Finaliza el mes de mayo, y según los registros aportados por la Estación Agrometeorológica de la EEA INTA Cerro Azul, el total de precipitaciones acumuladas fue de 327,4 mm.
De esta manera, la información brindada por el equipo de la Estación Agrometeorológica señala que 167,6 mm es el promedio histórico (1967-2022) de lluvias para el mes de mayo. Se evidencia entonces que llovieron 159,8 mm por encima del promedio.
El acumulado de precipitaciones en lo que va del año 2023 es de 857,6 mm frente a un promedio histórico de 875,4 mm para el mismo periodo, con una diferencia de 17,8 mm.
En el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de la localidad de Montecarlo, en la provincia de Misiones, se está trabajando con hongos entomapatógenos tanto para el control de las principales plagas de la yerba mate como para las hormigas cortadoras de hojas que perjudican especies forestales como el eucaliptus y pino.
La Licenciada en Genética y Doctora en Ciencias Naturales María Elena Shapovaloff cuenta que actualmente cuentan con dos proyectos financiados por el Programa Regional de Asistencia al Sector Yerbatero del Instituto Nacional de la Yerba Mate, además de financiamientos de proyectos estructurales del INTA.
Shapovaloff describió la metodología de trabajo con las instituciones intervinientes en este estudio: “En la Estación Experimental Agropecuaria de Montecarlo tenemos una pequeña colección de hongos entomopatógenos de los cuales nosotros fuimos aislando, tanto del suelo como de insectos. Con esos aislamientos realizamos los bioensayos en laboratorio bajo condiciones controladas y luego lo llevamos al campo”.
Y continuó: “En el caso de las plagas de la yerba mate trabajamos con productores orgánicos y los ensayos lo hacemos en los cultivos de los socios de la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo o en los yerbales orgánicos de la Cooperativa. Siempre trabajamos con cultivos orgánicos, pero este año pensamos comenzar con yerbales convencionales, así como también realizar bioensayos en viveros”.
Y en ese sentido ponderó la producción sustentable y el cuidado del ambiente. “Son hongos que no van a afectar como sí lo hace un insecticida químico. Estamos hablando de un control biológico. Lo que quiere decir que no estamos eliminando completamente a las plagas, sino que las estamos controlando. Trabajando con estos hongos entomopatógenos estamos alineados en la producción sustentable y esto va de la mano de los ambientes libres de agroquímicos y es un avance sumamente importante. Es lo que se viene, tratar de no utilizar agroquímicos y usar lo que tenemos en la naturaleza”, señaló la licenciada en Genética y doctora en Ciencias Naturales Maria Elena Shapovaloff en diálogo con Sin Misterio, el podcast de ciencia y tecnología de Télam Digital.
Con el acompañamiento del INTA y del programa Cambio Rural, en 1994, un grupo de agricultores misioneros fundó la Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo Ltda que, en la actualidad y luego de casi tres décadas de trabajo, produce, procesa y envasa yerba mate de su propia marca y exporta más del 90 % del té que produce. Además, la cooperativa cuenta con dos secaderos de última tecnología, cuatro líneas para el secado del té y un vivero forestal, a disposición de los productores. Un recorrido por la historia de una organización que mejoró la calidad de vida de sus miembros y que hoy es una de las más importantes del centro de la provincia.
En todo el mundo, las cooperativas se consolidaron como actores importantes en el desarrollo económico y social de los pueblos. De hecho, su conformación permite a los individuos unirse en un esfuerzo colectivo para alcanzar objetivos comunes y superar obstáculos que podrían resultar inalcanzables de manera individual. Este es el caso de un grupo de agricultores yerbateros de la localidad de Dos de Mayo, Misiones que, en 1994, se unió para fundar la Cooperativa Dos de Mayo. Así, con apoyo técnico del INTA y del programa la cooperativa produce yerba mate de su propia marca y exporta más del 90 % del té que produce.
