Ingresos Brutos

La audaz propuesta que la CEM elevó a Macri para hacer de Misiones un “país independiente” a nivel fiscal

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Golpeados por la recesión y las asimetrías, los empresarios misioneros acaban de elaborar un ambicioso plan para convertir a Misiones en “un país independiente” a nivel impositivo. El plan ya fue recibido en manos por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el interlocutor más cercano que tiene Misiones en el Gobierno nacional.

La propuesta incluye disminución drástica –no a medias tintas- de los impuestos al trabajo, el IVA y otros gravámenes y también una reducción de los impuestos provinciales, tasas e Ingresos Brutos. A diferencia de otros empresarios, reconoce que Ingresos Brutos es fundamental para sostener las políticas provinciales, pero explica que “eso no implica que no pueda discutirse”.

“Pensamos que Misiones es la provincia ideal para hacerlo, estamos rodeados de otros países, es fácil de controlar y sobre todo, es la gran oportunidad para hacer una prueba piloto de todo lo que el Gobierno nacional quiere pero no puede por las necesidades de recaudar”, dijo Gerardo Díaz Beltrán, el titular de la Cámara que aglutina a todas las asociaciones empresarias de la provincia.

Días Beltrán visitó la redacción de Economis donde explicó en detalle el alcance de esta propuesta audaz, pero que también puede ser “una luz al final del túnel” para un Gobierno nacional que no termina de plasmar sus ideas en acciones concretas a nivel reforma impositiva, por las necesidades de recaudar y no hacer creces aún más el déficit.

“Tenemos todo, industria, comercio, turismo. Misiones es como una pequeña Argentina a nivel productivo, y tenemos nuestra particular situación geográfica, rodeados de fronteras internacionales. Las asimetrías en este momento nos están desintegrando como economía, es la peor situación desde que se inauguró el puente en 1994”, dijo Díaz Beltrán, dejando en claro que la urgencia provincial y las necesidades nacionales pueden aunarse para que esta idea prospere.

Díaz Beltrán envió el proyecto al ministerio del Interior, Rogelio Frigerio. También tuvo la posibilidad de planteárselo hace unos días a Alberto Abad, el jefe de la AFIP. “Nos escuchó con atención, tomó nota del tema”, señaló. También envió la propuesta al gobernador Hugo Passalacqua y al titular de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira y al secretario de Hacienda, Adolfo Safrán. “Tenemos que estar todos convencidos de esto, es la forma de lograrlo, tenemos que estar unidos en lo que pedimos”, señaló.

El plan o prueba piloto que propone Díaz Beltrán es por un tiempo determinado y permitiría a Misiones convertirse en un banco de prueba para poner en práctica lo que empresarios y dirigentes políticos vienen declamando desde hace años, pero nunca pueden llevar a los hechos: bajar impuestos en forma drástica, darle viabilidad a la actividad productiva y privada y ver qué pasa.

El concepto es que las empresas, sin el agobio de la altísima presión impositiva, puedan crecer, invertir, contratar personal. Y el Estado, nacional y provincial se beneficie de esa mayor actividad a nivel impositivo. Cobrar alícuotas más bajas, más similares a las de Paraguay, y al mismo tiempo recaudar más por mayor actividad y porque más gente va a pasarse a la economía en blanco.

“Las asimetrías con Paraguay nos están desintegrando, estamos fugando 500 millones de dólares por año, solamente en Posadas, generamos impuestos y sueldos que se van al otro lado, hay que hacer algo, pero queremos que lo que se haga sea para toda la provincia. El ITC diferenciado para los combustibles como medida aislada no fue buena, lo rechazamos, no habría que haberlo aceptado así como vino”, explicó Diaz Beltrán, en relación a la única medida que concedió el Gobierno nacional para paliar las asimetrías con Paraguay y que en términos prácticos no movió la aguja.

A la necesidad de Misiones se suma la de la Nación. Macri quiere mostrar un cambio profundo con una reforma impositiva donde bajen fuerte impuestos como el IVA y las cargas patronales. Todo se dejó para después de las elecciones. Pero el déficit fiscal crece y bajar impuestos ya no parece una opción.

