Javier Milei

Milei avanza sobre el financiamiento sindical y abre un nuevo frente con la CGT

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La ofensiva del Gobierno nacional sobre el esquema de relaciones laborales sumó un nuevo capítulo con potencial impacto político y económico. A través de la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral, la administración de Javier Milei avanzó sobre uno de los pilares históricos del poder sindical: el financiamiento derivado de los convenios colectivos de trabajo. La medida amenaza con reducir significativamente los ingresos de los gremios y expone las dificultades de la CGT para articular una respuesta unificada frente a una estrategia oficial que apunta directamente a las estructuras de poder sindical.

La decisión del Ejecutivo introduce cambios profundos en el sistema de aportes y contribuciones que durante décadas constituyeron una fuente central de recursos para sindicatos, institutos de capacitación, mutuales y entidades vinculadas al movimiento obrero. El nuevo marco fija un tope del 2% sobre las retenciones salariales destinadas a aportes convencionales y, además, elimina la continuidad automática de numerosos mecanismos de financiamiento que permanecían vigentes aun cuando los convenios colectivos hubieran vencido.

La medida llega en un contexto de debilitamiento progresivo del sindicalismo tradicional. La caída del empleo formal, la reducción de la afiliación gremial y la creciente fragmentación del mercado laboral ya venían erosionando la capacidad financiera de muchas organizaciones. Ahora, la reglamentación acelera ese proceso al obligar a sindicatos y cámaras empresarias a renegociar acuerdos que durante años funcionaron como una fuente estable de ingresos.

El núcleo de la disputa se encuentra en la reinterpretación del principio de ultraactividad. Históricamente, los convenios colectivos continuaban aplicándose una vez vencidos hasta la firma de un nuevo acuerdo. La reforma impulsada por el Gobierno mantiene la vigencia de las cláusulas normativas que protegen derechos de los trabajadores, pero limita la continuidad de las cláusulas obligacionales, es decir, aquellas vinculadas a aportes económicos, fondos sectoriales y mecanismos de financiamiento institucional.

En términos prácticos, numerosos recursos que hoy reciben los sindicatos podrían desaparecer si no son ratificados en nuevas negociaciones paritarias. Aportes solidarios de trabajadores no afiliados, contribuciones empresariales, fondos de capacitación, institutos de formación y diversas estructuras creadas al amparo de los convenios colectivos quedarán sujetas a revisión.

La Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero y bajo la órbita política de Federico Sturzenegger, comenzó además a notificar formalmente a sindicatos y cámaras empresarias para que inicien procesos de renegociación colectiva. La decisión se sustenta en el artículo 137 de la Ley 27.802 y en el Decreto 407/2026, que reglamenta los mecanismos para actualizar o ratificar convenios vencidos.

Detrás de la discusión jurídica se esconde una batalla política de mayor profundidad. El Gobierno busca debilitar estructuras corporativas que considera parte del entramado de privilegios construido durante décadas, mientras procura presentar la reforma como una medida favorable para los trabajadores, argumentando que reduce cargas que terminaban financiando aparatos sindicales antes que beneficios directos para los asalariados.

La estrategia coloca a la CGT en una situación incómoda. A diferencia de otros conflictos recientes, el impacto de estas modificaciones no recae directamente sobre salarios o condiciones laborales, sino sobre los ingresos de las propias organizaciones sindicales. Esa característica dificulta la construcción de un discurso capaz de movilizar a las bases y explica, en parte, la cautela que exhiben los principales dirigentes cegetistas.

El impacto económico podría ser significativo. Diversas estimaciones del sector sindical sostienen que los cambios afectarían recursos que históricamente representaron cientos de millones de dólares anuales para el conjunto de las organizaciones gremiales. La reducción de esos ingresos no solo compromete estructuras administrativas y programas de asistencia, sino también la capacidad política de los sindicatos para sostener su influencia en la negociación colectiva y en la vida pública.

En este escenario, la reforma laboral deja de ser únicamente una discusión técnica sobre convenios y aportes. Se convierte en una pieza central de la disputa por el poder entre el Gobierno libertario y las organizaciones sindicales. La diferencia respecto de otros enfrentamientos históricos es que esta vez la confrontación no se libra en las calles ni en las paritarias, sino en la arquitectura financiera que sostiene al movimiento obrero organizado.

Con la reglamentación ya en marcha y las primeras notificaciones enviadas, el Ejecutivo parece decidido a avanzar sobre una de las últimas grandes cajas de poder corporativo de la Argentina. La incógnita es si la CGT encontrará una estrategia para resistir el avance o si la transformación del sistema sindical terminará consolidándose como una de las reformas estructurales más profundas de la era Milei.

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Diputados: el oficialismo desactiva la ofensiva por Adorni y avanza con el “Súper RIGI” y los acuerdos con holdouts

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La estrategia parlamentaria de La Libertad Avanza volvió a exhibir una característica que se consolidó desde el inicio de la gestión de Javier Milei: la capacidad de construir mayorías circunstanciales con sectores dialoguistas para evitar derrotas políticas y, al mismo tiempo, avanzar con su propia agenda legislativa. En las últimas horas, el oficialismo logró neutralizar la sesión impulsada por la oposición para avanzar con iniciativas vinculadas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y despejó el escenario para sesionar este miércoles con proyectos considerados prioritarios para la Casa Rosada.

La maniobra se articuló mediante una combinación de decisiones reglamentarias y negociaciones políticas con bloques aliados. La primera señal fue la oficialización de la sesión solicitada por la oposición para este martes 23, cuyo objetivo era impulsar mecanismos parlamentarios relacionados con la situación patrimonial de Adorni. Sin embargo, casi en simultáneo, el oficialismo movió una pieza clave: convocó a la Comisión de Asuntos Constitucionales para el próximo martes 30 con el objetivo de comenzar el tratamiento formal de todos los expedientes vinculados a ese tema.

La decisión alteró el tablero político. La oposición apostaba a utilizar la sesión para emplazar a la comisión y forzar el tratamiento de los proyectos. Con la convocatoria ya formalizada, ese argumento perdió fuerza y redujo considerablemente las posibilidades de construir una mayoría amplia. Sectores dialoguistas de la UCR y del PRO, que venían acompañando algunos planteos opositores, dejaron trascender que no acompañarían una estrategia de emplazamiento cuando la comisión ya tiene fecha de reunión establecida.

Detrás de esta resolución hubo un intenso trabajo de negociación desarrollado durante todo el fin de semana entre referentes libertarios y legisladores aliados. El objetivo no era solamente evitar una derrota este martes, sino también garantizar condiciones políticas para que la Cámara de Diputados pueda sesionar el miércoles sin sobresaltos ni intentos de alterar el temario oficial.

Desde el oficialismo consideran que la convocatoria a la Comisión de Asuntos Constitucionales permite descomprimir tensiones con los bloques dialoguistas y ganar tiempo político. Además, la discusión sobre Adorni ingresará en un proceso legislativo ordinario, con reuniones informativas y etapas previas a cualquier dictamen, alejando la posibilidad de una resolución acelerada.

Con ese frente parcialmente controlado, La Libertad Avanza concentrará sus esfuerzos en la sesión convocada para este miércoles al mediodía. Allí buscará avanzar con una agenda que combina política exterior, financiamiento y promoción de inversiones.

Entre los proyectos centrales figuran los acuerdos de conciliación con los fondos Bainbridge Ltd y Attestor Value Master Fund, considerados estratégicos para cerrar litigios pendientes vinculados a la deuda argentina y normalizar compromisos financieros heredados de procesos anteriores. Para el Ministerio de Economía, estos entendimientos representan un paso adicional en la estrategia de recuperación del crédito internacional y fortalecimiento de la confianza de los mercados.

El otro gran eje será la discusión del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido informalmente como “Súper RIGI”. La iniciativa apunta a ampliar y profundizar los beneficios previstos en el esquema original aprobado el año pasado, buscando atraer inversiones de gran escala en sectores considerados estratégicos para la transformación productiva del país.

La secuencia legislativa deja en evidencia una dinámica que se repite en el Congreso desde el inicio de la administración libertaria. Aunque La Libertad Avanza continúa lejos de contar con mayorías propias, ha logrado convertir su debilidad numérica en una capacidad de negociación que le permite bloquear iniciativas adversas y, simultáneamente, construir consensos mínimos para avanzar en los proyectos que considera prioritarios.

La disputa por el caso Adorni, lejos de cerrarse, ingresará ahora en una etapa de discusión institucional dentro de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Pero, mientras tanto, el oficialismo consiguió su objetivo inmediato: evitar que la oposición monopolice la agenda parlamentaria y recuperar la iniciativa política en una semana clave para el Gobierno.

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La confianza en el Gobierno rebotó en junio, pero acumula una caída de 16,1% en el año

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El Gobierno de Javier Milei logró en junio cortar una racha de cinco meses consecutivos de deterioro en la confianza pública. Según el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, el indicador alcanzó los 2,07 puntos sobre una escala de 0 a 5, con una mejora mensual de 3,9%.

El rebote, sin embargo, no alcanza para revertir la tendencia de fondo. En términos interanuales, el índice cae 11,4%. Además, desde el cierre de 2025 acumula una baja de 16,1%. Es decir: junio marca una recuperación política de corto plazo, pero todavía dentro de un ciclo descendente.

La serie de 2026 muestra con claridad ese desgaste. El ICG cayó 2,8% en enero, 0,6% en febrero, 3,5% en marzo, 12,1% en abril y 1,6% en mayo. Junio fue el primer mes positivo del año.

Un rebote después del golpe

El dato de junio tiene una doble lectura. Por un lado, rompe la inercia negativa que venía erosionando la confianza en el Gobierno. Por otro, lo hace desde un piso más bajo, luego de la fuerte caída registrada en abril, que fue el peor movimiento mensual del año.

El promedio de la gestión Milei se ubica ahora en 2,40 puntos, su registro más bajo desde el inicio del mandato. Aun así, el nivel promedio continúa por encima del que tuvo Alberto Fernández en el mismo tramo de gestión, aunque por debajo del registro equivalente de Mauricio Macri.

En la comparación histórica que realiza la Di Tella, el ICG de Milei se mantiene en niveles relativamente altos. En el mes 30 de gestión, los 2,07 puntos actuales quedan apenas por encima del valor que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato, con 2,04 puntos. La diferencia es de 1,3%.

La comparación con Néstor Kirchner es menos favorable para el oficialismo actual. En el mismo tramo de gobierno, Kirchner registraba 2,42 puntos, un nivel 14,6% superior al de Milei. En cambio, el dato de junio de 2026 supera ampliamente los registros equivalentes de Cristina Kirchner II, Cristina Kirchner I y Alberto Fernández.

La mejora se explica por eficiencia, capacidad e interés general

Tres de los cinco componentes del índice mejoraron en junio. El salto más fuerte se dio en eficiencia, que subió 12,8% y llegó a 2,12 puntos. Es el componente con mayor recuperación mensual y uno de los datos más relevantes del informe, porque mide la percepción sobre la capacidad operativa del Gobierno.

También mejoró la percepción sobre capacidad, que alcanzó 2,46 puntos, con una suba de 4,3%. Ese valor iguala al componente honestidad, que permaneció sin cambios frente a mayo.

La preocupación por el interés general también avanzó, aunque desde niveles bajos: llegó a 1,63 puntos, con una mejora de 3,8%. En cambio, la evaluación general del Gobierno quedó prácticamente estable, con una leve baja de 0,5%, hasta 1,68 puntos.

El dato político es claro: la recuperación mensual no provino de una mejora homogénea de la imagen gubernamental, sino de dimensiones específicas. La sociedad percibió algo más de eficiencia y capacidad, pero la evaluación global del Gobierno no acompañó con igual fuerza.

Persisten las brechas sociales

La confianza sigue mostrando diferencias relevantes por género, edad, zona geográfica, educación y expectativas económicas.

Entre los hombres, el ICG llegó a 2,37 puntos. Entre las mujeres, a 1,70. La brecha se mantuvo en 0,68 puntos, en línea con mayo. El informe muestra que ambos segmentos mejoraron, pero la distancia entre géneros no se achicó.

Por edad, el mayor nivel de confianza aparece ahora entre los mayores de 50 años, con 2,23 puntos. El grupo de 18 a 29 años quedó muy cerca, con 2,18. El segmento más crítico sigue siendo el de 30 a 49 años, con 1,76 puntos.

En términos geográficos, el interior volvió a ser el territorio más favorable para el Gobierno, con 2,19 puntos. La Ciudad de Buenos Aires marcó 2,03 y el Gran Buenos Aires, pese a una fuerte mejora mensual de 11,1%, quedó en 1,83 puntos.

Educación y economía: las claves del rebote

Por nivel educativo, el mayor apoyo se observa entre quienes tienen estudios terciarios o universitarios, con 2,20 puntos. Le siguen quienes completaron el secundario, con 1,90. El mayor aumento mensual se dio entre las personas con educación primaria, donde el índice saltó 42,5% y llegó a 1,72 puntos.

Las expectativas económicas vuelven a ser el principal ordenador de la confianza política. Entre quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año, el ICG se mantiene muy alto, en 4,08 puntos, pese a una baja mensual de 2,2%.

Entre quienes esperan que la economía se mantenga igual, el índice subió con fuerza hasta 2,45 puntos. En cambio, entre quienes creen que la situación empeorará, la confianza permanece hundida en 0,37 puntos.

Ese dato confirma que la confianza en el Gobierno está fuertemente atada a la expectativa económica futura. El oficialismo conserva un núcleo muy sólido entre los optimistas, pero prácticamente no logra penetrar entre quienes anticipan un deterioro.

Seguridad: un cambio llamativo

Uno de los datos más particulares del informe aparece en el capítulo de víctimas de delitos. A diferencia de meses anteriores, el ICG fue levemente mayor entre quienes declararon haber sido víctimas de delitos, ellos o sus familias, durante los últimos doce meses.

Ese segmento marcó 2,10 puntos, con una suba de 14,6%. Entre quienes no reportaron haber sido víctimas, el índice fue de 2,07, con una mejora de 1,6%. La Di Tella señala que con este movimiento se elimina la brecha que se venía observando en meses anteriores.

Un alivio, no un cambio de tendencia

El informe deja una conclusión prudente. Junio fue un buen mes para la confianza oficial, porque el índice volvió a subir después de cinco caídas consecutivas. Pero el rebote no borra el deterioro acumulado.

El Gobierno conserva un nivel de confianza competitivo en la comparación histórica, especialmente frente a Alberto Fernández y las dos presidencias de Cristina Kirchner. También logra sostenerse muy cerca del registro de Mauricio Macri en el mismo tramo de gestión.

Pero la trayectoria reciente muestra desgaste. El promedio de la gestión Milei cayó a su nivel más bajo y el índice acumula una baja de 16,1% en lo que va del año. La confianza ya no está en zona de expansión: está en fase de resistencia.

La señal política de junio es que todavía hay margen para recomponer expectativas. La señal de fondo es que ese margen depende, cada vez más, de que la percepción de eficiencia se traduzca en resultados visibles para una sociedad que sigue evaluando al Gobierno, sobre todo, por el futuro económico que promete.

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Fabián Fernández ocupará el cargo dejado por Javier Lanari

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En un movimiento que busca reforzar la arquitectura comunicacional del Gobierno nacional en una etapa que la administración libertaria considera clave para consolidar su programa económico, el presidente Javier Milei designó a Fabián Fernández como nuevo secretario de Comunicación y Prensa de la Nación.

La decisión se produce en un contexto en el que el oficialismo intenta pasar de una etapa centrada en el ajuste, la estabilización macroeconómica y la reducción de la inflación hacia una narrativa orientada al crecimiento, la inversión y la expansión de la actividad económica. En ese marco, la comunicación aparece como una herramienta estratégica para sostener la construcción política de una gestión que busca consolidar resultados y ampliar consensos.

Fernández llega al cargo con experiencia en comunicación institucional, relaciones públicas y gestión de prensa. Durante más de una década participó en distintos equipos de trabajo vinculados al sector público y privado, mientras que desde 2023 estuvo al frente del área de prensa, medios y comunicación institucional de YPF, una de las compañías más relevantes del país y protagonista central del proceso de expansión energética que impulsa el Gobierno.

Su desembarco en la Casa Rosada también refleja una búsqueda de profesionalización de la comunicación oficial en momentos en que la gestión nacional procura consolidar un relato asociado a la recuperación económica y al fortalecimiento de la inversión privada.

Desde el Gobierno señalaron que Fernández trabajará de manera coordinada con el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien asumió recientemente la responsabilidad de la comunicación política cotidiana del Ejecutivo. La articulación entre ambos funcionarios será clave para ordenar los mensajes de una administración que enfrenta el desafío de comunicar una nueva fase de gestión tras más de dos años de profundas transformaciones económicas e institucionales.

La incorporación del exresponsable de comunicación de YPF se interpreta además como una señal de continuidad en la estrategia oficial de sumar perfiles técnicos y especializados en áreas consideradas sensibles para la consolidación del proyecto político libertario.

En el entorno presidencial sostienen que la Argentina atraviesa una etapa distinta a la de los primeros meses de gobierno, caracterizada por la estabilización de variables macroeconómicas, una recuperación gradual de la inversión y mejores perspectivas de crecimiento. Bajo esa lógica, la comunicación deja de estar enfocada exclusivamente en explicar medidas de emergencia para pasar a transmitir los resultados y objetivos de largo plazo del modelo económico.

La llegada de Fernández ocurre en un momento donde el Gobierno busca fortalecer su presencia institucional, ampliar su capacidad de interlocución con distintos sectores y consolidar una narrativa que acompañe la transición desde la estabilización hacia una fase de expansión económica. En esa estrategia, la Secretaría de Comunicación y Prensa adquiere un rol central como puente entre la gestión, los medios y la sociedad.

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APAM pidió la renuncia del presidente del INYM

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La crisis que atraviesa la cadena yerbatera sumó un nuevo capítulo institucional. La Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) solicitó formalmente la renuncia del presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Correa, al considerar que su gestión no representa los intereses de los distintos eslabones de la actividad y que el organismo perdió capacidad de respuesta en el contexto de la desregulación del mercado.

La nota, enviada el 21 de junio, sostiene que desde la llegada de Correa a la presidencia del Instituto se profundizaron los problemas que afectan a productores, tareferos, cooperativas, secaderos y pequeñas y medianas industrias. Para la entidad, la conducción actual no solo fracasó en la defensa del sector, sino que además debilitó el funcionamiento institucional del organismo en un momento considerado crítico para la economía yerbatera.

Entre los principales cuestionamientos figura el derrumbe del precio de la materia prima. APAM afirma que actualmente la hoja verde se comercializa, en muchos casos, en torno a los 200 pesos por kilo, con modalidades de pago mediante cheques diferidos a 90 e incluso 180 días, una situación que, según la organización, compromete seriamente la sustentabilidad económica de los productores primarios.

La entidad también advirtió sobre el deterioro de los indicadores productivos y comerciales. Citando estadísticas del propio INYM, recordó que la cosecha de hoja verde cayó un 43% en apenas dos años de desregulación. Mientras entre enero y abril de 2024 se habían cosechado más de 268 millones de kilos, en el mismo período de 2026 la producción descendió hasta 151,9 millones de kilos.

A esa retracción productiva se suma una disminución del consumo interno. Según los datos mencionados por APAM, durante los primeros meses de 2026 las ventas en el mercado doméstico alcanzaron 40,6 millones de kilos, frente a los 43,1 millones registrados en igual período del año anterior, lo que representa una caída del 5,5% y el nivel más bajo de los últimos cinco años.

Cuestionamientos a la gestión del INYM

Más allá de la situación económica, APAM apunta directamente al funcionamiento institucional del Instituto. La organización sostiene que durante la gestión de Correa se redujo la actividad del organismo “a su mínima expresión” mediante el despido de 21 trabajadores especializados y el desmantelamiento de áreas consideradas estratégicas, como el Área Técnica, Registros y Fiscalización.

Asimismo, cuestiona la reducción de la actividad de las comisiones internas y del Directorio, al considerar que ello limitó los espacios de debate y construcción de consensos en un contexto donde el sector demanda respuestas frente a la desregulación del mercado, el incremento de los costos productivos y la pérdida de rentabilidad.

La entidad también formuló críticas sobre decisiones administrativas adoptadas por la conducción del organismo. En ese sentido, cuestionó la incorporación de Samuel Miño, excandidato a concejal por La Libertad Avanza, al frente del Área Técnica, señalando que el nombramiento se habría realizado sin informar previamente al Directorio y sin respetar los procedimientos institucionales habituales.

En la misma línea, APAM también objetó la designación de un secretario privado para la Presidencia cuando el organismo ya cuenta con una estructura administrativa destinada a cumplir esas funciones, además de expresar reparos sobre la organización del área de Recursos Humanos.

La polémica por la posible incorporación de la Ilex dumosa

Otro de los puntos centrales del planteo se vincula con las versiones periodísticas que señalaron la posibilidad de avanzar en una modificación normativa que habilite la incorporación de otras especies vegetales dentro de la denominación comercial de yerba mate.

APAM cuestionó que Rodrigo Correa no haya desmentido públicamente esas versiones y manifestó preocupación por la eventual posibilidad de equiparar la Ilex dumosa con la Ilex paraguariensis, especie que históricamente define la producción tradicional de yerba mate.

Para la organización, una eventual modificación de esas características implicaría un cambio estructural para toda la cadena productiva. Sostiene que incorporar otras especies bajo la misma denominación comercial podría afectar la identidad del producto, debilitar su posicionamiento como alimento funcional y erosionar uno de los principales atributos diferenciales que la yerba mate argentina logró construir tanto en el mercado interno como en el exterior.

La presentación de APAM eleva la presión política sobre la conducción del INYM en un escenario donde la desregulación impulsada por el Gobierno nacional continúa generando fuertes tensiones entre los distintos actores de la cadena yerbatera. El reclamo también refleja el creciente debate sobre el rol que debe cumplir el Instituto en un mercado sin facultades para fijar precios, pero que sigue siendo considerado por productores y cooperativas como una herramienta clave para sostener la competitividad y la identidad de una de las principales economías regionales de Misiones y Corrientes.

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