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Kira Inta: el arroz que conquista los mercados prémium del mundo

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KIRA INTA se desarrolló con un objetivo claro: ocupar un nicho específico dentro de la oferta arrocera. Históricamente, la producción nacional se concentra en el tipo largo fino, mientras que los materiales especiales representan un segmento acotado en el que el largo ancho es el más demandado. Frente a este escenario, los especialistas del INTA desarrollaron una variedad con mejoras agronómicas concretas para acceder a mercados que valoran este tipo de grano y que están dispuestos a pagar un diferencial.

“No alcanza con producir más; hace falta lograr la calidad que demandan los mercados exigentes”, subrayó José Colazo, especialista en mejoramiento genético de arroz del INTA quien no dudó en reconocer que “la genética INTA, que se exporta a Brasil, Chile, Colombia, Centroamérica, Turquía y España es muy valorada por los atributos de calidad del grano de arroz, por su apariencia y por las propiedades culinarias”.

“Diseñamos a KIRA INTA con el objetivo de desarrollar una variedad especial como alternativa para diferenciar la producción”, explicó Colazo. Es que, en estos nichos, esta variedad puede cotizar entre dos y tres veces por encima del arroz tradicional, siempre que cumpla con estándares muy precisos.

Así es que, solo en el último año, se comercializaron más de 9 mil toneladas de KIRA INTA, en su mayoría con destino de exportación, lo que confirma que la apuesta por diferenciarse a través de la genética tiene resultados concretos. “Actualmente se exporta a Turquía, un mercado que demanda granos largos, anchos y pesados, y que además valora su apariencia cristalina y sus propiedades culinarias”, especificó Colazo.

Desde un punto de vista industrial y gastronómico, la variedad cuenta con un grano traslúcido, característica muy valorada en los mercados premium. “Esta variedad fue diseñada para que tenga un contenido de amilosa bajo, menor al 20 %, y temperaturas de gelatinizaciones intermedias del almidón”, especificó Colazo quien detalló que, esto se traduce en un arroz voluminoso, de textura suave y con gran capacidad para absorber y transmitir sabores en preparaciones con caldos o salsas.

En la Argentina, el 90 % de la producción de arroz corresponde a grano tipo largo fino, mientras que el 10 % restante se dedica a variedades especiales tales como largo ancho, mediano y corto. Dentro de este segmento, el largo ancho es el más producido por su demanda específica.

En ese contexto, el Programa de Mejoramiento Genético del INTA obtuvo materiales largo fino destacados por su productividad y calidad de grano, y también avanzó en el desarrollo de variedades especiales que aporten mayor valor a la cadena. Así surgió el trabajo sobre los tipos “doble carolina”, que conservan la longitud del largo fino, pero presentan un grano más voluminoso y ancho.

KIRA INTA se obtuvo a partir de cruzamientos dirigidos entre parentales sobresalientes en productividad, calidad industrial y aptitud culinaria. A su vez, se incorporaron mejoras agronómicas concretas: se redujo la altura de la planta y se engrosó el tallo para aumentar la resistencia al vuelco, minimizar pérdidas y facilitar el manejo en el lote.

Es que, el peso del grano incrementaba el riesgo de vuelco y exigía un manejo cuidadoso. Por esto, se optó por mejorar la arquitectura de la planta para que el cultivo gane estabilidad, previsibilidad y competitividad. Además, se enfocaron en mejorar sus propiedades culinarias.

La variedad fue inscripta en 2019 y hoy es comercializada por Adecoagro en el marco de un convenio de vinculación tecnológica con el INTA. A diferencia de los acuerdos tradicionales, este esquema no está atado a la venta de semillas, sino al producto final.

La genética, presente en Expoagro

Del 10 al 13 de marzo en Expoagro, se expondrán en el stand de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación los logros en mejoramiento genético en cultivos de algodón, girasol, maní, sorgo, arroz, soja, poroto, remolacha forrajera, batata, té, yerba mate y especies forestales.