Pero ahí podría entrar Misiones, para convertirse en una provincia que le permita al Gobierno Nacional mostrar su voluntad de ensayar un camino distinto.

“A ellos también les puede ser útil, no hablamos de hacer esto de manera permanente. Estamos hablando una prueba piloto. Seríamos como un país aparte, en términos impositivos. Es la gran oportunidad, y además, hay que hacer algo”, dijo el titular de la CEM.

Asegura que el objetivo debe ser común para toda la sociedad. “El reclamo de la coparticipación debe ser de toda la sociedad. Las asimetrías, un problema de todos, unidos para que el dinero no se vaya”, insiste. En ese plano coloca al sector empresario, que debe bajar los precios y alentar la competencia, pero también al consumidor. “Pasaron 12 millones de personas por el puente. Yo no niego que busquen mejores precios, porque es lo que hace cualquiera, pero les pido que no se gasten todo el dinero allá, sino que compren lo necesario, porque se mata al que trabaja acá”, argumenta.  

Díaz Beltran es un amplio conocedor de la crítica situación de frontera. Se hizo dirigente hace 25 años, en pleno gobierno de Carlos Menem. Fue un par de veces presidente de la Cámara de Comercio de Posadas y después amplió los horizontes. Recuerda que acompañó la inauguración del puente entre Posadas y Encarnación, pero pensaba en una “integración igualitaria”. Sin embargo, observa que “algo habremos hecho mal” porque “estamos desintegrando nuestra provincia para recomponer o seguir desarrollando una región del Paraguay”. No solo apunta a Encarnación, sino a las otras ciudades fronterizas, que están mucho más desarrolladas que en Misiones. Paraguay, la tierra natal de su esposa, dice, explotó en los últimos cinco años. Sin embargo, la desigualdad no ha menguado.

“Paraguay tiene una producción de granos de calidad, una producción de carnes excelente, está empezando a remontar la industria con un poco más de nivel del que tenía. Es el único país en la región que tiene energía asegurada por 150 años, es más puede vivir de la energía hoy, no solamente generar, puede vivir de su desarrollo, con Itaipú y Yacyretá. Pero le falta recurso humano y tiene muchos problemas, no es la panacea, tiene una desigualdad social terrible”, explica.

“Eso genera las oportunidades para el que quiere hacer plata, no desarrollar Paraguay. El que quiere hacer plata lo hace desde cualquier lado, pero cada uno se pone donde le corresponde: “Vos querés hacer una empresa o ganar plata”. “El desafío es tener una empresa, desarrollar, generar fuentes de trabajo y ganar plata”, compara.

Y se explaya en el concepto. “Tengo amigos que se dedican y los respeto a ganar dinero con la apuesta financier. Pero por ejemplo mi padre con los años que tiene, fue un generador de trabajo, chico, pero se han jubilado con él muchas familias, tienen una relación, no te digo familiar pero sí de buenos recuerdos. Cada uno se posiciona en el lugar que corresponde. A algunos nos genera más satisfacción tener gente a cargo, con todo lo que eso conlleva, es un camino mucho más empinado que el que solo se dedica a hacer plata”.

Diaz Beltran no se define de un color politico particular. “El liberalismo extremo genera distorsiones muy graves, ahora también el clientelismo y el Estado paternalista extremo son tan nocivos como el otro. En realidad hay algo que nos falta para generar estos cambios que necesitamos, tenemos mucho individualismo todavía, al menos acá en Misiones”, puntualiza.

Sin embargo, se permite el optimismo. “Creo que se está empezando a crear consciencia que hay que trabajar juntos, al menos en la Confederación Económica, creo que el día que deje de la confederación voy a ver que se ha logrado una participación genuina. Y cuando digo genuina es porque vemos sentados en una mesa, gente que conduce una empresa, o es un exportador, o es un comerciante, o es una persona que trabaja en turismo y sentarse en una mesa con gente que paga sueldos, que paga impuestos, que pasan situaciones como nosotros, es diferente a sentarse con personas que tienen olfato o tacto político, así que es algo muy enriquecedor”, opina.

En su faceta empresaria, Díaz Beltran es un poco de todo. Empezó desde muy chico acompañando a su padre, un rosarino que vino a mitad del siglo pasado y empezó vendiendo betún y bijouterie en un maletín que todavía se conserva en la familia. Después se hizo visitador médico y fundó, en un garage prestado y junto a un socio, la tradicional casa de insumos “Correa y Cía”.

La casa sigue en marcha, pero se ampliaron las inversiones. El padre compró un campo y después la familia amplió los terrenos para convertirse en ganaderos. Díaz Beltran dice que el campo es su cable a tierra y se encarga él mismo, junto a su hermano, también veterinario, de controlar el ganado.  “Me pongo el overol y el traje”, asegura.

También tiene una empresa de alimentos para mascotas, que distribuye en todo el NEA e inversiones forestales en Uruguay y Misiones.

Díaz Beltran no duda cuando dice que la recesión sigue en Misiones, más allá de algunos brotes verdes en la economía y advierte que se ha perdido mucha rentabilidad.

También admite algunos problemas culturales que afectan a la economía local. “El productor nuestro entrega su producto, no lo vende. Ahí los Estados tienen  que tener presencia, hacer un fuerte escrutinio y tener un ministerio de Comercio Exterior muy fuerte, porque el productor va a saber vender cuando le demos los estándares, cuándo le exijamos qué tipo de producción debe tener, qué nivel de producción debe tener. De la tranquera para afuera tiene que haber alguien que lo ayude en la parte comercial”.

Para Díaz Beltran, el lado positivo del empresariado misionero es que tiene mucha iversidad y una cultura del trabajo importante pero todavía con un nivel de individualismo elevado. “Nos falta congregarnos, fijar objetivos, definir qué queremos. Siempre se dice tenemos que plantearnos qué país queremos y qué provincia queremos; es casi un eslogan. Lo importante es, sin mezquindades, porque siempre los sectores en algún momento colisionan, tratar de buscar ese equilibrio que es lo más difícil. Hay que juntarse más, aunar criterios, hay que saber y definir qué le falta a Misiones para  desarrollarse”.

“Misiones creció mucho, pero ahora estamos en la etapa que tenemos que saber cómo desarrollarla, el crecimiento es una cosa y el desarrollo es otra. Misiones necesita un desarrollo más grande. Y también necesitamos tener escala”.

“A lo mejor la tecnología en cierto sector productivo no trae tanta mano de obra, pero sí va a traer mucha generación de riqueza que generará otro tipo de actividades”, explica.

De todos modos, su principal preocupación es la reactivación económica en Misiones. “Esta crisis que vivimos ahora, con las asimetrías, es peor que la de los 90, porque cambió el tamaño del competidor. Encarnación ya no es una aldea. Hoy es un shopping a cielo abierto que tiene cosas que acá no hay”, apunta.  

 

 

Gerardo Díaz Beltran tiene 58 años y está casado con Fátima. Tiene dos hijas, María Belén y Camila y una nieta de cinco años. Sus padres están presentes y comparte los negocios con un hermano.

Asegura que una de sus cuentas pendientes es saber hablar inglés.

Es hincha de Boca, pero admite que solo mira los partidos de los Mundiales. “Hago cero deportes, aunque jugaba al rugby. Ahora suelo salir a caminar”.

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Sigue el debate sobre Ingresos Brutos, un impuesto considerado distorsivo pero de vital importancia para provincias

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El columnista, contador y profesor unversitario, José Luis Ceteri, publicó en el diario El Cronista, un análisis sobre el Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB), el principal gravamen de las recaudaciones provinciales. Y también un impuesto considerado “distorsivo” porque se paga varias veces.

Aquí reproducimos el articulo que sirve como aporte para el debate sobre la amplia reforma impositiva que se buscará realizar en el país después de las elecciones de octubre:

 

En el sistema tributario que rige actualmente, se multiplican los casos en los que una empresa desarrolla todo su proceso productivo utilizando la mano de obra, los insumos, la fuerza motriz, las maquinarias y las propias instalaciones fabriles que se encuentran ubicadas en una provincia y a pesar de ello, a los efectos de tributar Ingresos Brutos, deben asignar esa venta a la jurisdicción en la que se entrega finalmente el producto terminado.

Así, la provincia que recibe la mercadería se beneficia con parte de la recaudación del impuesto sobre los Ingresos Brutos que tiene establecido en su jurisdicción, sin haber intervenido agregándole valor. En algunas provincias se incauta la mercadería que ingresa, funcionando como una suerte de aduana interna, si no se exhibe el pago del anticipo del impuesto local que rige al pasar el límite.

De esta manera, en muchas oportunidades este impuesto se termina pagando dos veces, incrementando los costos de las empresas. Pero en realidad el impuesto se paga muchas veces, ya que cada insumo que se incorpora en el producto final tiene incluido en su costo el impuesto local pagado por cada una de las empresas que lo fabricó; lo mismo ocurre en las operaciones comerciales: lo paga el mayorista y luego también el minorista. Por este motivo la evolución del tributo se produce “en cascada”, aumentando el precio que paga el consumidor final.

El impuesto no puede desaparecer, sin reemplazo, porque de él dependen las provincias para hacer frente a los gastos que fueron descentralizados por la Nación. En principio, habría dos formas de solucionarlo:

1) creando un IVA provincial, que funcionaría como el IVA nacional, en donde cada parte de la cadena de producción y de comercialización agrega el impuesto por la venta pero descuenta el crédito originado en sus compras;

2) o instalando el Impuesto a las Ventas, que sería pagado (soportado) sólo por la última etapa de comercialización a los consumidores finales.

Cómo funciona hoy el Régimen:

Todas las  provincias recaudan impuestos para hacer frente a sus erogaciones locales. En cada jurisdicción rige un Código Fiscal y leyes impositivas que establecen las alícuotas para cada año. Para evitar que dos provincias discutan sobre un mismo hecho imponible existe el convenio multilateral, que establece el tratamiento fiscal de las operaciones comerciales. El objetivo del Convenio es evitar la incidencia del impuesto sobre los Ingresos Brutos en forma repetida sobre un mismo hecho imponible. Por eso, la ley determina cómo distribuir la base imponible de un mes en función de porcentajes (Régimen General) o criterios de afectación directa (Regímenes Especiales). En cambio, si un contribuyente desarrolla la actividad sólo en jurisdicción, y no se involucran otras, debe inscribirse como contribuyente local.

Situaciones que originan convenio multilateral:

  1. a) Que la industrialización tenga lugar en una o varias jurisdicciones y la comercialización en otra u otras, ya sea parcial o totalmente;
  2. b) que todas las etapas de industrialización o comercialización se efectúen en una o más jurisdicciones y la dirección y administración se ejerza en otra u otras;
  3. c) que el asiento principal de las actividades esté en una jurisdicción y se efectúen ventas o compras en otras y otras;
  4. d) o que el asiento principal de las actividades esté en una jurisdicción y se efectúen operaciones o prestaciones de servicios con respecto a personas, bienes o cosas radicadas o utilizadas económicamente en otra u otras jurisdicciones.

Régimen General de liquidación:

Este sistema de distribución de la base imponible de Ingresos Brutos entre las diferentes jurisdicciones, se calcula distribuyendo los ingresos y los gastos. Esa distribución se realiza anualmente completando el formulario CM 05. Los coeficientes de distribución se determinan de la siguiente manera:

1) el 50% se atribuye en proporción de los gastos efectivamente soportados en la provincia;

2) el 50% restante, en proporción a los ingresos brutos obtenidos en cada jurisdicción.

Para determinar dónde se computa el ingreso, se considera el lugar en el que se entrega la mercadería.

Regímenes Especiales:

  1. a) Actividad de construcción: En estos casos, el impuesto se debe liquidar asignando un 10% en la jurisdicción en donde se encuentra la oficina y un 90% en la jurisdicción en la que se realiza la obra. Si ambas coinciden, se imputa el 100% en esa provincia.
  2. b) Seguros: El 80% se atribuirá a la jurisdicción en donde estén ubicados los bienes o personas que están asegurados y el 20% a la jurisdicción en que está situada la administración de la compañía.
  3. c) Transporte de pasajeros o carga: Se grava en la jurisdicción donde se hayan percibido o devengado los ingresos brutos correspondiente al precio de los pasajes o fletes en el lugar del origen del viaje.
  4. d) Profesionales: El 20% del honorario se grava en el lugar donde está ubicada la oficina y el 80% donde se presta efectivamente el servicio. En estos casos, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el ejercicio de profesiones universitarias –no organizadas como empresa- se encuentra exento, mientras que en la Provincia de Buenos Aires está alcanzado por Ingresos Brutos.
  5. e) Intermediarios: En las provincias donde se encuentran los bienes se asigna el 80%, mientras que en el lugar donde está la oficina o la administración del comisionista se aplica el 20% restante.
  6. f) Actividad primaria: En la jurisdicción productora se asigna el 85% del precio de venta obtenido y el 15% se distribuye entre las jurisdicciones en que se vende.

Inicio y cese de actividades:

En la jurisdicción en la que se inician actividades, si se aplica el régimen general, se podrá gravar el 100% de los ingresos obtenidos en la misma. En este caso, se podrán aplicar los porcentajes de distribución determinados anteriormente para las demás provincias. En el caso de cese de actividad en una o varias jurisdicciones el contribuyente tendrá que determinar nuevos coeficientes para aplicar en el mes siguiente al del mes en que se produce el cese.

Sin dudas este sistema, muchas veces difícil de entender y de implementar correctamente, genera muchas discusiones entre las jurisdicciones que tiene que dirimirse luego en la Comisión Arbitral. El pago erróneo del impuesto no libera al contribuyente para que la jurisdicción que lo recibe se lo pueda reintegrar, o trasladar a la provincia que le corresponde finalmente el tributo. Para evitar perder ingresos todas las provincias, preventivamente, se anticipan totalmente su impuesto local, aplicando retenciones y percepciones que les realizan a los contribuyentes, quienes terminan pagando, por lo menos, el doble de lo que en teoría deberían pagar.

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Presión tributaria ¿es más alta en las Provincias o en la Nación?

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Escriben Martín Leiva Varela y Guillermo Knass, ECONEA. El actual sistema tributario de la Argentina, es considerado por el Gobierno Nacional “ineficiente e injusto”, conforme a la disertación efectuada por el Ministro de Hacienda de la Nación en Londres días atrás, por tal motivo, lo que se pretende es impulsar una reforma impositiva en el año 2018, que requerirá claramente el consenso de todos los actores políticos (nacionales y provinciales). En contrapartida a tal situación, si se pretende reducir la presión impositiva, esto implicaría menores recursos fiscales para el Estado Nacional, Provincias y Municipios, siendo actualmente su situación fiscal consolidada “deficitaria” y por tal, iría en disidencia con la convergencia del equilibrio fiscal que se apunta para el año 2019.

El objetivo central que se va a evaluar en los próximos años tanto por el Gobierno Nacional, como así también por las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos aires, es la adopción de políticas tributarias destinadas a impulsar el aumento de la inversión privada a fin de aumentar el empleo, lo que implicará claramente un estudio profundo de cuáles son los impuestos “distorsivos” que se deben reducir para morigerar la carga tributaria.

Ahora bien, por presión tributaria se entiende al porcentaje del nivel de ingresos que le transfieren las personas físicas y jurídicas (sociedades, cooperativas, etc.) en concepto de impuestos al Estado (Nacional, Provincial y Municipal) en relación a la totalidad de ingresos que genera toda la economía argentina, representada por el Producto Bruto Interno. Por ejemplo, si durante el 2016 los argentinos pagamos de impuestos un total de $ 40 y el Producto Bruto Interno del mismo período ascendió a $ 100, la presión tributaria del 2016 asciende al 40 %.

La Presión tributaria de la Argentina viene incrementándose constantemente con el correr de los años, pasando del 24,33 % en el año 2004 al 31,95 % en el año 2016, es decir, un incremento del 7,63 % con respecto a dicho horizonte temporal, donde el aumento del tal participación fue originada en un 6,02 % por los impuestos Nacionales y en un 1,61 % por los impuestos Provinciales, por lo que se observa que la mayor presión tributaria que se viene originando es a consecuencia en mayor magnitud por los tributos nacionales y no por los provinciales (ingresos brutos, sellos, automotores, entre otros).

¿Cuál es la situación y evolución de los principales tributos Nacionales?

  1. Impuesto al Valor Agregado: es un impuesto de fácil recaudación que grava el consumo de las personas, siendo dicha capacidad contributiva la que determina el bienestar económico de los sujetos. A pesar de que dicho tributo es regresivo, porque las personas de menores ingresos son las que soportan en mayor proporción que los otros sujetos de mayores ingresos, es el principal impuesto que origina recursos genuinos para la Nación y para las Provincias vía Coparticipación Federal, representando en el año 2016 el 28 % de la recaudación total Nacional, con una percepción total de 583.216,9 millones de pesos. A su vez, en términos del PBI, dicho tributo aumentó su participación del 6,39 % del año 2004 al 7,4 % en el año 2016, aunque en éste último año, para paliar parcialmente la regresión, se sancionó la Ley de devolución del IVA para jubilados y beneficiarios de planes sociales.

Para tal tributo, la consultora FIEL considera que la tasa reducida del IVA (10,5%) y los tratamientos especiales generan una pérdida en la recaudación de alrededor del 1 % del PBI, y por tal sugiere la aplicación de una alícuota uniforme del 19 % que permitiría obtener la misma recaudación si se eliminaran los tratamientos preferenciales. Donde a nuestro juicio, debe evaluarse tal situación, porque si se elimina por ejemplo, la alícuota reducida del 10,5 % para la adquisición de Bienes de Capital, se incrementaría el costo financiero de la inversión Inicial que se la quiere estimular.

  1. Impuesto a las Ganancias: es un impuesto que recae sobre las utilidades de las personas físicas como para las personas jurídicas. A diferencia del impuesto al valor agregado, es un impuesto progresivo, debido que aumenta la tasa impositiva a medida que aumenta los ingresos de las personas, que persigue en definitiva la redistribución del ingreso. Es el segundo impuesto de mayor recaudación a nivel nacional, participando en el 21 % sobre el total de los recursos tributarios, con una recaudación total en el año 2016 de 432.907,2 millones de Pesos. En el gráfico Nº 2 expuesto precedentemente, se observa una clara reducción en la participación del Impuesto a las Ganancias en relación al PBI, que fue a consecuencia del Aumento del Mínimo No imponible sobre el cual empiezan a tributar las personas físicas en el Año 2016, donde pasó de una participación en el PBI del 6,34 % en el año 2015 al 5,15 % en el año 2016, observándose así una caída del 1,18 % y por ende, una menor presión tributaria.

Esta menor presión tributaria, implicó una perdida estimada por el costo fiscal en la recaudación del año 2016 para la Provincia de Misiones cercana a los 800 millones de Pesos que percibe mediante la Coparticipación Federal de Impuestos y Regímenes especiales.

La promesa de campaña del actual presidente de la Nación era eliminar el impuesto a las ganancias para los trabajadores, que según dicha ley es la renta obtenida por la cuarta categoría, situación que prácticamente en el corto plazo es muy difícil de cumplir, por la merma en los recursos que generará tanto para el Estado Nacional, Provincias y Municipios, contemplando la situación fiscal actual de tales jurisdicciones.

  1. Impuesto a los créditos y débitos bancarios: Impuesto totalmente distorsivo que surgió en la crisis del 2001, que grava con una alícuota del 0,6 %0 a los débitos y créditos efectuados en las cuentas corrientes bancarias, cuya recaudación en el año 2016 ascendió a los 131.669,1 millones de pesos, representando el 6 % de la recaudación tributaria nacional. Este tributo, claramente afecta negativamente el nivel de actividad económica y la bancarización de determinadas operaciones, producto de su detracción que se origina consecuentemente.

De dicho tributo, se coparticipa tan solo a las Provincias el 30 % de lo que se recauda, donde el 70 % restante es destinado a financiar al ANSES, por lo que si se elimina dicho tributo, las 24 Jurisdicciones perderían estimativamente en el 2017, un total de 50 mil millones de pesos (recaudación 2016 + 40 % de crecimiento 2017), siendo el costo fiscal anual para la Provincia de Misiones cercano a los 900 millones de pesos.

En lo que respecta a los tributos Provinciales, la Nación busca que las Jurisdicciones provinciales reduzcan la carga tributaria o en su defecto, no incrementen las alícuotas en los años venideros, tratando de inmiscuirse en las potestades constitucionales con las que cuentan las Provincias por ser autónomas, como por ejemplo, según los medios nacionales (ver http://www.ambito.com/875619-proponen-a-provincias-crear-impuesto-a-ventas) se pretende bajar el impuesto a los ingresos brutos y como contrapartida crear un impuesto a las ventas por parte de las Provincias que recaiga directamente sobre los consumidores finales.

Desde la perspectiva de la Provincia de Misiones, tanto el conductor de la Renovación como el Gobernador de la Provincia, en la inauguración de la Escuela Robótica,  dejaron asentada la clara postura que consiste en la no reducción de los impuestos provinciales, que permiten claramente sostener el crecimiento del nivel de actividad económica local en épocas de vacas flacas mediante la adopción políticas fiscales anti cíclicas, las que son financiadas con tales recursos, como ser: la implementación del Programa Ahora Misiones (inédito y de crecimiento continuo), subsidios a las tarifas eléctricas, constitución de la caja de fomento provincial, entre otros. Aun sabiendo, que la Provincia de Misiones es la que en términos per cápita es una de las Jurisdicciones que reciben menos recursos vía coparticipación federal, ubicándose en el puesto Nº 20 de las 24 Jurisdicciones siendo su política fiscal interna la que permite reducir tal brecha.

Pero menos impuestos significa más déficit: ¿entonces?

Mediante el acuerdo para el fortalecimiento del Federalismo, tanto el Estado Nacional como las Provincias se comprometieron a reducir el déficit fiscal, para así, lograr en el año 2019 la convergencia entre los ingresos y los egresos, pero la dicotomía actual es que si se pretende reducir la presión tributaria y por ende, los recursos fiscales de los diferentes estamentos gubernamentales, se incrementaría el déficit fiscal que en términos consolidado de las 24 jurisdicciones (23 Provincias más CABA) en el año 2016 alcanzó estimativamente al 1,21 % en términos del PBI, y por ello, el interrogante será en los años venideros ¿cuál debería ser el accionar del Estado en el Nivel de Actividad económica?.

 

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Proponen a provincias crear impuesto a las ventas

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Para bajar Ingresos Brutos, el Gobierno sugiere un gravamen que paga el consumidor final. La iniciativa forma parte del borrador de una reforma que diseña el Gobierno junto a los distritos. Además, prevén limitar gastos y crear un fondo anticíclico con una ley de responsabilidad fiscal.

Con un margen estrecho para bajar la presión impositiva, en un momento en que debe abocarse a resolver el déficit fiscal, el Gobierno planea ir en las próximas semanas por un nuevo objetivo: pedir a las provincias que incorporen, desde este mismo año, una serie de reglas sobre sus propios gastos para evitar desequilibrios en las cuentas públicas; e impulsarlas a que, a partir de 2018, se esfuercen por reemplazar los impuestos más distorsivos que usan hoy para sostener buena parte de su recaudación (como el de los “Ingresos Brutos”), por un nuevo gravamen que se cobraría sólo sobre los precios al consumidor, y que consideran que será menos nocivo para la actividades productivas.

Las dos iniciativas serán sólo una parte de un extenso plan que presentarán en 10 días el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el de Interior, Rogelio Frigerio, en una reunión en Mendoza con los ministros de Hacienda de las provincias. El propósito, cuenta Ámbito, primordial será debatir allí, a contra reloj, la ley de responsabilidad fiscal que no se cumple desde 2009, que volverá a poner bajo la lupa el equilibrio de las cuentas de cada distrito. Los funcionarios quieren que se vote en cada provincia antes de que sancionen sus respectivos presupuestos. A la par de esto, empezarán a dar los primeros pasos firmes hacia una reforma tributaria que prevén más “profunda”, que incluirá nuevos impuestos para sustituir otros considerados “distorsivos”, y que podría aplicarse a partir de 2018.

