JORGE BRITO

Wonderful postales de la selva

Compartí esta noticia !

Si algún turista desprevenido observó las redes sociales durante los últimos días en Misiones, pudo haberse llevado impresiones erróneas. Los recortes de las publicaciones pueden inducir a entusiasmos y frustraciones exacerbadas. Lo sabe hasta el propio Mark Zuckerberg, quien tuvo que pagar 17 mil millones de dólares para frenar una investigación en Estados Unidos que lo acusa de diseñar intencionalmente sus plataformas para generar adicción en los usuarios.

En las últimas horas, cientos de reels y fotos en redes sociales describieron pequeños trozos de la superficie política y económica que se estaba discutiendo en Misiones. Por unos días, Puerto Iguazú fue nuevamente el epicentro de la política y la economía de la Argentina, en momentos en los que resurgió el interés del Gobierno por la soberanía de Malvinas. 

La ciudad de las Cataratas acogió a la 47 Convención de Ejecutivos de Finanzas de la Argentina, con la presencia de CEOS y CFOs de las empresas líderes de la Argentina, con un disparador: “De la estabilidad al crecimiento”. Se dijo mucho en las exposiciones, pero lo más rico sucedió fuera de los escenarios. 

Pese al escenario amistoso, para quienes siguieron con atención las distintas exposiciones, quedó flotando la idea de que la estabilidad es necesaria, pero no alcanza para garantizar el crecimiento. Algunos se preguntaron incluso si la economía argentina atraviesa hoy una relativa estabilidad, cuando hay vastos sectores en los que persiste el rojo que contrasta con el verde de la energía, la minería y algunos sectores exportadores. 

La expectativa estuvo puesta en las presencias del ministro de Economía, Luis Caputo, del de Desregulación, Federico Sturzenegger. Ambos en sus presentaciones intentaron despejar cualquier duda y redoblaron la apuesta para convencer a un auditorio casi convencido. Sin embargo, Caputo admitió que hay “distintas velocidades” en la economía, aunque las definió “como una consecuencia natural de la reasignación de recursos que impulsa el programa económico”.

La estrategia oficial, explicó, consiste en estabilizar primero la macroeconomía y permitir después que el mercado determine la asignación de recursos. “Es un proceso. Estamos reconstruyendo el país y esto es parte de la reconstrucción”, afirmó. Esta vez el ministro de Economía no puso fechas a la concreción de los resultados, aunque prometió bajar “más impuestos” en 2027 si se logra la reelección. 

También disertaron la senadora Patricia Bullrich, el canciller Pablo Quirno y, finalmente, el propio Javier Milei, quien cerró el encuentro en lo que fue su primera visita presidencial a Misiones, en la que fue recibido con los honores de una protesta de productores yerbateros, muchos de los cuales hace apenas tres años celebraron su victoria motosierra en mano.

El viernes lo esperaron al costado de la ruta, pero no hubo ni un amague de escuchar sus planteos (apenas pudieron entregar una nota a la secretaria de Presidencia y a los diputados libertarios Samantha Steckler, Walter Baez y Osvaldo Manzoni). Sturzenegger se encargó de enterrar cualquier atisbo de comprensión:  “Me parece que tenemos un sector yerbatero que está con récord de producción, está con récord de exportaciones. Definitivamente, el futuro de la industria es la expansión del mercado de exportación, que es infinito”, sostuvo.

“No hay ningún motivo por el cual la industria yerbatera le pueda vender yerba al 96 por ciento de las familias argentinas y no pueda hacer lo mismo en todo el resto del mundo con el producto espectacular que tiene”, afirmó.

“Tenemos que poner el foco en ese crecimiento y no necesariamente en cobrarle a los argentinos un precio que la yerba no tiene”.

Economis le planteó al ministro que el reclamo era de productores y no de la industria, a la que sí le va razonablemente mejor desde la desregulación del mercado. Sturzenegger sostuvo la lógica de mercado. “Todas las industrias tienen sus distintos eslabones y sus distintos participantes y eso genera un precio, que es el que está en el mercado”, respondió.

“Nosotros vamos a estar siempre codo a codo para ayudar a la industria, desarrollar la industria de exportación. Estamos desarrollando muchísimos nuevos mercados y me parece que el foco está ahí”, aseguró.

Seguramente Sturzenegger no prestó atención a la exposición de Raúl Karaben, socio de la cooperativa Piporé y el único empresario misionero que expuso ante el IAEF. 

Karaben no se refugió en el costado exitoso del negocio exitoso de la cooperativa, que lleva la yerba incluso a las Islas Malvinas. Cuando describió la situación interna, eligió una definición sincera: “El precio está para el tujes”. Según el empresario, el productor percibe apenas un tercio de lo que cobraba cuatro años atrás y esos ingresos “no le alcanzan para lo más mínimo”.

