores de nuestros productos.

En ese sentido, Asia Pacífico (US$10.237 millones) se ha venido acercando al Mercosur (US$11.970 millones).

La provisión de alimentos constituyó el principal componente (57% del total) de las exportaciones en 2017. La industria oleaginosa fue artífice de este resultado y los vegetales (especialmente primarios) se ubicaron segundos.

En cambio, el abastecimiento para la producción industrial fue el principal componente de lasimportaciones (58%), con preeminencia de máquinas y aparatos (28% del total), seguidos por el equipamiento de transporte.

Una vez más, las compras externas se concentraron en tres países: Brasil, China y EE.UU., que ocuparon más de la mitad del total en 2017.

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Comercio exterior: el mayor rojo desde la salida de la Convertibilidad

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  • En diciembre, la balanza comercial arrojó un déficit de US$ 850 millones mostrando un deterioro respecto del saldo alcanzado en el mismo mes del año pasado (superávit de US$ 33 M).
  • El resultado respondió al salto de las importaciones (+16,7% i.a) y a la caída de las exportaciones (-2,4% i.a.). Este proceso, observado a lo largo de todo el año, estuvo motivado por la apertura comercial y el atraso cambiario. En otro orden, la recuperación de la actividad doméstica y el persistente estancamiento de la economía global, dinamizaron las importaciones e impusieron un freno al avance de las exportaciones, respectivamente. 
  • Como resultado, en 2017 el déficit comercial rozó los US$ 8.500 millones. De este modo, 2017 arrojó el mayor rojo comercial sobre PBI (-1,4% del PBI) desde salida de la convertibilidad (-1,5% del PBI en 1998).

 

 #BalanzaComercial: En 2017 IMPO crece 19,7% interanual, y EXPO 0,9%. En precios corrientes, es el déficit comercial más grande de la historia. En términos del PBI, es de alrededor de -1,5%. No llegó a superar al de 1998 q había sido de -1,7%. Impo bienes consumo sube 21% Impo autos sube 41% Dos datos positivos: sube impo bienes de capital 23 % y expo industria 11%, señaló el economista Alejandro Rodríguez.

Análisis de Importaciones y Exportaciones Diciembre de 2017

 

 

  • Las ventas externas cayeron (-2,4% i.a.) explicadas en su totalidad por una baja de las cantidades vendidas al exterior (-6.2% i.a.), ya que los precios internacionales avanzaron (+4,0% i.a.).
  • Las Manufacturas de Origen Agropecuaria (MOA) explicaron principalmente la baja. Aunque al medir las exportaciones en cantidades tanto las MOA como las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) y los Combustibles y Energía (CyE) tuvieron caídas en las ventas.
  • Por el lado de las importaciones, el incremento de 16,7% i.a. respondió en su casi totalidad a un salto en las cantidades (+16,4% i.a.) mientras que los precios se mantuvieron prácticamente estables (+0,3% i.a.). El avance en los volúmenes importados fue generalizado en todos los usos económicos.
  • El mayor alza en las compras al exterior se registró en Combustibles y lubricantes (+68,9% i.a.) y piezas y accesorios para bienes de capital (37% i.a.).

 

 

Análisis de Comercio Exterior 2017

  • El intercambio de bienes con el mundo mostró durante 2017 una dinámica particular que no se observaba desde la convertibilidad: progresivamente todos los meses se registró un déficit comercial que se fue profundizando conforme iba avanzando el año.
  • El saldo comercial del año presentó un rojo de US$ 8.471 millones.Esto implica un fuerte deterioro del intercambio de bienes con el resto del mundo respecto al resultado obtenido en 2016 cuando se alcanzó un superávit de US$ 1.969 millones. El resultado obedeció al crecimiento de las importaciones (+19,7% i.a.) y al estancamiento de las exportaciones (+0,9% i.a.).
  • El avance de las importaciones estuvo liderado por los vehículos livianos que acumularon un incremento de 41% i.a., seguido por bienes de capital (+23% i.a.) y bienes de consumo (+21% i.a.).
  • De hecho, la suma de importaciones de bienes de consumo y vehículos de pasajeros (bienes finales) representó 22,8% sobre el total de las compras al exterior.De este modo, la proporción de bienes finales como porcentaje del total de las importaciones es la más alta desde 1994. Asimismo se encuentra por encima de la media del período 2003-2015 (17,5%), e incluso supera el promedio de la convertibilidad (22,2%).