El Gobierno se inclina ahora por plantear la incorporación de un “impuesto a las ventas finales”, que cobrarían las provincias a comercios, industrias o hasta productores primarios, sólo cuando vendieran sus productos a consumidores finales. El gravamen replicaría un esquema que ya se aplica en otros países, sobre la última etapa de la cadena de distribución. Podría cobrarse con una alícuota general para todos los rubros o diferenciarse por sector. Y sería vital para sustituir la cobranza de Ingresos Brutos, que hoy representan el 90% de la recaudación provincial. Cada provincia tendría sobre ellos completa autonomía.

Los funcionarios nacionales ya sugirieron a las provincias actualizar las valuaciones fiscales de los terrenos, que están atrasadas desde hace tiempo, para aumentar la base impositiva sobre la que deberán cobrar el impuesto inmobiliario. El Consejo Federal de Catastro será el encargado de armonizar los valores. La intención: que puedan empezar a ampliar la “base impositiva”, para obtener nuevos recursos (no coparticipables), que servirán para compensar lo que pierdan a medida que se reduzca el impuesto a los bienes personales (coparticipable).

Tal como ya adelantó el Gobierno, se pretende que las provincias se comprometan mantener un crecimiento controlado de los gastos corrientes, que no supere a la inflación (es decir, que no aumente en términos reales). Además, se prevé limitar el “gasto en personal” a un porcentaje de los ingresos o de los gastos totales. La idea es aplicar una restricción similar a la que hoy rige en Brasil, que impide que la proporción de erogaciones en sueldos sea mayor al 65% de los recursos tributarios. El incumplimiento supondría una penalidad, que podría estar dada por el recorte de las transferencias del Tesoro nacional. El propósito es que las cuentas de los Tesoros provinciales puedan “converger”, en dos años, hacia un equilibrio primario o financiero.

Con el mismo fin de mantener el equilibrio de las cuentas públicas, el Gobierno quiere que se empiece a conformar un “fondo anticíclico” en la Argentina, a partir de un porcentaje de los excedentes tributarios que perciban las provincias sobre lo presupuestado para cada año. El fondo constituido pertenecería al conjunto de los distritos y se activaría para aquél que registrara tres meses seguidos de caída en su recaudación.

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La Corte dio luz verde a los fiscos para determinar Ingresos Brutos sobre la venta de automóviles

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En el día de la fecha, la Corte Suprema, con el voto unánime de sus miembros, dispuso la suspensión de los efectos de la medida cautelar dictada por la Sala A de la Cámara Federal de Mendoza que había ordenado a los Fiscos de todas las provincias argentinas que se abstuvieran de determinar el impuesto a los ingresos brutos a los concesionarios de automotores, sobre la base del monto total de las ventas por éstos realizados.

Tal decisión se adoptó en la causa FMZ 17395/2015/2/RH1 “A.C.A.R.A. y otros c/ Agencia de recaudación de la Provincia de Buenos Aires y otros s/ acción mere declarativa de derecho” en la que la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (A.C.A.R.A.) interpuso una acción contra los organismos de recaudación tributaria de las veintitrés provincias argentinas con el objeto de que, a partir de la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, se abstuvieran de determinar el impuesto sobre los ingresos brutos a sus afiliadas, en base al monto total de sus ventas.

La mencionada medida cautelar fue concedida el 11 de septiembre de 2015 por la Cámara Federal y contra ella la Provincia de Buenos Aires interpuso recurso extraordinario federal el 26 de noviembre de ese mismo año. Sin embrago, y pese al tiempo transcurrido, ese planteo no fue resuelto, hasta la fecha, por la Cámara Federal de Mendoza.

En este contexto, y en el marco de una presentación realizada por la citada provincia, la Corte Suprema señaló que la demora indefinida de la cámara en resolver el recurso extraordinario no resulta lícita y obstruye el ejercicio de la jurisdicción por parte de este Tribunal.

En razón de ello, y por entender que los argumentos formulados por la Provincia de Buenos Aires podían, en principio,  involucrar cuestiones de índole federal, el fallo declaró formalmente admisible el recurso extraordinario y suspendió los efectos de la sentencia apelada.

Asimismo, se requirió la intervención de la Procuración General con el objeto de que se pronuncie acerca de la cuestión de fondo planteada.

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