El ajuste, advirtió, recae primero sobre el eslabón más débil. “Pierde el más chiquito”. Son cerca de 12.000 productores y son ellos, especialmente los de menor escala, quienes atraviesan el momento más crítico. Pero el impacto alcanza finalmente a toda la cadena. “Estamos mal porque la yerba está mal. El mal precio es para todos”, resumió.

Justamente, para atender al “más chiquito”, en la Legislatura provincial comenzó a tomar forma la declaración de una Emergencia Yerbatera por 360 días, una iniciativa que busca dotar a Misiones de herramientas para fijar un Precio Mínimo Sostén obligatorio para la hoja verde producida en explotaciones de hasta 50 hectáreas. El valor deberá contemplar los costos productivos, la mano de obra, las obligaciones tributarias y previsionales, además de un margen de rentabilidad que garantice la continuidad de las chacras. El proyecto incorpora mecanismos de fiscalización, trazabilidad, sanciones y actualización periódica. Mientras se discute una respuesta estructural para una crisis que golpea el corazón de la economía provincial, Misiones también decidió hacerse cargo de sus consecuencias sociales más urgentes: en octubre, 14.000 familias tareferas recibirán asistencia alimentaria financiada con recursos provinciales, junto con atención médica, vacunación y seguimiento escolar.

En su exposición, Karaben evitó atribuir el derrumbe exclusivamente a las decisiones del Gobierno nacional. “¿Es producto del Gobierno? No. La yerba tiene ciclos”, sostuvo. Señaló que el mercado pasó de una etapa de escasez a otra de sobreoferta: la producción aumentó de unos 800 millones a aproximadamente 980 millones de kilos y, con más materia prima disponible, el precio se desmoronó.

“¿La responsabilidad la tiene el Gobierno nacional? No, pero sí, porque no hace nada para atender la problemática”, planteó. La frase condensó su diagnóstico: el Estado no creó por sí solo la crisis, pero tampoco puede desentenderse de sus consecuencias sobre miles de familias productoras. Sturzenegger hizo oídos sordos. Economis le preguntó ¿puede haber un cambio en la política nacional para la yerba mate? La respuesta fue terminante. “No, no, no”. En voz baja, hasta los libertarios locales admiten que el ministro no tolera críticas a sus dogmas. 

No fue la única voz crítica. El senador por Misiones Martín Goerling ratificó su respaldo al programa económico del Gobierno de Javier Milei, pero introdujo una advertencia que atravesó buena parte de los debates del encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas en Puerto Iguazú: la estabilidad macroeconómica no alcanzará para consolidar el cambio si sus resultados no llegan a la economía cotidiana.Hay muchos sectores de la economía que la están pasando muy mal, que realmente no arrancan”, señaló el legislador durante un panel en el que se analizaron las reformas pendientes y la capacidad política de la Argentina para sostenerlas en el tiempo.

Goerling consideró que el país eligió un rumbo que debe mantenerse, aunque advirtió que el deterioro social puede alimentar otro giro del histórico péndulo argentino. “Si la economía del día a día de la gente no empieza a sentir los beneficios, el riesgo de volver siempre va a estar, y es lo peor que nos puede pasar”, afirmó. La de Goerling no es una voz opositora. De hecho, el senador trabaja para diagramar una alianza con los libertarios para las elecciones de 2027. Las encuestas, muestran en el PRO, lo posicionan por encima del ex tenista Diego Hartfield y el diputado Adrián Núñez, quienes también aspiran a ser candidatos a gobernador. Nuñez quiere ser él quien encabece la eventual fórmula de la alianza. 

Milei ignoró las críticas en su presentación, cerca de las 19 del viernes. Llegó apenas unos minutos antes a Iguazú y tuvo que atravesar una ruta cargada de manifestantes yerbateros y de otras organizaciones. La única mención fue al “potencial productivo” de Misiones. El Presidente redobló todas las apuestas.  No habrá correcciones motivadas por la protesta social ni por el calendario electoral. Habrá más ajuste, más apertura económica, nuevas reformas y una profundización del rumbo iniciado en diciembre de 2023.

Yo acá entré por el bronce. Toda mi vida estuve predicando lo que había que hacer. No voy a llegar a este momento para borrar con el codo lo que escribí con la mano”, sentenció.

Reivindicó la necesidad de separar “el ruido de los fundamentos”, un principio que consideró central para las finanzas y para la conducción del Estado. “Estamos llenos de gente ruidosa que se queja. Si quieren hacer una omelette, tienen que romper los huevos. Si hay un entramado prebendario, van a patalear. Es así”, afirmó.