 

  • Por otro lado, las exportaciones registraron un leve incremento en el acumulado (+0,9% i.a.).Desagregándolo por grandes rubros,vemos que se redujeron las ventas al exterior de Productos Primarios (-5,6% i.a.) debido a la reducción de las exportaciones de semillas y frutos oleaginosos y cereales, y de Manufacturas de Origen Agropecuario (-3,6% i.a.). Vale destacar que esta situación obedece a la alta base de comparación  de los PP producto de la  liquidación de stocks de comienzos de 2016.
  • De hecho, durante el segundo trimestre (período de exportación de la cosecha) de 2017 se registró el primer saldo deficitario, para este período, desde la salida de la convertibilidad.
  • Esta situación fue compensada por el incremento de las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (+11,2% i.a.),impulsado principalmente por las ventas de materiales de transporte terrestre. En este sentido la evolución de las ventas de vehículos al exterior registró un alza en unidades de 10% i.a. Este salto obedeció a la incorporación de destinos no tradicionales, principalmente Centro América y países de América del Sur (a excepción de Brasil): descontando las ventas al gigante sudamericano los envíos externos de automóviles treparon 46% i.a.; a contramano, las cantidades de vehículos exportadas a este país retrocedieron 1% en el último año.

 

 

Conclusión:

El deterioro comercial durante el año fue profundizándose mes a mes de manera constante. Esta situación responde a tres motivos principales: la recuperación económica, la política de apertura comercial y el atraso cambiario.

En primer lugar la recuperación económica generó tanto un incremento de la inversión como del consumo que provocó el alza de las importaciones tanto de bienes de capital como de bienes finales (bienes de consumo y automóviles).

Adicionalmente, el ingreso de capitales que se registró durante el año, combinado con el aumento de los precios internos, atrasó el tipo de cambio, principalmente durante el primer semestre del año. Esta situación abarató relativamente los bienes externos en relación a los de producción nacional incrementando los incentivos para la compra de bienes del exterior.

El alza de las importaciones se adicionó a la mala performance que tuvieron las exportaciones de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario.

De esta forma, el déficit del sector externo se postula como uno de los más preocupantes a nivel macroeconómico. Las importaciones de bienes finales están alcanzando valores récord sobre el total e implican un fuerte gasto de divisas para la adquisición de bienes finales que no aumenta la producción ni la productividad de nuestro país y compiten con la propia industria nacional.

Es esperable que esta dinámica continúe durante 2018. Por un lado las importaciones continuarán creciendo (a un ritmo menor al registrado durante 2017, debido a la elevada base de comparación) y las exportaciones crecerán en línea con el aumento del nivel de actividad. De esta manera, se continuará profundizando el déficit comercial.

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Se venden más autos… importados

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En el contexto de un mercado argentino récord, la alegría es brasileña: las ventas de autos de Brasil en nuestro mercado representan cerca del 70% de las unidades vendidas.
2017 terminó como el segundo mejor año de ventas de autos 0km en la historia argentina. Sin embargo, pocos festejan. Los concesionarios hace tiempo que protestan por la carga impositiva del Gobierno y el “nulo margen de ganancia” que les otorgan las automotrices. Las fábricas locales, a su vez, lamentan la caída de la producción y de las exportaciones.
El modelo macrista exhibe el bienestar de una porción de la ciudadanía batiendo récords de viajes por el mundo y comprándole autos importados a las propias terminales, cuyas líneas de producción locales siguen dando para atrás. A nivel de las casas matrices de las empresas podrán estar chochos porque el intercambio con Brasil permite pasar los números del balance de una filial a la otra. Pero para los intereses nacionales no parece buen negocio delegar en el exterior divisas y horas-hombre e importar deudas.

