Ingresos Brutos

Cuánto dejarán de pagar las empresas de Misiones por la reducción de Ingresos Brutos

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En el marco del compromiso asumido por las provincias en el consenso fiscal suscripto con la Nación el pasado 16 de noviembre, en Misiones, por vigencia de la Resolución General de la Dirección General de Rentas nro 38/2017 Publicada el viernes 29 de Diciembre de 2017 establece el primer paso para la reducción gradual del impuesto sobre los ingresos brutos para el año 2018.
El proceso de reducción gradual será por 5 años, finalizando el proceso en el año 2022.
                En este primer año de aplicación, el sector más favorecido es el industrial. Todas las industrias: yerbateras, tealeras, madereras, aserraderos, carpinterías, metalúrgicas, etc verán reducida su alícuota del impuesto sobre los ingresos brutos de 3.5% a  2%. Para dimensionar la magnitud de la reducción, un informe oficial señala que si una industria tributaba en Diciembre de 2017 $200.000 de ingresos brutos, pasará en enero de 2018 a pagar $ 114.200, es decir una reducción de impuestos del 43%.
                También los exportadores tendrán una reducción total, es decir del 100% dado que desde enero de 2018 las exportaciones no tributarán el impuesto a los ingresos brutos.
                El transporte es la otra actividad económica favorecida, con alícuotas anteriores entre 3,5% y 4,5% que se reducen a 3%.
También, para comprender la dimensión de la reducción impositiva: una empresa transportista que pagaba $100.000 de ingresos brutos en diciembre, tributará $66.600 en Enero de 2018. La reducción impositiva oscila entre el 15% y el 33% dependiendo el tamaño de la empresa.
Con la construcción ocurre algo similar: con alícuotas que oscilaban entre 3,5% y 4,5% en diciembre de 2017, se verán reducidas a una alícuota unificada de 3%. Una empresa constructora que debió ingresar en Diciembre de 2017 $400.000 de impuestos, deberá ingresar solo $267.000 en enero de 2018.
                Este primer proceso de reducción de impuestos, según lo sostenido por sus defensores e impulsores, busca reducir el “efecto cascada”, es decir el cobro del impuesto sobre impuesto en cada etapa productiva (ejemplo: secadero de yerba que traslada el impuesto al molino, que lo traslada al mayorista, que lo traslada al comercio minorista). En teoría, la reducción de impuestos a la industria y el transporte debería redundar en bajas de precios en estos sectores y cadenas de la producción.
                En el mismo sentido, reducir el impuesto en sectores que registran numerosas transacciones con cadenas de valor, debe ir acompañado con subas en las ventas en las últimas etapas de la cadena de comercialización. Es por eso, que el consenso fiscal admite elevar las alícuotas de los comercios y los diferentes servicios (financieros, hoteleros, inmobiliarios, etc) al 5%, lo cual en Misiones no ha ocurrido en la mayoría de los casos: el comercio al por menor sigue tributando la alícuota de 4,5% y únicamente se ha incrementado la alícuota del comercio al por mayor de 3,5% a 4,5% que  -siguiendo con la lógica de los impulsores de estos cambios tributarios- se verán beneficiados con reducciones de precios que se producirán en las etapas previas de la producción por la rebaja de impuestos a la industria y al transporte.
                El efecto final es, a todas luces, una reducción importante de la presión impositiva provincial para el año 2018, que significará una merma de recursos para las provincias y los municipios, y una mejora en la rentabilidad de la economía privada en su conjunto.

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Recalibrando

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El 2018 que amanece habrá de ser “recalibrado”, usando la palabra elegida por el equipo económico para cambiar las reglas del juego a la mitad del partido. La inflación, esa enemiga indomable, trastoca los planes de un Gobierno que había prometido, antes de asumir, ser la “cosa más simple” de eliminar. Aunque la relajación de las metas de inflación es una decisión más realista, los anuncios de los cuatro jinetes de la economía dejaron una imagen desprolija: apenas hace unas horas se había aprobado el presupuesto después de un extenso debate en el Senado y las metas ya eran otras.

En el frente interno no fue el único malestar. Bancos con casas matrices en el exterior hicieron notar su malestar porque no entienden cómo no se hicieron antes las correcciones.

Ahora la promesa es que la inflación será derrotada en 2020. El segundo semestre se convirtió en el (eventual) segundo mandato. La falta de una oposición cohesionada alienta las expectativas de una reelección o de la continuidad. De cualquier modo, el Mauricio Macri en modo electoral no es lo mismo que el de la gestión. La imagen del presidente cae a valores previos a las elecciones. “Es uno para ganar elecciones, virtuoso con la comunicación tanto en medios como en redes y otro gobernando y tomando decisiones como el trío de temas de la reforma”, señaló el consultor Gustavo Córdoba.

“Tiene ya dos años de mandato y las victorias le dieron centralidad en la escena política y un aumento de expectativas respecto de la evolución de la economía. Falla la oposición en no tener liderazgo y el Gobierno en no saber qué pasa en la calle”, analizó.

Ricardo Rouvier coincide. Registró un incremento de la opinión negativa sobre el Presidente y su gestión en detrimento de la positiva. “Actualmente las calificaciones positivas y negativas se encuentran en un virtual empate”, señaló.

El índice de confianza en el Gobierno, de la universidad Torcuato Di Tella fue más duro. La medición de diciembre de 2017 del ICG fue de 2,36 puntos, registrando el descenso porcentual más pronunciado de la gestión Macri (20,3%), duplicando el que se había producido en abril de 2016 (10%). Se quiebra así la evolución positiva que acompañó a los resultados electorales favorables de Cambiemos en las PASO de agosto y en las generales de octubre, y que se extendió al mes de noviembre.

La caída en el ICG parece reflejar una serie de problemas políticos que el gobierno nacional manejó con dificultad tras su triunfo electoral. En primer lugar, en la última quincena de noviembre, la gestión de la búsqueda del Submarino ARA San Juan, y la represión que terminó con la muerte del joven mapuche Rafael Nahuel por un impacto de bala similar a las del grupo de Prefectura Naval que actuó en el mismo. En segundo lugar, durante la primera quincena de diciembre, la forma en que se tematizaron públicamente las iniciativas de reforma laboral y previsional, señala el informe de la escuela de Gobierno Di Tella. Habrá que recalibrar en diciembre cómo impacta la reaparición de Cristina Fernández en la arena política. “Voy a cuestionar todo”, anunció en su primera intervención en el Senado.

El Día de los Inocentes fue elegido por el equipo de Gobierno para transmitir “confianza” y hacer los anuncios. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, llevó la voz cantante y festejó que “cumplimos los objetivos económicos del 2017”. Raro que se cambien las metas que fueron alcanzadas.

El mensaje generó rápidas reacciones. El dólar trepó por unas horas a los 20 pesos, aunque después volvió a “recalibrarse” y cerró el año en torno a los 18,50 pesos.

Peña, Nicolás Dujovne, Norberto Caputo y Federico Sturzenegger pretendieron transmitir que todo está bien y que todo irá mejor con las reformas aprobadas.

La realidad se empecina en poner interrogantes a tanta expectativa. La meta de inflación obviamente no fue alcanzada, aunque después del 40 por ciento del primer año, el 25 de 2017 es un alivio, aunque sea la misma con la que se despidió Cristina Fernández.

Con la inflación en el debe, hay otros frentes en los que también hay luces amarillas. La deuda externa crece todos los días y el déficit fiscal no retrocede.

El comercial es el más alto de la historia y muestra un error de cálculo significativo: el Gobierno había estimado en el presupuesto un rojo para todo el año de US$ 1866 millones. Cerrará con nueve mil millones. Apenas 480 por ciento más.

Hay esperanza en que los cambios impositivos mejoren el escenario. El Gobierno entra al nuevo año con casi todas las herramientas que requiere, aprobadas y con apoyo de los gobernadores -sin alegría, salvo María Eugenia Vidal-. Como contrapartida, ese paquete normativo obliga también a dejar las excusas atrás.

Hay diversas voces que advierten sobre la elevada exposición de la Argentina a eventuales shocks externos y hasta los analistas del Fondo Monetario Internacional anticipan que el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos “podría limitar las inversiones de cartera en los mercados emergentes”. “Ante una menor disponibilidad de capital extranjero, las economías de mercados emergentes podrían tener más dificultades para financiar sus déficits y refinanciar su deuda conforme esta vaya venciendo”, explican los analistas. Es decir, se cierra la canilla. No es casual que se haya decidido recurrir anticipadamente a un mayor financiamiento interno.

No es la única advertencia del FMI. Sus consejos vuelven a sonar fuerte en la Argentina. El organismo presidido por Christine Lagarde señaló que “es esencial reducir los gastos del gobierno, especialmente en áreas donde ha aumentado muy rápidamente en los últimos años, especialmente salarios, jubilaciones y transferencias sociales”.

Solo queda por aprobar la reforma laboral, una suerte de nueva flexibilización que trae a la memoria los años duros del menemismo y el peor escándalo de la fugaz alianza que terminó con la renuncia de Carlos “Chacho” Álvarez a la vicepresidencia.

No hace falta ir tan lejos en el tiempo. Se puede mirar cerca en la geografía. En el Brasil de Michel Temer, las primeras consecuencias de la reforma laboral puesta en marcha en noviembre son contundentes: 12.292 empleos netos perdidos. El dato negativo puso fin a siete meses consecutivos de contrataciones e incumplió la estimación de la creación de 22.000 empleos.

El Gobierno brasileño cree que pueden crearse 1,8 millones de puestos de trabajo en 2018 si es que la economía crece un 3%. Las expectativas son las mismas en Argentina.   

De todos modos, economistas de distintas corrientes valoraron que el gobierno de Mauricio Macri haya relajado las metas, ya que la política de altas tasas que impuso el Banco Central favorece a la especulación financiera y frena la inversión productiva. Y, como reconoce en forma tácita el propio Gobierno, ha fracasado.

En el Gobierno provincial consideran que la decisión fue adecuar las metas a la realidad. “Las tasas más bajas favorecerán la inversión y no la especulación. El dólar mantendrá una tendencia alcista ayudando al comercio exterior y se abarata el costo del crédito”, explicó el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

La confianza es que un dólar más alto, favorezca las exportaciones misioneras, ya beneficiadas además con la rebaja de Ingresos Brutos al sector industrial y las retenciones. El peligro, a contramano, es que suba del dólar se traslade a precios, lo que hará caer las consecuencias en el consumidor.

Es cuestión de teoría económica. El Gobierno nacional cree que siendo generoso con los sectores industriales y exportadores, vendrá el mentado efecto derrame a generar empleo e inversiones.

Lo mismo entiende sobre la reforma fiscal que tiene amplios beneficios para los sectores más altos de la economía, pero un costo fiscal que recae básicamente sobre las provincias, que deben resignar recursos a costa de un prometedor crecimiento que devuelva recaudación a través de una mayor actividad.  Para eso, confianza ciega, la economía debería crecer a un ritmo de 3,5 por ciento anual durante un quinquenio como mínimo.

Pero si algunos pagan menos, otros deben pagar más. La reforma fiscal carga todo el peso sobre las provincias, mientras que dilata las rebajas de Nación en los próximos cinco años. El déficit fiscal marca los tiempos. En Buenos Aires y Capital Federal disimulan la rebaja de Ingresos Brutos con subas en el Inmobiliario.

En Misiones la pérdida de recaudación se compensará con una suba de Ingresos Brutos al comercio mayorista –y otras modificaciones-. La decisión de la Dirección General de Rentas sorprendió a propios y extraños. Pero en realidad, estaba implícita en el Pacto Fiscal impuesto por el Gobierno nacional a las provincias. En ese texto todavía queda margen para un aumento: la alícuota mayorista pasó del 3,5 al 4,5 y el acuerdo nacional establece un techo de cinco por ciento.

El problema es que la Provincia y, especialmente Posadas, sufren una sangría inestimable por las asimetrías de frontera. La Cámara de Comercio capitalina que se enteró ya con la noticia publicada, advirtió que la suba se trasladará a precios y será, inevitablemente, absorbida por el consumidor. La Confederación Económica de Misiones advirtió que el aumento lastima la débil competitividad del sector que más empleo genera en la provincia.

De nuevo, la teoría. En el Gobierno provincial piden calma y evaluar bien los costos. Advierten que con la baja de impuestos a la industria deberían bajar los precios en la etapa previa del proceso de comercialización, por el efecto cascada que tanto menciona la teoría económica.

Comerciantes y empresarios reiteran a coro que en lugar de extenuar al comercio, se podrían obtener recursos del sector inmobiliario sin siquiera aumentar impuestos, sino actualizando valores de mercado. El Pacto Fiscal va en sentido inverso, bajando tributos.

Los cambios impositivos, conocidos en el último día hábil del año, prometen generar un enero intenso. Las diversas cámaras empresarias buscarán convencer al Gobierno provincial de retroceder las subas. La paradoja es que el mismo sector que alentó la llegada del cambio y que en octubre ratificó su voto en Posadas, es el que ahora pretende mitigar las consecuencias de su modelo económico. Como sea, las definiciones se tomarán después del brindis. Que sea un buen 2018.

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La CEM rechazó suba de Ingresos Brutos al sector mayorista

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La Confederación Económica de Misiones emitió un documento en el que rechazan el aumento de la alícuota de Ingresos Brutos al sector mayorista, publicado hoy por la Dirección General de Rentas, ya que, advierten, generará un efecto dañino en el sector que más genera empleo.

“Rechazamos la unificación  de la alícuota del 4.5 por ciento para el Comercio y los Servicios, sin discriminar  operaciones mayoristas y minoristas.
Nos alerta  el  impacto que tendrá  este nuevo embate de la presión fiscal en el principal eslabón de la estructura de costos de la provincia y su consecuente repercusión en los costos del consumo interno. Esta arremetida, sería imposible de afrontar en esta coyuntura asfixiante y  terminaría por  agotar  los  márgenes de resistencia  de un  sector que  padece profundas y permanentes caídas en ventas  en  los últimos 24 meses y sigue sin avizorar perspectivas que frenen la sangría de divisas  que se fugan al Paraguay y al  Brasil”, señalan.

“Con el convencimiento de que nuestra solicitud habrá de ser escuchada y tenida en  cuenta, proponemos que la sinergia público – privada encuentre  un equilibrio y atienda las demandas del Comercio y  los Servicios, que pese  a las limitaciones consecuentes de las dificultades  que soportan, siguen sosteniendo el  mayor  porcentaje de generación de  empleo de la Provincia. Nos rehusamos a que las medidas  de percepción  sigan recayendo  en las actividades  formalmente constituidas y que estas compensaciones   no consideren obtener  sus requerimientos recurriendo a  una  base de contribuyentes más equitativa”, concluyen.

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# Perspectivas 2018

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Cuando el 2017 se estaba yendo, tuvimos que “recalibrar”  los números con los que veníamos pensando iba a desarrollarse el año por llegar.

Ahora bien, respecto a cómo veo el 2018 divido el análisis en  dos partes: Misiones y la Argentina.

A nuestra provincia, después de haber firmado el Consenso Fiscal y ahora con un dólar cercano a los $ 20.- se deberían terminar de concretar oportunidades que hasta ahora venían siendo esquivas.

Pensemos que según el último informe del IERAL (la pata técnica de la Fundación Mediterránea), tomando en cuenta los 3 primeros trimestres del 2017, solo Misiones con un incremento del 4,4% y Tierra del Fuego con el 2,2% mejoraron sus exportaciones. El resto tuvo decrecimientos extremos de Catamarca (-36,4%) o Neuquén (-30,6%), lo que habla a las claras de como pegó la falta de incentivos o un dólar planchado a lo largo del año. Ergo, si este valor del dólar llegó para quedarse, servirá de incentivo para que muchas industrias con capacidad exportadora a las que hasta hoy no les cerraban los números, vuelvan sobre sus pasos y comiencen a hacerlo. 

El turismo, con la llegada de las low cost más inversiones fuertes en hotelería y sin que todo se termine en Puerto Iguazú, debe dar un salto no solo cuantitativo sino cualitativo. Este es un filón que no tiene techo, siempre y cuando los costos internos no se dolaricen como paso en varias oportunidades.

El comercio, salvo un milagro deberá seguir peleando día a día y con muchas desventajas comparativas con Paraguay y Brasil pero quien nos dice que si se acomodan un poco los números ya deje de ser tan atractivo esperar 5/6 horas para cruzar el puente a Encarnación y otro tanto para volver. Como dice el refrán, toda vez que llovió, paro.

Cerrando este capítulo, la Cámara de Diputados de la Provincia votó la semana pasada la baja de alícuotas de Ingresos Brutos para todos los sectores (con final abierto para el comercio al momento de escribir este artículo) y deja de gravar las exportaciones, en sintonía con un reclamo añejo del sector gremial empresario.

Yendo al capítulo nacional, la realidad hizo que haya un sinceramiento de las variables desde la inflación (la madre de todas las batallas para el gobierno nacional) y que hasta hoy no fue posible domarla en números aceptables.

Lo que han hecho es aceptar la realidad, esto es intentar bajar la tasa de inflación a un número más creíble (15% para el 2018) y en esa línea  reencaminar el déficit fiscal, el gasto primario y la presión tributaria. Los años por venir, dirán el grado de certeza que tuvieron.

Que impacto tendrán estas medidas respecto a la actividad económica? El gobierno apunta al 3,5% de crecimiento para el 2018, pero entiendo que todo estará dado por el no traslado a precios del aumento del dólar; las paritarias a las que el mismo gobierno ya puso un piso y un tema no menor, ver si efectivamente bajan las tasa de interés.

El Gobierno tendrá que hacer todos los esfuerzos posibles durante el 2018 para que este combo tenga éxito porque el 2019 (año de elecciones generales), está a la vuelta de la esquina.

Mis mejores deseos para que el 2018 nos encuentre a todos los sectores trabajando en equipo y realizando todos los esfuerzos que Misiones se consolide en el espectro nacional.

 

  

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Misiones bajará Ingresos Brutos a la industria y al transporte desde 2018

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El dictamen de la adhesión al nuevo Pacto Fiscal firmado con la Nación, incluye una disminución del impuesto a los Ingresos Brutos al sector industrial de 3,5 a 2 por ciento en 2018 y a 1,5 por ciento en 2019, excepto para la industria papelera, que bajará de 7 por ciento a seis por ciento en 2019.

El transporte tendrá una reducción del 3,5 al 3 por ciento para 2018, lo que debería traducirse en menores costos de logística. En 2022 debería quedar exento. 

El sector comercial, en cambio, deberá esperar. La Nación no tiene entre sus prioridades una reducción en los impuestos a las ventas y el límite superior es del 5 por ciento, por lo que Misiones está por debajo de esa alícuota. La producción primaria seguirá con alícuota cero.

Misiones resignará 1.700 millones de pesos en recaudación propia al adherir al Pacto Fiscal, que sería en parte compensado por la Nación con un bono a once años, mayor coparticipación por la devolución del 3 por ciento retenido por la Anses -500 millones- y un eventual crecimiento económico del 3,5 por ciento –estimado por el Gobierno de Mauricio Macri-, lo que reduciría la sangría a 1.000 millones. Si la economía no crece en el ritmo previsto por el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, la pérdida estimada sería de 1.300 millones de pesos, adelantó el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

El titular de la cartera económica explicó que “el disparador del consenso fiscal fueron los juicios que había de las provincias con la Nación, que generaban un marco de incertidumbre para todos, dado que el fallo de la Corte podría terminar en una sentencia a veces no justa”.

Indicó que el planteo de los gobernadores, respecto de que “la solución debería ser política, no jurídica”, generó un esquema de diálogo “que dio lugar a este consenso fiscal, producto de más de quince días de negociaciones, en los que el proyecto original sufrió muchos cambios”.

“El gobernador Hugo Passalacqua y el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, entendieron que había que darle el apoyo, la gobernabilidad, al consenso, y hacer el esfuerzo, no poner palos en la rueda, para que este país tuviera las condiciones que plantea la Nación para salir adelante”, consideró el funcionario.

El consenso tiene como objetivos promover el empleo, la inversión privada, la reactivación económica, aliviar la carga tributaria, y establecer el aumento de los niveles de imposición acordes con el desarrollo competitivo de las diversas actividades económicas, según explicó el ministro.

El dictamen de adhesión al Pacto Fiscal se firmó en la tarde del viernes en la Legislatura, después de una extensa exposición de Safrán, quien dio precisiones del impacto que tendrá en Misiones el acuerdo firmado entre los gobernadores  y Macri.

Safrán explicó que la redistribución de la ley del Cheque, ahora destinada a financiar a la Anses, significará una pérdida para Misiones de 1100 millones de pesos, que será compensada por la Nación y controlada a través de la Comisión Federal de Impuestos.

El Pacto Fiscal impone el compromiso de acompañar la reforma previsional y el nuevo cálculo de los haberes de los jubilados, en forma trimestral, por encima de la inflación y que garantizará –para aquellos que hayan hecho aportes durante 30 años- una jubilación del 82 por ciento del salario mínimo.

Asimismo, la Nación se comprometió a diseñar una nueva ley de coparticipación federal, que debería estar en vigencia en 2022.

La Nación se comprometió a financiar lo que ceden las provincias a través de la cesión de los recursos del Fondo del Conurbano Bonaerense con la emisión de un bono a once años, que significará para Misiones, 192 millones durante 2018. Después,  vendrán 462 millones anuales.

“No compensa del todo, pero en base a la buena voluntad, las provincias acompañaron el proyecto”, indicó Safrán, quien expuso algunas dudas a mediano plazo sobre los efectos del pacto, ya que debería verificarse un crecimiento continuo de la economía del 3,5 por ciento para que las variables se sostengan y no sean más dañinas. “Si el crecimiento no se da, veremos cómo se da la relación con la Nación, porque también nos va a afectar la reforma tributaria, por una menor recaudación de Ganancias por las rebajas previstas”, explicó.

Ya con una mirada política, puso el foco sobre el supuesto efecto derrame que se daría si la economía crece con menores impuestos. De acuerdo a los cálculos realizados por el equipo económico provincial, una empresa forestal que se dedica a la exportación, dejará de tributar 100 millones de pesos al año por Ingresos Brutos. “¿Lo va a volcar a la economía? ¿Habrá efecto derrame? El tiempo dirá quien tuvo razón sobre si esta rebaja era necesaria. O si veremos una baja en los precios para el consumidor”, respondió Safrán ante la pregunta de los diputados.

La misma inquietud recorrió a los diputados de la oposición, con la excepción de la alianza Cambiemos. Los diputados del Partido Agrario,  Martin Sereno e Isaac Lenguaza fueron los más críticos. En su debut en la comisión de Presupuesto, el radical Ariel Pianesi pidió conocer “el lado positivo”.

Lo positivo es que el primer borrador del Pacto Fiscal implicaba una pérdida de recursos superior a los tres mil millones de pesos, respondió Safrán.

Para el secretario de Hacienda, ahora es el momento del sector privado de generar empleo y reactivar la economía, ya que tendrán menores erogaciones fiscales. Pero las dudas persisten. Si el poder adquisitivo no mejora, el consumo no reaccionará y las exportaciones no mejorarán en competitividad con un dólar planchado, deslizó Safrán.

El ministro también desmintió que el Pacto Fiscal obligue a desmontar los controles fiscales en los ingresos a la Provincia, como había deslizado el diputado nacional Luis Pastori tras una reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. “No fue parte del acuerdo y ni siquiera fue tratado. No aplica”, indicó.

El presidente de la comisión de Presupuesto, Marcelo Rodríguez, cerró la sesión y destacó la presencia de 33 de los 40 diputados, siete más que los de las comisiones intervinientes. “Tengamos expectativa positiva de este crecimiento económico que se ha proyectado, pero tratando de contener a los sectores más vulnerables”, culminó.

La ley de adhesión se aprobará el lunes a las 18 en una sesión extraordinaria convocada por el Ejecutivo. Después habrá que esperar si no hay una nueva convocatoria por los otros acuerdos que impulsa la Nación que requieren de la suma de las provincias.  

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