INVERSIONES FORESTALES

Forestación: Central Puerto proyecta un aserradero de US$ 200 millones y reclama cambios para competir

Compartí esta noticia !

En ese escenario, Adrián Salvatore, de Central Puerto, planteó una integración vertical desde las plantaciones hasta la industria y advirtió que logística, regulación y escala condicionan nuevas inversiones forestales. Fue en el marco de la presentación en Posadas de los lineamientos del proyecto para instalar un aserradero en la zona de Santa Rosa, Corrientes. La iniciativa contempla procesar alrededor de 450.000 metros cúbicos de madera por año y abastecerse de unas 30.000 hectáreas de plantaciones.

La propuesta se inscribe en la expansión de Central Puerto hacia nuevos negocios. La compañía, tradicionalmente vinculada al sector energético, incorporó en los últimos años inversiones forestales y mineras y, más recientemente, petroleras. En el caso forestal, Salvatore explicó que la decisión apunta a ir más allá de la tenencia de activos y avanzar en la captura de valor dentro de la cadena productiva.

La empresa incorporó hace aproximadamente tres años unas 180.000 hectáreas forestadas, de las cuales unas 90.000 corresponden a plantaciones de eucalipto y pino. Sobre esa base, la estrategia consiste en desarrollar una industria capaz de procesar parte de esa producción y generar una cadena integrada en la región mesopotámica.

“El diseño nuestro es un aserradero que estaría procesando unas 450.000 metros cúbicos por año”, explicó Salvatore durante el encuentro organizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA). La localización responde, entre otros factores, a la distribución geográfica de las forestaciones y a la necesidad de garantizar el abastecimiento de largo plazo de la planta.

La escala del proyecto también expone una de las discusiones centrales del sector: cómo generar condiciones para que las inversiones forestales puedan alcanzar dimensiones competitivas internacionalmente. Salvatore señaló que el proyecto enfrenta desafíos vinculados con el marco regulatorio y con la posibilidad de acceder a beneficios destinados a grandes inversiones.

En particular, marcó una brecha para los proyectos que quedan en una zona intermedia: inversiones demasiado grandes para encuadrar en determinados esquemas orientados a pequeñas empresas, pero que tampoco alcanzan los umbrales establecidos para los proyectos de mayor escala. Según planteó, una inversión forestal de entre US$100 millones y US$200 millones puede resultar significativa para la economía regional, aunque no necesariamente alcance los parámetros de programas diseñados para megaproyectos de otros sectores.

La cuestión no es menor para la forestoindustria. La competencia internacional obliga a comparar no solamente la productividad de las plantas, sino también el costo de llevar la madera hasta los mercados. Para Salvatore, la logística constituye actualmente uno de los principales condicionantes para el desarrollo de nuevas inversiones.

“Si para poner el material arriba de un barco nos cuesta tres, cuatro, cinco o seis veces más que a un competidor nuestro, cualquier proyecto va a tener un límite”, sostuvo. La distancia a los puertos, los costos de transporte y las restricciones vinculadas con la infraestructura terminan trasladándose al precio final y reducen la capacidad de competir en mercados internacionales.

En esa discusión aparece también el cabotaje como una herramienta potencial para reducir costos. El empresario consideró que una mayor oferta logística y una regulación que permita aprovechar las vías navegables podrían modificar sustancialmente la ecuación de los proyectos forestales de la región.

El planteo coincide con una preocupación que atraviesa a las principales empresas del sector: la industria puede alcanzar niveles de eficiencia dentro de las plantas, pero pierde competitividad cuando la producción sale de la tranquera. La distancia entre los centros forestales de Corrientes y Misiones y los puertos de exportación convierte a la logística en una variable estratégica para definir nuevas inversiones.

Pero Salvatore agregó otro componente: la necesidad de que el sector forestal construya una agenda común. A su criterio, muchas de las dificultades que enfrenta la actividad son abordadas actualmente mediante gestiones individuales de empresas o cámaras, cuando podrían requerir una estrategia colectiva.

El empresario tomó como referencia al sector petrolero, al que definió como altamente competitivo pero capaz de coordinar posiciones entre empresas y con el Estado en cuestiones consideradas estratégicas. Para la forestoindustria, planteó avanzar en una dinámica similar, tanto para resolver problemas regulatorios y logísticos como para aprovechar oportunidades comerciales.

La paradoja que señaló resulta especialmente relevante: mientras dentro del mercado argentino persiste la discusión sobre exceso o falta de madera y una demanda interna debilitada, existen oportunidades concretas en mercados internacionales que podrían ampliar la salida para la producción. El desafío consiste en articular información, inversiones, logística y capacidad industrial para convertir esa demanda potencial en operaciones concretas.