También buscó presentar su permanencia en la política como una misión acotada. Dijo que renunció a la jubilación presidencial y definió su vínculo con el Estado como “un contrato por cuatro años, con opción a ocho”. Después, aseguró, pretende volver a ganarse la vida en el sector privado.

“Si por capricho electoral modificara mi forma de actuar, mis conferencias y todo lo que dije durante mi vida pasarían a valer cero. Voy a redoblar la ortodoxia. No voy a cambiar la política hasta derrotar la inflación”, sostuvo.

El tramo más político del discurso estuvo dedicado a las elecciones de 2027. Milei se mostró convencido de que La Libertad Avanza volverá a imponerse y aseguró que un resultado similar al conseguido en los últimos comicios le permitiría obtener la mayoría en Diputados y quedar a solamente dos senadores del quórum propio en la Cámara alta.

“El año que viene les vamos a ganar, porque dudo que los argentinos sean tan tontos como para querer volver al pasado”, lanzó.

La eventual construcción de una mayoría parlamentaria aparece como la llave para una segunda oleada reformista. “Si con este Congreso hicimos todas estas reformas, abróchense los cinturones porque ahí van a ver lo que es acelerar a fondo”, adelantó.

El Presidente calificó a su administración como “la mejor gestión económica de los últimos cien años en la Argentina” y acusó al peronismo y a la oposición de “mover permanentemente el arco” para evitar reconocer los resultados.

Según su interpretación, la economía acumulará un crecimiento cercano al 20 por ciento en cuatro años, por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y “quintuplicando” el desempeño argentino de los cien años anteriores.

Al final, efectivamente soy especialista en crecimiento, con o sin dinero”, ironizó.

Milei presentó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como la plataforma de un flujo de capitales “que nunca se vio en el país”. Aseguró que existen proyectos aprobados por 45.000 millones de dólares y otros 150.000 millones pendientes de evaluación.

Las inversiones se concentran, según enumeró, en energía, minería y siderurgia. El Presidente vinculó ese proceso con la posibilidad de que la Argentina recupere peso geopolítico y fortalezca su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Otro de los ejes fue el mercado laboral. Milei aseguró que la ocupación se mantuvo estable y que durante su administración se crearon 500.000 puestos de trabajo, una cifra que contradice los datos oficiales que marcan que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 411.613 puestos de trabajo y 30.633 empleadores. Pero Milei cuestionó las mediciones concentradas exclusivamente en el empleo formal y rechazó que el trabajo informal deba ser descartado como una ocupación de menor valor. “No es de calidad robar. Trabajar está bien”, afirmó.

También desestimó la idea de una economía funcionando “a dos velocidades” comohabía admitido minutos antes el ministro de Economía. Según explicó, quienes utilizan esa definición “no saben nada de equilibrio general”, porque cualquier shock económico genera movimientos diferentes entre sectores, como si la economía fuera “una coctelera”.

La euforia presidencial contrastó con una llamativa frialdad en el auditorio. Hubo escasos y tibios aplausos y muchos de los asistentes estaban más atentos a las pantallas del celular que al discurso del libertario que cerró con el tradicional “Viva la Libertad Carajo”. 

Milei abandonó rápido el Loi Suites para irse a otro hotel de las 600 hectáreas de Iguazú. En el Falls lo esperaban militantes y dirigentes que realizaron allí otra jornada de la “escuelita” libertaria. Esa es la foto que eligió mostrar el Presidente, recibido con vítores, aplausos y un festejo de campeón. “Gracias Misiones”, se despidió Milei con esa imagen abundante. 

Pero no todo se mostró en las redes. Uno de los expositores en el encuentro del IAEF fue el presidente del Banco Macro, Jorge Brito, quien se mostró menos exultante con el andar de la economía. Para Brito, el nuevo esquema económico produjo sectores ganadores y perdedores, pero ambos reaccionaron a velocidades diferentes.

Claramente lo que está ocurriendo es que los perdedores hicieron el ajuste más rápido de lo que se están expandiendo los ganadores”, explicó. Y allí ubicó una de las tareas pendientes: “Creo que ahí tiene que haber una coordinación”. 

“Para mí es un error de diagnóstico (del Gobierno) creer que el mercado te iba a resolver muchos temas en el corto plazo”, afirmó. 

Nuevamente, lo más rico de su visita no estuvo ante las cámaras, sino detrás. En otro hotel de las 600 hectáreas, Brito se reunió con una treintena de empresarios de distintos sectores de Misiones para analizar el escenario económico nacional y provincial. 