“Cuando se fundó la cooperativa, la asistencia técnica del INTA fue muy importante”, recordó Héctor Dingler, actual presidente de la organización, quien ponderó el rol de la institución: “Gracias a ese apoyo, nos organizamos para constituir y fundar la cooperativa que hoy es una de las más importantes del centro de la provincia. En sus comienzos, teníamos 74 socios y hoy tenemos 122 socios activos”.
Una vez constituida, la Cooperativa dio sus primeros pasos y consiguió recursos para construir un secadero de yerba mate. “La instalación del primer secadero fue posible gracias al apoyo de diversas organizaciones de Dos de Mayo”, destacó Dingler quien además es miembro del Consejo Regional del INTA Misiones -un espacio para la participación en los niveles de consulta y decisión en los cuales representantes del sector privado y público enmarcan el llamado “control social” de la institución-.
En este sentido, Fabio Wyss, director del Centro Regional INTA Misiones, reconoció el rol fundamental de los actores que formaron parte de este proceso. “Quedaron muchos actores en el territorio, entre ellos, Héctor Dingler, hoy presidente de la Cooperativa, que es y ha sido una persona muy vinculada al INTA por el antecedente del grupo, el trabajo con material genético en yerba mate, así como también por su la participación como representante en el Consejo Regional del INTA Misiones”, sintetizó.
En relación con la Cooperativa Dos de Mayo, Wyss se refirió al crecimiento del grupo de Cambio Rural y explicó: “En este sentido, cabe destacar el crecimiento que tuvo aquel grupo de Cambio Rural, que fue el germen de la Cooperativa de Dos de Mayo y lo que significa hoy para la zona”. Y agregó: “En estos 30 años de Cambio Rural, desde sus inicios, se han establecido fuertes relaciones entre el sector productivo, los profesionales y el INTA”.
El Grupo de Cambio Rural que formaron se llamó “Unidad y Progreso” y contaba con 15 pequeños productores yerbateros. El Promotor asesor era el Ingeniero Agrónomo Horacio Goycoechea y, junto con los profesionales y el INTA, generaron y fundaron la Cooperativa Dos de Mayo.
Carlos Kornoski, agente de proyecto del Programa Cambio Rural de la Agencia de Extensión Rural del INTA San Vicente, explicó: “En 1993 nace la inquietud, por parte de un grupo de productores yerbateros de la zona centro de la provincia, de formar parte del Grupo de Cambio Rural para contar con apoyo y asesoramiento en el cultivo de la yerba mate. Esta iniciativa fue el punto de partida de la fundación de la Cooperativa Dos de Mayo”.
Según Kornoski, la cooperativa Dos de Mayo representa, para la comunidad, un motor de crecimiento ya que “impulsa la agroindustria de la zona y sus alrededores, emplea directa e indirectamente a muchos pequeños productores familiares y representa para la economía de la provincia, un actor muy importante ya que exporta más del 90 % del té que produce”.
“Para la comunidad de Dos de Mayo, hay un antes y un después de la llegada del Programa Cambio Rural del INTA”, sintetizó Kornoski.
En relación con el apoyo y asesoramiento del INTA, Kornoski reconoció que ese trabajo ha sido permanente, y continua hasta el día de hoy. “No solo se trabajó en mejorar las capacidades técnico-productivas y de gestión de la Cooperativa, sino se trabajó en aspectos específicos como el manejo de suelo y de la planta durante la cosecha de la yerba mate, en las buenas prácticas de manufactura, en comercialización y capacitación, entre otros”, puntualizó.
Para ello, los profesionales de extensión y de investigación del INTA trabajaron en forma conjunta, aplicando y validando la tecnología que se generaba en la estación Experimental de Cerro Azul, con el objetivo de mejorar la eficiencia de los productores en este sistema productivo.
Kornoski explicó que, en todo el proceso, “se acompañó al productor en todo el desarrollo productivo, desde la semilla hasta el agregado de valor en la cadena productiva, desde la yerba mate canchada hasta la actualidad, en la comercialización de su marca propia en las góndolas de los supermercados”.
