La Fundación Observatorio PyME (FOP) brindó el 20° Seminario-Taller para empresarios y especialistas en PyME “Perspectivas PyME II Semestre”. Durante el evento, Ayelén Bargados, Economista Jefa FOP y Vicente N. Donato, Director Ejecutivo FOP caracterizaron la coyuntura y presentaron las perspectivas para la segunda parte del año, en base a resultados de los relevamientos estadísticamente representativos por sector y tamaño que realiza FOP trimestralmente a la industria manufacturera PyME y de Software y servicios informáticos.
Se destacan los siguientes puntos:
Efecto de las regulaciones cambiarias sobre los planes de producción del segundo semestre:1. En el conjunto de PyME manufactureras que son importadoras directas, se estima una caída promedio del 13% de la producción con relación a lo planeado por las empresas para el segundo semestre del año.
Precios manufactureros y tipo de cambio: 2. Los precios de las manufacturas PyME evolucionaban a mitad de camino entre el dólar oficial y el paralelo hasta el primer trimestre del año, pero aceleraron en el segundo, acercándose al MEP. El tipo de cambio oficial está rezagado también en términos de los precios industriales PyME.
Se mantiene la restricción en la oferta productiva, relativamente más afectada por las dificultades para importar bienes e insumos intermedios, la restricción puede presionar los precios al alza.
Como señalamos en un informe de inicios de mayo, en buena medida la capacidad de sostener el ritmo de crecimiento que arrastraba la economía desde la segunda mitad de 2021 iba a depender fundamentalmente del nivel de reservas del BCRA. La cantidad de dólares disponibles para importaciones no energéticas sería insuficiente para propiciar un incremento en las importaciones por encima de los niveles vigentes y garantizar al mismo tiempo la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI.
El condicionamiento se hizo palpable mediante la fuerte restricción sobre las importaciones impuesta a finales de junio. Las mayores trabas sobre las compras externas limitan la expansión del mercado interno vía una menor disponibilidad de insumos y bienes (en cantidad y variedad) para la producción y comercialización y presionan sobre los precios. De cara al segundo semestre, las principales consecuencias de esta medida serán un menor nivel de actividad económica, inflación más elevada y mayor presión sobre la brecha cambiaria.
Ahora bien, su efecto dista de ser homogéneo entre los distintos sectores económicos: por el contrario, las restricciones afectarán de manera heterogénea a las distintas ramas de actividad. ¿Cuáles son potencialmente los sectores más afectados? ¿Qué implicancias tienen las restricciones para las trayectorias de recuperación que venían mostrando? ¿En qué medida las limitaciones pueden ser contraproducentes?
Primera parte del año con Servicios a la cabeza
Hacia finales de 2021 sosteníamos que en el panorama de crecimiento de 2022 existiría una divergencia entre el desempeño de Bienes y Servicios. Estos últimos tendrían más terreno para recuperar y buscar este año su postergada “revancha”, mientras que un menor nivel de cosecha y una ralentización en la producción industrial -en un contexto de escasez de reservas y un consumo algo más débil- serían factores que limitarían el avance de los Bienes.
En efecto, con la eliminación completa de las restricciones sanitarias y el impulso provisto por el programa Previaje, en la primera parte del año fueron los Servicios más ligados a la presencialidad los que lideraron la reactivación económica, especialmente aquellos asociados al ocio y esparcimiento (hoteles, restaurantes, entretenimiento), donde impactó el hecho de que todavía se veían muy por debajo de los niveles pre-pandemia al cierre del año pasado. Estimamos que entre diciembre y mayo (último dato), los Servicios mostraron una expansión del 2,6% en la serie desestacionalizada, al tiempo que los Bienes se expandieron por debajo (+0,8%). Así, la brecha entre Bienes y Servicios llega a mínimos desde el inicio de la pandemia.
El freno a las importaciones agudizará aún más la divergencia Bienes–Servicios
En promedio, 10% de los insumos utilizados en los procesos de producción (de consumo intermedio[1]) orientados a abastecer el consumo local se obtienen mediante importaciones. Sin embargo, existen importantes disparidades entre sectores, donde los Bienes (12%) exponen una mayor necesidad que los Servicios (8%)[2]. Esta primera apreciación permite obtener una primera conclusión: un sostenimiento de las restricciones a las importaciones agudizaría la divergencia entre los grupos a lo largo del año, con Servicios mostrando un mejor desempeño que los Bienes.
Adentrándonos en un análisis sectorial, las principales ramas que requieren una mayor proporción de importaciones para su funcionamiento son la Industria (16%), Petróleo, Gas y Minería (15%) y Comercio (14%), mientras que sectores como Hoteles y Restaurantes o Servicios comunitarios, sociales y personales (“otros servicios presenciales”) muestran una proporción mínima. Respecto a la Industria, como antecedente vale remitirse a lo ocurrido en octubre 2021, cuando la restricción al pago anticipado de importaciones indujo una fuerte caída mensual del sector (-6,1% desestacionalizado, según el Índice de Producción Industrial).
En este sentido, los sectores que estarían menos afectados directamente por la restricción a las importaciones son los que tienen más terreno por recuperar en relación con los niveles pre-pandemia. No obstante, cabe señalar que en conjunto estas actividades representan alrededor del 12% de la actividad económica, por lo que no es de esperar que aporten a la economía en la misma magnitud que lo vinieron haciendo la Industria o el Comercio (que conjuntamente representan el 37% y explicaron en 2021 más del 40% del crecimiento del año).
Dada su intrínseca heterogeneidad y participación en la cadena de valor de múltiples sectores, la Industria precisa de un análisis por separado. El rubro de Equipos informáticos, electrónicos y ópticos y Equipo eléctrico, Maquinaria y equipo yQuímicos son los que requieren una elevada proporción de insumos importados para producir: 61%, 42% y 38% en relación con su consumo intermedio, respectivamente. En el otro extremo, dentro de la actividad fabril existen actividades con menor dependencia directa de las compras externas, destacándose Alimentos y bebidas (0,8%) y refinación de petróleo (5,2%).
Dentro de los primeros lugares se detectan sectores que han venido enseñando una demanda pujante. El esquema de incentivos para la adquisición de bienes durables y reposición de bienes de capital como resguardo de valor (brecha cambiaria elevada, tasas reales negativas, restricciones de acceso al mercado cambiario, expectativas de devaluación) han impulsado las ventas de bienes con elevados componentes importados: electrodomésticos y electrónica de consumo, maquinaria agrícola, vehículos, motos. Las restricciones recrearían una dinámica en la que esta demanda se encuentra con una oferta insuficiente, lo cual termina ajustando por precios: en julio el relevamiento del IPC GBA Ecolatina mostró que los bienes durables expusieron los principales aumentos de precios del mes (en general superiores al 10%).
¿Medidas contraproducentes?: el impacto no se limita al mercado interno
Otra consecuencia -que por momentos pasa inadvertida- es que para sostener las ventas hacia el resto del mundo el país necesita aumentar las importaciones de insumos requeridos para la producción de bienes y servicios: en promedio, cada dólar exportado por Argentina cuenta con casi 11 centavos de contenido importado.
Esta dinámica responde al despliegue de las cadenas globales de valor. El incentivo a una especialización de los países en determinados eslabones como estrategia de inserción en el comercio internacional se traduce en que no sólo la producción destinada al mercado local requiere de importaciones, sino que las exportaciones también las necesitan. En consecuencia, restringir compras externas indistintamente puede -paradójicamente- desfavorecer la meta de acumulación de reservas.
Ahora bien, el contenido importado en las exportaciones muestra una gran variabilidad entre sectores. Los sectores con mayor contenido importado en sus exportaciones son, nuevamente, los asociados a Equipos informáticos, electrónicos y ópticos (31%), Automotriz (28%), Otro equipo de transporte (25%) y Maquinaria y equipo (22%). Lo mismo ocurre con las ramas industriales ligadas al Caucho y plástico y a los Químicos (en torno al 20%).