Brito desplegó en el almuerzo una mirada profundamente desarrollista. Déficit cero sí y retoques orientados a la producción. Sin cargar tintas, cuestionó la idea libertaria de que “el Estado empieza y termina en las cuentas del Estado y no en la gente” y en cambio, consideró que el Estado debe tener un rol de diseñar estrategias y articular con diversos sectores. 

En la sobremesa, el ex presidente de River no confirmó si se meterá de lleno en política, pero planteó la idea de un país distinto y pidió información sobre la situación misionera, provincia con la que el Banco tiene una conexión especial. 

La reunión organizada por el empresario turístico Juan Manuel Zorraquin y el tealero Jonathan Klimiuk tuvo a representantes yerbateros, madereros, de la energía, de automotores y un puñado de dirigentes políticos. 

Los empresarios plantearon el acceso al crédito y la cuestión impositiva como claves para el desarrollo local. 

En esa línea, el Gobierno provincial está atendiendo esas demandas. Hace unos días hubo un encuentro con empresarios de concesionarios de autos en los que se analizaron alternativas para aliviar la presión fiscal y empardar costos con otras provincias. Se trabaja en el impuesto al Parque Automotor, algunas rebajas y también en una solución al reclamo constante por los saldos a favor, tema que sobrevoló varias veces en el encuentro del IAEF, donde el economista Daniel Artana calificó a Misiones como “la campeona en no devolver”.

Pero el propio gobernador Hugo Passalacqua, anfitrión y orador en el encuentro de ejecutivos, expuso su visión. “Misiones es la provincia 13 en presión fiscal, estamos en mitad de tabla, con una política razonable y con cosas a corregir”. El dato adquiere otra dimensión cuando se miran los números: la recaudación propia de Misiones cayó 21,4% real en el octavo mes del año, acumulando dieciocho meses consecutivos de bajas.

El Gobernador aprovechó el encuentro para reunirse con directivos de la Unión Industrial Argentina con quienes analizó algunos planteos impositivos y recordó que ya puso en marcha una batería de medidas para aliviar la presión, como la corrección del anticipo de Ingresos Brutos, el fin de la denominada Aduana Paralela y retenciones automáticas. “Estamos haciendo un esfuerzo, falta, pero estamos haciendo”, señaló. 

En esa corrección puede anotarse el fin de la prohibición del glifosato, impulsado por Passalacqua y aprobado por unanimidad en la Legislatura este jueves. Incluso Carlos Rovira votó a favor de la ley, pese a que hace apenas tres años había sido el principal impulsor del bloqueo para imponer el uso de bioinsumos. 

Esa decisión había generado el rechazo de buena parte del sector productivo, lo que también alimentó la pertenencia de espacios opositores. Ahora los ánimos se distendieron. Enrique Juan Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), definió el nuevo escenario: “Se terminó el divorcio entre el sector productivo y la política”.

Compartí esta noticia !

Brito: “Los perdedores hicieron el ajuste más rápido de lo que se están expandiendo los ganadores”

Compartí esta noticia !

El presidente de Banco Macro, Jorge Brito, eligió Puerto Iguazú para poner en palabras una mirada que combina respaldo al ordenamiento macroeconómico con una advertencia sobre el punto más sensible que enfrenta ahora el programa económico: la estabilización todavía no consiguió traducirse con suficiente fuerza en actividad, empleo e ingresos.

El nivel de actividad hoy es el tema en Argentina, el nivel de actividad y, en consecuencia, el empleo”, sostuvo Brito en una diálogo con Economis y otros medios, durante su participación en la reunión del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en Iguazú.

No es una observación menor viniendo de uno de los principales banqueros del país. Brito respaldó la necesidad de eliminar el déficit fiscal y consideró inevitable la corrección de buena parte de los subsidios que sostenía el Estado. Pero también marcó una diferencia con uno de los supuestos centrales sobre los que se apoyó el cambio de modelo: la velocidad con la que el mercado podía reordenar la economía.

Para mí es un error de diagnóstico creer que el mercado te iba a resolver muchos temas en el corto plazo”, afirmó.

Para Brito, el nuevo esquema económico produjo sectores ganadores y perdedores, pero ambos reaccionaron a velocidades diferentes.

Claramente lo que está ocurriendo es que los perdedores hicieron el ajuste más rápido de lo que se están expandiendo los ganadores”, explicó. Y allí ubicó una de las tareas pendientes: “Creo que ahí tiene que haber una coordinación”. 

Equilibrio fiscal, pero con matices

Brito no cuestiona el corazón fiscal del programa económico. Por el contrario, sostuvo que la Argentina había llegado a una situación en la que prácticamente no existían alternativas.

Cuando un Estado mantiene déficit y ya no consigue quién lo financie, explicó, quedan dos caminos: ajustar o emitir dinero. La experiencia inflacionaria argentina, planteó, mostró los límites de la segunda alternativa.