Con el paso de los años y, a raíz de la diversificación de los productores de la Cooperativa, en 2011, se incorporó un secadero de té con dos líneas de producción. En 2014 comenzó la construcción de un molino con el fin de procesar yerba mate de marca propia. Hoy, el secadero de té cuanta con cuatro líneas de producción y la Cooperativa posee su propia marca de yerba mate: Indumar.
“Desde hace tres años procesamos yerba mate de marca propia, que es Indumar. Además, nuestro secadero de té está totalmente automatizado, y cuenta con tecnología de última generación. Por otro lado, contamos con una envasadora y un molino de alta producción y estamos envasando un porcentaje de la producción yerbatera en nuestros dos secaderos de yerba, de los cuales cada uno seca alrededor de 7.000 kilogramos de hoja verde por hora”, indicó el presidente de la Cooperativa.
En respuesta a la demanda, y como consecuencia del incremento de la producción de la Cooperativa, comenzó la construcción de un tercer secadero. Con una inversión de 300 millones de pesos, “este secadero va a ser muy moderno, con intercambiadores de calor y la última tecnología que hay en secadero de yerba”, especificó Dingler.
Durante tres décadas, el vínculo del INTA con el Grupo de Cambio Rural se consolidó en un proceso de trabajo continuo y mutuo. “A lo largo de los años, se continuó trabajando con distintos grupos de productores más pequeños en distintas actividades. Hoy, también, estamos trabajando con un grupo de mujeres emprendedoras con asesoramiento del INTA y Cambio Rural”, explicó Dingler y agregó: “Es muy importante la asistencia técnica que recibimos del INTA ya que hacemos un trabajo en conjunto con diferentes instituciones, coordinando y asistiendo a grupos de productores”.
Vivero forestal, a disposición de los productores
La Cooperativa Dos de Mayo cuenta, además, con un vivero forestal modelo construido con apoyo de la provincia. Allí producen plantines de yerba, de especies nativas y de especies frutales con semillas certificadas de variedades mejoradas, disponibles para los productores de la zona.
Con la última tecnología disponible, este vivero además de producir plantines contribuye con el cuidado del medio ambiente. “Desde el vivero, se entregan plantines para hacer cortinas nativas en las costas de los afluentes de los arroyos para hacer recupero de vertientes y reservorios de agua de distintas vertientes”, indicó Dingler.
“Los plantines que produce el vivero son de muy alta calidad gracias a la tecnología con la que cuenta. Además del laboratorio de semillas, el vivero está preparado para trabajar con plantas madre e hidroponía”, concluyó el presidente de la Cooperativa.
Una Cooperativa modelo
La cooperativa lleva 30 años de crecimiento continuo. Además de los 122 asociados, la Cooperativa opera con productores como clientes. “Tenemos alrededor de 700 productores que trabajan con nosotros entregando su producción”, explicó Dingler y agregó: “La Cooperativa es, además, una fuente de trabajo en la zona ya que representa una salida laboral en forma directa e indirecta ya que contamos con 120 empleados y proyectamos aumentar ese número cuando concluya la construcción del nuevo secadero”.
Los productores que forman parte de la Cooperativa tienen un promedio de 13 hectáreas de producción cada uno. “El productor que más hectáreas tiene puede llegar a 40 hectáreas, por lo tanto, todo productor chico está nucleado a través de la Cooperativa, brindándoles seguridad a la hora de vender sus productos y cobrarlos a un precio justo”, sintetizó Dingler.
Desde hace 7 años, Héctor Dingler ocupa el cargo de presidente de la Cooperativa. “Cuando fundamos la cooperativa ocupé el cargo de secretario, luego fui gerente y hace 7 años soy presidente”, comentó Dingler y concluyó: “Para mí es un gran honor estar al frente de una institución tan grande y prestigiosa de la ciudad de Dos de Mayo y una de las Cooperativas más importantes de la provincia de Misiones”.