Las 900.942 unidades que la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informó que se patentaron en 2017, que representan una mejora del 26,9 % en la comparación contra el 2016, contrastan con la caída interanual de 0,1% en la producción, que totalizó 472.158, de acuerdo a lo reportado por la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).

El sesgo importador que consolidó la industria automotriz argentina en el 2do año de levantamiento del cepo cambiario trae consecuencias en la cuenta corriente del balance de pagos y en el nivel de empleo fabril. La paradoja es que se haya convertido en el efecto indeseado (para el interés naciona l) de un mercado con despachos a plaza de autos 0 km cercanos al récord.

Los concesionarios están eufóricos porque venden cada vez más, según la propia visión de Dante Álvarez, presidente de ACARA, quien expresó: “Finalmente superamos las 900.000 unidades, algo que se terminó convirtiendo en una meta impensada pero que el mismo mercado fue estableciendo como objetivo cuando veíamos mes a mes que la demanda era fuerte y sostenida”.

Después de haber logrado el 2do mejor registro detrás los 955.000 vehículos de 2013 ahora imaginan llegar al millón en 2018.

Por la mano contraria transita la actividad en el interior de las terminales. Registraron el cuarto año consecutivo de retroceso luego de que 2013 cerrara con una producción de 791.000 vehículos y aún más lejos del récord de 828.700 registrado en 2011.

De todos modos, compensaron el aletargamiento de sus líneas de producción con una entrega de unidades a los concesionarios de 883.802 unidades, que representan un incremento interanual del 22,5%, claro que únicamente 259.000 eran made in Argentina y el 70% restante llegó por container principalmente desde Brasil.

Para las empresas en sí significó una mera transferencia en los balances de filiales:  lo que se fabricó en Brasil es lo que faltó en Argentina, lo cual dada la magnitud de cada uno de los mercados resultó una opción corporativa favorable.

A pesar de la asimetría, Brasil siguió siendo en 2017 por lejos el principal comprador de los vehículos argentinos, con unas 135.900 unidades, es decir un 64,8% de participación de las ventas externas, bastante por debajo de 80% histórico producto de la crisis que venía arrastrando el vecino país.

El repunte se debió a que en Brasil la venta de autos subió 9,23% en 2017 y se recuperó tras 4 años de caídas, con más de 2,23 millones de unidades comercializadas, informó la Federación de Distribuidores de Vehículos (Fenabrave).

El resultado que aún está lejos de las 3,8 millones de unidades vendidas en 2012, cuando el sector automotor registró su mejor año e incluyó a Brasil entre los cinco mayores mercados mundiales.

Rebaje productivo

Entre tanto, en diciembre las terminales automotrices trabajaron por estos lares un promedio de 14 días hábiles, 4 días menos respecto del último mes del año pasado, y produjeron 33.280 unidades, contemplando autos y comerciales livianos, lo cual sumado al receso por vacaciones en cuatro plantas industriales dio como resultado que el volumen de diciembre se ubicara 26,4% por debajo de las 45.228 unidades que se produjeron en noviembre anterior, y 17% por debajo de las 40.087 registradas en diciembre de 2016.

Los responsables de la conducción de las fábricas nacionales denunciaron falta de competitividad de los modelos locales debido a una despareja presión impositiva en los costos y a convenios laborales más onerosos que en otros países.

La quita del impuesto interno que empezó a regir para los autos que van de $550.000 a $1.200.000 obligó a las empresas a replantear la estrategia comercial y se registraron descuentos que llegaban al 12%. Pero los que están por debajo de esa franja, al revés, tuvieron leves aumentos.

Las primeras marcas en definir las nuevas listas de precios luego de trasladar el beneficio impositivo fueron Toyota, Subaru, Isuzu y Mitsubishi.

Ford redujo los valores de los modelos que estaban impactados por ese gravamen entre 8% y 9%. Volkswagen lo hizo en el orden del 7% mientras que Mercedes-Benz por debajo de 5%. Hyundai completó su nueva escala de precios, con los modelos que faltaban y los descuentos de la automotriz coreana van del 8% a más del 11%, según publica ámbito.com.

También BMW difundió su lista de precios pero los valores de los 0km alemanes se mantienen en dólares en los niveles que regían en diciembre. La explicación de esta decisión tiene que ver con una necesidad de recuperar rentabilidad.