La integración vertical que impulsa Central Puerto se ubica precisamente en ese cruce. La disponibilidad de materia prima constituye una ventaja inicial, pero el paso siguiente requiere transformar ese recurso en productos con mayor valor agregado y colocarlos competitivamente en el mundo.

Para Salvatore, la oportunidad existe, pero exige modificar las condiciones que rodean a la producción. La inversión en capacidad industrial debe estar acompañada por infraestructura, energía, transporte, regulación y mecanismos que permitan sostener proyectos de distintas escalas.

En ese sentido, el proyecto de Santa Rosa funciona como un caso testigo de una discusión más amplia. La Argentina dispone de una base forestal capaz de sostener industrias de mayor escala, pero convertir ese potencial en exportaciones y empleo industrial requiere que la competitividad no termine en la puerta del aserradero.

La conclusión del empresario apuntó justamente hacia allí: el próximo salto del sector no dependerá únicamente de plantar más árboles o instalar más capacidad industrial, sino de construir una cadena capaz de operar con costos competitivos y una agenda común. Para una región que busca ampliar su inserción internacional, la discusión dejó de ser solamente cuánto puede producir la forestoindustria y pasó a ser cuánto valor puede retener antes de que esa madera llegue al mercado global.

Compartí esta noticia !

ArPulp avanza en Corrientes: una inversión de US$ 2.000 millones que proyecta transformar el mapa forestal de la región

Compartí esta noticia !

El proyecto de ArPulp para construir una planta de celulosa en Ituzaingó comienza a ingresar en una etapa decisiva. Después de aproximadamente dos años de trabajos técnicos, durante 2026 la compañía espera completar uno de los pasos centrales para una inversión estimada en US$ 2.000 millones solamente dentro del complejo industrial: la aprobación del estudio de impacto ambiental.

El ejecutivo tucumano Fernando Correa, con una larga experiencia profesional dentro del sector forestal, presentó los avances del proyecto durante el encuentro por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), realizado en Posadas. En diálogo con Economis, aseguró que la iniciativa mantiene por ahora el cronograma trazado originalmente y ratificó el objetivo de tener la planta funcionando en 2030.

“El proyecto está bastante en línea con el cronograma original. Siempre dijimos que el hito principal para este año es el estudio de impacto ambiental”, explicó Correa.

El documento se encuentra en su fase final y la expectativa de la empresa es presentar la documentación ante la autoridad ambiental de Corrientes durante las próximas semanas. Si el proceso administrativo avanza según lo previsto, la aprobación podría llegar hacia finales de 2026 o comienzos de 2027.

Pero mientras se desarrolla el trámite ambiental, ArPulp trabaja simultáneamente sobre otros componentes necesarios para una inversión de esta escala: capacitación de recursos humanos, logística, certificaciones, suministro forestal, ingeniería y estructuración financiera.

Una fábrica pensada para 2030

El calendario industrial permite dimensionar la complejidad del emprendimiento. Durante 2027 debería avanzar la ingeniería básica, una instancia que demandará entre diez y doce meses. Paralelamente comenzarán los pedidos de grandes equipos industriales, cuya fabricación puede insumir alrededor de un año y medio debido a que se producen específicamente para cada planta.

Después llegará la construcción.

“Los períodos de construcción son 48 meses. Un mes más, un mes menos”, sintetizó Correa a Economis.

La meta continúa siendo 2030. El proyecto contempla una inversión cercana a US$ 2.000 millones dentro de la fábrica, aunque la cifra final podría incrementarse por infraestructura complementaria. Entre las alternativas estudiadas aparecen inversiones logísticas y eventualmente instalaciones portuarias vinculadas con la salida de la producción hacia los mercados internacionales.

ArPulp apunta además a un segmento particular del negocio mundial de la celulosa: la celulosa fluff, utilizada principalmente por las industrias sanitaria y de higiene.

“Es un producto muy de nicho, muy específico”, explicó Correa. A diferencia de otras variedades de celulosa con características más cercanas a un commodity, la fluff abastece mercados que requieren especificaciones técnicas particulares.

Por eso, además del financiamiento, ArPulp trabaja en la incorporación de un socio estratégico internacional.

“El escenario ideal sería tener una empresa global que sepa producir celulosa, pero sobre todo por la parte de comercialización”, señaló.

La iniciativa está promovida por un grupo inversor argentino y ya existen conversaciones con bancos y organismos multilaterales para conseguir financiamiento.

Correa aclaró que la estructuración financiera está a cargo de especialistas y señaló a Grupo Pegasus, de Buenos Aires, como asesor financiero y socio del proyecto.

La magnitud del desembolso convierte al financiamiento en uno de los capítulos centrales de la inversión, pero también coloca en primer plano otra condición que ArPulp considera indispensable: la estabilidad jurídica.

Allí aparece el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). ArPulp todavía no presentó formalmente su adhesión. La compañía proyecta hacerlo entre enero y febrero, fundamentalmente para compatibilizar el momento de inscripción con el calendario efectivo de desembolsos.

La normativa establece compromisos de inversión durante los primeros 24 meses posteriores al ingreso al régimen y, según explicó Correa, una inscripción demasiado anticipada no coincidiría con la curva normal de desembolsos de una planta de estas características.

Para el ejecutivo, la principal ventaja no está únicamente asociada a los incentivos fiscales.

“Lo importante que te da el RIGI es la protección a la inversión. Tenés un compromiso de que no se van a cambiar las reglas de juego por los próximos treinta años”, sostuvo.

Correa vinculó esa previsibilidad con uno de los principales obstáculos históricos para las grandes inversiones industriales en la Argentina: el riesgo asociado a modificaciones regulatorias, tributarias o cambiarias durante la vida útil de proyectos que necesitan décadas para recuperar el capital invertido.

En ese sentido, ubicó al proyecto forestal dentro de la nueva generación de inversiones intensivas en capital que aparecen junto con petróleo, gas y minería.

Cinco millones de metros cúbicos de madera por año

La escala industrial de ArPulp también promete modificar profundamente el mercado forestal del Nordeste.

La futura planta necesitaría aproximadamente cinco millones de metros cúbicos de madera por año. Una demanda permanente de semejante volumen tendría consecuencias sobre plantaciones, cosecha, transporte, servicios forestales, logística y planificación de nuevas superficies.

La compañía prevé desarrollar plantaciones propias para cubrir aproximadamente 30% de sus necesidades, lo que representaría entre 40.000 y 50.000 hectáreas netas.

El resto deberá provenir del mercado. “Vamos a ser compradores netos”, confirmó Correa. Y allí Misiones aparece directamente involucrada.

Aunque la planta estará instalada en Ituzaingó, su estrategia de abastecimiento contempla un radio económico de suministro alrededor del complejo industrial. La cercanía del sur misionero lo incorpora naturalmente a ese mapa.

“Misiones está muy cerquita también”, señaló.

Correa sostuvo que el complejo pretende integrarse como “un eslabón que falta” dentro de una cadena forestal que ya cuenta con plantaciones e industrias, pero todavía dispone de grandes volúmenes de biomasa con escaso valor comercial.

El residuo forestal pasa a tener valor

Este punto es central para comprender el impacto que ArPulp proyecta sobre los aserraderos de Misiones y Corrientes.

Según Correa, alrededor del 30% de la madera producida por hectárea actualmente termina como residuo, ya sea dentro del monte durante las operaciones forestales o posteriormente en los aserraderos.

Una planta de celulosa de gran escala puede convertir una parte de ese material en materia prima industrial.

“No es parte de la competencia, es un complemento”, planteó el ejecutivo durante su exposición, al explicar que una demanda estable permitiría valorizar fracciones del recurso que actualmente tienen poco o ningún aprovechamiento económico y, al mismo tiempo, mejorar la planificación de futuras plantaciones.

La lectura de ArPulp es que una fábrica que consume cinco millones de metros cúbicos anuales no solamente modifica el precio o la demanda de madera: obliga a elevar la productividad del sistema completo.

La presentación de Correa puso precisamente el foco en ese concepto. Para competir internacionalmente ya no alcanza con disponer de árboles y buenas tasas de crecimiento. Se necesita un ecosistema industrial competitivo, con proveedores, servicios, transporte, transformación, logística de exportación y un marco jurídico capaz de sostener inversiones de largo plazo.

Hasta 13.000 puestos de trabajo

El segundo gran impacto será laboral. Dentro de la planta trabajarían alrededor de 1.000 personas, distribuidas entre los diferentes turnos y operaciones industriales.

La cadena de suministro sumaría entre 2.000 y 2.500 trabajadores, incluyendo silvicultura, cosecha, transporte y logística.

La mayor concentración temporal de empleo se producirá durante la construcción, cuando ArPulp estima que podrían generarse aproximadamente 6.000 puestos de trabajo.

A eso se agregarían unos 4.000 empleos inducidos, derivados del movimiento económico generado por el complejo sobre comercio, servicios y otras actividades regionales.

La estimación global alcanza así aproximadamente 13.000 puestos de trabajo entre las diferentes categorías.

Pero Correa plantea que el efecto excederá la contratación directa. Durante su presentación explicó que una industria de semejante escala crea una demanda permanente de proveedores de servicios, insumos químicos, logística y mano de obra especializada, elevando el nivel tecnológico y generando actividades industriales alrededor de la propia fábrica.

Aunque la inversión está localizada en Corrientes, la dimensión del proyecto obliga a observarlo desde una perspectiva regional.

El sur de Misiones está dentro de la zona forestal de influencia de Ituzaingó y posee plantaciones, aserraderos, servicios y disponibilidad de biomasa que podrían integrarse a la cadena de suministro.

Correa considera que la llegada de una demanda estable de cinco millones de metros cúbicos anuales podría provocar un “cambio estructural” en el sector forestal primario de la región.

También abrió una puerta interesante durante la conversación con Economis: ante la pregunta sobre si Misiones podría albergar en el futuro una inversión industrial de características semejantes, su respuesta fue afirmativa.

¿Por qué no? Misiones tiene mucha madera y también tiene madera disponible”, respondió.

La definición sintetiza una discusión que atraviesa desde hace años al complejo forestoindustrial del Nordeste. Misiones y Corrientes poseen una de las mayores concentraciones de bosques implantados del país, pero buena parte del desafío continúa siendo transformar esa ventaja forestal en inversiones industriales capaces de agregar valor, absorber residuos y colocar productos sofisticados en los mercados internacionales.

La apuesta de ArPulp aparece además en medio de una transformación profunda del mercado mundial.

En su exposición, Correa describió cambios estructurales ocurridos desde la pandemia, el impacto de la guerra en Ucrania sobre la industria europea, el crecimiento de la capacidad productiva china y la sustitución progresiva de determinados plásticos por productos derivados del papel.

Su diagnóstico es que América Latina y particularmente el Mercosur tienen condiciones para capturar una parte de las nuevas inversiones mundiales en celulosa, siempre que logren combinar disponibilidad de fibra con competitividad logística, infraestructura, servicios y estabilidad institucional.

Compartí esta noticia !

Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina: “Misiones puede ser mucho más protagonista en el mercado forestal”

Compartí esta noticia !

El mercado forestal internacional atraviesa una etapa en la que la escala ya no alcanza por sí sola. Calidad, previsibilidad en las entregas, costos competitivos y capacidad para sostener cadenas de abastecimiento cada vez más sofisticadas forman parte de la nueva ecuación. Y allí, según Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina, la Argentina todavía tiene espacio para crecer.

En una entrevista con Economis, realizada en Posadas durante el encuentro por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Franzini puso el foco en las oportunidades que abre el mercado norteamericano, pero también en las tareas pendientes para que la producción argentina pueda capturar una porción mayor del negocio internacional.

“El mercado de la madera en los últimos años ha sido bastante positivo para nosotros, nuevamente con el motor del mercado americano”, explicó.

Para Franzini, entender Estados Unidos es clave para comprender hacia dónde se mueve buena parte de la industria forestal del continente. No se trata solamente de un mercado grande, sino de uno de los activos de inversión más importantes del mundo: la vivienda.

“Creo que todos tenemos claro que uno de los principales activos de inversión del mundo es la casa. La mayoría de las personas, cuando puede, quiere tener su propia vivienda. Y eso mueve un mercado de varios trillones de dólares”, planteó durante su exposición ante empresarios del sector.

El déficit habitacional de Estados Unidos sostiene la demanda

El mercado estadounidense mantiene una demanda estructural que va más allá del ciclo económico. Cada año se construyen alrededor de 1,4 millones de viviendas, a lo que se suma un gigantesco mercado de reparación y remodelación que Franzini estimó en torno a los 500 mil millones de dólares anuales.

Pero, además, existe un déficit habitacional que todavía no fue resuelto.

“Como en muchos países, Estados Unidos tiene un problema habitacional. Faltan muchas casas para alcanzar el estándar de calidad de vida al que aspira su población”, explicó.

A ese faltante se agrega otra característica que resulta especialmente relevante para la industria forestal: el parque habitacional estadounidense tiene una antigüedad promedio superior a los 40 años y buena parte de esas viviendas fue construida con madera.