30 años de Cambio Rural
El programa Cambio Rural lleva 30 años ininterrumpidos de trabajo. Dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, este programa promueve el crecimiento de la producción rural a través de sus productores, con el apoyo técnico del INTA.
Basado en la metodología del trabajo grupal y el intercambio de experiencias, Cambio Rural busca facilitar la reconversión productiva, generar conocimiento y potenciar las habilidades y destrezas de los integrantes del grupo en los aspectos productivos, organizativos y de gestión.
La asistencia técnica del INTA promueve y facilita la intensificación y la reconversión productivas como un medio para mejorar la situación productiva y socioeconómica de los pequeños y medianos productores rurales y propende al desarrollo agroindustrial en todo el país, impulsando el aprendizaje grupal.
Este programa, a través de los asesores, ofrece herramientas de capacitación y asesoramiento técnico y organiza, a su vez, actividades de vinculación e interrelación entre los integrantes del programa para favorecer el intercambio de experiencias.
Ratificado por 165 países, entre ellos la Argentina, el Protocolo de Montreal apunta a disminuir la producción y consumo de las diversas sustancias que agotan el ozono y la tasa de crecimiento de su concentración atmosférica. Una de estas sustancias es el bromuro de metilo, un gas ampliamente usado en el sector agrícola en tratamientos de control de plagas y desinfección de suelos y sustratos.
Con este objetivo, el INTA fue convocado para llevar adelante tres proyectos de sustitución del bromuro de metilo. Así, se logró su reemplazo en la producción de almácigos de tabaco, mediante el proyecto “Prozono”, así como en la postcosecha de cítricos y algodón, mediante el proyecto “Más ozono”.
Para los cultivos de hortalizas, frutilla y ornamentales, se creó el proyecto “Tierra Sana” que es implementado por el INTA junto con la organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Además, se coordina conjuntamente con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y Cancillería.
Fruto del trabajo de más de 20 años se desarrollaron alternativas que permiten la desinfección del suelo y los sustratos de manera sustentable.
“El objetivo inicial del proyecto es acompañar al productor en la reconversión tecnológica que implica la sustitución de estas sustancias por alternativas de manejo y tecnologías sustentables. Para ello, se investigaron, validaron e implementaron prácticas de manejo y tecnologías alternativas”, detalló Analía Puerta, coordinadora nacional del proyecto “Tierra Sana” e investigadora del Instituto de Floricultura del INTA Castelar.
Tierra Sana cuenta con una coordinación nacional en el Centro Nacional de Investigación en Recursos Naturales del INTA y ocho equipos técnicos regionales pertenecientes a diferentes unidades en el Gran Buenos Aires, Salta-Jujuy, Santa Fe, Corrientes, Tucumán, Córdoba, Mar del Plata y Mendoza-San Juan.
Fruto del trabajo de más de 20 años se desarrollaron alternativas que permiten la desinfección del suelo y los sustratos de manera sustentable.
“Al cumplir con este compromiso internacional, el proyecto Tierra Sana inicia una nueva etapa que tiene como desafío sostener el reemplazo logrado, al igual que lo han hecho otros proyectos de sustitución de bromuro de metilo en el mundo”, expresó Puerta.
“La riqueza de estos resultados, detalló la investigadora, es la articulación con otros proyectos del INTA, universidades, productores y empresas del sector privado. A escala internacional, el proyecto construyó una red de vinculación con referentes en la temática en países que también lograron el reemplazo total del bromuro de metilo en sus cultivos. Se cuenta con material bibliográfico de consulta sobre las alternativas desarrolladas y periódicamente se realizan jornadas de actualización técnica”.
Las acciones del proyecto Tierra Sana impulsan las buenas prácticas agrícolas de nuestro país y la economía circular, al tiempo que contribuyen al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible (“ODS”) trazados por la Organización de las Naciones Unidas en la agenda 2030.
En ese sentido, “la meta final, asumida por los países que integran el Protocolo de Montreal, es llegar a la recuperación total de la capa de ozono”, puntualizó. Para ello, “se ha logrado dar un paso trascendental al registrarse, en los últimos veinte años, la mayor reducción del agujero de ozono”.
Por otro lado, Puerta aseguró que “el cumplimiento del Protocolo de Montreal también contribuye con las acciones frente al cambio climático, ya que muchas de las sustancias eliminadas son también potentes gases de efecto invernadero”.
El Protocolo es un caso de éxito ambiental, ya que, si se continúan cumpliendo con las acciones acordadas, la capa de ozono podría recuperarse hasta su normalidad hacia el año 2050.
El Protocolo de Montreal apunta a disminuir la producción y consumo de las diversas sustancias que agotan el ozono y la tasa de crecimiento de su concentración atmosférica.
Una sustancia, numerosas alternativas para reemplazarla
Entre las alternativas que permitieron reemplazar gradualmente el bromuro, Puerta enumeró las físicas, las biológicas y las químicas, todas ellas capaces de ser empleadas de manera eficiente y sustentable.
Entre las alternativas físicas se encuentran la solarización, un método de desinfección que utiliza la energía solar. Para esto, la superficie a desinfectar se cubre con un plástico transparente durante 30 a 45 días, con el objetivo de retener la radiación solar y producir un aumento de temperatura que permita suprimir o eliminar los organismos patógenos. El polietileno se puede colocar en cobertura total o sobre los lomos del cultivo, dependiendo del grado de infestación del sitio. Se trata de una práctica adoptada en la mayor parte de los establecimientos hortícolas del norte y noreste del país.
Por su parte, los colectores solares son alternativas que también se basan en aumentar la temperatura que produce la radiación solar. En éstos equipos el material a desinfectar se coloca dentro de tubos metálicos ubicados dentro de una caja de madera que se cubre con polietileno transparente en la parte superior. Se utiliza en sustratos y en mezclas con el suelo, tanto para cultivos hortícolas como florícolas, y con gran adopción en el sector de viveros.
El vapor de agua, también ha sido utilizado como método físico de desinfección. El mismo consiste en hacer pasar vapor de agua por el suelo o sustrato. El efecto de control se logra debido al aumento de temperatura que se produce en el suelo o sustrato. Esta alternativa se adoptó especialmente en el sector ornamental.
Dentro de las alternativas biológicas, se encuentran: la biofumigación, que consiste en el agregado de materia orgánica al suelo o sustrato; y la biosolarización que combina la solarización y la biofumigación.
Por último, existen las denominadas alternativas químicas que son fumigantes que no dañan la capa de ozono. Muchos de estos productos se registraron en el país, debido a su comprobada eficiencia a escala internacional. Se utilizan cuando la presión de plagas es alta, especialmente en ciertos cultivos hortícolas y frutilla.
Para complementar y potenciar los métodos de desinfección del suelo y sustratos se pueden combinar con otras técnicas como: polietilenos barrera, que permiten reducir la dosis de fumigantes, plantas injertadas que otorgan mayor resistencia al ataque de plagas y el cultivo sin suelo conocido como hidroponía. Entre otras practicas, se destaca también el uso de microorganismos benéficos y bioinsumos. Recientemente se están desarrollando diferentes alternativas de desinfección para conseguir la adecuada disposición y reutilización de sustratos.
¿Qué es el bromuro de metilo?
Este gas es utilizado de manera tradicional en la desinfección del suelo y los sustratos donde se desarrollan los cultivos intensivos, con el fin de combatir las plagas, enfermedades y malezas que comprometen a la producción. Su adopción masiva se debe principalmente a su alta eficiencia de control y a su facilidad de aplicación.
“El bromuro de metilo es un biocida de amplio espectro con impacto directo en las plagas y consecuencias en los organismos benéficos. Además, el contacto directo con esta sustancia implica un riesgo también para la salud humana”, explicó Puerta. En este sentido, la investigadora subrayó “la necesidad de reemplazar esta sustancia que, también, tiene un impacto negativo en la capa de ozono”.
Como parte de un proceso de transformación institucional que apoya al sector agrobioindustrial innovador e inteligente desde el punto de vista climático y frente a problemáticas que es necesario abordar en el país, el programa de formación de posgrado y perfeccionamiento del INTA apunta al fortalecimiento de las capacidades, competencias y habilidades de profesionales en el exterior.
Con más de 50 profesionales que viajarán este año para realizar estudios de doctorado, posdoctorado y estancias de 2 a 6 meses en el extranjero, “se recupera una herramienta estratégica de formación y capacitación necesaria para el sector agrobioindustrial”, destacó Nacira Muñoz, vicepresidenta del INTA.
Según Muñoz, la formación de recursos humanos es una decisión del INTA y “acompaña un proceso de internacionalización de la institución, de formación de capacidades y de acompañamiento de las y los profesionales para que regresen al país a contribuir con los objetivos de la institución”.
En virtud de esto último, “ninguna institución puede pensarse estratégicamente sin recursos humanos formados y capacitados”, explicó la vicepresidenta y reconoció que “los grandes desafíos del nuevo siglo, en términos de la agricultura y de las necesidades de nuestro país, requieren indefectiblemente de esta herramienta”.
La elección de los ejes y temas priorizados para las becas implicó el reconocimiento de las problemáticas de los territorios y definiciones con aquellas instituciones -a nivel internacional- donde se formarán los profesionales. La convocatorio abarcó cinco ejes vinculados con la ganadería climáticamente inteligente; los recursos genéticos, naturales y el ambiente; la agrobioindustria y el valor agregado para la transformación climática inteligente; así como la salud animal y la sanidad vegetal en el marco de la transformación climática inteligente.
Este proceso “no solo tienen que ver con la capacitación y las salidas al exterior, sino también con otros componentes fundamentales de este proyecto internacional que contribuye claramente con las oportunidades de transformación institucional”, puntualizó Muñoz.
Durante más de un año se trabajó en planificar y construir “una agenda de formación y capacitación en casas de estudios de excelencia, para potenciar y poder caminar hacia la innovación y hacia una agricultura climáticamente inteligente”, indicó Ana Sonsino, gerenta de Formación y Capacitación del INTA.
Desde el INTA se espera “interacción y enriquecimiento interinstitucional a lo largo de cada proceso formativo, que las estancias de formación puedan fortalecer a los grupos de trabajo, a los proyectos y a los programas. Se busca enriquecer agendas, inspirar e invitar a repensar las líneas de acción a partir de conocer otros escenarios, abordajes y herramientas”, puntualizó Sonsino.
Una oportunidad que puede desprenderse de esta iniciativa es la conformación instancias donde el INTA reciba estudiantes, investigadores de esas casas de estudios para hacer sinergia y potenciar las agendas de investigación, extensión e innovación.
“Buscamos repensar, recrear, inspirarnos, fortalecer y ampliar nuestras herramientas institucionales, nuestros saberes y conocimientos hacia una agricultura climáticamente inteligente, que es el gran desafío de este programa”, indicó Sonsino.
La formación en el exterior es una de las líneas comprendidas en el Programa Agro XXI Sistemas Agroalimentarios Climáticamente Inteligentes e Inclusivos, a través del financiamiento del Estado nacional y de un crédito del Banco Mundial.
Cabe destacar que estos profesionales que se capacitarán se sumarán a los más de 400 profesionales que ya se capacitan en el país y en el exterior, estos últimos tras acceder a becas de formación otorgadas por organismos nacionales e internacionales.
Como parte del proceso de selección de becarios la institución impulsó un proceso de participación institucional con la implementación de herramientas de transparencia.