A más tardar la semana próxima, las automotrices que aún no fijaron los nuevos precios los darán a conocer. Están considerando la suba del dólar, que licúa las rebajas en dólares cuando las listas se pasan a pesos.

Más allá de todo, en las concesionarias son optimistas. “Por la suba del dólar más la quita del impuesto que se está trasladando a los precios, enero va a ser un mes muy bueno por una mayor demanda”, señaló a ámbito.com Hernán Dietrich, CEO del Grupo Diet rich, y hermano del ministro de Transporte, Guillo.

Pero en cuanto a la integración regional, la pérdida se asumió de este lado de la frontera, con menos trabajo y menos divisas por la caída de la participación de la producción nacional en las ventas totales, las cuales con las cifras de Adefa se ubicaron en un 29,3% frente a la referencia histórica de 50 y 50 con los importados.

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Hecho afuera: Las importaciones y su impacto en la industria argentina

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• La industria manufacturera atraviesa una delicada situación debido a una serie de elementos que configuran un panorama adverso para el desarrollo de esta actividad, según detalla el Centro de Economía Política Argentina. Entre ellos se encuentran: 1) la retracción del dinamismo del mercado interno -principal destino de los bienes finales industriales- explicado centralmente por la caída del poder adquisitivo de los salarios; 2). los aumentos de tarifas -gas y electricidad- y también de los combustibles que impactan de lleno en la estructura de costos de la industria; 3) la política de altas tasas de interés reales, implementada por Banco Central, porque a partir de éstas se fomenta la valorización financiera en detrimento de las inversiones en la economía real y encarece de manera dramática el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) industriales y; 4) fuerte apertura importadora.

• El Estimador Mensual Industrial (EMI) publicado por el INDEC, en el que se observa un desplome de la actividad en todos los meses de 2016 (salvo Enero que mantiene un signo positivo de 1,2%) y de 2017 hasta abril. En Junio 2017 se manifiesta un cambio de tendencia con un crecimiento del 6,6%, pero a partir de allí comienza un ciclo descendente para finalmente ubicarse en septiembre del mismo año en 2,3%.  

• A partir del cambio de gobierno y la implementación de nuevas políticas económicas, la utilización de la capacidad instalada sufrió un desplome que lo llevó hasta casi el 62%, y recién a finales de 2016 mostró signos de recuperación para luego caer a los niveles más bajos de la serie (60%) a principios del año 2017; luego de lo cual se estabilizó entre 64 y 66 %. El promedio de utilización de la capacidad instalada entre Enero y Octubre de 2015 fue de 68,7%, y entre Enero 2016 y Agosto 2017 fue de 64,5%. 

• Con la caída de la producción, subutilización de la capacidad instalada, y la apertura importadora, se genera un combo que lleva irreductiblemente a despidos y suspensiones en el ámbito industrial. Desde enero de 2016 el total acumulado de despidos industriales formales fue de 53.451 puestos de trabajo. 

• Los sectores de textiles terminados, calzado, juguetes y artículos deportivos y marroquinería tuvieron una dinámica de fuerte expansión de las importaciones en el año 2016 y luego durante 2017, si bien continuaron su crecimiento, lo hicieron a una tasa menor que el período anterior. El sector de textiles terminados fue aquel cuya variación acumulada fue la más alta de estos cuatro (+56,5%), seguido por el del calzado (+43,4%), el de juguetes y artículos deportivos (+34%) y, por último el de marroquinería (+26,9%). 

• Los sectores de la industria del mueble y el complejo automotriz tuvieron un crecimiento de las importaciones durante el 2016, pero no de tanta envergadura como lo fue en el año 2017. Aquí encontramos que estos sectores han tenido un comportamiento similar entre sí, incrementando sus importaciones en 41,5% y 39,9% respectivamente (acumulado). 

• Por último, el sector de insumos textiles evidenció una dinámica de retracción de las importaciones en ambos años, acumulando una caída del -8,3%, evidenciando la crisis en la producción manufacturera textil local, con motivo del aumento de las importaciones de textiles finales.

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