Javier Milei

Malvinas: Londres respalda a empresas y desafía las sanciones de Argentina

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La disputa por las Islas Malvinas sumó este martes una nueva dimensión económica y jurídica. El Gobierno del Reino Unido publicó una guía oficial dirigida a empresas y particulares vinculados con actividades comerciales en el archipiélago, en la que respaldó la explotación de recursos naturales y sostuvo que la Argentina no tiene jurisdicción para aplicar su legislación sobre las islas ni sobre quienes desarrollen negocios allí.

El documento, elaborado por el Foreign, Commonwealth & Development Office (FCDO) y el Departamento de Negocios y Comercio británico, constituye una respuesta directa al endurecimiento de las medidas impulsadas por la administración de Javier Milei. Londres reivindicó el derecho de los habitantes de las islas a regular su economía y desarrollar sus recursos naturales, incluidos los hidrocarburos.

El Reino Unido también reafirmó su posición sobre la soberanía y describió a las Malvinas como un territorio británico de ultramar. Desde esa perspectiva, sostuvo que el Gobierno de las islas es responsable de regular la actividad económica dentro del territorio y que las decisiones vinculadas con el desarrollo de hidrocarburos corresponden a las autoridades isleñas y a las empresas involucradas.

La guía adquiere relevancia porque no se limita a expresar una posición diplomática. Londres ofrece además respaldo concreto a las compañías que puedan recibir presiones de las autoridades argentinas. El Gobierno británico recomienda a las empresas obtener asesoramiento jurídico independiente y señala que está dispuesto a intervenir ante terceros países si una compañía, subsidiaria o proveedor enfrenta presiones por actividades que el Reino Unido considera legítimas.

La respuesta argentina: sanciones y nuevas denuncias

La ofensiva británica se produce después de que la Argentina avanzara con un esquema sancionatorio contra actores vinculados con la explotación de hidrocarburos en el área de las Malvinas. El 4 de septiembre, la Presidencia informó el inicio de procedimientos contra 45 personas y empresas por presuntas actividades vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina.

La estrategia del Gobierno nacional también incorporó modificaciones regulatorias. El Ejecutivo reglamentó la aplicación de la Ley 26.659 y estableció mecanismos para centralizar en la Cancillería los procedimientos vinculados con las actividades prohibidas por esa norma. Además, incorporó nuevas exigencias para empresas que pretendan operar bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) o participar del sector hidrocarburífero argentino.

La consecuencia económica buscada por Buenos Aires es ampliar el costo para las compañías que participen directa o indirectamente de proyectos vinculados con Malvinas. Según explicó el Gobierno, las empresas alcanzadas podrían quedar impedidas de acceder a determinados beneficios y oportunidades dentro del mercado argentino, entre ellos el RIGI y proyectos relacionados con Vaca Muerta.

La presión ya alcanzó al proyecto Sea Lion, uno de los principales desarrollos petroleros offshore vinculados con las islas. La Argentina intensificó las acciones judiciales contra compañías relacionadas con esa actividad, mientras algunas empresas internacionales se alejaron del proyecto. Reuters señaló que la disputa ya involucra a compañías como Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration y que el conflicto genera una tensión adicional entre los intereses hidrocarburíferos argentinos y las actividades autorizadas por las autoridades de las islas.

Dos jurisdicciones, una disputa económica

El nuevo capítulo muestra que la cuestión Malvinas está dejando de expresarse exclusivamente en el terreno diplomático. La disputa se trasladó hacia las licencias petroleras, las sanciones administrativas, el acceso a mercados, los incentivos fiscales y la responsabilidad jurídica de empresas que operan en el Atlántico Sur.

El punto de conflicto es precisamente la jurisdicción. La Argentina sostiene que las actividades desarrolladas en las islas y en los espacios marítimos correspondientes vulneran sus derechos soberanos y utiliza la legislación nacional para intentar desalentar la participación empresarial. El Reino Unido, por su parte, sostiene que la legislación argentina no puede aplicarse sobre el archipiélago ni alcanzar a las empresas que desarrollan allí actividades bajo las normas locales.