Sí puede discutirse, según el empresario, dónde debía recaer el recorte.

En ese sentido, defendió la reducción de los subsidios generalizados a las tarifas. “No hay países en el mundo, ni desarrollados ni subdesarrollados, que tengan subsidios de tarifa de la magnitud que tenía Argentina”, señaló.

Y utilizó su propio caso para graficar la distorsión: “Acá se subsidiaba la oferta y yo era subsidiado, yo, Jorge Pablo Brito. Entonces eso era algo que estaba claramente mal y había que resolverlo”. 

La corrección tarifaria redujo el ingreso disponible de las familias al mismo tiempo que la economía todavía no generó suficiente empleo e inversión como para compensar ese impacto. Según Brito, el peso de los servicios públicos en el presupuesto familiar pasó de niveles cercanos al 5 por ciento a alrededor del 25 por ciento, en un contexto que además combinó tasas de interés reales excepcionalmente elevadas, pérdida de puestos de trabajo y deterioro de ingresos. 

Uno de los ejes de la jornada del IAEF fue el crecimiento de la morosidad. Brito reconoció el problema, aunque evitó una lectura catastrófica.

En el sistema bancario, explicó, la mora involucra a más de dos millones de clientes, aunque representa menos del 10 por ciento. En Banco Macro, sostuvo, las nuevas generaciones de créditos muestran mejores indicadores de cumplimiento que las anteriores, una señal que alimenta la expectativa de que el deterioro haya comenzado a revertirse. 

No hay nada que nos haga pensar que eso vaya a incrementarse a futuro”, aseguró. “Somos muy optimistas de que esto se va a poder resolver en el corto plazo”. 

Brito aprovechó la entrevista con Economis para enviar además un mensaje directo a los clientes de Macro que atraviesan dificultades financieras.

“Convoco a todos los clientes que están en mora a que vengan. En el caso de mi banco van a encontrar una ayuda para poder refinanciar a tasas ventajosas y plazos convenientes”, afirmó. 

Pero trazó una línea frente a las propuestas políticas que buscan resolver el sobreendeudamiento afectando los derechos de los acreedores.

Para el presidente de Macro, una intervención de ese tipo podría solucionar un problema coyuntural a costa de generar otro mucho más profundo: reducir estructuralmente la oferta de crédito.

“Si violentamos o afectamos los derechos de los acreedores, eso en definitiva termina afectando la capacidad de dar préstamos”, advirtió. 

El argumento de Brito va más allá de la coyuntura de la mora. Su diagnóstico es que una de las debilidades estructurales argentinas es precisamente la escasez del crédito privado en relación con el tamaño de la economía.

“Cuantos menos préstamos tenemos en relación al producto, menos desarrollados somos”, sintetizó.

Pero hizo una distinción sobre la calidad del financiamiento. El desafío no pasa únicamente por multiplicar préstamos al consumo, sino por construir un sistema capaz de prestar a largo plazo.

“El préstamo bueno no es necesariamente el de consumo. Es el préstamo hipotecario, el que permite a un individuo comprarse una vivienda, a una pyme o a una empresa financiar capital de trabajo”. 

Allí aparece otra de las restricciones argentinas: el costo financiero.

Brito señaló que sobre cada préstamo existe una carga impositiva correspondiente a los tres niveles del Estado que puede terminar siendo superior al propio spread financiero de las entidades bancarias.

Para bajar el costo del crédito, planteó, también será necesario revisar esa estructura. 

Ante la pregunta sobre cómo recuperar el poder adquisitivo, Brito volvió sobre una palabra: productividad.

Su secuencia es inversión, productividad, creación de empleo y, finalmente, recuperación del salario real.

“Productividad genera empleo y la competencia del empleo es lo que genera aumento de salarios”, explicó.

Para que aumente el salario real, lo que tenemos que generar es aumento del empleo y el aumento del empleo se genera pura y exclusivamente con inversión”, insistió. 

Desde su rol empresario, aseguró que ésa es precisamente la estrategia que intenta llevar adelante en las compañías que conduce: identificar oportunidades de inversión capaces de generar crecimiento.

Brito mira al interior: “Debe ser el gran ganador”

En Iguazú, el presidente de Banco Macro dejó además una definición especialmente relevante para Misiones y las economías regionales.

El interior es el gran ganador” del nuevo modelo económico, afirmó, aunque inmediatamente introdujo una condición: para que ese potencial pueda convertirse en producción, exportaciones y empleo, la Argentina necesita infraestructura.

El riesgo, según Brito, es repetir viejos desequilibrios territoriales. Si las oportunidades económicas cambian de lugar pero la infraestructura no acompaña, el país puede volver a generar procesos migratorios y cuellos de botella como los ocurridos décadas atrás.