Al mismo tiempo, es menester analizar la orientación exportadora de cada uno de ellos. Mientras que en Argentina el 8,5% de lo producido es enviado al resto del mundo (Exportaciones/VBP), los sectores con mayor orientación exportadora, en base a su relevancia y potencial son Automotriz (38%), Servicios IT (software y programación, 24%), Petróleo, Gas y Minería (20%) y la industria de Alimentos y bebidas (19%).
Este último sector -uno de los más competitivos de la economía argentina- se destaca por ser de los menos demandantes de importaciones para abastecer al mercado interno (equivalen a 0,8% de su consumo intermedio), pero sus exportaciones llevan 7,4% de contenido importado. Vale decir, para las exportaciones agroindustriales resulta mucho más relevante el acceso a importaciones para exportar que para producir localmente.
Conclusiones y consideraciones finales
De lo expuesto podemos obtener cuatro grandes conclusiones:
1. Lejos de ser parejo, el impacto de las recientes restricciones a las importaciones es heterogéneo entre sectores, afectando más a Bienes que a Servicios.
2. Dentro de estos últimos, que dependen menos del flujo de compras externas, se encuentran los sectores más rezagados en términos de actividadeconómica en relación con los niveles pre-pandemia (Hoteles y restaurantes y Otras actividades de servicios sociales y personales). Al verse menos afectados directamente tendrán mayores posibilidades de continuar con su recomposición.
3. Un mejor flujo de importaciones no se traduce únicamente en dificultades para abastecer al mercado interno, sino también al externo, por lo cual los límites a importar pueden inducir límites a exportar, generando el efecto inverso al buscado originalmente. El Gobierno tomó nota de esto y comenzó a flexibilizar los flujos de importaciones de ciertos sectores “clave” en términos de generación de divisas (automotriz, insumos del agro, energía, importaciones temporarias para transformación y posterior exportación).
4. En una perspectiva de más largo plazo, las importaciones favorecen el acceso a insumos, tecnologías y procesos más avanzados que contribuyen a menores costos, mayor eficiencia y/o una mejor calidad de producción. Así, permiten que el país mejore su competitividad exportadora, comercializando bienes y servicios con mayor valor agregado. Por otro lado, el entorno de incertidumbre generado por medidas de esta naturaleza impacta de forma indirecta en otras variables -como las inversiones- que profundizan el deterioro del sector productivo y alejan a Argentina de la senda del desarrollo.
La portavoz Gabriela Cerruti afirmó hoy que el Gobierno consiguió un ahorro de US$ 800 millones en la importación de Gas Natural Comprimido (GNC) a partir de una renegociación en las condiciones de compra, a la vez que destacó “el crecimiento de las reservas del Banco Central” por las compras de las últimas seis jornadas, e indicó que ya comenzó la convocatoria a empresarios y sindicalistas.
En su conferencia de prensa semanal, Cerruti adelantó que el país está llegando a un nivel de desempleo “con cifras muy alentadoras, por debajo del 7%”, y reveló que “en algunas provincias va a haber cifras récord”, afirmaciones en sintonía con las declaraciones del ministro de Economía, Sergio Massa, en el Consejo de las Américas, quien sostuvo que “en las próximas horas se conocerá una baja del desempleo al 6,7%, en línea con los números en distintas regiones y provincias, que muestran un crecimiento del 5% con números inesperados en materia de empleo formal”.
Por otro lado, la funcionaria aseguró que el Gobierno “entre hoy y mañana” publicará el anunciado decreto que persigue el objetivo de transformar planes sociales en empleo privado formal y pronosticó que, a partir de la iniciativa, “el año que viene 200 mil trabajadores de planes sociales van a pasar a tener empleo formal”.
La propuesta ofrecerá beneficios impositivos y tributarios para los empleadores privados que “solo pagarán obras sociales y ART”, y contempla que el Estado cubra durante un año la parte del salario del nuevo trabajador equivalente al monto que hoy percibe como beneficiario de planes sociales.
“El Estado va a seguir sosteniendo el monto actual que da por planes y el resto (del salario) lo va a pagar el empleador”, sostuvo Cerruti.
Respecto a la importación de energía, Cerruti precisó que “se consiguió un ahorro importantísimo de US$ 800 millones, a partir de una renegociación en las últimas compras de GNC, en relación con los últimos dos barcos que se tenían que comprar”.
También destacó los buenos resultados en materia de producción y exportaciones, al puntualizar en el incremento de la capacidad instalada de la industria, “que llegó al mismo nivel que en junio de 2015”, y en el récord de envíos externos durante el primer semestre, que permitió ubicarse “44% por encima de 2019”.
Respecto a la convocatoria realizada por el Gobierno para un acuerdo de precios y salarios con empresarios y trabajadores, la funcionaria adelantó que “el secretario de Comercio (Matías Tombolini) está avanzando en la convocatoria con los empresarios”.
“Es una convocatoria que se construye, que no se hace de un día para el otro porque queremos que suceda algo cuando se convoque”, añadió.
En esas reuniones tiene como premisa “tres puntos”, en los cuales se buscará “ordenar los precios, ordenar la cuestión de las divisas y ordenar también el abastecimiento”.
Consultada sobre la marcha de distintos sectores sindicales de ayer, Cerruti denunció “la codicia, la especulación y a los formadores de precios que se aprovechan de la situación” y aseguró que las consignas “son todas compartidas por el Gobierno”.
También aclaró que el Gobierno “no está analizando” una suma fija para trabajadores en relación de dependencia, en sintonía con la idea del cotitular de la Confederación general del Trabajo Héctor Daer de seguir trabajando en paritaria abiertas.
Cerruti enfatizó que “este es un gobierno de coalición, del Frente de Todos”, y lo que expresa el ministro de Economía Sergio Massa en relación a una convocatoria amplia a los actores económicos y sociales “es lo mismo que dice el Presidente (Alberto Fernández), de trabajar a corto, mediano y largo plazo con políticas de Estado con diferentes fuerzas políticas”.
Cerruti indicó que esos diálogos “se están dando en el Congreso, con leyes en donde se busca el consenso con la oposición, y en el Consejo Económico y Social, con políticas económicas y sociales”; y señaló que también se da “con contactos institucionales permanentes con las provincias donde gobierna la oposición”.
Por otra parte, señaló que lo que Massa propuso como orden fiscal se extenderá también “al congelamiento de ingresos a las empresas del Estado y no solamente a la administración pública”.
En ese sentido, dijo que en las próximas horas se congelarán los ingresos de personal en las empresas del Estado, medida que hasta el momento “solo está rigiendo en la estructura pública de los Ministerios”.
La firma Dass dio marcha atrás con el despido de los 97 trabajadores y decidió reincorporarlos, aunque seguirán “suspendidos” con goce de haberes hasta tanto se resuelvan las trabas a las importaciones, que, aduce sufrir la empresa.
Tras la reunión de este mediodía entre la empresa brasileña, los representantes de los trabajadores y del ministerio de Trabajo de la Nación y de Misiones, se acordó la reincorporación de los empleados despedidos el miércoles, que de todos modos seguirán suspendidos. Todos los participantes de la reunión formarán una mesa de trabajo que elevará pedidos al ministerio de Economía para que se destraben permisos de importación de insumos básicos para la producción.
“El de los despidos fue por falta de productos, no por mal desempeño de los trabajadores ni por problemas financieros. Hace más de 45 días estamos planteando la situación a todos los organismos nacionales y provinciales, no es una decisión que se tomó ayer. Desde que se dictaron las nuevas normativas del Banco Central se generaron todos los inconvenientes”, explicó el gerente de Recursos Humanos de Dass Eldorado, Flavio Olea.
Después de un intercambio de opiniones, se resolvió la reincorporación de los empleados, pero que seguirán sin tener que ir a la planta hasta que no haya insumos.
El viernes de la próxima semana habrá una nueva reunión para analizar los avances en las negociaciones.
La planta que produce 14.000 pares por día tiene casi 600 trabajadores y hace apenas unos días habían tomado a nuevos empleados, por lo que aseguran que los despidos se deben a los cupos para importar que les impide tener los insumos necesarios.
Dass tiene dos plantas en el país, la de Eldorado que produce calzado deportivo para las marcas Nike, Fila, Umbro y Asics y la de Coronel Suárez que produce para Adidas y Fila. Los brasileños desembarcaron en el país en 2007, arrancaron con 8 empleados y llegaron a tener 1500 empleados en 2015 y a fabricar 23.000 pares de zapatillas, su principal cliente era Nike. Con el auge de las importaciones y la decisión de Nike de dejar de fabricar en el país, Dass estuvo al borde del cierre durante la gestión de Mauricio Macri.
Desde el 2017 al 2019, Dass despidió a 1.200 trabajadores. En diciembre de 2017, despidieron a 175; en junio de 2018 dejó sin trabajo a 150 trabajadores y en 2019 quedaron 330 trabajadores en la planta de Eldorado y 700 en la planta de Coronel Suárez donde Dass fabrica Adidas. A fines de 2019 volvieron a confiar en Argentina, invirtieron más de 20 millones de dólares y sumaron 200 trabajadores para volver a producirle a Nike. El presidente Alberto Fernández visitó el año pasado a Eldorado para festejar el anuncio.
El ministro de Economía, Sergio Massa, afirmó que el Gobierno denunciará en los Estados Unidos a las empresas que triangulaban importaciones con sobrefacturación de precios, pero habrá un lapso de 60 días para que puedan hacer su descargo o rectificación.
El ministro presentó esta noche, en el Palacio de Hacienda, una serie de medidas económicas que se irán aplicando y anunciando en los próximos días.
Massa detalló que “existen más de 13.000 operaciones de importación trianguladas de 722 empresas que compraban productos a un precio, lo pasaban por otro destino y lo traían sobrefacturado a la Argentina. En general, la triangulación se hacía con empresas de no más de un año de antigüedad”.
En su primera presentación como ministro, Massa remarcó que “se abrirá un registro por 60 días para que las empresas hagan una rectificación”, pero advirtió que se van a “hacer las denuncias ante la Justicia argentina de aquellos que no se presenten a aclarar o rectificar, pero también se hará la denuncia ante la unidad de lavado de dinero de los Estados Unidos, ya que se usaron bancos de ese país y por lo tanto la sede del domicilio financiero determina jurisdicción”.
El ministro sostuvo que “se pone en marcha un sistema de trazabilidad del comercio exterior” para tener “mejor control y transparencia sobre el uso de las divisas, desde la autorización y hasta la liberación de las divisas, habrá plazo fecha y autorización, con prioridad para las cadenas productivas y de salud”.
Massa anunció ayer que unificará bajo la órbita de la Secretaría de Comercio la potestad de articular el comercio exterior y las funciones que, hasta hoy, estaban a cargo de la Secretaría de Industria.
La unificación se refiere a la administración del comercio exterior que, actualmente, está bajo la órbita de la Secretaría de Industria del Ministerio de Desarrollo Productivo, específicamente de la Subsecretaría de Política y Gestión Comercial, que ahora pasarán a Economía, explicaron fuentes oficiales.
El objetivo de la medida es, fundamentalmente, tener un control centralizado del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), que es el sistema a través del cual se habilitan los cupos para importar bienes intermedios e insumos para la producción local.
También incluirá las definiciones acerca de la estructura arancelaria, la política de reintegros y los reembolsos a las exportaciones, a la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) y a la Comisión de Comercio Exterior.