Ese envejecimiento genera una demanda sostenida de productos para mantenimiento, renovación y ampliación, desde puertas y ventanas hasta pisos, revestimientos, cocinas, baños, placares y una enorme variedad de componentes interiores y exteriores fabricados con madera.

“El americano promedio está acostumbrado a consumir mucha madera. Siempre tiene un proyecto en su casa, de mejora o de reforma, y eso demanda mucha madera”, resumió.

Franzini agregó un factor demográfico que, a su juicio, puede prolongar esa demanda durante los próximos años.

La generación más numerosa de la historia estadounidense -los hijos de los baby boomers- retrasó la decisión de comprar una vivienda respecto de generaciones anteriores. Mientras décadas atrás los estadounidenses accedían a su primera casa mucho antes, hoy esa decisión se posterga hasta edades cercanas a los 40 años.

A eso se suma la transferencia de riqueza que comenzará a producirse a medida que los baby boomers se jubilen y transmitan sus patrimonios a sus herederos.

“Estamos frente a una generación enorme que todavía no compró su casa y que va a recibir una transferencia de riqueza muy importante. Todo eso hace pensar que el mercado tiene un potencial enorme”, sostuvo.

El principal freno actual, reconoció, son las tasas de interés y la inflación. Sin embargo, si esas variables comienzan a normalizarse, el sistema de crédito hipotecario estadounidense -con préstamos a 30 años- podría volver a impulsar con fuerza la construcción y la remodelación.

Una red industrial integrada en seis países

Arauco construyó una plataforma productiva que le permite abastecer esa demanda desde distintos puntos del continente. La compañía tiene operaciones en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Chile y Argentina, una distribución geográfica que Franzini considera determinante para competir en mercados exigentes.

“Arauco está muy metido en las Américas y muy integrado. Tenemos una capacidad de abastecer el mercado americano muy sofisticada, donde la resiliencia y la redundancia de la cadena de abastecimiento son muy importantes”, explicó.

Esa arquitectura permite diversificar riesgos y garantizar continuidad de suministro, una variable que adquirió todavía más relevancia después de las disrupciones logísticas internacionales de los últimos años.

Dentro de esa estructura continental, Franzini entiende que la Argentina todavía puede ganar participación.

“Pensamos que Argentina puede cumplir un rol mucho más protagónico con los productos forestales argentinos, que son de alta calidad”, aseguró.

No alcanza con vender madera commodity

La oportunidad, sin embargo, no está en competir solamente con productos básicos.

Franzini insistió en que el mercado estadounidense demanda una gama mucho más amplia y sofisticada de productos forestales.

“No es solamente madera commodity. Hay una enorme variedad de productos de valor agregado donde podemos participar”, señaló.

Puertas, molduras, componentes para ventanas, pisos, muebles, placares, cocinas y baños forman parte de una cadena de valor mucho más extensa que la simple exportación de madera aserrada.

Para aprovecharla, la Argentina deberá avanzar en innovación, certificaciones y desarrollo industrial.

“Tenemos que apostar a más calidad todavía, a productos certificados y de mayor valor agregado. No podemos quedarnos haciendo solamente lo que hacemos hoy”, planteó.

Competir contra Chile, Brasil, China y Vietnam

El desafío, advirtió, es que todos los grandes productores forestales quieren participar del mercado norteamericano.

Argentina compite con empresas estadounidenses, pero también con productores de Chile, Brasil, China y Vietnam, entre otros.

“Todo el mundo quiere jugar en ese mercado. Por eso tenemos que ser muy competitivos en toda la cadena”, sostuvo.

Esa competitividad no depende exclusivamente de las empresas. Franzini planteó la necesidad de un trabajo conjunto entre grandes, medianas y pequeñas compañías, proveedores, prestadores de servicios y el Estado.

La agenda incluye reducir costos logísticos, simplificar regulaciones, bajar cargas burocráticas y mejorar la eficiencia industrial.

No podemos regalar ni un centavo en logística ni en trámites burocráticos, porque nuestros competidores son muy buenos”, resumió.

La distancia geográfica respecto del mercado estadounidense obliga, además, a compensar con productividad cualquier desventaja de transporte.

Misiones, el corazón forestal argentino

En ese mapa, Misiones ocupa para Arauco un lugar central. Franzini no dudó en definir a la provincia como el núcleo histórico de la actividad forestal argentina.

“Misiones es el centro del sector forestal argentino. Ha sido pionera”, afirmó.

La relación de Arauco con la provincia excede la dimensión estrictamente productiva. Buena parte de las operaciones argentinas de la compañía están vinculadas con Misiones y Franzini destacó la identificación construida durante décadas con la tierra colorada.

“Para nosotros, para Arauco, Misiones es clave. Básicamente estamos en Misiones, nos sentimos muy misioneros. Yo hace más de 20 años que vengo a esta querida provincia. Nos encanta tener la tierra colorada en los zapatos”, expresó.

La frase sintetiza una relación de largo plazo, pero el ejecutivo puso el acento especialmente en lo que todavía queda por hacer.

“Misiones tiene una oportunidad enorme. Obviamente que en parte la aprovecha, pero puede hacer mucho más y puede ser mucho más protagonista, porque la calidad humana y la naturaleza las tiene”, señaló.

Consultado por Economis sobre eventuales nuevas inversiones de Arauco en la Argentina, Franzini diferenció los grandes proyectos industriales -aquellos capaces de modificar la escala de producción de una región- de las inversiones permanentes que realiza la compañía.

Por ahora, aclaró, no existe un anuncio de una inversión de gran magnitud para la Argentina, aunque eso no significa que la empresa haya detenido sus desembolsos.

“Cuando me preguntaron hablaban de las grandes inversiones, al estilo de las que hemos escuchado hace unos meses. Pero claramente nosotros siempre estamos enfocados en crecer y para eso hay que invertir”, explicó.

Según Franzini, Arauco mantiene una política continua de reinversión sobre sus operaciones existentes.

“Siempre estamos invirtiendo. Por ahí nos gusta el perfil bajo, pero siempre estamos invirtiendo en valor agregado, en nuevas líneas, en tecnificar y en mejorar nuestra capacidad productiva”, afirmó.

Compartí esta noticia !

AFoA celebra en Misiones sus 80 años con inversiones, competitividad y carbono en el centro del debate

Compartí esta noticia !

La forestoindustria argentina tendrá este viernes uno de sus principales encuentros del año en Misiones. En el marco de su 80° aniversario, la Asociación Forestal Argentina (AFoA) reunirá en Posadas a empresarios, inversores, funcionarios y especialistas para discutir una agenda que atraviesa buena parte de los desafíos que enfrenta actualmente el sector: cómo atraer nuevas inversiones, ganar competitividad, agregar valor a la madera, reducir costos logísticos y aprovechar el creciente mercado internacional asociado al carbono y la sostenibilidad.

El Seminario 80° Aniversario de AFoA se desarrollará este viernes 21 de agosto, de 9 a 18, en el Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento, bajo el lema “Inversiones, competitividad y el desafío global”. La actividad continuará el sábado 22 con una visita técnica a Virasoro, Corrientes, uno de los principales polos forestales e industriales del país.

La elección de Misiones y Corrientes como escenario no es casual. El NEA concentra el corazón de la producción forestal implantada de la Argentina y, al mismo tiempo, buena parte de las inversiones industriales que en los últimos años comenzaron a transformar el mapa productivo de la actividad. La región dispone de materia prima, conocimiento técnico y capacidad industrial, pero enfrenta el desafío de convertir esas ventajas en una plataforma capaz de competir internacionalmente.

En ese contexto, el encuentro de AFoA buscará ir más allá de un balance institucional por sus ocho décadas de historia. La discusión estará puesta esencialmente en el futuro: qué condiciones necesita la Argentina para captar capitales, qué nuevos proyectos pueden incorporarse a la cadena de valor y cuáles son los obstáculos que todavía limitan la expansión de una actividad con fuerte potencial exportador.

De Europa a la forestoindustria argentina

La jornada comenzará a las 9.15 con el panel “El mundo y Argentina”, que ofrecerá una mirada sobre el nuevo escenario internacional y las oportunidades comerciales y de inversión.

Participarán Enrico Prezio, primer secretario de la Unión Europea en Argentina; Pablo Franzini, de Arauco; Fernando Correa, de ARPULP; y Christoph Neitzel, consejero de Agricultura y Alimentación de la Embajada de la República Federal de Alemania. La moderación estará a cargo de Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal.

Será uno de los espacios destinados a analizar el posicionamiento de la Argentina frente a los cambios del comercio mundial y, particularmente, las oportunidades que puede generar una mayor vinculación entre el Mercosur y la Unión Europea.

Para la forestoindustria, la apertura de mercados representa una cuestión central. La Argentina posee una base forestal capaz de sostener una expansión de la producción industrial, pero para dar ese salto necesita combinar previsibilidad macroeconómica, inversiones de largo plazo, infraestructura y acceso competitivo a los mercados externos.