Por eso planteó la necesidad de “empezar a trabajar diagramando este nuevo modelo de país”, con infraestructura capaz de acompañar el desarrollo productivo de las provincias. 

Misiones, sostuvo, tampoco debería quedar al margen.

Brito identificó a la energía, el petróleo y el gas como motores de buena parte de la Patagonia y a la agricultura como un vector que atraviesa numerosas provincias del centro y del norte. En ese escenario, planteó que las exportaciones deberían adquirir mucho más peso dentro de la economía argentina, pero con una condición adicional: incorporar valor agregado. 

La infraestructura aparece, en su visión, como el puente entre el equilibrio macroeconómico y la recuperación de la economía real.

Argentina, dijo, tiene una infraestructura “totalmente desinvertida y atrasada”. Recuperarla permitiría atacar dos problemas simultáneamente: mejorar la competitividad futura y generar actividad y empleo ahora.

Y no necesariamente mediante obra pública financiada directamente por el Estado.

Brito planteó que el Gobierno puede crear incentivos y marcos regulatorios capaces de movilizar capital privado hacia rutas, ferrocarriles y obras hídricas.

“Todo eso debería generar un plan de infraestructura para generar empleo en el corto plazo”, sostuvo. 

Es, en definitiva, el matiz que Brito introduce al debate económico desde el sector privado. El equilibrio fiscal aparece como una condición que no debería abandonarse. Pero no alcanza.

La segunda etapa necesita inversión. Necesita crédito. Necesita infraestructura. Y, sobre todo, necesita velocidad para que los sectores que pueden crecer comiencen a hacerlo antes de que el ajuste de quienes perdieron termine profundizando el freno de la actividad.

El propio Brito lo resumió desde Iguazú: Argentina necesita empresarios “que se animen, que inviertan”.

Compartí esta noticia !

Banco Macro y la Asociación Argentina de Brangus se unen en una alianza estratégica

Compartí esta noticia !

Banco Macro y la Asociación Argentina de Brangus firmaron un acuerdo clave que otorga beneficios exclusivos a los productores de esta raza.

El convenio fue suscrito por el presidente de Banco Macro, Jorge Brito, y el titular de la Asociación, Mauricio Groppo.

Con este acuerdo, los cabañeros y productores, ya sean pequeños, medianos o grandes, podrán acceder a créditos exclusivos para la compra de reproductores, retención de vientres y tecnología.

Además, Banco Macro estará presente en los eventos más importantes de la Asociación, como la Exposición Nacional de la Raza Brangus, la Rural de Palermo y remates a lo largo de todo el país.

La unión entre Banco Macro y Brangus Argentina no es solo un acuerdo comercial, sino un diferencial competitivo para el productor. En esta alianza se integran las mejores soluciones financieras del banco con la genética ganadera líder del país. Así, los productores agropecuarios contarán con las herramientas que en la actualidad necesitan: previsibilidad y capacidad para seguir invirtiendo.

Con este convenio, Banco Macro seguirá consolidando su liderazgo en el interior de la Argentina y sumará una cartera de clientes de alto valor.

Banco Macro es la entidad privada con la mayor red de sucursales del país, con presencia en los principales corredores productivos y economías regionales, y con oficiales especializados al servicio del productor agropecuario.

Para Banco Macro, este acuerdo significa consolidar su liderazgo en las economías regionales y fortalecer su relación con una cartera de clientes de alto valor compuesta por cabañeros y productores medianos y grandes que demandan de manera permanente financiamiento para la compra de reproductores, la retención de vientres y la incorporación de tecnología productiva.

Para Brangus, la cooperación implica potenciar su red de negocios y ofrecerles a sus más de 500 socios activos y a los 20.000 usuarios registrados de la plataforma un respaldo financiero sólido que acompañe la expansión sostenida de la raza en la Argentina.

El campo argentino puede potenciar los resultados de su campaña con soluciones integrales: créditos para la compra de insumos, repuestos y maquinaria agrícola, inversión, operaciones con granos, compra de insumos con condiciones especiales de financiación y transacciones digitales.

Compartí esta noticia !

Brito: “No podemos seguir exportando materia prima sin valor agregado”

Compartí esta noticia !

El empresario agroganadero Jorge Brito afirmó que como argentino le gustaría “que a todos les vaya bien, no solamente al campo, no solamente a la minería”, al analizar la situación actual de la economía argentina en Radio Rivadavia.

En tal sentido, sostuvo: “Creo que ahí también viene el rol del Gobierno”, sobre el cual dijo que “es muy importante ver cómo este superclásico histórico, que es industria o campo, empecemos a verlo como una sola cosa” en sentido complementario, ya que, “muchas veces uno se plantea: ¿tiene sentido o no fabricar televisores y autos en Argentina?”. 