Londres también afirma que las medidas argentinas aplicadas en años anteriores no impidieron el crecimiento de la economía de las islas. Esa es una evaluación del Gobierno británico incluida en su propia guía y forma parte del argumento con el que busca ofrecer previsibilidad a las empresas interesadas en operar o prestar servicios allí.

Para Buenos Aires, en cambio, el objetivo declarado es utilizar herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales para impedir actividades que considera contrarias a sus derechos sobre el territorio y los recursos naturales. La Casa Rosada anticipó además que ampliará las denuncias contra compañías y particulares involucrados en esas actividades.

El resultado es una disputa que combina soberanía, recursos naturales y decisiones de inversión. Para las empresas petroleras y sus proveedores, el escenario incorpora un riesgo adicional: operar en Malvinas puede generar consecuencias regulatorias o comerciales en la Argentina, mientras que Londres ofrece respaldo frente a las medidas argentinas.

La cuestión central hacia adelante será hasta dónde llegará cada gobierno en la aplicación de sus respectivas herramientas. Mientras el Reino Unido busca garantizar continuidad a las actividades económicas desarrolladas bajo las normas de las islas, la Argentina intenta elevar el costo jurídico y económico de esas operaciones. El conflicto, por lo tanto, suma una nueva capa a una controversia de soberanía que permanece abierta y que ahora también se juega en el terreno de los hidrocarburos y las decisiones empresariales.

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Tucumán será la Capital simbólica de la Argentina cada 9 de Julio

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La ciudad de San Miguel de Tucumán fue declarada “Capital simbólica de la República Argentina” todos los 9 de julio, a partir de una ley sancionada por el Congreso y promulgada por el Gobierno nacional. La medida establece además que, en adelante, los actos centrales que organice la Nación para conmemorar el aniversario de la Declaración de la Independencia deberán realizarse en la capital tucumana.

La Ley 27.820 fue sancionada por el Congreso el 26 de agosto y promulgada por el Poder Ejecutivo mediante el Decreto 1006/2026, firmado el 14 de septiembre por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. La norma fue publicada este martes en el Boletín Oficial y fija un esquema permanente para la celebración nacional del 9 de Julio.

El concepto de “Capital simbólica” tiene un alcance específico. La ley no modifica la capital oficial de la República Argentina ni altera el régimen institucional del país. Establece, exclusivamente, que San Miguel de Tucumán asumirá esa condición cada 9 de julio y que allí deberán realizarse los actos centrales organizados por el Gobierno nacional para recordar la Declaración de la Independencia.

El cambio tiene, sin embargo, una dimensión política y federal significativa. Tucumán fue el escenario donde el Congreso de las Provincias Unidas declaró la independencia en 1816, por lo que la decisión busca vincular de manera permanente la celebración nacional con el lugar histórico en el que se produjo el hecho fundacional.

La medida también modifica la geografía habitual de las principales ceremonias oficiales. En lugar de concentrar necesariamente la conmemoración en Buenos Aires, la ley establece a Tucumán como sede de los actos centrales del 9 de Julio. De esta manera, una celebración que representa a todo el país tendrá una sede federal definida por ley.

El alcance social de la decisión dependerá, en buena medida, de cómo se transforme esa condición simbólica en una política de federalización efectiva. La presencia anual del Estado nacional en Tucumán puede generar una oportunidad para que la fecha no quede limitada a una ceremonia protocolar y pueda convertirse en una plataforma para visibilizar la historia, la cultura y las capacidades productivas del norte argentino.

Para la provincia, la designación supone además un reconocimiento institucional de su lugar en la construcción de la identidad nacional. La condición se repetirá cada año y no quedará sujeta a una decisión administrativa circunstancial sobre dónde realizar el acto oficial.

La norma es particularmente precisa en ese punto: los actos centrales que organice el Gobierno nacional para conmemorar el aniversario de la Declaración de la Independencia tendrán lugar “en lo sucesivo” en San Miguel de Tucumán. La decisión convierte así al 9 de Julio en una fecha con sede nacional permanente fuera de la Capital Federal.