Estas variedades abarcan cultivos extensivos, regionales, forrajeros, industriales y forestales responden a demandas productivas concretas, con foco en rendimiento, calidad, sanidad y adaptación a diversos ambientes. Los investigadores del INTA acompañarán la exhibición con charlas y espacios de intercambio con productores y visitantes en general.

Entre estos cultivares, el arroz tendrá una presencia relevante con cultivares desarrollados para combinar productividad y calidad de grano. Gurí INTA CLy Angirú INTA CL se distingue por su alto potencial de rendimiento y calidad culinaria, con grano largo fino y buena respuesta agronómica.

Kira INTA aporta vigor germinativo, resistencia al vuelco, con grano de alta calidad doble carolina orientado a preparaciones que requieren absorción de líquidos, mientras que Karandú INTA CL completa la propuesta con un material precoz, de alto rendimiento y grano largo fino, pensado para guarniciones y ensaladas.

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Impulsan certificaciones orgánicas y tecnología para fortalecer al sector tealero en Campo Viera

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En el marco de la XXV Fiesta Nacional del Té, el Ministerio del Agro y la Producción reunió el sábado 28 de febrero a más de 40 productores, técnicos y estudiantes en Campo Viera para una nueva edición de las Jornadas Tecnológicas del Té 2026. La actividad, realizada en la chacra de Eugenio Feltan, combinó capacitación técnica con una señal política clara: el Gobierno de Misiones busca reposicionar la cadena tealera con innovación, certificaciones y agregado de valor.

El dato no es menor. En un contexto de mercados cada vez más exigentes, la apuesta oficial se orienta a mejorar competitividad y abrir nuevas oportunidades comerciales, especialmente en el exterior. La pregunta que subyace es si el sector logrará capitalizar este giro hacia estándares más exigentes y diferenciación productiva.

Capacitación técnica y articulación institucional

El encuentro se organizó en cuatro postas técnicas rotativas, con una dinámica práctica que permitió abordar el cultivo desde una perspectiva integral. Profesionales del Ministerio del Agro trabajaron junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en temas clave como manejo de suelo, fertilidad y control integrado de plagas.

El ministro Facundo López Sartori encuadró la jornada dentro de una política pública orientada a fortalecer la cadena tealera con tecnología y sostenibilidad. La directora general de Yerba Mate y Té, Tatiana Bida, subrayó que el objetivo es acercar herramientas concretas y promover prácticas que agreguen valor al té misionero.

La actividad incluyó degustaciones de blends gourmet frío a cargo del establecimiento anfitrión Doña Irma, una puesta en escena que combinó producción primaria con diferenciación comercial. No fue un detalle menor: el mensaje apunta a salir del esquema de commodity y avanzar hacia productos con mayor margen.

Certificación orgánica y estrategia de mercado

Uno de los ejes centrales fue la proyección hacia nuevas certificaciones. La subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, planteó que, si bien el sector ya cuenta con certificaciones internacionales como Rainforest Alliance y normas de inocuidad alimentaria, crece el interés por avanzar hacia la norma orgánica.

La certificación orgánica aparece como herramienta de diferenciación, sobre todo en mercados externos donde ese sello tiene alta identificación y valoración. Durante la jornada se presentó la herramienta digital “CheckList Orgánica: ¿Qué tan cerca estás de certificar tu producción?”, y se compararon sus requisitos con los estándares de Rainforest Alliance.

Profesionales de la empresa Las Treinta participaron del análisis técnico, mientras que la certificadora ECOCERT explicó el proceso formal para acceder a la acreditación.

El trasfondo es económico. La certificación no solo implica adaptación productiva, sino acceso a nichos de mayor precio. Para una provincia que concentra la producción nacional de té, la decisión de impulsar estándares orgánicos puede reconfigurar la estrategia exportadora.

Competitividad y señal política

La jornada consolidó un espacio de articulación entre el Estado, el sector productivo y organismos técnicos. En términos políticos, el Gobierno provincial busca mostrarse activo en el acompañamiento a economías regionales y en la construcción de herramientas que permitan sostener ingresos frente a la volatilidad externa.

La cadena tealera, que históricamente dependió de mercados internacionales, enfrenta el desafío de adaptarse a nuevas exigencias ambientales y de trazabilidad. El impulso a certificaciones y tecnología apunta a reducir esa vulnerabilidad.

Al mismo tiempo, la presencia institucional en la Fiesta Nacional del Té refuerza la dimensión simbólica: la producción no solo es actividad económica, sino identidad territorial y política pública.

Innovación, costos y mercado externo

El desafío ahora es convertir capacitación en resultados concretos. La adopción de certificaciones orgánicas implica inversiones, cambios en manejo productivo y cumplimiento de estándares estrictos. No todos los productores avanzarán al mismo ritmo.

La estrategia oficial apuesta a que la innovación técnica y la diferenciación permitan sostener competitividad en mercados internacionales cada vez más regulados. En las próximas campañas se verá si la herramienta digital y el acompañamiento técnico se traducen en mayor volumen certificado y mejores condiciones comerciales.

Por ahora, el Gobierno provincial fijó rumbo: conocimiento técnico, articulación institucional y búsqueda de valor agregado. El impacto final dependerá de cómo el sector incorpore estas herramientas y de la evolución de la demanda externa, un factor que sigue siendo determinante para el té misionero.

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Ananá: el mulching plástico impulsa la innovación y expansión del cultivo

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El ananá (Ananas comosus) es un fruto tropical de la familia de las bromeliáceas, de sabor dulce y alto consumo en fresco durante los meses de verano. En la Argentina, su producción tiene una fuerte identidad regional y se concentra casi en su totalidad en Misiones. A pesar de que la superficie plantada es reducida y el mercado interno depende en gran medida de fruta importada desde países como Brasil y Ecuador, el ananá misionero se consolida como una alternativa productiva de valor dentro de las economías regionales.

Rodrigo Kramer —técnico del INTA Comandante Andresito— uno de los cambios más significativos de los últimos años fue la incorporación del sistema de producción con mulching plástico, una tecnología que comenzó a utilizarse en la zona hace tres temporadas. Según explicó, las nuevas plantaciones ya se están realizando bajo este esquema y los productores lo fueron incorporando de manera progresiva. El principal beneficio, indicó, fue el control de malezas. “No tenemos competencia. El mulching protege el suelo, evita el escurrimiento, reduce la pérdida de nutrientes y mantiene la humedad”, detalló.

Kramer señaló además que el sistema incluyó el armado de camellones con arado taipero, la fertilización inicial y la incorporación de dolomita antes del plastificado. De acuerdo con el técnico, este manejo permite lograr precocidad con respecto a aquellas sin mulching, mayor número de hojas, plantaciones más uniformes, con respecto a la sanidad disminuye la aparición de enfermedades de la hoja.

Para Fusarium y Phytophthora, dos enfermedades frecuentes en el cultivo es importante la selección del plantín a la hora de plantar.( tal como estaba no me animaría a decirlo ) A estos beneficios se sumaron una maduración más pareja y frutas “más dulces y de mejor calidad”, destacó.

Con el acompañamiento técnico del INTA, el ananá misionero comenzó a consolidarse como una alternativa productiva con potencial de crecimiento en el norte de la provincia.

Desde el INTA Montecarlo, Luis Acuña aportó una mirada de alcance provincial y recordó que el cultivo del ananá se expandió en Misiones a partir de la década de 1970, con las primeras plantaciones en Jardín América y un posterior afianzamiento en la zona de Colonia Aurora, sobre la costa del río Uruguay. Para Acuña, el punto clave del sistema productivo continuó siendo el plantín, tanto por su tamaño como por su sanidad. “Si presenta manchas marrones, indicio de fusariosis, debe descartarse”, advirtió.

El técnico explicó que la época de plantación varió según el riesgo de heladas, aunque en zonas seguras pudo realizarse entre marzo y abril. En ese sentido, indicó que la preparación del suelo, el uso de mulching y un plan de fertilización adecuado resultaron determinantes para que la planta alcanzará al menos 30 hojas y pudiera inducir la floración mediante etileno. A partir de ese momento, señaló, la fruta estuvo lista para cosechar en aproximadamente seis meses.

Acuña destacó que ensayos recientes del INTA mostraron buenos rendimientos con el uso de trichoderma, fertilizantes granulados y nano fertilizantes. No obstante, remarcó que persiste una brecha entre las recomendaciones técnicas y el manejo habitual en los campos. “Vimos menos producción y plantas que no llegaban a desarrollarse cuando no se seleccionaba correctamente el plantín”, afirmó.

Con más productores incorporándose, la adopción de nuevas técnicas de manejo y el acompañamiento técnico del INTA, el ananá misionero comenzó a consolidarse como una alternativa productiva con potencial de crecimiento en el norte de la provincia.

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Con mejoramiento genético, amplían la tolerancia al anegamiento de la alfalfa

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Con el objetivo de evaluar si la tolerancia al anegamiento puede incrementarse a partir de la observación y selección de plantas superiores, un equipo de investigación del INTA y del Conicet avanzó en un rasgo clave para sostener el cultivo en ambientes donde el exceso de agua limita el rendimiento.    

“El rendimiento de la alfalfa se reduce de manera marcada cuando el suelo permanece saturado de agua, porque se afecta el desarrollo radicular”, explicó Maria Andrea Tomás, investigadora del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea (INTA–Conicet) y agregó que “mejorar la tolerancia a hipoxia mediante mejoramiento genético puede favorecer el cultivo en suelos con mal drenaje”.  

Para esto, partieron de materiales liberados por INTA, ampliamente utilizados, como Traful PV INTA y Limay PV INTA, y los sometieron a condiciones controladas que simulan el anegamiento. A partir de allí, se seleccionó de manera sistemática el 10 % de las plantas con mejor respuesta y se avanzó en nuevos ciclos. 

Luego de tres ciclos de selección fenotípica recurrente, los resultados fueron consistentes. Las poblaciones seleccionadas mostraron incrementos significativos en biomasa aérea y radicular respecto del material original. Este programa de mejoramiento es parte del convenio de investigación y desarrollo vigente entre el INTA y Palo Verde SRL que coordina el Ariel Odorizzi del INTA Manfredi. 

En términos concretos, se registró un aumento superior al 60 % en biomasa aérea seca y de más del 40 % en biomasa radicular seca, junto con mayor proporción de raíz. Estos valores reflejan plantas con mayor vigor general y mejor capacidad de crecimiento bajo condiciones restrictivas para el sistema radicular. 

“La respuesta observada confirma que existe variabilidad genética aprovechable y que la selección fenotípica permite capturarla”, señaló Andrea Tomás. La heredabilidad estimada, de valor moderado, indica que el avance logrado no es circunstancial, y que es posible obtener progresos genéticos efectivos dentro de las poblaciones evaluadas. 

Se registró un aumento superior al 60 % en biomasa aérea seca y de más del 40 % en biomasa radicular seca, junto con mayor proporción de raíz.

El trabajo se apoyó en sistemas experimentales que permiten aislar el factor de interés y evaluar un gran número de plantas en igualdad de condiciones. En este caso, la utilización de hidroponia logrando una reducción considerable en el contenido de oxígeno posibilitó reproducir de manera controlada lo que ocurre en suelos anegados. “Estos sistemas permiten verificar que todas las plantas estén sometidas a la misma condición”, explicó la investigadora del INTA. 

Estos resultados se complementan con ensayos previos -realizados por equipos del INTA- que mostraron que, bajo estas condiciones, se reduce la producción de biomasa aérea y radicular en los distintos cultivares, aunque con diferencias en la forma de asignar biomasa.  

Traful, por ejemplo, presentó mayor producción total y una mayor asignación a raíces, rasgo asociado a su mayor plasticidad. Estos comportamientos ayudan a entender por qué la selección basada en desempeño fenotípico resulta una herramienta eficaz para avanzar en tolerancia al anegamiento. 

“La diferencia en partición de biomasa sugiere que algunos materiales tienen mayor capacidad de ajuste frente a estas condiciones”, explicó la investigadora del INTA. Esa capacidad es la que se busca consolidar y amplificar a través de los ciclos de selección. 

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Misiones suma herramienta para planificar su producción: cartografía semidetallada de suelos de Guaraní

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El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, junto al Instituto Misionero del Suelo y la Red de Cartografía y Evaluación de Tierras del INTA, presentó una herramienta estratégica que marca un antes y un después en la planificación productiva de la provincia: la Cartografía Semidetallada de Suelos del departamento Guaraní.

El trabajo releva 330.000 hectáreas y constituye uno de los estudios edafológicos más importantes realizados en la última década en territorio misionero. La iniciativa fue ejecutada durante más de dos años por un equipo de 30 profesionales del INTA y del Ministerio del Agro, con financiamiento del Consejo Federal de Inversiones, mediante contrato con la Fundación Asuntos Agrarios.

Hasta 2022, el departamento Leandro N. Alem era el único de la provincia con una cartografía de estas características. Con la incorporación de Guaraní, Misiones amplía de manera sustancial su base de información estratégica para la toma de decisiones productivas y ambientales.

El ministro Facundo López Sartori subrayó que se trata de “una herramienta fundamental para la planificación de la producción agroalimentaria de Misiones y la toma de decisiones en torno al recurso suelo”, destacando que contar con información precisa fortalece la competitividad y la sustentabilidad del sector.


Guaraní: qué producir y dónde

Uno de los aportes centrales de la Carta de Suelos es la posibilidad de obtener el Índice de Productividad de cada parcela en función del cultivo a implantar. En términos concretos, cada productor puede identificar qué sectores de su chacra presentan mejores condiciones para yerba mate, maíz o pino, y cuáles requieren prácticas específicas de manejo o conservación.

La herramienta permite reducir el margen de error en la toma de decisiones, optimizar inversiones, evitar implantaciones en suelos con limitaciones severas y planificar rotaciones, fertilización y prácticas conservacionistas ajustadas a cada lote.

En un departamento como Guaraní —donde más de la mitad de los suelos se ubican en serranías con pendientes pronunciadas— esta información resulta clave para prevenir procesos de erosión hídrica y preservar el recurso en el largo plazo. A través de herramientas digitales asociadas a los mapas, los productores pueden visualizar los índices de productividad y los grados de aptitud directamente sobre su chacra.


Datos clave del estudio

La evaluación de aptitud específica arrojó resultados contundentes:

  • Más de 140.000 hectáreas son muy aptas o aptas para yerba mate.
  • Más de 144.000 hectáreas presentan aptitud muy apta o apta para maíz.
  • Más de 220.000 hectáreas resultan muy aptas o aptas para pino.

En términos porcentuales:

Yerba mate

  • 15,8 % muy aptas
  • 28,0 % aptas
  • 1,8 % marginales
  • 53,7 % no aptas

Pino

  • 36,8 % muy aptas
  • 32,7 % aptas
  • 21,8 % marginales
  • 8,1 % no aptas

El Índice de Productividad presenta valores más elevados en el Gran Paisaje Lomerío, intermedios en la Meseta Central y más bajos en la Serranía.


Clasificación técnica y limitantes

Desde el punto de vista taxonómico, el estudio -basado en las Claves para la Taxonomía de Suelos (Soil Survey Staff, 2014)- identificó seis órdenes: Oxisoles, Ultisoles, Alfisoles, Molisoles, Inceptisoles y Entisoles. Además, se definieron 23 Series de suelo en función de su homogeneidad genética y morfológica.

Las principales limitantes detectadas fueron:

  • Susceptibilidad a la erosión hídrica
  • Acidez
  • Profundidad efectiva reducida

El ingeniero agrónomo Guillermo Reutemann, codirector del proyecto, explicó que en suelos con pendiente se recomiendan prácticas como el cultivo en curvas de nivel, cobertura vegetal permanente, construcción de camellones y canales de drenaje, además de la mínima labranza.

El trabajo fue dirigido por Lucas Moretti (INTA) y Reutemann (IMiS), consolidando un equipo técnico con capacidad para avanzar en nuevas cartografías en la provincia. Ya se proyecta para el período 2026-2028 la elaboración de estudios similares en los departamentos Cainguás y 25 de Mayo, iniciativa presentada al ministro López Sartori para su gestión ante el CFI.

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