En parte, su respuesta fue: “Ojalá que sí, como lo hace México, pero por ahí no”, dejando la pregunta abierta para seguir pensando, según reproduce la agencia Noticias Argentinas.

Aunque “lo que sí no tengo duda es que no podemos seguir exportando materia prima sin valor agregado”, resalta y suma que “tenemos que entender que el valor agregado que genera la industria a la materia prima, y eso en definitiva genera riqueza, porque no vamos a ser nunca un combo y rico, si seguimos exportando sin valor agregado”.

Y agregó que “la competitividad en Argentina no depende solo del tipo de cambio, sino también de factores impositivos, laborales y, sobre todo, de la infraestructura deficiente, que encarece la producción y limita el crecimiento”. 

Es por eso que sostuvo que “necesitamos dejar de lado discusiones ideológicas y enfocarnos en consensos para mejorar la infraestructura, como hacen otros países”.

Al analizar el contexto, sobre su posible candidatura, Brito destacó la importancia de sumar nuevas voces a la política y, en relación con eso, dijo que “es importante para mí el involucramiento de los empresarios en la política. No necesariamente hay que ser candidato para eso. Involucrarse es intentar que lo que está mal cambie”.

Y en su lectura dejó un espacio para la autocrítica al señalar que “muchas cosas malas que ocurrieron, ocurrieron porque la miramos de afuera”. Por eso, “creo que ahí tenemos, y me hago cargo, una asignatura pendiente a los empresarios en Argentina”, remarcó, y sumó que “estaría bueno que un día dejemos de mirar para el costado”.

A su vez, para cerrar la idea con propuestas, Brito aseguró que en Argentina hace falta escucharse más y “empezar a entender que no todo lo que plantea el otro es malo, y que no todo lo que plantea el otro hay que ponerle obstáculos cuando hay un Gobierno”. “También debemos ser críticos del rol que ha tenido la oposición histórica”, lo cual calificó de “vergonzoso”. 

Y, concretamente, sostuvo que “este es un momento para apoyar desde el sector empresarial todo lo que nos parece que está bien en este Gobierno”, pero “obviamente, lo que está mal, hay que plantearlo; no hay que quedarse callado”.

Hablando de políticas de Estado y Gobierno, sobre el presidente Javier Milei opinó que “este Gobierno ha hecho un cambio profundo”.

Y uno de los puntos a los cuales hizo hincapié fue “el tema fiscal —que— era un tema, un problema histórico en la Argentina, que eso nos hacía no tener una moneda”. Sobre esto, subrayó que “es imposible construir una base de depósitos y moneda; y es imposible dar préstamos si no tenemos depósito”.

“Cuando miramos a nivel global, no es casualidad que todos los países que más se desarrollan en el mundo son los países que tienen una penetración más importante de préstamo en relación con el producto bruto”, analizó y marcó su importancia, al tiempo que se preguntó: “¿Alcanza?” y la respuesta fue no. Por eso “creo que necesitamos un rol mucho más activo de la Argentina para ver cómo se desarrolla esta nueva Argentina que se está creando”, dijo.

De esta forma, también habló de la infraestructura habitacional al contar que “el otro día lo escuchaba, por ejemplo, Federico Sturzeneger, que hablaba de que Neuquén va a tener el doble de habitantes. Buenísimo, Vaca Muerta. Ahora, ¿cuál es el plan de vivienda para que eso ocurra? Porque un problema que tuvo la Argentina hace muchos años fue la migración del interior a Buenos Aires y así se crearon las villas por una falta de planificación”.

Y cerró afirmando que “hoy tenemos la suerte de tener actividades que eran impensadas en el interior del país, pero se requiere que haya una planificación para ver cómo hacemos el proceso para llevar a la gente del conurbano al interior a trabajar”.

Compartí esta noticia !

Genneia busca debutar en Wall Street y apuesta al acceso de empresas argentinas al mercado internacional

Compartí esta noticia !

Genneia, una de las principales compañías de generación de energías renovables de Argentina, dio un paso estratégico para acceder al mercado internacional de capitales al iniciar el proceso para cotizar en la Bolsa de Nueva York (NYSE) mediante una Oferta Pública Inicial (IPO). Si la operación se concreta, se convertirá en la primera empresa argentina en debutar en Wall Street desde 2019, un movimiento que el mercado interpreta como una señal de normalización del financiamiento externo para las compañías locales.

La empresa presentó la documentación correspondiente ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) para emitir Acciones Depositarias Estadounidenses (ADS), el instrumento utilizado por empresas extranjeras para negociar sus acciones en el mercado estadounidense. Desde Genneia aclararon que la presentación no implica una decisión definitiva sobre la oferta pública, sino el inicio del proceso regulatorio necesario para evaluar una futura colocación.

El plan también contempla la posibilidad de listar acciones en el mercado argentino, configurando una estrategia de doble cotización que le permitiría ampliar las fuentes de financiamiento tanto a nivel local como internacional, en un contexto donde las empresas argentinas comienzan a recuperar acceso a los mercados tras varios años de restricciones.

Una apuesta por captar capital para expandir el negocio energético

La salida a Wall Street encuentra a Genneia en una posición de liderazgo dentro del mercado energético nacional. La compañía produce actualmente el 21% de la energía eólica y el 19% de la energía solar que se genera en Argentina, consolidándose como el principal operador privado de energías renovables del país.

Su estructura accionaria está integrada por Argentum Investments I LLC, que controla el 43,6% del capital; Fintech Energy LLC, con el 25%; Jorge Pablo Brito, Delfín Jorge Ezequiel Carballo y el Fideicomiso en Garantía Herederos JHB, con participaciones individuales del 8,33%; mientras que LAIG Eolia S.A. posee el 6,4%.

La documentación presentada ante la SEC contempla tanto la emisión de nuevas acciones como la posibilidad de que algunos accionistas actuales vendan parte de sus participaciones mediante acciones Clase B. El tamaño definitivo de la colocación y el precio de la oferta dependerán de las condiciones del mercado al momento de la emisión.

Analistas del mercado consideran que Genneia reúne condiciones favorables para convertirse en una de las colocaciones argentinas más relevantes de los últimos años.

Desde Adcap Grupo Financiero estimaron que la compañía podría alcanzar una valuación de entre US$1.000 millones y US$1.200 millones, apoyada en un modelo de negocios basado en contratos de largo plazo, ingresos relativamente estables y una trayectoria consolidada en el mercado de deuda corporativa.

Los resultados financieros respaldan esa proyección. Durante el primer trimestre de 2026, la empresa registró ingresos por US$96,4 millones y obtuvo una ganancia neta de US$7,9 millones, impulsada por la expansión de su capacidad instalada y la creciente participación de las fuentes renovables dentro de la matriz energética nacional.

Un actor cada vez más relevante en la infraestructura eléctrica

La estrategia de crecimiento de Genneia no se limita a la generación de energía limpia. En los últimos meses también avanzó sobre un segmento considerado estratégico para el desarrollo del sistema eléctrico argentino al participar, junto con Edison Energía, en la adquisición de una participación en la controlante de Transener, la principal empresa de transporte de electricidad de alta tensión del país.

La operación le permite integrar generación y transporte eléctrico, fortaleciendo su posicionamiento dentro de un sector que requerirá fuertes inversiones en infraestructura durante la próxima década para acompañar el crecimiento de la demanda y la incorporación de nuevas fuentes renovables.

Actualmente, la compañía opera trece parques eólicos que suman una capacidad instalada de 946 megavatios, nueve parques solares que totalizan 839 MW entre proyectos operativos y en desarrollo, además de dos centrales térmicas con una potencia conjunta de 363 MW.

A esa infraestructura incorpora un proyecto de almacenamiento mediante baterías (BESS), una tecnología considerada clave para mejorar la estabilidad de la red eléctrica y aumentar la eficiencia de la generación renovable, especialmente frente a la intermitencia propia de las fuentes eólicas y solares.

Sus activos se distribuyen entre Chubut, Río Negro, Buenos Aires, San Juan, Mendoza y Tucumán, conformando una de las redes de generación renovable más importantes del país.

Un test para el regreso de las empresas argentinas a Wall Street

Más allá de la operación puntual, el mercado observa el proceso de Genneia como una prueba de confianza sobre el nuevo escenario financiero argentino.

Desde el debut de Vista Energy en 2019, ninguna empresa local logró concretar una salida a la Bolsa de Nueva York. Antes lo habían hecho Central Puerto y Corporación América, en un contexto muy diferente al actual.

Si el proceso culmina exitosamente, Genneia no solo ampliará sus posibilidades de financiamiento para acelerar inversiones en infraestructura energética, sino que también podría convertirse en la puerta de entrada para una nueva generación de compañías argentinas interesadas en captar capital internacional.

En un momento en que el riesgo país muestra una tendencia descendente y las calificadoras comenzaron a mejorar la nota soberana de Argentina, la operación adquiere una dimensión que excede a la propia empresa: representa un test sobre la capacidad del mercado argentino para recuperar credibilidad entre los inversores globales y reinsertarse gradualmente en los circuitos internacionales de financiamiento.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin