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California Supermercados ajusta su estrategia ante la retracción del consumo

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En un escenario de consumo en transformación, la cadena California Supermercados decidió reorientar su estrategia comercial con foco en productos frescos y opciones saludables, al tiempo que ajusta su dinámica de ventas frente a un cliente que compra más seguido y en menores cantidades.

La definición fue expuesta por el gerente operativo, Raúl Cáceres, quien confirmó que la empresa avanza en una política de fortalecimiento de la calidad en góndola, especialmente en rubros como verduras y legumbres, y en la incorporación progresiva de iniciativas vinculadas a la alimentación saludable en articulación con el Instituto de Previsión Social (IPS).

Reconfiguración del consumo y respuesta empresarial

El cambio no es aislado. Según lo planteado por la firma, la modificación en los hábitos de compra obliga a redefinir la lógica comercial: el consumo mensual cede lugar a compras diarias o más frecuentes, con menor volumen por operación.

Esa dinámica impacta directamente en la estrategia de abastecimiento y en la oferta de productos. “La gente no llena el chango como antes”, describió Cáceres, en referencia a una tendencia que también reconfigura la competencia entre marcas y categorías dentro del supermercado.

En paralelo, el uso de medios de pago digitales y financiamiento —tarjetas de crédito, QR y compras en cuotas— gana terreno incluso en productos de consumo básico, lo que refleja una mayor presión sobre el ingreso disponible.

Inflación y cambios en la canasta

El contexto inflacionario también se hace sentir en las decisiones de compra. Según lo indicado, los mayores ajustes se perciben en carnes y lácteos, dos rubros sensibles dentro de la canasta alimentaria.

Frente a ese escenario, el consumidor tiende a sustituir marcas o buscar alternativas más económicas dentro de la misma categoría. La respuesta del supermercado apunta a sostener variedad y calidad, evitando quiebres de stock y ofreciendo opciones dentro de distintos rangos de precios.

Al mismo tiempo, desde la empresa reconocen que existe un segmento de productos de alto valor que registra menor rotación, aunque aclaran que su incidencia dentro del total es acotada.

Estrategia comercial y articulación institucional

La decisión de avanzar hacia una oferta más orientada a lo saludable se implementará de manera gradual en los ocho locales de la cadena. La iniciativa incluye señalización específica en góndolas y acciones conjuntas con el IPS, en línea con experiencias previas como programas vinculados a alimentos para celíacos.

Desde la empresa remarcan que el objetivo es adaptarse a un consumidor que no solo ajusta su gasto, sino que también modifica sus preferencias alimentarias.

Consumo, precios y adaptación

El movimiento de California expone una tensión más amplia en el sistema comercial: la necesidad de sostener volumen de ventas en un contexto de menor poder adquisitivo y mayor sensibilidad a los precios.

En ese marco, las cadenas que logran adaptarse —ya sea mediante diversificación de marcas, financiamiento o segmentación de la oferta— consolidan su posicionamiento frente a competidores más rígidos.

A su vez, la articulación con organismos como el IPS introduce un componente institucional que busca ampliar el alcance de políticas de consumo, aunque su impacto dependerá de la implementación efectiva y la respuesta del público.

Consumo fragmentado y presión sobre alimentos

Aunque los datos corresponden a una cadena específica, la tendencia refleja un patrón más amplio en Misiones: compras más frecuentes, menor volumen y sustitución de productos.

Esto tiene implicancias directas en toda la cadena económica, desde proveedores hasta productores locales, especialmente en rubros sensibles como alimentos frescos.

La evolución del consumo en los próximos meses estará atada a variables clave como la inflación, los ingresos reales y las condiciones de financiamiento.

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El INDEC registró una suba del 2,5% en el costo de la construcción y consolidó una presión del 6,9% en el trimestre

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el costo de la construcción aumentó 2,5% en marzo respecto a febrero, lo que llevó el acumulado del primer trimestre al 6,9%. El dato, correspondiente al Gran Buenos Aires, refleja una dinámica de precios que combina actualización salarial, suba de insumos y ajustes tarifarios, con impacto directo en la estructura de costos del sector.

La variación mensual estuvo explicada por incrementos en los tres componentes que integran el índice: materiales (1,8%), mano de obra (3,4%) y gastos generales (1,8%). El dato adquiere relevancia en un contexto donde la construcción funciona como termómetro de la actividad económica y de la inversión.

Salarios, tarifas y materiales: el núcleo de la suba

El informe oficial detalla que el mayor impulso provino del componente laboral. La suba del 3,4% en mano de obra responde al acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), homologado a comienzos de abril pero con impacto desde marzo. Esa actualización también incide en los gastos generales, ya que incluye categorías vinculadas a personal como el sereno.

En paralelo, los gastos generales incorporaron ajustes en tarifas de servicios públicos. Según el INDEC, se reflejan modificaciones en electricidad —autorizadas por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE)—, así como actualizaciones en conexiones de agua, cloacas y gas, aprobadas por organismos reguladores.

Por su parte, el componente de materiales mostró una suba más moderada, aunque sostenida, en línea con su peso estructural dentro del costo total de obra. El relevamiento contempla una cobertura superior al 95% de los insumos más relevantes.

Un esquema de costos con lógica mixta

El índice se construye bajo un modelo que combina trabajo propio de la empresa constructora con subcontratación en rubros específicos como yesería, pintura o instalaciones. Este esquema refleja la dinámica real del sector, donde la fragmentación de tareas impacta en la formación final de precios.

En términos prácticos, la suba del costo de la construcción implica mayores requerimientos de capital para iniciar o sostener proyectos, tanto en el ámbito privado como en el público.

Costos en alza en un contexto de ajuste

El incremento del índice se produce en un escenario donde el Gobierno busca consolidar un esquema de orden macroeconómico y control del gasto, mientras se reconfiguran precios relativos, particularmente en tarifas y salarios.

En ese marco, los actores del sector —empresas constructoras, desarrolladores y contratistas— enfrentan un escenario de mayor presión de costos. Al mismo tiempo, la actualización salarial formalizada fortalece el ingreso de los trabajadores del sector, aunque incrementa la carga sobre las estructuras empresariales.

El dato también se vincula con la política de tarifas, que impacta directamente en los costos indirectos de la actividad.

Inversión bajo presión

El aumento del costo de construcción puede trasladarse a precios finales de obras, afectando decisiones de inversión, especialmente en proyectos de mediano y largo plazo. También incide en la rentabilidad de desarrollos en curso, que deben recalcular presupuestos frente a variaciones mensuales.

En términos macro, la evolución del índice funciona como un indicador adelantado de tensiones en la cadena de valor de la construcción, con efectos sobre empleo y actividad.

Señales para Misiones y el NEA

Si bien el indicador corresponde al Gran Buenos Aires, su dinámica suele replicarse —con matices— en otras regiones. Para provincias como Misiones, donde la construcción tiene peso en el empleo y en el desarrollo urbano, la evolución de estos costos puede anticipar ajustes en precios de obras privadas y en la planificación de proyectos.

De manera prudente, el escenario sugiere que cualquier incremento sostenido en insumos, salarios o tarifas tiende a trasladarse, directa o indirectamente, a economías regionales con menor escala y mayores costos logísticos.

La evolución del costo de la construcción quedará atada a tres variables clave: la dinámica salarial, la política tarifaria y el comportamiento de los materiales. También será determinante el nivel de actividad económica y la capacidad de inversión del sector privado.

El comportamiento de estos factores definirá si la presión de costos se estabiliza o continúa en alza en los próximos meses.

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Banco Credicoop advierte sobre un deterioro del crédito y cuestiona la recuperación económica: “Deja afuera al 80%”

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En un contexto de inflación persistente y caída del poder adquisitivo, el Banco Credicoop puso en duda la narrativa oficial sobre una inminente recuperación económica y advirtió sobre un deterioro en la situación financiera de familias y pymes. Desde la filial Posadas, el gerente zonal del NEA, Maximiliano López, y el gerente local, Gustavo Lamy, señalaron que el crecimiento “está concentrado en tres o cuatro sectores” y no alcanza a la mayor parte de la economía.

Según plantearon, los datos de actividad —tomando como referencia indicadores oficiales como el EMAE— muestran un desempeño desigual, con mejoras focalizadas en rubros vinculados al combustible, parte del agro y el sistema financiero, mientras el resto de las actividades presenta resultados negativos en comparación con períodos base.

Actividad económica: crecimiento concentrado y desigual

Desde la entidad sostienen que la actual dinámica económica no es homogénea. López explicó que, al contrastar los indicadores oficiales, se observa que “solo un grupo reducido de actividades muestra resultados positivos”, mientras que el resto de los sectores permanece en retroceso.

La lectura introduce una tensión central: la posibilidad de una recuperación macroeconómica que no se traduzca en mejoras generalizadas. En ese marco, el diagnóstico es que el eventual crecimiento podría beneficiar a segmentos específicos, pero dejaría fuera a la mayor parte del entramado productivo.

Endeudamiento en alza y cambio en la demanda de crédito

Uno de los datos más sensibles surge del comportamiento del crédito. Según Lamy, aumentaron los niveles de endeudamiento de las familias y se modificó el destino de los préstamos.

Mientras en otros períodos las solicitudes estaban orientadas a consumo duradero o inversión —como mejoras en viviendas o compra de vehículos—, hoy predominan pedidos vinculados a cubrir gastos corrientes y afrontar compromisos acumulados.

“El problema es que muchas personas llegan sin margen para asumir nuevas obligaciones”, señalaron, y remarcaron que, en numerosos casos, la única alternativa es la refinanciación o reestructuración de deudas existentes.

Este fenómeno se combina con ingresos que, según describieron, evolucionan por debajo de la inflación y con incrementos en tarifas de servicios, configurando un escenario de presión sobre los hogares.

Menos expansión, más asistencia

En este contexto, la banca —incluida la denominada banca solidaria— ajusta su estrategia. Desde Credicoop indicaron que el foco está puesto en acompañar a clientes con dificultades mediante reprogramación de pasivos, más que en la expansión del crédito.

No obstante, aclararon que el financiamiento no está completamente detenido. Existen solicitudes para capital de trabajo e incluso para inversión, aunque a un ritmo menor que en otros momentos.

La entidad también destacó que opera con tasas por debajo de la banca privada, dentro de las condiciones del mercado, como herramienta para sostener el acceso al crédito en un escenario restrictivo.

Economías regionales: sin política específica

El diagnóstico se profundiza al analizar el impacto territorial. Según López, las economías regionales enfrentan problemáticas similares en todo el país y carecen de una política de desarrollo específica.

En el caso de Misiones, donde la actividad yerbatera tiene un peso central, esa falta de políticas diferenciadas se traduce en dificultades para sostener la actividad y el empleo.

El planteo introduce un punto de tensión estructural: la desconexión entre los sectores productivos regionales y los ámbitos donde se definen las políticas económicas.

Crédito, consumo y gobernabilidad económica

El deterioro del crédito y el aumento del endeudamiento reflejan una variable clave para la estabilidad económica: la capacidad de consumo de los hogares.

En ese esquema, la concentración del crecimiento en pocos sectores y la falta de dinamismo en el resto de la economía plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del actual modelo y su impacto en la gobernabilidad económica.

El sistema financiero aparece, en este escenario, más como amortiguador que como motor de expansión.

Ingresos, crédito y actividad

La evolución de los ingresos reales, el comportamiento de la inflación y la capacidad de recuperación del crédito serán variables determinantes en los próximos meses.

Si no se produce una mejora en el poder adquisitivo, el riesgo es que el endeudamiento continúe creciendo y limite aún más la reactivación del consumo y la actividad.

Por el contrario, una recomposición de ingresos podría reactivar la demanda de crédito productivo y modificar el escenario actual. Por ahora, el sistema financiero observa señales mixtas y mantiene una posición de cautela.

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Caputo anuncia acuerdo con el FMI y asegura acceso a USD 1.000 millones para sostener el programa económico

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El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que Argentina alcanzó un Staff-Level Agreement con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF). El entendimiento, sujeto a aprobación del Directorio del organismo, habilitaría un desembolso cercano a los USD 1.000 millones.

El anuncio se produjo tras negociaciones entre el equipo económico argentino y técnicos del organismo en Washington. Según lo informado, el acuerdo forma parte del seguimiento del programa vigente y apunta a consolidar el proceso de estabilización macroeconómica iniciado por el Gobierno.

Revisión del programa y señales al mercado

El entendimiento técnico se inscribe dentro del acuerdo de 48 meses firmado con el FMI. La segunda revisión evalúa el cumplimiento de metas fiscales, monetarias y externas, así como el avance de reformas estructurales.

De acuerdo al organismo, el proceso se dio en un contexto de fortalecimiento del “momentum reformista”, con la aprobación del Presupuesto 2026 y otras iniciativas legislativas vinculadas a formalización de activos, flexibilización laboral, acuerdos comerciales e incentivos a la inversión, particularmente en sectores estratégicos.

Además, el FMI destacó mejoras en el esquema monetario y cambiario, con compras de divisas por parte del Banco Central que superan los USD 5.500 millones en lo que va del año, lo que contribuye a reforzar las reservas.

Metas fiscales, reservas y política monetaria

El nuevo entendimiento incluye un paquete de políticas orientado a sostener la desinflación, fortalecer la estabilidad externa y recuperar el crecimiento.

En el frente fiscal, el programa mantiene el equilibrio como ancla central, con un superávit primario proyectado de 1,4% del PBI. Este objetivo se apoya en el control del gasto público, aunque contempla márgenes para asistencia social focalizada.

En materia monetaria, se prevé continuar con una política contractiva, con medidas para reducir la volatilidad de tasas y mejorar la transmisión del crédito. También se profundiza el esquema cambiario con bandas más amplias y mayor transparencia en los objetivos del programa.

En el plano externo, el compromiso oficial apunta a incrementar las reservas internacionales netas en al menos USD 8.000 millones durante 2026, a partir de compras sostenidas de divisas y financiamiento en moneda extranjera.

El esquema de financiamiento incluye emisiones de deuda en dólares bajo legislación local, utilización de activos estatales, operaciones del Banco Central y préstamos externos.

Respaldo internacional y disciplina interna

El acuerdo refuerza la posición del Gobierno en dos niveles. Hacia el exterior, consolida el vínculo con el FMI y envía una señal de continuidad del programa económico ante los mercados. Hacia el plano interno, ratifica el rumbo basado en ajuste fiscal, desregulación y apertura.

El respaldo técnico del organismo también se apoya en avances legislativos recientes, lo que sugiere un alineamiento entre el Poder Ejecutivo y el Congreso en aspectos clave del programa.

Al mismo tiempo, el esquema establece condicionamientos claros: el cumplimiento de metas y la implementación de reformas estructurales siguen siendo requisitos para sostener el financiamiento y avanzar hacia el acceso a mercados internacionales.

Reservas, crédito y acceso a financiamiento

El desembolso potencial de USD 1.000 millones se suma a una estrategia más amplia de fortalecimiento de reservas, un punto crítico para la estabilidad cambiaria.

Según el FMI, la mejora en los buffers externos y la recomposición del marco macroeconómico buscan facilitar el retorno a los mercados internacionales de crédito en condiciones más favorables.

En paralelo, la continuidad de una política monetaria restrictiva y el orden fiscal apuntan a sostener el proceso de desinflación, aunque con impacto en la dinámica del crédito y la actividad económica.

Efectos indirectos en economías del NEA

Para regiones como el NEA y Misiones, el acuerdo no tiene medidas específicas, pero su impacto puede sentirse de forma indirecta.

La estabilidad macroeconómica, el acceso a financiamiento y la evolución del tipo de cambio inciden en variables clave para las economías regionales, como el costo del crédito, la inversión productiva y la competitividad exportadora.

En particular, sectores vinculados a la forestoindustria, la agroindustria y la energía podrían verse condicionados por la disponibilidad de financiamiento y el ritmo de apertura económica.

Aprobación pendiente y cumplimiento de metas

El acuerdo aún debe ser aprobado por el Directorio del FMI, paso necesario para habilitar el desembolso. Además, el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de reservas será determinante para las próximas revisiones.

En el corto plazo, el foco estará en la evolución de las reservas, la dinámica inflacionaria y la capacidad del Gobierno para sostener el programa sin desvíos.

El entendimiento técnico marca un nuevo capítulo en la relación con el organismo, pero deja abierto el interrogante central: si el esquema actual logrará traducirse en estabilidad sostenida y recuperación económica.

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La inflación en el NEA fue la más alta del país y es la mayor en diecinueve meses

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 4,1% en el mes de marzo de 2026 y fue la región con el mayor incremento de precios del país en ese mes. La suba es la mayor en diecinueve meses, además de registrar una fuerte aceleración respecto al mes previo, destacó un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco en
base a datos del INDEC.

En el NEA, la suba mensual de marzo 2026 presentó una aceleración de 1,0 punto porcentual respecto al mes previo (3,1% en febrero 2026) y, por otro lado, es la primera vez desde agosto de 2024 que supera el 4%. A nivel interanual, la suba de precios fue del 33,4%, ubicándose por encima del total nacional por primera vez desde enero 2024.

Otro dato altamente negativo para la región es que en el acumulado del primer trimestre, la suba de precios en el NEA llegó al 11,5%, siendo también la más alta del país y se ubica, además, muy por encima de igual período del 2025 cuando fue de 7,7%.

Educación y Vivienda y servicios públicos traccionaron la suba de precios de la región

Desagregando por divisiones, durante marzo hubo cuatro divisiones con expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio en Educación con 22,7%, influenciada por el inicio de ciclo lectivo (siendo marzo el más de mayor suba históricamente para esta división); le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con un alza del 9,7%, traccionado principalmente por las tarifas de energía y de gas (+14,1%); luego Restaurantes y Hoteles con 4,9% y Alimentos y bebidas no alcohólicas con 4,5%; en este último caso, influyó de manera particular la suba en Carnes (+7,6%)

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Comunicación (2,8%), Transporte (2,5%, aunque naftas crecieron por encima del 6%), Prendas de vestir y calzado (2,5%), Bebidas alcohólicas y tabaco (2,2%), Bienes y servicios varios (2,0%), Salud (2,0%), Recreación y cultura (1,2%) y cierra Equipamiento y mantenimiento del hogar (0,9%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios mostró la mayor suba en marzo en el NEA con 54,1%, seguida por Restaurantes y Hoteles (49,4%) y Educación (45,5%); en el extremo opuesto, Equipamiento y mantenimiento del hogar (15,0%) muestra la menor suba año/año.

Regulados aceleraron con fuerza e impulsaron el alza general

En marzo, los precios Regulados fueron los de mayor crecimiento en el NEA visto por categorías: fue de +7,4% cuando en febrero pasado había registrado +3,1%; así, mostraron la mayor suba desde julio de 2024. Por su parte los precios Núcleo se mantuvieron medianamente estables (3,5% con +0,1 p.p. contra febrero) y los Estacionales desaceleraron al 1,5% desde el 1,8% de febrero.

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