La promulgación de la Ley 27.820 institucionaliza, de esta manera, una relación que hasta ahora era fundamentalmente histórica y simbólica. Tucumán no pasa a ser la capital del país, pero sí se convierte por ley en el centro de la celebración nacional de la Independencia cada 9 de Julio.

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Milei está entre los cinco presidentes con peor imagen de América Latina: 60,6% lo desaprueba

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Javier Milei permanece en la zona baja del ranking de presidentes latinoamericanos elaborado por CB Global Data. En la medición de septiembre de 2026, el mandatario argentino quedó 14° entre 18 dirigentes, con apenas 35,5% de imagen positiva frente a 60,6% de valoración negativa.

Hay, sin embargo, un pequeño movimiento favorable respecto de agosto. La imagen positiva de Milei había sido de 35,1% el mes pasado, por lo que avanzó 0,4 puntos porcentuales. La mejora no alcanza para sacarlo del grupo de los seis mandatarios peor evaluados de la región.

La composición interna de la encuesta argentina muestra una polarización todavía más marcada. Un 47,4% califica la imagen presidencial como “muy mala” y otro 13,2% como “mala”. Del otro lado, 26,3% la considera “muy buena” y 9,2%, “buena”. El restante 3,9% no sabe o no contesta.

La encuesta de CB Global Data para Argentina se realizó entre el 7 y el 11 de septiembre sobre 4.060 casos, con un margen de error informado de 1,5%.

La distancia con los mandatarios que encabezan el ranking es considerable. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ocupa el primer puesto con 69% de imagen positiva, seguida por Nayib Bukele, de El Salvador, con 66,2%.

El tercer puesto corresponde a Abelardo De la Espriella, de Colombia, con 53,6%, mientras que Keiko Fujimori, de Perú, aparece cuarta con 52,4% y Luis Abinader, de República Dominicana, quinto con 50,8%.

La medición deja una frontera bastante clara: solamente los primeros seis dirigentes tienen más aprobación que desaprobación. A partir del séptimo puesto, ocupado por Lula da Silva, el balance comienza a ser negativo.

El brasileño registra 48,5% de aprobación y 49,2% de rechazo. Daniel Noboa, de Ecuador, queda prácticamente empatado, con 47,4% y 47%, respectivamente. Santiago Peña, presidente de Paraguay y uno de los mandatarios de mayor interés para Misiones por la relación fronteriza y comercial, aparece noveno: 45,5% de imagen positiva contra 51,2% negativa.

Milei, quinto desde el fondo

Por debajo del presidente argentino aparecen solamente cuatro mandatarios. Daniel Ortega, de Nicaragua, registra 33,9% de aprobación; José Raúl Mulino, de Panamá, 32,1%; Delcy Rodríguez, de Venezuela, 28,8%; y Bernardo Arévalo, de Guatemala, cierra el ranking con 28,2%.

Milei queda además inmediatamente detrás del uruguayo Yamandú Orsi, que alcanza 37,7% de valoración positiva y 59,1% negativa. La diferencia entre ambos es de apenas 2,2 puntos de aprobación.

El ranking también permite observar los movimientos respecto de la medición anterior. Luis Abinader protagonizó la mayor mejora del mes, al pasar de 48,1% a 50,8%, una suba de 2,7 puntos.

En sentido contrario, Rodrigo Paz, de Bolivia, sufrió el retroceso más fuerte: perdió 8,9 puntos, desde el 50,5% registrado anteriormente hasta 41,6% en septiembre. CB Global Data destaca ambos movimientos en su resumen ejecutivo.

El dato argentino muestra así dos movimientos simultáneos: Milei recuperó cuatro décimas en septiembre, pero seis de cada diez consultados mantienen una valoración negativa de su figura. Con 35,5% de aprobación, continúa lejos de la mitad de la tabla regional y a 33,5 puntos de Sheinbaum, la dirigente que encabeza la medición.

La ficha técnica general de CB Global Data indica que el relevamiento abarcó población mayor de 18 años en 18 países, mediante metodología CAWI, con muestras nacionales de entre 3.225 y 4.271 casos, márgenes de error de entre 1,5% y 1,7% y un nivel de confianza declarado del 95%. El trabajo de campo se desarrolló entre el 7 y el 11 de septiembre.

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Trump alertó que otro conflicto entre la Argentina y Reino Unido sería un “potencial desastre”

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Donald Trump volvió a colocar a las Islas Malvinas en el centro de la agenda internacional. Durante su visita oficial a Irlanda, el presidente de Estados Unidos aseguró que está dispuesto a intervenir entre la Argentina y el Reino Unido ante lo que calificó como un “potencial desastre”, apenas semanas después de haber deslizado que Washington podría reconsiderar su posición histórica frente a la disputa de soberanía.

Las declaraciones adquieren especial relevancia por el contexto. La Argentina endureció en las últimas semanas su posición frente a las actividades británicas en el Atlántico Sur, mientras avanza el proyecto petrolero Sea Lion, una inversión offshore que proyecta comenzar a producir crudo en 2028.

Trump habló durante una conferencia de prensa junto al primer ministro irlandés, Micheál Martin, y volvió sobre un asunto que ya había mencionado públicamente a fines de agosto y comienzos de septiembre.

“Las Islas Malvinas… acá vamos de nuevo”, introdujo el mandatario estadounidense ante una consulta de GB News. Luego puso el foco en la distancia entre el Reino Unido y el archipiélago y en los problemas internos que atraviesa Londres.

“Son muy interesantes. El Reino Unido tiene algunos problemas con la inmigración, con la energía, así que no lo sé. No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Están muy lejos”, señaló.

Pero la definición políticamente más significativa llegó después.

“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, sostuvo Trump, para luego agregar que actualmente “hay dos países que no están contentos con la situación en las Malvinas”.

La frase introduce un elemento novedoso en una controversia diplomática de larga duración: la posibilidad de que el presidente estadounidense intente asumir algún tipo de papel de mediación entre Buenos Aires y Londres.

Un cambio en el discurso de Washington

No se trata de una declaración aislada. A fines de agosto, Trump ya había afirmado públicamente que no descartaba revisar la posición estadounidense respecto de las Malvinas.

Estados Unidos reconoce la administración británica de facto sobre las islas, pero históricamente ha evitado pronunciarse sobre la cuestión de fondo de la soberanía, que la Argentina reclama y que constituye uno de los principales puntos de conflicto bilateral con el Reino Unido.

La posición de Trump comenzó a generar interrogantes después de que medios británicos señalaran que Washington podría utilizar el tema dentro de una negociación más amplia con Londres, particularmente vinculada con las exigencias estadounidenses para incrementar el gasto en defensa.

Días después, el propio presidente norteamericano volvió sobre Malvinas, destacó la enorme distancia existente entre las islas y Gran Bretaña y recordó la guerra de 1982.

Ahora fue un paso más allá: ya no habló solamente de revisar una posición diplomática, sino que se ofreció explícitamente a intervenir.

Milei endureció la política argentina sobre Malvinas

Las declaraciones se producen además después del giro adoptado por el gobierno de Javier Milei, que anunció una serie de medidas destinadas a reforzar el reclamo argentino y elevar los costos para las empresas involucradas en actividades hidrocarburíferas sin autorización nacional en el área de Malvinas.

Entre las medidas anunciadas aparecen sanciones contra compañías petroleras que operen en torno al archipiélago, el fortalecimiento de la infraestructura estratégica en Tierra del Fuego y modificaciones al régimen legal destinado a penalizar a empresas que desarrollen actividades hidrocarburíferas sin autorización argentina.

El eje económico detrás de esta escalada tiene nombre propio: Sea Lion.

El proyecto offshore se convirtió en uno de los mayores focos de tensión alrededor de Malvinas porque supone avanzar hacia la explotación comercial de importantes reservas de hidrocarburos en aguas cuya soberanía es reclamada por la Argentina.

Sea Lion: petróleo y geopolítica en el Atlántico Sur

Sea Lion está controlado por Navitas Petroleum, que posee el 65% de las licencias y opera el proyecto, y Rockhopper Exploration, que mantiene el 35% restante.

Navitas ingresó al proyecto en 2022, cuando adquirió la participación que estaba en manos de Harbour Energy y asumió la operación del área.

El desarrollo dio un paso decisivo en diciembre de 2025, cuando las compañías adoptaron la decisión final de inversión para avanzar con una primera etapa estimada en alrededor de US$1.800 millones.

Los planes empresariales contemplan comenzar la producción durante el primer trimestre de 2028.

Ese calendario convierte la disputa por Malvinas en algo que excede cada vez más la discusión diplomática tradicional. Petróleo, inversiones, seguridad, rutas marítimas y proyección estratégica sobre el Atlántico Sur vuelven a entrecruzarse alrededor del archipiélago.

Y es precisamente en ese escenario donde aparecen ahora las declaraciones de Trump.

De Malvinas a una Irlanda unificada

El presidente estadounidense también generó impacto político durante su paso por Dublín al pronunciarse sobre otra controversia histórica vinculada con el Reino Unido: la eventual reunificación de Irlanda.

Trump aseguró que le “encantaría” ver una Irlanda unificada y consideró que ese proceso podría ocurrir eventualmente.

“No quiero causar ningún problema, pero les diré que me encantaría verlo unificado. Tengo amigos en ambos lados, gente estupenda. Creo que sería un gran logro para todos si eso sucediera. Tarde o temprano ocurrirá”, afirmó.

Una eventual reunificación implicaría la incorporación de Irlanda del Norte, actualmente integrante del Reino Unido, a la República de Irlanda.

La declaración fue particularmente sensible por haber sido pronunciada junto al primer ministro irlandés y por tocar uno de los asuntos políticos y territoriales más delicados de la historia reciente británica.

Trump también mantuvo conversaciones con la presidenta irlandesa, Catherine Connolly, durante una visita que combina agenda política, encuentros empresariales y actividades vinculadas con el golf.

Sin embargo, para la Argentina, el dato central quedó lejos de Irlanda: por tercera vez en pocas semanas, el presidente de Estados Unidos habló públicamente sobre Malvinas y esta vez avanzó un casillero más, al plantearse como posible mediador entre Buenos Aires y Londres.

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Arrúa y Ruiz participaron de un encuentro federal con Quintela

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La discusión sobre el federalismo y la construcción de una alternativa política de cara a 2027 reunió en Buenos Aires a integrantes de la Liga de Intendentes con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. Del encuentro participaron también los diputados misioneros Alberto Arrúa y Yamila Ruiz, quienes llevaron al debate la mirada del Norte argentino sobre el escenario económico.

La reunión tuvo lugar en la Quinta de San Vicente y se desarrolló bajo una consigna que marca el horizonte político del espacio: “Federalismo y una alternativa para 2027”. El planteo coloca en el centro la relación entre las provincias y el Gobierno nacional, en un contexto de fuertes discusiones sobre el impacto territorial de las decisiones económicas de la administración de Javier Milei.

Arrúa, uno de los referentes misioneros presentes en el encuentro, expresó su preocupación por la situación económica y por sus efectos sobre las economías regionales y las familias. “Estamos muy preocupados por la crisis que están provocando las medidas económicas de Javier Milei, está destruyendo a las economías regionales y cada hogar de la Argentina”, sostuvo el legislador.

La presencia de Arrúa y Ruiz incorpora a Misiones a una conversación política que busca ampliar su dimensión federal. Para la provincia, el debate sobre las economías regionales tiene una importancia particular, dado el peso de las actividades productivas y de los mercados de frontera en su estructura económica.

El encuentro con Quintela se inscribe así en una etapa de reacomodamiento político en la que distintos sectores comienzan a discutir alternativas para el escenario de 2027. La referencia al federalismo funciona como eje común para dirigentes provinciales que buscan poner en agenda el impacto diferencial que tienen las políticas nacionales sobre los territorios.

Para Misiones, la participación de sus representantes permite además incorporar al debate la perspectiva de una provincia del NEA, donde la distancia de los principales centros de consumo y producción, la estructura de costos y la dinámica fronteriza agregan particularidades al escenario económico.

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