Nuevas inversiones y más valor para la madera

A las 10.50 comenzará uno de los paneles centrales de la convocatoria: “Nuevas inversiones y agregado de valor”.

Allí expondrán Fernando Correa, de ARPULP; Pablo Baldoma, de Cambium; Nicolás Crisp, de Acon Timber; y Adrián Salvatore, de Central Puerto. La moderación estará a cargo de Mariel Gabur, ministra de Industria de Corrientes.

La conformación del panel refleja algunos de los movimientos que atraviesan actualmente al negocio forestal: desde la industrialización tradicional de la madera hasta nuevos proyectos de gran escala, generación energética y modelos productivos que buscan aprovechar integralmente el recurso forestal.

El agregado de valor aparece como una de las claves para el próximo salto del sector. La disponibilidad de madera constituye una ventaja inicial, pero la discusión de fondo pasa por transformar esa materia prima en productos industriales con mayor valor, ampliar las exportaciones y generar empleo calificado en las provincias productoras.

El carbono entra definitivamente en la agenda

La transformación del negocio forestal también estará reflejada en el tercer panel, previsto entre las 11.50 y las 12.50. Bajo el título “Mercados de carbono”, especialistas analizarán un segmento que comienza a tener un peso creciente en las decisiones de inversión.

Participarán Silvia Kloster, directora general de Gestión, Desarrollo Sostenible e Innovación de Misiones; Lucía Larrea, de Nideport; Federico Moyano, de Prosustentia; y Sebastián Fragni, de GMF Latinoamericana. El moderador será Carlos Scarnichia, presidente de AFoA Misiones.

La incorporación del carbono a la ecuación económica abre una dimensión adicional para los bosques implantados y los proyectos de conservación. Ya no se trata únicamente del valor de la madera: la captura de carbono, la certificación ambiental y los servicios ecosistémicos comienzan a formar parte de una nueva arquitectura financiera vinculada con los compromisos climáticos globales.

Para Misiones, donde conviven una fuerte actividad forestal y una política de conservación de biodiversidad, esa discusión adquiere particular relevancia.

Puertos y logística, el cuello de botella de la competitividad

Después del mediodía, la agenda se concentrará en uno de los puntos críticos para cualquier estrategia exportadora del NEA: la infraestructura.

Desde las 14 se desarrollará el panel “Competitividad e infraestructura portuaria”, con Diego Azqueta, de Interbarge; Federico Fachinello, del Ministerio de Industria de Misiones; y Adolfo Escobar, de la Dirección de Transporte Fluvial y Puertos de Corrientes. La moderación estará a cargo del presidente de AFoA, Pablo Ruival.

La logística representa una parte determinante de la competitividad forestal. Por las características físicas de la madera y sus derivados, la distancia entre los centros de producción y los puertos puede definir la viabilidad económica de una operación.

Para Misiones, la recuperación de la vía fluvial y el desarrollo de infraestructura portuaria forman parte precisamente de la estrategia para reducir esa desventaja geográfica y mejorar las condiciones de salida de la producción hacia los mercados internacionales.

La mirada de las regiones forestales

El quinto panel estará destinado a las distintas regionales de AFoA. Entre las 15 y las 16 expondrán Carlos Scarnichia, por Misiones; Pablo Rigal, por Corrientes; Fernando Dalla Tea, por Entre Ríos; y Carlos Urionagüena, por Delta.

La moderación estará a cargo de Mercedes Omeñuka, presidenta de FAIMA.

El intercambio permitirá poner sobre la mesa las diferencias y los problemas comunes que atraviesan las principales cuencas forestales argentinas, desde la disponibilidad de materia prima y los costos industriales hasta infraestructura, financiamiento, demanda interna y posibilidades de exportación.

La jornada cerrará, entre las 16.30 y las 17.30, con un panel político sobre competitividad y desafíos del sector, del que participarán funcionarios nacionales y provinciales junto con autoridades de AFoA.

Será el tramo en el que la agenda empresaria buscará encontrarse con la política pública. La actividad forestal necesita horizontes extensos: entre una decisión de inversión, el crecimiento de una plantación y su aprovechamiento industrial pueden transcurrir años. Esa característica convierte a la previsibilidad regulatoria, tributaria y macroeconómica en una condición especialmente relevante para el sector.

Virasoro, el laboratorio industrial del segundo día

La celebración continuará el sábado 22 de agosto en Virasoro, con una jornada técnica dedicada a recorrer plantaciones forestales, industrias y proyectos relacionados con mercados de carbono.

El recorrido permitirá trasladar al territorio buena parte de las discusiones desarrolladas durante el seminario. Virasoro se consolidó como uno de los nodos forestoindustriales más importantes de la Argentina y concentra inversiones que muestran la escala que puede alcanzar la actividad cuando la producción primaria se articula con proyectos industriales.

En conjunto, las dos jornadas buscan mostrar las dos caras de una misma discusión: el enorme potencial forestal disponible y las condiciones económicas, logísticas y regulatorias necesarias para convertirlo en inversiones concretas.

AFoA llega así a sus ocho décadas en un momento particular. La agenda ambiental internacional aumenta la demanda por materiales renovables y soluciones basadas en la naturaleza; los mercados de carbono abren nuevas fuentes potenciales de ingresos; y el NEA dispone de una de las principales bases forestales del país.

La oportunidad existe. El desafío que planteará el seminario en Posadas será determinar qué necesita la Argentina para transformar esa ventaja forestal en una nueva etapa de inversiones, industrialización, exportaciones y empleo.

Compartí esta noticia !

Bosques, carbono y energía: el mapa productivo que AFoA mostrará en Misiones y Corrientes

Compartí esta noticia !

Genética forestal, manejo silvícola, proyectos de carbono, generación de energía renovable y procesamiento industrial serán algunos de los ejes que los participantes podrán conocer de manera inmersiva durante la segunda jornada del Seminario 80° Aniversario de AFoA. A través de recorridas técnicas por empresas y plantaciones de Misiones y Corrientes, el encuentro permitirá observar de primera mano cómo las grandes tendencias que marcarán el futuro del sector ya se están desarrollando en el territorio.

Después de una intensa jornada de análisis y debate sobre inversiones, competitividad, comercio internacional, infraestructura y mercados de carbono, el Seminario 80° Aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) trasladará la conversación al lugar donde todo ocurre: el territorio. El sábado 22 de agosto, los participantes recorrerán algunos de los proyectos forestales e industriales más representativos del país, combinando la reflexión estratégica con una experiencia técnica en campo. El evento está planteado como dos jornadas complementarias: una dedicada al análisis de los desafíos del sector y otra enfocada en conocer experiencias concretas de desarrollo productivo.

“La mejor manera de comprender hacia dónde va la actividad forestal es ver cómo esas transformaciones ya están ocurriendo. Queremos que quienes participen puedan conocer proyectos reales, conversar con sus protagonistas y recorrer empresas y establecimientos que hoy representan algunos de los desarrollos más importantes del sector en Argentina”, destacan desde AFoA.

Del mejoramiento genético al procesamiento industrial

Uno de los recorridos estará centrado en el manejo de Pinus sp., permitiendo conocer el trabajo que se realiza en materia de genética forestal, programas de mejoramiento, producción de semillas, plantaciones clonales, manejo silvícola y aprovechamiento forestal. Esto será en el campo Timbauva, de Bosques del Plata SA, en San Alonso, Virasoro.

La jornada continuará en una de las principales plantas industriales de la región – Acon Timber SAU, en la misma localidad – donde los asistentes podrán recorrer el proceso de transformación de la madera y conocer en detalle el funcionamiento de una industria que agrega valor a la producción forestal.

Del bosque a los proyectos de carbono y la energía renovable

El segundo recorrido estará orientado al manejo de Eucalyptus sp. y permitirá observar prácticas de implantación, mejoramiento genético y manejo productivo, además de conocer proyectos vinculados a los mercados de carbono y soluciones basadas en la naturaleza que estará en manos de GMF. La cita es en el campo El Porvenir, del Grupo Pomera, en Posadas.

La experiencia finalizará con la visita a las instalaciones de la empresa FRESA y CTSA, en San Alonso, Virasoro. Una planta de generación de energía a partir de biomasa forestal, donde los participantes podrán conocer cómo el aprovechamiento integral de los recursos forestales contribuye a la producción de energía renovable y a una bioeconomía de menor huella ambiental.

Mucho más que una visita técnica

Para AFoA, el objetivo de esta segunda jornada es que los participantes no solo escuchen a especialistas y referentes durante el seminario, sino que también puedan recorrer proyectos concretos donde las ideas debatidas cobran vida. La propuesta busca generar una experiencia inmersiva que conecte el análisis estratégico con la realidad productiva, permitiendo observar en campo los desafíos, las innovaciones y las oportunidades que hoy impulsan el desarrollo del sector forestal argentino. En ese sentido, las visitas técnicas complementan la agenda del seminario y ofrecen una mirada integral sobre una actividad que combina producción, innovación, sostenibilidad, agregado de valor y generación de empleo

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin